Karma
-- Los deseos de los muertos son mucho más fuertes que los de los vivos, puesto que los de ellos no se podrán realizar jamás. La energía negativa que resulta de un alma en pena, es demasiada para el equilibrio de este mundo.
-- Para eso estas tú... -- deduje.
-- Hay cientos de personas como yo. Y todos nos dedicamos a esto. Le damos esa oportunidad a las almas de cumplir sus últimos deseos para que se vayan de nuestro mundo.
-- ¿Es tan malo que se queden aquí?
-- Más que malo. Las almas que se quedan demasiado tiempo en el mundo de los humanos suelen contaminarse. Este mundo está más que podrido. No solo el aire y la tierra por la actividad humana, también el mismo corazón del hombre está enfermo... – su ceño se frunció con enojo y apretó su mano sobre la mesa. Estaba más que enfadada – Pero no solo las energías positivas afectan a las almas – dijo recuperando su serenidad – a decir verdad son las energías positivas las más dañinas.
-- Eso es un poco ilógico ¿no lo crees?
-- Aunque no lo creas, lo es. Los muertos se llenan de los deseos de los vivos e inevitablemente piensan "Sería genial estar vivo de nuevo" o "¿por qué ellos sí y yo no?", "¿Por qué mi vida fue tan mierda, no merecía ser feliz?" este tipo de pensamientos consumen al alma tanto que lo convierten en lo que tu llamarías "demonios "y esos son los que hay que evitar a toda costa.
-- Así que estamos viviendo una divina tragedia aquí en la tierra, ¿Eh?
-- Es un poco rudo describirlo así, pero sí.
-- ¿Por qué son TAN peligrosos? Yo siempre creí que al que debíamos tenerle miedo es al humano mismo.
-- Al final, los demonios son humanos, Akabane... Cuando un demonio nace, lo primero que busca es cumplir su anhelo, quiere vivir de nuevo; así que busca la manera de hacerlo, y la única forma es tomando el cuerpo de alguien más. Y los únicos cuerpos disponibles son los de las personas que tienen un alma rota, una tan frágil que no pondría resistencia al ser tomada... No me lo tomes a mal, pero tu eres el ejemplo perfecto de comida para demonios.
-- ¿Qué?
-- Tu alma esta tan rota y frágil en este momento que sería pan comido entrar. Aunque... tal vez no te han devorado porque Mayu está junto a ti...
-- ¿A qué te refieres?
-- Los niños son fuente de energía... vida, son puros. Su inocencia los hace casi inmunes a los demonios. Básicamente, tu hija ha sido tu escudo todo este tiempo y no te diste cuenta.
Me levanté parcialmente del asiento y miré la mesa atónita, no podía creer lo que escuchaba.
-- Eso no es lo único que me ha sorprendido de los Akabane... Aquel deseo... llegó a mí hace apenas dos días y Mayu va a cumplir 7 años. Eso es demasiado tiempo para un alma en pena. Por lo que he visto 4 años en lo máximo que consiguen estar abajo sin que se contaminen. Lo más extraño de este trabajo, es que en ningún momento la he visto.
Abrí aún más los ojos recordando la "visión" de ayer.
-- Su mensaje llegó a mí junto a un pájaro y eso es... nuevo. Siempre los encuentro yo o vienen a mi... por eso quería pedirte que...
-- La vi... -- interrumpí.
-- ¿Qué?
-- Vi a Manami el día de ayer, cuando Mayu se perdió. Me guio hacia ti.
-- Eso también es nuevo. ¿Acaso tu...?
-- ¡¡OTRA VEZ!!
Escuchamos la voz de Mayu gritar y volteamos, estaba en una mesa junto a una señorita que la miraba con una sonrisa. A un lado se podría leer claramente un cartel que decía "¡Juega con nosotros! ¡¡Si ganas te garantizamos un descuento especial en todas tus visitas!!"
¡¿Qué está haciendo?!
Nos dirigimos hacia ellos y Mayu me vio emocionada.
-- ¡¡Mira!! Si gano podremos comer aquí siempre.
Vi como desde la cocina llegaban las bolas de pulpo recién hechas.
-- Recuerda pequeña, una vez que la tocas, es tuya, no se vale cambiar de opinión, escoge bien – dijo una señorita que claramente trabajaba ahí con una sonrisa en el rostro.
No tardé mucho en darme cuenta de que esto no sería más que una estafa. Cada ronda costaba cerca de 700 yenes*
-- ¡¡Esta vez ganaré!!
-- ¡¿Cuántas veces has jugado?!
-- Creo que esta es la tercera... -- dijo rascándose la mejilla – ¡¡Pero estoy segura que Den y yo ganaremos esta vez, dos cabezas son mejores que una!!
-- Es una estafa – dijimos Nagisa y yo al mismo tiempo.
-- ¿Intuición? – pregunté.
-- No – dijo mientras señalaba su nariz – olfato.
Por alguna razón no pude evitar mirar al perro y después a ella pensando seriamente en lo que había dicho
-- ¿Ya escogiste? – pregunto la empleada sin retirar su sonrisa.
-- ¡SI!
En el momento en el que Mayu elegiría una bola, Nagisa discretamente golpeó su brazo haciendo que el palillo cayera en otra bola diferente.
-- ¡Has escogido!
-- ¡¡Nagisa!! – reclamó Mayu enojada.
La empleada tomó un cuchillo y partió la bola por la mitad notando como no había ningún rastro de picante en la bola.
-- ¡¡GANAMOS!! – celebró mientras bailaba alrededor de la mesa.
La empleada no pudo evitar mostrar su cara de sorpresa y confusión. Sin embargo llamó al gerente que muy amablemente nos dio el papel que acreditaba los descuentos – aunque con condiciones realmente tediosas – una vez recogimos el premio Nagisa dijo que debía irse. "Va a llover, huele a humedad" dijo a pesar de que el cielo estaba completamente despejado.
No habíamos comido aun, así que pedimos la comida para llevar. Mayu estaba entretenida leyendo la cuponera especial así que Nagisa me dijo en voz baja.
-- Tu felicidad no depende de nadie más que ti, Akabane. El deseo de tu esposa es algo que solo tú puedes cumplir – se agachó para acariciar a su perro quien gustoso aceptó los mimos – Dudo mucho que yo pueda hacer la diferencia, realmente. Así que hagámoslo de otro modo...
-- ¿Cuál, señorita espiritista? – dije con afán de molestar.
-- ¡No soy una espiritista! – Me dijo molesta para después retomar la compostura aunque un poco avergonzada – hay que hacer que Manami pueda irse sin ataduras en este mundo. Un demonio no sería una buena idea para tu caso.
-- ¿Mi caso?
-- Tu alma está muy débil, poseerte es un juego de niños. Más si es una persona a la que anhelas. Dime, ¿Qué no serías capaz de darle tu cuerpo a tu esposa con tal de que viva?
Aunque no dije nada la respuesta era más que clara.
-- A eso me refiero. Eres inestable, y no deseo lidiar con ello.
-- ¿Cuál es el plan?
-- Hay que dejar todo lo que la ata aquí. Me refiero a sus recuerdos, estoy segura que todavía guardas objetos importantes para ella. El plan es dejar esos objetos en los lugares más especiales para ella. Piénsalo como una clase de despedida.
-- Hum... -- la idea no me agradaba demasiado.
-- Si lo meditas podría incluso ser terapéutico para ti... De todos modos lo que tenga que pasar pasará, solo esperemos que sea a nuestro favor.
En ese momento la comida llegó y nos dirigimos en la salida donde nos despedimos. Ella comenzó a caminar en dirección opuesta dejando que al perro al frente. Como no pude detenerla solo me quedó gritar.
-- ¡¿Entonces qué pasará?!
-- ¡¡¡Te lo diré la próxima vez que nos veamos!!! – Dijo volteando ligeramente agitando el brazo – ¡¡Será mejor que se apresuren, la tormenta llegará pronto!! – Nos advirtió antes de seguir su camino.
-- ¡¡HASTA LUEGO NAGISA!! – gritó Mayu agitando su brazo igual que ella.
Caminamos hacia nuestro hogar y para nuestra sorpresa aquel cielo despejado se llenó rápidamente de nubes y comenzó a llover por montones. La lluvia no era habitual en días de invierno, y mucho menos de repente en un día despejado como el de hoy.
Tomamos un baño y comimos en tiempo record para después vestirnos con el pijama e irnos a dormir. En noches de tormenta como estos, dormimos juntos ya que a mayu no le gustan los rayos – No quiere admitir que les tiene miedo – y juntos caímos en los brazos de Morfeo. Mayu olvidándose de los truenos y yo de mi turno extra en el trabajo. Fue una noche tranquila, como hace muchas lunas no las tenía.
...
Pasó cerca de una semana después de eso y no había visto a Nagisa desde aquel día. Me sentí estafado al notar como me había quedado esperando respuestas de una completa desconocida. Al final si está loca concluí para de nuevo volver a mi trabajo. Mi escritorio estaba repleto de papeles por llenar y revisar, además que teníamos en puerta varios proyectos nuevos que el nuevo gobernador quería aplicar para este año. Todos en la oficina estábamos casi muertos y todo estaría hecho un caos si no fuera porque el café que compran es jodidamente bueno.
Había decidido darme un respiro de cinco minutos cuando Sakura entró a la oficina con una nueva montaña de papeles en una mano y más café en la otra.
-- Señor Akabane, aquí están los pendientes del día de hoy, tenemos dos reuniones en – revisó su reloj brevemente – 15 minutos si Dios quiere. Hay que hacer la lista de las personas afectadas por el tifón del mes pasado para comenzar con los programas de ayuda que el gobernador quiere...
- Aparte tenemos la llegada del nuevo candidato... debemos investigarlo, se ve buen tipo pero nadie confía en él - completé la lista de pendientes mientras me masajeaba las cien.
- ¡Cierto! ¡Casi lo olvido! – Exclamó – Además ya se acerca Navidad, jefe; todos los funcionarios se quieren ir de vacaciones y...
-- Nos están metiendo presión...
Ambos suspiramos al mismo tiempo.
Por mi mente pasó la cara de Nagisa y la rara información que me había dado. Sin dudarlo le creí, me siento un idiota al esperar la continuación de su cuento de fantasía Al final me vio la cara
-- Sakura, ¿Puedo preguntarte algo?
-- Si es algo que no implica bromas o atentados hacia mi persona, por supuesto que lo escucho – dijo mientras buscaba lugar en el ocupado escritorio para los papeles nuevos que traía.
-- ¿Crees que soy ingenuo o fácil de engañar? – tras decir eso se me quedo viendo con duda un poco fuera de contexto.
-- ¿Me puedo reír? – preguntó sin borrar su gesto.
-- No.
-- Hummm... No creo que sea así señor Akabane. Yo diría que es más de las personas que le gusta dar oportunidades, pero no es tarado ni fácil de engañar en lo absoluto, por eso me quería reír, se me hacía un poco... no sé... ¿Impropio? De usted que me preguntara tal cosa.
Me quedé en silencio pensando en sus palabras y ella continuó
-- Yo soy muy joven para tener este trabajo ciertamente, pero usted me dio una oportunidad, vio algo en mí que ningún otro que me hizo la entrevista de trabajo vio. Sé que llevo aquí poco más de 3 meses, pero siento como si hubieran sido años de estar a su servicio. Recuerdo que la primera semana que trabajé con usted nada más me dirigía monosílabos o frases cortas. Siempre era "Buenos días señorita" o "Buenas noches señorita" – dijo fingiendo voz gruesa – pero después comenzó a hablarme con completa naturalidad y no sé si es porque pase el mes de prueba o porque el café que le preparaba estaba rico. Pero me costó mucho ganarme su confianza. Trabajé más duro que nadie y eso usted lo vio. No por ser linda me dio el trabajo, a ninguno de los que está afuera, de hecho. Confiar en la gente no lo hace ingenuo, yo creo más bien que lo hace... ¿una buena persona?, no sé cómo describirlo. Pero quien sea que haya intentado verle la cara esta jodido, acaba de echarse al rey de los demonios y a sus secuaces encima.
Tomé el café que me ofreció y bebí sintiéndome un poco avergonzado por sus palabras. Sin embrago, yo sabía que tenía algo de razón. Cada uno de ellos tiene algo especial que otros empleados anteriores no han podido igualar. Y eso lo reconocía.
-- Estoy segura que si esa persona le dio un poco de confianza es porque tiene algo especial y usted sabe que es, por eso decidió confiar en sus capacidades. Y si al final no fue lo que esperaba... bueno... no hay mucho que hacer, A todo esto, ¿Por qué la pregunta?
Esa mujer... en verdad de las cosas que me mostró ese día, puedo decir que son reales.
-- No es nada en especial. Debemos irnos a la reunión.
-- ¡¡No es justo!! ¡¡¡Abro mi tierno corazón hacia usted y ni siquiera quiere contarme!!! – reclamó mientras salíamos de la oficina.
Solo una cosa puedo concluir en base a esta conversación. Sea lo que sea, Nagisa no mintió en lo que dijo aquel día en el restaurante... La pregunta era ¿Dónde está?
Nagisa
Lo peor en los días de invierno no era el frío o la temporada de enfermedad que había anualmente. Eran los descuentos en el licor.
Miré mi cuerpo mallugado por todas partes notando como algunas marcas comenzaban a desaparecer. Me levanté de mi cama aun sintiendo dolor en algunas zonas y mirando como Jack se acercaba a mí con una mirada lastimera. A él también le dolía.
Nos acercamos al espejo de cuerpo entero que tenía al lado de la cama y miré mi rostro completamente demacrado. Y de nuevo, esa voz del reflejo frente a mí me preguntaba "¿Por qué no te vas?"
No tengo a donde ir. Nadie me espera respondí de nuevo.
Acaricié a Jack y cerré mis ojos imaginando una vida diferente. Algo más... Pronto alejé esas cosas de mi mente y fui por el botiquín que tenía. Curé mis heridas con cuidado siendo lamida por Jack a modo de consuelo cada vez que me quejaba por el ardor del alcohol en las cicatrices.
Me miré de nuevo al espejo ahora con las curaciones en mi mejilla y ceja. Y sin querer recordé a mi madre.
"Eres especial Nagisa, existes para hacer a la gente feliz; por eso eres diferente a los demás. Tu existencia solo se basa en eso mi niña, no hay otro camino para ti. Debes seguirlo sin rechistar, porque para eso te creo Dios, no olvides"
Esas palabras venían recurrentemente a mi cuando me veía en este estado. No había ningún modo de escapar. Este era mi destino. Estas heridas, este dolor, todo fue planeado para mí. Mi camino, ¿no? todo porque soy alguien diferente a los demás.
-- Todo esto es mi culpa – susurré para mí misma mientras me abrazaba y sentía como Jack lamía mis piernas.
Tengo que hacer mi trabajo. Esa es mi única misión. La razón de mi existencia
Tengo que buscar a Akabane.
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700 yenes son equivalentes a 146 pesos mexicanos que son igual a 6.55 dolares estadounidences
Besitos en la cola, bye
