Porque sigues siendo mía

Disclaimer : Ranma y todos sus personajes no me pertenecen. Simplemente soy una fan que se enamoró de este gran manga y anime desde la adolescencia y que agradece el poder tener un espacio para escribir historias relacionadas a estos maravillosos personajes y sobretodo compartir esta afición con el resto de los fan fictioners.

¡Espero que disfruten esta lectura!

Capítulo 8. Resistencia

-Ring…ring… ring… - sonó el teléfono del hogar de los Tendo.

-¿Si diga? – levantó la bocina una mujer de tierna voz.

-Ohayô gozaimasu, ¿se encuentra Tendo Akane? – habló una voz masculina amablemente.

- Buenos días. Hai! La comunico…. ¡Akane! Te llaman – gritó la mujer hacia el primer piso, donde suponía se encontraba su hermana menor.

Al escuchar su nombre, la joven que se encontraba haciendo rabietas en el Dojo, reaccionó y caminó veloz hacia la casa. Intuía quién la llamaba.

-¡¡Voy!! – contestó al llamado de su hermana. Entró apresuradamente por la puerta lateral y se dirigió al teléfono que se encontraba descolgado en su espera – ¿Si diga?

-¡Akane! ¿Estás bien? ¿Cómo estuvo tu vuelo? ¿Llegaste bien? – preguntó la voz masculina al ptro lado de la línea con preocupación.

-Wassurepoi… – respondió algo sorprendida y apenada. Se había olvidado por completo de avisar al joven que la despidió en el aeropuerto de Chicago, que llegó bien a Japón, por obvias razones – ¡Hai! Estoy bien.

-Yo… pensé que estabas molesta… por el… beso… ¿estás molesta Akane? – preguntó con una nota de ansiedad y sincero arrepentimiento.

Al escuchar la palabra beso, la joven Tendo se llevó instintivamente los dedos hacia sus labios, recordando el suceso, pues lo había olvidado. Tardó unos cuantos segundos en contestar.

-¿Akane…?

-Yo… no… no estoy molesta…lo que sucedió fue que… se me complicó un poco el regreso a casa… por eso olvidé llamarte del aeropuerto. Gomen-ne – se disculpó apesumbrada.

-No te disculpes Akane, entiendo. Es solo que me quedé preocupado sin tener noticias tuyas pero por la diferencia de horarios no quise marcarte hasta que fuera prudente – confesó la voz masculina aún preocupada.

-Lo lamento… no quise preocuparte.

-Me alegro que hayas llegado bien a casa – se escuchó sonreír al joven al otro lado de la línea – Y dime, ¿cómo están las cosas en tu casa? ¿Cómo está tu familia?

-Bien… todo está bien… mi papá, Kasumi y su esposo están bien. Mi hermana Nabiki no pudo venir pues esta trabajando. Así que solo los he visto a ellos por el momento – sabía que estaba mintiendo al decir eso y se sintió mal.

-Muy bien, pero tienes varios días por delante, así que aprovéchalos al máximo. Y por favor dale mis disculpas a tu familia por no poder acompañarte como había dicho- expresó con sincera tristeza el hombre.

-Si, lo haré – dijo más sonriente. Siempre que hablaba con él sentía una especie de tranquilidad y alegría que la envolvían – Dime, ¿ya sabes cuándo te vas a Nueva York?

-Si. Mi vuelo sale el martes por la noche. Saliendo del hospital me iré al aeropuerto. No se qué tan complicados sean los siguientes días, por eso quería llamarte. Quería… escuchar tu voz.

La chica se ruborizó. De cierta manera le apenaba que el chico le dijera ese tipo de cosas pero por otro lado, su corazón de pronto empezaba a latir más rápido.

-A mi también me alegra escucharte – y sonrío dulcemente aunque el joven no pudiera verla – Verás que todo saldrá muy bien en Nueva York. Eres muy bueno en lo que haces y lo harás muy bien – trató de animarlo. En verdad quería que le fuera bien en este proyecto pues ella había sido testigo de los esfuerzos que había hecho el joven para sacarlo adelante.

-Gracias por confiar en mi Akane. No sabes lo que significa eso para mí.

Pasaron unos segundos en los que ninguno de los dos habló y solo se escuchaban sus respiraciones.

-No quisiera terminar la llamada pero debo descansar unas horas antes de irme al hospital - comentó con pesar el joven.

-Oh!, ¿qué hora es allá?

-Cerca de las 2 a.m. – respondió el muchacho.

-¡Oh es muy tarde! – exclamó apenada – tienes razón, tienes que descansar. Gracias por llamarme. Yo estaré bien así que no te preocupes por mi. De verdad. Tienes que enfocarte en Nueva York.

-Ahora que se que estás bien y en buenas manos, lo haré- la chica pudo escucharlo sonreír a miles de km de ella, y por alguna razón ella se sintió mal… como si estuviera ocultándole algo.

-Cuídate mucho por favor. Nos veremos pronto – se despidió la joven peliazul.

-Así lo haré. Nos hablamos pronto – se despidió el joven.

La joven Tendo estaba a punto de colgar el teléfono cuando oyó su nombre en a bocina.

-¿Akane?

-¿Si?

-Te quiero, Akane – fueron las últimas palabras del joven.

En ese momento la chica se congeló y sin decir una palabra más, la comunicación se cortó. Con la bocina aun en el oído, escuchó que su hermana mayor la llamaba desde la cocina.

-¡Akane! ¡El desayuno está listo!

La joven colgó la bocina en su lugar y sintió un sensación extraña en el estómago y su corazón latía más rápido que lo usual. No sabia si se debía a la discusión que tuvo hace rato con aquél joven al que pensó jamás volvería a ver y que ahora resultaba estar al frente del Dojo de su familia, o a la llamada que acaba de tener con cierto joven al otro lado del mundo. Quizá se debía a las dos, pero ya lo analizaría más tarde. Por ahora tenía que enfrentarse al segundo round del día y esto era pedir una explicación a su padre del por qué tomaron una decisión de ese calibre sin consultarlo con ella.

Si más tarde tenía planeado hablar con la razón de su enojo matutino, tenía que saber al menos una versión de la historia. Así que, con paso firme, se dirigió hacia la estancia principal donde sabía que la esperaba su papá y su hermana mayor.

En un complejo residencial al otro extremo de la residencia de la familia Tendo.

-Hola, ya llegué - anunció el joven de la coleta mientras habría la puerta. Dejó su maleta en el suelo y se quitó los tenis. Un exquisito aroma que provenía de la cocina y el rugir de su estomago lo hicieron conducir sus pasos hacia ese lugar.

-Hola mamá…¡huele delicioso! – se acercó el joven a darle un beso en la mejilla a su madre, y a ver qué era lo que cocinaba la mujer en la estufa.

-Llegas justo a tiempo hijo – contestó contenta al recibir el beso cariñoso del chico – el desayuno está listo. Aunque te haría falta un baño primero – le sugirió al verlo todo sudado.

-Keh! Lo haré después de desayunar… estoy hambriento – aseguró con una chispa de alegría, difícil de no notar por su madre.

-Es la primera vez que te escucho decir que estás hambriento con una sonrisa – lo miró con una ceja levantada- Ven, vamos a la mesa con tu padre.

Ambos se dirigieron al comedor en donde Genma Saotome se encontraba esperando.

-¡Ranma! Qué bueno que llegas. Anoche nos fuimos a dormir y no estabas y hoy por la mañana nos levantamos y tampoco estabas. ¿Dónde andabas… picaron? Nuestro hijo ya es todo un hombre Nodoka jajaja – dijo con entusiasmo el patriarca.

Nada de lo que dijera su Ogaji lo podría hacer enfadar en este momento. Así que el joven no pronunció palabra y siguió devorando su plato.

-No seas bobo cariño. Ranma no es de esa clase de chicos – contestó su esposa muy segura de lo que decía. - Por cierto hijo, ¿cómo te fue ayer? ¿Pudiste resolver tus asuntos pendientes?

-Eeh… sí madre. Ayer tuve que ir a… Tokyo a… firmar unos papeles que olvidé… de la exhibición… ya sabes… - trató de disimular el azabache, pues no quería hacer del conocimiento de sus padres que fue a recoger a su ex prometida al aeropuerto.

-¿A Tokyo? ...mmm… qué curioso… justo ayer… ¡ouch! ¿Qué sucede mujer? – reclamó al recibir un pisotón de su esposa.

-Me alegro hijo… ¿y cómo te fue? ¿Todo en orden? – preguntó la mujer lanzándole una mirada asesina a su marido.

De cierta manera el joven intuía que su madre sabía la razón de su viaje a Tokyo.

-Si todo en orden – dijo sonriente devorando como aspiradora el desayuno.

-Bueno y a todo esto cuando será la exhibición Ramma… recuerda que nos habías prometido unas entradas a mi amigo Soun y a mi para verte – preguntó bonachón su padre.

-Eeehh… aún no han definido la fecha… - mintió el joven pues ni siquiera habla llamado a su representante para averiguar sobre el tema

-Bueno, pero no aceptaré un no por respuesta – comentó su padre con voz determinante, tomando su plato de arroz para decorarlo como de costumbre.

En la estancia principal, como de costumbre, Soun Tendo se encontraba leyendo el periódico en un extremo de la mesa, mientras su hija mayor empezaba a servir el desayuno.

A los pocos minutos se incorporó con ellos la hija menor, por lo que el padre de ambas decidió dejar su periódico y disfrutar del almuerzo con sus dos hijas. Se encontraba muy alegre comparado con la angustia de los días pasados. Al parecer todo iba en orden y no había aún nada de qué preocuparse.

-Buenos días hijas mías, ¿cómo durmieron? – preguntó muy sonriente - ¿Y Tofú? – preguntó al ver que el médico no los acompañaba.

-Muy bien papá – contestó dulcemente Kasumi – Tofú tuvo que ir temprano a ver a un paciente y de ahí se fue a la clínica. ¿Y tú cómo dormiste?

-Como un bebito – afirmó satisfecho.

-¿Cómo puedes dormir tan tranquilo sabiendo que tu consciencia no está limpia?– aseveró la menor de sus hijas con reproche.

Tras esta declaración todos en la mesa quedaron en silencio.

-Pero Akane, hija, ¿por qué dices eso? – preguntó el hombre mayor, con asombro y temor, volteando a verla.

-Akane, por favor no seas tan dura con papá – sugirió su hermana sabiendo lo que venía a continuación.

-Sólo he dicho que cómo puede dormir tranquilo sabiendo que me ha mentido durante todo este tiempo Kasumi…. Y sí papá, ya lo sé todo – arremetió con evidente enojo.

-Pero Akane, no…no sé de qué estás hablando… - balbuceo el señor Tendo.

-¡¿Qué no lo sabes?! Bueno, déjame refrescar tu memoria. ¡¡¿Me puedes explicar por qué Ranma Saotome esta dirigiendo el Dojo?!! – explotó la chica sin decoro.

-Aahh… eso… es que… Akane hija… hay una razón… - trató de explicar el padre sin mucho éxito pues estaba realmente asustado.

-¡¡No conforme al que él fue quien rompió el compromiso y se marchó…!!! ¡¡¿Cómo es que él dirige nuestro Dojo?!! ¡¡¿Cómo es posible...?!! ¡Papá… te supliqué que dejaras las cosas tal cual… que al terminar mis estudios YO dirigiría el lugar! Pero tú…

-Pero no sabíamos si regresarías hermanita – interrumpió una voz femenina desde el pasillo -… es más, aún no sabemos si has regresado para quedarte o sólo vienes de vacaciones.

Ante esta interrupción, todos quedaron en silencio por segundos.

-¿Nabiki? ¡Nabiki one chan! - se levantó la peliazul corriendo a abrazar a la recién llegada, a quién le sorprendió el gesto efusivo de la menor, teniendo en cuenta el tema que se discutía - Luces tan…profesional – le dijo la joven mirando el atuendo tan sofisticado que vestía y las zapatillas de tacón de aguja que cargaba en sus manos.

-Y tu luces tan inocente como siempre Akane – devolvió el cumplido – Me hubiera gustado llegar ayer para tu bienvenida pero… el trabajo, ya sabes…- dijo esto levantando en un brazo su bolsa de mano y en el otro sus zapatillas - A todo esto, ¿dónde esta el susodicho que no lo veo…? - preguntó como si nada volteando a ver a todos lados – dijiste que traerías al novio, ¿qué no? – terminó interrogando descaradamente a la menor.

-Yo no dije que él… él no ha podido venir… - justificó la menor sorprendida por el poco tacto de su hermana.

-¿Novio? ¿Cuál novio Akane? ¿De qué está hablando Nabiki? – empezó a cuestionar el padre alterado.

-Eso no tiene importancia ahora, Nabiki no sabe lo que dice… - trató de justificar la chica con un ligero color rosado en las mejillas- ¡¡Pero no cambien el tema!! ¡¡Estábamos discutiendo acerca de Ranma!! - dijo la pequeña testarudamente.

-No me extraña… allá vamos de nuevo – murmuró en voz baja la recién llegada. La chica de cabello marrón terminó de saludar a su hermana mayor y a su padre con un beso y tomando asiento en una esquina de la mesa comentó:

-Akane, antes de que empieces nuevamente a reclamar, tienes que entender que el Dojo Tendo, como su nombre lo indica, es un patrimonio de la familia. Por este motivo tanto papá, como Kasumi y como yo, tenemos derecho a decidir qué es lo que mejor conviene para nuestro patrimonio, y en este caso lo que más convenía era mi excuñadito – dijo esta ultima palabra con sorna - Ni tú hermanita, aún estando en otro continente, podrías negar que lo mejor para todos es que el Dojo se mantuviera activo y qué mejor si quien lo representa es el mejor artista Marcial de todo Japón y uno de los cinco mejores del mundo, porque Akane, no podrás negar que sabes de lo que hablo.

-Demo… -quiso interrumpir la peliazul.

-Desde que Ranma está al frente del Dojo las entradas económicas para esta familia han sido realmente benéficas… ¿o como te explicas que papá haya podido girarte algo de apoyo para tus estudios? – la interrumpió Nabiki sin darle oportunidad de replicar – Akane, entiende, esa decisión fue la mejor para la familia.

-¡¡¿Así que todo se trata de dinero cierto?!! – contestó la menor aún más alterada.

-Akane-chan no es así… no lo interpretes de esa manera, por favor- comentó su hermana mayor.

-¡¿Y cómo quieres que lo interprete Kasumi!? Si Nabiki lo dejó muy claro. ¡No importando lo que Ranma hizo, las decisiones que tomó, al final…! ¡¿él sigue siendo la mejor opción para nuestra familia?!

-A menos que hubieras traído como prometido a un artista Marcial mejor que Ranma, lamento decir que sí… - comentó Nabiki riendo con descaro.

-Akane, hija, no es así… por favor escúchame. Cuando te fuiste pasamos un mal rato económicamente, hasta que Nabiki obtuvo este trabajo y luego, Ranma regresó y su propuesta llegó en el mejor momento… - trató de explicarle su padre.

-¡¿Su propuesta?! ¡¿Entonces fue él quien pidió hacerse cargo del Dojo?! – alzó la voz comenzando a perder los estribos – ¡Y ustedes muy amables le dieron la oportunidad! ¡¿Y cuándo me consultaron!? ¡¿O es que yo no pintaba para tomar esa decisión?!

-Hija, por favor… no es como lo dices… por favor escúchanos… - suplicó su padre asustado.

-¡Es que no hay nada más que decir… me ha quedado muy claro! ¿¡Pero saben que!? ¡¡No estoy de acuerdo con esa decisión y voy a arreglar esta situación!! – y levantándose de la mesa furiosa se marcho del comedor.

-Akane, hija, espera… - lloriqueó Soun.

-Tranquilo papá. Sabíamos que esto iba a pasar tarde o temprano - lo consoló Nabiki dándole una palmada en el hombro y metiéndose como de costumbre una galleta a la boca como gesto de que no había que darle mayor importancia.

-Así es Nabiki, pero creo que tuviste poco tacto al decir las cosas. Ahora Akane está furiosa y quién sabe qué pueda hacer en ese estado – reprochó la mayor.

-Tranquila Kasumi. Deberías estar preocupada si aquella se topa con nuestro excuñado, pero ahora él se encuentra de gira, si no mal recuerdo, así que ¿qué puede pasar? – dijo divertida. Al ver la cara de la mayor intuyó que algo había sucedido – ¿O no es así?

De esta manera, la hermana mayor comenzó a contarles sobre los eventos sucedidos en la mañana de hoy.

La joven Tendo, aún bastante furiosa, se encontraba en su cuarto leyendo una revista que compró en el aeropuerto de Chicago para leer en el transcurso de su vuelo a casa. Pero en realidad, solo pasaba las páginas sin leer, pues en su mente se seguía debatiendo el tema del Dojo.

- No es posible que este sucediendo esto… el motivo de irme de Nerima en primer lugar fue para olvidar… para rehacer mi vida… ¡sin él! y lo primero que encuentro al regresar es que él está aquí, en primera fila... no es justo.

Al dar la vuelta a la hoja, por primera vez, su mirada se detuvo en el contenido y abriendo los ojos como platos, leyó el encabezado del articulo.

" Ranma Saotome, el caballo indomable del estilo libre". "Entrevista por Umiko Kimura"

-¿Qué es esta tontería?- murmuró.

Sin poder evitarlo, tragó saliva y se sonrojó furiosamente al ver al entrevistado en una fotografía vistiendo un traje de gala. Al parecer se trataba de esos eventos de famosos al que había acudido. Se veía extremadamente atractivo para su infortunio.

Comenzó a leer el artículo.

"Para esta edición, tuve la fortuna de entrevistar a la nueva promesa de las artes marciales mixtas, posicionado como número 1 en Japón, uno de los 5 mejores de todo el mundo y favorito para ganar la próxima copa del campeonato mundial de la MMA que se celebrará en febrero del siguiente año".

Recordó las palabras de su hermana Nabiki de minutos atrás. Al parecer, había leído también dicha revista.

"El caballo indomable, como lo nombran sus seguidores y fans, no sólo es el artista Marcial más joven en alcanzar el título nacional, también es extremadamente apuesto y varonil, y en las próximas líneas nos comparte un poco de su historia, que aseguramos los dejará más que intrigados y los hará caer rendidos ante su encanto".

Ja… ¿su encanto? Por favor – murmuró para sí la lectora.

" KU: Saotome, Ranma, ¿desde cuándo empezaste a practicar las artes marciales?

SR: Mi padre empezó a entrenarme desde que era muy pequeño. Tenia 2 años.

KU: Wuaw! ¡2 años! ¡Eras demasiado pequeño! ¿Imagino que tu padre es un excelente maestro y gran contendiente en el arte?

SR: Algo así... digamos que su técnica y los entrenamientos a los que me sometió fueron "peculiares".

KU: En alguna entrevista comentaste que has recorrido bastantes lugares de entrenamiento, tanto fuera como dentro del país. ¿Cuál ha sido el que te ha exigido más?

SR: En realidad no puedo darte un lugar en específico. En cada uno me he enfrentado a diferentes enemigos, lo cual ha hecho que perfeccione mi técnica.

KU: Mencionas enemigos pero, apenas empezamos a verte contendiendo en la liga hace dos años. ¿A quiénes te refieres? ¿En qué clase de torneos participabas?

SR: Fueron peleas con adversarios que no forman parte de ligas profesionales. Por cuestiones muy particulares me topé con ellos y tuve que enfrentarlos.

KU: ¿Alguna pelea que recuerdes en particular? ¿Alguna que te haya marcado de manera personal?

SR: Sí. Hace algunos años tuve una…en el Monte Fénix.

KU. ¿Y por qué motivo?

SR: Porque estuve a punto de perder a alguien muy importante para mi".

KU: Ummm…¿Te refieres a una chica?

SR: Sí.

KU: ¿Y dónde está ella ahora?

SR: No está conmigo como puedes darte cuenta". (Ante esta pregunta, alcanzo a ver una expresión melancólica en la mirada de mi entrevistado).

Al leer esto, el corazón de la lectora se aceleró considerablemente.

"KU: Nuestras fuentes nos indican que previo a darte a conocer en la liga oficial de la MMA, tu último lugar de entrenamiento fue en China. ¿Existe alguna razón por la cual fuiste a entrenar a ese lugar?

SR: Sí así es.

KU: ¿Y cuál es esa razón? ¿Alguna otra chica especial? (El joven Saotome sonríe nervioso ante esta pregunta)

SR: Sí hay una chica especial para mí en esa región, pero no es el motivo por el cual fui a entrenar allí".

¡¡PLAS!! La revista fue cerrada imperiosamente.

-¡No puedo seguir leyendo estas tonterías! ¡No me interesa!.

Y diciendo esto, la chica se levantó apresuradamente, tomó una chamarra y salió de su habitación. Bajó las escaleras, se calzó sus tenis en la entrada, y salió de su casa sin un rumbo en particular. Quería alejarse de lo que acababa de leer y quería pensar en otra cosa.

Sus pies la fueron llevando por aquellas calles que conocía desde que era pequeña. Iba distraída mirando las casas por las que pasaba observando cada detalle y si había cambiado algo de ellas. Después de casi una hora caminando, reconoció el lugar al que había llegado. Era la clínica del Dr. Tofu, el ahora esposo de su hermana mayor Kasumi.

Despacio abrió la puerta de la entrada. Si tenía pacientes seria mejor no molestarlo, sin embargo al observar el lugar se dio cuenta que no había nadie esperando, así que decidió entrar a saludar.

-¿Dr. Tofu?

Una cabeza se asomó de uno de los cubículos.

-¡Hola Akane! ¡Qué sorpresa! ¿No me digas que en menos de un día ya peleaste con alguien y te has lesionado?… Jejeje… era broma… pasa, pasa – comentó alegre al ver la expresión de su interlocutora.

-Arigato – contestó la chica apenada al encontrar algo de verdad en las palabras del médico.

-Tu hermana llamó preocupada preguntando si habías pasado por aquí. Así que, ¿por qué no llamas a casa sólo para que no se preocupen y sepan dónde estás? – sugirió amablemente su amigo.

-Está bien, voy a avisar – concordó la joven dirigiéndose al teléfono.

-Y yo voy a prepararnos un té – y desapareció por la cocina.

A los pocos minutos, la joven se reunió con el doctor en la cocina, quien le ofreció una taza de té y la invitó a sentarse en una pequeña mesa que tenía en la habitación.

-Arigato – dió las gracias por la bebida, la cual agradecía para calentarse un poco, ya que el clima estaba algo frío allá afuera.

-Kasumi me contó lo que sucedió en el Dojo esta mañana con una de las alumnas. Fue muy oportuno lo que hiciste. Aunque no lo creas, muchos médicos olvidan las cuestiones básicas – comentó sonriente para hacerle plática.

-No fue algo estoico, pero me alegro haber estado cerca para ayudar – afirmó tomando un sorbo de té.

-Imagino también que debiste haberte topado con el maestro de la clase – asumió el médico.

-Así fue – contestó la joven con un semblante más frío – Doctor, yo… yo necesito saber si usted sabía que Ranma es ahora quien dirige el Dojo y si es así… ¿quiero saber desde cuando?... ¿por qué no me lo dijo? – cuestionó la chica agobiada.

El doctor Tofu no contestó inmediatamente. Tomó un trago de su humeante taza y se sentó en la silla contraria dispuesto a hablar.

-Sí Akane, lo sabía. Seria injusto que te mintiera. ¿Desde cuándo esta él al frente? No puedo darte una fecha exacta pero podría decir que casi al año de que te fuiste a Chicago. ¿Por qué no te lo dije? Porque fue una decisión que tomaron tu papá y tus hermanas y eso es algo en lo que no me podía involucrar. Además, Kasumi me pidió que no te lo contara. A su favor, debo decir que su intención siempre ha sido protegerte – respondió tranquilamente.

La joven trataba de asimilar la información.

-¡Es solo que no lo entiendo! De todas las personas con las que alguna vez imaginé encontrarme si regresaba… ¡estaban todas!... menos él… - continuó afligida - ¡Y es a él al primero que veo! ¡Y menos aún imaginé que él estaría dirigiendo el Dojo!! Yo pensaba que seguía en China, con su vida hecha, casado con… - no pudo pronunciar el nombre - ¡Simplemente no lo entiendo – y dijo esto último, dando un golpe con el dorso de su puño sobre la mesa.

Después de algunos minutos en los que ambos no dijeron nada, el hombre de anteojos preguntó:

-¿Ranma fue la primera persona que viste en Nerima?

-Fue por mi al aeropuerto – contestó con un ligero color carmín en las mejillas, que no fue desapercibido por el médico.

-Ah! Eso lo explica todo – dijo pensativo.

-¿¡Qué es lo que explica!? ¡¿Fue usted quien le dijo que yo vendría a Nerima?! – inquirió indignada.

-No, no fui yo, pero definitivamente alguien se lo dijo – respondió tranquilo – Y por tu expresión, seguramente discutieron – afirmó el doctor.

-Algo así… - contestó la chica – en realidad, más bien yo fui la que buscó pelea… él, por muy raro que suene, se portó… bien – reflexionó más para sí.

-¿Y él no te ofreció una explicación? – preguntó curioso.

-Mas bien yo… yo no quise escucharlo… yo no… - volvió a contestar la chica con voz queda.

Tras varios minutos en silencio donde cada uno parecía estar reflexionando sobre los hechos, el aún joven doctor rompió el silencio.

-Akane, quiero recordarte que soy tu amigo y como tal, no tengo derecho a juzgarte ni a cuestionar tus decisiones. Recuerdo y se lo mal que lo pasaste con la ausencia de Ranma, pero también se que sólo cuando logres liberarte del pasado, podrás realmente disfrutar de tu presente. Tu vida ha cambiado, has tomado decisiones que te han conducido hasta este momento. Y si hoy, el destino te ha puesto de frente al pasado… date la oportunidad de hacer las pases con el y de dejarlo ir.

La joven mujer miró a su sensei con una mezcla de incredulidad e incertidumbre. Tal vez tenía razón y la única forma de superar el pasado sería enfrentarlo… pero no de la forma agresiva como solía hacerlo, sino haciendo las pases con el… no seria tarea fácil, pero lo intentaría al menos.

-Arigato, Tofu sensei. Lo intentaré. – respondió sinceramente. No podría describir si fue la platica o la rica taza de té, pero se sentía mucho mejor de cuando llegó a la clínica. Hablar con el Dr. Tofu siempre la reconfortaba. Era como hablar con un hermano mayor.

-Me alegro escucharte. Pero ahora, cuéntame un poco más de como te ha ido en Chicago. Cuéntame de la escuela y tu trabajo en el hospital – la incitó a hablar el sensei, con lo cual la chica más animada comenzó a contarle una serie de relatos sobre sus experiencias en aquellas tierras lejanas.

-*-*

Cerca de las 4 de la tarde, el joven Saotome se despidió de su madre comentándole que regresaría más tarde y sin dar mayores explicaciones.

Se había vestido con su vestimenta usual, unos jeans ajustados color azul profundo, una camiseta sin mangas color blanco y encima una camisa ajustada manga corta, cuello Mao y botones estilo chino de color azul claro. A pesar del aspecto informal, se veía muy bien, ya que su cuerpo atlético y trabajado entallaba perfectamente.

Al llegar a la residencia de los Tendo, pensó que lo mejor sería entrar sigilosamente, pues no quería arriesgarse a que el resto de la familia Tendo supiera que venía a hablar con Akane. Eso podría arruinar sus planes, ya que conociéndolos, intentarían espiarles, de seguro.

Así que cuidadosamente, abrió el portón de la entrada y con sigilo se trepó en el techo para dirigirse, como antes lo hacía, a la habitación de la menor de los Tendo. Trepado en el alféizar de la ventana del dormitorio de la joven, se dio cuenta que no se encontraba ahí. Por lo que, su segundo lugar para buscar era el Dojo. Así, bajó con cuidado de no ser visto y escuchado y se dirigió al recinto de entrenamiento. Al entrar al lugar, fue su decepción al ver que la joven tampoco estaba ahí.

-¡Rayos! ¿Dónde estará? Ya son las 4 de la tarde – refunfuñó para si.

De pronto escuchó algunas voces y pasos cerca de la entrada a la residencia. Despacio, abrió ligeramente la puerta del Dojo para ver de quién se trataba. Kasumi Tendo, caminaba hacia el portón con su bolsa del mandado.

-One-chan espera… - se escuchó decir a otra voz femenina que Ranma ubicaba muy bien. Era la -hermana de en medio, Nabiki - ¿Sabes algo de Akane? Puedo ir a buscarla a los lugares cercanos en lo que tu haces las compras – sugirió.

-Gomen-ne, olvidé decirles que Akane llamó para avisar que estaba en la clínica con Tofu - afirmó dulcemente la mayor.

-Menos mal, ya se me hacía que teníamos que ir a buscarla por toda la ciudad, como la vez que se quedó en el tejado – comentó sarcásticamente la castaña.

El joven que escuchaba esa conversación escondido en el Dojo, también recordó aquella experiencia. Por su poco tacto, Akane aparentemente se había ido de la casa, cuando en realidad sólo estaba escondida en el techo. Todos fueron a buscarla y en particular, él se sintió muy miserable al pensar que podría haberle pasado algo por su culpa.

-Bueno, en ese caso te esperaré aquí. Tengo que continuar con unas cosas del trabajo – comentó la castaña regresando al interior de la casa.

Con esta información, el joven de la coleta sabía ya donde se encontraba Akane en esos momentos, lo cual lo molestó un poco, pues quería decir que o había olvidado que tenían una no cita pendiente o que definitivamente ignoró el hecho.

-Esa ingrata. Pero no te escaparás de mi tan fácilmente Akane. No esta vez – se dijo a si mismo con determinación. En cuanto vio el camino libre, salió de la residencia y se dirigió a toda prisa hacia la clínica del Dr. Tofu.

Conforme se acercaba a su destino, el hueco en el estómago se hacía más evidente, así como el sudor de las manos. Se sentía algo absurdo ya que ni siquiera en los torneos con contrincantes sumamente fuertes se sentía tan nervioso. ¿Qué tenía esta chica para hacerlo sentir así…? Este pensamiento lo molestó un poco.

Estando afuera de la clínica, vio que unas flores de color rojo (camelias japonicas), crecían frondosas en uno de los arbustos de la clínica. Con cuidado cortó una de ellas y decidió esperar a que la chica saliera.

-*-*

La joven peliazul estaba conversando animadamente con su sensei, que olvidó por completo la hora que era, hasta que de casualidad miró el reloj y se percató que eran las 4:10 p.m.

-¡Ya es la hora! – pensó nerviosa.

Levantándose a lavar la taza que usó para beber té, le dio las gracias al Dr. Tofu por la conversación amena, disculpándose de que tenía que marcharse para atender algunos asuntos y que lo vería más tarde en casa.

Cuando la chica salió de la clínica, su corazón se detuvo por unos instantes al ver al joven Saotome esperándola en uno de los pilares de la entrada.

Continuará…

¡Hola a todas y todos de nuevo! ¡Feliz año 2021! Creo que no los había felicitado anteriormente :p

No me cansaré de agradecerles el tiempo que le dedican a esta historia y todos sus reviews. Leerlos es una de las cosas más gratificantes de mis días.

También quiero disculparme por no responderles personalmente, pero no se cómo hacerlo. Hace poco descargué la app y aun sigo batallando porque no le entiendo del todo. La tecnología me rebasa a veces. Pero sepan que los leo y me encantan sus comentarios.

Aquí les dejo otro capítulo más que espero les guste. Me divertí mucho escribiendo la dichosa entrevista, que sepan que aún no concluye su lectura. Ando un poco baja de ideas referente a la tan esperada "no cita" como la llamaron algunos de ustedes. Así que sus ideas son bienvenidas.

Trataré de actualizar lo más pronto el siguiente capitulo, espero que el cerebro fluya

Les mando un abrazo y cuídense mucho.

AS DE GREY