Hola a todos, llegamos al último capítulo de esta historia, espero que le haya gustado.
Cap. 7
-Hermione Draco -los recibió con un abrazo- los esperé anoche -les dijo con reproche.
-Queríamos estar un rato solos -dijo Draco posesivo. El que no debe ser nombrado asintió.
-Bueno prepárense, está noche tomaremos el último pilar del mundo mágico -la pareja se miró y rogaron para que Harry ya estuviera llevando a la orden a Hogwarts.
Cuando Hermione y Draco quedaron solos él la tomó de la mano, lo sentía, sentía el miedo en ella, no tenía que decirlo porque él también estaba asustado, pero no por lo que había creído que lo tendría, nunca desde que había empezado todo esto habría pensado que se sentiría asustado por ella, por Hermione sabelotodo, por no verla nunca más, por no poder besarla o tenerla en sus brazos, por no lograr una familia juntos.
-Tengo miedo -le dijo ella- no se como haremos para no… -las palabras se le atoraron en la garganta, cuando empezó ese plan no creyó que tendría que combatir junto a Voldemort contra sus amigos, como haría para volver a su bando y no morir en el intento.
-Vamos a estar bien -afirmó tratando de sonar seguro. La apretó en un abrazo y le besó la frente con amor.
Hermione -la llamó Snape desde la puerta, ella se dio vuelta aún abrazada a su esposo y lo miró- podríamos hablar un momento a solas -Draco los miró un segundo a cada uno y luego de darle un beso a Hermione en los labios se fue, al pasar junto a Snape palmeo su hombro.
-Que pasa Snape -preguntó cuando estuvieron solos.
-esta noche le fallará la varita -indicó. Hermione asintió, sabía cómo funcionaba, por suerte él no- le tienes que decir que él no mató al dueño anterior por eso no le funciona.
-pero entonces… -ella comprendió al instante lo que pasaría si ella le decía eso, lo mataría sin dudar.
-Te va a creer, no puede saber bajo ningún concepto que el que lo desarma es el nuevo amo de la varita -le ordenó con una seriedad que ocultaba una pasión e interés que jamás había visto en él.
-Entiendo, irá por Draco -Voldemor no solo se contestaría con desarmarlo, lo mataría para asegurar su poder sobre la varita.
-Cuidalo mucho -dijo después de unos segundos en silencio, la castaña ahogó un gemido.
-lo haré, lo amo -él asintió y luego negó.
-Tu gente será mi gente y tu dios será mi dios -esas palabras descolocan a Hermione, las conocías, las había dicho una vez con Harry, él miró el lugar donde la marca dibujaba su piel. Él sabía sobre ello? Acaso le estaba pidiendo que cuidara a Harry? Unas imágenes vinieron a su mente una joven pelirroja y un joven de cabello negro hacían el viejo ritual de los parabatai, lo supo al instante, aunque nunca la había visto Harry y los miembros de la orden que la conocieron le mostraron fotos de ella, Lily Potter y Snape de joven-. No lo dejes hacer ninguna locura -Ya no sabia a quien se refería pero de todas formas asintió. Luego miró hacia abajo y sonrió- me habría encantado conocer a los hijos de Draco, serán magos excepcionales, -ella lo miró confundida, con lágrimas en los ojos, darse vuelta y alejarse de ella.
Varias cosas quedaron claras en ese momento para ella, pero que Snape amaba a Lily fue la más obvia.
-Severus -le dijo antes de que desapareciera del cuarto, el freno pero no se volteo- donde tú mueras yo moriré. Y allí seré enterrado -él se giró y le sonrió.
-Gracias -y con esa simple pero poderosa palabra se fue y ella comenzó a llorar.
El llanto duró unos buenos minutos, entonces una frase de Snape volvió a su mente, "me habría encantado conocer a los hijos de Draco", en ese momento pensó que lo decía porque le habría gustado que eventualmente pasará y el estar ahí pero entonces cayó en cuenta del detalle de que no había tenido su periodo por dos meses.
Salió del cuarto mareada por la posibilidad de estar embarazada, busco a una persona que podría ayudarla, no habría sido quizás en otras circunstancias su primera opción pero ahora era la mejor.
Narcissa -la mujer rubia que supervisa la correcta preparación de la mesa para la cena se volteó a mirarla- puedo hablar un momento con vos -la mujer asintió confundida y preocupada, a lo lejos sentado en el sillón de la sala de al lado junto a su padre Draco se preocupó por el gesto consternado de Hermione, se preguntó si habría sido algo que le había dicho su padrino.
-¿Qué pasa? -preguntó la mujer de cabello rubio y mechones negros.
-Es que creo que...estoy… embarazada -le había costado horrores decirlo en voz alta pero no quería dar muchas vueltas al tema. La mujer se tapó la boca para ahogar un grito, Hermione espero que fuera de alegría.
-Hay una forma con magia de saber, Pinky - llamó a una de las elfinas que apareció al instante.
-Me llamo mi ama -la mujer asintió.
-Traeme una rama de trigo y un poco de jugo de ojo de pez de Luna -la elfina se inclinó en una referencia y se marchó.
-Espero no tener que beber eso -dijo más para ella que para su suegra. Narcissa sonrió negando. La elfina regresó casi al instante.
-Gracias Pinky, puedes retirarte -el ser mágico asintió en una nueva reverencia y desapareció- toma vas a ir al baño, vas orinar sobre el trigo, luego le pondrás unas gotas de esto te esperaré aquí -le dijo ella con autoridad pero cariñosa.
Hermione se fue al baño e hizo todo lo que la madre de Draco le había dicho. Cuando finalizó salió del baño nerviosa camino hasta ella sin saber qué esperar.
-muestrame -la castaña obedeció, levantó la rama que ahora se encontraba completamente llena de pequeñas flores amarillas- bueno, parece que voy hacer abuela -dijo con una enorme sonrisa y lágrimas en los ojos. Hermione se sentó y lloró de felicidad y miedo.
-Draco no puede saberlo, no todavía - dijo cuando pudo hablar, la mujer que había estado acariciando su espalda con cariño la miró y asintió.
-Nadie lo sabrá, no hasta que el señor tenebroso caiga -Hermione la miró con real sorpresa- nunca quise nada de esto para mi familia, no seremos felices hasta que el muera -Hermione asintió.
-Eso espero, tengo fe en que mañana Harry podrá con él -admitió con confianza.
-Eso espero -indicó.
No decirle a Draco que serían padres había sido muy difícil, el noto que pasaba algo pero ella le dijo que era todo y él, aunque inconforme, ya no pregunto. No pudo evitar preguntar si el sería feliz, si querría a su hijo, el la amaba pero el casamiento había sido prácticamente forzado, tener un hijo tan rápido y en aquellas circunstancias habia sido algo tonto.
Todos se movían de un lado a otro asegurándose que todo estaba listo y que todos sabían que hacer. Hermione los veía ir y venir, del otro lado del cuarto Snape y Lucius Malfoy escuchaban las órdenes de Voldemort, junto a él Nagini se enroscada una y otra vez en sus pies, protegida por un hechizo, sabía que solo quedaría libre de la protección cuando Harry muriera o Voldemort creyera que iba a ganar. Su mente comenzó a divagar en viejos recuerdos, uno en particular.
-Que lees -dijo Harry al sentarse junto a ella en su sillón favorito de la sala común, era un sábado por la tarde, había vuelto hace un rato de Hogsmeade- el libro gris -leyó con la cabeza torcida para ver la tapa.
-Es un libro de runas -él asintió, él no había cursado nunca esa materia- estas son diferentes a otras -le explico, el no estaba particularmente interesado pero la escucho con atención- hay un aquelarre que las dibuja sobre cosas incluso sobre ellos mismo, tienen diferentes funciones -Harry se enderezó y la miró con curiosidad.
-Es la primera vez desde que descubrí al mundo mágico que escucho que alguien usa la palabra aquelarre -indicó Harry, Hermione levantó la cabeza y lo miro luego hizo un gesto para restarle importancia -¿Qué es esto? pabarati -preguntó señalando uno de los símbolos.
-pabaratai -corrigió- Con este ellos vinculan a través de un juramento dos almas, esta pareja a través de este símbolo estará conectado de tal forma que sirve para tomar fortaleza del otro y los hechizos que hacen uno a otro o juntos son más fuertes y… dice que la marca se borra cuando uno de los dos muere, y sólo se puede tener uno en toda la vida.
-Es como ser hermanos de magia? -ella asintió riendo, acababa de inventar un vínculo- hagámoslo -dijo con seriedad.
Dos días después ellos dos y Lupin se encontraron a las afueras del castillo.
-Están seguros? -Lupin había retomado su puesto como profesor en defensa contra las artes oscuras en el séptimo año de ellos.
-Lo estamos -dijeron a la vez- No me ruegues que te deje, o que regrese cuando te estoy siguiendo.
Porque a donde tú vayas, yo iré, y donde tú vivas yo viviré.
Tu gente será mi gente, y tu Dios será mi Dios.
Donde tú mueras, yo moriré. Y allí seré enterrado;
El Ángel me haga esto y mucho más si nada más que la muerte nos separa a ti y a mí -dijeron a coro mientras dibujaban con sus varitas sobre su pecho el dibujo que resumía aquel juramento. Desde ese instante sintieron sus corazones latir como uno, como hermanos mágicos.
-Estas bien? -le dijo Draco en el oído, ella tembló bajo su tacto, rogó que todo estuviera bien, que no fuera la última vez.
-Si, ¿me das un abrazo? -le pidió pensando en el miedo que tenía no solo de perderlo a él, si algo le pasaba a Harry perdería una parte de ella. El la abrazó con fuerza y le dio un beso en el cuello.
-Ya vamos -dijo Snape. Miro a la pareja y ahogó el dolor que le daba no volver a verlos, no conocer al bebé de su ahijado. Miro una vez más la marca que la castaña tenía sobre su corazón y recordó la suya propia, aquella que luego de la muerte de su pabaratai comenzó a borrarse hasta ser solo una cicatriz.
"Nada más que la muerte nos separa a ti y a mi" la voz de Lily sonó en su cabeza mientras recordaba cuando ella terminaba con el ritual dibujando la runa en su pecho con una sonrisa.
"Todo va a estar bien Sev" le había dicho cuando terminó.
Hermione nunca había imaginado la cantidad de seguidores que realmente tenía Voldemort, cuántas personas podían ser tan enfermas, cuanta maldad podía esconderse en el mundo mágico, aquí realmente, en su mayoría creían en lo que él predicaba. Aquel que no debía ser nombrado se había parado en el medio de toda su gente, a su alrededor sus seguidores más cercanos y los que tenían más confianza. Frente a ellos se erigía Hogwarts el bastión, quizás más poderoso, del mundo mágico británico.
El señor tenebroso dio su discurso motivador, explicó lo importante de la pureza en la magia y el poder que tendrían si le daban una Victoria aquella noche.
-pero recuerden… Harry Potter es mío-indicó finalmente. Luego se giró y lanzó un ataque hacia el castillo que impactó contra un campo de fuerza que lo rodeaba como un domo- no esperaba menos del elegido -rió con sorna, Bellatrix río exageradamente- demostremos quienes son los más poderosos -señaló y con un asentimiento Bellatrix y Yaxley comenzaron a lanzar hechizos uno tras otro. La protección poco a poco comenzó a caer, todos los mortífagos lanzaban ataques, Draco la miró y ambos en contra de su voluntad movieron sus varitas en contra de aquel lugar que tanto atesoraba.
-Muy bien -los felicito con una sonrisa siniestra- terminemos esto -comentó y lanzó un fuerte ataque, la varita de Sauco vibró en su mano, Hermione lo miró con atención, él la miró.
-Señor -lo llamó- podría decirle algo -algunos ataques habían pasado la barrera y golpeaban el castillo, Hermine se estremecía en cada estruendo.
El no respondió, pero comenzó a caminar lejos del gentío hacia la casa de los gritos, Lucius fue el primero en seguirlo, Bellatrix lo miró esperando una orden y luego continuó con sus ataques.
-Trata de encontrar a Harry -le dijo Hermione luego de darle un profundo beso.
-Mantente a salvo -fue lo único que le pudo decir- te amo -agregó y se alejó al trote hacia el castillo.
Cuando entro a la casa de los gritos, escucho como Lucius, en un nuevo intento de vanagloriarse le pedía que le permitiera encontrar a Harry por él.
-el vendrá a mi -le indicó con paciencia- además Lucius recuerda, Harry es mío -el siseo sonó amenazante, el patriarca de los Malfoy no pudo hacer más que retroceder.
-Sí milord -él la vio entrar, le preguntó con la mirada dónde estaba Draco pero ella lo ignoró.
-Señor -le dijo, Voldemort la miró y espanto a Lucius con un movimiento de su cabeza, Nagini aún protegida se movía a sus pies.
-Dime querida, que tienes que decirme -le dijo dando pie para que hablara.
-Señor, sin ánimos de hacerlo enfadar, he notado que la varita falló, ese ataque tendría que haber hecho más daño y note un leve temblor en ella -Voldemort comenzó a moverse de un lado a otro pensativo.
-En efecto, es evidente porque dicen que eres la mejor de tu generación -le indicó- cómo podríamos solucionar esto -preguntó con sincera curiosidad, había averiguado algunas cosas sobre varitas cuando buscaba la varita de Sauco, pero ante su imposibilidad de decirle dónde estaba los había matado.
-Una vez leí sobre varitas, ellas eligen a sus amos -él asintió, todos sabían eso- pero podemos tomar control sobre otras varitas -él volvió a asentir un poco fastidioso- para que la varita nueva sea completamente nuestra el anterior amo debe morir -había estado nerviosa, sabía que estaba condenado a Severus Snape a la muerte.
-Ya veo -dijo al fin, comprendiendo lo que ella decía- ve a buscar a Severus -ella asintió- y Hermione, querida serás muy bien premiada por esto - ella que se había detenido a media salida asintió, no podía hablar porque tenía miedo de llorar.
Snape apareció en la entrada, como si hubieran coordinado como íban a hacer todo eso. El asintió y acarició su hombro.
-Señor -hablo Snape con su parsimonia.
-Severus, quizás has notado que mi varita no está funcionando correctamente -El camino hasta Snape y lo tomó por los hombros.
-Mi lord haré lo que usted requiera -él debía fingir lealtad hasta el último momento.
-Y lo harás, Nagini mata -ordenó y la serpiente sin esperar más atacó al pelinegro.
Hermione ahogó un gemido tapándose la boca, las lágrimas inundaron sus ojos, Harry, Ron y Draco habían llegado justo antes de ver cómo Hermione le decía a Voldemort lo de la varita, Draco abrazó a su esposa con fuerza.
Cuando el señor tenebroso se fue junto a Nagini los cuatro entraron. Draco se agachó junto a él y tomó su mano.
Draco -le dijo con una sonrisa impropia de él-, espero que seas muy feliz -Draco dejó caer las lágrimas que había estado conteniendo- Potter -Harry se acercó a él- tienes los ojos de Lily, tómala -le dijo señalando una lágrima que caí por su ojo.
Así rodeado de su ahijado y sus antiguos alumnos Severus dio su último aliento mirando los ojos que eran como los de aquella mujer que había amando más que así mismo.
-¿Por qué? -le preguntó Draco a Hermione-, ¿por qué lo traicionaste? Por qué ayudar a Voldemort.
Malfoy -le dijo Ron tomándolo del hombro- el dueño de la varita es aquel que desarma -le indicó el pelirrojo.
-Entonces murió en vano? -ahora sonaba más molesto que dolido.
-El me pidió que lo hiciera, quería protegerte, vos desarmaste a Dumbeldor, si lo habría sabido te habría matado -el rubio no pudo decir nada, tenía sentimientos contradictorios, ella y su padrino lo habían protegido pero a la vez él había muerto y ella no le había dicho nada. Entonces Harry recordó que aunque, efectivamente el rubio desarmó a Dumbeldor, luego él lo desarmó, por ende él era el dueño de la varita, miró la lágrima con recuerdos de Snape y supo que había algo más en todo aquello.
habéis peleado – dijo la voz, fría y aguda – valientemente. Lord Voldemort sabe valorar el coraje. Aun así, habéis sufrido grandes pérdidas. Si continuáis resistiéndose a mí, todos vosotros moriréis, uno por uno. No quisiera que esto pasara. Cada gota de sangre mágica que se derrama es una pérdida y un desperdicio. Lord Voldemort es piadoso. Ordeno a mis tropas retirarse inmediatamente. Tenéis una hora. Preparad vuestra muerte con dignidad. Tratad a los heridos. Ahora te hablo a ti, Harry Potter. Has permitido que tus amigos mueran por ti en vez de enfrentarte conmigo. Esperaré durante una hora en el Bosque Prohibido. Si cuando acabe esa hora no has venido a verme, si no te has rendido, entonces la lucha se reiniciará. Pero esta vez yo mismo entraré en la batalla, Harry Potter, y te encontraré, y castigaré a cada hombre, mujer o niño que trate de protegerte. Una hora.
La voz de Voldemort había sonado en sus mentes, cuando cesó sacudieron la cabeza como si así pudieran sacar la sensación.
-No lo escuches -le dijo Ron, Harry se levantó y los miro.
-Vayamos al castillo, todo estará bien -aseguró Hermione con convicción. Los cuatro volvieron en silencio hacia el colegio, Harry había tomado la mano de Hermione en un tramo y luego la dejó sola con su esposo pero ninguno había dicho nada. Cada uno estaba metido en sus cavilaciones. El rubio miraba de reojo a Hermione enojado y dolido, por un momento se había preguntado si sería capaz de perdonarla.
Al llegar a la puerta del gran comedor vieron como los presentes se curaban unos a otros y cómo lloraban las muertes. Al verlos pasar algunos miraban repentinamente a Hermione y a Draco como si realmente creyeran que se habían cambiado de bando. Casi al final a tan solo unos metros de la tarima donde antes estaba la mesa de los profesores la familia Weaslay lloraba desconsoladamente el trío de oro aceleró el paso.
Harry fue el primero en verlo se detuvo en seco, cayendo en cuenta de la realidad de las palabras de Voldemort, muchos morían por él. Ron se lo chocho pero al entender lo que pasaba se quedó callado. Harry lo abrazó y lo sostuvo, Hermione recorrió el tramo que los separaba y al ver lo que pasaba abrazó a sus amigos.
Ron abrazó a su madre llorando desconsoladamente, Ginny se abrazó a Harry y luego la abrazó a ella, ese abrazo decía miles de cosas, perdón, te quiero, gracias, entre otras cosas. Draco se quedó unos pasos más atrás mirando la escena incómoda. Vio como Ron se abrazaba a Hermione llorando desconsoladamente, tuvo ganas de golpearlo pero se contuvo por respeto a su familia.
Hermione caminó hasta él y lo abrazó, estaba molesto pero no pudo evitar devolverle el abrazo.
-Lo siento tanto, todo esto es mi culpa -le dijo entre lágrimas sin soltarlo. Se quedó callado un momento, claro que no era su culpa, lo sabía pero estaba tan dolido.
-Sabes que no es así -dijo finalmente. Ella lo abrazó más fuerte- tendrías que haberme dicho -la regaño, ella negó.
-Sabes muy bien que nos habrías detenido -respondió mirándolo a los ojos.
-No es justo que él muriera por mí -las lágrimas se agolparon en sus ojos grises que parecían mercurio.
-Draco él te ama, fue un honor para él morir por protegerte, de todas maneras siento que él sabía algo más -Eso era algo que había pensado desde un primer momento, sentía que Snape no solo quería protegerlo o quería que Voldemort tuviera una varita infiel.
-El siempre me cuidó y… -el llanto vino a él lo ahogó en el hombro de Hermione, ella lo abrazó con fuerza. Así se quedaron un rato hasta que él se separó con delicadeza-. Hay algo más que necesite saber que no me hayas dicho -ella se tensó nerviosa, él lo noto enseguida.
-eeh… no te enojes mucho -le pidió, el arqueo su perfecta y rubia ceja.
-Dime -ordenó con severidad.
-Es que… estoy… yo… -tartamudeo nerviosa.
-Tu que?-insistió.
-Estoy embarazada -Draco la miró incrédulo, ella expectante.
-Que? ¿Cómo? ¿Qué? -Ahora era él quien hablaba entre cortado, estaba impactado, pero feliz, iba a tener un hijo con la mujer que amaba, pero también estaba asustado, por Voldemort y por la inminente batalla.
-Di algo -dijo en un murmullo.
-Como puedes ser tan inconsciente -sino más severo de lo que habría querido y al ver las lágrimas salir de sus ojos chocolate se arrepintió de la elección de sus palabras.
-Bueno… -comenzo con un evidente tono de enojo- es lo que pasa cuando la gente tiene sexo y nosotros tuvimos mucho de eso y no es solo mi obligación cuidarnos -la gente que estaba más cerca los miraba con atención, Draco lo notó por lo que se la llevo a un rinco al lado de la puerta.
-No seas tonta -ella lo miró con los ojos entrecerrados- no es lo que quise decir -le tomó la mano con cariño- estoy feliz pero como vas a venir aquí…
-por eso no te dijimos, y tenía que venir
-Dijimos quien? -preguntó con curiosidad.
-Tu mamá, ella me ayudó a hacerme la prueba -le explico.
-Genial, seguro ya hasta planeo que qué universidad va a ir -bromeó abrazándola- no vuelvas a ocultarme nada -le pidió ella asintió en su pecho.
-Emmm -una voz familiar rompió su burbuja- lamento interrumpir- Ron los miro incómodo sabía que era algo que tenía que aceptar pero no dejaba de dolerle. Draco la abrazó por la cintura y lo miró con un gesto altanero-, tienen idea en dónde está Harry.
-No -dijo Hermione mirando a todos lados-, ¿no crees que él? -se imaginó que Harry querría evitar que más gente muriera, pero no que iría solo al bosque.
-Claro que no -le dijo el pelirrojo con seguridad.
-quizás necesitaba estar solo -dijo Draco para consolarla, apreciaba a Harry y sabía que sin él no derrotaría al señor tenebroso. Un gemido de dolor junto a él lo hizo girar a ver a su esposa Hermione se agarró el pecho con fuerza y lágrimas en los ojos- estás bien? -le dijo con preocupación.
Ella se enderezó después de unos momentos, sin decir una palabra abrió el cierre de la campera rosa y la movió a un lado, sobre su pecho donde debía estar el tatuaje que compartía con Harry había una cicatriz blanca como si una herida se hubiera curado hace poco tiempo. Las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos como borbotones mirando la marca tocándo la con sus dedos.
-Harry qué hiciste? -dijo casi en un susurró.
-Harry Potter ha muerto -dijo la voz de Voldemort en sus cabezas respondiendo la pregunta de Hermione.
Mientras el que no debe ser nombrado daba un discurso de Victoria todos salieron a la puerta del castillo, a lo lejos vieron salir del bosque a Voldemort y sus seguidores, a Hagrid con el cuerpo de Harry en sus manos.
Draco apretó a Hermione contra él mientras escuchaban como se vanagloriaba con su victoria. Hermione sintió un ardor sobre su pecho, miró con disimulo y la vio: la marca parabatai.
-esta vivo -les dijo a Ron y a Draco, este último la miró incrédulo- la marca volvió.
-Draco, Hermione, vengan vuelvan a nosotros -la voz de Voldemort llamándolos los hizo girar hacia él. Todos los miraron esperando.
-Hijo -dijo Narcissa desesperada, ella había mentido por él, les había dicho a todos que Potter había muerto, pero en realidad ella había visto que estaba vivo.
-Tranquila -le dijo, le dio un beso casto pero sincero en los labios y comenzó a caminar hacia sus padres, Ron se acercó a ella y la abrazo.
-Muy bien Draco, sabes lo que es mejor, una lastima Querida -le dijo mirándola.
Hermione escuchó como Neville le decía a Voldemort que no le tenía miedo, como este se reía y se burlaba de él, cuando él sacó la espada de Gryffindor demostrando su valor, miro todo expectante de el siguiente movimiento de Draco y Harry, en algún momento él le hizo un gesto y sin saber qué era lo que había hecho confío en él. Comenzó a caminar hacia el frente, Ron intentó agarrarla pero ella no se detuvo, vio que Harry se había movido casi imperceptiblemente.
-No me ruegues que te deje, o que regrese cuando te estoy siguiendo.
Porque a donde tú vayas, yo iré, y donde tú vivas yo viviré-. Comenzó ella. Voldemort se giró y la miró sin entender qué era lo que ella hacía -Tu gente será mi gente, y tu Dios será mi Dios -continuó, sacó su varita y apuntó a él -Donde tú mueras, yo moriré. Y allí seré enterrado;
-Ah el juramento parabatai -dijo él- una tontería.
-El Ángel me haga esto y mucho más si nada más que la muerte nos separa a ti y a mí -una voz de hombre sonó a sus espaldas concluyendo el juramento. Harry se enderezó junto a Hagrid que lo miraba estupefacto sin dejar de llorar.
-Tom, nunca lo entenderías, nunca entenderás lo que es tener amigos, amor, algo que te dará fuerza para luchar -le dijo y sacó una varita, la castaña pudo reconocerla al instante, la varita de Draco.
-¿Cómo es posible? -dijo más para sí mismo que para aquel que no había muerto.
-Vamos Tom terminemos esto como lo empezamos -le dijo mientras se le acercaba lentamente, Hermione asintió estaba lista para apoyarlo- juntos -con el primer movimiento de varita de los enemigos la batalla se desató.
Ron corriendo junto a la castaña y espalda contra espalda comenzaron a atacar a los mortífagos, Draco tomó la varita de su madre para defenderlos.
-Tenemos que matar a Nagini -gritó Hermione sobre los ruidos de la batalla. Ron la tomó de la mano y la arrastró hacia el castillo donde había visto entrar al animal.
-con Harry fuimos a buscar esto -le indico mientras le mostraba un colmillo de basilisco.
-Genial -no tardaron en encontrar al animal, pero habían perdido el colmillo en uno de sus ataques, se defendieron pero nada acabó con ella, estaban prácticamente a su merced cuando Neville apareció y con la espada de Gryffindor le cortó en la cabeza.
-Hogwarts siempre ayuda al que lo necesita -dijo Neville.
La batalla estaba en su apogeo, mortífagos y miembros de la orden luchaban con fervor muchos habían caído. Voldemort y Harry aparecieron en el medio, la lucha era pareja pero los ataques del mago oscuro eran letales, él solo buscaba matarlo.
Finalmente un ataque del innombrable pareció impactar en Harry pero rebotó y volvió a él, acabando con su vida, esta vez, para siempre.
Hermione corrió hacia Harry para asegurarse que estuviera bien.
-Sabes hay muchas cosas que necesitas saber -le dijo a su amiga- muchas cosas que Snape me mostró, era un gran hombre -ella asintió.
-Sentí como te morías, lo senti tocando la marca de la runa- como?
-luego -le indicó mientras señalaba hacia un punto entre la gente- ve, estoy bien.
La castaña prácticamente corrió hacia la entrada del gran comedor donde una familia de tres individuos rubios entraba. Al verla el menor se separó y corrió a su encuentro. cuando llegaron uno al otro él la atrapó en sus brazos y la levantó del suelo. Y luego la besó apasionadamente y las palabras sobraron.
Después de la batalla Harry les mostró los recuerdos de Snape y relató todo lo que pasó luego de verlos, su muerte y el encuentro con Dumbledore. El mundo mágico volvió lentamente a su cauce, Kingles Shauldler se transformó en ministro interino, Hermione volvió al departamento de seguridad mágica como la directora, Harry se quedó como jefe de aurores, Ron decidió ayudar a George en la tienda, ya no era el mismo, Draco dejó el ministerio y empezó a dedicarse a las empresas familiares ya que Lucius había sido condenado a diez años en azkaban, gracias a él pudo salvarse del beso del dementor como el wizhamon había pedido.
Trece años después.
-Vamos hijo -dijo una muy malhumorada Hermione-no puede ser que todos los años sean iguales -murmuró.
-Ya estoy lista mamá -una niña rubia de ojos grises se paró junto a la puerta con su baúl.
-Muy bien Mira, ahora solo queda esperar a tu hermano y a tu padre -agregó con fastidio.
Scorpius -gritó la niña-, apurate! -el grito fue tan agudo que la castaña creyó que le rompería los tímpanos.
-Ya voy -dijo un niño un poco más grande igual de rubio y con los mismos ojos que su hermana- todo porque la come libros no puede esperar a pisar el colegio por primera vez - la pinchó, el amaba ir a Hogwarts, lo esperaba con ansias, allí estaba con Albus su mejor amigo y veía a Rose, quien ese año se había prometido que le diría que le gustaba.
-No tonto, quiero llegar temprano para ver a Lily a James y a Hugo -para alegría de Hermione y consternación de Draco sus hijos tenían la misma edad que los hijos de sus amigos, el hijo mayor de Harry y Scorpius se llevaban apenas unos meses y habían empezado juntos el colegio, incluso habían ambos entrado a Slyterin, Rose, la hija de Ron y Pansy, nadie sabe como pasó eso, era casi un año menor y había entrado a Gryffindor, Lily y James los mellizos de Harry y Ginny nacieron cinco meses antes que Hugo el segundo hijo de Ron con la amiga de su esposo, quien se llevaba días de diferencia con Mira, ese año sabrían a que casa irían, esperaba que su hija fuera una Gryffindor no podría lidiar con el orgullo paternal de Draco si sus dos hijos eran unas serpientes.
-Hola están listos -dijo Draco entrando a la casa- lo siento, tuve una reunión muy temprano hoy -le dijo dándole un beso en los labios- tengo un premio compensatorio -le dijo en el oído para que solo ella escuchara.
-Espero que sea chocolate o sexo o ambas -respondió de la misma manera, el sonrió pegándola a él.
-Ya lo sabrás.
Dejar ir a sus dos hijos había sido más difícil de lo que había creído, pero estaban tan felices y ella había sido tan feliz en aquel lugar que no se los podría quitar.
-Sabes -dijo Draco mientras veían como el expreso Hogwarts se alejaba, ella lo miró por encima de su hombro- te amo
-Yo más -respondió con una sonrisa y le besó la nariz- pero no creas que me olvide del premio .
-Claro que no -y la arrastró hasta la casa para demostrarle cuánto la amaba.
Espero que hayan disfrutado este final.
Recuerden que pueden pasar por mis otras historias de Harry Potter y que dentro de muy poco comenzare a subir mi nueva historia.
Muchas gracias por leer.
