Hola, espero que estén muy bien, yo he tenido algunos días pesados, pero todo está en orden, por suerte, no creo que hay muchas personas que puedan decir lo mismo
Hola DoppelGangerSeven, si, supongo que ambos lo volverían a hacer si estuvieran en la situación de creer que es la única forma de mantener a John a salvo. También quisiera sentarlos a que hablaran, recuerdo en la serie, cuando John le pregunta a Sherlock sobre que Irene esté viva "¿cómo nos sentimos al respecto?", cre que en ese momento él estaba dispuesto a hablar, pero Sherlock se cerró y cómo siempre lo dejaron todo en silencio. ¿Realmente crees que ama más a Sherlock? supongo que puede ser, yo no me atrevería a ponerlo a elegir, creo que John se quebraría. De Mary ya lo verás, realmente creo que tienes razón, están tan metidos preocupándose unos por otros que será difícil ver venir al enemigo, sobre todo porque Mary como villana es realmente buena. ¿Me crees capaz de poner a decidir a John quién vive y quién muere? John no sobreviviría a algo como eso. También tomó café a lo necio, aunque no creo que estos necesitaran café para estar despiertos, si los corroen los remordimientos. Que gusto por tu confianza, espero que siga por buen camino, espero que estés teniendo una bella semana.
Hola Itsaso, sí todos estamos bien, hemos tenido algunas complicaciones con la familia, pero hasta ahora no ha pasado a mayores, espero que sigas bien y también tu familia. Si, esto se convertirá en un trío, aunque debo decir que si será un poco como lo describes, no quiero ahondar mucho, ya lo verás. Bueno, supongo que lo dejan solo porque no pueden estar pegados a él como lapas todo el tiempo. Aunque supongo que quisieran. ¿Estás segura que el objetivo es John? No diré más. Espero que estés teniendo una excelente semana. Nos leemos pronto.
Disclamer.- Todo esto pertenece a Moffat, Gatiss, la BBC, Arthur Conan Doyle y no sé quien más, mío solo es la historia.
Obviamente dedicado a Violette Moore.
Que lo disfruten!
Si Caer No Te Mata
por Adrel Black
VII
Ambos
El movimiento brusco y el sonido de vidrio al romperse despierta a John que echa mano a la SIG bajo la almohada y se pone de pie de golpe. Lleva solo una playera interior y los boxers aun así se lanza hacia la puerta, ve a Sherlock subir las escaleras de dos en dos, también lleva el arma en la mano.
Sin hablar, John camina el pasillo hacia la última habitación, la habitación de James; Sherlock le sigue de cerca.
De pie, frente a la enorme puerta de madera John golpea con los nudillos.
—¿James?
—No pasa nada, John. —responde el Mayor con voz estrangulada.
—Sherlock y yo vamos a entrar. —John sin esperar respuesta y con el arma aún en la mano abre la puerta.
James está sentado en su cama, tiene el cabello pegado al cráneo y la frente por el sudor, respira con agitación, las cobijas están revueltas a los pies de la enorme cama y una lámpara está en el suelo hecha pedazos. John no necesita ser adivino para entender lo que pasa. Él también ha tenido pesadillas montones de veces. James debió romper la lámpara en el intento de encenderla o en medio de la pesadilla al manotear. El Mayor parece muy mortificado.
La habitación es muy grande, y James a pesar de su presencia, parece muy pequeño en medio de aquel lío.
John deja el arma en el buró y se sienta en la orilla de la cama.
—¿Estás bien? —el Mayor asiente, parece avergonzado —¿te lastimaste?
—No, lamento haberlos asustado, no es nada. —parece reacio a hablar, mira a John muy serio.
Sherlock se acerca a los vidrios y empieza a recogerlos en silencio.
—También tengo pesadillas —dice John, sentándose en la cama, —no tanto como al principio, pero aún están ahí, fue mucho lo que vimos y vivimos, es normal. —Se moja los labios antes de continuar, quisiera no tener que decirlo, pero lo más importante es hacer sentir cómodo a James. —La época cuando estuve en Hellmand, es por completo un borrón hecho de sangre y gritos, esas cosas no se olvidan.
—No dejo de pensar —dice James —en ese día, —todos en la habitación saben que se refiere al día en que le hirieron —la primera explosión llegó antes de que pudiéramos reaccionar. Yo que bajé antes que mis hombres del Humvee salí disparado cuando las dos camionetas nos embistieron y explotaron. Aún recuerdo los gritos de los hombres mientras se quemaban, traté de acercarme sacar a alguno, pero no pude, una granada de fragmentación estalló entonces, seguramente por el calor y… —Se mira la mano cubierta de cicatrices.
John le acaricia la mejilla desigual no le importa, no le importa como James se ve, lo ama tanto aun, después de todo, de todo el tiempo y el dolor, a través de la guerra y de la vida civil, lo ama aún.
Sherlock deja los vidrios rotos en el buró y dice:
—Estuve un tiempo en Europa del Este —a John le sorprende, porque no suele hablar sobre aquello. —Todos los días parecía que serían el último y cuando me atraparon, un poco antes de que Mycroft me encontrara estuve encadenado y siendo golpeado por días, no sé cuántos, aun sueño con ello, a veces temo que si me quedo dormido voy a despertar y estaré todavía en ese lugar.
John, aún tiene la mano en la mejilla de James, no la quita, pero desliza la otra en la mano de Sherlock y la aprieta, por un momento tiene miedo que el detective se aleje, pero contrario a lo que espera le aprieta también. John suelta el aire, ama tanto a Sherlock, lo ama tanto que siente que el pecho se le va a desgarrar para desbordarse. ¿Cómo puede amarlos tanto a ambos? ¿Cómo puede amarlos a ambos?
—No te mortifiques, por esto —dice Sherlock a James.
—Si, ninguno de nosotros está completo —termina John y James sonríe un poco de medio lado.
John piensa que esta escena debería ser incómoda, está James en pijama y cubierto de sudor, Sherlock completamente vestido y envuelto en su Belstaff con profundas ojeras y él, medio desnudo en medio de los dos, con la mejilla de James en la palma de su mano derecha y la mano de Sherlock apretada en su mano izquierda. Pero no siente incomodidad, siente piedad por el dolor que James debe sentir todo el tiempo y agradecimiento con Sherlock por no estar huyendo del momento intenso como suele hacer, sino que acompaña a John a enfrentarlo.
Son minutos los que pasan con ellos en aquella posición.
James aprieta con su mano buena la palma de John contra su mejilla y Sherlock aprieta aún más su agarre.
—Saldremos de esto —dice rompiendo con el momento —saldremos de esto y dentro de unos meses solo será un recuerdo.
James le suelta y Sherlock hace lo propio, John siente como si se hubiera encogido.
—Debo volver a cuidar las cámaras —murmura el detective y se aleja.
—Voy a ducharme y bajaré contigo —comenta John.
—De ahí —James señala un ropero grande —puedes tomar ropa para que te cambies.
—Gracias.
.o.O.o.
John mira la portátil, no hay movimiento en ninguna cámara. Luego vuelve a la tarea que ha estado realizando desde que reemplazó a Sherlock en la guardia: registrar las alacenas de la cocina en busca de lo necesario para preparar el desayuno.
Afuera la lluvia del día anterior a lavado el cielo que es de un azul brillante, aquel día el paisaje no parece Inglaterra, parece un lugar arrancado de un cuento de hadas.
Cuando James y Sherlock aparecen en la puerta encuentran a John revolviendo un sartén de huevos con tocino y el aroma de café envolviendo la cocina.
—Huele a la cocina de la casa de Enfield —dice James al entrar.
En la época que John y James estuvieron juntos en Enfield solían desayunar huevos con tocino.
—No, —discrepa Sherlock —huele a la cocina de la Calle Baker en domingo.
La Señora Hudson suele preparar huevos con tocino los domingos en la mañana.
—Creí que solo olía a que es hora de desayunar —dice John mientras sonríe.
Por alguna razón la amenaza que se cierne sobre ellos no parece tan tremenda en ese instante, aún tiene miedo, pero la absoluta certeza de que hará lo necesario para mantener con vida a aquellos dos hombres le da el sosiego que necesita para seguir adelante.
Sherlock toma tazas limpias de una estantería y las acerca a James para que sirva café, luego se dedica a dejar platos en la mesa.
John sirve y los tres hombres se sientan y comen en silencio por un momento hasta que Sholto dice:
—Además de Casanova eres buen cocinero, Watson. —John sonríe un poco y niega, por un instante es como si el tiempo no hubiera pasado.
—Ah —dice Sherlock —¿ya era Casanova cuando estaba en el ejército?
—Si, —continúa el Mayor —era toda una leyenda. Todos en el regimiento conocían sus historias.
—Creí que era algo posterior.
—No para nada —aclara James.
—¿Podemos cambiar de conversación? —John sabe que ha enrojecido, no se siente incómodo, es falsa modestia más que nada.
—¿Porqué? —pregunta Sherlock con inocencia.
—Tenía un apodo y todo —acota James.
Los dos hombres lo miran con sonrisas en los ojos, John intenta seguir desayunando.
—¿"Casanova" Watson? —pregunta Sherlock intentando adivinar, James niega — ¿ "Don Juan" Watson?
James niega de nuevo y luego dice:
— "Tres continentes" Watson
—¿Tres continentes? —Sherlock frunce el ceño ante lo inusual del apodo.
—Si, decían que se acostó con mujeres de tres continentes diferentes.
—¿De verdad podemos cambiar de tema? —pregunta John de nuevo, pero ambos hombres le ignoran de forma deliberada mientras sonríen y siguen hablando.
—Eso no es nada, tenía una novia diferente cada semana, al grado que a veces no recordaba sus nombres.
John se rinde y en el fondo no le molesta, porque este momento hilarante de ellos a la mesa desayunando, el sol brillando fuera y las risillas cómplices que se lanzan Sherlock y James a costillas de John tienen algo tan doméstico que pueden pasar por alto las armas al lado de los platos o la portátil reproduciendo las cámaras de seguridad en el borde de la mesa.
Bueno terminamos por esta semana, creo que actualizaré el domingo o el lunes, pero no prometo nada, está siendo un poco complicado encontrar el momento.
De cualquier manera, tengan lindos días y cuídense mucho.
Adrel Black
