Capítulo 6: El verdadero amor de una antigua princesa (segunda parte)

Habíamos pasado Zafire y yo jugando con mi hija Flurry hasta se unió Violet a este juego infantil.

La verdad, nunca me he divertido tanto, a pesar de que somos yeguas adultas y gata adulta jugando con una bebé. Flurry se lo pasaba bien con puras risitas cada dos por tres. Creo que si fue buena idea venir y… hacer las paces con Zafire de que no tengo resentimientos contra ella, que todo está bien, a pesar que mis tías no la perdonan… o sea mi tía Luna.

Seguimos jugando mientras yo soy la que sostengo al peluche con forma de Dark… … No sé porque Zafire lo tiene… pero me dan ganas de tener un peluche de Shining Armor para no sentirme sola cuando trabaja de más… … Encuentro eso algo enfermo y aun así, me sentiría en compañía de mi esposo espiritual… Mmmmmm. Me rio internamente por lo que pensé. Supongo que la yegua pensó en eso también de tener a un gatito de peluche con forma de Dark para no sentirse tan sola y más por estos días que se fue, aunque tiene a Violet con ella, pero lo extrañaría ya que si fuera Shining el que se iría por un tiempo, yo también lo extrañaría y tendría un peluche de él para pensar que está conmigo.

… Pobrecita. Debe estar triste de no tenerlo aquí. Entonces, si tuve una buena idea de haber venido aquí para pasar el rato con… la nalgona esta, que tiene flancos más enormes que mi tía Celestia y más que Flurry la extrañaba mucho…

Sin embargo, cuando Zafire se vaya, mi hija la extrañaría muchísimo… Vaya, nunca lo había pensado de esta manera. Puede ser que se entristezca mucho de que ya no vea a la alicornio zafiro… y eso a mí… también me pone triste…

—Cadence ¿pasa algo?— preguntó Zafire rompiendo mis pensamientos para verla fijamente. Me había detenido al pensar en eso último y mi bebé se acercó a mí volando mirándome con su tierna mirada para luego abrazarme el cuello. Hace que me sienta mejor.

—N-No, nada. Solo pensaba de… cosas que no tiene ninguna importancia… S-Solo eso— dije con una sonrisa forzada y le acaricio la cabecita a mi hija haciendo que se riera un poco.

—Ok. Entonces…— la aludida se quedó callada y la veo confundida ya que Zafire se pasaba una pezuña por un lado de su cabeza hasta que se tapa su hocico —D-Discúlpenme… voy al baño… Ahorita regreso— dijo apresurada yendo al baño del cuarto y entró para después cerrar la puerta de un portazo. Me dejaba muy confundida igual que Flurry, tiene la cabeza inclinada a un lado.

Así que sin más, me siento en el suelo y pongo a mi hija en el suelo, y le doy el peluche para que juegue por mientras… Mi bebita lo abraza con fuerza teniendo una gran sonrisa. Sonrío un poco y con mi vista, se dirige a la gata que se sienta en uno de los cojines.

—Violet ¿sabe si Zafire está bien?— pregunto con curiosidad.

—No lo sé. Ella nunca me ha dicho nada. Si le ocurre algo, se queda calladita como una estatua, guardándose el secreto solo para ella— responde sin darle mucha importancia al asunto.

—Ok— me quedo callada un momento viéndola fijamente —… ¿Te puedo preguntar algo?

—Claro. Pregunta— me dice Violet dirigiéndome su mirada con una sonrisa.

—Ok… ¿Qué eres para Dark?— pregunté yendo al grano para no estar dando tantos rodeos.

—Pues…— se queda pensativa con una garra en su barbilla —Su "amiga"… y amante. Recuerdo ese día que dimos una gran revolcada en el cuarto que lo pusimos patas arriba. Je, je— se ríe traviesa y se sonroja.

—… Ooookei— hago una mueca en mis labios. Bueno, entiendo lo de amantes y eso, pero Zafire aprueba eso de que si ama al gato, le permite que ande con ¿otras?... Debo preguntarle eso para poder entenderlo, aunque a todo esto… puedo sentir algo en el interior de la felina —… Pero… ¿Tú te enamoraste de él en una ocasión?— pregunto curiosa. Violet se queda callada mirando a otro lado sonrojada y con los brazos cruzados.

—Tal vez… pero él ya tiene a Zafire. Así que ya da igual…— puedo notar que puso un semblante triste.

—… ¿Dark lo sabe?

—Supongo que sí. Él sabía que me gustaba, pero no importa mucho. Solo soy su querida y sensual amante… mejor que Zafire— me dice con una sonrisa burlona.

—Y-Ya veo… Mmmmmm. Pero dime una cosa, si lo amas ¿Por qué no le dices que lo amas y estas con él también? O sea…— fui interrumpida por la gata.

— ¿Compartirlo?— asentí con la cabeza. La verdad, no está mal que un macho tenga más de una pareja y más que aquí hay más yeguas que sementales. Así que no le veo nada raro. Solo debe tener dinero para mantener a ambas y ya —Mmmmmm. No, gracias. Si tengo que compartirlo con la nalgona, mejor no. Mejor espero que Dark se aburra de esa traserona y entonces, hago mi movimiento para que se enamore completamente de mí y se olvide de esas nalgas gigantes. Je, je— se ríe con malicia.

— ¡Será sobre mi sexy cadáver!— exclamó Zafire que había salido del baño mirando enojada a Violet.

—Je, je, je ¿Qué pasa? ¿Tienes miedo que se canse de ti y me elija más a mí?— preguntó la gata con burla en su voz.

—Por supuesto que no. Mi gatito nunca se cansará de mí, porque yo tengo…— se volteó la yegua y empieza a mover sus flancos. Mi hija vio eso y se puso a reírse… No sé qué les estaba enseñado a mi bebita mientras estaba en el cuidado de Zafire y Dark —… Unos enormes flancos y eso nunca se cansará— dijo con una sonrisa triunfal.

—Ay no, nalgona. Tus flancos pasarán de moda y vendrá buscando un cuerpo sexy… como el mío— se levanta Violet y la ve con una sonrisa burlona teniendo una garra en su cadera.

—Mi cuerpo también es sexy— dice Zafire ofendida y se voltea para verla de frente con molestia.

—Sí, de la época pasada— y así, empezaron a discutir las dos sin parar… Observo como mi hija se ríe de ellas. Al menos no entiende lo que están diciendo…

Paso una pezuña por mi cara… Ahora estoy viendo una discusión de gatas, literalmente… Espero que mi esposo le vaya mejor que a mi…

.

.

.

.

.

En el campo de entrenamiento

Se podía observar como salía volando Shining por el aire, pero pudo clavar sus cascos en el suelo para derrapar un poco y lograba frenar. Sheena también salía volando, sin embargo, podía estabilizar el vuelo para aterrizar al lado de su ex aprendiz. Los dos respiraban algo agitados.

—Ok… Esto es más difícil de lo que pensé… Maestra ¿usted ha peleado alguna vez contra Alexander?— preguntaba el semental con su espada en alto.

—Pues, una vez, mi aprendiz… pero esa vez no mostró todo su poder, porque si era como esa vez, lo hubiera derrotado rápido, aunque ahora… lo dudo mucho— respondía la alicornio estando con la guardia en alto con su espada.

—Je, je ¿Qué pasa, guerreros? No se esperaron para nada esto ¿verdad? Je, je— daba una pequeña risa burlona. El rey Alexander se encontraba alejado de ellos en la misma pose con el cetro sujetado con una mano —Guerreros, no me digan que esto es todo lo que tienen, porque me han decepcionado bastante— agregaba con un tono de decepción.

— ¿Seguro? Pues, observa esto— decía Shining tele transportándose usando su magia para aparecer a un costado del humano con la espada a un lado para darle un tajo horizontal.

—…— el hombre giró sus ojos para verlo y bloqueaba el ataque con su cetro —Muy lento. Debiste ser un poco impredecible— comentaba con seriedad.

— ¿¡Como esto!?— escuchaba una exclamación detrás suyo. Era la yegua que había aparecido para darle un potente rayo mágico.

—Ataque traicionero, pero efectivo… si fuera un ¡idiota!— gritaba lo último Alexander apartando de golpe al unicornio y acto seguido, le dio con la punta del cetro que no estaba la bola de cristal en todo el hocico que lo mandó a volar nuevamente para luego alzar el cetro y lo clavaba en el suelo —¡Reflector!— la bola de cristal brillaba con fuerza y aparecía un espejo frente de él haciendo que se metiera el rayo de la campeona para después regresarse por donde vino, sorprendiendo a Sheena que hizo un escudo mágico alrededor suyo para bloquear su propio ataque —Buen reflejo, pero necesitarás más que eso para bloquear este ataque… ¡Fire!— gritaba y la bola de cristal brillaba rojo intenso para luego lanzar una clase de potente lanzallamas en dirección a la yegua.

La alicornio notó eso y no le dio tiempo para reaccionar ya que su escudo recibió el fuego. El escudo de Sheena se ponía al rojo y ella empezaba a sudar la gota gorda, como también respirar agitada ya que parecía que estuviera en un horno.

— ¡No te olvides de mí!— exclamó el semental dando un gran salto con su espada en alto. Su arma brillaba de color azul —¡Water Slash!— giró su espada alrededor suyo para después lanzar su ataque como si hubiera dado un tajo en el aire haciendo que saliera de su espada, una línea curveada de color azul que parecía agua yendo en dirección al humano.

—A mí no me estés mojando con esa técnica tuya— mencionaba el rey deteniendo su ataque de fuego para detener el ataque del unicornio con un escudo amarillo que apareció en diagonal arriba para recibir el tajo de agua y así se protegió de su ataque, sin embargo, Sheena aprovechó que se fijaba en Shining para empezar a galopar con la espada en su hocico.

— ¡Speed!— exclamaba entre dientes y su velocidad aumentaba de forma exagerada que llegaba en un momento a él para darle un tajo horizontal que le dio en su abdomen para luego detenerse a un par de metros alejada del hombre. La aludida miraba de reojo con una sonrisa al darle finalmente en su cuerpo, pero su expresión cambiaba a impactada al observar como el humano que estaba parado sin hacer nada, desapareció como humo, aunque el cetro seguía en el sitio clavado en el suelo.

—Casi me das, campeona. Te felicito— oía su voz y como aplaudía con sus manos poniéndola algo nerviosa ya que al mirar al frente, tenía a Alexander a dos centímetros de su cara —Déjame darte las cinco— sin poder hacer nada, recibía un fuerte golpe en su pecho que la mandaba a volar hacia donde se encontraba el cetro, pero de forma extraña, se chocó contra una pared invisible haciendo que escupiera algo de sangre y soltaba su espada, y caía al suelo adolorida —Aun tienes mucho que aprender, campeona— añadía con seriedad e hizo un ademan con una mano para que el cetro saliera volando en la dirección del rey y cuando lo tomó con una mano, bloqueó el tajo horizontal de Shining que estaba a un costado de él —Je, je. Por lo visto, están dándole con todo— mencionaba sin mover su cetro, aunque el semental intentaba forcejear contra él.

—Pues, claro. En una batalla, hay que darlo todo, porque si le llega a subestimar al oponente, termina muerto con cinco metros bajo tierra— decía el unicornio apartando su espada de su cetro para empezar a darle tajo diestra y siniestra.

—Bien dicho. Tuviste una excelente maestra, defensor Shining Armor— comentó el humano bloqueando todos los ataques del poni sin mucha dificultad —Mmmm. Creo que ya llegó la hora de explicarte, lo que te quería explicar. Existen dos tipos de reyes. Puede ser que existan más de dos, pero estas dos son importantes para el momento— al bloquear otro tajo, le daba una sorpresiva patada en el pecho de Shining haciéndolo retroceder —Existe el rey que va en primera línea con su ejército o el rey que se queda en el castillo y su ejército pelea por él. Esto será muy importante. Así que escucha bien igual que tú, mi campeona— mencionó girando su cetro a un lado suyo para bloquear los ataques cortantes que hacía Sheena al estar alejada de él.

— ¡Continua, mi rey! ¡Lo escucho!— exclamaba la alicornio lanzándoles ataques sin parar.

— ¿Seguros? ¿Por qué tienen que pelear y escucharme al mismo tiempo? Puede ser que ustedes no puedan procesar al estar concentrados en darme un tajo. Je, je— habló el rey con burla.

— ¡Nosotros podemos hacer las dos cosas sin desconcentrarnos!— exclamó el semental lanzándole un tajo de fuego que iba por el aire a toda velocidad contra Alexander, pero él lo deshizo con la magia "Water".

—Ok. Si están tan seguros, pues, presten mucha atención, "alumnos"— decía el humano echándose a un lado para esquivar el tajo de la campeona que se había lanzado a él, pero no terminó ahí ya que empezó a darle tajos con una rapidez sorprendente, sin embargo, el hombre los bloqueaba con facilidad —Bueno, empezaré… con…— de forma asombrosa, le dio una patada en el pecho de la yegua al desviar el tajo para luego bloquear el tajo de Shining para desviárselo al suelo que se quedó clavado para acto seguido, alzar su cetro y golpeó el suelo —¡Ice!— de golpe, congeló a los dos ponis. El semental había sacado la espada para darle un tajo vertical, pero se quedó como una paleta helada. Sheena pretendió darle una estocada hasta que terminó congelada —Mucho mejor. Paz y tranquilidad por unos momentos ¿no creen? Porque no puedo hablar y pelear al mismo tiempo. El cerebro no puede procesar mucho igual el de ustedes. Je, je— agregaba con una sonrisa burlona.

La alicornio y el unicornio no se podían moverse para nada, solo sus ojos que se fijaban en el rey.

—Bueno mi campeona, tu sabes cómo librarte de un bloque de hielo y tu defensor, también lo debes saber. El entrenamiento debió darte frutos. Je, je. Así que hazlo mientras les cuento la explicación de reyes— se ponía las manos en su espalda y empezaba a caminar alrededor de los dos guerreros —Ok, está el rey que le gusta estar en primera línea del ejército. Lo hace por varias razones. Darle moral a su ejército pensando que al estar su rey, ellos no perderán la batalla. También está el rey para liderarlos, que sean valientes, fuertes, honorables y demás cosas. Siempre el rey debe mostrarse valiente, confiado para que el ejército no se le dé un bajón que terminarían muertos y eso que ni empezaron a atacar contra el ejército enemigo. Esas son las consecuencias ya que si el rey quiere estar de primera línea, tiene que mostrar lo valeroso que es. Mostrarles que aquí mando yo y mata a ochocientos enemigos sin sudar— hablaba sin dejar de caminar y se detenía apoyándose en un costado de Sheena usando la espalda que tenía la capa, y se cruzaba de brazos.

—…— la alicornio rodaba sus ojos y se notaba como se derretía la parte de arriba de su cabeza.

—También está el rey que se queda en el salón del trono. Para empezar, esto no demuestra que el rey tiene miedo, que es un cobarde o que envía a otros a hacer el trabajo sucio o algo así. Eso es como el ajedrez. Siempre hay que proteger al rey y el que da ánimos, es el capitán de los caballeros por así decirlo para gritar "¡Por el rey tal!" y todos salen corriendo para chocarse contra los sucios enemigos. Y si el enemigo llegaba con el rey, se termina la partida. Sin embargo, también hay reyes que sirven más para gobernar, el buenazo, el tipo buena onda que te baja los impuesto, esos reyes deben quedarse en el castillo, porque si muere, el reino se destroza. Hay reyes que son fuertes, esos deberían luchar en primera línea, pero algunos prefieren quedarse en su trono como yo— decía apartándose de la yegua para acercarse al semental y lo miraba fijamente —Si, sé que estas preguntando del ¿Por qué no peleas en primera línea? Me gustaría, pero ese es el problema. Si existe un rey igual a mí de fuerte, pues, no habría ejército, no habría nada ya que el rey lo puede hacer todo, puede destruir mil enemigos con solo usar la mente y esas cosas. Rey así, es un engreído, cretino o como quieras llamarlo debido a que no es un buen rey, es de esos que te enfureces, sube los impuestos y el reino terminará en la miseria— comentaba con seriedad.

Shining no le apartaba la vista de Alexander dejándolo pensativo y tenía parte de su crin libre del hielo.

—Reyes así existen para desgracia de uno— suspiraba fastidiado —También hay reyes cobardes que deja morir a cualquiera o también que… deja morir a su capitán para poder quedarse con su mujer. Eso es perverso, vil y tantas cosas. Reyes así de cobardes, que son dictadores, cuesta mucho quitarlos del poder, porque es como si estuvieras pegado a la silla — mencionaba con burla y les daba la espalda para alejarse un poco de ellos —Y bueno, hay reyes como yo que a pesar de ser fuertes, se queda en el trono, como la princesa Celestia ¿no? Nos quedamos en el trono, pero no es porque tengamos miedo o porque queremos que el ejército se encargue, si se mueren, no es asunto mío ni nada de eso. El ejército debe defender al rey, el rey debe quedarse en el trono de forma segura, porque a saber qué tipo de enemigo sería. Si es un enemigo tan fuerte que te mata, el reino queda en ruina. Es como decir, el rey es la última línea de defensa, si tu ejército no puede, el rey entra en acción y bueno, los manda a volar de una patada— se detenía para observar el techo —Sinceramente, un rey así, es un buen rey, porque el ejército tiene que estar capacitado para todo y no depender mucho del rey, porque si dependieran mucho del rey, el ejército está de adorno y serían unos buenos para ¡nada!— exclamó lo último molesto —Por eso, dejo que mi "ejercito" peleen, tengan experiencias, tengan sus sentimientos de batalla, sean más fuertes y suban más de nivel, sin embargo, siempre le doy vuelta a una cosa y no comprendo…— se volteaba para ver al semental que tenía el hocico libre —¿Por qué Celestia envió a Twilight a Ponyville?— preguntaba extrañado.

—Pues, es porque es su aprendiz y…— el unicornio fue interrumpido.

—Sí, lo sé, pero me vino a la mente tantas cosas de la vida de tu hermanita. Había pensado que tal vez, Celestia quiso que Twilight se fuera al pueblo para protegerla de Nightmare Moon que supongo que iría contra su hermana para encerrarla en la luna. Era una buena teoría, pero… ¿Por qué no evacuó también la capital?

—…

—Al menos que tuvieran un refugio escondido por ahí, pero lo dudo mucho— no dejó hablar a Shining —También está la situación con Discord ¿Por qué Celestia no se encaró contra el dios del caos en vez de enviar a unas ciudadanas?— preguntó indignado. El unicornio iba a hablar, pero no lo dejó —No vayas a decir que es por los elementos o algo así, porque esa es una gran excusa. Si es la princesa y tiene poder, pues, encárelo. Muéstrale quien manda, pero no, envió a unas pobres ciudadanas a hacer el trabajo de un profesional… Tu debiste estar preocupado por tu hermana menor— decía con seriedad.

—Emmmm. Cuando pasó, ni sabía que la princesa las había enviado. Si por mí fuera, hubiera ido con ellas— intentaba defenderse.

—Ya veo, pero no fuiste muy útil cuando fue lo de Chrysalis ni siquiera los guardias, ni Celestia. Eso muestra lo débil que es… No intentes excusarse que había absorbido mucho amor, porque eso son puras patrañas— comentó con fastidio haciendo que se callara —Está también lo de Sombra… No sé si Celestia sabía o no sabía que Sombra regresaría, porque si no, no hubiera enviado a tu pobre hermana otra vez, solo para pasar una pruebecita que no tiene ningún sentido, o sea si es su aprendiz, tampoco la envíe a la muerte, como fue lo de Tirek que absorbió la magia de su mentora, Luna y Cadence… ¿Sabías que? Había probabilidades de que Twilight terminara explotando por mucha magia dentro suyo— mencionaba dejando impactado al semental —Y bueno, quiero decir tantos errores para pensar ¿Qué tipo de princesa es Celestia? Eso es lo que me pregunto siempre— agregaba con una mano en su barbilla pensativo mientras les daba la espalda nuevamente —Supongo que la sonriente y que saluda con un casco a todos mostrando sus dientes para que vean lo brillante que es su dentadura… Será eso…— estaba pensativo.

La campeona miraba de reojo al defensor que dirigió su vista a la que era su maestra. Se quedaban mirándose y asentía al mismo tiempo con la cabeza como si tuvieran un plan en mente.

—Mmmmmm. Sí que son lentos para atacar o será que yo soy rápido haciendo que sus ataques sean tan lentos— comentaba el humano volteándose para observar a donde estarían los dos ponis, pero… no estaban, solo trozos de hielo en el suelo —…— no dijo nada, solo que movió el cetro a su costado derecho para bloquear el tajo de Shining Armor — ¿Qué? ¿Eso es todo?— preguntó con seriedad.

—No, tenemos más que eso— mencionaba el unicornio con una sonrisa confiado y sin previo aviso, el semental brilló su cuerno para dar un repentino blanco que encegueció al hombre que cerró los ojos para evitar esa luz brillante y también sentía como le pateaba el cetro lejos de él —¡Ahora, Sheena!— exclamaba dando un gran salto para dejar ver a la alicornio que cargaba su cuerno hasta que disparaba un potente rayo que le dio en el pecho de Alexander que daba un gemido de dolor haciendo que saliera volando hasta caer al suelo que se deslizó un poco y se detenía.

—Auch…— el rey veía de reojo a su poderoso pecho y podía notar como les quemó los pelos de su pecho.

—Perdiste, mi rey— decía Sheena que llegó a él para apuntarle con su espada.

—Sí, perdiste, Alexander y nosotros te derrotamos— mencionó Shining apareciendo a un costado de él para apuntarlo con la espada.

—… ¿Seguros? Me pueden decir ¿Cuál es la regla más importante en una pelea?— preguntaba el humano con seriedad.

— ¿Eh? ¿A qué viene eso?— preguntaba el semental extrañado, pero la yegua estaba un momento pensativa y notaba algo que la dejó pálida haciendo que le tocara el hombro a su ex aprendiz —¿Qué sucede?— la miraba, pero al notar su vista en un lugar específico, hacía que bajara la mirada para abrir los ojos de par en par. La mano del hombre brillaba de color plateado.

— ¿Saben la importante regla de oro en un combate? ¿Verdad, mis guerreros? Ustedes lo deben saber, porque los guerreros lo saben muy bien, aunque si quieren, les daré una pista… "Cuando el oponente está en el suelo como si estuviera derrotado, no…"

—"… Se debe fiar, porque… posiblemente, sea una distracción"— continuó Sheena con una voz temblorosa, pero sonreía nerviosa igual que el unicornio.

—Exacto. No fue tan difícil ¿verdad? Je, je— se reía malicioso. Los dos ponis giraban sus cabezas lentamente para observar como el cetro estaba flotando detrás de ellos con la bola de cristal brillando en amarillo —Thunder— sin poder reaccionar a tiempo, un rayo salió de la bola de cristal dándoles tanto a la maestra como aprendiz, electrocutándose y gritaban de dolor hasta que se detuvo el ataque.

Los dos ponis tenían algunas quemaduras en partes de sus cuerpos y la alicornio fue la primera en caer boca abajo, y el semental caía encima de la yegua. Los dos tenían los ojos en espiral estando K.O.

—No importa cuántas veces se los diga, pero siempre se distraen por cualquier estupidez— comentaba Alexander levantándose de un salto y traía su cetro a su mano para tomarlo —…— miraba un momento a esos dos derrotados oponentes para luego poner su pie encima de ellos —Bobby, tu rey te llama y haz lo que escribiste al ver como tu rey ganó— agregaba con algo de arrogancia en su voz.

— ¿Tengo que hacerlo, mi rey?— preguntaba alguien que aparecía detrás de las gradas. Era un bebé dragón de plástico de color azul con lentes redondos, un sombrero de punta y con un pergamino en sus garras. Caminaba hacia el hombre con algo de prisa.

—Sí. Hazlo— no cambiaba su tono de voz.

—Ok, mi rey— decía resignado para extender el pergamino mientras el rey Alexander ponía una pose heroica teniendo su pie encima de los perdedores.

Y así, el humano pudo derrotar a estos dos ponis,

A estos que eran su campeona y defensor.

Fue una batalla dura,

Pero el rey salió triunfante…

—…

—Continua, Bobby. Continua— le dijo como una orden con el cetro alzado.

—Ok…— rodaba sus ojos.

Fueron duros oponentes,

Estaba reñido,

Era una batalla que arde,

Pero el poderoso,

El increíble,

El majestuoso,

Rey Alexander Medieval,

Que también es un mago experto,

Que sabe magia tan avanzada que ni los mejores magos saben dominarlos.

Este rey, es el rey,

Que te humillará en un combate…

Por turnos…

… Y normal también…

—Creo que me gustó ese nombre… "Alexander Medieval". Eso es mejor que el nombre y apellidos largos, y complicados que dijiste cuando invadimos el castillo— comentó el humano con burla.

—Sí, pero nadie lo recordaría con esa complicación— mencionaba el bebé dragón mirando lo último que dice en el pergamino.

Éste es nuestro rey…

Si intentan invadir nuestro reino…

Éste rey te hará trizas,

Picadillos,

Con sus poderosas manos

O

Con su poderosa lengua que te tragará entero.

Éste rey,

Éste rey…

¡Éste rey…!

— ¿Qué pasa?— preguntaba Alexander confundido de que no lo dijera.

—… Lo lamento, mi rey. No encontré la palabra adecuada para expresarme en la parte final del pergamino— respondía el dragoncito rascándose la nuca apenado.

—…— suspiraba fastidiado —Bueno, ya que. A la próxima, hazlo con tiempo— decía pasando una mano en su cara.

—Sí, mi rey— el pequeño dragón le dio una reverencia de respeto a su rey.

.

.

.

.

.

Devuelta con las alicornios y gata

Después de la discusión de esas dos que al menos pude detener para que no sigan y más que está mi hija presente, Zafire y yo jugamos un poco más con Flurry mientras hablamos un poco sobre "eso" para aprovechar que mi hija está distraída con la gata y el peluche.

—Entonces… ¿no te molesta que Dark te ponga el cuerno muchas veces?— pregunté confundida.

—Nop. Puede que al principio sí, pero estaba hipnotizada y no podía hacer gran cosa, aunque después no importó mucho eso. Si mi gatito quiere jugar con todas, que lo haga, pero siempre yo seré su yegua nalgona especial. Ji, ji— da una risita traviesa.

—Sí, esa nalgona es muy especial, tanto que cuando lo hice con "su" gatito, lo puse sumiso de una forma extraordinaria, porque yo sé cómo hacer que haga lo que yo quiera. Je, je— comentó Violet con burla.

—Sí, sí, pero eso pasó en el año de la pera que nadie se acuerda— dijo la alicornio mirándola burlona y solo oigo un bufido de ella. Veo a mi hija gruñir con el peluche para darle con el peluche a un flanco de Zafire.

—Ok… Pero no entiendo ¿Por qué lo hacen de ser tan así? ¿Acaso su relación es abierta?— pregunto curiosa.

—Pues, supongo que si ya que hasta yo me puedo acostar con quien sea, si quiero— responde con su típica sonrisa.

—Ya veo… ¿Y quién fue el primero que te acostaste?— pregunté con curiosidad.

—Con mi suegrita Shaona— me quedé impactada.

— ¿Qué? ¿Es en serio?— estoy… impresionada.

—Sí, así es… Jugamos unos jueguitos sexuales y esas cosas hasta me dio consejos sobre la relación— me dice sin dejar de sonreír.

— ¿Y eso es…?

—Que las parejas que están anclados, son basura ¿Por qué estar esposado con una pareja de por vida sin poder divertirte con alguien más? Hay más tipos fuera, musculosos, sexys y no sé qué más… Es más divertido así ya que ahora lo veo mejor. Que la diversión nunca termine y pueda divertirme si quiero con quien sea— mencionó con una sonrisa traviesa.

—Ok… Supongo que es solo sexo, amantes y no buscar algo más ¿verdad?— mencioné muy pensativa.

—Sipi. Así es. En otras palabras…— Zafire acerca su rostro para susurrarme a mi oído —Si quiero y si quieres, puedo acostarme con tu marido y tú con mi gatito. Eso no hay ningún problema. Ji, ji, ji— escucho su risita, pero eso es lo de menos ya que estoy muy roja.

—Creo que… pasaré— dije con una sonrisa nerviosa.

—Oki… — me sonríe con los ojos cerrados.

Vaya forma de pensar… esa gatita Shaona, creo que es una mala influencia y la otra gata también… No sé. Cuando las vi por primera vez, esa gata negra tenía cara de pervertida completamente a pesar de estar con otro semblante… Bueno, no diré nada al respecto ya que es su vida, su relación y además, aquí en Equestria no hay mucha relaciones abiertas, aunque creo que no he visto a ninguno aquí… pero tener más de una pareja y casarse, no hay problema, porque la poligamia si está permitida… También no debo cuestionar sus formas de pensar. Si así lo quieren hacer, ok…

Oh, genial, Zafire me metió a Dark en mi mente… Es un gatito adorable… y no entiendo lo que le ve. Debe ser algo que sigo sin ver… pero… a todo esto… siempre quise manosear a Creepy… ya que cada vez que lo veo, mis alas no dejan de pararse, las muy traidoras.

Bueno, mis tías también se les para sus alas, pero para ellas es peor ya que hasta tontas quedaron… Sinceramente, nunca en mi vida, he visto a un dragón tan así… Creo que su mirada es lo atractivo, a pesar de sus músculos… Debe ser eso, porque las yeguas inteligentes, no ven el físico, ven más en el interior o lo difícil que podría ser conquistarlo… Cualquiera de estas opciones será.

En eso, noto como la gata violeta se despide para irse a dar una siesta en la cama.

Así que pasó un ratito jugando con mi bebé para olvidarme de esa "conversación" que no hubiera escuchado hasta que mi hija dio un tierno bostezo. Por lo visto, ya le dio sueño. La tomo con mis pezuñas para ponerla cerca de mi pecho y la veo con una sonrisa maternal. La alicornio zafiro también se pone a mi costado para verla. Mi hija tiene los ojos entrecerrados, pero nos ve y nos sonríe de forma adorable antes de empezar a chuparse uno de sus pequeñas pezuñas, y cierra los ojos quedándose dormida.

—… Se ve tan adorable— dijo Zafire con una sonrisa maternal.

—Si… Es mejor que la acueste en la cama— dije levantándome del suelo y camino en dirección a la cama. Pude notar que la gata está acostada hecha bolita. Me dio algo de ternura. Así que pongo a Flurry en una almohada para que descansara bien y le pongo el peluche de gato a un lado haciendo que la pequeña lo abrazara con sus casquitos para dar un gruñido bajo en sueños. Se ve tan adorable. Me alegra tanto de tener una hija como ella. En eso, me regreso con mi amiga que se encuentra sentada en un cojín de la mesita y me siento en uno de los cojines.

Nos quedamos en silencio por un rato. Zafire giró su cabeza para mirar a la cama.

—… Vaya, hacemos un buen trabajo como madres— menciona la alta alicornio con una sonrisa.

—Sí, eso parece… Jugamos como si fuéramos potras de cinco años— comento con un tono burlón en mi voz.

—Sip… y me mordiste el trasero como diez veces usando el peluche— dijo mirándome fingiendo estar molesta.

—Lo siento, pero era lo único que podía atacar el peluche al estar atrás tuyo y era algo a simple vista. Je, je— me rio un poco traviesa.

—Sí, supongo— rueda sus ojos y se queda viendo la cama.

—…— quiero decir algo, pero no sé qué decirle… aunque noté algo extraño. El semblante de Zafire es de preocupada… ¿por algo quizás? No lo sé —… Zafire ¿te pasa algo?— pregunto curiosa.

— ¿Eh? No, no, no. No me pasa. No te preocupes— responde mirándome de golpe con nerviosismo.

—Mmmmmm ¿Segura?

—Sí, sí, segurísima— dijo dándome una sonrisa nerviosa.

—Ok…— no dije nada más, aunque dudo de que no le pasaba nada…

—… Cadence.

— ¿Si?

—… Emmmm— giró su cabeza a otro lado con rubor en sus mejillas — ¿T-Tú crees que s-sería una b-buena madre?— pregunta con nerviosismo y me deja confundida.

—Sí. Cuidaste a mi hija y a unos gatitos. Así que si, serías una buena madre— respondí con una sonrisa sincera.

—… Gracias— me agradece sin mirarme, pero noto un pequeño sonrojo en su rostro.

—De nada— fue extraño que me preguntara eso, pero debe haber un motivo del… porque me preguntó… eso… Me quedé pensativa por un momento — ¿Por qué la pregunta?— pregunté con curiosidad.

—P-Por nada. S-Solo quería preguntar… Solo eso— responde con esa sonrisa nerviosa e intenta mirar a otro lado.

—Pero es extraño que me preguntes eso— dije extrañada.

—Ay, por favor. Solo quería saber si seré una buena madre para cuando tenga…— se quedó callada de golpe.

— ¿Qué ibas a decir?— pregunto mirándola con los ojos entrecerrados.

—N-Nada. No escuchaste nada— responde apresurada dándome la espalda para que no le viera su rostro.

—Mmmmm— paso mi pezuña por la barbilla y sonrío maliciosa. Brillo mi cuerno y me tele transporto para estar frente a la yegua que la sobresalté con mi repentina aparición —Dime tu secreto, Zafire Heart— la miro fijamente a los ojos, teniendo mi rostro a centímetros del suyo.

—N-N-No sé de qué hablas. No tengo ningún secreto, ni nada por el estilo— dice estando más nerviosa de lo usual.

—Entonces ¿Por qué estas nerviosa?— pregunté con seriedad.

—Pues… p-porque estas cerca de mi cara— respondió con nerviosismo.

— ¿Segura? Después de todo lo que me dijiste, estas nerviosa que esté cerca de ti ¿no?— hablo con una ceja alzada.

—Pues… esto… yo…— puedo sentir su respiración agitada. Creo que si sigue así, se desmayaría… La verdad, no sé porque la presiono, si ya me di cuenta de lo que intenta ocultar al ver los indicios y más por esa extraña pregunta, pero quiero que ella misma me lo diga. Así que… para calmarla, hice algo que nunca me atreví hacer… La besé… en sus labios. Puedo ver como Zafire tiene sus ojos como platos viendo este acto que hice.

… Sinceramente, nunca besé a otro u otra después de que me casé. Sería "infiel" esto, pero no sé, quizás siempre quise besar a la alicornio… quizás me dio síndrome de Estocolmo de amar a mi ama cuando estuve a sus servicios… La verdad, no lo sé… pero sorprendentemente, Zafire me corresponde el beso y cierra sus ojos… Yo también los cerré lentamente para seguir besándola.

Sus labios son dulces… ¿será por los dulces que come? Tal vez… pero a pesar de todo, no quería apartar sus labios de los míos, es como una droga… Eso o que también quise besar a alguien más que no fuera mi esposo para liberar tensión…

… Ella me empezó a abrazar de mi lomo para ponerme muy apegada a su cuerpo y yo la abrazo también. Profundizamos más el beso.

… Sinceramente, es muy gracioso esto, porque cuando Shining era yegua… me estaba enamorando de Gleaming como se llamaba antes mi marido… La verdad, no me importa mucho si me enamoro de un semental o yegua, porque para mí, daría igual, si soy bi y más que como soy la princesa del amor, no le restrinjo nada a nadie si ama a alguien o del mismo sexo. Yo no critico a nadie ni nada por el estilo. Si es un verdadero amor, entonces, para mí, me pone muy feliz.

Sin embargo, lo que hago, pues, no sé, está mal y más que estoy casada, pero… a la vez, me siento muy bien, de librarme algo de estrés… Alivio que mi hija está dormida, porque si no, posiblemente, le diga a su padre lo que vio… aunque por ahora, no creo, pero si fuera de tres o cinco añitos, ahí si me atrapó.

Bueno, después siento como Zafire rompe el beso con un hilo de saliva entre las dos. Nos vimos fijamente a los ojos con un sonrojo en nuestros rostros. Respiramos agitadas por esa acción.

—A-Ahora ¿me lo dirás o tengo… que b-besarte otra vez?— pregunto algo agitada.

—… Quizás…— responde con una sonrisa divertida y me da un beso corto en mis labios —… Si te lo digo… ¿podrías guardar el secreto y no decírselo a nadie?— pregunta viéndome con suplica en sus ojos.

—Sí, claro. Lo haré, Zafire. Puedes decirme lo que sea— respondí levantando una pezuña para acariciarle una mejilla y ella me mira con una sonrisa.

—Gracias…— me agradece y se acuesta en el suelo junto conmigo, porque ella no me suelta haciendo que estemos en una posición muy prometedora —Nunca pensé que me besarías para sacarme información— dijo burlona. Siento como su pezuña acaricia mis alas haciendo que suelte un leve gemido.

—Bueno, es que tú te pones pesada a no decir las cosas, cuando uno te pregunta— dije con una sonrisa burlona apretándole con una pezuña, uno de sus flancos haciendo que soltara un sorpresivo gemido bajo para evitar no despertar a las que duermen en la cama.

—Pues… no quise, porque tengo derecho a no decirlo si me da la gana…— hace un puchero.

—Ok, nalgona… Me puedes decir… que tanto te aqueja— menciono poniendo un semblante preocupada.

—… Pues… yo…— está nerviosa, tímida por decirlo. Así que la yegua zafiro, tomó uno de mis cascos y lo llevó a su vientre haciendo que lo acaricie.

— ¿En serio?— fue lo único que dije estando sorprendida y a la vez, emocionada al saber que mi intuición estaba en lo correcto. Zafire asiente la cabeza apenada y da una pequeña sonrisa —Vaya, que buenas noticias, pero… ¿desde cuándo lo supiste?— pregunté queriendo saber más de esa maravillosa noticia.

—Pueeeees… desde que fui al baño, porque yo estaba perfectamente bien, pero después que pasó esa mística magia de mi gatito y mi cuñada en toda Equestria, me empecé a sentirme algo mal. Pensé que estaba enferma o algo así, pero nunca me imaginé que tenía lo otro— comenta con una expresión extrañada.

— ¿Y por qué no te lo imaginaste?— pregunto con curiosidad.

—…

— ¿Pasa algo?— estoy confundida y le acaricio su melena con un casco, aunque me quedé sorprendida al escuchar un ronroneo que provenía de ella.

—Tanto tiempo estando con mi gatito, que actúo igual que una gatita. Ji, ji— da una risita y me rio también —… Esto… si te lo digo ¿podrías no decírselo a nadie? Los únicos que lo sabe es Dark, Creepy y los más cercanos a ellos— me mira dudosa.

—Claro. Te prometo no decírselo a nadie, amiga— dije con sinceridad en mi voz. Zafire está callada por unos momentos hasta que suelta un suspiro.

—… Soy estéril…— abro mis ojos completamente al oír eso.

—… Es una broma ¿verdad?— pregunto pensando de que bromeaba, pero al ver su rostro serio, creo que no estaba bromeando.

—Quisiera, pero es la verdad— dijo levantándose del suelo para sentarse. Yo también hice lo mismo para mirarla fijamente.

—Y-Ya veo… Y ¿Dark lo sabe? o sea sobre lo que tienes... en tu vientre— pregunté con curiosidad.

—No, no lo sabe— respondió girando su cabeza a otro lado. La noto nerviosa y creo que… también miedo en sus ojos.

— ¿Por qué no se lo dijiste antes de que se fuera a hacer eso?— me atreví a preguntarle. Quiero ayudarla, quiero ver si le puedo ayudar sobre lo que le aqueja.

—No quise que se distrajera mientras hacía el mundo y además… ¿Qué le iba a decirle?— preguntó viéndome con seriedad —"Mi gatito, estoy embarazada. Lo estoy después de esa mística magia que hiciste con mi cuñada. Después que todos los ponis han resucitado creyéndose ser Jesucristo que resucita de los muertos. Después que me dio una diarrea explosiva por comerme ese pastel que estaba caducado. Después…"

—Sí, sí. Ya entendí, ya entendí— dije para que parara la dramatización ya que ella se había levantado haciendo señas y poses extrañas, aunque… hay algo que no entendí — ¿Quién es Jesucristo?

—Es el hijo de Dios de los humanos. Si quieres, te presto la colección de libros que tiene un libro. Es que cuando mi gatito dijo que colecciona todos los libros que existen en el multiverso, lo decía literalmente. Tiene libros de dioses de los humanos, de los felinos, de los alíen, de los perros, donde vive Rebeca y no sé qué más. Son libros que hablan de divinos o algo así— alza sus hombros y da su típica sonrisa.

—Ooookei… Por cierto, si estabas embarazada ¿Por qué estabas jugando con nosotras? Debías descansar y relajarte— la regaño por no decirlo.

—Lo sé, pero para empezar, no llevo ni un mes con el bebé en mi vientre y pensé que no pasaría nada. Además, no hice nada extremo. Solo caminatas tranquilas y esas cosas— se defiende de mis palabras.

—Ok, pero a la próxima, no te esfuerces mucho ¿ok?— dije con seriedad.

—… Si, Cadence— rueda sus ojos y vuelve a sentarse.

—…Pero aun así… ¿Por qué no le confiesas eso a Dark?... ¿Tienes miedo de que no quiera tener ese bebé?— pregunté para saber la razón de no decirlo.

—…— no me dijo nada. Solo bajó la cabeza igual que sus orejas y asintió con la cabeza.

—Pero respóndeme a esto… tú lo amas ¿verdad?

—… Si— respondió con un susurro.

—Y él te ama ¿no?

—… Si…— me lo dice otra vez en voz baja. Así que con una sonrisa, le tomé una pezuña haciendo que me mire a los ojos.

—Entonces, no debes tener miedo. Si tu gatito te ama tanto, pues, confiésale. Confiesa que será padre. Recuerda, que Dark tiene derecho a saberlo ya que una pareja que guarda secretos, como la hembra o el macho, no es una pareja honesta, porque no tienen confianza del uno al otro. Así que…— le aprieto su pezuña —No te lo guardes, Zafire. Tarde o temprano, Dark lo sabrá, todos lo sabrán y será muy tarde para decirle del secreto, debido a que si tu no se lo dices, se lo dirá alguien más, o sea un chismoso o chismosa, quien sabe— comento mirándola con una sonrisa —Así que cuando lo veas, díselo y te hará libre— agrego con mi otra pezuña en su pecho.

—… ¿T-Tú crees que quiera tener al bebé?— pregunta insegura, siento como su casco tiembla.

—No lo sabrás, si no lo intentas ¿no? Guardar el secreto te hará más mal que bien, pero si se lo dices… como la princesa del amor, te garantizo que tu…— le palmeo su pecho —Estarás muy bien, más que bien— le guiño un ojo teniendo una sonrisa divertida.

—…— la alicornio zafiro mira a otro lado. Noto que se ruboriza. Creo que se imagina un poco lo que le dije, pero sorpresivamente, me abraza contra su pecho, dejándome sorprendida —Gracias, en serio, muchas gracias. Yo… nunca me atreví a hablar de esto con nadie, porque… pensé que no recibiría la respuesta que quiero oír— menciona abrazándome con alegría.

—De nada. Las princesas de cristal deben estar juntas, amiga— comenté con una pequeña sonrisa correspondiendo el abrazo.

—Pero a pesar de todo lo que pasó…— oigo su tono triste.

—Ya te lo dije. Te perdono. Ese es el pasado. Solo piensa en el presente para ir a una era de esperanza y luz en el futuro— digo sin dejar de sonreír para darle un beso en su mejilla. Noté que se ruboriza para luego romper el abrazo.

—… ¿Sabes algo curioso? Nadie aparte de mi querido amo Soul, me ha besado y más una yegua. Creo que este beso, lo dejo pasar, porque mis labios le pertenece a mi gatito ¿oíste?— me dice con una sonrisa algo perturbadora.

—O-Ok— respondo con algo de nerviosismo —Supongo que al ser parejas, tienen sus restricciones si van a divertirse con alguien más ¿verdad?— pregunté curiosa.

—Más o menos. Yo no tengo amantes ya que estuve hipnotizada. Así que no tanto… aunque…— Zafire me ve con una sonrisa seductora y me pongo nerviosa, y más que se levantó para empezar a caminar pasando por un lado de mí. Observo perfectamente como mueve sus flancos y siento su cola pasando por mi barbilla… Esa técnica lo hice algunas veces con Shining Armor y… vaya, esto es lo que se siente… porque ahora estoy sonrojada. Creo que estuve encerrada mucho tiempo en el castillo… Esto me recuerda esa época cuando era una loca adolescente que hacía cosas indebidas. No aparto la mirada de sus flancos, pero se detiene para mirarme sin dejar de darme los flancos, porque aun los sigo viendo —Levántate, amiga. Te quiero enseñar mover tus flancos como una profesional hasta haría que tu marido, no quiera soltar tu trasero rosado para nada. Ji, ji— da una risita.

— ¿E-En serio?— ahora me encuentro roja por lo que dijo.

—Sí, porque sinceramente, tu caminata, es pobre, caminas como abuelita. Ji, ji— me ofende y me levanto de una vez.

—No camino como abuelita. Yo puedo mover bien mis flancos— menciono para darme media vuelta para que ella vea mi retaguardia y muevo mis flancos de un lado a otro igual que la cola — ¿Lo ves?— no paro de mover mis flancos sin ninguna vergüenza.

—Que movida tan floja— me dice con burla y se aleja un poco de mi sin parar de mover sus flancos —Deja que te enseñe una profesional. De cómo tus flancos serán tan provocativos a tu esposito que los usará de almohada— agrega con la vista en alto teniendo una sonrisa presumida mientras observo como mueve sus flancos… y yo también camino por el cuarto moviendo mis flancos…

… Es gracioso que solo vine para hablar y termino como su mejor amiga, casi amante, porque no llegamos a "eso" y también mi maestra de mover sexy los flancos o ¿es una competencia de quien los mueve mejor? No lo sé… Espero que no termine igual de pervertida que ésta y Dark… Puedo dar amor, pero no de esta forma…

.

.

.

.

.

.

.

En la campo de entrenamiento

Se encontraba el rey Alexander que era un sapo nuevamente estando en frente de los dos ponis Sheena y Shining que estaban sanos sin ningún moretón o herida en sus cuerpos.

—Vaya, esa fue la peor electrocutada que he tenido en mi vida— mencionaba el semental sentado en el suelo con un casco en su cabeza.

—Sí, mi defensor. Los rayos que lanzo, son muy mortales. Alivio que medí el hechizo para no matarlos, solo los dejé inconsciente, porque tampoco soy asesino— decía el rey con una sonrisa sincera.

—Ya veo, pero gracias por sanarnos después de ese ataque usando tu… ¿Cure?— el unicornio lo miraba extrañado.

—Sí, Cure. Se llamaría Cura, pero prefiero llamarlo Cure. Esa curación que les hice, podría haberlo llamado "Mega Cure" o "Cure++", pero no. Se llama solo Cure, porque eso da igual. Mi hechizo de curación sigue siendo muy potente. Así que no importa si cambio el nombre, si es lo mismo, pero más poderoso y potente— comentó el sapo con un tono burlón.

—Ok… De igual forma, gracias— agradecía Shining con una sonrisa y se levantaba para estirarse un poco —Bueno amigos, creo que ya debo irme y reunirme con mi esposa— habló mirándolos sin dejar de sonreír.

—Claro, defensor. Tampoco queremos que pierdas el tiempo y hagas enojar a tu princesa— mencionaba Alexander con una sonrisa burlona. Sheena se levantaba para ver con una sonrisa a su ex aprendiz.

—Entonces… este es el adiós ¿no?... Pues, cuídate mucho, mi pequeño aprendiz— se despedía la alicornio abrazándolo. El aludido sonreía y le correspondía el abrazo estando así por unos momentos para luego separarse. El semental veía al rey un momento y se reverenció un poco.

—No hace falta que te reverencies, somos amiguitos guerreros. Je, je— se reía el sapo alegre.

—Pues… es falta de respeto si no me reverencio al despedirme— mencionó Shining con una pequeña sonrisa.

—Vaya, le enseñaste bien, mi campeona. Tú de verdad, si eres una gran maestra para enseñarle a un debilucho novato a ser un gran guerrero— decía Alexander con orgullo haciendo que la yegua se ruborice por el cumplido y miraba a otro lado para que no le viera su rostro.

—Pues, sí. Me enseñó tantas cosas en estos meses que ya puedo defender todo el imperio yo solo— hablaba algo presumido el poni.

—Tampoco se te suba el poder a la cabeza. Ja, ja, ja— se reía el rey y los dos guerreros se unían en la risa para después de unos minutos, se observaba como el defensor se retiraba por la puerta, pero antes, el semental le daba una última mirada a su antiguo rey y a su ex maestra. El unicornio les sonreía y se retiró trotando para poder reunirse con su esposa.

—… Entonces mi rey ¿nosotros también nos vamos?— preguntaba Sheena viendo al sapo con curiosidad.

—Sí, mi campeona. Aquí no tenemos nada que hacer y con la visita de Shining Armor… Me alegró el día. Nunca estuve tan contento— respondía Alexander con una sonrisa sincera.

—Ok… ¿Quiere que le traiga el trono para ir a la puerta mágica?— preguntó curiosa.

—… Mmmmm. No, gracias. Iré saltando para sentir el aire fresco y moverme un poco, y no ser un flojo— respondió estirándose un poco —Si tú quieres, puedes irte por la puerta mágica para llegar con rapidez al tren. Yo no tengo ningún problema— agregaba terminando de estirarse y lanzó el cetro al aire para atraparlo con la lengua, y se lo metió dentro de su boca para comenzar a saltar con normalidad.

—…— la campeona lo veía irse por la puerta dejándola pensativa.

Alexander se iba saltando hasta estar fuera del lugar para ver el hermoso cielo que se podía notar un poco la tarde y respiraba hondo. Estaba preparado para dar el salto, sin embargo, una voz lo detenía.

—Espera mi rey— el aludido se volteaba para saber que era nada menos que Sheena que venía galopando hacia él y se detenía frente del mismo.

— ¿Qué pasa, mi campeona?— preguntaba extrañado.

—Quisiera acompañarlo, mi rey… Si usted me lo permite— respondía mirando a otro lado con algo de timidez en su voz y se había ruborizado.

—… Claro. Tener compañía, hará menos aburrido el viaje. Je, je— decía sonriendo con los ojos cerrados. La susodicha lo veía y sonreía devuelta.

—Gracias, mi rey— agradecía la yegua mientras extendía sus alas.

—De nada y espero que no te quedes tan atrás, mi campeona— mencionó con algo de burla en su voz para darse media vuelta de nuevo para mirar el cielo.

—No se preocupe, mi rey. Estaré a la par de usted— comentaba Sheena poniéndose a un lado de su rey para verlo de reojo con una sonrisa. Él hacía lo mismo para luego los dos, se preparaban para saltar.

Y en unos momentos, el sapo daba un gran salto igual que la alicornio, pero ésta última usó sus alas para estar en el aire y poder seguirle el ritmo a Alexander mientras se perdían por el hermoso cielo de Equestria.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

De regreso con las dos alicornios

Me encuentro penosamente en el centro del cuarto moviendo mis flancos de un lado a otro y Zafire está a mi lado haciéndolo también.

—Vaya rosadita, lo haces bien. Has mejorado en el movimiento de cadera. Ji, ji, ji— da una risita traviesa.

—Tanto verte mover tu trasero, es obvio que sería fácil hacerlo— dije rodando mis ojos sin dejar de mover mis flancos.

—Ji, ji. Ok y creo que con esto, tu marido no querrá apartar su cabeza de estas nalgas— dijo dándome una nalgada haciendo que soltara un gemido sorpresivo y me sonrojé para verla molesta —Ji, ji. Lo siento. Es difícil evitar nalguearte— agrega con un tono inocente.

—Como sea— dejé pasar eso, porque si no, me volvería loca igual que ella si me meto en una discusión sin sentido.

En eso, me quedo mirando un momento a mi hija que sigue dormida.

—…

— ¿Pasa algo, Cadence?— preguntó Zafire curiosa.

—…— estuve pensativa por un minuto mirando un momento a la nalgona zafiro y a mi bebé —Pues, creo que ya es hora de que me retire, Zafire— respondí con una pequeña sonrisa.

—Owwwwww. Que lastima. Quería que siguieras aquí para jugar un poco más con Flurry— dijo la yegua con un tono triste. No era fingido ni nada. De verdad, aprecia mucho a Flurry y a mi hija también aprecia mucho a Zafire. Por lo visto, se hicieron un lazo muy especial entre las dos mientras la alicornio azul la cuidaba…

—No te preocupes. Flurry se puede quedar contigo por un poco más de tiempo— mencioné con una sonrisa haciendo que me mire de golpe con los ojos bien abiertos.

— ¿L-Lo dices en serio?— pregunta confundida.

—Sí, segura. Quiero que mi hija pueda disfrutar estar contigo antes de que te vayas— respondo con sinceridad en mi voz mientras empiezo a caminar hacia la puerta moviendo un poco los flancos, aunque solo los muevo en esta habitación… Afuera, no lo haré, ni que estuviera loca.

—Pero ¿Por qué? ¿No te asusta que yo me la lleve y te la arrebate?— preguntó muy confusa y sorprendida.

—Nop. Porque sé que tú no me harías eso. Desde este día, te… conozco un poco más por así decirlo— comento estando frente a la puerta para girar mi cabeza y le dedico una sonrisa.

—P-Pero… ¿Por qué lo haces?— preguntó algo dudosa.

—…— me volteo para verla de frente —Mi hija te aprecia, Zafire y quiero que esté contigo antes de que te vayas— digo con seriedad.

—Ya veo…— Zafire mira un momento a la cama.

—Así que se… confío en que me la devolverás al imperio de cristal para una última despedida y también… Aurora Glacial sigue allá. Así que la retendré para que se vaya contigo al tren ¿no te parece?— mencioné con una sonrisa alegre.

—Vaya, pensaste en todo— comenta sorprendida.

—Sip. Sé que me traerás a mi hija, porque somos amigas ¿no?— la veo a los ojos sin dejar de sonreír. Ella también hace lo mismo y me sonríe.

—Sí, somos amigas…— Zafire se me acerca para darme un fuerte abrazo y yo le correspondo el abrazo —Nos veremos después, rosadita— me dice al oído con alegría.

—Igualmente— rompo el abrazo para verla con una gran sonrisa para dar media vuelta e ir a la puerta, pero antes… —Por cierto Zafire…— me volteo nuevamente para caminar a un costado de la alicornio que me mira confundida hasta que suelta un gemido sorpresivo ya que le di una nalgada —Ahora sí, nos vemos. Je, je— doy una risita retirándome a la puerta.

—No te quedas con una ¿verdad?— dijo la nalgona mirándome con los ojos entrecerrados y una sonrisa burlona.

—Tú empezaste. Yo quise devolverte la nalgada, pero creo que aún me falta nalgadas que devolverte— dije con burla abriendo la puerta.

—Oki. Pues, si vinieras al nuevo mundo, te podrías vengar de mis flancos. Ji, ji— da una risita haciendo que guardara silencio para ver de reojo a Zafire que se volteó para mostrarme sus flancos y de cómo los mueve.

—Creo que esas nalgadas estarán siempre en deuda— menciono con un tono serio para empezar a salir del cuarto.

—Sí, supongo… Nos vemos, amiga— se despide. Antes de que cierre la puerta, la miro para notar que está de frente y agita un poco su pezuña derecha.

—Nos vemos y cuida a mi hija, como si fuera la tuya— me despido con una sonrisa.

—Por supuesto. Eso te lo prometo— me dice con una sonrisa sincera. Con eso, hace que me sienta aliviada y cierro la puerta.

—…— me quedo un momento frente a la puerta observando de un lado a otro del pasillo —Bueno, es hora de reunirme con mi marido, pero antes, paso a saludar a mis tías para disimular, aunque tendría que mentirles un poco sobre que mi hija está con Zafire. Se pondría histéricas si les digo eso— dije en voz baja empezando a caminar a un lado del pasillo.

La verdad, no me arrepiento de dejarle al cuidado de Flurry. Siento que puedo confiar en ella para cuidarla… Zafire es una alicornio agradable cuando la conozcas mejor… Puede ser que cualquiera se equivoquen de que son malos, tiranos y esas cosas.

Bueno, ahora tengo ganas de saber cómo le fue a mi marido con sus "amiguitos" y ver que cuando regresemos al imperio, le muestre mi "movida" para ver si es verdad lo que dice Zafire.

No puedo evitar reírme traviesa al imaginarme eso mientras cruzo el pasillo para dirigirme con mis tías que supuestamente… estarían en el salón del trono o en otra parte…

Continuará.