Disclaimer: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen, son propiedad de J.K. Rowling. La historia tampoco, es dethecellarfloory fue beteada porAusie Adeline.

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Capítulo Final parte 2

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La condición que tiene mal a tu pequeño amigo... se está extendiendo por todo el mundo. Hemos tenido una gran cantidad de personas enfermas este año. Más de ciento cincuenta en comparación con el año anterior.

—Una maldición… q-qué…

—La maldición de Slytherin. Es una extraña maldición oscura. Es tan indetectable e inaudita que el mundo mágico la consideró una enfermedad natural por mucho tiempo. Ataca la magia de las personas. Fue usada por Salazar Slytherin hace generaciones para ganar más poder. y ahora Voldemort la lanzó, solo que, a una escala más grande, está afectando a cientos de personas, drenando sus vidas para alimentar su propia alma.

—Dulce Merlín —jadeó Luna. Hermione miró al suelo con incredulidad. Después de todos los años que había pasado haciendo el Denovorum por lo que pensaba era una enfermedad... ¿qué haces cuando la verdad de repente distorsiona todo lo que conoces?

—Porque Voldemort necesitaba poder para que su alma pueda pasar del mundo de los muertos al de los vivos. Draco lo supo en el momento en que se convirtió en su heredero —dijo Blaise—. Era su tarea devolverle la vida a Voldemort, traerle un recipiente para su alma una vez que emergiera del arco... pero después de que ustedes se unieron... —hizo una pausa y cerró los ojos, calmándose un poco. Hermione solo podía mirarlo. Ella no sabía qué hacer, qué pensar. Todas las revelaciones, eran abrumadoras—. Después de que se uniera a ti, Hermione, cambió. Creo que sintió algo. Así que decidió abandonar su tarea y hacer lo que fuera necesario para evitar que sucediera.

—Te dije que confiaras en él —dijo Luna desde detrás de ella.

—Sabía que aún quedaban Mortífagos, a los cuales se le podría asignar la misma tarea si él fallara. Sabía que la única forma en que podía encontrarlos era fingiendo que todavía estaba de su lado. Él estuvo pretendiendo todo este tiempo.

—Pudo haber pedido mi ayuda. Pudo haberme dicho.

—¿Lo hubieras creído? —escupió, riéndose sombríamente—. Incluso si lo hicieras, ¿le habría creído Potter, el Ministerio, el público? Él había matado a demasiada gente y sabía que, si regresaba, seguramente lo enviarían a Azkaban.

—Había encontrado las instrucciones para hacer el Denovorum. Pero no logro hacerlo correctamente, así que cuando El Profeta anunció que Hermione estaba preparando el Denovorum, no podía creer su suerte. Insistió en que tenía que volver. Sinceramente, creo que lo único que realmente quería era verte de nuevo.

De repente, todo comenzó a tener sentido, Draco había pagado el Denovorum. Y el agujero negro en la mansión Malfoy, probablemente fue un intento de hacer la poción. Un intento fallido, pero un intento de todos modos.

—Entonces el Denovorum era para Voldemort... —dijo Harry, mirando a Luna con asombro. Luna le sonrió soñadoramente—. Él financió los proyectos de Hermione para poder destruir a Voldemort.

—Sí, Potter. Y verla comprometida con Krum... Draco estaba tan enojado que no hizo nada para detener su muerte —continuó Blaise—. Todavía no está completamente recuperado. Todavía le queda algo de oscuridad. Pero es una maravilla que la haya domesticado dentro de él solo por su amor por ti.

En este momento, Hermione no pudo evitar dejar escapar algunas lágrimas, las cuales limpió con furia. Volvió a mirar a Blaise que la veía con ojos curiosos, como lo había hecho en Hogwarts hace tantos años atrás, preguntándose cuál sería su próximo paso.

—¿Qué podemos hacer para ayudarlo? —Hermione dijo finalmente, con renovada fuerza. Si Draco pudiera ser tan fuerte, ella también lo seria. Llevaba el frasco de vidrio alrededor del cuello.

—Te lo diré en el camino. Ahora mismo tenemos que llegar al sexto nivel —comentó Blaise, haciendo un gesto hacia ellos. Él comenzó a correr hacia la salida mientras lo seguían de cerca.

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Entonces eso era todo.

Después de años de planificación e intriga, lo llevo a eso.

Un grupo de Mortífagos ubicados alrededor de la Cámara Fantasma, liderados por él, el heredero de Voldemort. La escena lo deprimió.

Ahora que había reunido con éxito a los seguidores de Voldemort de todos los rincones del mundo, podía matarlos uno por uno. Él no dejaría que ninguno de saliera vivo de este lugar. Para estar terminar de una vez por todas, ninguno de ellos intentaría devolverle la vida a Voldy una vez que Draco los matara.

Y si Draco tenía suerte, podría escapar de este lugar con vida. Si tenía suerte, la podría ver sonriendo otra vez.

Era una esperanza tonta, pero de alguna manera eso le dio fuerza.

—¿Qué pasa mi Señor? —preguntó Rowle.

Una voluta de humo emergió del arco. Era tan pequeña que él fue el único que la había visto: el alma de Voldemort.

—Ahora esperamos.

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Hermione siempre había pensado que el sexto nivel era el más peligroso de todos los niveles del SPME. Era un gran laberinto, similar al que hubo en tercera tarea en el torneo de Los Tres Magos. Este laberinto habría sido seguro en una situación normal, los Inefables tenían protocolos a seguir para evitar daños. Pero ahora mismo no tenían protocolo ni redes de seguridad. Debían ser muy cuidadosos si querían salir vivos.

El laberinto a menudo cambiaba y separaba a las personas.

Ella miró a Blaise, sin saber qué decirle. Solo hace unos minutos atrás les había contado sobre la desafortunada muerte de Ginny. Ella y Luna lloraron silenciosamente, Harry soltó un fuerte grito de desesperación y Blaise aún no había pronunciado una sola palabra.

Lamentaron la perdida de la pelirroja por un tiempo, pero una vez que Harry se calmó, él insistió en que siguieran. Ginny habría querido que lo hicieran, les había dicho. Ya estaban en medio del gran obstáculo, con Harry al frente, Luna muy cerca de él y Blaise y ella atrás.

Hermione quería hablar con Blaise, decirle que todo saldría bien, cualquier cosa para hacerlo sentir mejor. Pero realmente no conocía a Blaise como lo había hecho Ginny. Una vez, cuando Blaise había enfurecido, arrojo repetidamente un jarrón contra la pared, cada vez que lo lanzaba lo reparaba mágicamente con su varita y Hermione no pudo hacer nada al respecto. Ella era horrible tratando de animar a la gente, además de Harry, Ron y Draco, por supuesto.

Síganme —dijo Harry una vez más mientras sostenía su varita en la palma de su mano. Apuntaba al norte, así que continuaron. Tres veces, se encontraron con callejones sin salida y una vez incluso sintieron que daban vueltas en círculos.

—Yo… si necesitas a alguien… —Hermione tartamudeó mientras caminaban, con voz baja para que Harry y Luna no los oyeran— para hablar, yo…

Blaise la miró con su habitual expresión estoica.

—Estoy bien.

Había algo extraño en sus oscuros ojos. Era como si algo que una vez estuvo vivo allí lo hubiera dejado y ahora estaba vacío. Ella no sabía qué hacer. Abrió la boca para decir algo, pero las palabras murieron en su garganta.

—¿Alguno de ustedes oye algo? —Harry susurró.

Y luego lo escuchó: un leve zumbido a poca distancia. Ella entró en pánico, sabiendo muy bien lo que era. Vio un enjambre al otro lado del laberinto. Peces, pero no había agua a la vista, eran peces voladores.

—¡Corran! —les gritó. Y tuvieron la suerte de haberlo hecho tan rápido, porque los peces, que se parecían mucho a las pirañas, volaron hacia ellos a una velocidad implacable. Blaise disparo varios hechizos, pero eran demasiados.

Los zumbidos se hicieron cada vez más fuertes. Harry navegó hacia el laberinto. Cuando giraron a la derecha, ya no podían ver a Harry ni a Luna frente a ellos. «El laberinto cambia de forma ¿lo recuerdas?» así que tanto ella como Blaise no tuvieron más remedio que seguir, girando a la izquierda, a la derecha y otra vez a la izquierda. Hermione le rogaba a Merlín que Harry y Luna estuvieran a salvo. Finalmente, ella vio luz al final del camino.

—¡Date prisa! —Blaise gritó.

Blaise era un corredor más rápido y él la había agarrado de la mano para que no se quedara atrás. Unos pocos peces los habían alcanzado y estaban royendo la carne de sus hombros y unos pocos se habían enredado en su cabello. Ni siquiera podía parar para sentir el dolor.

Tenían que correr solo unos pocos pasos más para salir. Ella sintió la adrenalina y empujó su cuerpo al límite. Estaba corriendo al lado de Blaise ahora. Y casi lograron salir, pero Zabini tropezó con una de las raíces y se desplomó en el suelo. Hermione lo sostuvo con ambas manos, tirando de él para que se pusiera de pie, porque los peces ya los estaban rodeando, mordiendo cada parte de piel que podían alcanzar. Entre las punzadas del dolor, se escuchó tanto a ella como a Blaise gritar. Pero ella siguió tirando y no lo dejaría allí.

Lo siguiente que vio fue el brazo ensangrentado, casi sin piel de Blaise levantando su varita y apuntando hacia ella. Lo siguiente que sintió fue la fuerza de su magia arrojándola hacia atrás, hasta el final del laberinto, donde los peces voladores no la alcanzaran, salvándola.

Pero ella no podía ayudar a Blaise desde allí.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Estaba llena de rasguños y carne desgarrada.

Su cabello se había reducido en varios centímetros y la sangre manaba de sus heridas. Hermione tomó la poción que había puesto en su bolsillo hace un rato y la bebió. Pasó un tiempo antes de que el elixir pudiera salvar lo que quedaba de su piel.

Ella estaba en el nivel siete ahora. Ginny estaba muerta. Blaise, también. Harry y Luna no estaban por ningún lado.

—Hermione —alguien siguió susurrando—. Hermione.

—¿Quién eres tú? —murmuró aturdida, todavía sintiendo un ligero mareo por el elixir.

Tan pronto como tuvo suficiente fuerza para moverse, se sentó. Con cautela, sus ojos se precipitaron en sus alrededores, el lugar estaba casi vacío, solo estaba en pie el solitario arco en el medio. Se sorprendió al encontrar a muchos Mortífagos muertos.

Y entonces, de repente, estaba mirando sus ojos plateados de nuevo.

Estaba a solo unos centímetros de ella, cepillando su ahora corto cabello. Sintió un extraño tipo de calidez y seguridad.

—¿Qué pasó? —ella preguntó en confusión. Un dolor abrasador atacó su cabeza, nublando su visión un poco. Se aferró a su túnica para evitar caer al suelo.

—Voldemort los mató. Chupó la magia de cada uno de ellos —dijo Draco, frunciendo el ceño—. Eso fue hasta que lo maté, por supuesto.

Las piscinas grises le devolvían la mirada. Hermione estaba estudiando su rostro, buscando algo en sus ojos, casi había dejado de importarle todo lo demás. Estaba tan aliviada de escuchar su voz. A salvo. Ahora estaba bien. Había roto su promesa, pero estaba bien. Todo iba a estar bien.

—Se acabó —le susurró al oído. Él estaba sonriendo; una sonrisa calmada, tan familiar, pero tan diferente de lo que ella recordaba. Él la atrajo de inmediato y la besó. Ella se relajó, sintiendo una sensación de euforia. Dejó que sus brazos se envolvieran alrededor de su cuello y dejó que su mente aturdida pensara en la gentileza de su cuerpo contra el suyo. Sintió su lengua y le permitió explorar su boca. Estaba tan feliz, tan feliz de que todo hubiera terminado. Ella bebió de sus labios y se perdió en su calor.

Pero algo era diferente. Algo que no pudo descifrar hasta que la poción abandonó por completo su cuerpo. Inmediatamente saltó y el vínculo se hizo añicos. Abrió los ojos y se apartó, se distanció de él mientras lo miraba con absoluto horror.

—Tú… tú no eres Draco —dijo.

Una sonrisa maliciosa adornaba sus facciones y sus ojos brillaron carmesí.

Hermione se encogió al verlo, era Tom Riddle, Voldemort en la piel de Draco. Este no era Draco. Él no podría ser. No podía apartar la mirada mientras usaba ambas manos para arrastrar su cuerpo destrozado hacia atrás, pero fue inútil, porque se levantó y caminó hacia ella hasta que estuvo a solo unos centímetros de distancia otra vez.

—¿Importa? Has disfrutado de besarme hace un momento, ¿verdad? —se rió fríamente de su expresión horrorizada.

—¿Dónde está él? —ella exigió enojada.

Él se puso en cuclillas y bruscamente agarró un puñado de su cabello.

—Está muerto. Mi alma se ha apoderado de su cuerpo. Lo sé porque no lo sentí dentro de mí cuando te besé.

—N-no —se apartó de él con dificultad y recibió una dolorosa y punzante bofetada.

—¿De verdad crees que te dejaría salir impune, Hermione Granger? ¿Sabes lo irrespetuosa que eres? Todo el trabajo que he hice para asegurarme de que no sienta ni la más mínima emoción, ¡casi se desperdicia! Pensé que dejaría de lado todas las emociones, pero parece que cometí un error. Se enamoró de ti. Y es una suerte que haya sido tan estúpido como para pensar que podría destruirme. Nunca me hubiera devuelto a la vida si hubiera sabido que iba a matarte después.

Drac… Voldemort en el cuerpo de Draco, la agarró por el brazo y la levantó, la obligó a mirar a los Mortífagos que yacían sin vida en el suelo.

—Míralos. Ahora soy dueño de su magia —dijo con frialdad—. Y después de que termine este día, también seré dueño de toda la magia de los afectados por la Maldición de Slytherin. ¡Cientos de personas me darán su poder! Y nadie, nadie podrá matarme…

—¡Despierta! —ella gritó desesperada—. ¡Despierta Draco! ¡Despierta!

Voldemort la arrojó al piso con absoluto disgusto. Y una maldición Cruciatus envolvió su cuerpo, tan poderosa que no vio nada más que negro. Sintió lo que Ginny debió haber sentido a manos de los Mortífagos. Sintió lo que los Mortífagos debieron de sentir al ser aplastados por los arbustos Vinewhip. Sintió lo que Blaise debió sentir al ser comido por las pirañas.

—Él nunca se despertará, sangre sucia —escuchó la voz de Draco, pero en realidad no era Draco en absoluto—. ¡Él está muerto!

Y ese fue probablemente el peor dolor de todos, saber que Draco estaba muerto. Era un dolor que ella sabía que nunca podría aceptar. Entonces, en su mente, se negó a creerlo, se negó a dejarlo ir.

Ella sintió algo más también. Algo más aparte del dolor.

Moverse parecía imposible, pero ella trató de ponerse de pie de todos modos con la fuerza que le quedaba. La maldición Cruciatus era insoportable, punzaba y quemaba repetidamente. Era peor que cualquier cosa que hubiera experimentado alguna vez. Era una Maldición Cruciatus hecha del poder de muchas personas. Algunas partes de su cuerpo habían dejado de funcionar correctamente.

Era como si lo único que funcionaba correctamente era el sordo latido en su pecho. Sus piernas y brazos estaban entumecidos de tanto dolor, pero su corazón, aún podía oírlo.

Y así era como sabía que Draco estaba vivo.

Podía oír los latidos de su corazón al ritmo de los de ella, como una canción que reverbera en su cerebro. Sabía que él estaba allí, esperando el momento adecuado para volver.

Entonces ella le dio la oportunidad que necesitaba, tiró del frasco de vidrio que llevaba alrededor de su cuello y se lo arrojó con toda la fuerza que pudo reunir...

El tiempo pareció haberse ralentizado. Su cuerpo cedió ante el dolor y se derrumbó en el suelo. Escuchó voces y vio diferentes formas y colores. Vio a Viktor Krum sonriéndole antes de caer muerto. Vio a Vasil Krum y la luz desaparecer de sus ojos. Escuchó a Ginny gritar y Blaise lanzó su último hechizo para evitar que ella muriera.

No sabía si el dolor se había detenido. No apreciaba ninguna diferencia porque su cuerpo ya no podía sentir nada.

No supo cuánto tiempo paso, pero unas suaves manos la agarraron y la abrazaron con fuerza, acunándola para que durmiera. Sintió cálidos besos en su frente, rostro y manos. Ella conocía ese toque afectuoso.

Portus —escuchó una voz familiar. Ante sus ojos aparecieron imágenes borrosas de gafas y cabello con tintes rosa, pero no podía recordar por qué se sentía aliviada de verlas.

—Princesa.

Y finalmente dejó que la oscuridad se la tragara.

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Epílogo

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Cada vez que miraba hacia atrás, incluso años más tarde, aún sentía un leve dolor en el pecho. Sus recuerdos de lo que habían sucedido entre ellos, los asesinatos, las muertes, parecían solo un sueño, fragmentos de vidrio dispersos en su mente. De vez en cuando, esos fragmentos de recuerdos la atacaban y las lágrimas, en lugar de sangre, se derramaban.

Draco estuvo unos años en Azkaban. Era un pequeño precio a pagar por todos los crímenes que había cometido. Worden lo consideró justo, ya que había sufrido tanto a manos de Voldemort. Una vez que fue liberado, el mundo lo aceptó nuevamente después de que El Profeta publicara la historia de cómo había detenido la nueva venida de Voldemort.

No se había recuperado del todo, como había dicho Blaise. Incluso después de su tiempo en Azkaban, todavía había un monstruo dentro de él que probablemente nunca moriría. Era una cicatriz permanente con la que debería cargar el resto de su vida.

Pero ella estaría allí para él esta vez.

Hoy era sábado y estaban en el encantador jardín de la mansión Malfoy.

Hermione estaba vestida con un cómodo vestido blanco y su esposo tenía un brazo envuelto cariñosamente alrededor de su cintura.

Estaban mirando a dos niños pequeños jugando en la hierba. La pequeña estaba recogiendo flores para ponerlas en su cabello rubio y espeso. Su piel era de porcelana blanca y lucía como una muñeca con su pequeño vestido rosa. El niño estaba jugando en un charco de barro, untándolo en sus mejillas y cabello rubio, él era una pequeña replica de su padre. Pero nunca dejó que el barro se metiera en sus ojos plateados.

Los domingos, los Potter, Luna, Harry y sus gemelos vendrían de visita.

Los viernes cenaban en la casa de la abuela Brielle Zabini y jugaban con los niños Zabini.

Dennis venía a visitarlos cinco veces a la semana.

Hermione amaba la sensación de la mano de Draco en la de ella. Siempre le encantó sostener su mano. Siete años habían pasado desde la muerte de Voldemort. Draco no había matado a nadie desde entonces. Él mantuvo su promesa. Todavía era un poco celoso y posesivo a veces, pero no era tan terrible como antes. Las pesadillas todavía lo atormentan por la noche, pero ella siempre estaría allí para calmarlo.

Debido a eso, a menudo la miraba para asegurarse de que estaba allí con él y le susurraba.

—¿Dime que me amas?

—Te amo —ella respondería, siempre, sin dudarlo. Y ya no se sentiría tan asustado y solo.

Ella también le sonreiría, porque él amaba su sonrisa.

Todo estaría bien.

FIN

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Notas: Así que… esto es todo. No tengo preparado un discurso de despedida, porque en cierta forma yo no quería que la historia llegara a su fin XD esa es la razón por la cual yo no trabajo con secuelas, ya que me termino encariñando más con el fic. Pero aquí estamos, en el final de la historia. Realmente espero que disfrutaran de esta historia tanto como yo. Fue un verdadero placer interactuar con ustedes mediante este fic, les agradezco mucho por los lindos comentarios que me dejaban, eso siempre me dio ánimos para seguir traduciendo. Y espero nos volvamos a reencontrar en otra historia.

¡Gracias totales!

Link historia original: www . fanfiction s/ 6525006 / 1 / Her-Sweet-Decadent-Smile

Naoko Ichigo