No sé si alguien lee esto pero seguiré escribiendo. Y si eres una/un lector/a quiero darte las gracias por ser el publico de esta historia.
*TODOS LOS PERSONAJES, ESCENARIOS Y HECHIZOS CONOCIDOS PERTENECEN A JK ROWLING Y SUZANNE COLLINS, YO SÓLO LOS TOMO, LOS MEZCLO Y AGREGO COSAS*
¿Confías en mí?
Corría descalza por el bosque, sus pulmones bregaban por conseguir oxigeno, su corazón marcaba el ritmo enloquecido de sus pasos, sus pies ardían por los cortes que le producían las piedras del camino, su cerebro pedía que siguiera corriendo. Su instinto de supervivencia le decía que si paraba estaba muerta.
-Ven sangre sucia, ¿creías que me apiadaría de ti al final?- La voz de Draco se acercaba cada vez mas y sus fuerzas menguaban.
-Te necesité hasta que eliminaste a todos los traidores de la sangre e inmundos como tú- debía pensar rápido y encontrar un lugar donde esconderse.
-Ahora es tu turno y te prometo que no será rápido.-
-Ven impura no hagas que esto sea más complicado aun.-
La había traicionado, había asesinado a sus amigos por él, y ahora moriría por su inocencia, moriría por creer que podía aliarse con un enemigo renegado. En su carrera divisó un hueco en un tronco, no serviría por mucho tiempo pero al menos podría tomarse un segundo para respirar
-Hermione, ven aquí, Hermione no te haré daño, sólo te asesinaré.- la risa de Draco le helaba la sangre en las venas, estaba segura de que esos serian sus últimos momentos…
-o-
-Hermione, Hermione despierta, estas teniendo una pesadilla.- Draco llevaba un par de segundos intentando despertarla pero no lo lograba, ella se agitaba y parecía afectada por lo que estaba soñando.
-¿Qué? no me hagas daño, no me mates por favor- Finalmente Hermione había despertado y atrapada por la niebla de su sueño se alejó lo más posible que el espacio en el que estaba lo permitió.
Draco pudo ver en sus ojos el miedo y supo instantáneamente que el objeto de su pesadilla era él. Tragó bilis al comprender que aun le tenía miedo, haberle ofrecido disculpas y su ayuda no era suficiente para ella, él no era suficiente para ella. Este ultimo pensamiento lo hizo enfurecerse por su realidad, enfurecerse con todo, todos y con ella.
-De que rayos hablas Granger, estabas teniendo una puta pesadilla, solo te desperté, no es como si tuviera un arma en las manos.-
-yo lo siento fue una pesadilla, déjalo estar ¿sí?-
-He estado velando por nuestra seguridad toda la noche mientras tu dormías y ahora resulta que aun desconfías de mi, si quisiera matarte no te despertaría para ello.- estaba siendo muy duro con ella. No es como si pudiera mandar en su subconsciente para planear sus sueños, pero saber que aun no confiaba del todo en él lo estaba sacando de sus cabales. Estaba exagerando, y lo sabía, no podía esperar que ella se entregara en cuerpo y alma luego de haberla maltratado durante tanto tiempo.
-¿VELANDO POR NUESTRA SEGURIDAD?, nadie te pidió que te quedaras despierto toda la noche, claramente te dije que me despertaras luego de unas cuantas horas, si has decidido quedarte sin dormir no vengas a reprochármelo a mí.-
Hermione no podía saber que Draco no la había despertado solo porque llevaba años soñando con verla dormir, con poder contemplarla sin que nadie le dijera que eso era un crimen. Haber terminado con ella en ese infierno lo había dejado cumplir su mayor anhelo. Había velado su sueño, y había detallado su hermoso rostro gracias al pálido rayo de luz lunar que entraba al hueco del árbol.
Hermione no podía recordar, en ese momento, que durante la noche había sentido el toque suave y cálido, como alas de mariposa, de las manos de Draco contorneando sus labios. No se imaginaba que mientras dormía él soñaba despierto con besarla, con enamorarla y con todo un mundo ideal donde la oscuridad no existiera y ella fuera su compañera de vida.
Draco había pasado toda la noche armando castillos en el aire y cuando ella despertó temerosa, todos sus sueños se rompieron con la misma facilidad que el cristal estalla ante un movimiento brusco. No pudo soportar saberse su enemigo bajo tregua nuevamente.
-¿Sabes que sabelotodo?, quédate aquí, vete o piérdete, esta discusión no merece mi tiempo.-
-Bien haz lo que quieras. Estúpido arrogante- las viejas costumbres tardan en morir, ysus discusiones con Draco llevaban años de vigencia.
Malfoy salió del hueco del árbol sin tomar ningún tipo de recaudo, olvidando donde estaba y el peligro que corría. Cuando recordó que ni siquiera había tomado el cuchillo, que sacó de la mesa de armas, se encontraba a unos buenos doscientos metros del árbol.
-Mire que tenemos aquí señor Johnson, el joven Malfoy ha decidido salir a jugar.- Hill, el carroñero de Voldemort, blandía un alfanje mientras hablaba, y Johnson se encontraba usando una maza como bastón. -¿Donde está la sangresucia? Nos ahorraste tiempo y la eliminaste o como siempre has dejado el trabajo sucio para los demás.-
- Hill, Johnson, hagamos esto como caballeros, ambos sabemos que lo que quieren de nosotros es espectáculo, démoselos.- Draco intentaba distraer a los carroñeros buscando ganar tiempo para escapar lejos de Granger y evitar que deba confrontar sola esos asesinos. Si moría, haría lo imposible para llevar a alguno de ellos con él al infierno.
Cuando Malfoy salió del escondite, Hermione automáticamente se arrepintió de sus palabras, hasta ese momento Draco solo había hecho su parte del trato, la había protegido en la mesa de armas y la había cuidado mientras dormía, realmente estaba siendo muy injusta con él. Así que decidió buscarlo y disculparse por su comportamiento errático.
Al igual que Draco, Hermione salió del escondite olvidándose de su ballesta. No le fue difícil hallar el camino por el que el rubio había transitado ya que a su paso había dejado grandes huellas de su fino calzado y ramitas rotas. Al acercarse hoyó las voces de los carroñeros y algo frio recorrió su espina dorsal, Malfoy estaba desarmado y a merced de esos bastardos. Si algo le pasaba, sabía que sería su culpa, pues pensaba que ella lo había hecho enfadar. Aparentemente nadie la hoyó acercarse, por lo que decidió volver al escondite por sus armas, quizá, si era lo suficientemente rápida y silenciosa lograba que dejaran en paz al rubio.
Los últimos años viviendo en el gueto habían hecho de Hermione una experta cazadora, era capaz de rastrear y moverse en el bosque casi sin hacer ruido al perseguir una presa. Sin embargo cada cacería terminaba con Hermione llorando mientras limpiaba las piezas que había cazado, y nunca había matado nada más grande que un ganso o un conejo, la única vez que hirió un venado terminó curando sus heridas con díctamo y dejándolo en libertad.
El camino de regreso al sitio donde Draco se hallaba fue más rápido que la primera vez, y ahora armada con su ballesta cargada y el carcaj en la cintura decidió que era momento de darse a ver, quizá el factor sorpresa ayudara a rescatar a Malfoy sano y salvo. Sin embargo fue tarde, en ese preciso momento Johnson, harto de los intentos del muchacho por distraerlos, le asestó un golpe en la rodilla izquierda con su maza haciendo que Draco cayera inmediatamente al piso ahogando un grito de dolor.
Hermione vio todo rojo, en dos movimientos Hill y Johnson cayeron al piso muertos. Ambas saetas habían entrado casi hasta la pluma en las frentes de de ambos carroñeros. En dos movimientos Hermione había matado dos veces, y su alma ya no sería la misma, pues sus manos estaban manchadas de sangre.
Draco había aguantado muchos crucios en su corta vida, pero el dolor que experimentó cuando Johnson impactó su rodilla no solo se podía describir como mil crucios focalizados en un solo punto, pudo sentir como el hueso estallaba y sus piernas dejaban de sostenerlo verticalmente. El dolor casi no lo dejaba respirar, creía que moriría ahí, golpeado hasta la muerte por Johnson. Quizá se equivocaría y golpearía su cabeza matándolo al instante y el infierno terminaría pronto, pero el siguiente golpe nunca llegó.
Cuando un grito murió en la garganta Hill al darse cuenta que Johnson caía con una saeta entre ceja y ceja fue tarde para entender que él era el siguiente. La muerte fue certera e instantánea personificada por una mujer de salvaje cabellos y mirada fiera.
Cuando Draco al fin vio a Hermione pensó que bien podía ser Morrigan que venía a reclamar su alma, allí, rodeada del denso bosque, con su cabello salvaje ondeando en el viento y su ballesta en alto, ella era una diosa implacable de la muerte y la guerra. Y él estaba dispuesto a ir a donde quisiera si solo pudiera levantarse y alcanzarla… pero todo se volvió negro de pronto. Se había desmayado.
N/A: Morrigan es una diosa celta de la guerra y de la muerte.
