© Todos los derechos del autor reservados.
© Los personajes de One Piece pertenecen a Eichiro Oda.
© El personaje femenino que utilizará la autora se llama Rose.
¿Qué te pasa, Rose? ¿Ahora le mandas fotos de tu ensalada para que te ayude? No es que sea malo, pero no deberías ilusionarte con un hombre que no quiera ayudarte. Sin embargo, se preocupó mucho por mi estado, dándome ánimos de una forma que no se percatara que tengo problemas alimenticios. Sus caricias, su cuidado ... hacían que me sintiera bien conmigo misma. Hasta no vomitado. ¿Qué es lo que estás haciendo conmigo Smoker?
Detrás de ese hombre rudo y con un carácter muy duro, había un hombre que se preocupaba por el bienestar de los demás. Hacía todo lo posible para que nadie me mirase y se burlaran. Hasta siento como mis mejillas se enrojecen con recordar cada momento vivido con él. Con este comportamiento parezco una enamorada. Reconozco que es guapo y tiene un aire dominante, me gusta. Pero yo a él no le gusto, solo le doy pena por ser una "gorda".
¿Como habrá ido todo en su trabajo? No quiero ser pesada preguntándole como él ha hecho conmigo durante toda esta mañana. Sería una pesada ante sus ojos. Aunque él insistió en llevarme a un sitio para desayunar. No paraba de mirar cada dos por tres el móvil queriendo hablarle. Yo me aguantaba todo lo posible para no hacerlo. No paraba de morderme el labio. Mis ganas deseaban hablar con él.
—Vamos, Rose. Él querrá que des el paso y hablarle —me decía en voz alta para darme ánimos.
¡Valle! ¡Decidido! Cojo el móvil con rapidez y me conecto. Mi cara fue de sorpresa cuando veo que él me está escribiendo. ¿Casualidad?
¿Comiste al final aquella ensalada?
¡Mierda! ¿Me hablaste para eso? Está claro que es un hombre muy preocupado.
No tenía otra cosa.
Cuando salga de la oficina, iré a buscarte para que compres lo necesario.
No hace falta de verdad.
O puedo ir a tu casa y aprovechar hacer algo de comida para ambos.
¿No dijo usted que primero quería que conociera su casa?
No me tutes, por favor.
Sí, pero como sigas así, no dudaré en ir a la tuya a prepararte comida de la buena.
¿Por qué te preocupas tanto por mí? Que yo sepa no soy alguien importante en tu vida.
Oh vaya, la has cagado de nuevo y encima lo ha leído. Me desconecto enseguida dejando de lado el móvil mientras me abrazó con fuerza. ¿Qué has hecho, Rose? Él lo hacía con buena intención y tú lo asustas. Definitivamente, yo a él no le gustaré con esta actitud. Quiero llorar de frustración. Qué la tierra me trague y desaparezca de esta faz de la tierra. Un nudo se forma en mi garganta ya sintiendo las ganas de llorar.
No hubo un mensaje. No hubo respuesta. Se ha molestado. Me ha mandado a la mierda. Ya no quiere saber nada más de mí. Y, de repente, escucho que el móvil suena con la canción 'Lullaby' de Nickelback . ¿Será Nami? Me acerco un poco y mis ojos se agradan al ver que era Smoker quien me llamaba. ¿Lo cojo? ¿Lo ignoro? ¿Qué hago?
—¿Si? —Al final mi consciencia tomó mi cuerpo y respondió.
—¿Estás bien? —¿Cómo puede ser que su voz sea tan demandante también en el teléfono?
No respondí por miedo a que la cague de nuevo hasta me muerdo el labio con fuerza conteniendo las lágrimas. Escucho un largo suspiro por su parte.
—Oye, Rose. —Es la primera vez, en mucho tiempo, que pronuncia mi nombre—. Ya te dije que prefiero que me digan las cosas si les ha molestado. Por eso te llamé al ver ese mensaje.
—... Pensé que no ...
—¿Qué no te volvería hablar? —Parece que ha leído la mente—. Por favor, ¿me tomas como esos idiotas que no piensan un poco en cómo se siente una persona?
Eso sí que no me lo esperaba que hasta mi corazón estaba latiendo con fuerza. No sabría qué decirle en ese momento. El labio volvía a temblarme.
—Rose. —Su voz dominante se vuelve un tanto suave—. Quiero ser sincero contigo.
Oh no. El miedo vuelve en mí. No paraba de temblar no imaginarme lo que quiere decirme.
—De verdad que quiero conocerte, pero siento que tú no quieres avanzar por miedo. Soy una persona decidida y si veo que la otra no lo es, corto enseguida.
—Entonces es mejor que te olvides de mí —lo digo sin miedo alguno ya no aguantándolo más—. No puedo soportar sabiendo que solo me estás hablando porque te doy pena. Soy una puta "gorda" que solo quiero morirse de hambre y no saber nada del mundo. Tan solo quiero desaparecer. Que tenga buena tarde, Smoker. Adiós.
Cuelgo con rabia y tiro el móvil hacia el sofá para correr a mi habitación y echarme a la cama ya estallando en lágrimas. Lo dije. Le dije lo que sintió en mi corazón no soportándolo más. No quiero que sientan pena por mí. No deseo que me utilicen de nuevo como han hecho esas veces donde pensé que no les importaba mi físico y no era así. Me usaban para dar celos a sus ex o parejas oficiales.
Me siento en la misma mierda. Ya no me importaba nada. No paro de escuchar el móvil sonar y yo, simplemente, lo ignoro. Que se olvide de mí. Que deje de llamarme. Porque yo no soy importante. Solo soy una "gorda" a ojos de cualquiera. Soy una "gorda" a quien no le gustaré a nadie.
Solo eso.
Centrada en la tarea como siempre, escuchando los comandos que me pedían los clientes y diciendo a Carrot los que hay. Realmente en estos días no he estado con muchos ánimos de trabajar. Solo terminar mi turno e irme a casa y seguir pintando aquel cuadro. Un cuadro dónde se reflejaba aquel hombre que me cautivó y lo estropee. No me ha vuelto llamar ni me ha mandado mensajes. Eso significaba para mí que ya todo acabó.
Fumador. Como me gustaría volver a verlo y disculparme. De verdad me siento fatal por decir esas cosas que para mí eran de verdad. Quiero llorar de nuevo, pero me aguanté. No quiero que Carrot me vea en ese estado. Ni siquiera el jefe. Escucho como la puerta de la cafetería se abre dando entender que entraba o salía algún cliente. Yo estaba en la caja, así que la única que podría atender el cliente es Carrot.
Veo de reojo como la mink conejo se acerca hacia la zona de barra donde estaba el cliente. Así que intentaré ignorar el pedido o si se van a poner hablar.
—Bienvenido a la cafetería Chateaux, ¿desea algo?
—Sí, me gustaría hablar con tu compañera, Rose.
¿Sabéis esa sensación cuando reconoces una voz y tensa todo el cuerpo? Eso me ha pasado girando un poco mi cabeza y encontrándome con el hombre a quien menos esperaba y que suplicaba a que volviese. Smoker está aquí en la cafetería preguntando por mí.
—Rose, ese señor quiere hablar contigo.
—... Enseguida.
Tenía que acabar primero con la caja antes de hablar con él. ¿Qué querrá? ¿Algún tipo de explicación a mi comportamiento de la otra vez? ¿O decirme a la cara que ya realmente no quiere saber nada más de mí? Muchas vueltas rondaban en mi cabeza y me está doliendo. Termino y me acerco a donde estaba él.
Tiene una postura relajada y despreocupada. ¿Debería darme miedo eso? No lo sé, solo sé que no sé cómo saqué tanto valor para acercarme hacia él. Los ojos de Smoker se clavan en mí, sentí más tensión todavía. Da un suspiro largo.
—¿Estás mejor? —Pregunta dejando que me confundiera ante su pregunta.
—... Sí —digo agachando la mirada.
—No te he llamado porque me supongo que querrías tiempo.
¿Tiempo? ¿No está cabreado? ¿Me dio tiempo para desahogarme?
—Te dije la verdad.
—Y te aseguro que me molestó demasiado —se sincera sin dejar de mirarme—. Te hubiera mandado a la mierda y no lo hice. Pensé claramente en mis acciones y, obviamente, no era una de las soluciones.
—Si lo era. Me comporté como una idiota.
Y entonces, lo sentí. Sentí como coge de mi mano con fuerza obligando a que le mirase a los ojos.
—Puede que te hayas comportado como una idiota, pero yo desconozco del porqué. Sé que no nos conocemos de nada, pero de verdad, de algún modo quiero conocerte. Qué haya confianza entre los dos. Y, por alguna extraña razón, no quiero perder esta oportunidad contigo. Por favor, Rose. Solo te pido que no huyas de mí y que confíes en mí.
Esperanza, emoción, alegría... Y más sentimientos positivos resurgen en mi corazón ya palpitando con fuerza. Mis mejillas estarán rojas ante las palabras de Smoker: «Solo te pido que no huyas de mí y que confíes en mí». Esas palabras se grabaron a fuego en su frente. No sabía que decir en ese momento. Me quedé muda al instante. Sin embargo, Smoker no se quedó atrás y sonríe un poco entendiendo un poco la situación. Con su pulgar acaricia toda la extensión de mi mano como hizo aquella vez. Yo simplemente agacho la mirada un tanto tímida.
—¿A qué hora sales hoy?
—A las seis de la tarde.
Veo que echa un vistazo a su reloj.
—Me dará tiempo a hacer unos recados y recogerte.
—¿Recogerme?
—Te llevaré a mi casa para prepararte la cena.
¡Siento que va demasiado rápido!
—S... Smoker, ¿no crees que vas muy rápido?
—No. —Ya está. Mi corazón dejo de latir por unos segundos.
—¡Pero...!
—Te esperaré fuera. —Demasiado tarde. Se ha ido dejándome con una cara de vergüenza y sin creérmelo.
Y otra cosa: ¡iré a su casa con la ropa del trabajo!
Esto es imprevisto, a mí me gusta tener las ideas planeadas, pero esto es diferente. Oh dios, mi corazón no para de latir con fuerza y encima no paraba de mirar el reloj. ¡Maldita sea, Smoker!
No he parado de trabajar con un poco más de ánimo, algo que Carrot ha notado y ella simplemente sonríe sin hacer ningún comentario. Y era mejor. Estaba súper nerviosa mirando cada dos por tres el reloj. Ya solo faltaba dos minutos para que llegase y yo tengo que prepararme. Seguramente vendrá con la moto. ¡Oh, Dios, no paro de temblar! ¡Iré a su casa! Esto parece una cita.
No me di cuenta con el tiempo y a través del cristal de la ventana le vi, con su moto esperándome. ¡Mierda! ¡Y no he terminado! Me estoy poniendo nerviosa. Siento una mano apoyarse en mi hombro y veo que era Carrot.
—No te preocupes, te cubriré las espaldas. —Me guiña el ojo.
—Gracias, Carrot. —¿Qué haría yo sin ella?
Cojo con rapidez mi bolso y mi abrigo, y salgo disparada de la cafetería hacia Smoker que me miraba tranquilo. Aunque pude visualizar una leve sonrisa, ¿por qué está sonriendo?
—No me voy a ir a ningún lado.
—¿Eh? —Miro sin comprender.
—Si tengo que esperar, esperaré. —Creo que se refiere a la forma en cómo salí de la cafetería. Agacho la cabeza avergonzada. Siento una mano en mi brazo y noto como me atrae hacia él para colocarme el casco—. Deja de ser tan tierna, joder.
—¿Por qué?
—Mejor que no lo sepas. —Ahora sí que me ha dejado más confusa de lo normal.
No dije nada más. Ya con el casco puesto me subo con algo de torpeza a la moto y me agarro a su cintura a modo de abrazo como él me dijo la otra vez. Y acelera teniendo cuidado de no chocarse con ningún coche. Estaba temblando como una florecilla que es soplada por un simple soplido de un viento. Iba ir a su casa a comer algo y yo no estaba bien vestida. Esto es parecido a una cita. ¿Será una forma de reconciliarnos?
De un momento a otro, apoyo la cabeza en la espalda fornida de éste sintiendo su dureza. Parece como si estuviera hecha de acero puro. No era duro al tacto, parecía cómodo. Cierro los ojos un momento dejándome llevar por esta sensación tan nueva para mí. No me he sentido incómoda en ningún momento durante el viaje. Es más, de alguna forma, me gustaba estar cerca de él. Era acogedor.
Y la magia se rompe al notar que había parado el motor del vehículo por lo que decido abrir los ojos y me llevo una grata sorpresa. Su casa no era un piso. Era una casa tipo terraza y era lo bastante grande como para que puedan vivir más personas. Me fijo en el barrio y todos son así. Qué suerte que este hombre no tenga al lado, de la pared del contrario, a un vecino que se pone a tocar los cojones. Se baja para ayudarme y quitarme el casco. Y me fijo que al lado estaba el coche de Smoker, reluciente como siempre.
Ya los nervios florecieron. No sé cómo será su casa y no sé cómo me comportaré, pero con cada paso que dábamos siento como mis piernas flaquean y deseaba irme. No lo hice. Él no quiere que huya, y eso haré. Ya estábamos en frente de la puerta, no habría marcha atrás. Hasta que se gira un poco para verme para ver si me encontraba bien, aunque estaba sonriendo.
—¿Te gustan los animales?
—... Depende de que animal hablamos —dime, por favor, que no tienes una araña o una lagartija. No las soporto.
Abre lentamente la puerta y me deja pasar primero como un caballero. Al pisar la entrada escucho como unos pasos de un animal acercarse hacia donde estábamos y lo vi. Era el Husky más hermoso que he visto en mi vida. Pelaje blanco y ojos azules, y nos miraba a ambos con una cara de felicidad absoluta. Yo creo que es porque vio a su amo.
—¿Cómo estás, chico? —Smoker se acerca a saludar la cabeza de éste donde recibe un pequeño ladrido—. Se llama Snow.
—¿Snow?
—No quería complicarme con el nombre. Tranquila, no muerde, es todo lo contrario a su dueño.
Es raro porque he oído rumores que los perros se parecen mucho a sus dueños. Me acerco con algo de duda hacia el Husky y él simplemente novia la cola de un lado para otro como queriendo recibir mi saludo. Acaricio lentamente su cabeza y saca la lengua muy feliz. Qué mono es, por Dios. Me daban ganas de abrazarlo, y no lo hice porque a lo mejor se molestaría. En cambio, como si me hubiera leído la mente, apoya las patas en mis hombros y me da un cálido abrazo. Qué grata sorpresa.
Mira que a veces los animales suelen ser antipáticos, pero éste era todo lo contrario. Amigable y cariñoso, y parece que es muy educado.
—Es un perro policía. —Me sorprendo—. Pero está de baja. Tuvo un problema alimenticio por consumir un veneno muy fuerte.
—¿Comió algo por la calle? —he oído que la gente es cruel poniendo comida de perro o carne con algo de veneno.
—Sí, carne con veneno de caracol.
—Una toxina muy fuerte para un perro.
—Sabes de esas cosas, ¿no? —Veo que deja una gran bolsa, que no me fijé, en la mesa del comedor.
—Veo mucha tele cuando me aburro o no tengo algo para inspirarme a dibujar.
—Entonces no eres mucho de salir.
—No... —confieso dejando a Snow adentrándome aún más en la casa. Me impresiona que viva en un sitio como éste.
—Por favor, siéntate. —Me guía hasta al salón dónde veo un sofá enorme. Más grande que el mío y me siento.
Era acogedora su casa, más amplia que la mía y sin vecinos que molestar. Hasta Snow se acercó a mí para que le siguiera acariciando. Pues tiene razón, es todo lo contrario a su dueño. Aunque, tengo la ligera sensación de que en el fondo es ese hombre que protege a cualquiera. No lo quiere reconocer y, a veces, lo demuestra cuando estoy con él. Me hace sentir extraña.
Smoker aparece y se queda mirando un momento a ambos con la ceja alzada. ¿Me pareció a mí o le vi adorable?
—Es raro que Snow se acerque mucho a desconocidos —dice exhalando el humo de sus puros—. A veces los ladra, por ejemplo, con Spandam.
—A lo mejor no sintió buenas vibraciones.
—¿Ahora eres vidente de perros? —Me hizo gracia, lo admito.
—Puede que no salga, pero me entero mucho en la tele —concreto mirando aquellos ojos cafés que, de alguna forma, me gustaban.
—Bueno —creo que me dirá algo—, pienso preparar carne con curry, ya que tengo delante mía a una vegetariana que desconoce que comer bien no implica comer siempre lo mismo.
Con esa regañina, agacho la mirada, avergonzada por aquella confesión. Siento que él se acerca a mí para tomar mi mano y nuestros ojos se conectan por unos momentos. Puedo sentir aquel brillo único que me gustaba. Aunque, esa magia se esfuma cuando Snow lame la mejilla de Smoker y se interpone entre nosotros dos. Aquel hombre le mira raro.
—Oye, que yo sepa no te comportas así.
—Ah, ¿no?
—Cuando estaba con Hina, no. —Todo mi cuerpo se tensa al escuchar por primera vez ese nombre. Él lo ha notado y suspira levemente—. No te preocupes, es mi ex.
—Lo siento. —Era lo único que podía decir.
—Ven a la cocina.
Coge mi mano para llevarme al sitio que nombró y me dispongo a observar el lugar. Aunque no me dio tiempo, ya que me llevó a la zona de fogones. ¿Quería enseñarme a cocinar? Como si me hubiera leído la mente, coge los ingredientes necesarios y se remanga la camisa. Ladea una sonrisa un tanto extraña para mis ojos.
—Quiero que te quedes con los ingredientes para que ya tengas un plato nuevo.
—¿Por eso me trajiste aquí?
—Yo cocino y tú tomas nota. Justo, ¿no?
—Puede —río bajito llevándome la mano hacia mis labios.
No he parado de observar las habilidades culinarias de Smoker en la cocina. Es lo normal, ya que él vive solo y nadie más. Aunque tiene a Snow que el Husky se quedó fuera en la cocina. Parece que respeta el espacio de su dueño. No sé cuánto tiempo ha tardado en preparar la comida, pero me ha dicho que, si podría ayudarle a preparar la mesa, con lo que acepté.
Un hombre solitario y que tuvo una ex. ¿Qué habrá ocurrido? No quiero ser una persona curiosa, no soy de ese tipo. Sin embargo, me gustaría saber si fue ella quien se separó de él o al revés. Yo tuve también mis momentos de amoríos, pero realmente no eran como para echarme flores. Como dije, siempre me utilizaban para dar celos a sus ex o para burlarse de mí. No me di cuenta de que ya estaba sentada y con el plato en la mesa.
El olor que desprende aquella comida era exquisito. Hasta escucho como mis tripas hacen ruido a lo cual me sonrojo y yo espero que él no lo haya notado. ¿Debo intentarlo? Dispuesta a probar aquella comida, cojo el cubierto y me dispongo a probarlo. Mis papilas gustativas saborean aquella sensación tan nueva. Dios, si me viera Law estaría orgulloso de mi progreso.
—¡Está muy bueno! —confieso notando mi alegría y mi satisfacción con ese manjar.
—Eso significa que tengo que ir a tu casa a prepararte la comida. —Casi me atraganto.
—N... No hace falta.
—Mientras te quedes en cómo lo hago me vale —dice, aunque recibo una mirada un tanto raro—, pero no sería mala idea.
—No quiero que te molestes, tienes mucho trabajo al igual que yo.
—Soy comisario, puedo ir cuando quiera a la comisaría. Pero si es algo importante debo estar ahí.
—Entiendo. —En serio, no paraba de comer esta maravilla.
—Dime, ¿hace cuánto que vives en la ciudad? —Empieza hacerme una ronda de preguntas.
—Desde hace cuatro años.
—¿Problemas con tus padres?
—... Podría decir que sí. —Siento su mirada clavada en mí como si le hubiera interesado en el tema—. No los soportaba, básicamente. No les gustaba lo que veían.
—¿Qué no les gustaba lo que veían?
Asiento con la cabeza.
—Lo típico: "¿Por qué no te cuidas? Deja de comer como una gorda".
—¿Por eso estás aferrada a no comer nada? ¿Solo ensaladas?
—Sí...
—Es una gilipollez. —Sus palabras me asombran una barbaridad—. Los idiotas que te digan que estás gorda no saben admirar otra cosa que no sea el físico.
¿Qué quiso decir con eso? ¿Le agradaba ver mi cuerpo? No, es imposible. No me veo bonita al lado de este hombre. Quiero decir, ¿un policía musculado con una camarera gorda? No es una combinación que digamos adecuada para mis ojos. Y creo que alguien estaría de acuerdo conmigo. Hasta dejé de comer pensando en las palabras de Smoker. Es que tengo la sensación de que le gusto, pero no parece demostrarlo. Y nos hemos conocido hará una semana, pero ninguno sabe los gustos del otro.
Y no sé si sería su pareja. Smoker desea que no huya de él. De verdad quiere conocerme y yo simplemente me estoy preocupando por algo que puede hacerme daño.
—¿Hace cuánto que trabajas como policía? —Era la hora de preguntarle.
—Hará unos cuantos años, diría que siete.
—¿Y en tan poco tiempo has subido de categoría? —lo digo sorprendida.
—Valoro mi trabajo. —Observo que termina de comer—. Antes de meterme en el cuerpo de policía, estaba en la marina.
—Ahora entiendo ese carácter duro.
—Aprendí del mejor. Solo era un crío que pensaba que era el mejor, pero realmente entendí que nunca debes pensar por ti mismo. Debes preocuparte de los demás.
—También deberías preocuparte por ti mismo por si te hacen daño.
—Ya lo han hecho y la verdad... no me lo esperé. —Tengo la corazonada de que está hablando de su ex.
—No quiero ser entrometida, pero ¿qué pasó?
—Me engañó por otro. —Escupe con rabia viendo una vena en la sien—. Y viene todos los meses a pedir disculpas.
Incomodidad en el ambiente. Era una cosa que no me gustaba mucho realmente. Sus ojos de color café se apagan por un instante, como si estuviera recordando aquel suceso. Me siento mal por hacer que lo recordase.
—¿Y tú con el tema de amores cómo lo llevas?
—Como el culo.
—No lo creo —¿No me ve acaso?
—Los chicos solo vienen a por mí para poner celos a sus ex o como objeto de burla.
Un golpe. Me asusté demasiado al escuchar un golpe en la mesa. Smoker no le pareció gustarle lo que dije.
—Niñatos de mierda —refunfuña entre dientes buscando sus puros en su bolsillo.
—¿Te ha... molestado?
—¡Claro que me ha molestado, joder! —Ya por el tono de voz lo decía todo—. Ahí se nota que no son demasiado maduros. ¿Como se les ocurre hacer algo así? Los metería en la cárcel.
No sé por qué, pero mi corazón comenzó a latir con fuerza al escuchar aquellas palabras tan sinceras de Smoker. ¿Está diciendo indirectas o son cosas mías? Su sinceridad hace que mi cabeza dé mil vueltas procesando dicha información. No puede ser que le guste. No.
Enciende los puros con el mechero y exhala lentamente aquel humo retenido en su boca. Estaba liberando esa tensión en su cuerpo y su mirada se clava en la mía. Yo simplemente mantenía la mía en la mesa. No me atrevía a mirarlo, me daba una vergüenza absoluta. Y con torpeza, doy un golpe leve con el pie en la mesa haciendo que los cubiertos y las salsas se cayesen.
—P... ¡Perdón! —Me levanto con rapidez para recoger todo aquello.
—Deja eso, eres mi invitada. —Smoker también se levanta decidido en recoger él.
—¡Pero lo tiré! ¡Soy un desastre! —Los nervios se apoderaban en mi cuerpo.
—He dicho que eres mi invitada, yo recojo eso.
—¡Pero...!
Escucho un leve ladrido detrás de mí y un leve empujón hace que me eche hacia delante contra Smoker. Y lo peor de todo, es que mis labios chocaron en la comisura de sus labios, casi chocándose. Pero me alejé de golpe ante lo que pasó que hasta mi cara estaba roja. Me levanto con rapidez y camino hacia atrás no creyendo lo que ha pasado. ¡Casi le beso!
Smoker aún seguía esa posición agachada y con los ojos abiertos, para luego clavarlos en mí. Seguramente en su mente estará diciendo algo que no es agradable para mi gusto. Quería irme. Quería marcharme de esta casa por la vergüenza que me consumía. Y como si el miedo me hubiera invadido, corro hacia donde está el bolso y me dirijo a la entrada para salir de ahí.
—¡Me tengo que ir! ¡Recordé que...! —Estuve a punto de abrir, pero una mano muy cerca de mi cabeza impide que abra la puerta.
Solo me quedo quieta y deseaba con todas mis fuerzas no girarme. No obstante, su otra mano me obliga hacerlo y yo mantengo mi mirada fija en el pecho de él. No me atrevía a mirarlo por la vergüenza. Me estaba consumiendo. Sus dedos acarician la zona baja de mi barbilla y la alza lentamente en donde me encuentro sus ojos cafés.
No sabría describirlo. Era una mezcla de paz y lujuria. O eso creo. No sé distinguir una de la otra. No sé qué estaba pasando, pero me intimidaba. Mis mejillas ardían como nunca.
—Te he dicho que no huyas de mí. Y también de que prefiero que me digan las cosas que les haya molestado. —Su voz se vuelve autoritaria—. Sin embargo... —retira los puros de su boca exhalando el humo. Acerca su cuerpo contra el mío casi quitando todo el espacio que tenía para huir de él—, no me enfadaré contigo. Echaré la culpa a Snow por no acertar bien. —¿Qué?
—Smoker no... —Mis palabras se callaron. Mi corazón palpita con más fuerza que antes. Mis mejillas rosadas a punto de erupcionar como si fueran volcanes.
Sí. Smoker me ha besado. Un beso largo y casto mientras su mano asciende por la zona de mi cachete haciendo leves caricias. ¿Por qué me besa? ¿Por qué hace complicar las cosas? Nos separamos por falta de aire y apoya la frente en la mía para mirarme directamente a los ojos.
—¿Este fin de semana tienes planes?
—... No.
—Entonces, puedo pedirte de quedarme conmigo.
—... ¿Una cita? —No podía creer lo que estaba pasando.
—Llámalo como tú quieras —sonríe separándose de mi para abrir la puerta—. Anda, te llevaré a casa, no me gustaría que por el camino te sucediese algo.
¿Al final encontré a alguien que puede amar a una "gorda" como yo?
Reseñas:
Monnie's: ¡Guau! Muchas gracias de verdad. No me imaginé que trabajaste en una editorial anteriormente. Es verdad lo que tú dices, no es malo compartir las ideas y más si redactas bien y quieres o intentas expresarlas de una manera que los lectores entiendan. Y es lo que ha hecho en estos últimos años. Las opiniones constructivas no son malas, así que agradezco que disfrutes leyendo y lo estés apoyando.
