Este fic es BraKu con algunos personajes de Inuyasha, HxH y Escaflowne. A quien no le guste no lea por favor.

Entrelazados

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La había tomado por sorpresa —¡vaya sorpresa!—. Y por el momento solo era eso, es decir, en los primeros instantes de él aparecerse frente a ella tan de repente. Ese chico era realmente persistente. Y al principio ella creyó que solo era eso. Luego se dio cuenta que era pura vanidad, porque, claro, Bra, para muchos, era como un trofeo. A no equivocarse, había muchos "buenos" partidos que la pretendían verdaderamente. Y en realidad Allen Schezar era uno de ellos. Se podría decir que hasta era el mejor: apuesto, rico, caballeroso, amable, con una sonrisa de príncipe que derretía a muchas.

¡Já!

—Estás realmente hermosa hoy, Bra —dijo el rubio, a la vez que tomaba suavemente las manos de la fémina y la miraba con intensidad.

—Ya lo sé. —Ahora resulta que al tipo no solo le bastaba con perseguirla en la escuela, sino también en la calle, mientras estaba en compañía.

Schezar rió suavemente. Kagome y Gon, que estaban un poco más apartados de Bra y Gokú, miraban la escena algo desconcertados. Por otro lado, el mayor de los cinco miraba a la princesa de la Corporación Cápsula y al recién llegado con curiosidad porque se había aparecido de la nada y solo se concentró en la hija de su mejor amiga. Se dio cuenta que si un guerrero lo sorprendiera de esa manera podría ser fatal para él. Y si bien no era el sujeto más perceptivo del mundo sí pudo notar el evidente interés que el chico le profesaba a Bra.

—Por supuesto que sí —repuso el pretendiente—. Tú no necesitas que nadie te diga lo que eres. —Y esa era una de las razones por la cual a él tanto le gustaba esa fémina—. Sin embargo, no puedo evitar decírtelo cada vez que te veo. Eres deslumbrante.

Okey, okey, el sujeto no podía ser más pomposo. Eso solo le producía más rechazo. ¿Acaso no se daba cuenta? No obstante, en realidad, ese pensamiento estaba en segundo lugar. Lo que más ocupaba su mente era Gokú, quien simplemente se dedicaba a ser un espectador de lo que estaba ocurriendo. Y eso, en el fondo, le fastidió. Allen pareció notarlo, porque incluso cuando él la miraba con tanto anhelo ella ni se inmutó —como siempre— y no tuvo reparos en desviar su mirada hacia el hombre musculoso con expresión bobalicona.

Era obvio lo que pasaba.

—Como sea —dijo indiferente. Y luego se deshizo del agarre del rubio—. Tenemos prisa. Adiós, Allen.

Y eso fue todo. Ella siguió su camino por la calle, a lo que Gon y Kagome también lo hicieron. Ambos morenos se tomaron de la mano nuevamente y voltearon para avanzar caminando. Ellos estaban un poco más adelante que Gokú y Bra. A propósito, por supuesto. Bien sabían que a la princesa le gustaba pasar tiempo con el mayor y tratar de hacerle conversación, aunque, claro, tampoco le gustaba rogarle a nadie, por lo cual, a veces su orgullo solo lograba que se manifestara un silencio que si bien era algo normal para el hombre, para Bra era incómodo y la ponía nerviosa, cosa que jamás le ocurría con nada ni con nadie. Cómo envidiaba a Gon y a Kagome. Se veían muy bien juntos dado que de verdad se amaban y se lo habían demostrado de mil maneras el uno al otro. Bra en verdad deseaba la suerte de sus dos amigos. No obstante, lo de ella era fastidiosamente difícil. Gokú era el mejor amigo de su mamá y guardaespaldas de Bra. Y desearía decir que la diferencia de edad era el único problema. No. Lo peor era que ese varón era increíblemente distraído como para notar su interés amoroso por él. Y lo sabía porque ya había intentado hacérselo saber de muchas maneras, indirectamente claro. ¿Cómo es que había llegado a enamorarse del prototipo de hombre en el que ella jamás se hubiera fijado aunque fuera el último en el mundo? Quién sabe. La vida daba muchas sorpresas inesperadas. Y de hecho, a Bra le había costado mucho aceptar que Gokú le gustaba. Mucho más lo que viene después de eso. Y, sin embargo, ya había llegado un momento en el que ver al moreno era todo lo que deseaba día a día.

—Oye, Bra… —habló Gokú. La menor dejó de mirar las manos entrelazadas de Gon y Kagome. Se sorprendió de escucharlo, pues casi siempre era ella la que hablaba primero, a menos que él tuviera hambre y pidiera comer algo. Tal vez en esa ocasión no era diferente.

—¿Qué? —Lo miró.

—Creo que ese chico está interesado en ti… —dijo pensativo. Normalmente nunca se percataba de esas cosas románticas, pero por alguna razón en ese momento sí lo había hecho. Las palabras del varón la sorprendieron aún más.

—Sí, lo sé, pero no me importa.

—¿Ah, no? ¿Por qué? ¿No era el tipo de chico que te gusta? —¿Y cómo sabía él eso? Ni siquiera sabía por qué hacía esas preguntas. Las palabras le salían solas. Y en realidad siempre había sido así. Él no era de pensar mucho lo que hacía o decía. Era más instintivo que otra cosa, empero, esta vez, él mismo sintió sus palabras extrañas.

Bra se estremeció. La curiosidad de Gokú a menudo se limitaba a saber qué comerían de desayuno, almuerzo y cena, o cuál sería la nueva máquina de entrenamiento que inventaría Bulma. Nunca más allá de eso. La menor no pudo evitar sentir un cosquilleo esperanzador en el vientre.

—Los hay más apuestos —se limitó a decir. Dejó de mirarlo porque le costaba sostener la transparente mirada ónix del varón por mucho tiempo. Más en ese momento que sentía todo su cuerpo vibrar con cierto nerviosismo y emoción.

—Ya veo… —Y él continuó pensativo. Lo que ella decía debía ser verdad, pues él no era experto en eso, solo sabía que todas las veces que el chico rubio se le había acercado a ella muchas chicas lo miraban deslumbradas. Y Gokú lo tenía claro porque iba todos los días a dejar a la menor a la escuela así como también a recogerla. Schezar siempre se le acercaba para saludarla o despedirla mientras otras féminas miraban a su protegida con envidia.

—Tú, por ejemplo —declaró. Pareció que aquellas palabras las dijera como un comentario muy de pasada. No obstante, por dentro su corazón latía tan fuerte que parecía que él lo escucharía.

Gokú parpadeó con gesto desconcertado.

—¿Eh? ¿Qué fue lo que dijiste?

Ahora el rostro de Bra estaba sumamente escarlata.

—¡Ya me oíste!

Y él se rascó la cabeza, pensativo nuevamente. Era evidente que la menor no repetiría lo que había dicho. ¿Acaso él había escuchado bien? Ser distraído a veces le traía muchos problemas. Por otro lado. La hija de Bulma trató de tranquilizarse. Seguía mirando a Gon y a Kagome que cada vez se alejaban más de ellos.

—Dame tú mano… —Eso había sonado más a un pedido que a una demanda como ella acostumbraba a hacer. Gokú no entendió ese pedido.

—¿Qué?

—¡Tú mano! —¿Acaso él gozaba de avergonzar a la orgullosa Bra Brief? Pero la exclamación pareció servir porque Gokú le temía a ese carácter heredado de su mejor amiga, a lo que él obedeció sin chistar y le dio la mano de inmediato. Se sintió extraño. Muy extraño. Como si algo que no era hambre se manifestara en su estómago y eso lo dejó anonadado y curioso ante la nueva sensación. Ese día estaba teniendo experiencias jamás albergadas. Pero no le molestaba para nada. Ni que hablar de Bra que se sentía en flotando entre nubes rosas, como Kagome siempre le decía cada vez que hablaba de Gon. La princesa había creído que esas cosas eran solo cursilerías de la morena. Ahora entendía que ella podía ser igual de cursi si era con la persona indicada.

Apretó más la mano de su amado.

Jamás fue tan feliz como en ese momento.

Fin.

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N/A: Me dio pena cuando vi la fecha de la última publicación. Este es el cuarto fic que escribí en este nuevo comienzo de año, entonces, pese a que no todos los personajes son de la serie me pintó publicarlo igual.

A quien haya llegado hasta aquí muchas gracias por leer. :D