Aclaraciones:

-Los personajes no son míos, son de Hajime Isayama, el creador de Shingeki no kyojin.

-Esta historia es completamente de mi autoría, por lo que no se permite resubidas o adaptaciones.

-Las veces que se toma el nombre del autor es sólo para fines del desarrollo de la historia. No es real, es totalmente ficticio.

8

Al dar algunos pasos para adentrarme al despacho, mi mente me perturbó con una interrogante.

¿Tengo idea de lo que sucederá a partir de este momento?

No, no lo tenía.

Continué caminando a pesar de encontrarme titubeante. Me detuve, colocándome frente a Erwin, fugazmente contemplé al enorme ventanal que estaba frente a mí, justo atrás de su espalda. Hace día no había contemplado algo a parte de paredes y abarrotes, los rayos estaban penetrando sutilmente el cristal generando con ello que el ambiente se torne templado; si afinaba un poco mis oídos, era capaz de percibir los ruidos externos.

Pasos, voces, el trinar de aves y el galopeo de caballos.

Desde esta distancia era incapaz de ver algo más que algunas copas de árboles y el despejado cielo, por lo que sintiéndome un poco desanimada bajé la mirada.

-Puede acercarse, señorita Witson.

¿Eh?

Su cuerpo giró sutilmente hacia la ventana perdiéndose su mirada hacia un punto fijo.

Se había dado cuenta de lo que quería, sus ojos perspicaces no ignoraban absolutamente nada. En efecto, Erwin es una persona observadora, no solo con las situaciones también lo era con las personas.

Di un leve suspiro, no veía nada de malo en hacerlo.

Avancé hacía él, situándome en silencio a su lado derecho, una vez que lo hice el impacto fue tremendo.

El terreno era inmenso, había sectores de tierra y lugares específicos en donde existía mucha vegetación, a lo lejos se visualizaba una línea que rodeaba todo el territorio, en un primer momento creía que era el horizonte, pero al observar con más cuidado me percaté de que los extremos se curvaban rodeando así por completo la zona.

Apoyando las yemas de mis dedos en el vidrio acerqué mi rostro un poco más.

No era el horizonte, era un enorme muro que nos rodeaba; estaba lejos, pero era evidente de que de este se deslizaban protuberancias y enormes líneas verticales que bajo mi opinión aparentaban ser columnas de concreto.

No puede ser…

Sin percatarme había estado conteniendo el aire en mis pulmones así que exhalé pausadamente intentando asimilar lo que había visto; miré hacia otro lugar, específicamente hacia donde escuchaba murmullos y pasos; eran unos jóvenes que están caminando con visible apuro mientras llevan unos papeles y un tipo de manuscrito antiguo en sus manos.

Imaginé que verlos no sería nada, pero fue todo lo contrario.

Me siento fuera de lugar en todos los aspectos posibles.

No solo por el hecho de que he observado un "horizonte extraño" o que las personas de aquí sean quienes son, ni las cosas u objetos que usan tengan un aspecto arcaico, había algo más que me estaba incomodando y era aquel patrón, evidentemente lo noté desde que vi al capitán, Petra, al comandante y ahora a estos jóvenes.

Absolutamente todos llevaban puesto el uniforme estándar de la legión de Reconocimiento.

-Parece que es la primera vez que Ud. ve el muro.

Retiré mis dedos del cristal notando como las huellas se quedaban impregnadas, con mis yemas las borré; había escuchado su comentario, pero no era capaz de emitir palabra alguna, por lo que decidí mantenerme en silencio, cuando me sentí un poco mejor, giré, encontrándome con la mano del comandante que señalaba una de las sillas que estaba tras el escritorio. Asintiendo, caminé y me acomodé en una de ellas. La puerta se cerró, volteé temerosa, había olvidado por completo la presencia del capitán, como no había pronunciado palabra hasta este momento creí que se había ido, lo seguí con la mirada y volví a mirar al comandante cuando este se situó a su lado derecho, el mismo lugar donde antes había estado parada.

De acuerdo, esto iba a comenzar.

- ¿Se siente mejor?

-Sí. – enmudecí por unos segundos. -Siento…aquello que vio.

No era necesario que dijera más al respecto, él eventualmente negó apoyando sus manos sobre el escritorio. Erwin es el más alto de los tres, al erguir aún más su postura lo hacía ver bajo mi concepto como un gigante intimidante.

-Descuide, su reacción es totalmente comprensible. Me disculpo en su nombre, él no tuvo que presionarla de esa manera y aún más cuando se veía así de confundida.

Asentí mientras jugaba con mis dedos.

- ¿Cree ser capaz de continuar esta conversación?

Pese a que de dientes para fuera me dio la opción de negarme a esta charla capté que sus palabras eran por mera formalidad, no había forma de postergarla, ellos no esperarían un día más, no tenía idea de cómo resultaría todo esto.

-Si.

Erwin agarró con su mano una hoja que reposaba sobre su escritorio y le dio una ojeada.

-Hemos buscado información de ese hombre, su nombre es Kiel ¿correcto? Aunque no fue capaz de decirnos su apellido realizamos una exploración sin lograr concretar nada hasta el momento. Sin embargo, encontramos algo muy curioso.

Apreté mis dedos cuando sus ojos dejaron de revisar la hoja y se posaron en mí.

-Podría decirnos ¿Por qué no existen registros suyos? Hemos consultado en todos los recintos existentes, incluso los de la ciudad subterránea, pero todo indica que usted es un fantasma en este lugar.

Una pila de hojas que reposaban al filo izquierdo del escritorio fue acercada a mí para que los revisara, asumía que lo que había ojeado era un informe general de todo ese papeleo que pretendía que verificara por mí misma. Observé las hojas por breves minutos; no era necesario que lo hiciera, claramente ellos jamás encontrarían novedades o información mía por mucho que buscaran o se esforzaran recolectando datos.

Parece que es la primera vez que ve el muro.

Al recordar sus palabras, la claridad golpeó mi cerebro.

-Señor Erwin, usted sabe la respuesta ¿no? – Lo dije con un deje de duda.

No respondió, pero su expresión facial cambió levemente, algo en sus ojos me afirmó esa sospecha. Él lo sabía, por supuesto que lo sabía, debí haber comprendido que Erwin no es el tipo de hombre que necesitaba de un detallado informe o evidencia explícita para sacar sus propias conclusiones.

Deducción.

Eso era suficiente.

Observé el paisaje.

Fue una mala idea haberme acercado a aquella ventana y no haber sido capaz de ocultar mi desconcierto. Erwin se había dado cuenta, mi reacción me delató.

Me atrapó.

De hecho…yo me atrapé solita.

Lo volví a mirar, ahora una leve sonrisa se dibujó en sus labios, aquello solo me hizo entender que él tenía una idea de lo que estaba pensando.

Resoplé.

No, había algo más, sus ojos se volvieron afilados. Me estaba retando a decirlo, pero ¿Qué tan factible era confirmarlo?

Estaba contra la espada y la pared.

No tengo salida aparente.

-La razón es justo la que usted está pensando.

Enmudecí brevemente, pero al no recibir respuesta volví a hablar rindiéndome.

-Yo no soy de este lugar.

Asintió.

Bingo. Casi podía escuchar que él decía esas palabras, sus ojos ahora mostraban euforia y eso me desconcertó, demasiado para mi sorpresa. No entendía como aceptaba y le alegraba una afirmación como esta, era descabellada para cualquier oído.

-Cuando el capitán Levi la mostró ante mí, supe que usted no pertenecía a este lugar. Su vestimenta, sus oídos perforados, sus uñas teñidas, sus zapatos exageradamente altos y sus pertenencias, todos esos indicadores me lo decían.

Antes de que pudiese preguntar sobre mis cosas el capitán me interrumpió.

- ¿Qué estupideces están diciendo ambos? Mocosa, responde ¿Estás tratando de decir que eres del exterior?

¿Del exterior?

Pestañeé confundida.

-No, capitán. -lo mire con duda.

Apreté mis dedos, la reacción del comandante me hace confiar en que podría entender lo que iba a decirle, así que me arriesgaría por ese breve destello de esperanza.

-Por favor, escuchen lo que tengo que decir.

El silencio por parte de ellos me hizo tomar aire.

-Mi nombre es Liz Witson y tengo diecinueve años de edad. – miré a ambos brevemente enfocando al final en Erwin. - No encontraran registros míos o de Kiel sin importar cuanto busquen o pregunten a las personas por la simple razón de que no somos de aquí. De alguna forma estoy frente a ustedes, no sé cómo definirlo, pero de repente al abrir los ojos me encontraba en este lugar, pero de algo estoy segura y es que yo no pertenezco a este sistema. – me detuve, pensando en palabras más fáciles de comprender. – Espacio, realidad ¿mundo? o como le quieran decir, quisiera ser más específica que esto, pero no encuentro otras palabras más que estas.

- ¿Otro sistema? ¿Qué quiere decir?

-Ehmm... bueno, mi realidad es diferente a la de ustedes, ¿Cómo explicarlo? Yo soy una estudiante, se conducir carros, mi vida es pacífica.

- ¿Pacífica? ¿Quiere decir que ustedes derrotaron a todos los titanes?

- Bueno, creo que esa es la mayor diferencia. Estoy segura que de dónde vengo no existieron ni existen los titanes, nosotros vivimos sin ese temor.

La sorpresa se reflejó en sus rostros.

- ¿Sabe cómo llegó aquí, señorita Witson?

-No estoy segura, ese día asistí a mi primer día de clase. Era un día normal, o lo fue hasta que Kiel apareció frente a nosotros.

– Parece que lo conoce. Kiel, es el nombre de la persona que la atacó ¿correcto?

-Sí. – Acomodé atrás de mi oreja un mechón que resbaló a mi rostro.

-Puede ser difícil para Ud, pero ¿Podrías contarnos que sucedió y que relación tenías con esa persona? Contribuiría enormemente a comprender su situación.

Desvié la mirada, sabía que su idea era coherente y cierta, la gente no aparece o desaparece en un lugar imaginario como este a menos que esté soñando, pero estaba segura, esto no era un sueño, estaba totalmente confirmado. Debió suceder algo, un evento o una circunstancia que haya provocado que esté aquí frente a ellos en este momento, pero, aunque lo sabía y lo aceptaba, no me sentía segura de querer hablar de aquello.

- Habla de una vez ¿Crees que tenemos todo el día?

-Oiga, no crea que me estoy haciendo la interesante. – suspiré – Deje de presionarme, por favor.

No era capaz de alzar la mirada para encararlo ¿Qué se cree?

Apreté mis labios brevemente.

Ahora que lo noto mi respuesta rozó lo maleducado y sarcástico, pero él se lo había ganado.

A lo mejor esto no era nada para él, de hecho, estaba segura de que era así, pero para mí es diferente.

Narrarles algo que me avergüenza y perturba, no es una opción.

El chirrido del asiento frente a mí llamó mi atención.

-Desconozco tu dolor y todo lo que pasaste… - Erwin se había levantado de aquella silla y ahora estaba sentado en el asiento que estaba a mi lado. Lo miré absorta, el primer pensamiento que cruzó mi mente era que no me esperaba estar así de cerca, estaba sin palabras, pero lo que vino a continuación provocó que mi cuerpo temblara.

-Pero no tengas miedo, no te cuestionaremos. Puedes negarte a responder cualquier pregunta que te incomode, solo dinos lo que tú nos permitas saber. -su mano estaba en mi hombro y me dio unas palmaditas.

Asentí lentamente y después de un minuto fui capaz de responder.

-Él es mi exnovio.

-Entiendo, es su pareja.

-No, como dije es mi exnovio.

Parecía no entender ese punto.

- ¿Ud. no sabe lo que es un exnovio?

Él negó.

-Es la persona con la que mantenías una relación amorosa, pero ya no.

-Oh, es algo nuevo. Aquí les decimos esposos o prometidos cuando se unen o se casan; las relaciones amorosas nunca se rompen a menos que la muerte lo haga.

Asentí.

-Sí, de hecho, cuando la relación es estable dura hasta la muerte, pero hay casos en los que no funcionan como pareja, cuando eso ocurre se vuelven exnovios y cuando son casados recurren a los divorcios.

- ¿Divorcios?

-Sí, es la disolución del matrimonio.

-Oye Erwin ¿No te estás saliendo del tema? – Levi había cruzados los brazos y nos observaba con molestia.

Su cuestionamiento nos silenció al instante.

¡Es cierto!

-Supongo que es así – sonrió. – Esta conversación es interesante, tanto que nos estábamos desviando del tema a tratar.

Sonreí suavemente y asentí.

Por tonto que pareciera me sentía un poco más relajada.

-Él fue el que terminó conmigo así que nos alejamos y no lo volví a ver, pasaron años en los cuales no lo volví a ver. Pero sorpresivamente lo vi el día que ingresé a la universidad; me lo topé por casualidad cuando apenas llegaba, fue incómodo, pero solo cruzamos unas pocas palabras y luego fui a clases, cuando estuve ahí hice un amigo y junto a él decidimos ir a comer a la cafetería, en ese lugar me lo volví a encontrar, él nos miraba así que intenté ignorarlo y continuar con la charla que mantenía con mi amigo, pero de repente él lo agredió de la nada.

Suspiré.

-Me amenazó con golpear a otra persona si no me iba con él. No quería otro percance, que se haya atrevido a golpear a Theo, mi amigo, me asustó. Así que hice lo que él quería y lo acompañé, Kiel me llevó a la parte trasera del campus, justamente a un bosque que pertenece al campus, en ese lugar discutimos, intentó convencerme de que volvamos, me negué y me atacó.

-Un conflicto pasional. – La voz segura del comandante me hizo asentir dudosa.

-Ante sus ojos lo que estabas haciendo era coquetear descaradamente en sus narices, asumo que en su mente desquiciada su mujer lo estaba engañando y cuando lo rechazaste fue el detonante para que enloqueciera llegando al punto de atacarte. - Ahora era el capitán el que intervenía, su posición seguía siendo la misma pero sus ojos estaban fijos hacia un punto.

Callé digiriendo aquellas apreciaciones.

-Él… -iteré - Él iba a abusar de mí por eso el capitán me encontró con golpes y con la ropa de esa manera.

Sus ojos conectaron con los míos y él asintió en silencio.

-El joven que antes intentó ayudarme nos había seguido, supongo que no estaba convencido de lo que le había dicho para alejarlo. Cuando llegó y vio a Kiel, él lo atacó y ambos pelearon. Yo entré en pánico, solo fui capaz de huir del lugar, pero mientras lo hacía el taco se rompió ocasionando que mi pie se lesionara. Para ser sincera en ese momento el dolor fue la menor de mis preocupaciones, lo único que quería era desaparecer de la vista de todos.

¿Eh?

Me detuve por completo perdiéndome en mis pensamientos.

¿Qué?

Yo…

Yo… quería…

¿desaparecer?

- ¿Entonces… quizá?

¿Fue mi culpa?

- ¿Señorita Witson? ¿Recordó algo más?

-No, es que yo…yo deseé desaparecer ¿Y-yo lo provoqué?

- ¿Cree que con solo desear algo las cosas se vuelven realidad?

Sabía que Levi estaba en lo correcto, pero…

- Cuando ese pensamiento invadió mi mente escuché un zumbido y una sensación de flotar me embargó.

- ¿Un zumbido?

-Si.

Talvez solo debía desear volver.

Cerré mis ojos intentando concentrarme, llené mis pensamientos con un solo deseo que se repetía tanto en mi mente como en mi corazón.

"Quiero regresar a casa"

No perdía nada al intentarlo.

-Mocosa ¿Estás cagando?

Abrí los ojos de inmediato.

- ¿Qué? ¡No!¡No! ¡Estoy intentando volver!

- Erwin, esto es una pérdida de tiempo. Necesita que le revisen la cabeza.

- ¡No estoy loca!

-Señorita Witson, no tengo dudas de su agresión y de lo que nos acaba de contar, pero existe algo que me agobia. – su mano se alejó de mi hombro.

- Ud. afirma que no procede de este lugar, pero ¿Por qué tiene conocimiento sobre los titanes?

Aquella pregunta… él no se va por las ramas…

-De donde yo vengo ustedes… -Los miré con recelo.

¿Cómo debía…? ¡Jamás me creerían!

- ¡Escupe lo que tengas que decir!

Mordí mis labios, ansiosa.

-U-ustedes son… -alargué mis palabras con torpeza. -Son personajes de una historia de ficción. Antes de que pudieran decir algo me apresuré en explicarme mejor. Les hablé lo mejor que pude sobre la existencia de Isayama, el oficio al que se dedica, la creación de la historia como tal y su enorme éxito alrededor del mundo.

- Esto cada vez es más disparatado, pero si fuese cierto. Son unos sádicos de mierda.

-Lo que quiere decir… ¿Es que somos títeres? ¿En su hogar les parece divertido las muertes de todas estas personas?

Las palabras murieron en mi boca.

- ¡C-claro que no! ¡Ustedes no son títeres! ¡De hecho, son considerados unos héroes y unos ejemplos de valentía y valor! Las personas que leen o ven la historia no lo hacen para divertirse por sus muertes o algo parecido, ¡Ellos se inspiran de sus hazañas! ¡Mi hermana Eli y miles de personas más te aman capitán Levi! ¡Y usted comandante es considerado como un personaje de liderazgo y audacia!

El capitán me miró asqueado, como si la sola idea de que personas que desconoce supieran sobre él le causara un terrible dolor de estómago o de cabeza.

- ¿Héroes?

Asentí rápidamente.

-Así es. Muchas personas simpatizan con la noble labor de la Legión, talvez nuestro pecado es ser curiosos y querer saber si ustedes tendrán un final feliz.

-Ustedes consideran esto un juego de niños, ¿no? Es repugnante.

Miré mis dedos.

-Lo siento, no es mi propósito molestarlos o incomodarlos. Ni siquiera sé por qué estoy aquí. No tengo explicación para esto, pero estoy segura de que el creador de la historia no es consciente de que ustedes existen, para él todo esto es solo una obra. Hay muchos libros, incluso aquí los hay ¿Ustedes creen que los escritores de esas historias se les cruza por la mente de que todo lo que escriben genera un mundo paralelo?

El ambiente se tornó silencioso y muy desagradable que casi no lo podía soportar. Ante sus ojos era una chiflada, lo peor es que no podía culparlos por pensar así de mí, yo también tengo oídos y puedo escuchar lo que estoy diciendo, yo tampoco creería si alguien me dijera una cosa como esa.

Fijé mi atención a las esposas, aparentaban ser de acero inoxidable. La unión de la cadena era corta pero holgada, no lastimaba mi piel, pero tampoco sería capaz de huir.

¿Huir? ¿A dónde? No hay forma de que tenga esa posibilidad.

-Entiendo, tiene sentido y aunque esa persona que es "el creador" fuese consciente no es su culpa.

Lo miré son sorpresa ¿Cómo era posible que me creyera? El comandante tiene una mente muy abierta, demasiado para mi asombro.

-Yo creo entender la razón por la que está aquí.

¿Eh?

-Todo apunta a que tiene un propósito, señorita Witson.

- ¿Pro-propósito?

- Así es ¿Existe algo que pueda compartirnos que nos sea de utilidad?

Lo medité.

¿Algo que pudiera decirles?

No era mucho lo que sabía respecto a la historia como tal, existen muchos enigmas que no era capaz de comprender, Eli era la que estaba más empapada sobre esto y leía el manga de forma regular, cosa que no fui capaz de concretar por diversas situaciones.

Al menos necesitaba conocer en qué época de la historia me encontraba.

Todo esto era incierto.

-Señor Erwin ¿En qué año estamos?

-Año 844 – Respondió.

El muro María…

De pronto sentí un gran peso sobre mí, bien dicen que la ignorancia es una bendición. Sabía que a causa del muro María morirían muchas personas, supongo que sé lo que debo hacer no puedo dejar pasar algo así por alto.

-Entiendo. - Suspiré.

–No sé el día o mes en el que ocurrirá, pero dentro de un año el muro María caerá y debido a ese suceso mucha gente morirá porque los titanes invadirán completamente el terreno.

Silencio.

- ¿Qué estupideces estas diciendo? – La mano de Erwin se levantó silenciando a Levi.

-Levi, sabíamos que esto sucedería tarde o temprano. Señorita Witson ¿tiene alguna forma de probarlo?

- No, solo tengo mi palabra, Señor. Bueno, usted debe saber que las personas de estas murallas creen estar seguros. – Asintió.

- No es así, unos titanes tumbarán la entrada provocando el caos.

- Aparecer dos titanes. Uno es gigantesco, tanto que rebasa la muralla y el segundo no simula ser de gran tamaño, pero él es quien la tumba.

- ¿Un titan más grande que la muralla?

Asentí.

-Existen sorpresas afuera ¿eh?

Miré al comandante, él es un verdadero misterio, parecía pensativo, pero no estaba cabizbajo o intranquilo. Parecía como si algo así se estaba esperando.

- ¿Hay algo más?

-Sí. Aparecerá un joven que será importante para la legión.

-Oye, no digas cosas a medias ¿De quién se trata?

-No recuerdo… Si lo hago se los diré.

Era una mentira a medias, por supuesto que recordaba a Eren y podría identificarlo apenas lo viera, al fin y al cabo, es el protagonista de la historia. Sentía que debía mentir sobre su identidad, apenas era un niño, quien sabe lo que pasaría con él y con su familia. Si las cosas se solucionaban y la legión era capaz de evitar que los titanes usurparan el territorio existía la posibilidad de que Eren se uniera a la legión sin padecer todo ese sufrimiento por la pérdida de su madre. Era más que seguro que se uniría, pero creía con firmeza que su ingreso podría cambiar con esta información, si las cosas salían bien sería un soldado normal.

Pero había más, no podía decirles sobre la habilidad que él tenía para convertirse en titan, la razón era simple y es que no conocía nada sobre aquello; no sería capaz de explicarme, solo alborotaría el panal. Lo único de lo que estaba segura era de que Eren no era un villano y no podría involucrarme demasiado en esto, podría generar graves consecuencias en el desarrollo de la historia, jugar con esto podría ser catastrófico, el solo haberlos alertado de la muralla María generaría cambios, solo rogaba que fuesen para mejor.

-Mocosa, todo lo que dices es una mierda problemática y sin sentido.

-Lo sé.

Era mi decisión ¿no?

- ¿Quieres que aceptemos callados toda la basura que dices?

-Así es, quiero que lo hagan.

Oye, estoy esforzándome por unos desconocidos. No es mal agradecido.

-Señorita Witson, es una persona valiente.

Negué.

-No lo soy.

No soy para nada valiente… me asusta todo esto.

Erwin parecía analizar mis palabras, probablemente estaba pensando que lo que decía no era del todo ilógico, él lo dijo, que tarde o temprano atacarían los titanes y que esto ocurriría, pero aquello, de donde soy, eso me preocupaba, perdía total credibilidad. Ellos debían comprender que no gano absolutamente nada de una mentira como esta, podría haberme inventado algo mejor, pero fui sincera al menos en eso.

-Levi trae sus cosas.

Este se alejó y regresó con mi cartera en las manos. La colocó sobre el escritorio.

- ¿Podría señorita Witson decirnos que son cada una de esos objetos?

Asentí.

Tomé la cartera y la coloqué sobre mis piernas para abrir el cierre. El capitán se mantuvo cerca y atento a lo que hacía, la desconfianza brotaba en sus poros. Lo primero que saque de esta fue mi identificación.

- Esta es mi identificación, aquí reposan mis datos personales.

- ¿Puedo? – Se la pasé al comandante y este la revisó.

-Nació en el año 2001. – Erwin abrió los ojos con leve sorpresa y me observó por primera vez como si estuviese observando a un ser diferente.

- Así es, en mi identificación lo dice.

-Comprendo – volvió a ojear mi documento - Esta imagen es increíblemente idéntica a usted.

-Ah… si… - respondí con simpleza sin ahondar demasiado en ese tema.

Me observó con un brillo de duda, pero no preguntó al respecto.

Apilé las cosas sobre la mesa, ubicándolas en orden, empecé a señalar. Ambos se acercaron más al escritorio, curiosos.

-Esto es un mp3. Es un aparato electrónico que me permite reproducir audios y videos. Generalmente no guardo muchos videos porque tiene poca memoria.

Lo encendí, solo tenía un diez por ciento de carga.

-Tiene algunas cualidades, pero como ven – lo dije enseñándoles.

-Pronto se apagará.

Apunté el otro objeto.

-Esto es un cargador, esto permite renovar la batería de mi celular y mp3 para que llegue al cien por ciento y pueda usarlos. Pero creo que eso será imposible, aquí no hay como conectarlo.

- Estos son audífonos. Los conecto al celular o al mp3 para hablar con personas o escuchar música.

- ¿Música por esos aparatos?

Asentí.

- ¿Quiere usarlos, capitán?

Negó, disgustado.

-No soy una rata de laboratorio.

-Yo sí quiero usarlos, señorita Witson.

Me acerqué para ponerle los audífonos en ambos oídos. El capitán parecía un poco petrificado observándonos.

- Oye Erwin, quítate eso. Puede ser peligroso.

Abrí la biblioteca de música y tecleé en aleatorio.

El rostro de Erwin era de total sorpresa y su cuerpo se tensó. Eso hizo que el capitán me mirara con furia, aun sin audífonos se podía escuchar el sonido debido a que el volumen estaba al máximo. Lo acepto, escucho música con todo el volumen, pero no creía que se escuchara.

- ¡Esto es sorprendente! – El comandante parecía haberse adaptado al sonido y la sensación, en un primer momento parecía haberlo afectado y asustado, pero ahora se veía como un niño feliz por una paleta que se había encontrado.

-Si le haces daño a Erwin, te mataré.

-Capitán, no es necesario que me amenace, esto no lastimará al comandante.

Quité el cable que conectaba los audífonos con el mp3. Ambos se sobresaltaron al escuchar la música sin necesidad de utilizar los audífonos.

-Ya quita ese sonido tan molesto.

Di clic y se detuvo la canción.

El comandante estaba encantado.

- ¿Puedes decirnos que son las demás cosas?

Asentí, regresando a mi asiento.

-Esto es maquillaje. – parecía no importarles demasiado así que pasé por otro elemento.

-Esta es mi billetera. Aquí guardo mi dinero.

La abrí y saqué unas monedas y billetes.

Esta vez el capitán fue quien los agarró y tocó, parecía querer encontrar algo, pero no sabía que era, hasta que caí en cuenta de que quizá quiere verificar si eran falsos o no.

-Esto es plata.

Asentí.

- ¿Y estos billetes de que están hechos?

-Es un papel especial.

Me acerqué a él.

-Si lo pones contra luz, vas a poder observar una marca de agua y una codificación. De esa manera sabrás si es falsa o no. – respondí ayudándole alzar el billete para que observe la codificación.

-El de aquí – señalé con mi dedo.

– Él fue un presidente de mi país.

- ¿Presidente?

Asentí.

-Yo vivo en un lugar donde hay democracia. Nosotros elegimos a nuestros gobernantes; ellos tienen un periodo de tiempo para hacerlo, una vez termina su periodo hay nuevas elecciones.

-Así que es así.

-Si, pero no es del todo bueno, siempre hay corrupción. Supongo que no somos buenos eligiendo a nuestros representantes.

Agarré el siguiente objeto.

-Estas son las llaves de mi casa, creo que no es necesario explicarles su uso, los de acá son esferos y este es mi cuaderno para tomar apuntes.

Los dejé a un lado, parecían conocer al menos estos tres objetos.

-Este es mi bloqueador solar hidratante.

- ¿Bloqueador solar hidratante?

-Así es, la función es similar al de las gafas, pero con la diferencia que protege mi piel del sol y la hidrata.

Lo abrí un poco y una leve fragancia nos envolvió.

-Huele bien.

Asentí.

-Parece que esto es todo lo que llevo en mi bolso. – rebusqué un poco más pero solo tenía estas cosas, apreté un poco mis labios.

- ¿No han visto un reloj café? Lo llevaba en mi muñeca izquierda.

Se quedaron en silencio.

Erwin se paró cerca al ventanal mirando hacia afuera por un corto tiempo, podía sentir los ojos del capitán, justo ahora estaba siendo intimidada y juzgada por mi comportamiento o por lo que había dicho con anterioridad. Suponía que el reloj se había extraviado, eso me entristecía mucho. Traté de mostrarme tranquila, así que me puse a intenté despejar mi mente, al menos así reducía el estrés y agobio que estaba sintiendo. El tiempo se congeló, al menos para mí lo hizo y de manera involuntaria contuve mi respiración cuando el comandante volteó y me perforó con sus ojos, parecía intentar darle una ojeada a mi subconsciente, no dudé al menos no tenía oportunidad de hacerlo en ese momento, así que dando un suave suspiro me relajé cuando dejó de observarme y se acercó a su escritorio, de uno de sus cajones extraía un objeto.

Mis ojos se llenaron de lágrimas cuando vi lo que tenía en las manos.

Creía que lo había perdido.

- ¿Me lo da? – lo dije como una súplica mientras le mostraba la palma de mis manos.

- ¿Por qué este reloj es tan importante para usted?

-Es de mi hermana, me lo dio para que lo utilizara.

Las palabras se trabaron porque en mi garganta se formó un nudo. El comandante no dijo nada más y depositó el reloj sobre mis manos que seguían extendidas, una vez que lo tuve conmigo una sensación de paz me abrazó. Cerré mis manos, mientras lo apretaba a mi pecho.

Era el único recordatorio que tenía de mi familia y de mi amada hermana.

-Gracias.

El silencio volvió, pero me sentía relajada en este instante.

-Le creo señorita Witson.

Sus palabras me aligeraron aún más.

-Necesito más información respecto a la caída del muro y todo lo que usted sepa.

-Señor, no tengo muchos conocimientos, pero le ayudaré en medida de mis posibilidades. – Él asintió, parecía complacido.

- Necesito decirle algo importante, lo que sé es porque el muro María cayó y provocó todos esos sucesos. Si ese futuro cambia…

-Todo lo que usted sabe ya no nos servirá – finalizó.

- Así es.

Asintió, me sorprendía su grado de flexibilidad.

Suspiré con alivio.

-Bien, si nos aseguramos de que no se cumpla sus profecías sería excelente para nosotros.

Tiene razón…

-Solo quedaré como una gran mentirosa.

Él negó.

-Nosotros vamos a ser capaces de detectar si nos está mintiendo.

- ¿Qué ocurre si no pasa lo que dije?

-Te enviaremos a la horca.

Mis ojos se abrieron desmesuradamente, miré a ambos, pero aún más al capitán que fue el que había dicho esas palabras. Estaba de lo más sereno, ¿Puede ser que la palabra "horca" es diferente a lo que yo tenía entendido? Esperaba que fuese así.

-Señorita Witson, no debe temer. Usted no nos está mintiendo, así que eso no le ocurrirá. Solo a los que levantan falsos testimonios que provoquen la inestabilidad de la población pueden aspirar a una pena de muerte como esa.

Me observó fijamente.

¿Me estaba probando?

-Está bien señor, con gusto daré mi cabeza y cuello si lo que digo solo provoca el caos y no la salvación de este pueblo.

¿Me creo la mujer maravilla? ¿Qué estupidez acabo de decir? Ahora me siento avergonzada.

-Bien, entonces vamos por su uniforme – él empezó a caminar hacía la puerta.

¿Eh?

- ¿U-uniforme? ¿A qué se refiere? – mi voz sonó chillona y alterada.

- Usted ingresará a la tropa de exploración inmediatamente.

- ¿Qué? – di un paso hacia atrás.

- ¡Esto es una locura!¡Yo no soy una soldado!

-La forma que usted puede ayudarnos es dentro de la Tropa. Lo entiende, ¿verdad?

Negué tajantemente.

- ¡No! ¡Yo no quiero ser parte! ¡Usted puede consultarme cuando quiera y le ayudaré en lo que pueda, pero no puede involucrarme! ¡Yo no sé nada de la vida como soldado y no soy nada fuerte!

– No se preocupe, el capitán se encargará de usted.

Me sobresalté, eso no me da tranquilidad para nada.

-Señor Erwin, yo pretendo regresar con mi familia, necesito buscar la manera de hacerlo, no puedo comprometerme con algo tan serio como esto.

-Señorita Witson ¿Dejará que muchas vidas se pierdan?

Lo miré con terror.

- ¿Usted está tratando de manipularme?

Sus ojos parecían divertidos.

-No es necesario hacerlo.

Mentiroso.

-Usted conoce lo que nosotros no. Es responsable de la vida de todos desde ahora.

Su rostro parece levemente cansado.

-Escuche, si usted tiene que irse, lo aceptaré y estaré rezando para que eso suceda, es más en medida de mis posibilidades contribuiré en su retorno. Pero por ahora, ayúdeme a salvar a la humanidad.

Me quedé de piedra, perdí la fuerza de discutir. Erwin parecía entender que no tenía argumentos así que siguió caminando.

-Mocosa, camina.

Lo observé, al borde del pánico.

-Capitán, apenas fui capaz de levantarme de esa cama y de "sentirme mejor" ¿Ahora me dicen que sea una soldado?

Mi comentario le causó gracia o al menos me dio esa impresión.

-Ahora tienes una misión que cumplir y como soldado serás la mejor. Para tu suerte estaré a cargo de ti.

-Ca-capitán, yo no soy fuerte y odio el ejercicio.

-Yo seré quien valore y determine lo que puedas hacer o no. Ahora, camina.

¿Esto es una pesadilla, verdad?

Continuará…