Bad to the Bone
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El pequeño Tobi caminaba de la mano de su madre por la calle principal de Sooga. No tenía idea de a dónde iban, pero poco le importaba. Estaba entretenido mirando hacia todos lados, distrayéndose con cualquier cosa que mirara.
En eso, algo en especifico llamó totalmente su atención. Una manzana acaramelada que estaba en uno de los carritos ambulantes se miraba demasiado deliciosa como para no probarla.
Tobi jalo un poco el brazo de su madre ― Mamá.
Chief bajo la mirada para prestarle atención a su hijo ― ¿Qué pasa, cielo?
El niño apuntó hacia su objetivo ― Quiero una.
― ¿Quieres una manzana dulce? ― Tobi asintió sonriendo. Chief se mordió el labio, indecisa. No es que tuviera reparos en robar una simple manzana, pero esa era una calle bastante llamativa en Sooga y no tenía a sus hermanos como refuerzos. Ademas, jamas habia robado con Tobi estando presente, ya que si los llegaban a atrapar no quería poner a su hijo en riesgo ― ¿Y si mejor te la consigo luego? En otro lugar donde se vean más ricas.
Tobi negó con la cabeza ― No, mamá. Yo quiero esa. Por favor. ― le dijo haciendo un puchero.
Chief resoplo ― Esta bien, esta bien. Te la conseguire. Pero primero ven ― lo guío hasta un callejón y lo acomodo entre dos botes de basura ― Necesito que te quedes aquí un momento ¿si? Y no vayas a salir hasta que yo te busque, ¿de acuerdo?
El pequeño asintió, y miró cómo su madre se alejaba y se acercaba al dichoso carrito, en un intento por conseguir la manzana que él tanto anhelaba.
El vendedor estaba distraído en un extremo del carrito, vendiendole a algunos clientes. Así que Chief aprovecho y disimuladamente comenzó a rodear el carrito por el lado contrario. Miro hacia todos lados, y asegurándose de que nadie la miraba, alargó su mano para por fin poder tomar una de esas manzanas. Una vez que la tuvo en su poder, sonrió triunfante y se dio la vuelta para ir por su hijo y salir volando de ahí.
Pero nunca contó con que alguien la tomara fuertemente del brazo e impidiera su salida magistral.
― ¡¿Se puede saber que rayos estas haciendo?! ― un hombre barbón y regordete la miraba de mala manera mientras le impedía escapar. Chief intentó zafarse, pero era imposible ― ¡Oye, hermano!
El hombre que estaba en el otro extremo del carrito se giró y les dio su atención ― ¿Qué es lo que pasa?
― ¿Qué más va a pasar? Esta rata callejera intentó robarse una de nuestras manzanas ― le explico el hombre ― ¡Te dije que estuvieras atento en lo que iba al baño!
― ¡Sueltame, tonto! ― le dijo Chief.
― ¡Callate! Vas a pagar caro por intentar robar nuestra mercancía. Estos ladrones, creen que pueden llevarse lo ajeno y salir impunes de ello.
― Mira, por ahí va Bruce ― comentó el otro ―¡Bruce! ¡Ven, te necesitamos!
"Oh no'' pensó Chief. Una vez que Bruce se involucrara, sería ir a prisión si o si. ¡Y no podía dejar a Tobi solo!
Mientras tanto, Tobi miraba la escena desde su escondite. En cuanto ese feo y gordo descubrió a su madre, la respiración se le cortó y comenzó a asustarse. Pero en eso él empezó a maltratarla, y llamarla rata callejera, y todo el miedo que tenía se convirtió en rabia pura. ¿Cómo se atrevía a insultarla de esa forma? ¡Nadie podía tratar a su madre así!
Pensó en ir corriendo y buscar a su padre para que la salvara de la situación, pero eso demoraria mucho. Además, los tipos habían pedido refuerzos, lo cual Tobi a su corta edad razono que no era bueno.
Le tocaría salvarla a él solito. ¿Pero, cómo podría…?
En eso, se le ocurrió una loca idea. Sonrió maliciosamente.
― ¿Qué pasa aquí, cambio?
― Esta ladronzuela intentó robarse una de nuestras manzanas. Y se que no es la primera vez que lo hace, asi que sera mejor que la encierres y ya no la dejes salir por un buen tiempo ― le dijo el hombre, conociendo que no era la primera vez que atrapaban a los vagabundos, pero que siempre lograban escapar, o bien Bruce solamente los dejaba un par de días y luego los liberaba.
Bruce miró a Chief, y esta le devolvió una mirada suplicante ― De verdad lo siento mucho. Por favor, no me lleves a prisión, no hoy ― rogo.
El policía suspiro ― La única forma de no llevarte sería que estos dos caballeros te perdonaran y no levantaran cargos, pero parece que eso no va a suceder. Cambio.
― De ninguna manera. Llevesela, para que aprenda.
― Lo siento, Chief. Conoces el protocolo. Y será mejor que no pongas resistencia, cambio.
Tan distraídos estaban en la conversación, que no se dieron cuenta del niño que se escabulló de su escondite y se acercó al carrito ambulante, que estaba atado a una pequeña motoneta. Para su buena suerte las llaves estaban puestas, así que era su oportunidad. Sin pensarlo dos veces, se subió a la motoneta, la encendió y aceleró.
Los cuatro adultos cortaron su alegata de golpe cuando observaron como el pobre carrito se alejaba a toda velocidad con su mercancía por la calle rumbo hacia el bosque, y como los aldeanos intentaban evitar ser arrollados por este.
Inmediatamente ambos hermanos se olvidaron completamente del asunto de Chief ― ¡Nuestro carrito!
Los dos comenzaron a correr despavoridos y desesperados tras la moto intentando darle alcance, lo cual obviamente era una tarea casi imposible. Bruce comenzó a seguirlos, pues en ese momento la prioridad era detener la moto y que no hubiera herido, dejando a Chief atrás totalmente desconcertada por lo que acababa de suceder.
La moto no llegó muy lejos, pues Tobi la estrelló unos arbustos provocando que se estropeara, y que el carrito se ladeara y tirara toda su mercancía por todos lados. Inmediatamente el niño saltó de la motoneta y con el sigilo y la rapidez de un pequeño ninja en proceso huyó de la escena del crimen. Para cuando los tres hombres llegaron, Tobi ya estaba llegando con su madre quien lo buscaba en el callejón donde lo había dejado.
― ¡Tobi! ¿Dónde estabas? ¡Me sacaste un susto! ― le regaño, pero el niño la tomó de la mano sin hacer caso a la reprimenda y comenzó a jalarla para llevarla lejos de ahí.
― ¡Vámonos, hay que huir!
Ambos comenzaron a correr, alejándose cada vez más del bullicio de la aldea y adentrándose en las profundidades del bosque. Una vez que estuvieron lo suficientemente apartados de todo ese caos, se detuvieron para tomar aire.
― Uff, eso estuvo cerca ― dijo Chief, sentándose en la hierba para descansar y que se le bajara toda la adrenalina.
― Mamá, ¿viste eso? ¡Te salvé! ― le dijo Tobi emocionado.
― ¿Cómo que me salvaste? ¿A qué te refieres? ― le preguntó Chief confundida.
― ¡Yo fui quien estrelló la moto y el carrito! ¡Fui yo!
― ¿Que? ¿Fuiste tú? ¿Estás hablando enserio? ― le preguntó incrédula.
― Sí mamá, ¡de verdad! Yo subí a la moto, la maneje y la estrellé para que te dejaran en paz.
Chief se puso de rodillas y se acercó a su hijo y lo tomó de los hombros ― Tobi ― comenzó a decirle seriamente ― Eso ha sido lo más irresponsable, imprudente y arriesgado que has hecho ― después, su rostro empezó a romperse en una enorme sonrisa ― ¡Me siento tan orgullosa de ti! Eres mi pequeño héroe.
La vagabunda abrazo a su niño con lágrimas en los ojos, la felicidad desbordando en su ser por el hecho de que su hijo haya hecho algo tan ruin y audaz a tan corta edad. ¡Tobe estaría tan contento cuando lo supiera!
― Oh ― recordó de repente ella ― Al final ni siquiera te pude conseguir la manzana. Lo siento mucho, Tobi.
― No te preocupes, de eso también me encargue ― le dijo Tobi con una sonrisa satisfactoria, y sacó una de las deliciosas manzanas de entre sus ropas ― ¡Me la robé antes de huir!
― ¿Tu… la robaste? ― pregunto Chief con los ojos brillando de la emoción ― ¡Oh, mi pequeño ha cometido su primer robo! ― exclamó, y poniéndose de pie lo abrazó y comenzó a dar vueltas de la alegría ― ¡Espera a que tus tíos se enteren de esto!
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Tobe llegó a su guarida sintiéndose muy cansado. Lo único que deseaba era tirarse en el sillón y no saber nada de nadie por lo que restaba de la noche.
― ¡Papá!
Bueno, de casi nadie.
― Hey, lagartija. ¿Cómo te fue hoy? ― le dijo mientras se sentaba. Su hijo saltó a su regazo, y se miraba ridículamente emocionado.
― ¡Me fue genial! ¿Adivina que? ¡Hoy cometí mi primer vandilisismo!
Tobe enarco una ceja ― ¿Querrás decir vandalismo?
― ¡Eso dije! ¡Vandolisismo!
El nina decidió que era mejor dejarlo así ― ¿En serio? ¿Y qué hiciste?
Tobi comenzó a contarle a detalle lo que les había pasado. Tobe comenzó a escucharlo gustoso y orgulloso, pero a medida que el niño le platicaba su gran hazaña, el rostro del ninja cambió de uno dichoso a uno difícil de describir. Aun así, siguió escuchando atento la historia de Tobi sin perderse ningún detalle y sin interrumpirlo ni una sola vez.
―… y entonces mamá y yo escapamos de ahí. ¡Ah! Y también me robé una manzana de caramelo. Pero ya me la comi.
Tobe se sentía muy orgulloso, de verdad que sí. Su pequeño hijo estaba yendo por muy buen camino, pues había demostrado ser valiente y audaz como él y a su corta edad había hecho algo bastante admirable. Mejor que cualquier tonto hijo que el inutil de Garu pudiera tener.
Sin embargo, había detalles en la historia de Tobi que opacaban su gran logro.
― ¿Estás orgulloso de mi? ― preguntó el niño emocionado.
― ¿Qué pregunta tonta es esa? ¡Claro que lo estoy! ― le dijo Tobe, sacudiendo los largos cabellos de su hijo de forma tosca y juguetona ― Pero, dime una cosa. Los tipos dueños de ese carrito, ¿como eran?
― Pues, eran bastante feos y gordinflones. Uno tenía una barba, y el otro no tenía pelo ― se burló Tobi.
Tobe supo quienes eran. Eran unos vendedores que habían llegado no hace mucho a la aldea, de hecho eran relativamente nuevos comparados con todos los demás, que tenían décadas ahí. No eran muy queridos, incluso sabía que Garu tampoco los toleraba mucho.
― Lagartija, te felicito. Estoy muy orgulloso de ti. Serás un gran ninja cuando crezcas, justo como lo es tu padre ― le dijo Tobe.
― ¿De verdad lo crees? ― preguntó el pequeño, mirándolo con ojos llenos de emoción.
Tobe asintió ― Estoy seguro. Luego habrá tiempo de festejar tu hazaña. Pero, por ahora… ― dijo, bajando al niño de su regazo y poniéndose de pie ― Tu padre tiene cosas que hacer. ¡Ninjas, vengan ahora! ¡Tenemos algo que hacer!
Los ninjas aparecieron, luciendo igual de cansados que él al principio ― Pero acabamos de llegar, señor.
― ¡Pues ahora nos vamos de nuevo! ― les ordenó. Luego cambiando su expresión y su tono se dirigió a Tobi ― ¿Dónde está tu madre?
― Salió con tio Shaman y tío Payaso. ¿A dónde vas papá?
― No tardaré mucho. Lo prometo.
Y con eso, Tobe y sus ninjas dejaron la guarida.
― Señor, acabamos de intentar atacar a Garu. ¿Será buena idea hacerlo de nuevo en tan poco tiempo? ― preguntó uno de sus subordinados mientras caminaban detrás de Tobe.
― No vamos con Garu ― se limitó a decir Tobe. Los ninjas se miraron entre sí confundidos, pero eran tan leales que optaron por seguirlo a pesar de no saber muy bien que traía su jefe entre manos.
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Al día siguiente, Chief caminaba por la aldea de nuevo. Esta vez iba sola, y con mucho sigilo para no ser interceptada por Bruce o por el otro par. No se iba a arriesgar a que quisieran llevarla de nuevo a la comisaría.
― ¡No puede ser!
Como si de haberlos invocado se tratase, Chief reconoció la voz de uno de los hermanos del día anterior. Rápidamente se escabulló detrás de unos arbustos, y solamente asomo un poco la cabeza para ver qué es lo que estaba pasando.
Al parecer era la casa de ambos. Y por fuera, estaba la moto con la carreta. Bueno, al menos lo que quedaba de ella. Para su sorpresa, estaba en pésimas condiciones. No solo por el estrellaso que Tobi le había dado ayer, si no porque alguien más se había dado la tarea de estropearla por completo. La moto estaba totalmente destrozada y vandalizada, así como el carrito de la mercancía. Era como si alguien hubiera agarrado un palo o una espada y le hubieran dado hasta hacerlos añicos.
Y no solo eso, también habían vandalizado la casa por fuera. Tenía grafitis y rayones con mensajes de amenazas e insultos, entre ellos el de ''ratas callejeras''. Chief pensó que era un buen karma.
Bruce, Garu y Abyo estaban de pie observando la escena del crimen, y escuchando las declaraciones de ambos hermanos.
― ¿Están diciendo que no escucharon absolutamente nada? Cambio. ― preguntó Bruce
― ¿Cómo pudieron no haber escuchado nada? ¡Es imposible que hayan hecho todo esto sin que se dieran cuenta! ― replicó Abyo.
― Pues así sucedió ― comentó uno de ellos, el más grosero y que había atrapado a Chief ― Nosotros nos fuimos a dormir y todo estaba normal. Y en la mañana, ¡así apareció nuestra casa!
― Creíamos que esta aldea era segura y tranquila ― dijo el otro, el antipático.
― Y lo es. Bueno, la mayor parte del tiempo, cambio. Averiguaremos qué es lo que sucedió. Interrogaremos a los vecinos y veremos qué podemos hacer, cambio.
― Oh, no hace falta. ¡Nos largamos de aquí! Primero nos roban, ¿y luego esto? Olvidenlo.
Chief notó que Garu volteo hacia un lado y se cubrió la cara con la mano, disimulando una sonrisa. Parece ser que tampoco le caían muy bien al ninja de coletas.
― Bueno, no podemos detenerlos. Si hay algo que podamos hacer para ayudarlos a que su mudanza sea más rápida, por favor, avisenos. Estaremos encantados de ayudar, ¿verdad Garu? ― dijo Abyo, quien no podía ocultar su felicidad ante la noticia. Garu asintió, apretando los labios para no reírse del comentario de su amigo.
Chief suspiro. Estaba feliz de que esos dos se fueran de la aldea, así ya no le darían problemas. Se alejó de ahí cautelosamente, no queriendo llamar la atención. Y mientras caminaba la vagabunda se preguntaba quién pudo haber hecho una cosa tan genialmente malvada.
Pero no se entretuvo mucho en eso, ya que asumio que así como ella, Garu, Abyo e incluso posiblemente Bruce, muchos no querían a ese par y tal vez más de uno tenía motivos de sobra para haber hecho algo así. Encogiéndose de hombros, se dirigió hacia el Goh Rong pensando en que chantaje usaría para que le regalaran un poco de comida.
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Hola!
Wow, hace muchísimo tiempo que no escribia nada de esta historia.
Si me siguen en facebook sabrán que yo había dicho que ya no iba a actualizar esta historia al menos de momento. Pero la verdad es que yo realmente creía que este shot lo había subido, pero un día que me puse a releer esta colección me di cuenta que no era así.
Así que decidí hacer una pequeña excepción y subirla. Tuve que escribirla de nuevo porque la original estaba en la compu que murió, lo bueno es que la tenía muy clara y pude escribirla casi sin ningún problema. Fue algo difícil en el sentido de que tenía muuucho que no escribía a los personajes de esta historia y fue un poco extraño para mi usarlos de nuevo en esta etapa en la que están.
Hay un shot más que no sabía que tenía guardado en un borrador de Wattpad, ni siquiera lo recordaba. Pero no está completo y necesita editarse. Posiblemente lo termine y lo suba pero la verdad es que no creo que sea pronto ya que eso si no lo tengo tan claro y quiero mejor enfocarme en terminar Querido Garu y continuar con la nueva historia que estoy escribiendo.
Así que ese shot tendrá que esperar un poquito más para ver la luz, pero no se preocupen que si pienso sacarlo. Después de ese, no estoy segura si volveré a subir otro de esta colección pronto, ya que como dije ahorita estoy dandole con todo a Querido Garu y a la nueva historia que les revelare el nombre una vez que Querido Garu vaya más avanzado porque todavía faltan varias cosas por contar en esas cartas.
Siempre digo que no me voy a extender mucho y termino haciendolo xd
Quiero agradecer mucho a todos por dejar sus reviews de esta historia, los estaré respondiendo paulatinamente por DM o mensaje privado aquí en FF, así que estén al pendiente porque esa será la nueva forma que tendré de contestarlos para no demorar mucho en actualizar algo.
Me gusta hablar con ustedes así que decidí hacerlo de esa manera en lugar de no responder en absoluto. Ya he contestado algunos de Querido Garu así que si no se han dado cuenta pueden ir a checar sus DM.
Muchas gracias por todo el cariño que le han dado a esta historia y a mis pequeños personajes que he creado aquí, espero mas adelante tener la oportunidad de volver a crear aventuras para esta padilla, ya que aún quedan muchas cosas por ver y por vivir para estos pequeños pillos. Me quedé con ganas de escribir algo MinhoxGina asi que posiblemente eso es lo que me traerá a esta historia otra vez algún día.
De nuevo gracias por leer, y nos leemos pronto!
