Y bueno después de la cag... de la regada de Rin de haber dejado plantado a Sesshoumaru ella se siente mal, pero más que todo porque Kagome no le ha respondido, ¿qué le dirá ella? Todavía no estoy segura, pero creo que después de este capítulo se vienen un par de chats, así que atentos a Facebook porque allí lo notificaré.

Gracias por continuar esta locura y capítulo 6 y Rin ni siquiera ha hablado bien con Sesshoumaru y ya hubo encontrón con Kagome y Sesshoumaru mientras que Kohaku anda queriendo lamer los huesitos de Rin, ¿les dije verdad? Esto no es un fic SesshoRin, y a partir de estos capítulos empezarán los conflictos.

Nena Taisho: jajajajaja vamos a ver quién es la más necia de todas, creo que nos sorprenderá. Faby Sama: OH! Y espera, más claro que el agua lo que viene en los siguientes chats no podrán estar, Y la verdad estos chats me encantan, así tal vez no me salen tan largos los capítulos. Me alegra tanto que te haya gustado. Y saludos a la Guest que me dejó RW, tal vez la proxima vez si lo haces con nombre ¿eh? Y si no, aliéntame desde la oscuridad jajajaja

Y espero se animan a dejarme comentarios en los chats, así sabré que tanto gusta esto.

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Disclaimers

Los personajes de Inuyasha son de Rumiko Takahashi, pero la historia y la locura muy mía.

No continúo historia, si termina, termina, no me pidan continuaciones.

Solo publico en Fanfiction, Wattpad y en mi página de romancerotico . worpdress . com si ven en otro lado historia ¡denúncienlas!

Esta historia se complementa con chats de WhatsApp que los publicaré únicamente en mi página de Romance Erótico de Facebook.

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7. ¿Qué es lo que siento?

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Rin POV

Me siento fatal.

No he podido dormir bien en toda la noche, esperé hasta casi la 1 para ver si Kagome se conectaba a WhatsApp, si leía mis mensajes o por lo menos me decían un escueto OK o cualquier cosa, pero no pasó nada.

Me desperté temprano y no me he despegado del celular, pero ella sigue sin aparecer.

Suspiro antes de salir de mi apartamento, intentaré visitarla al salir del almacén.

—Buenos días, Rin.

—¡¿Kohaku?!

El chico está en la salida de la entrada del complejo de apartamentos esperándome con un vaso de Starbucks. Lleva una gorra, vaqueros agujerados y una camiseta blanca que tiene un círculo y una raya que tapa la palabra "no al bullying", está apoyado en su camioneta negra de vidrios oscuros y cuando me ve se acerca ofreciéndome el vaso.

—¿Qué estás haciendo aquí? —él me brinda una tierna sonrisa encogiéndose de hombros.

—¿Necesito alguna excusa para venir a verte? —eso me hace la cara arder y niego riéndome—. Toma, me has dicho que el café solo del Starbucks con dos de azúcar te gusta.

La verdad no me gusta, ¡me encanta! ¡me fascina! Cada vez que puedo paso comprando uno y con solo tomarlo siento que el día estará bien pase lo que pase, bueno, sí, podría ser algo exagerada mi euforia al ver el vaso frente a mí, así que solamente asiento intentando contenerme, ¿por qué el corazón me empieza a latir con fuerza otra vez?

—Gracias. ¿Desde hace cuánto estás aquí?

—Preferiría no decírtelo, sino creerás que soy alguna clase de stalker —sonríe rascándose la nuca.

—Vamos, dímelo —le pregunto sonriendo y tocándole el codo, pensar en un Idol como él fingiendo ser un acosador, eso sí me da gracia.

—Solo... han sido un par de minutos. ¿Quieres que te lleve al almacén?

—No, con el café es suficiente.

—Vamos Rin, por lo menos para mí sería la perfecta excusa para pasar un tiempo más contigo y así decirte cómo va todo.

—¿Tu mamá despertó? —niega y su rostro se vuelve triste—. Entonces vamos, aunque en auto tendré más tiempo ya que todavía falta una hora y 20 minutos para mi entrada.

—No te preocupes, estaremos antes de las 8 para que puedas marcar tu entrada.

Me abre la puerta de la camioneta y entro, cuando me acomodo le doy un sorbo al café caliente, él se acerca a lo que pareciera lo que es una nevera y saca el suyo, por lo menos de esa manera descubro cómo es que todavía está caliente el café.

La mamá de Kohaku sería operada de una de sus rodillas la semana entrante, pero el viernes tuvo un desmayo y sufrió de una terrible caída quebrándose la cadera. La llevaron inconsciente al hospital y la sometieron a una operación de emergencia, estoy segura de que si le explico eso a Kagome para que se lo diga a Sesshoumaru ambos entenderán el porqué de mi ausencia y que no fue un simple capricho, solamente fue porque quería estar con un amigo en un momento difícil.

El viernes cuando estaba chateando con las chicas me habló para decirme que la operación había sido un éxito, pero que no había tenido reacción ninguna, casi a la 1 me envió un mensaje diciéndome que todavía no había despertado y por lo que veo la condición sigue igual.

—Por lo que me has contado de ella, es una mujer bastante fuerte, estoy segura de que por el momento solamente está descansado para despertar con más fuerza.

—Realmente así lo espero —acepta con tristeza a lo cual le tomo su mano entrelazándola con la mía.

—Debes de mantener tu actitud positiva, eso le enviará buenos deseos y excelente vibras a ella. El hospital en donde está es uno de los mejores y solamente por ser tu madre la atenderán de la mejor manera posible, eso lo sé.

—Me siento impotente —lo tomo con más fuerza.

—Lo sé, pero no debes de dejar que eso te desanime.

—El día de hoy tendremos una entrevista en la productora de 10 a 11 am, a la 1 tengo una sesión de fotografías y a las 3.30 la lectura del primer guion de la película, tendría que haber sido ayer, pero al parecer Miroku se topó con algunos problemas en Corea y pudo salir hasta el día de hoy y él insiste en estar en la primera lectura de todas las producciones, sin él no se puede realizar; de lo contrario me habría ido ayer a verla.

—¿La primera lectura? —él asiente y yo le suelto la mano para acomodarme mejor en el asiento.

—Nos reunimos todos los actores principales en el set de la productora, nos ponemos a leer las primeras páginas de participación de cada uno, está el director, Miroku y todo el personal relacionado con la película, maquillistas, escenografía, coreografía y el director nos indica cómo procederemos en algunas escenas, tira ideas al azar para que los demás vayan tomando su parte, se graba y se deja nada más como historia, solamente es para irnos adaptarnos todos.

—Qué interesante.

—En tres semanas tengo la lectura de otra, si puedo conseguir un pase, ¿vendrías conmigo Rin?

—¡¿YO?! —pregunto asustada—. Pero ¿cómo podría? Yo... no soy nadie especial...

—Tal vez para la producción resultes irrelevante, no sé si te harían firmar algún acuerdo de confidencialidad para no divulgar nada de lo que veas, pero para mí sería muy especial tenerte a mi lado.

—No sé... no sé qué haría... creo que estaría tan nerviosa que estropearía todo.

Él se empieza a reír.

—Aunque ya hemos pasado por ello muchas veces, dependiendo del director y de las otras estrellas que estén a tu lado, los que no tenemos tanta experiencia a veces solemos ponernos nerviosos y ya hemos estropeado algo.

—¿Ustedes también se ponen nerviosos?

—¡Por supuesto! —acepta sonriente—. Yo soy un simple actor que empecé en pasarelas y hace 7 años tuve la oportunidad de estar en una película y solo hace 3 me dieron la fortuna de empezar a protagonizar películas, pero ¿te imaginas actores de alto renombre a nivel mundial? Recuerdo que en ese protagónico Jackie Chan tuvo una pequeña aparición de un par de minutos en la película, tartamudeé como estúpido —empieza a reírse completamente avergonzado—, se me olvidaron las líneas y mi cuerpo temblaba, ¿te imaginas? El hombre ya era alguien de renombre cuando yo ni siquiera había nacido y compartir el set con él... fue algo, increíble, obviamente lo estropeé todo.

—¡Wow! Debió haber sido toda una experiencia.

—Sí lo fue —responde con nostalgia—. Me dijo que me tranquilizara, que simplemente lo tomara como algo natural, pero me costó hacerlo, aunque con el tiempo por lo menos puedo controlar un poco los nervios. También ha pasado que algunos de los maquillistas o de escenografía o de cualquier otro departamento botan algo o hacen un ruido estruendoso interrumpiendo la lectura, créeme, sienten que se quieren morir.

Me pongo la mano sobre la frente tapándome por la vergüenza ajena.

—¿Lo ves? Imagínate que algo así me pase, literalmente me escondería debajo de alguna mesa y me moriría de vergüenza contigo.

—Conmigo no tendrías que hacer nada, yo simplemente te ignoro e incluso puedo preguntar "¿Y quién la trajo?" buscando de un lado a otro al culpable.

Abro la boca sorprendida y él se empieza a reír a carcajadas.

—¡Estoy bromeando Rin!

—¡Qué malo eres Kohaku! —lo regaño golpeándole el brazo con pequeño toques mientras él se parte de la risa.

—¿Cómo crees que podría hacer algo así? —se empieza a calmar—. Y menos a ti Rin.

Su voz se vuelve algo seria y su semblante cambia haciéndome vibrar, mi corazón está a punto de salírseme del pecho y me quedo sin habla y con la garganta reseca así que ingiero más de mi bebida caliente que ya se empieza a enfriar, por suerte ya llevo más de la mitad.

—¿Sabes? Cerca del almacén hay una señora neoyorkina que vende los mejores bagels que he degustado, ni siquiera en la misma ciudad he probado algo tan delicioso, ¿quisieras probarlos?

Veo mi reloj, son las 7.25 am, realmente cuando estoy con Kohaku el tiempo vuela y finalmente asiento.

—El bagel que más me fascina es el de crema de cacahuete, aunque también tengo mi preferencia por el de queso crema con fresa, aunque el último de Nutella con chispas de chocolates es para morirse —eso me hace reír.

—Creo que alguien es fanático de lo dulce —él se rasca la nuca arrugando sus ojos riéndose.

—Me descubriste, es mi mayor pecado y lo que me tiene en el gimnasio la mayor parte del tiempo ya que tiendo a subir algunos kilitos de más cuando como demasiados dulces.

Cuando nos bajamos, la señora de los bagels lo saluda de manera casual, alegre y familiar, yo opto por el bagel de salmón ahumado y él por sus dos primeras opciones. Conversamos de cómo se siente triste por estar alejado de su madre en un momento crucial, que le gustaría dejarlo todo e irse, pero la responsabilidad de estar en el estudio se lo impide, porque si lo hiciera todo se retrasaría casi 1 mes, porque el resto e incluso él ya tienen topadas su agendas para las próximas semanas.

La vida de un Idol no es fácil, tienen mucho dinero, pero pocas libertades.

Me comparte de su bagel de queso crema con fresas y realmente quedo maravillada, yo comparto el mío con él, nos sirven una taza de café (mi segunda en el día) y cuando lo pruebo abro los ojos casi gimiendo, ¡es el mejor café que he probado en toda mi vida!

—Me lo trae un pariente de Colombia —me asegura la dueña—, no es el café que tengo a la venta del público en general solo para dos o tres clientes especiales y fieles como Kohaku —asegura dándole una palmadita en el hombro.

La señora es rubia de cabello corto con rayos grises y negro debajo, sus ojos son de color miel y su cuerpo es algo robusto, según Kohaku tiene 65 años y se mudó cuando uno de sus hijos se vino a estudiar a Japón, ya lleva casi 15 años y habla perfectamente el idioma y dice que por nada del mundo se regresaría a su ciudad natal. Conoce a Kohaku desde hace más de 10 años, por eso lo trata con tanta familiaridad.

—Muchas veces mando a los chicos a comprarme bagels cuando yo no puedo venir, a veces incluso compro para llevarme al extranjero, si hay mucha gente me manda un mensaje diciéndome que no me aparezca, y así me salva de todos los fans y de los paparazzis —me asegura susurrándome al oído cuando ella se retira.

Faltando casi 15 minutos para las 8, nos subimos nuevamente al auto y nos ponemos en marcha, el almacén está solo a 5.

—¿A qué horas sales hoy Rin?

—A las 4.

—La primera lectura creo que podría estar terminando alrededor de las 5; aprovechando que el día de mañana lo tengo libre, partiré para mi ciudad natal en avión, quiero ir a ver a mi madre, platicar directamente con los médicos y estar un rato con los gemelos, no creo poder dormir otra noche estando tan lejos.

—Creo que es una buena decisión.

—¿Me acompañarías?

—¡¿A tu ciudad natal?! —pregunto alarmada y él asiente.

—Sí. De hecho, no te he agradecido lo suficiente Rin, ayer cuando me encontré de casualidad contigo en ese restaurante estaba hecho un desastre, quería mandarlo todo al carajo, dejarlo todo, pero tus palabras y tu compañía me tranquilizaron y me ayudaron a pensar de manera más fría, lo que dijiste es cierto, he sacrificado mucho tiempo con mi familia entregándome a mi carrera, pero he logrado darle una mejor vida a mi madre y eso me está permitiendo pagar lo que sea y cuánto sea por lo que acaba de pasar, no puedo echarlo todo por la borda y estoy seguro de que tampoco le gustaría a ella, pero si no hubiera sido por ti...

—No hice nada —acepto avergonzada interrumpiéndolo y bajando mi cabeza, pero él me toma de la barbilla levantándola.

—Hiciste bastante, por eso realmente deseo que me acompañes, ¿tienes que decirle a alguien en tu casa?

—Vivo sola...

—¿Y mañana trabajas? —niego.

—No, generalmente los domingo no trabajo y de hecho tampoco lo haría el sábado por la mañana, pero como una compañera me cubrió un par de horas entonces ahora ella pidió permiso y yo la cubriré, y el lunes entro hasta las 12 para salir a las 8.

—Entonces, nada te retendría de ir ¿verdad? —pregunta ilusionado, estoy nerviosa, mi pulso acelerado y casi siento que no puedo respirar.

—En realidad...

—Vamos Rin, por favor... sé que todo irá mejor si tú estás a mi lado.

—No soy médico...

—Solo necesito que estés allí para que hagas lo que mejor sabes: darme aliento, ánimos para seguir adelante y no decaer, especialmente cuando vea... que ella está...

Su voz se corta y su mirada se ensombrece y eso me hace estallar el corazón.

—Te acompañaré y verás que todo estará bien Kohaku, incluso aunque yo no vaya.

—¿En serio lo harás? —me agarra de las manos totalmente emocionado y yo asiento.

—Sí, aunque... no sé... cómo haré para pagar el tiquete de vuelo, imagino que no podré pagar la clase especial en la que tú debes de viajar... y creo que lo podría adelantar con lo que me darán el otro mes con mis comisiones de ventas —intento indagar a lo cual él me sonríe amablemente.

—Yo te invito y corro con todo, lo único que tienes que hacer es subirte al auto con mi asistente a las 4 que salgas de aquí —veo que ya estamos estacionados, faltan 8 minutos para las 8.

—¡Cómo crees! No podría permitir que me invites a todo, siempre lo haces —acepto con vergüenza.

—Pues no te quedará de otra —asegura riéndose—. Si vamos en un vuelo llegaríamos hasta mañana porque solo hay uno que sale a las 6 am todos los días, pero de parte de mi representante me prestarán el helicóptero de la compañía, así que estará disponible para poder salir directamente al hospital y poder llegarla a ver una vez termine con la primera lectura del guion.

Me quedo sin habla.

—Así que lo único que tienes que hacer, es estar lista a las 4 aquí afuera.

—Pero ¿podrán llevarme a mi apartamento para sacar mi ropa? Te prometo que armaré mi maleta más rápido de lo que crees.

—No —responde secamente y luego se pone a reír.

—¿Por qué me molestas tanto? —le golpeo el muslo.

—Porque me encantan tus reacciones, me siento especial creyendo que solamente yo te las veo —eso me hace sonrojar—. Y no te llevarán a tu apartamento porque todo lo que necesitas ya está listo.

—¿Ya... estás listo?

—Lo entenderás por la tarde —asegura riéndose—. Por el momento permíteme guardarme esa sorpresa, luego podrás reclamarme todo lo que quieras.

—Está bien —acepto resignada—. Lo acepto. Gracias por el desayuno y la compañía Kohaku.

—A ti.

Me abren la puerta del auto y antes de bajarme me vuelve a agarrar de la muñeca para meterme y me da un beso en los labios.

Mis ojos se abren y puedo ver cómo los de él están cerrados, mi corazón se acelera y abro mi boca para darle paso, su lengua toca la mía acariciándola suavemente y cuando me separo me chupa el labio inferior ¡¿qué está pasando?!

Me acaricia mi labio inferior con su índice y luego me da un beso en la mejilla.

—Luego hablaremos Rin, tengo mucho qué decirte y me alegra que hayas aceptado.

La puerta se abre y como si fuese un robot me bajo. Cierran la puerta y solamente puedo verme reflejándome en la pulcra pintura de su camioneta y me quedo sin habla viendo como el auto se va dejándome en mi lugar de trabajo.

Me toco el labio inferior que me palpita por la fuerza con que me lo ha chupado, no puedo ni siquiera moverme, su compañía, su propuesta, ese beso... todo me ha dejado sin habla y con el corazón lleno de emoción.

Kohaku... ¿qué siento realmente por él?