Los personajes empleados en este escrito pertenecen a J. K. Rowling

CAPÍTULO 15: La profundidad de tus ojos

Oh, my love, my darling, (Oh, mi amor, mi vida)
I've hungered for your touch (He tenido hambre de tu toque)
a long, lonely time . . . (Un largo y solitario tiempo)

Time goes by so slowly (El tiempo pasa tan lentamente)
and time can do so much. (Y el tiempo puede hacer tanto)
Are you still mine? (¿Aún eres mía?)

Elvis Presley - Unchained melody


Ron Weasley se miraba al espejo en el baño del motel en el que se estaba quedando, su nariz estaba hecha un desastre, igual que sus pómulos y su labio estaba feamente partido. Se apoyó en el lavabo y lanzó un gruñido bajo.

-Ese maldito murciélago – abrió la llave y roció agua sobre su cara limpiando la sangre para luego sacar su varita del bolsillo e intentar curar sus heridas, no era muy bueno con hechizos de curación.

Después del tercer intento infructuoso de enderezar su nariz soltó la varita dentro del lavabo con fastidio y tomó la curtida toalla de un estante para limpiarse los restos de la cara. Jodido, jodido, jodido murciélago. Otra vez el jodido murciélago metiéndose en su vida perfecta, apareciendo solo para intentar tirarlo todo por el caño. Ya lo había detenido una vez, podría volver a hacerlo.

Recordó la mirada del tipo, extendiendo su mano hacia su mujer, esa estúpida mirada de cachorro abandonado, al parecer ni diez años había conseguido que el idiota notara que era imposible que la consiguiera, no mientras él estuviera en pie, y estaba aún en pie. Arrojó la toalla contra la pared intentando desquitar algo de la ira que lo consumía. Diez malditos años y el maldito murciélago aun codiciaba a su mujer, podía ser que él no fuera la bombilla más encendida del juego, pero era capaz de reconocer esa mirada de idiota enamorado. La había reconocido antes y la reconocía ahora, pero lo detendría, ya estaba olfateando el rastro de podredumbre de algún intento de plan del grasiento para llegar a Hermione. No podía ser coincidencia que apareciera en el mismo momento que ella intentaba pedirle el divorcio. No podía ser coincidencia que sus propiedades se vendiera tan rápido que no tuviera tiempo ni de sacar sus cosas y el maldito club robándole. Seguro el muy imbécil los había amenazado o algo así. Ahí había gato encerrado, solo necesitaba descubrir que era y demostrarle a Hermione que todo era un plan para separarlos. Luego ella vería la verdad sobre su supuesto amigo y regresaría, culpable y abnegada a él. Ya recuperaría todo lo que tenía y más.

No entendía como nadie más se había dado cuenta de lo que Snape sentía por Hermione, el idiota creía que lo ocultaba pero saltaba a la vista, aún recordaba las esquelas en los periódicos del tiempo en que ella lo cuidaba, cuando habían empezado a querer tratarlo como un héroe trágico, y a ella como la salvadora del salvador, solo tuvo que hacer un par de llamadas y luego los titulares cambiaron a lo descarada que era Hermione Granger descuidando a su novio por cuidar de un mortífago, no todos los periódicos habían seguido la historia, pero solo necesito de un amigo en el profeta y listo. Si, Ron Weasley no era el más inteligente de la clase, pero era capaz de trazar una buena estrategia, y conocía a los dos involucrados, sabía que a Snape poco o nada le importaría que hablen de él, pero odiaría que hablaran de ella, así que ahí supo que hacer, así él mismo la alejaría para "protegerla"

Eso no sirvió de mucho, ella era muy terca para dejar solo al grasiento por unos cuantos reportajes, y luego cuando le dieron el alta empezó a preocuparse de verdad, cada vez eran menos las cartas de su novia, luego también eran más cortas. Conocía lo suficiente a la chica como para saber que era capaz de fijarse en el viejo tipo, adicto al polvo de libros como ella. Entonces sintió que debía hacer algo para asegurarla, no dejaría que le quitaran el caramelo de la boca, su destino estaba trazado, él, la estrella de quidditch, ella, la ministra de magia, ese era su futuro, su grandioso futuro.

Al inicio no le preocupaba que Snape siguiera pasando demasiado tiempo con ella, había sido perfecto tener a alguien que se encargara de mantener ocupada a la chica mientras él jugaba, no le molestó mucho que la cantidad de cartas disminuyeran porque ella en realidad le escribía demasiado y mejor si dedicaba toda su molesta intensidad a un nuevo caso de elfos domésticos, como él consideraba ahora era Snape.

En el fondo, debía admitir que lo había disfrutado, había tenido toda la libertad que necesitaba para conocer todas las chicas que quiso y decir que estaba con Hermione hacía que ninguna esperara nada más que una buena revolcada, era perfecto. Con un par de besos la podía convencer de que para él solo existía ella, luego se iría de partidos y se comería cuanto postre se encontrara. Algún día podría retirarse del quidditch, se dedicaría de tiempo completo a ser el poderoso esposo de la Ministra de Magia, se imaginaba como un pelirrojo Lucius Malfoy. Se lo merecía.

Pero ella empezó a devolver las miradas de cordero de Snape, lo noto un día que la fue a ver a casa del grasiento, la manera en que se despidió con un beso le dio asco, los dos segundos de más que se demoró mirándolo casi lo hace vomitar y le metió miedo al cuerpo. Cuando Harry le hablo de la fiesta de cumpleaños le pareció perfecto, era la oportunidad para atarla, sabía que ella sería incapaz de decirle que no ante una multitud o desmentir un compromiso si él decía que lo había.

Funcionó. Llego, la abrazo, no la soltó y aviso que estaban listos para casarse, al día siguiente el murciélago desapareció. Y aunque Hermione aún no se dedicaba al ala administrativa del ministerio y seguía atorada en las pociones, si ganaba bien. Ahora, el descubriría el plan del maldito y ya tenía una idea de cómo, no había conseguido mucho de la venta de las cosas de quidditch, por más que las había firmado con su puño y letra, pero serviría junto al dinero que le dio su padre, era como una inversión. Daria todo lo poco que tenía y ganaría una fortuna, el dinero que ella ganaba y si jugaba bien sus cartas podría hacer que ella obligara Snape a revertir lo que sea que hizo.

Se tiró en la cama dura y las motas de polvo se levantaron, solo faltaba contactar al abogado, le ofrecería lo que tenía ahora y más cuando ya estuviera instalado con ella, ¡ah! incluso era la oportunidad para empujarla a tomar un puesto de rango más alto para poder cumplir su sueño de que sea la ministra.

Con un movimiento de varita llamo a su patronus, lo vio formarse, pero difuminado, no importaba ya tendría algún nuevo recuerdo de verdadera felicidad, tal vez el de él con un nuevo montón de dinero en la cuenta que podría usar.


No podría haber pedido una tarde mejor, prácticamente había caminado sobre nubes todo el día, llevarla de la mano por las calles sin que nadie volteara a verlo había sido espectacular, habían almorzado en un pequeño Bistró a las orillas del Támesis, en una terraza desde la que se veía la Torre de Londres, conversando de todo y de nada.

Ella era simplemente increíble, había discutido sus investigaciones, rebatido o sustentado sus teorías, incluso había aportado ideas que estaba entusiasmado por poner a prueba y todo eso mientras el viento alborotaba esos mechones rizados que se negaban a ser controlados por su cinta para el cabello. Había perdido la cuenta de las veces que quiso besarla.

Pero usó todo su autocontrol y se mantuvo a una distancia prudencial sin ser lejano, aun caminaban de la mano esta vez por el parque de Southwark, ya habían visitado una pequeña librería con la idea de leer un poco por la tarde, el compró un libro para ella y ella uno para él. Eligieron una de las parcelas de césped que estaba vacía y se dejaron caer en la vegetación, listos para una apacible tarde de lectura. Era el plan que había soñado para el cumpleaños de la chica hace tanto tiempo, darle el anillo que compró como regalo, confesarle sus sentimientos y pedirle una oportunidad de demostrarle que él podía ser bueno para ella. La invitaría a pasar juntos el día siguiente, hacer todo esto que él sabía que ella amaba, ahora ya entendía de donde le había salido la idea, solo que ahora lo haría al revés, sería al final de este día que se confesaría.

La escucho bajar el libro y dejarlo sobre el césped, no apartó la vista de las páginas del libro que tenía en sus manos, fingiendo que no notaba a la joven girar sobre si y alzarse un poco, fijando sus ojos en él. Controló su respiración para calmar el salvaje galope de su corazón.

- ¿Te puedo ayudar en algo Granger? - dijo ronco sin mirar hacia ella.

-Hermione - habló ella sonriendo dulcemente. - cómo es que puedes tutearme, pero no me llamas por mi nombre. El respondió con un gruñido. - No me obligues a pensar en un castigo por cada vez que uses mi apellido.

-Deja de hablar niña y sigue con tu lectura. - va, el hablando como si hubiera podido pasar del párrafo en el que estaba desde hace quince minutos.

-No puedo concentrarme, solo puedo pensar en ti – con eso lo vio tragar grueso, pero no pronuncio una palabra – en tus viajes y tus investigaciones. Diez años es mucho tiempo para ir solo por el mundo.

-He pasado mi vida solo, son mucho más de diez años, el mayor tiempo en compañía que he pasado, fue mi recuperación contigo.

Muy lentamente y a la espera de alguna reacción brusca por parte de él, ella acercó su mano al libro, tirando hacia abajo hasta que cayó sobre su estómago, lo escuchó inhalar y exhalar fuertemente.

-Fueron solo unos cuantos meses, si no te hubieras ido ya serían más de diez años en compañía. - la mano pequeña y delicada se quedó posada sobre el libro, lista para impedir que lo volviera a alzar.

-Discúlpeme si no acepte unirme a la indeseable compañía de su esposo. - dijo hablando entre dientes apretados, aun miraba hacia el cielo perdiéndose la suspicaz mirada de ella.

-Ex esposo - habló con tono cantarín.

-Ex esposo – convino el con tono un poco más relajado – el asunto es, que tres son multitud en una relación, parecía mejor ser un recuerdo lejano que terminar haciendo con esa comadreja lo que hice hoy.

-Gracias por eso, no podría explicarte lo mucho que significó. Gracias – la mano de la chica lentamente trazó el camino sobre el libro y hacia su pecho, deteniéndose sobre los agitados latidos de su corazón.

-Déjalo - con suavidad aparto la mano de la chica de su cuerpo, tenía un plan, estaba decidido a seguirlo y si ese era su objetivo, definitivamente no podía dejar que ella siguiera pasando esa mano por su cuerpo o se lanzaría sobre ella como un cavernícola. - no permitiría que ese intento de ser humano tratara mal a una mujer, menos a ti.

La mano que el quito de si no tardo en hallar un nuevo camino y la sintió tomando su rostro para girarlo.

-Te controlas mucho todo el tiempo, aun así, es la tercera vez que siento los acelerados latidos de tu corazón y hay aquí - dijo acariciando su pómulo - un muy ligero sonrojo que solo se puede ver si estás muy cerca.

Ella solo había buscado girar su rostro, pero de repente sentía que su propio cuerpo ya no le pertenecía, el muy traidor se había girado hacia ella, como si la joven se lo hubiera ordenado. El libro cayó sobre el césped con un golpe amortiguado, completamente olvidado.

-Gracias por defenderme de Ron, quizá lo hubiera apreciado mucho más si hubiera sido hace diez años, aunque ahora es muy bienvenido – seguía acariciando su mejilla de aquella manera que lo estaba matando, no podía evitar acercarse cada vez un poco más. Ella esperó una respuesta que solo llegó en forma de suspiro.

-Aunque espero que seas consciente de que soy capaz de defenderme sola, no negaré que disfrute de verte romperle la nariz. - terminó con una sonrisa.

-Pensé que no vendrías conmigo – soltó muy bajo que ella casi se lo pierde.

- ¿Acaso no lo has notado aun? Solo necesitabas pedirlo. Puedes pedirme lo que quieras, te aseguro que haré lo posible por complacerte. Te extrañe mucho todos estos años. Jamás me escribiste.

-No se ve bien que un hombre soltero le escriba a una mujer casada. - su respiración se volvía más pesada igual a la de ella.

-Y a una divorciada? ¿Puede un hombre soltero escribirle a una mujer divorciada? - la mano grande y algo fría de él cubrió la pequeña de ella que aún se mantenía acariciando su rostro.

-Eso no tendría nada de malo, supongo.

-Eso significa que si vuelves a irte ¿me escribirás? No creo querer pasar otros tantos años sin saber de ti – el vio el reflejo de dolor en sus ojos y deseo regresar el tiempo y no haber huido, haberse quedado a acompañarla y cuidarla del zopenco. El sacrificio de verla a diario con otro, era nada comparado con su bienestar.

-Recién llegue niña, no debería estar pensando en que me vaya. - su voz ronca le provocaba escalofríos en el cuerpo.

-La última vez tampoco parecía que estuvieras por irte y luego simplemente desapareciste. Aun espero mi regalo de cumpleaños. - lo vio cerrar los ojos y tomar una fuerte inhalación.

-Aun lo tengo – hablo para luego fruncir un poco los labios – recuerdas esa noche? Había muchas cosas que quería decirte, junto con ese regalo.

-La recuerdo claramente hasta el momento que desapareciste. ¿Crees que podrías decírmelas ahora?

-Sí, no, no sé. - terminó hablando atropelladamente aun con los ojos cerrados – Jamás debí irme, fui un cobarde.

-Tu jamás podrías ser un cobarde – lo corto ella, acercándose más a él.

-Lo fui en eso. Si me pides que no me vaya, no lo haré, jamás me iré. Solo debes pedirlo. - abrió lentamente los ojos dejándola perderse en aquellos orbes negros. - Por lo que más quieras, pídeme que me quede contigo, porque ya no sé si soy capaz de vivir lejos de ti.

-Por favor, por favor, no vuelvas a irte nunca más – estaba bien, era obvio, él quería eso tanto como ella, era tan malditamente obvio que sintió como si el hecho la hubiera golpeado de lleno en la cara y se sintió altamente estúpida por no haberlo notado antes, pero si había perdido mucho tiempo, ya no lo perdería más y terminó con el pequeño espacio que los separaba para depositar sus labios suavemente en la comisura de los de él, dándole la oportunidad de escapar si así quería. Lo sintió exhalar fuerte.

Para él fue como tocar las puertas del jodido cielo, ella lo estaba besando, o al menos casi. Con lentitud movió su cabeza los milímetros que lo separaban de ella, sintiendo la delicadeza de sus labios, lo caliente de su aliento, aun casi temeroso de su reacción, recorrió su boca, su mano viajó hasta la mejilla de ella, todo sin llegar a profundizar el beso con ojos cerrados y sintiendo toda su piel hormiguear.

Se separaron un poco para encontrarse agitados como si hubieran corrido un maratón, los ojos brillantes, las mejillas sonrosadas, le dio esos segundos para decidir si en realidad esto era lo que ella quería, si él era en verdad su elección. No vio asomo de duda en su mirada, solo la más profunda pasión reflejada y ese fue su pie para volver por ella, esta vez dejando correr libre las ansias de besarla y marcarla como suya, el baile de sus labios dio paso al de sus lenguas, sin darse cuenta esta ya casi sobre ella, besándola como si su vida dependiera de ello.

Ella se sentía temblar bajo su toque, todos sus nervios a flor de piel mientras recorría a conciencia cada rincón de su boca, sus dedos enredados en su largo y lacio cabello, sujetándolo como si fuera a escaparse, este beso era lo que más había esperado en su vida, este hombre era lo que más había esperado en su vida y ahora que parecía tenerlo, no podía llenarse de él lo suficiente, el beso se prolongó lo suficiente para que cuando se soltaran ambos jadearan por oxígeno para luego volver a lanzarse a esa batalla de ganas y deseo liberado.

Ambos olvidados por completo de que estaban acostados en el césped de un parque público, tampoco sintieron la lechuza que picoteaba con insistencia sobre el jean de la chica, que termino por llamar la atención de un guardia del parque, que primero se impresiono por el animal que revoloteaba alrededor de la pareja y luego por la propia pareja, que ya bien vistos, parecían a punto de empezar a sacarse la ropa en medio del parque.

Aquellos dos parecían sordos, quiso ser delicado y llamarlos, pero cuando empezó a escuchar algo muy parecido a un gemido decidido que ser delicado no era la ruta, tomó su silbato y lo hizo sonar lo más fuerte posible para ver si ese par así se deban por enterados. Sonrió con maldad al verlos soltarse y al hombre casi saltar de su propia piel.

-Señores, están en un parque público, por favor compórtense o tendré que acompañarlos a la salida. Y por favor hagan algo con su mascota – dijo señalando a la furiosa lechuza que aun picoteaba el pantalón de la joven, la cara de bochorno del hombre era un poema, el guardia se dio la vuelta con una sonrisa y se alejó silbando, vale, si aquel tipo bastante poco agraciado había conseguido una chica como aquella, definitivamente el aún tenía oportunidad en el amor.

Escucho el fuerte suspiro de Snape que parecía no querer voltearse hacia ella, entendía lo mortificado que se sentía porque ella estaba igual, eran lo bastante grandes como para saber controlarse, más aun, estando en público, pero aquello, ese beso, había estado esperando demasiado tiempo por ese beso como para poder pensar en si debían o no hacerlo en público. La chica sonrió y se giró hacia la molesta ave, enviada seguramente por Harry, tomo el papel de la pata para que la pobre lechuza pudiera por fin irse.

El mago enderezo los hombros, como quien se dispone a la lucha y volteó para encontrarla leyendo un pequeño papel.

-Lamento el mal momento – dijo con su voz susurrante y casi entre dientes, lucia positivamente salvaje, su cabello revuelto, las mejillas sonrojadas y por alguna razón tenía dos botones de la camisa abiertos. La chica lo miro riendo.

-Se dé una buena manera de resarcirte conmigo, si estás dispuesto – dijo extendiéndole el papel.

-Que mejor manera para terminar con la tranquilidad del día que ir a casa de Potter – dijo con fastidio tomando su libro y levantándose del césped, tendiendo la mano para ayudarla a ella.

-Más que tranquilo diría interesante, seguro también será interesante ir a casa de Harry, los chicos mueren por conocerte – se sacudía un poco con la mano que él no tenía atrapada y antes de notarlo él había tirado de ella y la aprisiono contra su cuerpo.

-Crees que esto fue interesante? - dijo bajando su rostro hacia ella.

-No, creo que fue increíble – dijo soltando el libro para rodearle el cuello con sus manos y besarlo con ganas de más.

- ¿Segura que quieres ir a casa de Potter?

-SI no lo hacemos él irá a buscarnos.

-Creo que necesitamos hablar, de todo esto.

- ¿Te arrepientes?

-Jamás. Solo creo que necesitamos hablar, aclarar algunas cosas antes de... - se llevó la mano a la cabeza para revolverse los cabellos, ella no pudo evitar recordar a Harry con ese gesto.

-Lo sé, hagamos algo – dijo dejando suaves picos sobre sus labios – iremos donde Harry, pero no les diremos aun de esto, luego esta noche conversaremos en casa, ya mañana podremos decidir cómo haremos que esto funcione.

-En casa. - dijo pegando su frente a la de ella.

-En casa. Hay muchas cosas que yo también tengo que decirte. Iremos a cenar con los Potter y cuando apenas sea socialmente aceptable desapareceremos de ahí. Juntos.

-Yo... - intento decirle lo mucho que la amaba, pero las palabras parecían atorarse en su garganta – Hermione yo... desde hace mucho...

Un profundo beso lo detuvo de seguir balbuceando.

-En la noche Severus. - esta vez fue el quien tomó posesión de su boca con profunda pasión, adoraba la manera en que su nombre se escuchaba en sus labios.


Holi

Las complicaciones de la vida me volvieron a atrapar y por eso no actualice la semana pasada pero aquí estoy y espero les guste el nuevo cap, y POR FIN SE BESARON! Me cuentan que les parecio.

Reviews

Mia Montes: Que gusto que sigas leyendo pese a mis demoras, en teoría ya no me voy a demorar tanto, en teoría nada mas jajaj espero que te siga gustando. Gracias por comentar

SerenaStons: Y yo aquí trayendo un nuevo cap que espero te guste

Dinas´moon:No te preocupes por la tardanza mientras lleguen los reviews jajajaja si yo también ya estaba un poco desesperada porq se besaran y ya, sucedió y falta muy poco para terminarlo, cuando lo inicie fue con la idea de que sea corto y creo q hare un cap mas o dos maxim para que no quede muy largo. Y siiii viéndolo bien si se parece auqn como te dije por interno me gusta mas Deseando y esperando porq van directo al punto, jajajaj yo ak he dado mil vueltas para llevarlos a un simple beso ganoso y bueno la verdad amo ese fic, esta entre mis favoritos. Gracias por dejar tu comentario.

Lora: Siiiiiii se besaron, espero te gustara la escena, mira que dieron vueltas también antes de por fiiiiin llegar al hecho jajajaj

Yazmin: jajajja si tu presión función y muy bien, presioname con confianza parece que me sirve mucho jajajajj ahora, aquí esta el cap y espero me cuentes si te gusto. Aunque aun no se dicen cuanto se aman pero para eso estará el sig cap. Tambien le vendrá lo suyo al Ron en el siguiente cap, al abogado también. De Draco pues buenas intenciones y nada mas, no esperaba que Snape estuviera tan abierto aser tan publico, lamento no haber actualizado el jueves, tuve un serio problema familiar que me ocupo y me quito los animos pero aquí estoy deseando feliz cumple atrasado y dejándote este cap de regalo y con beso y todo kjjaajajj

Yetsave: Hola que bueno que regresaras y espero te guste el cap, ya me contaras.

Tequila: Siiiiiii son lentos, pero a poco no te ha sucedido que hay alguien q t gusta y q le gustas pero son tan ciegos que no lo ven, tenles paciencia, al menos ya se besaron que es un grraaaaan paso, siiiii y mira que aun falta ver mas de ese salvajon Snape que tanto nos gusta, gracias por comentar y espero leer tus impresiones de este cap.

Espero nos veamos o leamos mas bien, antes de acabar la semana.

Saludos

KAD