Capítulo 14

Muerte... el último recuerdo

Nota inicial: Bienvenidos de nuevo a esta interesante historia, espero que este capítulo sea de su agrado y lo disfruten tanto como yo escribiéndolo hace ya más de diez años.

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Después de una batalla sangrienta, el enemigo había sido vencido. Jack miraba victorioso hacia el elevador y lleno de gloria se mofó:

- Ja, creíste que me vencerías, ¡sólo eres basura!…

Jack se vio interrumpido al sentir el cañón de un arma a sus espaldas, justo en su cabeza, por lo que, levantó las manos, intuyendo de quién se trataba. Vaya qué era muy inoportuno el recién llegado.

- No te muevas o te volaré los sesos, y mira que estoy ansioso de dispararte.

La voz tras Jack decía con severidad, un tono que el joven reconoció al instante se trataba de Korben Dallas. No podía creerlo, finalmente lo había atrapado, aunque no era su única preocupación, pues sabía que en cualquier instante más muertos vivientes vendrían a buscarlo, a él y a Denis, que se encontraba inconsciente. El chico miró a su alrededor, buscando una forma de escapar hasta que la solución llegó.

Uno de los muertos vivientes se levantó, lanzándose ágilmente en contra de Jack, quien al ver esto, se agachó provocando, que su agresor, embistiera al policía llevándolo al borde de una saliente del edificio cayendo los dos al vacío, o al menos eso parecía, ya que, Korben, logró salvar su vida aferrando una de sus manos a la cornisa.

El final del policía estaba cerca ya que, debajo había un enorme vacío del que nadie podría sobrevivir, afortunadamente Jack, logró tomar la mano de Korben, al instante le pide que lo suba, no obstante, el chico duda un instante. Duda, que se disuelve al recordar que, de ahora en adelante, el policía le será de gran ayuda para cumplir su misión, por eso lo sube.

Estando arriba ya salvo, Korben, sigue apuntando a la cabeza de Jack ya que sabe que es un criminal muy peligroso. En tanto, el chico lo mira con furia, de la nada se escucha un disparo y un grito, enseguida se ve caer sangre proveniente del cuerpo de Jack.

- ¡Qué te pasa imbécil!, acaso quieres matarme. Esa es tu manera de agradecer que te haya salvado -. Chilla Jack molestó, al sentir un terrible dolor en su mano derecha, de dónde brotaba mucha sangre, producto del disparo de Korben.

El joven se encojé de dolor dándole la espalda a Korben, notando como detrás de él, un muerto viviente se retorcía, la razón, la bala que atravesó su mano, se incrustó en la cabeza de ese monstruo, que intentaba atacar a Jack.

- Estamos a mano -. Espetó el policía indiferente, dirigiéndose a dónde estaba el joven herido, tomó su mano lastimada e hizo que esté se levantara por el dolor, se la dobló por la espalda y lo mismo hizo con la otra mano, colocándole unas esposas para después volver a apuntar el arma.

Korben caminó hasta hallar el cuerpo de Denis, que seguía inconsciente. El policía sin dejar de apuntar en contra de Jack le ordenó levantar el cuerpo de la joven para después guiarlo a la salida de la mansión. Afuera del edificio, una nave negra con la insignia de la policía los esperaba, ya adentro, Jack, colocó a Denis en un sillón y después Korben lo esposó a un tubo.

El policía se dirigió a la cámara de control, de la cual, sacó un artefacto qué configuró a tres minutos y se dirigió de vuelta a la mansión. Cuando pasó junto a Jack, el joven se exaltó al ver lo que llevaba en las manos.

- ¡Qué demonios haces!

- Estoy cobrando me lo que le hiciste al supermercado -. Chisto Korben molesto.

- ¿Qué? No, ¡estás loco! -. Replicó Jack preocupado, sin embargo, fue ignorado.

Korben entró a la mansión, dejó el objeto en la sala, lo activo y camino a su nave, ya adentro, arranco su transporte, mientras que Jack no dejaba de gritar.

- ¿Qué hiciste? ¡eres un imbécil! ¡idiota! Esa casa me costó millones de dólares. ¡Estás loco!

- De qué te preocupas, si tú celda va a ser tu nueva casa… ¡Ahhh! Adivina qué, tiene una lujosa cama de piedra.

Cuando la nave se alejó varios metros, un tremendo estruendo se sintió, seguido de un estremecedor ruido. Korben abrió la escotilla de la nave para dejar que Jack mirara como se hacía polvo su carísima mansión. El joven miro horrorizado, no solo la destrucción de su hogar, si no también, el caos que reinaba en todos los rincones de la ciudad y un desagradable olor a muerte se mezclaba con la contaminación.

La nave llegó a la iglesia San John, el lugar que en sus visiones y múltiples alucinaciones había visto Korben, desde que comenzó todo este caos se sintió perturbado por vividas imágenes de algo que podrían ser recuerdos, se vio así mismo en una silla de ruedas visitando aquel lugar y unos niños rodeándolo, llenándolo de amor, sin embargo, el más desconcertante de todos era aquel donde veía a una mujer de cabello naranja que emitía una poderosa luz. Todo eso lo tenía abrumado necesitaba respuestas o perdería la cabeza.

Korben bajó guiando a sus dos prisioneros apuntándoles con dos armas, al entrar al recinto un joven vestido con sotana lo recibió, estaba asustado.

- ¡Ave María! baje esas armas. En la casa de Dios no tiene enemigos -. Jayson estaba conmocionado al ver a sus hermanos encañonados.

Korben guarda sus armas, estaba muy confundido por todo lo que estaba pasando, sin embargo, algo dentro de él le dictaba que las respuestas a todo aquello, las tenían ellos por eso decidió ir a buscar a Jayson.

- Lo sé padre, pero ellos son muy peligrosos. ¡Siéntense! -. Korben les ordenó a sus prisioneros, que se sentaron en una de las bancas

- ¡Dios mío! qué tiene ese pobre hombre -. Jayson se asustó al ver que de la mano de Jack salía profusamente sangre. - Quítele esas esposas antes de que se desangre. Es usted un mal pastor, como pueda ser tal crueldad -. Jayson replicaba teatral colocando un extremo de su sotana en la herida de su hermano, cuando Korben lo desató.

- Lo siento, pero lo tiene bien merecido -. Korben actuaba torpe abrumado porque las visiones lo invadían con más frecuencia, la última vez vio a un anciano que le hablaba sobre una entidad perfecta, lo más puro y bueno sobre el planeta. - Padre yo he venido porque tuve una visión que los incluye a ellos a usted y a otras dos jóvenes -. Continuo el policía consternado. - Necesito que me ayude a saber qué significa y saber quién soy en realidad -. Korben estaba muy confundido necesitaba respuestas Pues sentía que se estaba volviendo loco, nada de lo que veía tenía sentido.

Korben se sentó al lado de Jayson, esperando con agustía que el sacerdote pudiera ayudarlo con dilema. En tanto Jack se dolía terriblemente y Denis permanecía atenta, sabía su hermano le revelaría su trágica situación.

Una de las ventanas se rompió, dejando los presentes impactados al ver quien emergía desde afuera. De la sacristía salían Lucy y Nancy que vieron con horror al hombre que había entrado por la ventana y se había parado justo enfrente de Jack, quien, no podía creer que se trataba del sujeto que hacía 13 años atrás los había torturado casi hasta la muerte, ese mismo que violaba por las noches a su mejor amiga Lucy y golpeaba a Jayson, Nancy y Denis, aquel de cuerpo enorme, mirada aterradora, que cuando eran niños los llevó a la Escuela Militar para educarlos, después de que la iglesia, donde antes vivían, había sido destrozada por los Antares. Ese militar que, Jack, apuñaló por la espalda para evitar que siguiera abusando de Lucy. Ese terrible general se encontraba una vez más frente a ellos, como si fuera una pesadilla.

Beristain levantó su mano, en la cual sostenía la misma arma con la cual había sido asesinado. Los presentes atónitos siguieron con la vista la mano del general, quien, la bajó con toda su fuerza, enterrando el objeto punzocortante en la mano derecha de Jack que tenía apoyada en la butaca de enfrente, provocándole una severa lesión. El tremendo gritó de dolor del joven hizo que todos reaccionaran.

Korven sacó sus armas y empezó a disparar, pero Berastain no caía, solo brotaba sangre y carne podrida.

El muerto viviente empezó a caminar hacia el policía, quien, no podía creer lo ocurrido. Beristain brinco arriba de Korben, derribándolo. Enseguida Nancy corrió ayudarlo con uno de los candelabros, estrellándolo en contra del muerto viviente, lo cual provocó la furia de este, quién, se levantó e intentó regresarle el golpe, sin embargo, el padrecito reaccionó lanzándole la biblia. Tras aquel acto, Berastain cambio de objetivo y ataca al sacerdote, quien, sin mucho problema lo esquiva.

Korben se levanta y comienza a disparar de nuevo, sin ningún resultado, hasta que Jack logró retirar la navaja de su mano derecha y Nancy con ayuda de Denis impactan una butaca en contra del muerto viviente, que fue a dar en contra de la pared junto a la butaca. Como acto final, Jack, lanzó la navaja enterrando la en la sien del general, que dejó de moverse.

Todos estaban a la expectativa, esperando que el muerto viviente se moviera, algo que no ocurrió, sin embargo, había que estar seguros, por lo que, Nancy y Denis estrellaron la butaca en contra de Berastain provocando que éste se deshiciera, sólo la cabeza quedó suspendida. Jack se acercó y retiro la navaja de la cabeza del muerto viviente, limpiándola y guardándola.

Korben estaba aturdido, una y otra vez, visiones le jugaban una mala broma o al menos eso parecía para él, pues los recuerdos iban y venían. Ahora vio a los mismos niños de siempre, una mujer de cabello naranja y una extraña profecía que se repetía una y otra vez. Delirante por toda esa confusión dentro de su cabeza se ofuscó y se volvió violento.

- ¡Nadie se mueva! -. Ordenó Korben apuntando sus armas a los jóvenes. - ¡Qué diablos era eso! ¡qué demonios está pasando!

- Tranquilo, baje su arma, se lo podemos explicar -. Jayson habló tranquilo tratando de calmar al policía.

- No, si lo hago esos dos escaparan -. Objetó Korben confundido, fuera de sí.

- No se preocupe no pueden escapar porque ahora todos estamos involucrados en esto. Usted nos tiene que ayudar a resolver esto, por favor, baje su arma y le diremos todo-. Insistió Jayson acercándose al policía con las manos levantadas con mucha calma y tranquilidad.

Korben guardó sus armas y se sentó en una de las butacas, en tanto, los demás jóvenes se acercaron dónde estaba el padre y el policía, a excepción de Nancy que volvió a la sacristía por el botiquín de primeros auxilios.

- El fin del mundo se acerca, el caos reina en la tierra y la vida y la muerte no existen -. Explicaba Jayson serio. – Por esa razón, los muertos han regresado a este mundo, si no hacemos algo antes de que el sol se oculte, nuestro mundo dejará de existir y el caos terminará por consumirlo todo.

- Nuestra única esperanza es usted señor Dallas-. Interrumpió Denis sentada junto a Korben, lo miraba esperanzada y melancólica. - Usted es el único que sabe cómo usar los cuatro elementos para activar al quinto y poder salvar la Tierra.

- ¿Qué tonterías son todo esto? ¿Qué son los cuatro elementos? y ¿Quién les dijo que yo sabía cómo salvar la Tierra? -. La angustia carcomía a Korben, pues no tenía ni idea de que le hablaban.

- Acuérdese, usted salvó la Tierra hace 21 años usando los cinco elementos -. Agregó Jack algo preocupado por la actitud de Korben.

- Acaso no se acuerda, que usted es Korben Dallas el héroe que salvó a la tierra con ayuda del padre Cornelius y el quinto elemento -. Inquirió Lucy también preocupada.

Cuando Nancy regresó lo primero que hicieron los cinco jóvenes fue extender sus brazos mostrándole a Korben sus marcas, aquellos tatuajes extraños en bajo relieve que simbolizaban los cuatro elementos.

Korben no podía creer lo que veía, esas marcas le eran familiares, hasta que logró recordar algunas imágenes. Una joven cayendo a su taxi. Él con la joven en brazos mostrándole el brazo de la chica con una marca a un sacerdote, la cual distinguió enseguida. Sacando unas piedras del interior de una mujer extraterrestre de color azul. Bajando del ducto de ventilación de una habitación a la joven, que se encontraba seriamente herida. El padre, un hombre con una ropa rara negra con rosas en el cuello, un monaguillo y él en una habitación con cuatro monumentos alrededor y la joven herida en el centro. Una enorme luz y unas voces que decían.:

- Yo, Korben Dallas, ¿tú?

- Leeloo

Cuando reaccionó de nuevo, vio a los cuatro jóvenes sin poder creer lo que ocurría y lo único que salió de su boca fue:

- Y las piedras dónde están

- ¿Piedras? ¿Cuáles? -. Preguntó Nancy confundida mientras curaba a Jack.

- Para hacer que el quinto elemento reaccione, se necesitan cuatro piedras que simbolizan los cuatro elementos. Por cierto, ¿quién es el quinto elemento?

- Jayson -. Contestaron en unísono a excepción del aludido.

- El padre Cornelius nos dijo que, dentro de ellos se encontraban los cuatro elementos y que yo era el quinto, quién salvaría el mundo -. Informó Jason orgulloso

- ¿Dónde está el padre Cornelius? -. Korben preguntó, al escuchar de nuevo aquel nombre.

- Murió cuando la iglesia fue atacada -. Contestó Jack abrumado y dolido

- Cómo supo que tú eres el quinto elemento.

- Porque soy su hijo -. Jayson argumentó cabizbajo.

- ¿Qué pasó con el quinto elemento que yo conocí? -. Korben preguntaba tratando de tener un poco de lógica en todos sus recuerdos.

- Después de mi nacimiento, colocó el espíritu de los cuatro elementos en ellos y después se suicidó -. Informó Jayson muy afectado por la noticia que acaba de dar.

Korben quedo atónito ante aquella respuesta, sentía un terrible dolor dentro, sin embargo, tenía que ser fuerte, ya habría tiempo para llorarle, cuando todo esto terminara.

- Porque los cinco llevan mi apellido -. Preguntó Korben preocupado y agobiado por la muerte de Leeloo.

- El día que nació Jayson, también nacimos nosotros. No sabemos quiénes son nuestros progenitores, ya que el padre Cornelius, se encargó de cuidar de nosotros y como no sabía quién era su hijo a todos nos bautizó bajo el mismo apellido -. Aclaró Lucy incómoda con el hecho que acaba de confesar.

Korben Dallas empezó a procesar toda aquella información, estaba conmocionado, angustiado, triste y frustrado por no saber o recordar algo de lo que acababa de escuchar, sin embargo, una duda lo aquejó. Sabía que él había amado profundamente al quinto elemento y juntos, habían procreado un hijo.

- Entonces tú, Jayson eres mi hijo -. Afirmó algo confuso Korben mirando al aludido extrañado por apenas reconocer a su propio hijo.

- Si yo soy. Con el paso de los años el padre Cornelius me dijo, que yo era tu hijo.

Korben miraba muy extrañado a Jayson, buscando rasgos que se parecieran a los suyos o s los de su amada. Al cabo de un rato sólo sonrío, lanzándole una sonrisa de alegría al joven.

- Señor tenemos que apresurarnos, el fin del mundo se acerca, tenemos que llegar Egipto antes del crepúsculo -. Nancy sacó de sus pensamientos al policía.

- Pero será imposible, esos seres nos esperan en Egipto y no tenemos armas para combatirlos -. Analizó preocupada Denis.

- La bodega de la Escuela Militar está llena de armas. Hay que ir por ellas -. Propuso Jayson entusiasmado, se sentía inspirado por haber sido reconocido por su padre.

Los cinco asentaron con la cabeza y se dirigieron a la salida para entrar a la nave de Korben.

- Adónde tú te quedas a cuidar a Lucy, además, estás herido. Será mejor que te quedes -. Nancy detuvo a Jack para casi aventarlo fuera de la nave.

La nave despegó a toda velocidad, dejando a Lucy suturando las heridas de su amigo, que se quedó dormido de tanto dolor.

Unos gritos despertaron a Jack, quién, se levanta de su cama y comienza a caminar entre pasillos oscuros. Hace mucho frío y el suelo está helado. Camina lentamente seguido por el llanto de una niña, a lo lejos ve una puerta abierta y silenciosamente se dirige hasta ella. Cuando llega a la habitación abierta, vio a un hombre enorme y musculoso hundido de placer, aprovechándose de una niña. Enfurecido golpea al hombre con un bate en la espalda sin causarle daño alguno.

El general furioso le arrebata el objeto y golpea a Jack abriéndole la frente, dejándole un pómulo sangrando. Beristaín se disponía a seguir con sus abusos, sin embargo, la niña ya no está en ese lugar, pues se encuentra junto a Jack, quien, se levanta colocándose delante de la niña para protegerla. El militar vuelve a tomar el bate tardándose un instante, mismo, que la niña aprovecha para salir de la habitación. El adulto molesto, arremete en contra del niño, que con mucha suerte esquiva el golpe tirándose al piso. El hombre, con el camino libre sale corriendo detrás de la niña.

Jack asustado lo persigue. Afuera el general casi alcanza Lucy, aunque el niño actuando por instinto saca su navaja y la lanza con todas sus fuerzas. Cuando, el hombre tiene a la niña, el objeto punzocortante se clava en la nuca matando al instante al militar.

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Nota final: Como ya comenté arriba, hace más de diez años que imaginé este Fanfic, nunca escribí los primeros episodios, aunque siempre tuve en mis recuerdos como empezaba. Escribí, a mano, a partir de este capítulo hasta el final, por lo general así es como nacen mis fanfics, del final al principio, raro, pero así es. Te agradezco que hayas llegado hasta aquí y ya sabes, si quieres comentar algo adelante.