Disclaimer: The story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the plot belongs to Simaril. I just translate with her permission.


Disclaimer: La historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la trama de Simaril, solo me adjudico la traducción.


Este capítulo lo betearon mis amadas Yani y Meli, betas de Élite Fanfiction ( www facebook com / groups / elite . fanfiction / )


Capítulo ocho: Progreso

POV Edward

Esperé impaciente a que Bella llegara la mañana siguiente. Mi impaciencia se debía principalmente a que llegué una hora antes de lo que arreglamos. Las burlas de Emmett eran solo parte de la razón, estaba como un niño en la mañana de Navidad, demasiado emocionado como para esperar. Era un viaje de cuarenta minutos hasta Finger Lakes, lo que significaba que tendría cuarenta dichosos minutos de contacto con Bella para disfrutar.

Había pasado la mayor parte de la noche discutiendo con Carlisle, organizando nuestro viaje a Forks y tratando de elaborar un plan de acción. No pudimos decidir mucho porque necesitábamos el aporte de la familia, especialmente el de Jasper, pero ayudó a pasar el tiempo.

El Jeep de Emmett entró en el estacionamiento y mis hermanos salieron. Rosalie había decidido no unirse a nosotros, no estaba dispuesta a pasar más tiempo en presencia de los lobos del absolutamente necesario. Jasper tampoco estaba feliz con la perspectiva, pero Alice se negaba a perder tiempo con Bella y él no soportaba dejarla fuera de su vista en presencia de una manada de lobos. No era tan optimista sobre ellos ahora que los había visto de cerca.

—Están en camino —dijo Alice.

—Pensé que no podías verlos —respondí. No habíamos sido capaces de descubrir por qué el futuro de Bella se volvió negro, pero Carlisle teorizó que era a causa de los lobos.

—No puedo verlos en una visión —dijo Alice con un poco de amargura—. Pero pude verlos cuando los pasamos conduciendo hace una milla en el camino.

Incluso mientras hablaba, la moto de Bella entró al estacionamiento. Con una risa que escuché incluso desde dentro de su casco, ella estacionó a unos centímetros de Emmett. Mis temores por ella conduciendo esa máquina de muerte se habían aliviado un poco cuando vi lo bien que la manejaba.

Una de mis partes favoritas de los últimos días dando vueltas por el campus era verla llegar por la mañana. Su sonrisa siempre era eufórica cuando se sacaba el casco y sacudía su cabello. Jasper me dijo que sus emociones eran casi vertiginosas cuando estaba conduciendo. Lo había llevado a esperar conmigo cada mañana, así podía obtener lo que Emmett llamaba su "dosis de felicidad".

—Buenos días a todos —saludó. Aunque su tono era alegre, los signos de su sueño perturbado se mostraban en la sombra bajo sus ojos—. Espero que no les importe, pero invité a los chicos a venir con nosotros.

—Cuantos más mejor. —Solo tengo que mantenerme alejada de ellos. Los pensamientos de Alice me hicieron sonreír y Bella me devolvió la sonrisa con entusiasmo.

Verla mirarme así hizo que mi corazón saltara. Lo que antes era tan común que no lo había apreciado completamente, ahora era el mejor momento de mi día.

La camioneta estacionó y Jacob salió del asiento del conductor.

—Esperamos que todos tengan hambre, Bella estuvo cocinando para un batallón toda la mañana. —Su sonrisa era amigable, pero estaba luchando con la diversión. Aparentemente, él y sus amigos habían conspirado para hacernos comer tanta comida humana como fuera posible y habían alentado a Bella a hacer un enorme picnic.

—Muerto de hambre —dijo Emmett felizmente—. No puedo recordar la última vez que comí.

Jasper resopló, pero los lobos lucían un poco preocupados.

—¿Quieres algo ahora? —Bella era adorable con su preocupación por él—. Hay mucho.

—Eso sería genial. Necesito algo para aguantar hasta que lleguemos allá.

Un poco de preocupación se convirtió en pánico, pensaban que íbamos a cazar mientras estuviéramos ahí.

Me moví hacia la camioneta, con la excusa de admirar el sistema de sonido, y susurré una garantía de que Emmett estaba bromeando, todos habíamos cazado recientemente, y no había riesgo para Bella. Parecieron calmarse, pero cuando Bella me dio un casco y palmeó la parte trasera de su moto, Jacob perdió la calma.

—¿Estás segura de que quieres manejar, Bella? No estás acostumbrada a hacerlo con un pasajero.

Ella se giró hacia él con un resplandor poco característico.

—Estoy bien, pero gracias por tu preocupación. Solo porque tengas alguna mierda machista sobre ir conmigo, no significa que Edward la tenga.

Hubiera sido de muy mala educación hacer un baile feliz en ese momento, así que tuve que resistir al impulso.

—Todavía quieres venir conmigo, ¿no? —preguntó.

Más que nada. Asentí.

—Bueno, vamos. Jacob, te aconsejo que uses el viaje para arrastrar tu estúpido trasero al siglo XXI. Y si no, te puedes ir a casa.

Fue muy divertido verlo temblar bajo su ira. Murmuró algo sobre comportarse y volvió a entrar en la camioneta.

—Chicos, ¿conocen el camino? —preguntó.

Jacob y Emmett asintieron, Emmett con mucho más entusiasmo que Jacob.

—Está bien, nos vemos ahí.

Ante su seña, me subí en la parte trasera de su motocicleta. Me sentía ridículo usando un casco, que se suponía me protegía, que podía romper con un movimiento de mi dedo, pero olvidé mi autoconsciencia cuando tomó mis manos y las envolvió alrededor de su cintura. Esto era lo más cerca que había estado de ella en dos años y el calor que podía sentir incluso a través de su chaqueta era maravilloso. Ella esperó que los demás salieran antes de seguirlos.

Cuánto más conducía, más me relajaba. Permaneció dentro del límite de velocidad, lo que me consoló; aunque yo no podía ser herido, ella todavía era terriblemente frágil. Muy pronto el viaje había terminado y estacionamos.

—Así que, estadísticamente hablando, ¿cuáles son las probabilidades de que te vuelvas a subir a mi motocicleta? —preguntó, sus ojos brillando por la diversión.

Me quedé momentáneamente aturdido, ella estaba bromeado conmigo. Aunque ella siempre había tenido un buen sentido del humor, nunca había bromeado conmigo antes. Me gustaba.

—Las probabilidades están definitivamente a tu favor. Eso fue divertido.

—Bien, voy a darle al motor un poco más de fuerza de camino a casa, a ver si todavía estás dispuesto.

Otros cuarenta minutos de tenerla en mis brazos. Estaba extasiado por la perspectiva de hacerlo otra vez.

Ella fue a la parte trasera de la camioneta y sacó las mochilas para ella y los lobos. Las de ellos estaban abultadas por la comida que había traído, pero la de ella era mucho más pequeña. Nos observó viendo nuestras manos vacías.

—¿No trajeron agua?

—Supongo que lo olvidamos —dijo Alice, maldiciendo mentalmente su descuido. Se había asegurado de que todos estuviésemos vestidos apropiadamente para la expedición, remplazando mis zapatos por zapatillas, pero ninguno había pensado en traer agua.

—No se preocupen, trajimos de más. —Nos arrojó una botella a cada uno y después sacó sus zapatillas de la camioneta. Mis ojos se agrandaron mientras levantaba la pierna de su pantalón hasta la rodilla para sacar sus botas de montar.

Jesús, ¡eso es caliente! Bella es mi hermana, Bella es mi hermana. No la encuentro caliente. Pero Jesús, esas botas…

Estaba demasiado atontado por la vista ante mí como para estar molesto por los pensamientos de Emmett. Él tenía razón. Era increíblemente caliente.

Bella siempre fue hermosa para mí, ya sea durmiendo en ropa deportiva o en un hermoso vestido, pero eso… eso era todo un nivel nuevo de atracción. Alejé mis ojos, preocupado de que mi cuerpo me traicionara, y observé a Jacob. Estaba seguro de que si algo sofocaría mis pensamientos lujuriosos sería él. Funcionó a la perfección, pero mi lujuria fue reemplazada por unos celos furiosos. Él la estaba mirando con deseo no disimulado. Miré a Jasper implorando y él mandó una ola de calma con su influencia.

—¿Listos? —Bella nos miró expectante mientras se ponía su mochila.

Todos murmuramos nuestro acuerdo, algunos de nosotros con más entusiasmo que otros. No sabía cómo se sentirían los lobos con correr a paso humano, pero nosotros no lo estábamos deseando. Aunque valía la pena por la compañía de Bella.

Cuando ella dijo correr, asumí que se refería a trotar. Estaba equivocado.

Cuando encontramos el camino que ella quería seguir, ella elongó. Emmett copió sus acciones con la expresión de alguien examinando a un espécimen interesante en el zoológico. Cuando estuvo bien preparada, se dirigió hacia el camino. No había otra forma de definirlo, ella corrió a toda velocidad por el camino. Su respiración tenía el ritmo lento y constante de un atleta experimentado.

Mientras nosotros hacíamos todo lo posible para mantener un ritmo humano, los lobos no lo estaban haciendo. Corrían con Bella, empujándola a ir a más velocidad de su ritmo.

Ella ama correr incluso más de lo que ama andar en moto, pensó Jasper, disfrutando de la felicidad que surgía de ella en oleadas.

Mientras él disfrutaba de sus emociones, yo disfrutaba de sus expresiones; estaba exultante mientras corría y su sonrisa era impresionante.

Cuando ella eventualmente se cansó y empezó a desacelerar, mantuve el ritmo a su lado, tratando de emparejar mi respiración a la suya. Emmett había olvidado el acto humano y había dejado de respirar por completo.

—Respira, idiota —le siseó Jasper y él inmediatamente comenzó a jadear como una tortuga asmática.

Bella se paralizó a su lado, mirándolo con evidente preocupación.

—¿Estás bien, Emmett?

—Solo… me… falta… un… poco… el… aire… —jadeó dramáticamente.

—Vamos a tomar un descanso. —Ella miró alrededor y vio una pequeña zona de césped a través de los árboles—. Podemos detenernos aquí a almorzar.

—Maravilloso —dijeron al unísono los lobos.

Bella les sonrió con cariño, luego caminó a través de los árboles y se sentó en el suelo. Los lobos ya estaban revolviendo sus mochilas, sacando paquetes con comida y abriéndolos con deleite.

—¡Oigan! ¿Fueron criados por lobos? —los gruñó Bella, regañándolos con una mirada severa. Ellos pusieron expresiones arrepentidas.

Ella se arrodilló, tomando los paquetes y esparciéndolos en un círculo. Emmett tomó el lugar al otro lado de Bella, dejándonos a Alice y a mí al lado de los lobos. Era difícil decir quién estaba más decepcionado por eso, Alice o Jacob. Yo estaba tan feliz de estar cerca de Bella que incluso el olor de los lobos no me molestaba.

—Empecemos —dijo Bella, tomando un tazón con ensalada de pasta y dos tenedores para ella. Me preguntaba por los tenedores hasta que me extendió uno—. ¿Quieres compartir otra vez?

Mi sonrisa era tan amplia que, si hubiera sido humano, me habría dolido. Escuché que su corazón se saltaba un latido cuando me habló y tuve que resistir la urgencia de festejar. Podría haber sido mi encanto sobrenatural lo que la hizo reaccionar así, pero era exactamente la misma forma en que reaccionaba a mí antes. No pude evitar tener esperanza. ¿Podría ser que…?

Traté de anular esos pensamientos esperanzados, no era prudente prepararme para la decepción, pero no tuve éxito. Tendría que preguntarle a Jasper lo que ella sentía a mi alrededor, no podía creer que no había pensado en hacerlo antes. Por otra parte, él tampoco me había ofrecido la información.

—¿No tienes hambre? —Bella me llamó la atención otra vez.

Miré alrededor para ver a los lobos peleando por la comida a un ritmo impresionante. Los otros intentaban aparentar que estaban disfrutando su comida, mientras lanzaban todo lo que podían a la maleza cuando la atención de Bella estaba en otra parte.

—En realidad no. —Su rostro decayó y me apresuré a tranquilizarla—: Aunque está muy bueno.

Ella pareció apaciguada y regresó a su propio almuerzo. Alice se cansó de lanzar comida y comenzó una conversación sobre la vida nocturna de Ítaca.

—Deberíamos salir esta noche —se entusiasmó—. Ir a Collegetown*. Apuesto a que Rose también vendría.

Bella parecía interesada, pero Jacob frustró nuestras esperanzas.

—Esperaba que pudiéramos ver una película o algo esta noche, solo nosotros cuatro. Tenemos que regresar mañana y no hemos tenido mucho tiempo para ponernos al día.

—Tuvimos toda la noche ayer. Vamos, Jake, será divertido.

—Pero realmente quería que pasáramos el rato, solo nosotros. —Su mirada suplicante era digna de competir con la de Alice cuando estaba muy determinada; lo que era vergonzoso, pero eficaz.

—Bien, podemos pasar el rato. —Se giró hacia Alice, su expresión era de disculpa—: ¿Otro día?

Alice asintió felizmente.

—Absolutamente.

Bella alejó su plato y estiró sus piernas delante de ella.

—Pásame esa mochila, Embry.

Él le pasó una de las mochilas, y ella buscó a través de los bolsillos, sacando una cámara plateada. La reconocí como la que Charlie le había comprado como regalo de cumpleaños.

—Sonríe —indicó, apuntando la cámara hacia Emmett. Él sonrió mostrando los dientes y ella tomó una foto, después tomó fotos de cada uno de nosotros.

Atrapó a Jasper desprevenido y captó su expresión de adoración cuando miraba a Alice. Debería pedirle una copia de esa, a Esme le encantaría.

—Déjame tomarte una a ti —pidió Alice, sosteniendo una mano para que le diera la cámara. Bella entregó la cámara voluntariamente y sonrió hermosa—. Ahora una con Edward.

Bella me miró.

—¿Te importa?

—Para nada. —Me acerqué un poco más a ella y sonreí a la lente.

Alice tomó la foto y luego frunció el ceño mientras la examinaba.

—Esta no está buena, no los centré a los dos. Acérquense un poco más.

Le dirigí una mirada interrogante. Vi la foto en sus pensamientos y estaba bien, aunque no había ocultado mi expresión de nostalgia tan bien como había esperado.

Confía en mí, Edward.

Bella se acercó a mí y pasé un brazo vacilante alrededor de sus hombros. Sentí su corazón palpitar y acelerarse. Se sentía como si estuviésemos encapsulados en una burbuja, nada más importaba en ese momento. Cuando me miró a los ojos, era casi posible creer que se sintió de la misma manera.

Alice tomó la foto, sacándonos de nuestro aturdimiento y un rubor cubrió las mejillas de Bella.

—Creo que es hora de que volvamos a casa —dijo Jacob con rigidez. Sus pensamientos eran caóticos mientras repetía el momento entre Bella y yo. Había visto algo más en su expresión y, sea lo que sea, no le gustaba.

Aquí vamos, justo como antes. No tengo ninguna posibilidad ahora.

Su tristeza era mi esperanza. Él tal vez no tenía oportunidad, pero si tenía razón, yo sí la tenía.

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Hicimos un trabajo rápido en empacar los restos del almuerzo y los lobos se pusieron sus mochilas considerablemente más ligeras. Esperé que Bella estirara otra vez, asumiendo que querría volver corriendo, pero después de darle una mirada preocupada a Emmett, sugirió que camináramos.

Emmett estaba decepcionado de que no vería a Bella correr otra vez, encontraba la nueva elegancia de Bella casi tan entretenida como solía encontrar sus tropiezos como un aire fresco. Sin embargo, yo estaba muy contento de caminar a su lado. Cuanto más tiempo pudiera pasar con ella, mejor.

Ella preguntó mis planes para la universidad y le expliqué que me había tomado un año sabático, pero que me aburrí y ahora estaba esperando a ver si Cornell aceptaba mi admisión tardía. No sabía lo que estaba estudiando, mi torpeza a su alrededor no había permitido muchas conversaciones. Esperaba que estuviese estudiando literatura o algo similar, y me sorprendí cuando dijo que se estaba especializando en psicología.

—Esa es una coincidencia —exclamó Alice—. Eso es para lo que está aplicando Edward.

¿Lo estaba?

Alice me dirigió una mirada exasperada. Quieres más tiempo con ella, ¿no?

Asentí discretamente.

Entonces sigue el juego.

Bella me dirigió otra sonrisa deslumbrante.

—¿En serio? Eso será divertido. Necesito un compañero de estudio.

Compañero de estudio. Compañero de alma. Tomaría cualquier cosa que pudiera. Además, todavía no tenía un título en psicología.

Todo el tiempo que estuvimos charlando felices, Jacob estuvo acumulando enojo. Leía más en nuestra conversación que una simple amistad y luchaba por encontrar un tema que regresara la atención de ella a él.

—Así que, Bella, se acerca tu cumpleaños. Irás a casa para celebrar, ¿cierto?

—Lo siento, Jake. No puedo perderme la escuela y los vuelos son demasiado caros.

—Sabes que a Charlie no le importaría pagar el vuelo. Ya te está extrañando. Teníamos todo planeado, una fiesta de hogueras, buceo en el acantilado. Emily está realmente emocionada por eso y sabes que Charlie se preocupa. Necesita verte.

—No puedo, Jake. Iré a casa para Acción de Gracias. Estoy segura de que Charlie sobrevivirá sin mí hasta entonces, y puedo llamar a Emily y explicarle.

Jacob mantuvo su expresión decepcionada, pero sus pensamientos eran astutos.

—Lo entiendo, estás demasiado ocupada con tus nuevos amigos. Ya no tienes tiempo para nosotros.

Si profundizaba más en la culpa, necesitaría una pala. Esperaba que Bella se desmoronara inmediatamente, pero se mantuvo firme.

—Jacob, estás siendo un idiota. Me conoces bien como para creer eso. Tus trucos de culpabilidad no funcionarán, así que renuncia mientras estés a tiempo. Además, sabes que no soy una persona de grandes cumpleaños.

Toma eso, cachorrito. Mi hermana pequeña ya no es presa fácil. Emmett estaba sonriendo ampliamente, incitando a Jacob a otro intento de manipulación.

—Solía conocerte bien, ahora no estoy seguro.

Bella se sintió lastimada por sus palabras y su rostro cayó. Quería envolverla en mis brazos, eso o romperle la mandíbula al perro. Cualquiera de las dos era una opción atractiva. Ella no habló otra vez, pero apuró su paso hacia el auto.

Quil y Embry estaban impresionados por el comportamiento de Jacob. Lo observaban, ambos planeando tener una conversación seria con él una vez que estuvieran en la privacidad de su camioneta.

Cuando llegamos al estacionamiento, se subió a su motocicleta y me hizo una seña para que me uniera a ella. Jacob abrió su boca para protestar, pero se lo pensó mejor. La expresión de ella era sombría, su dolor había cambiado a enojo.

—Nos vemos en mi casa —dijo cortante.

—Claro, seguiremos… —Las palabras de Alice fueron interrumpidas cuando Bella encendió el motor y salió hacia la carretera.

A diferencia del viaje tranquilo hacia el bosque, ahora Bella condujo con abandono. Ventilando su frustración en la carretera, tomó las curvas demasiado rápido y empujó el motor hasta sus límites. La agarré un poco más fuerte contra mí, listo para sacarla de la motocicleta fuera de control en cualquier momento. Ella estaba ajena a mi preocupación, respirando con jadeos y su corazón latía rápidamente mientras doblaba y se desviaba, montando el subidón de adrenalina.

Emmett pareció pensar que su velocidad era un desafío y su jeep rugió pasándonos, su risa clara para mis oídos. Jacob lo siguió, sin querer ser vencido por una "sanguijuela".

En lugar de aceptar el desafío, Bella desaceleró a una velocidad segura. Me estaba acostumbrando al paseo cuando dio un giro inesperado, dejando que los demás avanzaran mientras ella tomaba un camino lateral.

Se detuvo en una parada de descanso y se sacó el casco.

—Es tan imbécil a veces.

—¿Jacob? —No estaba completamente seguro de que me estuviese hablando a mí, pero tenía curiosidad sobre su relación y esperaba que mi pregunta abriera el tema.

—Sí, Jacob.

Me dio unas palmaditas en las manos, que todavía estaban envueltas alrededor de su cintura, indicando que debía soltarla. Lamentablemente, lo hice y bajamos de la motocicleta.

—Normalmente es genial, pero de vez en cuando hace mierdas como las que hizo allá —dijo, paseando de un lado al otro—. Él sabe por qué no puedo ir a casa, pero en lugar de ser un amigo y entender, comienza con los trucos de culpabilidad.

—Estoy seguro de que solo te extraña —dije. Se sentía mal defenderlo, pero sabía que él se preocupaba genuinamente por ella. También la había mantenido a salvo. Se lo debía.

Se desplomó en un banco.

—Sí, tienes razón. Él a veces se olvida.

—¿Se olvida? —Estaba seguro de que se refería al accidente, pero sentía curiosidad por ver si confiaba en mí. Palmeó el asiento a su lado y me uní a ella.

—Algo me pasó hace unos años y fui un desastre por mucho tiempo. Jacob me cuidó, me arregló si quieres, pero se olvida que ya no estoy enferma. No estoy rota. Puedo decidir las cosas por mí misma. —Pasó las manos por su frente—. Sueno muy desagradecida, ¿no?

—No, suenas como alguien que ha pasado por algo malo y está empezando de nuevo. Eso requiere valentía.

Sonrió agradecida.

—Gracias, Edward. Eres realmente bueno escuchando.

Quería reírme por la ironía, pero mantuve mi expresión serena.

—Mi familia a menudo dice lo mismo.

—Apuesto que sí. ¿Volvemos? Jacob probablemente esté preocupado.

Asentí de acuerdo, subimos a la moto otra vez y continuamos nuestro viaje a casa.

Ella tenía razón sobre la preocupación. Escuché sus pensamientos antes de que estuvieran a la vista. Jacob estaba teniendo lo que Alice diagnosticaba como una rabieta. Iba y venía, murmurando amenazas mientras mis hermanos lo veían cada vez más divertidos.

Si él la lastimó, destrozaré a ese bastardo. ¿Qué si tuvieron un accidente? Podría estar lastimada. ¡Podría estar sangrando! Detuvo su paseo cuando nos estacionamos frente a la casa de Bella. Su alivio por verla a salvo era abrumador, pero cambió rápidamente a ira.

—¿Qué demonios estabas pensando? —demandó.

—¿Perdón? —Ella se sorprendió por su ira.

—Se suponía que ibas a conducir con nosotros, pero te fuiste por tu cuenta. ¿Qué estabas pensando?

Sus ojos se endurecieron y su mandíbula sobresalía por su propia ira que se formaba.

—Estaba pensando que soy una adulta y que soy muy capaz de decidir qué hago con mi maldita vida.

—No puedes simplemente hacer mierdas así. Estaba preocupado.

Él destruyó toda la compostura y la comprensión que ella había obtenido de nuestra charla. Fue como ver un accidente de autos en progreso, fui incapaz de mirar hacia otro lado.

Ella no le respondió. En lugar de eso, agarró su mano y lo arrastró lejos de nosotros. Aunque ella claramente pensó que estaban fuera de nuestro alcance, todos escuchamos cada palabra que dijo.

—Sucede que me gusta Edward… y su familia. —Definitivamente hubo una pausa después de mi nombre y tuve que luchar contra el impulso de gritar.

La expresión de él era hosca.

—A ti te gusta el niño bonito, ¿no? Bueno puedes olvidarte de eso, él es malas noticias.

—Escucha aquí y escucha bien —siseó—. No eres mi maldito padre. De hecho, si mis cálculos son correctos, todavía eres legalmente un niño. Tal vez parezcas un hombre, Jacob, pero tu cerebro necesita la oportunidad de alcanzar a tus músculos.

Sus palabras ardieron e hicieron que su ira surgiera una vez más.

—¿Estás segura de que tus cálculos son correctos? No sería la primera vez que olvidas algo, ¿no?

Escuché la sorpresa en la mente de Jasper cuando sintió la oleada de ira de Bella.

—Oh, mierda. —Quil se tapó los ojos como si no pudiera soportar ver lo que pasaría después.

Antes de que pudiera moverme para detenerla, tiró su brazo hacia atrás y lo golpeó en la mandíbula. Hubo un horrible sonido cuando hizo contacto, lo que estaba muy seguro de que fue un nudillo roto.

—¡Hijo de puta! —Ella sostuvo su mano contra su pecho, saltando en su lugar.

—Cielos, Bells. ¿Por qué demonios hiciste eso? Déjame echar un vistazo. Creo que te rompiste algo. —La preocupación de Jacob era sincera, pero Bella todavía estaba cegada por la ira por sus palabras.

Ella dejó de moverse y lo fulminó con la mirada.

—Tú te irás ahora. Empaca tu mierda y vete al demonio de mi casa. —Su tono era frío e inquietantemente tranquilo.

—Lo siento, no quise decirlo. Estaba preocupado. Vamos, Bells, soy yo, sabes que no lo dije en serio.

—Sí, eres tú. Sabes por lo que he pasado y sabías exactamente qué palabras me lastimarían. No te lo diré otra vez. Lárgate a la mierda de mi casa. De hecho, no solo de mi casa, lárgate de mi vida.

Jacob la observó con incredulidad. Nunca se imaginó que ella le hablaría de esa forma y su arrepentimiento era casi doloroso.

—Quil, Embry, llévenselo antes de que golpee con una barreta su grueso cráneo.

Quil tomó a Jacob del brazo y lo arrastró hacia la casa, susurrando palabras de advertencia.

Lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, y no estaba seguro de si era por el dolor, la ira o la tristeza por sus palabras. Incapaz de mantenerme alejado más tiempo, me moví a su lado y agarré su mano, envolviéndola con la mía. Esperaba que mi piel fría aliviara un poco su dolor.

A través de los ojos de Embry vi a Jacob de pie congelado por el horror en el medio del salón. Ellos se apresuraron a empacar sus cosas, luego lo arrastraron otra vez y lo llevaron hacia la camioneta como si fuera un niño que se había portado mal.

—En serio lamento mucho esto, Bella —dijo Quil—. Él no quiso decirlo.

Ella lo miró con tristeza.

—Tal vez no quiso decirlo, pero lo dijo de todos modos. Hazme un favor y mantenlo alejado de mí. Habla con Sam, él es el único a quien Jacob parece escuchar estos días.

—Lo haré. —Él besó su mejilla—. Cuídate.

—Tú también. —Ella le dio un abrazo a Embry con un solo brazo, mientras Jacob la observaba a través de la ventana con una expresión afligida.

Ella esperó hasta que ellos se perdieron de vista antes de hablar otra vez.

—Bueno, gracias por la carrera, chicos, fue divertido. Iré a ponerle hielo a mi mano y a hacer algo de terapia de helado. Los veo el lunes.

—Estás bromeando, ¿no? —dijo Alice, sacando las palabras de mi boca—. Necesitas ir a emergencias.

—Si voy a emergencias, mi seguro lo facturará, lo que significa que mi padre se enterará, lo que quiere decir que se volverá loco y mi madre tendrá una crisis. Confía en mí, no vale la pena el drama. Me pondré hielo y la vendaré, estará bien.

Me quedé boquiabierto, tenía que estar bromeando.

Cálmate, Edward, me advirtió Alice, después habló en voz alta:

—Te podemos llevar a ver a mi padre. Podrá revisarte y tus padres seguirán maravillosamente sin saber.

—Eso es dulce, Alice, pero no creo que necesite ver a un profesor de Historia del Arte en este momento.

Jasper resopló.

—También es un doctor de verdad. Solo da conferencias en la universidad. El resto del tiempo trabaja en el hospital. —Alice se estaba preparando para utilizar la mirada suplicante, pero Bella parecía ajena a sus palabras. Ella lucía preocupada, aunque no tenía idea de qué la inquietaba.

Jasper le dirigió una mirada curiosa, analizando sus emociones. Parecía haber visto algo en su reacción que me había perdido.

—No está trabajando hoy, está en casa, así que podría revisarte y mantenerlo completamente fuera de los registros.

Su rostro se relajó.

—Eso sería genial. ¿Aunque crees que le importará que interrumpa su día libre?

—No. Estará encantado de ayudar —le aseguró Alice. Especialmente si puedes resistir llamarlo doctor Pendejo.

Me tragué mi risa y guié a Bella hacia el jeep. Abrí la puerta del pasajero para ella y aceleré hacia el lado del conductor.

¡Edward! Los pensamientos de Jasper estaban en pánico. Tanta era mi prisa por llegar allí antes de que tuviera una oportunidad de luchar con el cinturón, que olvidé controlar mi velocidad. Me maldije por mi inconsciencia.

Dirigí una mirada hacia ella, pero su expresión era ilegible mientras luchaba con el cinturón. Esa vez la suerte había estado de mi lado, pero ella siempre había sido increíblemente perceptiva. Si iba a mantenerla en la oscuridad sobre nuestra naturaleza, debería tener más cuidado en el futuro.

¿Pero quería hacerlo? Era un pensamiento con el que me había enfrentado desde que ella había vuelto a nuestras vidas. Si ella sabía la verdad, estaríamos en la misma situación que dos años atrás, una eternidad juntos que costaría su alma o yo quedándome a su lado como humana. Ella había estado horrorizada por esa idea antes. ¿Se sentiría de la misma forma ahora?

—¿Puedes ayudarme aquí? —preguntó, interrumpiendo mis pensamientos.

Alejé mis pensamientos y me incliné más cerca, asegurándola con el cinturón. Alice, Emmett y Jasper se subieron al asiento trasero, cada uno dándome su evaluación mental sobre mi pequeño desliz.

Emmett y Alice estaban agradecidos. Para ellos, cuanto antes Bella supiera la verdad, más pronto las cosas volverían a la normalidad. Jasper era más cauteloso. Él quería que yo tuviera mi oportunidad con Bella, pero no le gustaba el riesgo de que ella supiera. Temía las represalias de los Vulturi si descubrían que habíamos expuesto el secreto.

Con sus pensamientos contradictorios resonando en mi mente, encendí el motor y me dirigí a la carretera principal.


*Collegetown: es un área fuera del campus habitualmente poblada por estudiantes de la Universidad de Cornell, ofrece un lugar de reunión especial fuera del campus para cenar, salir y comprar.


Gracias por los comentarios en el capítulo anterior: Fallen Dark Angel 07, Andy55TwilightOverTheMoon, Bitah, Lore562, Liz Vidal, Kriss21, alejandra1987, Tata XOXO, piligm, somas, , Car Cullen Stewart Pattinson, Tecupi, martuu341, Adriu, tulgarita, jupy, freedom2604, Jade HSos, Leah De Call, Dess Cullen y Isis Janet.

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