Mientras en el ala médica de the Underworld CORP Thanatos y Minthe estaban siendo atendidos, a la ninfa tuvieron que ponerle un collarín pero podría quitárselo en unos días pero Thanatos tuvieron que tratarle la herida, tendría que llevar un parche un tiempo.
—Ah mierda, maldito Uno si lo vuelvo a ver la próxima vez...—
—Te dejará echo un colador—Minthe se burló.
El dios de la muerte miró de mala manera a su amiga.
—Fue un golpe de suerte y de no ser por mi ya serías historia—
La ninfa se levantó de la camilla al mismo tiempo que intentaba moverse con el collarín era algo difícil.
—Si un golpe de suerte las dos veces que te dio esas palizas ¿no? Y menuda ayuda—
Thanatos habría respondido pero en ese momento apareció Hécate.
—Me alegro de que estéis bien chicos ahora tenéis que venir, Hades a convocado a todo el personal para dar la bienvenida a dos nuevos miembros del personal—
Ambos se miraron extrañados.
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—Quisiera presentaros a Perséfone a partir de hoy trabajará con nosotros, quiero que la recibáis calurosamente—
Todos los del personal confundidos aplaudieron de forma educada excepto por Thanatos y Minthe que lo hacían con pocas ganas y Hécate era la más entusiasta de allí, Perséfone saludó a todos con timidez y una gran sonrisa.
No solemos dar una presentación a los pasantes jamás, Minthe miraba molesta.
Hades notó como Hecate le hacia señas y le susurraba algo al oído.
—Oh si casi lo olvido también para recibir a otro nuevo miembro, pero el ya era residente aquí pero también empezara a trabajar aquí Uno ven aquí—dijo con menos entusiasmo.
En las sombras apoyado contra la pared cruzado de brazos surgió una sombra, Uno ahora iba con ropa moderna. Botas, pantalones una camiseta negra junto a una chaqueta del mismo color que ponía seguridad con letras grandes. Habría resultado muy guapo de no ser por su mirada afilada y una mueca permanente de desagrado y el ceño fruncido, unas cicatrices iban por su cara era casi tan alto como Hades y un aire amenazador a su alrededor.
—El formará parte de la seguridad a partir de ahora y una advertencia él no se anda con bromas así que no lo provoquéis—
Los del personal aplaudieron un poco inquietos, Uno no parecía interesado en lo más mínimo en todo esto. Una voz alarmada llamó la atención de todos.
—¡Señor Hades! ¿es una broma? ¡Es una de las sombras más peligrosas del Tártaro!—Thanatos los miraba incrédulo—Casi me quedo sin ojo por él—
Todos se volvieron alarmados hacia la sombra que se burló.
—Vamos Thanatos no te lo tomes así eres un dios te habría crecido de nuevo no es culpa mía que tu ego se haya visto aplastado—dijo Uno con una sonrisa maliciosa, cuando sonreía daba más miedo.
La cara de Thanatos adquirió un color más oscuro, Perséfone no sabía si era de rabia o vergüenza.
Todos los del personal cuchicheaban entre ellos ¿una sombra del Tártaro? ¿en qué pensaba el jefe? Minthe parecía que iba a explotar ya molesta con la adición de la diosa rosa ¿y ahora ese psicótico?
—¡Silencio!—ordenó Hades.
Todos callaron.
—Como dijo vuestro compañero Thanatos Uno era huésped del Tártaro pero resulto alguien bastante problemático—Hades le dio una mirada de reproche quien se limitó a mirarlo—Por eso hemos pensado en que tal vez estará mejor trabajando aquí, os garantizo que el solo cumplirá su trabajo y no abusara de su poder ni atacará a nadie si es absolutamente necesario se lo he echo jurar por el Styx—
Después de la reunión se dispersaron Uno se fue y sólo quedaron Minthe, Hades y Perséfone.
Viendo adonde llevaría esto Hades le pidió un momento a Perséfone para hablar a solas con Minthe.
La diosa de la primavera estaba incómoda esperando mientras ambos discutían a gritos, al final Hades se fue de mal humor mientras la ninfa le hacía doble corte de manga.
Perséfone volvió a casa después del día agotador Hades la acompañó a casa lo malo es que se encontró con Hestia con cara de malas pulgas.
