Capítulo 6: La leyenda de otros mundos

Nos miramos fijamente a los ojos. Y el ambiente se puso muy tenso. Al mismo tiempo, nos levantamos de la silla y nos tomamos del cuello de las capas, cuando apareció Gourry colocando una bandeja de empanadas entre nosotros.

- ¿A qué diablos juegas? - preguntó entre dientes.

- Lo mismo quiero saber.

- Oigan, oigan, ya traje para comer. No es necesario que se peleen – dijo Gourry intentando calmar los ánimos -. Preferí traer esto, espero no les moleste. Hay que comerlas con calma, o les pueden sentar mal – miró una vez a Rick y otra a mí.

Su mano se posó en mi hombro y sentí el suave pero firme apretón. Era una señal: si algo pasaba, de seguro me empujaría hacia atrás para evitar un ataque. Y debía estar haciendo lo mismo con él. Lentamente, nos soltamos sin quitarnos los ojos de encima.

- Demonios, olvidé pedir la salsa picante…

Rick hizo un ademán y Gourry, como si tuviese un resorte en el brazo, nos empujó contra nuestras sillas.

El restaurante de pronto quedó en silencio y sentí como todas las miradas iban a nuestra dirección. Pero Rick solo sacó una servilleta mugrienta de su capa.

- No me gustaría manchar con el caldo…

- Claro que no – respondió Gourry sentándose sin quitarle el ojo de encima. Aunque le dio una sonrisa sincera, sabía que sus músculos seguían tensos.

"El pañuelo es un pretexto. Solo guardó el orbe", pensé.

Me acomodé meditando en cómo debía abordar la situación.

Para calmar un poco a Gourry, alcancé una de las empanadas para comerla. Y al mismo tiempo, se sintió un ruido desde fuera. Atraídos, los tres miramos hacia una ventana para ver pasar a curiosos que comenzaban a agruparse en la calle. Entonces caí en la cuenta que no estaba la niña.

- Gourry, ¿dónde dejaste a Zera?

Como respuesta al aún silencioso restaurante, se escuchó su voz infantil venir desde la calle:

- ¡Ninguno de ustedes puede hacerse llamar guardia real!

- Parece que hay una pelea – el comentario despreocupado de Gourry, marcando lo evidente.

Mordí mi empanada sin ánimo de ir. Si se había metido en problemas, debía aprender a solucionarlos por sí sola. Esa era la lección número dos del día.

Se sintió un leve olor a quemado y gritos de hombres mezclado con el de mujeres. Algunas carcajadas, seguidas de un golpe contra la pared de madera nos hizo volver a girar hacia la ventana. Por último, la voz de un hombre gritando "¡atención!". El restaurante comenzó a llenarse de murmullos curiosos por lo que sucedía fuera.

- ¿Deberíamos ir a ver? - preguntó Gourry con total tranquilidad.

- No, déjala un rato. O pensará que siempre estaremos para sacarle las castañas del fuego – otra mascada. ¡El relleno de pollo estaba muy bueno! -. A su edad ya me valía por mí misma. Déjala que aprenda.

- ¿Entonces es verdad que te arrojaron para que te criaran los lobos? - preguntó mordazmente Rick.

Fruncí el ceño, pero no le hice mayor caso.

De pronto, el ruido de sillas arrastrándose presurosamente a mi alrededor indicó que todos en el restaurante se habían puesto en pie. Rick miró con curiosidad por sobre mi cabeza, pero ni Gourry ni yo dejamos de comer. Y una voz femenina conocida dijo:

- ¡Señorita Lina! ¡Señor Gourry! ¡Qué alegría verlos aquí!

Volteé para ver a una joven de cabello corto, un poco más alta que yo y de mi edad envuelta en una túnica de sacerdotisa avanzar hacia nosotros. Las demás personas inclinaban la cabeza y saludaban con profundo respeto a cada paso que ella daba entre susurros de "princesa" y "alteza". Detrás venía la niña con cara de confusión y la marca de un hilillo de sangre de nariz ya curado, además de tener el labio inferior un poco hinchado.

- ¡Ameria! ¡Chica, qué haces aquí! - ante mi saludo, algunos miraron entre desconcertados y ofendidos. Ameria tomó asiento frente a Gourry, siempre erguida y con su sonrisa llena de confianza. Solo Rick se había puesto en pie para ofrecer una reverencia, y volvió a su asiento después de ella.

- Vengo desde Elmekia de una misión de Palacio, pero decidí pasar a comer algo de camino antes de ver a mi padre. Como comprenderás, ahora que sabemos que los mazoku se mueven cada vez más, es justo que todos los reinos estén preparados, y mi padre me confió ser quien difunda la información que disponemos. ¡Solo así los humanos podremos actuar como hermanos, latiendo como un solo corazón justiciero ante la adversidad! - al menos no sonó más cursi de lo que recordaba.

- Supongo que no ha sido un viaje muy tranquilo. Pero, ¿por qué esas pintas? No creo que una princesa viaje así...

- Si te refieres a los asaltantes de camino, pierde cuidado. La justicia siempre cae sobre aquellos que deciden errar su rumbo en la vida. Además, también fui como representante de la Orden de Sacerdotes de Saillune, y como tal debo hacer gala de nuestras vestimentas…

Zera seguía en pie mirando a la princesa de Saillune y sin saber qué hacer. Sus ojos paseaban desde la mesa a Ameria y luego a mí, para nuevamente bajar a la mesa. Con una seña de la cabeza, le mandé traer otro asiento y sentarse entre Rick y yo. Al mismo tiempo, Ameria levantó la mano, y de inmediato se acerco una camarera a atenderla. Claro, como ella es bastante conocida aquí, sería un despropósito si no le hiciesen caso. En cambio a nosotros, que nos parta un rayo.

La ración de comida que pidió Ameria incluía varios platos. Con Gourry nos sonreímos y atacamos, dejando a Rick malamente sorprendido. Parece que era primera vez que veía a alguien comer. Zera intentó hacer caso omiso de nosotros, pero era evidente que se sentía avergonzada frente a la princesa. Le acerqué el estofado de verduras que nadie había tocado para que comiera.

- Oye, yo quería del otro plato…

- Estás en crecimiento, y necesitas nutrirte si quieres ser más fuerte – Ameria y Gourry asintieron a mi comentario.

- ¡Lo dices solo porque a nadie más le gusta esto!

- También estoy comiendo ensalada, ¿lo ves? - la lechuga con cebolla que llevaron estaba bastante fresca. Mejor que ese estofado amargo de verduras.

- ¿Esta niña es algo tuyo, Lina? - preguntó Ameria. Ella comía con delicadeza, pero no parecía verse afectada por nuestro comportamiento en la mesa.

- Mi aprendiz – contesté raudamente mirando a Rick.

- ¡Soy Zera! ¡Aprendiz de hechicera del Imperio de Elmekia! ¡Es un honor para mí...! - respondió presurosamente y colocándose en pie con las manos pegadas a los costados. Fue demasiado rápido, y casi dio vuelta su silla.

- Sí, sí, después vemos las formalidades – la calmé haciendo un gesto suave con la mano para que se sentara.

- En realidad era una especie de rehén, pero al no tener a nadie que la reclamara por alguna recompensa, terminó viajando con nosotros – dijo Goury alcanzando otra ensalada. Casi me atraganto.

- ¡¿Qué?! - preguntaron a la vez Rick, Zera y Ameria.

- ¡Lina! ¡No puedo creerlo! - se escandalizó Ameria - ¡Pensé que habías dejado atrás tus malas mañas! ¡Pero veo que sigues pensando como una villana! - su dedo acusador estaba prácticamente sobre mi nariz.

- Ahora sí que no estoy entendiendo nada… - dijo Rick bebiendo de su jarra de vino.

- ¡Cállense! - golpeé la mesa –. Lo que Gourry quiso decir es que pensábamos que podría haber alguien que reclamara a la chica y que nos compensaría por ayudarle, pero… pero… aquí está – me encogí de hombros al no saber cómo terminar mi explicación.

Era más preocupante decidir el siguiente paso a dar que estar explicando nimiedades como esas. Y eso incluía al hombre que cenaba junto a nosotros. En el caso de que efectivamente estuviese frente al amigo de Zera, podría dejarla con él y que ellos se las arreglaran en adelante. Aún quedaban muchas dudas sobre la identidad de nuestro compañero provisorio, porque si soy sincera, solo le lancé aquel comentario sobre su nombre para ver si realmente estaba ocurriendo lo que llevaba días pensando. Además, su reacción ante el nombre de "Draco" me había llamado la atención. Y Gourry, aunque parecía confiar en él, su cuerpo decía lo contrario. Si algo he aprendido en estos años viajando juntos, es que jamás debes dudar de los instintos de Gourry (y a no dejar tu comida cerca de su alcance, entre otras cosas).

Demonios. No sé si era buena idea involucrar a Ameria, pero ya que estaba de vuelta de Elmekia, nos podría dejar al corriente de lo que sucedía al otro lado del continente.

- Princesa Ameria… - me giré al sentir el leve olor a quemado cerca de mí y vi a un soldado. No llevaba yelmo. A juzgar por el aspecto de su armadura, debía ser miembro de la guardia real del palacio de Saillune, y cercano a los cuarenta años. Un bigote como de cepillo le daba un aire aún más viejo.

- Capitán Raymond, lo siento, había olvidado que me esperaba fuera. Pero pase y tome asiento con nosotros.

- Muchas gracias, alteza – el hombre se inclinó con afecto -, pero no es necesario. Solo entré para comprobar que todo estuviese en orden – sus ojos pasearon por nuestros rostros. Se detuvo un segundo en el mio y vi un pequeño tic en su ojo izquierdo. Luego miró a Zera y ella se sonrojó, pero le sostuvo la mirada -. Princesa, si me permite, respecto a esta niña…

- Ella está a mi cargo. ¿Algún problema, capitán? - pregunté tranquilamente. Él entrecerró un poco sus ojos.

- Nada. Si me disculpa, me retiro – se inclinó nuevamente frente a Ameria y giró sobre sus talones. Entonces vi que la capa con la cual se cubría estaba quemada en la cintura, quedando bastante corta. Reí entre dientes al entender qué había pasado fuera.

- Lo siento. El capitán Raymond es quien estuvo al mando de mi escolta durante mi viaje a Elmekia. Les dije a sus hombres que podían tomar la noche libre y mañana volver al palacio mientras yo daba una vuelta por la ciudad, pero creo que se entretuvieron de más.

- Yo diría que mancharon el uniforme – soltó Zera en voz baja.

- ¿Debo suponer que tú iniciaste la pelea en la calle? - pregunté pinchándole intermitentemente la mejilla con un dedo. Ella me alejó de un manotazo -. No creo que le caigas bien…

- Parece que tú tampoco le caes bien – dijo Gourry sin levantar la vista de su plato.

- De todos modos, coincidimos todos en el mismo lugar, y el capitán ya los amonestó. Él es un buen hombre y muy tolerante. Sin embargo, tu aprendiz también lo atacó – Ameria tomó la taza de té que le ofrecía la camarera mientras hablaba -. Debo decir que pudo ser un incidente mayor. Creo que fue bueno que se encontrara al capitán: solo así pudo ver que nosotros estamos del lado de la justicia.

- Si me permite, su Alteza, esos hombres no actuaban muy justos – Zera le habló nerviosa -. Se comportaban como idiotas, y quise darles una lección.

- Y casi te la dan a ti – señalé su nariz.

- Después discutiré eso con el capitán Raymond. Espero que en Elmekia no tuviesen un comportamiento similar.

Elmekia. Eso hizo que todos le prestásemos mayor atención.

- Majestad – inició nuevamente Zera -, ¿usted ha podido... tener noticias de los últimos acontecimientos en Elmekia? ¿Sabe algo de lo que se está haciendo por el ataque de los mazoku a la Asociación de Hechiceros? ¡Por favor, Majestad! ¡Necesito saber qué pasa allí antes de seguir viajando!

- ¿Saber qué pasa?

- Llámala "Ameria". ¿Qué es eso de "majestad"? Es tan humana como tú y yo. No es la gran cosa - Ameria enarcó una ceja.

- Bueno..., en Elmekia han habido algunos incidentes con mazoku, pero no he sabido de problemas en alguna Asociación. Es más, vengo de un anexo: me invitaron para ver los trabajos de resguardo de sus fronteras y caminos. Las montañas de la frontera con Zephiria se han vuelto peligrosas: es hogar de trolls y goblins, pero como no son un paso común, Zephiria no le ha dado mayor importancia. En cambio, Elmekia pareciera que la vigila por la cercanía con su población… - dio un sorbo a su taza y saboreo feliz la infusión - ¡Vaya! ¡No pensé que me sabría tan bien el té!

- ¿Trolls y goblins en las montañas? ¡Entonces Zöe también está en peligro! - Ameria le dirigió una mirada… bueno, la mirada que siempre tiene - Pero, pero, ¿y la Asociación? ¿No la estaban reconstruyendo? ¿Nadie habló sobre el ataque que sufrimos? ¿Los mazoku? ¿Algún otro sobreviviente?

- Wow, wow, chica. Son muchas preguntas y creo entender que no hay tal cosa como un ataque – intervino Rick -. Pero tengo curiosidad por lo que estas preguntando.

- Creo que estás confundida, Zera – Ameria no pareció inmutarse con las preguntas -. Sí, he dicho que han habido algunos incidentes, pero nada de esas proporciones. ¿No estarás confundiendo con lo que pasó hace ya unos meses? ¿La aparición de mazoku por todo el continente y cambios en el clima?

- No. Eso fue un incidente con cierta parte de Shabranigudú, y esta chica tiene otra historia muy distinta – alejé el plato vacío.

- ¡¿Shabranigudú?! - Ameria se agitó - ¡No puede ser!

- Sí, pero ya está resuelto ese asunto…

- Ay, Lina – los ojos de Ameria se veían apesadumbrados -, ¿por qué parece que siempre estás metida hasta el cuello en los asuntos de los mazoku? - Gourry asintió.

-o-o-o-

- ¿Te enfrentaste a Shabranigudú hace unos meses? ¿Al fantasma del Rey Demonio? ¿Cómo es eso? ¡No entiendo nada!

Estábamos en los baños de la posada. Y la que había hecho la pregunta era Zera. Tuve que cambiar de tema en la cena porque necesitaba conversar con ella, así que la llevé a los baños como excusa. No quería que Rick estuviese presente, pero me sirvió de pretexto para que Ameria se nos uniera temporalmente, y así terminar de atar cabos.

Zera estaba sentada sobre una cubeta de madera mientras que yo le lavaba el pelo, de frente a la gran tina. Ameria estaba sumergida en el agua, dejando reposar su cabeza en una toalla doblada sobre el borde de piedra.

- ¿Un fantasma? - preguntó Ameria.

- Sí, Reina Ameria – contestó Zera -. Pensé que podría tratarse del fantasma del que habla en sus crónicas.

- Oh, lo olvidaba – le eché agua a su cabeza -. Creo que tengo que explicarte eso.

- ¿Reina? Mejor que no te oigan decir eso, o pensaran que tramo algún golpe contra el Rey o mi padre. Y hace bastante tiempo que estamos libres de esas intrigas, por lo que no quiero tentar a la suerte.

- Verás, Eldoran es el Rey de Saillune. Philionell es el príncipe regente. Así que el título de Ameria es más bien honorífico.

- ¿Quién es Eldoran?

- Mi abuelo – contestó Ameria -, así que, por favor, no me trates de "su majestad, la reina". Creo que ni Gracia se atrevería a eso – suspiró y se hundió un poco más para relajarse.

- Su hermana – respondí al darme cuenta de la interrogación en el rostro de la niña -, la otra princesa errante. Y espero que no sea una loca cursi como Ameria – agregué en voz baja.

- ¿Decías algo, Lina? - Ameria levantó un poco la cabeza.

- ¡Nada! Solo le comentaba que pareces disfrutar del agua, ¿verdad? - y le di unos golpecitos en la espalda a Zera. Ella negó con vehemencia. Por suerte, Ameria no lo notó.

- Pues, ¡sí que lo disfruto! Pero ven, Lina, yo terminó de ayudarle a lavar su espalda – se levantó del agua y Zera se dio vuelta hacia mí, avergonzada -. ¿Qué pasa?

- Usted salió del agua…

- ¿Y te da vergüenza eso? No seas tonta, estamos entre mujeres – le reproché con las manos en las caderas.

- Es que…

- ¿Qué?

- ¿Por qué el pecho de ella es más grande que el tuyo?

- …

- ¡Lina! ¡Que la vas a ahogar!

Ameria me la quitó de las manos y la llevó consigo al agua. Maldita niña, ¿por qué tenía que fijarse en eso? Se puso detrás de Ameria cuando me vio que también ingresaba a la tina. No sé que gestó le habré hecho, pero Ameria volvió a regañarme y dar un discurso sobre la pureza del corazón de las niñas y que si en serio ella era mi aprendiz, debía tratarla con mayor respeto y paciencia ante sus preguntas.

Luego de darme la lata, puso nuevamente el asunto sobre la mesa.

- En la cena hablaron de un ataque a Elmekia, y ahora nombraron también algo de un fantasma del Rey Demonio… ¿Puedes explicarme eso?

- Bueno, la versión corta es que a esta niña, hace un poco más de un mes, la encontramos en la frontera de Ralteague con Lyzeille. Apareció herida y diciendo que venía desde la Asociación de Hechiceros de Elmekia, donde fue atacada por dos mazoku que buscaban algo. Uno de ellos apareció hace una semana en Izelsn, donde fuimos llevados por uno de los sueños que ella tuvo.

- ¿Eres sacerdotiza? ¿tienes sueños premonitorios? - preguntó Ameria. Zera negó con la cabeza.

- Thorok dijo que se metió en mis sueños desde el Plano Astral para poder llevarme allí.

- ¿Y dijo por qué?

- Nada, solo que quería matarla, y de repente, cambió de opinión. Pero lo vencimos y no logramos sacarle nada más.

- Mmmm… es muy extraño.

- Más extraño es esto. Conozco a otra persona con una historia similar, pero ocurrida hace quince años, también en Elmekia. Y tengo la impresión de que en realidad son la misma historia.

- Pero Lina, no ha habido ningún ataque a la Asociación de allá, ni tampoco hace quince años, que yo sepa.

- Lo más extraño de todo esto es que ella conoce algunas cosas sobre mí, pero las ha contado de forma tergiversada…

- No las "tergiverseo"… ¿qué es "tergiversear"?

- Que las alteras, las cambias. Y la palabra es "tergiversar" – respondí hundiéndome un poco más en el agua con los brazos apoyados en los bordes – Está bien. Creo que no lo haces a propósito, pero las cosas que me dijiste en Izelsn, más una simple pregunta a otra persona, me hacen suponer algo que suena un poco descabellado.

- No he dicho nada cambiado. Lo que te conté en Izelsn es real. Todo lo que sé de Lina Inverse fue escrito por usted, Reina, quiero decir, Princesa Ameria – Y le contó lo mismo que me había dicho en la Biblioteca de la Asociación de Izelsn, junto con su sorpresa de que yo estuviese viva.

Hubo un largo silencio.

- Entonces, ¿qué es lo que piensas Lina? - Ameria se levantó y tomó su toalla para envolverse en ella.

- Lo que pienso… es que Zera no es de aquí.

Otro silencio.

- ¿Que no soy de aquí? – preguntó lentamente Zera -. No entiendo.

- Déjame ver… ¿ustedes conocen la leyenda sobre los mundos y el Mar del Caos? - salí del agua. Tomé mi toalla y me dirigí al vestidor seguida por las chicas.

- Sí.

- Eh, más o menos.

- Bueno, aparte de nuestro mundo, existen otros. Mundos donde hay otros señores demonios y otros dioses que luchan entre sí para decidir si continúan existiendo, o si se destruyen para volver al Mar del Caos. Pero, además de estos, existe algo más.

- ¿Algo más? ¿Cómo qué? - Ameria se secaba el cabello con su toalla.

- Planos. Dimensiones distintas de un mismo mundo.

Básicamente, existen distintas dimensiones adyacentes o planos además del nuestro. Podrías entenderlos como dimensiones alternas o paralelas. Esto es algo que no me era muy familiar del todo, pero que alguna vez escuché de un mazoku de alto rango. No estaba tan segura de esto hasta que me di cuenta que mis antiguos talismanes llevaban consigo parte del poder de los señores oscuros de otros mundos. El día que los perdí, debí usarlos para invocar ese poder, apelando al nombre de cada señor oscuro que representaba. Sin embargo, siempre estuvo la cuestión de cómo ese poder atravesó desde un mundo a otro. ¿El Plano Astral era único y conectaba con todos los mundos? Si fuese así, entonces los mazoku podrían cruzar libremente hacia otros, pero Fibrizzo no lo hizo cuando envió la Espada de Luz al mundo de Dark Star. Y recuerdo que hizo mucho ruido antes de desaparecer, por lo que deduzco que no solo tuvo que atravesar el Plano Astral. Desde entonces, he estado pensando que también era real la posibilidad de otros planos que confluyen en el nuestro. En resumen, cada señor oscuro pertenece a un mundo, que a su vez puede contener planos adyacentes según cómo fluye la magia en ellos, y estos pueden conectar con los de otro mundo. Si tuviese que graficarlo, creo que podría hacerlo con una tarta. Mientras que nuestro mundo sería la totalidad de la tarta, los planos podrían ser las distintas capas de bizcocho que la conforman, así como la crema, la mermelada, el dulce de leche… Oh, creo que olvidamos comer el postre… En fin. Además, ¿qué es lo que hacen los mazoku cuando te atrapan en otra dimensión? ¿Era una dimensión propia o te llevaban al Plano Astral? Mi hipótesis es que se aprovechan de espacios, o mejor dicho, vacíos entre las distintas dimensiones dentro de nuestro universo para crear la suya a semejanza del original.

Les expliqué esto a Ameria y Zera. Mientras que la princesa mantenía una expresión meditabunda, la niña solo se agarraba la cabeza intentando entender lo dicho. Como ninguna parecía querer aportar con algo más, proseguí mi explicación.

- Entonces, y en síntesis, ¿crees que Zera viene de uno de estos planos? - preguntó Ameria colocándose sus botas.

- Sí – respondí amarrando los extremos de la cinta protectora en mi cabeza -. Debo admitir que pensé en viajes en el tiempo, pero eso no es posible, que yo sepa. Es decir, es magia que nadie, ni los mazoku, se atreven a usar, y que los humanos solo podemos imaginar. Incluso dudo que esté en la Biblia de Claire. Por otra parte, existen inconsistencias entre su relato y nuestra realidad.

- Tienes razón.

Se sintió un ruido de lejos.

- ¡Aaaaaaaagh! ¡¿Cómo es eso siquiera posible?! - estalló repentinamente Zera pasando sus manos frenéticamente por la cabeza -. Si eso fuera cierto, ¿cómo diablos pasó? ¡Además, aún no explicas qué mierda es todo eso! ¿Entonces, nunca hubo un ataque? ¡Pero si eso es así, por qué estoy aquí! Si vengo de un lugar distinto a este, ¿por qué es igual y a la vez diferente? ¡No entiendo nada!

- Calma, ¡calma! - la atajé.

- Quizá deberías explicarlo en palabras más simples, Lina. Si ella no entiende, no quiero imaginar a Gourry.

Esa era la parte que temía. Explicar a Gourry mi hipótesis.

Hubo otro ruido que se sintió más cerca que movió levemente el piso. Parecía como el retumbar de algo sobre la tierra. Miramos al techo y cayó polvo de las vigas de madera.

- ¿Un temblor?

Zera se dirigió a nosotras preocupada. Ameria cambió su mirada hacia la puerta y entendí de inmediato lo que quería decirme. Algo estaba a punto de suceder y debíamos salir cuanto antes de allí. Así que, sin siquiera recoger los artículos de aseo, avanzamos en fila hacia el pasillo. Mientras, maldecía mentalmente mi suerte. ¿Alguna vez podré gozar de un descanso tranquilo?

- Lina, ¿dijiste que buscaban algo? ¿Crees que es un objeto o una persona? ¿Y por qué aquí?

- Lo que sea que busquen también debe haber viajado con Zera. Es lo único que se me ocurre.

- No lo sé… no se me imagina qué objeto pueden estar buscando. Pero sí recuerdo que Draco y yo sacamos un orbe antes de todo el caos… si lo tuviera conmigo, quizás eso me serviría para saber qué buscan...

Me detuve tan bruscamente que la chica rebotó contra mí. Lentamente, me giré hacia Zera y ella también me miró. Ameria dio un respingo y contuvo un "¡oh!".

- ¡Y HASTA AHORA ME LO DICES…! - grité sin poder creerlo.

- ¡Lina, algo viene...! - advirtió Ameria.

Nos pusimos en guardia. Rápidamente, comencé a recitar y escuché a Ameria hacer lo mismo.

Gourry apareció corriendo hacia nosotras por el pasillo con su espada en mano.

- ¡LINA! ¡AMERIA! ¡ZERA! ¡SALGAMOS DE AQUÍ!

La voz de Gourry se escuchó con potencia antes de sentir que todo saltaba por los aires.