Lily compró un hermoso ramo de lirios blancos, acomodó el paraguas, llovía a cántaros, pero aún así iba como todos los sábados a la tumba de Johnny.
Pero al entrar al cementerio se sorprendió al ver en la colina a Spike hablando con una mujer rubia y muy guapa.
Se quedó quieta, viéndolos a la distancia.
La mujer amenazó a Spike con un arma, Lily se tensó, pero después de un intercambio de palabras se abrazaron, Lily comprendió que se trataba de Julia. Los vió huir.
Con lentitud caminó hasta la tumba de Johnny, dejo el ramo de flores sobre ésta.
—Adiós mi niño— Le dijo— Creo que ya se donde comenzar otra vez.
—Ed sabía que Lily estaba bien— Dijo Ed al verla por la pantalla del intercomunicador.
—Me alegra verte— Respondió ella con una sonrisa sincera. — ¿Dónde estás?— Preguntó al ver que no se hallaba en la Bebop.
Escuchó un ladrido, Ein asomó su cabeza por la pantalla.
—Hola Ein— el perro volvió a ladrar, feliz de verla.
—Ed esta en la Tierra— Respondió Ed— Ed tiene que buscar a su papá, Ed ya no esta en la Bebop.
Lily se sorprendió al escuchar eso.
—Pero Ed sigue siendo la amiga de Lily y de los otros.
Lily sonrió con tristeza.
—¿Aún mantienes contacto con la Bebop?— Preguntó.
—Todavía puedo contactarlos, ¿Eso quieres?
—Solo dime dónde encontrarlos.
Lily pensaba en cómo llegar hasta la Bebop antes de que pensaran en irse. No tenia mucho dinero, no tenía una nave, ni sabría manejar una siquiera. Decidió caminar, al menos acercarse.
Aún cuando hubiese salido corriendo de haber podido, tenía que dejar todo en orden, por qué si no podía volver a la Bebop, tenía planeado ir a la Tierra y estar con Ed.
Ya casi no quedaba nada de lo qué se había llevado, pues casi todo se le había ido en la cuenta del hospital, pero tenía lo justo para vivir unas semanas y apenas alcanzaba para un pasaje a la Tierra..
Ahora estaba ahí, con una maleta pequeña mirando el cielo que mostraba ya la bruma del próximo amanecer, sus ojos se agrandaron cuando vió pasar la Swordfish volando muy bajo.
Sin pensarlo dos veces corrió en aquella dirección.
El aire le faltaba en los pulmones cuando llegó al lugar donde había descubierto estaba estacionada la nave de Spike, una fuerte explosión se escuchó en el techo de un edificio, fragmentos de cristal y concreto volaron por los aires.
Lily vio que había mucha movilización dentro del edificio, buscó una entrada alterna, encontró varias ventanas hechas añicos y se coló por una.
Con el arma en mano caminó cuidadosamente, encontró las escaleras de emergencia y subió por ahí, corriendo lo mas rápido que sus piernas le permitían, los pulmones le quemaban con cada respiración, pero no se iba a rendir.
Cuando llegó al último piso, el pecho le pillaba por la falta de aire y la garganta le ardía por el esfuerzo, se mareó un segundo, se recargó en la pared, buscando recuperar el aliento.
Cinco minutos le tomó recuperar la visión y respirando dificultosamente, abrió la puerta.
Preocupada vió cómo Spike caminaba con lenta dificultad, estaba muy malherido.
El comenzó a bajar los escalones y sonriendo apuntó con su dedo a los hombres que quedaban, simulando un arma.
—Bang— dijo antes de caer al suelo.
Lily tardó un segundo en reaccionar.
Guardó el arma y corrió hacia Spike, sintió cómo todas las armas le apuntaban.
—Tranquilos— Pidió— Sólo vine por este cadáver.
Los hombres se miraron unos a otros, acababan de perder a su líder y no sabían muy bien que hacer. Lily utilizó su mejor carta, con los ojos llorosos y mirada suplicante volvio a pedirles que dejaran llevarse a Spike.
—Por favor.— Gritó desesperada.
—Dejen que se lo lleve— Dijo alguien.
Nadie pareció oponerse, después de todo, debían pensar que Spike si estaba muerto.
Quién le dijo que se lo llevara, parecía también estar herido, pero la ayudó a levantarse y a cargar el cuerpo inconsciente de Spike hasta el elevador.
—¿Está vivo?— Le preguntó, Lily le miró con duda.— Soy aliado,— Dijo él— Te ayudaré a sacarlo de aquí.
Lily no dijo nada, estaba concentrada en no dejar que el peso de Spike la derribara, aun con la ayuda del hombre, le estaba costando demasiado.
—Gracias— Susurró cuando tuvo a Spike en el suelo junto a la Swordfish.— De aquí me encargo yo.
Él hombre asintió y se fue en silencio.
Lily comenzó a hacer presión en la herida del estómago, era la más preocupante, con una mano ensangrentada buscó el intercomunicador.
—Te dije que no volvería a buscarte— Soltó apenas la otra persona descolgó— Pero ahora necesito urgente tu ayuda.
Lily estaba en la sala de espera de aquel hospital privado, se retorcía las manos recién lavadas con fuerza.
—La cirugía va a tardar— Dijo su madre— Ve a limpiarte.
Lily sonrió, debia ser un desastre toda sucia de sangre.
—Esta bien— Aceptó— cualquier cosa me llamas.
Lily salió del hospital y respiró el frio oxígeno de la mañana.
—Primero debo hacer otra cosa— Murmuró a la nada. En aquel momento quiza hubiese sido bueno tener algun vicio como los cigarrillos, que le calmaran la ansiedad.
Se dirigió a la Swordfish que algun empleado de su madre había aparcado cerca del hospital y desde el intercomunicador de la nave, marcó a la Bebop, el corazón le latía rápidamente, lo sentia zumbar en sus oidos. Cinco segundos y nadie contestaba. Diez segundos. Quince segundos. Suspiró dispuesta a colgar cuando la pantalla se encendió mostrando el rostro de Jet.
Él se sorprendió al verla. Lily tragó duro antes de hablar.
—Hola— "Que estúpida forma de comenzar ésta conversación" se Reprendió mentalmente— Jet, Spike esta en cirugía— Dijo a quemarropa.
—¿Sigue vivo?— Preguntó como si fuera eso más sorprendente.
—Si— Respondió Lily con un nudo en la garganta.— Pero no puedo asegurar que va a sobrevivir.
—¡Qué ni se le ocurra morir!— Escuchó la voz de Faye antes de verla aparecer en pantalla— Antes tengo que matarlo yo.
Lily rió cansada, de pronto su cuerpo decidió pasarle factura.
—Si desean esperarlo o pasar por él les mandaré la dirección.
—Lily ¿Tu estás bien?— Preguntó Faye.
— No es mi sangre— Respondió.— Tengo que irme.
Envío la dirección y colgó, en cuanto bajó de la nave, vació el poco contenido de su estómago.
Definitivamente necesitaba una ducha.
Jet y Faye llegaron al hospital. Encontraron a Lily en la sala de espera, sentada sola, ya se había aseado.
—Lily— Llamó Faye corriendo a su lado, la triste mirada de Lily se centró en ella.— ¿Hay noticias?
—Hace media hora salieron, querían solicitar más sangre.— Respondió— Parece que ésta delicado.
Faye se sentó juntó a ella. Jet se sentó de brazos cruzados frente a ellas, con los ojos cerrados y el ceño ligeramente fruncido.
—¿Qué pasó contigo?— Preguntó Faye, Lily sospechaba qué era más una distracción para no pensar en la posibilidad de que Spike pudiese morir.
—Enviude— Respondió y luego se rió de esa respuesta. Era una risa nerviosa.— Me disparó, estuve en este maldito sitio dos semanas.
Faye la miró con una ceja alzada, nunca la había escuchado hablar de esa manera.
Lily tenía la mirada gacha, pero podía sentir la mirada de Jet sobre ella.
—Ya no tengo nada— Comentó luego de un largo silencio— Pensaba en ir a buscar a Ed— Mintió a medias.
—No seas tonta— Dijo Faye— No creo que alguien tenga queja en qué vuelvas a la Bebop ¿Verdad?— Se dirigió a Jet.
Jet miró seriamente a Faye, Lily se atrevió a levantar la mirada, esperando su respuesta. Al ver que no respondía, sintió que se le rompía aún más el corazón.
—Creo que Jet y yo tenemos que hablar.— Dijo y se puso de pie, comenzó a caminar hacia la salida.
Esperaba que Jet la siguiera, si no lo hacia ya sabía cuál era su respuesta.
Se sentó en una banca y sopesó nuevamente la idea de iniciar con el hábito tabaquico, quiza el convivir con tantos fumadores la habían hecho una de forma indirecta.
Sintió que alguien se sentaba junto a ella y la liberó de sus cavilaciones. Podía saber que era Jet por que su sola presencia lo decía.
—No buscó excusas, yo sé que no las tengo, sólo quiero ser completamente sincera contigo, si antes no lo fuí, fue porqué temía por ustedes y por alguien más.
Jet seguía guardando silencio. Ella decidió continuar.
— Aunque suene arcaico, me casaron con Jonathan cuando yo apenas tenía veinte años, era algo por conveniencia, para unir a dos poderosas familias, pero yo no me imaginaba el infierno que seria estar casada con él.
Tomó aire antes de proseguir.
—Era muy indiferente y yo nunca le tuve ni una pizca de cariño, pero me criaron para ser buena esposa, una acompañante perfecta. Vivíamos en Ganimedes y mi familia era distribuidora de licores y por debajo él tenía negocios turbios, comenzó con el tráfico de drogas, y con eso financiaba una clínica y un laboratorio con poca ética aquí en Marte, esa era su más grande pasión ¿Recuerdas al loco que quiso matar a Spike? Salió de esa maldita clínica, pero yo no sabía nada, pensaba qué era un hospital común y corriente.
—Cuando me embaracé de Johnny mi vida dió un bello giro, al fin tenía algo de amor en mi vida, cuando nació yo era la mujer mas feliz del universo, pero luego él se lo llevó, primero fue una revisión de rutina, luego el surgimiento de una misteriosa enfermedad, pero nunca me dejo acompañarlo a una consulta, ni a una terapia, solo podía ver cómo mi niño cada vez se veía mas triste, más cansado y más enfermo. Un día él volvió sin Johnny, me dijo que mi hijo estaba internado, pero aun así no me dejo ir a verlo.
Cuando descubrí algunas cosas de la clínica y sobre el tráfico de drogas, también sospeche que algo le había pasado a mí hijo. En un acto de rebeldía y valentía, me robé todas las tarjetas que él tenía guardadas y que era prácticamente toda su fortuna. Quemé la casa, quería quitarle todo, sin dinero no podía seguir comprando droga para su distribución y mucho menos podía seguir financiando sus experimentos.
Jet abrió los ojos cuando ató muchos cabos sueltos, había sido una noticia escandalosa en Ganimedes.
— Fuiste tú— Dijo— Todo mundo pensó que habías muerto en ese incendio, se dijo que el dueño había perdido todo y se había mudado, muchos bares y cantinas cerraron por que ya no podían vender drogas.
—Si, fui yo.—Confirmó,
—¿Que pasó con tú hijo?— Le preguntó.
— Murió— Respondió tristemente— Mi bebé sólo tenía cinco años.
Y comenzó a llorar, había estado anestesiada emocionalmente desde que había despertado en el hospital, pero ahora junto al hombre qué tanto quería, simplemente se derrumbó, Jet siempre derrumbaba sus barreras.
Jet miró cómo Lily lloraba desgarradoramente. No sabia que decir. La vió tomar aire y lo miró con sus enormes ojos azules llenos de lágrimas.
—Si una hija pierde a su padre, le dices huérfana, si una mujer pierde a su marido le llaman viuda, ¿Cómo le llamas a una madre que perdió a su hijo?
Jet se quedó helado por esa pregunta, recordó que Lily antes de tomar la decisión de irse, ese sujeto le preguntó que si estaba dispuesta a quedarse con la duda, y poniéndose en el lugar de ella, probablemente él habría hecho lo mismo.
—Vivir con ustedes en la Bebop fue lo mejor que me pasó desde que nació mi hijo. —Confesó Lily— Descubrí que puedo hacer amigos, que puedo ser útil, qué tengo la capacidad de amar.
Jet le sostuvo la mirada.
—No quería romperte el corazón, pero no pude evitar acercarme a tí, creo qué comencé a enamorarme de tí desde qué te ví. Comprenderé sí quieres que no siga en la Bebop.
Jet suspiró.
—Le perdono a Spike y a Faye todas sus estupideces. Puedes volver, pero no estoy seguro de querer intentar algo serio de nuevo.
—Yo no espero nada, con estar cerca de tí me conformo.
Le dijo con una sonrisa triste.
