Título de la Historia: El Reinado del Faraón Atem.
Sinopsis.
Atem un rey elegido para salvar a su pueblo de la destrucción de Zorc, los medios que ha utilizado para restaurar el orden de su civilización devastada por que Apofis ha causado caos al enfrentar a Ra, por el dominio de Egipto, haciéndose pasar por un ente de luz que solo ha creado destrucción y muerte. El padre de nuestro querido faraón tiene un plan para que en su hijo se restaure el orden natural de las cosas y cumpla con la profecía de ser un rey elegido para que haya paz y prosperidad en su reino, derrotando a las sombras de forma definitiva y restaurando el equilibrio del mundo. Yugioh pasado Antiguo Egipto
Disclaimer: el Anime/Manga de Yu-Gi-Oh! no es nuestro, es de su creador Kazuki Takahashi.
Capítulo 8: Boda Real.
Después de la ejecución de Serena por órdenes del faraón, Atem ordenó gravar unas palabras justo en el lugar donde se encontraban los restos de la cruz calcinada, dejándole un mensaje a todos los traidores y a su líder advirtiéndoles que pronto llegaría su hora y que nada era más fuerte que el imperio del poderoso Faraón Atem.
En la actualidad, Atem buscaba a Mehdi y Neith para hablar con ellos. En poco tiempo, logró encontrarlos cenando en las cocinas del palacio aprovechando su hora de descanso.
Al ver a su señor se pusieron de pie haciendo una reverencia y al levantar sus cabezas aún mirando hacia el suelo, Mehdi le preguntó respetuosamente.
"¿Su majestad, necesita algo?"
"No, sentaros, ya que deseo hablar con vosotros".
Obedeciendo la orden, éstos tomaron asiento nuevamente con Atem haciendo lo mismo frente a ellos. Sin un solo titubeo el joven faraón habló mirando fijamente a los padres de Honoka.
"Vine aquí con el propósito de pedirles la mano de su hija en matrimonio, pues deseamos casarnos mañana".
Los padres de Honoka se miraron sorprendidos, luego regresaron sus miradas sobre el faraón.
"Gran faraón, es un verdadero honor que usted desee casarse con nuestra querida hija". Dijo Neith algo abrumada por la noticia.
Tomando la palabra, Mehdi dijo con una sonrisa.
"Mi señor, le daremos más que encantados nuestro permiso y bendición para vuestra boda, ya que sabemos lo feliz que usted hace a nuestra única y amada hija".
Atem les dio las gracias a ambos con una sonrisa y se despidió de ellos para dejar todo listo para su boda el día de mañana, por su parte, los padres de Honoka decidieron unirse a los preparativos para el hermoso evento del día siguiente.
En la habitación de Isis, Honoka se hallaba sentada frente a la hermosa mujer probándose su hermoso vestido de novia el cual dejaba lucir el hermoso cuerpo que tenía la joven, la anciana costurera que hizo el elegante vestido, miraba de forma detallada que el vestido le quedase perfecto a Honoka, al ver que la pelirrosásea se veía perfecta en el, le entregó una bella caja de madera para guardarlo junto con las joyas que se pondría .
"Mi amado ángel, a cada momento te vez mucho más hermosa, me cuesta mucho esperar el momento en que por fin pueda llamarte mi esposa". Decía Atem entrando a la habitación de Isis después de que Honoka guardó el vestido.
"Gracias por tus dulces palabras mi amor. Le respondió la joven y luego le dio un amoroso beso en los labios. Vayamos a la sala del trono. Pidió esta emocionada escondiendo su tristeza para no alarmar a su amado faraón. Quiero ver como van quedando los preparativos y también deseo ayudarlos un poco".
"Como tu quieras, mi hermoso ángel. Vamos".
El resto del día transcurrió sin problemas, Honoka y Atem recibían sugerencias por parte de los floristas y los cocineros sobre el tipo de arreglos y los platillos que se servirían en el gran evento, y estos les decían alegremente que querían y que no querían en su boda.
Tras tanto ajetreo, finalmente dos horas antes todo estaba listo para la gran boda.
En ese preciso momento, Honoka se encontraba en su habitación siendo arreglada por su madre, asistida por Isis y sus sirvientas personales para estar radiante en su gran día. Todas las mujeres se podían ver con sonrisas llenas de felicidad, pues el faraón se casaría con su hermosa joya del nilo.
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Lejos de toda esa alegría y felicidad que embargaba el palacio, los enemigos de Atem hervían de rabia, debido a que una de sus marionetas mas dóciles, había sido descubierta y ejecutada, y por lo que sabían de una forma muy despiadada. Éstos ya planeaban su venganza y la llevarían acabo después de la boda de la feliz pareja, y ya sabían como hacerlo.
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Mientras que esto sucedía con los enemigos de Atem, éste se encontraba en su habitación preparándose para su boda con ayuda de sus amigos, el padre de la novia, Mehdi y las sirvientas . En pocos minutos, y viendo que ya no le faltaba nada, el joven faraón se dirigió a la sala del trono, quedando de pie frente a las estatuas de los dioses, esperando con ansias y felicidad a su futura esposa.
Luego de media hora, la melodía de la marcha nupcial se comenzó a escuchar por todo el lugar y Honoka entró bellamente vestida en compañía de las demás mujeres las cuales deseándole lo mejor a la joven chica, se fueron sentando en sus lugares correspondientes. A continuación, un orgulloso Mehdi se levantó de su asiento y tomando con cariño paternal la delicada mano de su hija, la escoltó hasta llegar junto a Atem quien no apartaba la mirada de su encantadora mujer.
"Gran faraón, aquí está mi pequeña y dulce princesa, se la entrego confiando absolutamente que usted cuidará muy bien de ella y que serán muy felices en su matrimonio, hasta que los dioses decidan. Gracias por elegirla y os deseo que la madre magia y los dioses os bendiga y os den muchos hijos". Terminó de decir el hombre, dándole un leve apretón a la mano de su princesa en apoyo antes de soltarla, hacerles una reverencia respetuosa e irse alado de su esposa que ya lo esperaba con lágrimas en sus ojos por el emotivo momento.
Shimon empezó la boda entonando el canto de los dioses. Después, Atem y Honoka dijeron con voces firmes sus votos y juramentos de fidelidad, amor y felicidad. Luego Shimon bendijo las alianzas y los dos futuros consortes se las colocaron besándose tiernamente en el proceso sellando su unión, y para concluir, las coronas les fueron puestas al nuevo matrimonio real siendo alumbrados por varias luces que creaban un ambiente mágico.
Los aplausos dirigidos a los recién casados no se hicieron esperar acompañados por joviales sonrisas departe de todos los invitados, así, todos se fueron al comedor a disfrutar de la gran celebración, en honor al bello matrimonio.
Unas horas más tarde, los recién casados se marcharon de la fiesta directamente a sus aposentos, para consumar su matrimonio en su noche de bodas donde ambos se entregaron en cuerpo y alma jurándose fidelidad, respeto y eterno amor, y hacer hasta lo imposible por la felicidad del contrario entre besos y caricias sin dejar de amarse durante toda la noche.
A la mañana siguiente, despertándose primero, Honoka le dio un suave beso en la frente y un segundo beso en los labios a su amado esposo y salió a regañadientes de la cama para ir a bañarse y arreglarse para ese día. Con decisión, salió de la habitación a buscar a sus amigos para que la ayudaran con la preparación del ritual.
Pasando cerca de la oficina real, los escuchó y entró, cerrando la puerta tras ella.
"Ya estoy aquí, ahora pongámonos en marcha, pues Atem no debe tardar en despertar".
"Sí su majestad". Respondieron estos.
"Seth, tú dibujarás el circulo del ritual, Isis, tu tarea será conseguir la sangre de Atem y mi sangre, luego, mezclarás ambos líquidos en un tazón y tu Mahad conseguirás las ofrendas para los dioses y haremos el ritual en el templo de los dioses dentro de un mes cuando yo quede embarazada. La primera semana del mes será el día de la batalla final entre Atem y Zorc. Yo debo sacrificarme para ayudar a Atem a encerrar a Zorc y evitar que mi amor tenga que morir. Por eso os suplico que lo cuideis después de nuestra partida por favor". Les dijo esta llorando.
Estos no pudieron hacer nada más que suspirar asintiendo con algunas lágrimas de dolor deslizándose por sus cansados rostros. Así, cada uno fue a realizar la tarea que se les fue dada por su reina para iniciar cuanto antes el ritual, mientras Honoka regresaba a sus aposentos y suavemente despertaba a Atem para comenzar ese largo día.
