Creo que es obvio que estos personajes no me pertenecen sino a Stephanie Meyer, y que la historia no es mía sino de la genial autora knicnort3, yo solo traduzco.

Espero que compartamos un año más juntas mi querida Erica Castelo, te agradezco el apoyo que me has dado como mi Beta y mi amiga, y espero que me sigas dando ese honor :)


Capítulo 8 – Casillas

Los días se alargaban, y las noches se prolongaban demasiado. A pesar de todo, de algún modo seguíamos sobreviviendo. Un día brutal, tras día brutal. Una noche insoportable, tras una noche insoportable.

"Ya ni siquiera se siente tanto frío," le dije a Edward una mañana al prepararnos para la tortuosa caminata de ese día. "Tal vez solo estoy perdiendo toda la sensación de mi cuerpo."

Se inclinó frente a mí, y levantó la pierna de mi pantalón para descubrir mi piel. Luego presionó ahí con su dedo.

"La circulación de tu sangre parece estar bien. No hay ninguna quemadura grave por el frío que pueda ver. Probablemente solo te estás aclimatando al frío. Creo que yo también. Es la forma en que nuestro cuerpo nos protege."

"¿En serio? Bien, eso es bueno. Quiero decir que, todavía no tengo ganas de caminar por aquí en camiseta, pero me alegra que ya no sea tan insoportable."

"Bueno, va a empezar a ponerse insoportable muy pronto. Hoy será el primer día que no tenemos ningún tipo de alimento en absoluto."

"¿Estás seguro que no hay más chicharrones en el fondo de la mochila? ¿Algunas sobras?"

"La vacíe por completo," me aseguró. "Ayer nos comimos los últimos. ¡Maldita sea! Simplemente no puedo olvidar lo cabreado que estoy todavía porque esos malditos lobos se llevaran toda la comida que cargaba en mi mochila. Quiero decir, agradezco que no se llevaran lo que estaba en tu mochila, lo que nos ha permitido llegar hasta aquí, ¡pero hoy todavía nos quedarían raciones de no ser por esos chuchos sarnosos!"

"Todavía tendríamos la comida de esa mochila si no hubiera dejado que se apagara la fogata," lo corregí, llena de odio hacia mí misma

Han pasado días, probablemente más de una semana, desde que pasó y todavía sentía mucha culpa. No tenía sentido estar enojado con animales salvajes por aprovecharse de mi estupidez. Era mi culpa, y tenía que vivir con ello. Solo me sentía agradecida de que consiguiéramos sobrevivir a mi fatal error todo este tiempo.

Desde la última confrontación con los lobos, de algún modo hemos podido evadirlos, y nos adaptamos a una extremadamente agotadora rutina de tomar turnos cuidando exitosamente el fuego cada noche. Había aprendido mi lección la primera vez, y me las he arreglado para mantener mis ojos muy abiertos mientras Edward toma sus turnos durmiendo. No me he vuelto a quedar dormida en el trabajo, pero cada noche se volvía más y más difícil entre más débil estaba. Todo sobre estar aquí era difícil. Cada noche, cada paso, cada respiración. Era una lucha constante para solo encontrar la voluntad de continuar. Al terminarse lo último que nos quedaba de comida, pareciera que las cosas solo iban a ponerse imposiblemente más difíciles.

"¿Cuánto tiempo podemos durar sin comida?" Pregunté preocupada.

"Es la regla de tres. Tres minutos sin aire, tres días sin agua, y tres semanas sin comida."

Asentí. "Tres semanas. Podemos llegar bastante lejos en tres semanas, ¿cierto? Tal vez incluso lograr llegar a algo… hecho por el hombre."

Edward levantó sus hombros. "Tal vez. Pero tenemos una seria desventaja aquí, porque ya hemos pasado algún tiempo con solo unos bocados en momentos. Ya hemos perdido mucho peso, así que no estoy seguro por cuánto tiempo más podamos continuar así. Sobre todo por la cantidad de calorías que quemamos al caminar en la nieve todo el día."

"¿Quizás deberíamos ir más lento?" Sugerí.

"En pocas palabras, necesitamos algo de sustento. Si solo pudiéramos cazar algún tipo de animal pequeño, o algo."

Edward miró a Jake, y en seguida entré en modo protector.

"¡No vamos a comernos a Jake!" Dije con severidad.

Frunció el ceño. "No estaba pensando en eso. Pero él es un animal carnívoro, solo desearía que fuera a cazar algo. Un conejo. Demonios, incluso estaría feliz con una rata. Solo algo."

Como si le hiciera una señal, Jake levantó la cabeza, por lo que Edward y yo nos volvimos en dirección de lo que estaba mirando.

"¡Un alce!" Casi grité.

"Oh no," dijo Edward, agarrando de prisa el collar de Jake para refrenarlo. "Ese no es el tipo de caza del que estaba hablando."

"¿Por qué no? La gente come alce todo el tiempo, ¿no es así?" Pregunté confundida. "Tenemos un cuchillo."

"Sí, la gente come alce, cuando los cazan con rifles. No hay forma de que siquiera podamos acercarnos lo suficiente para apuñalar a esa cosa antes que nos ensarte con esos cuernos, o nos pisoteé hasta matarnos con sus pezuñas asesinas."

"¿Y si atamos el cuchillo a un palo largo y hacemos una lanza, o algo así?"

Edward sacudió su cabeza. "No podríamos quedarnos a una distancia segura y todavía arrojarla con la fuerza suficiente para matarlo. Solo se enfurecerá y se volverá hacia nosotros, y esa es una pelea que sin duda no podemos ganar."

Jake no compartía las preocupaciones de Edward. Empezó a ladrar, y trató de zafarse de su agarre.

"Amigo, esa cosa te matará," Edward intentó calmarlo. "Lo juro, este perro tiene ganas de morirse."

"Oye, se las ha arreglado para sobrevivir todo este tiempo."

"Es un milagro. ¡Jake, quieto!" Edward le ordenó. Cuando no obedeció, Edward me miró por ayuda. "¿Tenemos algo que podamos utilizar como correa?"

"No lo creo," dije mientras buscaba en la mochila donde estaba, todavía en sus hombros. "Oh espera. Tal vez funcionará," dije al sacar mi cámara y desatar la correa.

"Perfecto."

Enganché a Jake a la correa improvisada, y como mi cámara ya estaba afuera, simplemente no pude pasar por alto la oportunidad.

"¿Vas a tomar una foto del alce?" Edward preguntó con un tono molesto.

"Es muy hermoso, ¿verdad?"

"¿Sabes? Tengo familia que vive en Alaska, y mi tío me contaba que el animal que mata a más personas cada año, no es el lobo o el oso, es el maldito alce."

Solté una risita. "¿Qué? Son como grandes venados."

"No, son feroces. Sobre todo durante la temporada de apareamiento. Los alces y las ardillas—las dos criaturas letales más subestimadas."

"¿Las ardillas?" Escupí, encontrando su pequeña diatriba más divertida de lo que había esperado.

"¡Sí! Esas cosas son pequeños monstruos del infierno."

"¿Y cuántas personas han sido asesinadas por ardillas?" Lo cuestioné.

"Ninguna… que yo sepa, pero una vez vi un documental sobre ellas, y son criaturas horribles. No me molestaría encontrar algunas para descuartizar. Unos cuantos menos de esos animales endemoniados que aterrorizan el planeta solo puede ser algo bueno."

Me eché a reír otra vez. "Entonces, ¿tienes miedo a las alturas, a espacios confinados, y a las ardillas?"

"No me avergüenzo de mis debilidades," dijo inexpresivo.

"Bueno, ese es un atributo honorable. Bien por ti."

Finalmente me esbozó una sonrisa en respuesta, y luego movió su cabeza hacia un lado. "Vamos a ponernos en marcha otra vez."

"Esa es una buena idea. Si nos quedamos quietos debajo de estos árboles por mucho tiempo, una ardilla podría bajar y atacarnos," le dije bromeando.

Su sonrisa se hizo más grande, pero intentó contenerla. "Puedes reírte ahora, pero espera el trágico día en que veas a esos pequeños terrores en acción."

"Los he visto. Seattle tiene una extensa población de ardillas. Son adorables. Me encantan sus colas peludas. Pero puedo ver cómo puedes tener razón sobre que son malas. Vi que una se robó una vez la nuez de alguien de su ensalada durante un picnic."

"Ah, las nueces suenan muy bien ahora, ¿verdad?" Edward preguntó, como si de repente se hubiese perdido en una vívida ensoñación. "Nueces en una ensalada… ¡No, nueces en un pastel de chocolate!"

Solté una risita.

Caminamos un poco más, pero entonces empecé a pensar en la comida que se me antojaba. "Solo quiero una hamburguesa de queso. Una enorme y gruesa hamburguesa, con crujientes rebanadas de tocino, metidas entre el viscoso queso derretido. ¡Oh, tengo muchas ganas de una!"

Edward se rio entre dientes. "No me parece que seas el tipo de chica que le gustan las hamburguesas."

Sonreí, divertida por su suposición. "¿Por qué no?"

Se encogió de hombros. "No lo sé. Una hippie bohemia amante de los animales, que pasa todo su tiempo tomando fotos de la naturaleza."

"¿Una hippie bohemia?" Pregunté, antes de reírme con tantas ganas que lágrimas cayeron por mi rostro.

"Bueno, ¿no lo eres?" Me preguntó con cautela. Era claro que no estaba seguro si en realidad encontraba humor en sus palabras, o si me estaba volviendo completamente loca. En realidad, probablemente era un poco de ambas.

"Lo siento, pero no. Mi mejor amiga, Alice, es una chica bohemia total, pero no importa lo mucho que lo intente, nunca aceptaría su estilo de ropa o su filosofía de vida. Simplemente es muy gracioso que pienses eso de mí, cuando siempre he sido exactamente lo opuesto."

"Entonces, ¿eres una conformista?" Edward preguntó.

Sonreí, y después intenté analizarme para darle la respuesta correcta. "No, no precisamente. Bueno, tal vez lo fui hace mucho tiempo. Trabajé de nueve a cinco, atrapada detrás de un escritorio y todo eso, pero lo odiaba. Ahora tomo fotos a tiempo completo, pero tengo problemas con la falta de constancia en mi horario de trabajo. No lo sé, supongo que estoy en un punto intermedio. Soy creativa, pero me gusta integrarme. Afirmo ser independiente, pero en realidad, odio estar sola." Me encogí de hombros. "Amo a los animales, pero me encanta comer carne," agregué con otra risita.

"Bueno, es bueno que no encajes en una casilla en particular," me dijo. "Mantiene las cosas interesantes."

"¿Y qué hay de ti? ¿Encajas en alguna casilla?" Pregunté, pero entonces me arrepentí. Me había prometido que no le haría más preguntas personales, y aquí estaba, rompiendo mi promesa. Parecía ser adicta a ser entrometida. De verdad, no era mi intención. No quería molestarlo o hacer que se incomodara otra vez.

Por suerte, por primera vez, no rechazó mi pregunta personal pero sí suspiró. "Supongo que encajo en una casilla en particular."

Caminamos un poco más en silencio, y justo cuando pensé que no iba a dar más detalles sobre esa casilla suya, tomó un profundo suspiro.

"Mi hermana, Bree, murió cuando tenía diez años, de un desorden neurológico… yo tenía trece años. Afectó terriblemente a toda mi familia. Así que, supongo que encajo en la casilla del niño que perdió a un ser querido, que creció para convertirse en doctor, con la esperanza de lograrlo para que ninguna otra familia tenga que volver a pasar jamás por ese tipo de pérdida."

Mi estómago dio un vuelco.

"Oh Edward, lo siento mucho," dije, sintiendo una apabullante e intensa oleada de culpa por todos los pensamientos negativos que tuve sobre él. No me sorprendía que pareciera tan cerrado al hablar de sus pacientes. Sabía de primera mano lo que era perder a un niño cercano a él. No podía imaginar nada más trágico que eso.

"No te conté eso para que sintieras lástima por mí, solo… en realidad, no tengo idea por qué te conté eso. No hablo mucho de mi hermana. Creo que solo le he contado a Kate unas cuantas cosas a través de los años… Pero, la idea de encajar en un tipo de casilla en particular tiene sentido para mí. Al parecer todos los doctores que conozco solo están tras la paga, o sus padres los presionaron a tomar esta carrera, o son como yo, y tuvieron algún tipo de tragedia médica en sus antecedentes familiares. Todo es algo… cliché, ¿no crees? Me refiero a que, me convertí en doctor con la esperanza de salvar las vidas de niños, pero en realidad, ¿qué diferencia he hecho? Solo me he sometido a muchas más muertes de las que alguien tendría que ver en toda una vida. Definitivamente, no me hace desear tener hijos propios."

"¿Es por eso que tienes problemas con la fe?" Pregunté con gentileza.

Hizo una mueca. "Simplemente no lo comprendo. Demasiados niños inocentes nunca tienen la oportunidad de vivir. Me enfurece. No lo sé, tal vez toda esa hambre se me está yendo un poco a la cabeza. No debería estar hablando de ninguna de estas mierdas."

"Mira, me prometí que no te volvería a presionar para que te abrieras, y todavía pienso eso, pero la verdad es que puede que muramos aquí, y nunca veamos a otro ser humano por el resto de nuestras vidas. Así que, si hay algo que alguna vez sientas que quieres sacar de tu pecho, puede que yo sea la única opción como confidente que tendrás."

Asintió, y luego se encogió de hombros. "Bueno, siempre podría hablar con Jake. Es muy bueno escuchando."

Me reí. "Se ve que no sabes nada. Es terrible escuchando. Siempre quiere ser el que habla, y tiene una capacidad de atención extremadamente deficiente."

Para probar mi punto, Jake tiró de su correa, y le ladró otra vez a algo en la distancia.

Los dos nos reímos.

"Tal vez solo deberíamos dejarlo ir," le dije cuando Edward tuvo prácticamente que arrastrar a Jake detrás de nosotros mientras continuábamos caminando.

"De ninguna manera. Si se lastima, tú te pondrás triste, y entonces yo me sentiré culpable. Ninguno de los dos necesita eso… Por otro lado, si muere…"

"Aun así no nos lo comeremos," sostuve.

Edward se rio entre dientes.

Recorrimos varias yardas más, pero entonces, los tirones constantes de Jake de algún modo permitieron que se saliera de su collar.

"¡Mierda!" Edward gritó cuando los dos vimos a Jake salir disparado como bala de un arma.

"Algunos animales simplemente no pueden estar atados," dije con una mezcla de diversión y ansiedad. "¿A dónde se fue?"

"No lo sé. Solo espero que no vuelva tras ese alce."

"¡Jake!" Lo llamé. "¡Ven aquí, muchacho!"

Seguimos llamándolo, y llamándolo, pero no había señas de él por ninguna parte. Esperamos ahí por lo que parecieron horas, pero entonces la nieve empezó a caer otra vez.

"Quedémonos aquí esta noche. Esperemos a que vuelva."

Ni siquiera estaba cerca a oscurecer todavía, pero muy pronto lo estaría, y los dos ya estábamos agotados, así que asentí de acuerdo. Empezamos a mirar alrededor en busca de varitas y leños para el fuego, pero una vez más, todo estaba empapado.

"Nada se enciende," dijo Edward, desalentándose cada vez más cuando sus intentos por iniciar una fogata seguían fallando.

Traté de ayudar, pero no tuve mejor suerte. Buscamos alrededor por alguna clase de refugio, pero no pudimos encontrar nada.

Era nuestra situación más desesperada hasta ahora. No solo había desaparecido Jake otra vez, sino que estaba nevando muy fuerte, no teníamos refugio, estábamos débiles por desnutrición, y no podíamos encender un fuego para salvar nuestras vidas.

"¿Qué hacemos?" Pregunté preocupada.

"No lo sé," Edward admitió a regañadientes. Sabía lo mucho que odiaba sentirse inútil, pero al parecer no había nada que pudiéramos hacer.

Si enfriaba mucho más, y no podíamos iniciar una fogata, no íbamos a sobrevivir la noche. Fue la primera vez que verdaderamente no vi nada de esperanza en nosotros, y estaba asustada.

Sin pensarlo, me encontré volviéndome hacia Edward, y solo me aferré a él mientras la nieve continuaba cayendo en nuestros rostros. Apreté su cuerpo, y me sentí increíblemente agradecida cuando sentí que sus brazos me envolvieron en respuesta. Si esa realmente sería nuestra última noche en el planeta, solo necesitaba desesperadamente que me abrazaran una vez más, y afortunadamente, él me dio esa amabilidad.

No supe cuánto tiempo nos abrazamos así, pero al parecer el yermo helado todavía no había terminado de joder con nosotros.

"¿Escuchaste eso?" Edward murmuró.

No estaba segura si mi boca siquiera era capaz de moverse por lo congelada que estaba, pero lo intenté de todos modos.

"¿Qué es?"

"Creo que es Jake ladrando."

"¿Dónde?" Pregunté, al apartarme de su abrazo solo lo suficiente para mirar a nuestro alrededor.

"No lo sé. Tal vez deberíamos ir a buscarlo."

Por más que amara a ese perro, no podía imaginar dar un paso más en ese momento. Cualquier tontería de aclimatación al frío que había sentido antes, a esas alturas había desaparecido. Honestamente, creía que mis órganos internos empezaban a solidificarse como carne en un congelador.

"No puedo moverme."

El incesante ladrido de Jake en la distancia no disminuyó, por lo que Edward se puso ansioso. "Podría estar atrapado en alguna parte. Vamos a tratar de encontrarlo. Al menos nos hará movernos de nuevo. Tal vez encontraremos una mejor madera para encender."

Dejé que Edward tirara de mí, pero en realidad no pude sentir que me movía. Seguimos el sonido de los ladridos, pero cuando finalmente lo encontramos, estábamos desconcertados.

"¿Qué pasa, muchacho?" Pregunté.

Jake no estaba atrapado en ninguna parte, o parecía herido de alguna forma. Solo estaba parado ahí, meneando su cola y ladrándonos, como si tuviera un alegre secreto.

"Quizás vio una ardilla," dije mientras trataba de mirar a través de la nieve que caía al árbol sobre nosotros.

"No lo creo," respondió Edward. "Tiene esa expresión en su cara… esa expresión como si pensara que solo somos un par de humanos tontos."

Cuando seguimos parados ahí, solo mirándolo como idiotas, Jake tuvo suficiente. Agarró su collar del bolsillo de Edward, y entonces dio la vuelta y empezó a correr otra vez. Cuando aún no lo seguimos, se dio la vuelta y nos ladró una vez más.

"Quiere que vayamos con él," concluí.

"Bella, esta no es una película de algún perro súper genio. No hay forma de que realmente intente comunicarse a esa nivel."

Salvo que, eso era exactamente lo que parecía estar haciendo. "De verdad, deberíamos seguirlo."

Edward se encogió de hombros. "Bueno, al menos nos mantendrá en movimiento."

Lo seguimos a través de un grupo en particular de árboles, y luego jadeé por el repentino descenso frente a nosotros. Ni siquiera me había dado cuenta que estábamos tan alto hasta ese momento.

"Bueno, esa es una linda vista," dijo Edward, todavía perplejo respecto a por qué Jake estaba tan ansioso por traernos aquí.

Jake no se detuvo antes del descenso, continuó lentamente, descendiendo por un camino estrecho, y entonces finalmente vimos por qué.

Desde donde estábamos, mirando hacia un valle debajo de nosotros, podíamos ver lo que parecía ser una pequeña caja—una casilla, que bajo una inspección más minuciosa, me di cuenta que en realidad era una estructura.

"¡Oh, Dios mío!" Grité, segura de haber visto mal. Seguramente mis ojos me estaban jugando trucos. Seguramente no éramos tan afortunados. Sin embargo, a medida que mis ojos enfocaban la increíble vista debajo de nosotros, no tuve elección más que creerlo. "¡Es una casa!"


¡Y Jake vuelve a salvar el día! Me decía Eri que es el protagonista de la historia y vaya que lo es jajaja. Sin él esos humanos tontos estarían muertos. En fin, parece que apareció la luz al final del túnel, aunque obviamente todavía tienen que revisar la casa y ver si alguien vive allí, o si podrían utilizarla como refugio, ya lo veremos. Mientras tanto, pudimos ver otro gran avance en este capítulo, al parecer nuestro querido doctor pomposo empieza a abrirse para mostrar que no es lo que Bella esperaba, ahora sabemos por qué trata de mantenerse distante con sus pacientes. Interesante notar que ni siquiera a su esposa le había contado mucho sobre su hermana Bree, mmm… algo que pensar. En fin, espero que hayan disfrutado del capítulo y por supuesto, que me digan qué les pareció para poder leer el siguiente ;)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: mrs puff, Leah De Call, miop, Manligrez, tulgarita, somas, mercchu, arrobale, Sully YM, kaja0507, Damaris14, kasslpz, Mafer, NarMaVeg, Cinti77, JessMel4, Mapi, Marme, xelatwi, glow0718, Maryluna, Kriss21, saraipineda44, Isis Janet, rjnavajas, MajoRed, Wenday14, Brenda Cullenn, JANETH A SANDOVAL, aliceforever85, Say's, Adyel, lagie, Liz Vidal, Lady Grigori, Pameva, bbluelilas, EriCastelo, Ali-Lu Kuran Hale, lauritacullenswan, Jade HSos, Lectora de Fics, Lizdayanna, myaenriquez02, Nanny Swan, Adriu, Pam Malfoy Black, Tata XOXO, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, que espero sea muy pronto.