Fue con un repentino cambio de ritmo musical que pasaron de estar brincando emocionados a de repente quedarse desubicados e inmóviles ante la balada suave que empezó a sonar. Y Sansa notó que Pod no la soltó de la muñeca, "Lástima que esto no es para bailar," dijo, moviendo la mano para soltarse, "déjame la cambio."

Podrick la vio evadiéndole la mirada, sonrojada y, quería creer que no era precisamente de la brincadera que habían tenido hacía unos segundos, o eso creía él. Por su parte decidió arriesgarse, aunque la soltó para no incomodarla, "Deberías de dejarla," dijo antes de que ella alcanzara el celular, "todo se puede bailar con la persona adecuada."

Aquellas palabras la hicieron hacer una pausa para luego girar los ojos, después de la conversación que habían tenido palabras así eran de esperarse.

"Vamos, no sobre analices las cosas." Pod le dijo, manteniendo su brazo estirado.

"Se te dan fáciles las palabras," le comentó quejándose y con ironía mientras volvía hasta él.

"Eso es lo que crees." Se burló mientras ambos se tomaban de una mano, la otra de ella viniendo a parar a su hombro, y la de él a la cintura de ella. Ninguno de los dos cerrando el espacio que quedaba entre ellos.

Y por los primeros momentos se movieron descoordinadamente, un tanto incomodos, no queriendo pensarlo de a mucho, y riéndose, tratando de llevarle el paso al otro y a la música. Estaba por decirle a Pod que lo dejaran así cuando él la tomó por sorpresa al cerrar el espacio entre ellos, y de repente se sintió dando un gritillo mientras se dejaba inclinar hacia atrás sin advertencia, riéndose lo sostuvo con fuerza del hombro y de la mano. Las risas no acabando mientras se volvían a enderezar. "Por un momento creí que me dejarías caer."

Pod siempre había querido hacer eso con una mujer, pero no se lo dijo para que no fuera a creer que le calentaba el oído. "Soy más fuerte de lo que parezco, y estabas cerca al piso y la alfombra es mullida. No te habrías pegado tan duro, cobarde."

"Pues ha pasado antes si lo quieres saber. Jugando con Rickon cuando me empezó a alcanzar en estatura…piso de piedra, no había alfombra...yo toda mallugada días después." Lo vio riéndose maldadosamente ante aquello, como imaginándoselo, y fue en ese momento en que notó que por fin le estaban llevando el paso al otro.

"Yo no te habría dejado caer del todo, en lo posible te habría deslizado hasta el piso."

"En lo posible." Le dijo en burla.

Pod le levantó las cejas, "Y si mallugaduras quedaran ya me encargaría de estas...si me dejaras." Comentó, sintiéndola tensándose y sonrojándose, ella dándole una mirada no tan rápida a su boca. "¿De nuevo?" preguntó, "Pero esta vez intenta levantar la pierna como en las películas."

"Oh, algo que no sabía quería hacer hasta este momento."

"Oh, ya sabes, eso es lo que me dicen todas las mujeres." Le dijo en burla y sonrojándose, ella carcajeándose también. Y después de que se calmaron Sansa le dio su asentimiento. Tomándolo de nuevo fuertemente. Y él la volvió a inclinar, aunque esta vez permanecieron por un par de segundos más en posición y ella levantó la pierna y al hacerlo Pod la sintió temblante lo que la hizo gritar riéndose para prontamente volver a poner el pie en el piso, Pod enderezándolos pronta y rápidamente porque pues sí, era pesada, y un par de segundos más habrían ido a parar al piso. "Algo para que taches de tu lista." Le dijo cuando ella cerró el espacio completamente entre ellos, abrazándolo sueltamente. Lo que lo sorprendió.

Sansa sabía muy bien lo que estaban haciendo al no ponerle fin a esto. Pero él tenía razón, no lastimaban a nadie si nadie se enteraba. Y eran jóvenes, se sentían atraídos por el otro, la estaban pasando bien, ¿y porque no? No había llegado a tomar oportunidades como estas, y sentía desperdiciar la que tenía en frente si no la tomaba. Y sí, tenía sus dudas, pero ya podía pensar en eso después. Le colocó el mentón en el hombro cerrando los ojos, y momentáneamente concentrándose en las sensaciones. La mano de él cerrándose un tanto ahora en su espalda, con la otra le acariciaba los nudillos mientras apenas y se movían de lado a lado. "Bailas bien."

"Una novia me enseñó." Dijo, su mente haciendo corto circuito y de inmediato cayendo en cuenta de que talvez era mejor no traer novios pasados a la conversación. Y aunque Pod disfrutaba de su cercanía no quería esta tentación. ¿Para qué lo tentaba si ella no quería pasar de esto? "Tip número uno–"

"–¿Dejarse llevar?" interrumpió.

Pod asintió. El significado subyacente estando ahí, no se podía equivocar. "Sí, dejarse llevar. Aunque no sé si lo estás haciendo tu o lo estoy haciendo yo."

"…No que importe."

"No." Pod le dio la razón. "Lo que dije antes, con la persona adecuada todo funciona." Y la sintió riéndose/quejándose contra él. El sonido tan cerca a su oreja haciéndolo erizar placenteramente.

Y en cuanto la canción se terminó y dio paso a los sonidos calmantes de una guitarra acústica ambos se separaron lentamente. Manteniéndole la mirada al otro. Pod suavemente le acarició la espalda baja donde su mano estaba situada y se remojó los labios, ella inmediatamente mirándolo la boca. "En serio, si no dejas de mirarme a la boca de la forma en que lo estás haciendo te vas a ganar un beso." La advirtió y vio su mirada oscureciéndose, y Pod exhaló, sacudiéndole la cabeza y colocando espacio entre ellos, "Es una pena que quieras que nuestros coqueteos se queden sólo en eso." Le susurró para prontamente dejarla sola y deseando aún más aquel beso.

Pagándole con la misma moneda que ella siempre le jugaba a él. Y mientras se alejaba por el reflejo de un vidrio la vio quedándosele mirando extrañada, desubicada por lo acabado de suceder, lo que lo hizo sonreírse.

Más extrañado fue ver que empezaba a llover afuera y ni siquiera haber notado el cambio de clima.

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Fue ella quien preparó otra jarra de margaritas.

Como la tercera.

Y Pod le sonrió cuando le pasó un vaso a él. "Ves, emborracharme."

"No están tan fuertes, además, ¿No habíamos quedado que no hay necesidad de emborracharte?" le preguntó. Sentándose al otro lado del largo mueble. "Solo digo, un poquito de alcohol entre personas decentes siempre pone las cosas más divertidas."

"¿Así que dándote valor?" se decidió por preguntar. Y ella le sacudió la cabeza, tomándose el cabello en la mano y levantándoselo. El alcohol teniendo su efecto pues cada vez se sentían más acalorados, sonrojados y contentos.

Fue ya rato después de tan solo quedarse tirados en ese cómodo mueble, con la música a todo volumen pero entre ellos silencio y comodidad que una canción empezó a sonar. Y Pod reconoció los acordes de inmediato, aunque ella la quitó rápidamente por obvias razones de las letras subidas de tono. Pod tan sólo le dio su mejor sonrisa.

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Sansa se carcajeó cuando una cover de una canción movida empezó a sonar y Pod entusiasmado se colocó en pie de inmediato, estirándole las manos para bailar. Y sabía que el grupo era de Las Tierras del Oeste, uno de esos ritmos típicos de allá, pero no algo que ella se hubiera imaginado bailar. "¡No sé bailar eso!" exclamó, pero en todo caso se colocó en pie, dejándolo que él llevara el ritmo por ambos.

Ella muerta de la risa en su descoordinación, Pod entusiasmado, y guiándola carismáticamente. Y él sí sabía bailar. Lo cual vino a encontrar más atrayente en ese momento. Sería él quien la tomaría de la cintura y los movería rítmicamente de lado a lado, quien la alejaría, la acercaría, le daría vueltas para volver a alejarla y acercarla, diciéndole que no lo estaban haciendo tan mal, y la verdad era que le creía en parte.

Ella tan solo se dejaba, dejándolo que la soltara de la mano y la tirara a su cuello dándole a entender que se sostuviera de éste, e imposible no notar que cada vez que se volvían a acercar lo hacían cada vez más, hasta que cerraron el espacio casi por completo, él apoyando su mejilla contra la de ella mientras los movía nuevamente de lado a lado y le hubiera gustado que fuera por más tiempo pero no fue así, y para cuando la alejó y la volvió a traer hacia él ella ya le había cogido el ritmo y ambos se carcajearon y se quedaron mirando complicemente.

Repitieron los movimientos aunque más lenta y suavemente pero esta vez no mejilla contra mejilla sino casi frente contra frente, Pod con ojos cerrados, y la forma en que él se movía le continuó gustando, y sabía que la iba a besar.

No llegó como sorpresa alguna cuando Pod tan solo se inclinó un tanto, giró su rostro y buscó su boca, para ese momento ella ya tenía sus brazos en los hombros de él para acercarlo.

Un beso que era esperado, lento y con ansias por parte y parte. Un beso que les movió el mundo ante la firmeza y seguridad, ellos continuando bailando, ni siquiera deteniéndose. Y él la besaba con gusto y ella le correspondía con ganas. Aunque el beso no fue tan prolongado como ella lo habría deseado. Una exhalación dejándola cuando él lo terminó, Pod apoyando su cara contra la mejilla de ella y el calor junto con sus sentidos desatados reinando.

Y ambos quedándose con ganas de más.

Pod se enderezó de nuevo, y le sonrió mientras la guiaba para que se volvieran a mover con entusiasmo. Ella respondiéndole aquella sonrisa, y más desenvuelta ahora sí tocándole el hombro o el brazo, ninguno de los dos negándose cuando el otro buscaba un beso nuevamente.

Y cuando la canción se acabó sin despegarse de la boca del otro y respirando pesadamente caminaron hasta el mueble. Ya Sansa decidida a dejar pasar lo que tuviera que pasar y sentándosele a Pod encima mientras continuaban besándose, las manos de él recorriéndole la espalda y las piernas, las de ella enredadas en su cabello. La boca de él en su cuello haciéndola quejar y empujar contra él. Y todo a la mierda, ya estaban aquí, muy en su interior sabía que para esto había venido, para que seguirse engañando, o a él…

Un giro y acomodándose sin pensarlo y se encontró acostada en aquel mueble, Pod sobre ella, mirándola antes de volver a besarla de nuevo. E incontables minutos pasaron de esa manera, tan solo besándose ardientemente, con manos que tocaban, acariciaban y apretaban por todas partes, besos, a veces lentos y suaves, a veces con mayor firmeza, a ratos sin pensarlo, descoordinados con dientes y narices que se estrellaban. Rozamiento lento y firme, un quejido bajo dejándola al intuir su tamaño, una sonrisa ahogada contra su boca, exhalaciones profundas contra el otro, el calor…

Había pasado su tiempo desde la última vez que estuvo de una manera similar, y por eso talvez lo vino a disfrutar tanto. ¿Cuántas canciones pasaron de esta manera, cuatro, cinco? ¿Quién llevaba cuentas?

El viento fuerte que se colaba por el ventanal y el olor a lluvia relajándolos incluso más.

Y de repente Pod volviéndose a apoderar de su boca la hizo dejar de pensar, sus lenguas masajeándose suavemente, la mano de él por fin abriéndose camino dentro de sus pantalones, su ropa interior, y el quejido que él dejó contra su boca por la humedad que encontró fue lo único que necesitó después de largos minutos de besos. Y se dejó ir, los movimientos de él firmes y seguros, haciéndola sostenerse y temblar desde el inicio, y leyendo en ello Pod aumentó la presión y la velocidad, él no dejándola terminar los besos y comiéndose sus quejidos bajos mientras le daba lo que sentía tanto necesitaba.

Fue después de que la sensación pasó que se sintió sudada, la piel en su rostro y cuello ardiendo, un momento de realización de eso pasó, esto está pasando la atravesó y rápidamente lo hizo a un lado con una ya pensarás en las consecuencias después. Los besos suaves en su mejilla y quijada la hicieron mirarlo, encontrándolo con cara de shock pero oh muy orgulloso de si mismo…

"Eso fue fácil," Pod se carcajeó de repente, sin poderlo evitar. Sucedió tan rápido y con tan poco trabajo de su parte que todavía estaba anonadado.

Los dedos húmedos de él pasaron a acariciarla entre muslo y cadera, lo que no hizo más que aumentar la vergüenza que sentía por sus palabras, "Beh, ha pasado un tiempo, y tenía ganas acumuladas. No te creas tanto."

Pod se carcajeó de nuevo, y se quejó bajamente cuando lo besó, la lengua de ella rozando la suya sugerentemente mientras seguía los movimientos de ella para acostársele encima. La mano de ella bajando por su pecho lo hizo hablar, "Siendo honestos, también te tengo ganas acumuladas, y puede que incluso sea más rápido que tú."

"Eso es decepcionante." Le dijo en burla, su mano yendo hasta dentro de la camisa de él, tocándole el estomago y los vellos allí mientras seguía descendentemente el camino hacia abajo, la piel de Pod ardiendo hasta que tuvo que sacar nuevamente la mano de la camisa para pasar a tantearlo sobre el pantalón con curiosidad. "¡Oh!" exclamó lo que había pensado cuando lo sintió en un principio. Y para ese momento Sansa estaba muy al tanto que así hubiera nervios y la vergüenza normal, lo primordial era que esto entre ellos era puras bromas y chistes.

La mirada de él puesta en los ojos y párpados de ella, sus mejillas coloradas, Pod se remojó los labios mientras ella tomaba detenidamente en su tamaño, haciéndolo contorsionar, cuando ella lo miró con una sonrisa torcida Pod habló melodramáticamente, "…Siempre encuentro reacciones encontradas."

"…Bien, esta es una sorpresa." Le comentó tratando de no reírse, y acariciándolo suavemente.

Una carcajada de Pod, "¿Buena o mala?"

"Mmmm. Por ahora buena. Pero en unos minutos te digo." Le contestó apenada y con picardía para prontamente ambos carcajearse mientras se agarraban a besos nuevamente.

"Ahora entiendo porque eres tan seguro de ti mismo." Dijo mientras lo ayudaba a deshacerse del jean de él.

"Nah." La vio que lo fue a despojar de los bóxers y la detuvo, "La habitación. Estaremos más cómodos allí." Yla verdad era que estaba que no aguantaba.

Y el camino a la habitación se hizo de igual manera, a besos, con quejidos, con manos que rozaban piel al irse desnudando poco a poco, risas contra el otro.

Al entrar en la habitación Pod encendió la luz a la oscuridad de la noche darles, "Quiero verte," le susurró contra la boca y ella le asintió.

Y repetición del mueble aunque no tan prolongadamente. Burlas bajas apreciativas por el tamaño de él. Y más besos y caricias pasadas de tono. Un condón haciendo su aparición, Pod buscando dudas en ella nuevamente, pero no, ella plácida manteniéndole la mirada ardiente.

Y emoción le daba ver como ella miraba y acariciaba embelesada su erección, tanto que empezó a sospechar lo hacía para burlarse de él, "¡Tampoco es para tanto! Y ya sabes, no es el tamaño sino lo que haces con él."

Y ella quejándose mientras nombraba a una deidad los hizo reírse bajamente, abrazados, "…Sólo espero que esto valga la pena."

"Ouch. Ese es el problema. Ahora tus expectativas son mayores que antes." Pod susurró, haciéndole la mano a un lado y acomodándose entre sus piernas. Pero ella lo sorprendió al girarlos y ubicarse encima de él.

"No sea que te dejes llevar." Le dijo bajamente.

¿Se refería a lastimarla o a acabar rápido? La pregunta se le quedó en la mente pues ella no perdió ni un momento en empezarlos a unir lentamente. Las inhalaciones y quejidos de ambos fue lo que llenó la habitación por los próximos momentos.

Las sonrisas de ambos. El buscarse con la mirada. El permanecer inmóviles por unos momentos, buscando ajustarse mientras se bañaban a besos y caricias lentas.

Minutos después los movimientos ya no siendo tan cuidadosos. Ambos jugando y buscando lo que le gustaba al otro. El punto débil, que los dejaba sin aliento, qué los hacía temblar, enloquecer. La lluvia y evaporación afuera no ayudando, haciéndolos sudar con el esfuerzo, lo que los incitaba incluso más.

Las respiraciones ahogadas, los gemidos y quejidos bajos.

La necesidad aumentando, haciéndose insostenible. Ambos ayudando al otro a saciarse sin afanes, deliciosa y completamente.

Eventualmente los dos dichosamente cansados, sin necesidad de palabras.

Y silencio, el tiempo corriendo.

Miradas y sonrisas cómplices. Susurros bajos. Nuevamente caricias suaves, besos lentos, aliento, calor, piernas de nuevo entrelazada.

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El hábito de madrugar era algo que no quedaba atrás, con guayabo y todo. Así que después de unos minutos de permanecer en la cama con un leve dolor de cabeza se levantó. Rápida e incómodamente hizo su camino hasta la habitación que él le había provisto y se bañó. Se tomó dos aspirinas y salió de nuevo hasta la sala, donde a su paso recogió el reguero de ropas por el corredor, la mitad de la jarra aun con margaritas en ella. Acomodó un tanto el desorden que habían dejado, hizo desayuno con lo más grasoso que pudo encontrar, jugo ácido, y volvió al mueble a acostarse en este, dejar que su guayabo y desaliento pasara.

El día gris y oscuro siendo un contraste con los pasados.

Para cuando se volvió a despertar lo hizo con un cojín sobre la cabeza, la boca amarga y seca, marchando a la cocina notó que lo que había dejado de desayuno ya no existía. Al mirar al reloj de su celular se dio cuenta que ya era casi medio día.

También notó que tenía mensajes de Shae, de Arya, de su mamá.

Empezó con el audio de Shae, seguramente era respecto al trabajo, y era lunes…

"Sansa, la gente está super preocupada. Creen que si acá se cierra todo como en el resto de Poniente entonces se van a quedar sin trabajo al esto irse a larga. La verdad no sé qué decirles, como calmarlos. Tampoco ayuda que me tengas en ascuas con el contrato que fuiste a firmar. Dejarles saber que nos haremos cargo de los trajes médicos y las máscaras sería brindarles un descanso. Llámame. Urgentemente. Creo que es un error que no estés acá, o ya sabes, alguien de la compañía que dé la cara."

Así que después de un vaso de agua bien frío se comunicó con uno de los abogados en Dorne, para que diera la cara, y llamó a Shae, comentándole como no sabrían nada sobre el contrato hasta a final de semana, que continuaran trabajando normalmente con los cuidados necesarios, y recordándole que Dorne y el Norte eran las poblaciones menos pobladas, las que mejores libradas saldrían de todo esto. Ya todo se solucionaría, aquí ya se estaba hablando de permisiones y restricciones para cierto tipo de empresas que ellos podrían implementar en Dorne desde ahora. Y no lo había dicho antes, pero sino se ganaban el contrato de todas formas la compañía pasaría a fabricar todos los textiles necesarios para ayudar a pasar esa pandemia. Era sólo que con el contrato sería más fácil.

Después de Shae cuya conversación la dejó sintiendo que no estaba haciendo mucho por su trabajo, llamó a su mamá, y hablaron por unos cuantos minutos. Ella recordándole su vuelo del día siguiente, diciéndole que a primera hora tenía que estar en el aeropuerto y preguntándole como la estaba pasando con los Lannister. Sansa no la sacó de su error, tan solo para no preocuparla. Ya le contaría sobre Joffrey mañana que se vieran.

Destellos de lo ocurrido la noche anterior llegándole. Encontrándose deseándolo nuevamente.

Por último decidió abrir el mensaje de Arya, y lo que se encontró fue dos pantallazos de un sitio web. La foto de Joffrey llamándole la atención.

EL CACHORRO LANNISTER RUGIENDO Y LISTO PARA IR DE CACERÍA.

Tras las celebraciones del viernes en la casa familiar, Joffey Lannister fue visto de fiesta el sábado en la noche en compañía de la gurú del fitness, Serena Crakehall y de otras personalidades de las redes sociales. Quien brilló por su ausencia fue su novia de años, Sansa Stark, la heredera de Stark Holdings, que sólo se dejó ver brevemente este fin de semana durante la gala anual de la familia Lannister. Según varios rumores la joven pareja dorada atravesaba problemas hace meses pero nada fue oficial hasta la noche del sábado en la que el León apareció en compañía de las celebridades más despampanantes de la ciudad.

Una fuente cercana a la familia Lannister le contó a la Revista Corte Real que la Loba Roja del Norte sigue en el Oeste, probablemente aullando de la tristeza, pero se rehusaron a dar más información.

Si este es el fin de JoffSa, nuestra pareja favorita, solo queda preguntarnos qué significará esto para los negocios entre Starks y Lannisters a la vez que nos alegra saber que el Príncipe León está de nuevo en la jungla y listo para irse de caza.

Sansa se quejó bajamente, y ahí empezaban los tabloides.

Le fastidió que Arya le enviara aquel mensaje, pues venía a arruinar el buen ánimo que todavía tenía. Y sin mayores comentarios decidió escribirle a Arya que esperaba que no se hubiera puesto a pelear con la gente en los comentarios de esa pagina web. No acababa de dejar el teléfono sobre el mesón cuando este sonó. Un mensaje de Arya.

A: Quien tiene tiempo para eso.

A: Más bien la que tiene que ponerse al acecho es otra si ya Joffrey anda por ahí alborotando el avispero y dando de qué hablar.

Sansa se sonrió, preguntándose que diría Arya donde supiera que no solo había estado al acecho, sino que ya tenía la presa asegurada.

S: Fresca, que sí he estado aullado, no ha sido de tristeza exactamente.

De nuevo, no acababa de colocar el teléfono sobre el mesón cuando éste ya estaba vibrando en sus manos.

A: QUE?! Cuando te dije que te portaras mal no creí que recibirías mi consejo.

S: Ese no fue un consejo. Fue solo un comentario de que tú en mi posición te portarías mal.

A: Y?

A: …Sansa?

A: Te has estado portado mal?

A: Sansa! Me emputa que me dejes en visto!

Sansa giró los ojos ante los mensajes. Y pronto su celular tenía una llamada entrante. Contestó.

"¡SANSA! ¡No puedes decirme cosas como esas y dejarme en visto!"

"Oh, cielos santos, Eres tan mal pensada! Me refería a aullar de la risa. Cálmate."

"Mmmm¡Te conozco! Así creas que no, y no suenas contenta tan solo por estar aullando de la risa. Incluso percibo un tanto de vergüenza. Quiero detalles!"

"…Oh, ¿Recuerdas esos tiempos en que no nos llevábamos bien? Sí, a veces los extraño."

"Ay cielos, Sansa, suenas contenta. Vamos cuéntame! Soy la última persona que te va a juzgar. Sólo quiero detalles! ¡No, no, no, no, no me vayas a colgar!"

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Pod vio a Sansa asomándose a la biblioteca, dónde él estaba en ese momento en una videoconferencia con su jefa. Sansa tan solo mirándolo con cierta vergüenza, sonriéndose y marchándose nuevamente. Y con esa sonrisa le dijo que esa mañana no lo había dejado tirado y sólo porque se arrepentía de lo sucedido entre ellos, lo que lo calmaba.

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"Hace mucho que no sufría los efectos de tomar un domingo para ir a trabajar un lunes." Le dijo bromeando y acompañándola en la sala, ambos sonrojándose en cuanto se vieron. "Aunque no sea trabajar-trabajar con mi jefa Brienne hay que ponerle cuidado a cada palabra."

Sansa le sonrió, y se sorprendió cuando él vino hasta ella, se agachó y le dejó un pico en la boca para sentarse a su lado. Él recorriéndole suavemente el brazo de arriba abajo, "Sí, yo también tuve un mensaje a primera hora de mi mano derecha en Dorne. Están preocupados. Ayer en la tarde la mayoría de Poniente entró en cuarentena–"

Pod la interrumpió sonriéndose, "–. Brienne me dio la noticia, tuve que fingir que estaba al tanto de ello." Desconectados del mundo era lo que habían estado el día anterior. Sansa le sonrió complicemente y Pod se acercó de nuevo esta vez para dejarle un beso un poco más prolongado. Ambos sonriéndose contra este antes de separarse. Sus ojos cristalinos, Pod le mantuvo la mirada acomodándole un mechón de cabello detrás de la oreja, "¿Y cómo está todo?"

Exhaló, la mirada risueña de él causándole gracia y placer, "Bien. En Dorne ni en el Norte se ha instalado la cuarentena todavía, y bueno, sabíamos que la gente tendría dudas en cuanto a sus trabajos, pero no creí que sería tan rápido e iniciando todo esto. Menos mal que ya la compañía tenía planes de contingencia…pero eso no calma a los trabajadores."

Pod le asintió varias veces, "Podemos hablar de eso después. Me refería más en cuanto a cómo está todo entre nosotros, ¿no hay dudas o arrepentimientos?"

Sansa se sonrío, sonrojándose incluso más. "Nooooo." Creía que había quedado establecido que lo de la noche anterior superó sus expectativas. Lo que a decir verdad no se había esperado. La mayoría de los hombres solo hablaban por hablar, pero Pod le había demostrado lo contrario. Y una vez más empezó a sentir deseo por él.

"¡Excelente!" exclamó con entusiasmo y ambos se sonrieron. "Bueno, ¿y mucha resaca?" y mientras ella le respondía que no tanta se fue hacia atrás trayéndola con él. Ella acostándosele encima y tan solo quedándose disfrutando de la presencia del otro de aquella manera. O al menos eso creyó. Sansa después de unos minutos de calma se incorporó, el cabello de ella cayendo sobre ellos mientras lo empezaba a besar lenta y prolongadamente, sus uñas acariciándole los costados, Pod quejándose contra su boca, dejándose llevar por las sensaciones y por lo que ella quisiera de él.

Minutos después ante el calor se incorporó un tanto, con una mano colocándose el cabello sobre un solo hombro, y lo vio quedándosele mirando y sonriéndole tontamente. Se habría arrepentido de marcharse para el Norte sin haber tenido esto con él, se agachó a besarlo nuevamente, y la vida estaba llena de ironías de que Joffrey hubiera querido que su primo la sedujera para ella terminar de todas formas de aquella forma con él, "Espera…" se dijo separándose nuevamente, "…como sabía Joffrey que me gustaría el acostarme contigo…" podía decir sedujeras, pero esto era más especifico e iba al punto.

Pod se hizo unos centímetros hacía atrás, "¿Estabas pensando en Joffrey justo ahora?"

Sansa se tensó ante eso, "¡No. Pod!" y se agachó a convencerlo con picos en la cara de que no era así. Por una parte extrañándose con su propia ternura para con él, y que le naciera aquella ternura viendo que apenas y se conocían, pero bueno, sí el era dulce y tierno con ella, ¿Por qué no pagarle de la misma manera? Y al sacarle la sonrisa que buscaba decidió explicarse, "Más pensando en Joffrey pensando en ti. Sabiendo eso de ti. Quiero decir…Joffrey sabe lo que me gusta, pero ¿cómo sabía que me gustaría la forma en que calientas el oído. La forma en que encajamos en la cama… ¿O le estoy dando demasiado crédito?" y sí, era una pregunta absurda que se arrepentía de haber hecho antes de pensar en esto último.

Pod arrugó la nariz divertido, pero también sin palabras de lo que fuera que ella tuviera en mente, "No sé si lo has notado, pero como primos Joffrey y yo no somos tan cercanos. ¿Y soy yo o tienes una mente bastante sucia? …Me gusta." Ambos se carcajearon entre besos para Pod volver a hablar, "…Y sí creo que le estás dando más crédito del que se merece. Tan sólo acertó con nosotros por pura suerte. Y bueno, nos conoce a ambos, y creo que para ahora es evidente que tenemos personalidades similares."

"Pues sí."

Aún sonriente Pod continuó, "Además, ya sabes, familias, conversaciones y habladurías entre hombres. Supongo que ha oído las burlas que me hace Tyrion, sabe de mis dones y secretamente aspira a ser como yo. Ya sabes," Pod exhaló, "lo inspiro a la grandeza."

Sansa le levantó las cejas conteniendo una carcajada maldadosa pero no pudo del todo, "Lamentablemente, tu grandeza es algo que él nunca podrá alcanzar." Y las risas que dejaron retumbaron en la sala, en la algarabía. Los dos moviéndose en el mueble, cayéndose al piso donde Pod feliz y orgullosamente prosiguió a hacerle cosquillas y a besarla.

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"Para ser sincero, creí que por pura suerte lo que obtendría de ti en la despedida de mañana sería un mero beso."

"Pues sorpresa." Sansa le contestó burlándose. "…para ambos, supongo." Y de nuevo otra sonrisa compartida. "Pod, no puedo creer que no sepas hacer lasagna. Es tan fácil de hacer. Al menos ahí te quedará como para dos o tres días. Solo es meterla al horno y listo."

Se había hecho el que no sabía cocinar lasagna, que era diferente. Y por otro lado, ella no la hacía igual que él. "Ya sabes que la invitación a quedarte hasta después de la cuarentena sigue extendida, ¿cierto?"

Sansa lo miró, pues hasta el momento él no le había dicho nada, y estaba tan entusiasmada con él que aquello la emocionó. "¿Qué me pondré? Sólo tengo como cuatro mudas de ropas." de las cuales por cierto ya casi toda estaba sucia.

Se encogió de hombros, "¿Le ves problema a eso? No te pones nada." ella sonriente le sacudió la cabeza, "Vamos que ropa no es un problema. Ya miramos. El Internet todavía existe, y entregas a domicilio siguen funcionando incluso aquí. Y yo tengo bastantes camisetas y sudaderas. Te verás bien en lo que sea. Ya lo sabes."

"¿La comida? Sé que tenías todo arreglado para quedarte aquí sólo y no tener que salir a hacer compras a ningún supermercado."

"Por ti salgo a donde toque. Hay una laguna cerca si nos da por pensarlo, vamos y pescamos y ya."

"¡Ja! Yo no como pescado."

Eso era nuevo, "Bueno, la población de conejos en la zona está de para arriba. Salimos y cazamos." Y ella ya le estaba haciendo un puchero fingido para cuando terminó aquello, haciéndolo sonreírse. ¿Y en serio, acaso no podían dejar de reírse por un solo segundo?

Sansa se enserió tras unos segundos, "No, pero en serio Pod. Si me quedo será dejarles saber a todos lo que está pasando. No lo que habíamos quedado en cuanto a que nadie se diera cuenta de lo nuestro."

"Sí, lo sé. Pero es que…en verdad me gustaría que te quedaras. Quedarme solo después de los últimos días ya no me parece tan apetecible como en el principio... Mmmm, talvez y hasta te sigo hasta el Norte. Invernalia es grande, ¿no? Allá me escondes y listo."

Sansa le sonrió, "No hay entrada ni salida de esta ciudad. Mis papás arreglaron mi partida en un vuelo diplomático cuando se dieron cuenta de lo que iba a suceder. Hasta donde sé no hay más puestos en ese avión."

"Me llevas en tu maleta." Y más risas bobas por parte y parte, "O me pongo modo desesperado y termino amarrándote a la cama para que no te puedas marchar." Dijo, y de inmediato la vio sonrojándose, lo que lo hizo sonrojar a él mientras la escuchaba carcajearse en burla. "Uy no, esa mente sucia tuya si no. ¡Me refería en modo figurativo!"

Lo sabía pero no se había podido detener de imaginarse algo más, "Tan sólo creí que ya así de rápido querías entrar al tema de nuestros kinks…"

Pod se recuperó igual de rápido que ella, acercándosele coquetamente, "Pues entre más rápido me hables de los tuyos, más fácil te complazco." Y la vio dándole una mirada apreciativa, con burla, pero apreciativa. "Dime, en serio, ¿Qué tengo que hacer para convencerte de que te quedes?" y se mantuvieron la mirada por unos instantes. Al unos segundos después verla sonrojándose obviamente pensando en algo más placentero que lo que él tenía en mente lo sorprendió. "¡SÍ!" exclamó de inmediato quitándose el delantal. "Tu tan ganosa. Yo todo caballeroso me estaba refiriendo a hacerte la estadía más cómoda, consentirte, cocinarte lo que te gusta…mal pensada, pero sea lo que sea que estás pensado. SÍ. Ahora mismo si lo deseas." Le dijo acercándosele y tomándola de la cintura, haciendo un esfuerzo para subirla al mesón, ella emitiendo un grito de sorpresa y emoción mientras se sostenía de los hombros de él. "Entonces, ¿Qué quieres?"

Sansa lo pensó por unos segundos, incluso por unos segundos más le dio espera, fingiendo no decidirse, "Mmmm…digamos que me quedo si lo descubres."

"¡Oh!" ella lo iba a matar. "¡Eso es difícil!" se quejó mientras ambos se reían contra la boca del otro.

"Y Pod, no siempre tienes que ser un caballero."

A/N: Este sitio no deja enlazar imágenes, ni como imagenes, ni como enlace de texto, pero de hecho hay un jpg con un 'pantallazo' de la publicación de la revista que Arya le envió a Sansa.

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Bueno, el enlace como se ve no me deja colocar el ache-te-te-pe-es, pero el enlace de arriba es la idea, sin los espacios. Para no dar mas vueltas en ao3, la competencia, está la imagen enlazada.