➼ 06. DE ENTRENAMIENTO A ACCIDENTE

—Es que no lo entiendo.

Ace continuó caminando sin mirar atrás, estaba más concentrado en buscar a Marco por la cubierta que en la conversación con Thatch y se detuvo apoyando sus brazos en el barandal aún buscando al primer comandante.

—¿Qué cosa? —le preguntó.

—Hace cuatro semanas estabas que no querías verla ni mucho menos hablarle y ahora me estás diciendo que hace una semana arreglaron las cosas y están como si nada —comentó—. No es que me moleste, de hecho me alegra ver que convivas con alguien de tu edad y que se lleven bien, pero no lo entiendo.

—Aja, ¿qué es lo que no entiendes?

Volteó a verlo en cuanto éste soltó un suspiro y lo miró curioso.

—No entiendo cómo arreglaron las cosas.

El pelinegro se tensó al escuchar aquello, ni de broma le iba a decir que escuchó la conversación de Suki con el cocinero y que él solito se había hecho ideas tontas donde creyó que estaban hablando de él, quedaría como un idiota.

—¿Ella no te dijo nada? —Thatch negó de inmediato y Ace sintió sus mejillas arder por la vergüenza de aquel día, pero aun asi prefiero evitar contar todos los detalles—. Bueno… nosotros hablamos y aclaramos las cosas, fue todo.

—¿Y por qué te sonrojas? —le echó en cara de inmediato y sonrió de manera pícara soltándole un codazo a la altura de las costillas—. ¿Acaso sucedió algo más y no me quieres decir?

—¡Por supuesto que no! —gritó a la defensiva—. Solo hablamos y solucionamos nuestras diferencias, fue todo.

—Qué aburrido —murmuró desilusionado negando con la cabeza—. A veces pienso que no eres un adolescente normal.

Ace soltó un suspiro cansino, no queriendo hablar de eso.

—¿Entonces no has visto a Marco?

—No, pero ahora que lo pienso, como acabamos de llegar a una isla supongo que tal vez ha de estar entrenando con Suki, creo que la iba a poner a prueba.

—Los iré a buscar —dijo decidido pero en cuanto se dio la vuelta el cocinero lo agarró del cuello de la camisa que traía puesta.

—No, tú no irás a ningún lado, padre decidió que Marco, Jozu, Izo y sus hombres se harían cargo de bajar y explorar la isla así como traer suministros, todos los demás nos quedaremos en el barco y si no me equivoco tu tienes varias cosas por organizar, ¿no? Eres el segundo comandante y tienes obligaciones.

Thatch lo miró burlón y le soltó un empujón.

—Ve a organizar los informes que están en la biblioteca, Marco los dejó ahí.

A pesar de que se quejó fue directo a la biblioteca y notó que estaba mucho mejor organizada que antes, supuso que Suki durante las semanas anteriores se la pasaba metida ahí limpiando y acomodando. Cuando dirigió su mirada a la mesa de madera soltó un suspiro frustrado, eran muchísimos papeles.

«Esto será muy aburrido».

[…]

Suki estaba acostada sobre la arena del mar tratando de calmar su respiración, podía sentir los granos de arena incrustados en su espalda y piernas mientras que con ambos brazos se estaba tapando la cara del sol que apenas se estaba ocultando. Su cuerpo se sentía terriblemente agarrotado.

—Se acabó tu tiempo de descanso —le notificó Marco—. Continuemos.

La verdad ya no quería entrenar, Marco le hacía recordar sus horas entrenando bajo el sol con los piratas de su padre y ya no quería continuar, solo deseaba cenar e irse a dormir a pesar de que probablemente apenas eran las seis.

—¿Podemos continuar mañana? Estoy segura que llevamos toda la tarde entrenando.

—No, éste será el último si utilizas tu fruta del diablo.

La peligris se sentó de inmediato al escuchar eso, habían estado entrenando solamente cuerpo a cuerpo sin utilizar sus frutas del diablo de por medio.

—¿Tu también utilizarás la tuya? —preguntó insegura pero él negó con la cabeza.

—Solo quiero ver como funciona a distancia y que tan buena eres controlándolo.

—Pero sí lo logró te quedarás dormido —le avisó.

—No importa, puedes levantarme ¿no?

—Pues sí —se encogió de hombros al darse cuenta de lo tonto que se había escuchado aquello.

Con las piernas temblándole se levantó, no recordaba haber entrenado tan intensamente, se sacudió la arena de la blusa y short que llevaba, así como se quitó algunos mechones húmedos —producto del sudor excesivo— de la cara, lo negativo de traer el cabello tan corto era que no lo podía sujetar.

Tomó su distancia del rubio, colocó ambas manos enfrente de su ojo derecho formando un triángulo y cerró el izquierdo concentrándose en Marco, se relamió los labios nerviosa.

Beautiful dream.

—¡Marco, Suki!

Tal vez fue la culpa de ella o tal vez la de Ace por interrumpir, pero cuando la ojiazul escuchó la voz del pecoso detrás de su espalda le fue inevitable no girarse en su dirección y sin querer a quién le dio de lleno con su habilidad fue a Ace y no a Marco. Fue un error, un error que no pudo deshacer rápidamente.

A través de su mente vio a un niño pecoso con cabello azabache alborotado —supuso que era Ace— con otros dos niños, uno pelinegro pequeño con una cicatriz debajo del ojo y otro rubio sin un diente en una casa del árbol, se veía bastante molesto el Ace pequeño. Ella estuvo a punto de terminar con la técnica y salir de su cabeza, pero se detuvo al escuchar lo que el más pequeño había dicho, por un segundo creyó haber escuchado mal pero la reacción de Ace pequeño lo confirmó. «Ace es hijo del Rey de los piratas», fue lo que dijo el más pequeño reiteradas veces, provocando el enojo de Ace pequeño.

Esa declaración la paralizó tanto que por un momento olvidó cómo romper aquella manipulación. Suki se rehusaba a creer en esas palabras, «es prácticamente imposible ¿no?».

Separó aquellas inquietudes y dudas de su cabeza, cuando regresó a la realidad Marco estaba enfrente suyo agitándola por los hombros, ella terminó en algún momento en el suelo, sentada en la arena, y vio a Ace boca arriba completamente dormido.

—¿Qué has visto? —fue lo primero que le preguntó Marco con voz suave.

A pesar de que la voz de el primer comandante había sido suave y pasible, la seriedad con la que le preguntó y la forma tan escudriñada en la que la veía no mostraba nada de tranquilidad. Al notar aquello le fue inevitable no guardarse para sí misma lo que había visto y escuchado por dos motivos: Uno, no estaba cien por ciento segura sobre lo que había visto y dos, si era verdad, no quería revelar un recuerdo tan personal de Ace. Así que optó por mentir.

—Vi recuerdos de Ace con todos ustedes y padre festejando, no vi mucho —se limitó a decir y señaló al azabache—. Lo siento, yo no le quise dar, fue un accidente… ¿deberé despertarlo?

Marco no estaba tan convencido con la respuesta de ella, pero no dijo nada, solo se limitó a negar con la cabeza al escuchar su pregunta. —Estará bien.

Ella asintió no muy segura mientras se ponía en pie con dificultad, el entrenamiento exhaustivo y el utilizar su técnica la habían gastado demasiado.

—Vuélvelo a intentar en mi —le pidió.

—¿Qué? —preguntó confundida—. Pero si le di a Ace por accidente.

—Tu solo hazlo.

La ojiazul no replicó, solo quería terminar con todo esto, volvió a tomar su distancia y colocó sus manos de nuevo enfrente de su ojo derecho haciendo un triángulo.

Beautiful dream.

Y su técnica llegó efectivamente al primer comandante, Suki vio a través de la mente de él a un Marco muy joven conversando con Barbablanca, se preguntó qué edad tendría el Yonkō pues lucía una larga cabellera rubia, junto a otras personas donde bebían y reían sin parar. Estuvo a punto de "embellecer" el sueño con buenas emociones y calidez, pero se arrepintió e irrumpió el sueño de golpe.

Cuando reaccionó vio a Marco de cuclillas, apoyando una rodilla en la arena, fue inevitable no sentirse mal y se acercó de inmediato sin saber bien qué hacer.

—¿Estás bien? —cuestionó colocando su mano en el hombro de él indecisa—. Marco.

—No pensé que realmente adormeciera, ya veo porque Ace cayó como un costal de papas —comentó con sarcasmo y le sonrió de lado.

Marco se levantó tratando de despabilarse y Suki solo lo miró preocupada.

—¿Seguro que estás bien?

—Sí, no te preocupes —trató de convencerla—. Hemos terminado de entrenar, así que puedes tomarte todo lo que resta libre.

—¿Y Ace? ¿Él estará bien?

—Yo me haré cargo de él, no te preocupes.

La peligris asintió no tan convencida y a paso lento se fue, sintiéndose más agotada que nunca, deseando darse un buen baño y dormir profundamente.

Marco la vio alejarse y se quedó un momento parado, haciendo un poco de tiempo y sumiéndose en sus pensamientos, al ver que el sol ya no se encontraba en el cielo decidió cargar a Ace y llevarlo al comedor, tal vez el olor a la comida lo haría despertar.

Al llegar al barco no dudaron sus nakamas en hacer mil preguntas y solo se limitó a decir que se quedó dormido de imprevisto, como usualmente lo hacía, al entrar al comedor se dirigió a una de las mesas y acomodó al pelinegro sobre ella, el cocinero no tardó en aparecer y reírse al ver a Ace típicamente dormido pero no hizo ninguna pregunta pues lo conocía muy bien.

—¿Cómo te fue con Suki? —preguntó de inmediato y Marco soltó un suspiro profundo.

—No tan bien.

Thatch pareció desilusionarse al escuchar aquello.

—¿No pudo?

—Cuando empezamos a entrenar todo iba bien pero al momento de utilizar su habilidad no pudo.

—Bueno, ha pasado apenas un mes y tal vez solo necesita practicar más, en fin aún tiene once meses para mejorar —mencionó optimista.

—No es eso —dijo apoyando su mentón en la palma de su mano, pensativo—. Ella tiene buena puntería, se sabe mover y defenderse, estas semanas que pasaron me demostró que tiene una gran concentración y buen sentido táctico, pero hay algo que la detiene.

—¿A qué te refieres?

—Puede que me equivoque pero creo que hay algo dentro de ella que no la permite seguir —hizo una pausa—. En un principio pensé que era su amabilidad la que no la dejaba manipular los sueños de otros pues no es lo correcto, pero hoy me demostró que al pelear no tiene ninguna pizca de amabilidad, así que no es por eso que se detiene.

—Tal vez tiene algún trauma —opinó Thatch—. Puede ser que por accidente haya utilizado su habilidad en alguien y las cosas no salieron bien.

—Puede ser, pero hoy por accidente le dio a Ace y no reaccionó mal, solamente se disculpó.

—¿Y cómo reaccionó Ace? ¿Ella vio algún recuerdo de él? —preguntó curioso el cocinero.

—Ace quedó profundamente dormido y no se ha podido levantar —hizo una pausa—. Suki dijo que vio breves imágenes de él conviviendo con nosotros y padre, fue todo.

Un pequeño silencio se hizo entre ambos mientras observaban a Ace dormir tan tranquilo.

—Ya sé lo que estás pensando —aseguró el cocinero—. Crees que ella está ocultando algo.

—Entiendo que se sienta presionada al estar en un lugar ajeno, pero hay algo raro —contestó con simpleza—. Tampoco sabemos mucho de ella.

—Sea algo bueno o malo, las cosas se descubren con el tiempo.

Ace permaneció en su sitio con los ojos cerrados, había escuchado toda la conversación, en vez de levantarse y unirse a la plática, prefirió escuchar la conversación ajena curioso sobre las opiniones de ambos comandantes. La verdad él no recordaba nada y si Suki decía que solo había visto recuerdos de él junto a padre y nakamas, le creía.

Pero eso no evitó inquietarlo, sí la ojiazul no dominaba su habilidad por un suceso del pasado significaba que había sido algo muy fuerte para traumarla, ¿no? Con ese pensamiento en mente decidió convertirlo en meta.

«Descubriré cuál es tu problema»


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Yorice: Me alegra saber que te esté gustando y de igual manera espero que te encuentres bien n.n

Ladi Jupiter: Gracias por tu comentario, procuro actualizar una vez por semana así que espéralo! ^◡^