Ranma 1/2 y sus personajes pertenecen a Rumiko Takahashi.

(You Know i)

Love You So Bad

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Definitivamente, la tensión seguía ahí.

Ranma miró de reojo a Akane, iba totalmente recta en su asiento y las manos las retorcía de vez en vez. Estaba nerviosa.

No podía culparla. Él mismo sentía que estaba a punto de gritar. Frunció el ceño. Aquel comportamiento no era digno de un hombre entre hombres como él. Podía triturar huesos con las manos. Conocía mil formas de matar a alguien. Sabía técnicas peligrosas y milenarias. Podía hacer cosas que para un humano común irían más allá de su comprensión. ¡No podía estar como un jodido flan, temblando al lado de esa menuda chica que no pesaba ni sesenta kilos!

¡Estúpida Shampoo! Era su culpa, no había dejado de pensar en la plática que había tenido cuando había visto de nuevo a Akane.

— "¡Icipti qui Ikini ti diji impisibilitidi piri itris mijiris, Siitimi" —murmuró por lo bajo mientras retorcía con ira el volante.

—¿Dijiste algo? —preguntó de inmediato Akane.

Ranma se acomodó en el asiento de cuero que crujió, relajó las manos del volante y la miró de reojo.

—Eh, no, nada, disculpa.

—No hay problema —contestó Akane de inmediato, le sonrió y después volvió a fijar su vista por la ventana.

Ya antes había tenido problemas por su boca floja. Él solía decir lo que pensaba y el problema no era ese, el problema era que había entrenado para que su cuerpo fuera rápido y letal, pero nada le ganaba a la velocidad y contundencia con que su boca actuaba. Parecía tener vida propia. Las marcas de cachetadas que varias chicas habían dejado en su rostro, daban fe de ello. Apretó fuerte la mandíbula. No pudo evitar pensar que había sido una mala idea, tal vez Akane ya lo estaba pensando también y por eso iba tan rígida en su asiento.

Llevaba cuarenta minutos conduciendo desde el distrito de Ota, donde había sido la exhibición.

Por el minuto cinco estaba pensando que su Yo Adolescente había fantaseado alguna vez llevar en carro a Akane, como había visto a Kuno hacerlo, y finalmente lo estaba cumpliendo, tenía a Akane Tendo sentada a su lado, separados tan solo por una palanca de velocidades. Su Yo Adolescente le dio una mirada llena de agradecimiento.

En el minuto diez cayó en cuenta que era el tiempo más largo que habían estado juntos. Es decir, completamente solos. Sin pelear. Fue con este pensamiento cuando comenzó a ponerse nervioso y a buscar desesperadamente algo que decir, pero entre más se esforzaba, irónicamente, su cerebro parecía vaciar todo conocimiento y datos que pudieran salvar un momento de incómodo silencio. No había manera, por más que se esforzaba no encontraba nada que pudiera decir, contrario a lo que solía pasarle con otras chicas, con Akane simplemente no podía abrir la boca.

En el minuto veinte, tras una breve indicación de Akane para el camino, todavía seguían en completo silencio y pensaba, ¿hacia dónde se fue aquella repentina camaradería que compartieron en el estacionamiento?, encendió el radio en una estación tipo Oldies But Goodies. Fue una buena idea, pues un par de minutos después. Akane reconoció de inmediato una canción del grupo CoCo, "EQUAL Romance", rememoró el anime que veía cuando era niña y donde conoció aquella canción, haciéndole preguntas a Ranma si recordaba aquella vieja caricatura. Mientras Akane, muy entusiasmada, seguía dándole detalles a grandes rasgos para que recordara, Ranma la observó con un gesto de titubeante disculpa, no lo conocía, por supuesto. Cuando, Akane siendo niña veía aquel anime en la comodidad de su casa, seguramente comiendo papas fritas con un vaso de limonada, él se encontraba nadando, cruzando el mar hacia China, descansando de vez en cuando sobre el tablón que llevaban arrastrando tras de sí y en el que, si tenían suerte y una ola no volteaba la madera, transportaban sus pertenencias dentro de unas mochilas viejas y desvaídas. Akane lo miró con un gesto de disculpa y volvió a quedarse callada. Escucharon en silencio el resto de la canción. Cuando las voces femeninas cantaron la frase final: "nuestro destino, seguramente, es enamorarnos", Akane se removió en su asiento y volteó el rostro aún más hacia la ventanilla. Si hubiera podido, Ranma se hubiera dado de cabezazos en el volante hasta perder la conciencia.

Para el minuto treinta, seguía maldiciendo a su padre por no haberlo dejado tener una niñez normal. Podría estar hablando con Akane en ese momento de animes viejos y recuerdos de infancia.

En el minuto cuarenta y cinco, la miró una vez más, como había estado haciendo, de forma furtiva para que ella no se diera cuenta, su vista se fue directamente a los labios de la chica que había escogido precisamente ese instante para remojarlos. No pudo evitar recordar aquel beso que le había robado bajo la lluvia. Se revolvió incómodo en su asiento y el cuero crujió una vez más haciendo que Akane lo volviera a ver. Él trató de parecer relajado al volante. Él era un excelente conductor, lo cual lo llevó a pensar ¿debía de hacer una maniobra para que ella se impresionara? Podría hacer un giro en "J". Cuando hacía de escolta de Shampoo, había aprendido a hacer varias maniobras, por si alguna vez algún enemigo los seguía. Era tan bueno que había entrado a un torneo de Maniobras de Combate Marcial en automóvil. Obviamente había ganado.

Su boca estaba ya abriéndose, contento de haber encontrado algo que podía platicar con ella, pero Akane señaló una calle delante de ellos. Ranma asintió, poco a poco fue reconociendo calles y casas, y antes de que Akane le diera otra indicación supo exactamente hacia dónde se dirigían.

Cinco minutos después, finalmente, Ranma estacionó su automóvil, mirando tras el vidrio hacia el edificio a oscuras pero que reconoció inmediatamente. No había cambiado nada. Estaba tal cual lo recordaba.

—Es tu casa.

Akane estaba abriendo la puerta del copiloto para bajar, se detuvo y volteó a verlo con sorpresa.

—Sí, ¿la conoces?

Ranma la miró.

—Por supuesto —contestó como si fuera lo más obvio del mundo, Akane abrió un poco más sus ojos, y Ranma recordó que él no tenía por qué conocer donde vivía, técnicamente, él nunca había estado ahí —es decir, todo mundo lo sabía.

Akane hizo un ligero gesto de fastidio, al escuchar aquello.

—Lo sé—dijo y salió del carro, cerrando con cuidado la puerta.

Ranma suspiró pesadamente, apagó el motor, salió del carro y se acercó hacia Akane, que parecía forcejear con la pesada puerta de madera que permanecía obstinadamente cerrada.

—¿Qué sucede?

—Creo que han cambiado la chapa de la puerta—contestó con tono frustrado—han robado varias veces por el vecindario y supongo que mi hermana la cambió y no me he enterado.

—¿No puedes tocar el timbre o llamar a alguien para que te abran?

Akane paró de intentar abrir con la llave que había metido dentro de la chapa y lo miró.

—Nadie vive ya aquí —contestó con gesto compungido —Kasumi está en Kyoto. Supongo que puedo hablarle a Nabiki y que me preste sus llaves, pero ella vive en Minato.

Ranma sabía que Minato era de las zonas más caras para vivir en Tokio y también sabía que se encontraba a otros cuarenta minutos de ahí, si tenían suerte y no había tráfico. Akane lo miró y pareció pensar lo mismo que él.

—Discúlpame, debí de asegurarme que aún podía abrir sin problema antes de venir hacia aquí.

Ranma miró hacia la barda que rodeaba la puerta y sonrió.

—Aún podemos entrar.

—¿Cómo? —Preguntó Akane, pero de inmediato Ranma se acercó hacia ella y la tomó en brazos, lo siguiente que sintió fue un ligero tirón en el estómago y comprendió que Ranma había saltado. Fue un salto tan repentino que sólo atinó a cerrar fuertemente los ojos y aferrarse al cuello del chico.

"Huele a mar". Fue el pensamiento que tuvo de inmediato cuando su nariz se enterró en el cuello masculino. Otro leve tirón en el estómago y después sintió la estabilidad del suelo de nuevo en sus pies. Ranma la depositó en el suelo con cuidado.

Subió el rostro hacia él, consciente de que sus mejillas estarían totalmente coloreadas. Había estado tratando de mesurarse durante todo el camino y no sucumbir a la terrible atracción que sentía por él. Estar encerrada dentro de su automóvil por cuarenta minutos había sido al mismo tiempo tan placentero y un martirio. Se había hecho consciente de que estaba sudorosa y olía a comida, aquello la cohibió. No era precisamente lo que había tenido en mente y por un momento había deseado no precipitarse tanto. Pero es que se había sentido tan bien, tan natural hablar con Ranma de esa manera. Estuvo meditando un buen rato aquello, ¿cómo es que habían podido hablar así después de tantos años de no verse?, y más teniendo en cuenta las circunstancias en que se habían visto por última vez.

Y después aquella canción, "EQUAL Romance". Tenía años que no la escuchaba. De niña había sido una de sus canciones favoritas al ser de su anime consentido. Cuando fue una adolescente, orgullosa, vanidosa y constantemente enojada, sentía un desprecio absoluto por aquellas niñas enamoradizas que hacían de una canción su himno, y relacionaban todo lo que les pasaba en la vida con las letras melosas de la mayoría de las canciones para adolescentes. Sin embargo, dentro del carro, a pocos centímetros de Ranma, había sentido que aquella melodía los describía perfectamente. Lo cual era una locura por dos razones; La primera, no era una adolescente. Era una mujer adulta, con responsabilidades y compromisos; y la segunda y mucho más importante, no estaba enamorada. La Nabiki que había en su cabeza, y que de vez en cuando aparecía cuando ella se negaba a admitir ciertas cosas, le susurró la palabra correcta que describía a la perfección lo que estaba sintiendo y ella se sonrojó, había volteado la cara hacia el vidrio para que Ranma no la viera, pues había notado perfectamente que él la observaba de vez en cuando.

Así que mientras Ranma la depositaba en el suelo, la Nabiki de su mente, incisiva, volvió a aparecer y a decir aquellas cosas que no quería pensar. Sacudió la cabeza.

Ranma observaba hacia la casa a oscuras, curioso, y Akane se alejó un par de pasos de él. Por la costumbre de tantos años viviendo allí, caminó en la penumbra sin vacilación hasta el switch principal. Lo subió y una pequeña bombilla se prendió de inmediato alumbrando la entrada.

Ranma pudo observar mejor a su alrededor y contempló una típica construcción de época. La casa se veía un poco descuidada, pero con un poco de pintura y madera nueva en algunas partes quedaría como nueva. Escuchó los pasos de Akane y luego el sonido de unas puertas abriéndose. Miró hacia donde estaba la chica y una segunda luz se prendió revelando el amplio interior de un salón de té.

—El dojo está por aquí —dijo Akane y caminó por un estrecho pasillito. Ranma se quitó los zapatos antes de subir el pequeño escalón y siguió a Akane observando la casa donde la chica había vivido gran parte de su vida. Se preguntó porque estaría abandonada de esa manera. Se moría de ganas de preguntar, pero se mordió la lengua.

Akane caminaba delante de él prendiendo luces y finalmente llegaron a una pequeña puertita lateral que estaba a un lado de las escaleras que llevaban a un segundo piso y salieron a otro pasillo exterior que conectaba a al dojo de la familia de Akane.

—¡Wow! —exclamó Ranma cuando entró y observó el amplio espacio.

—No es la gran cosa—dijo Akane, un poco cohibida y emocionada de estar ahí después de tanto tiempo.

—¿Bromeas? ¡Esto es genial! Me hubiera encantado vivir en una casa que tuviera un dojo así. No es que sea necesario para un artista marcial de Estilo Libre, yo puedo entrenar donde sea, pero no niego que es genial.

—Me alegro que te guste. Me siento un poco culpable por haberlo tenido tanto tiempo abandonado.

Akane se acercó al pequeño altar en frente de ellos y lo observó con los ojos brillantes. Ranma no le quitó ojo de encima y pudo notar lo emocionada que se sentía de estar ahí. Y, aunque el viaje había sido algo incómodo, se alegró de haberle propuesto aquello. Podía llevarse a China este recuerdo fugaz de Akane.

—Pero hoy le daremos un buen uso, ¿no? —contestó Ranma guiñándole el ojo —¿Por qué no vas a cambiarte?, mientras tanto yo sacudo un poco el polvo.

Akane asintió y emocionada salió corriendo por donde habían llegado.

Ranma la observó salir. Después estuvo husmeando un poco hasta que encontró un trapo y comenzó a limpiar la duela. Estuvo enfrascado en su tarea hasta que volvió a escuchar nuevamente los pasos de Akane, subió la vista y la observó de pie en la puerta. Llevaba puesto un keikogi amarillo amarrado en la cintura con una cinta roja. Se veía súper bonita. No era precisamente una prenda que incitara a pasiones, pero estaba seguro que, aunque llevara un costal de papas amarrado con una cuerda, Akane se vería bien.

Ranma suspiró con derrota, al darse cuenta que seguía totalmente enamorado de Akane. Tal vez nunca había dejado de quererla. La revelación no le causó sorpresa, ni le dejó seca la garganta, ni marcó un antes y un después en su vida. La tomó como si alguien le hubiera dicho que el cielo era azul, o que era el mejor artista marcial de su época. Era algo natural y no era algo excepcional. Seguro otros tantos tipos más estarían igual de enamorados de Akane como él. Se encogió de hombros mentalmente, aceptando lo imposible de sus sentimientos. Había vivido sin ella todo este tiempo y lo haría de nuevo durante el resto de su vida. Y estaba bien con ello.

¿La amaría el resto de su vida? Pensó mientras dejaba el trapo donde lo había encontrado y se colocaba en el centro del dojo y ambos se saludaron con reverencia.

Sí.

—Empecemos con algo básico. ¿Recuerdas la primera forma?

—¡Sí! —contestó Akane entusiasmada.

¿Podría olvidarla mientras estuviera vivo? Se preguntó de nuevo mientras hacían los pasos de la forma más básica de su estilo.

No.

Quedaron uno a cada lado con la posición de caballo y el brazo en defensa alta, haciendo el último movimiento de aquella forma básica. Unos segundos después volvieron al centro del dojo y Ranma propuso hacer otra forma mucho más avanzada. Akane titubeó en algunos pasos y Ranma le corrigió su postura varias veces.

¿Se arrepentiría por no haber tratado de impedir que ella se fuera a Francia y se quedara con él?

—Siempre tuve problemas con este movimiento—le comentó Akane con la respiración entrecortada, cuando volvió a fallar un movimiento.

Sí. Pero no podría ser de otra manera. Era su sueño irse. Se contestó sin dudar mientras se acercaba a ella.

—El problema radica en el movimiento con el talón y la cadera que debe hacerse al mismo tiempo antes de saltar y dar la patada. Fíjate.

Ranma le enseñó el movimiento y lo ensayaron, Akane era una estudiante muy dedicada y tenaz. Lo intentó un par de veces más sin buen resultado, pero a la tercera pudo realizar aquella patada y seguir con los movimientos sin problemas alguno hasta terminar la forma de manera impecable. La joven saltó de alegría.

¿Podría llegar a enamorarse de alguien más? Meditó cuando ella dejó de festejar de esa manera tan adorable y corrió a tomar una botella de agua y le entregó una a él. Ranma tomó un gran trago.

Podría jurar con absoluta certeza, que nunca amaría a alguien más como la estaba amando a ella en ese mismo momento, mientras la escuchaba hablar de la pequeña lesión que había tenido en el pasado por tratar de realizar aquel movimiento y veía aquel semblante satisfecho y emocionado. Pero sabía que eventualmente, él conocería a alguien y continuaría su vida, se casaría y tendría hijos que heredarían el legado de su escuela. Y lo mismo haría ella.

—¿Te parece si golpeas un poco con las manoplas? — preguntó mientras caminaba hacia un armario donde había visto unas viejas manoplas de cuero. Lo más seguro es que Akane estuviera cansada por haber trabajado todo el día, pero mezquinamente quería alargar aquel momento.

—¡Seguro! —contestó la chica dejando la botella en el suelo, sin dejar de sonreír ni un instante.

Estuvieron lanzando golpes hasta que Akane cayó derrumbada al suelo, respirando agitadamente. Ranma observó su reloj de muñeca, pasaban quince minutos de la media noche. Habían estado casi tres horas entrenando, aunque en realidad se había sentido como un suspiro.

Se sentó junto a ella. Él también estaba sudando, pero no se sentía cansado. Le ofreció lo último de su botella de agua, hacía tiempo que Akane se había terminado la suya. La joven le agradeció con una agotada sonrisa y bebió por pausas el líquido.

—Eso fue genial, Ranma, muchas gracias

—Lo hiciste bien, el mérito es tuyo.

Akane le sonrió feliz.

—Es una suerte que mañana no trabaje, estoy segura que no podré moverme —dijo haciendo un leve ejercicio de estiramiento.

Ranma sonrió comprensivo.

—Puedo darte un remedio Saotome para evitar que te duelan tanto los músculos.

—¿De verdad?

—Claro, no es nada complicado.

Akane parpadeó mirándolo atentamente. Su respiración se iba regulando gradualmente.

—¿No estoy quitándote tiempo?

—Claro que no.

—En ese caso, la casa tiene calentador solar, así que podríamos tomar un baño antes de irnos.

—Suena genial, adelántate mientras yo preparo el remedio Saotome milenario que ha estado en mi familia por generaciones para aliviar el dolor muscular —Ranma se levantó y le ofreció su mano a ella. Akane la tomó y le sonrió.

—¿Qué necesitas? Me parece que hay todavía unas cosas en la cocina —comentó Akane pensativa cuando comenzaron a caminar hacia la salida.

—No te preocupes, tengo todo lo que necesito en el carro.

Alzó las cejas sorprendida mientras apagaba la luz del dojo y cerraba la puerta.

—¿Cargas con ingredientes milenarios para hacer remedios en tu carro?

—¡Claro! Nunca sabes cuándo puedes necesitar algo.

Akane comenzó a reír. Se sentía feliz, las endorfinas liberadas por el ejercicio estaban comenzando a recorrer su cuerpo y hacer su trabajo. Entraron de nuevo a la casa y ella le indicó donde estaba la cocina en caso de que necesitara algo. Ranma observó a su alrededor la habitación, que, a pesar de estar medio vacía, todavía tenía varios trastos y latas de comida. Akane buscó las llaves de repuesto y las encontró rápidamente, se las dio a Ranma para que probara a salir por la puerta, aunque siempre podría salir y entrar saltando. La chica estaba saliendo por la puerta hacia el pasillo cuando se detuvo y lo miró, Ranma también la miró, Akane abrió la boca como queriendo decir algo, pero al final no dijo nada. Ambos estuvieron unos segundos observándose hasta que Akane sonrió avergonzada y salió de la cocina. Ranma escuchó sus pasos por la casa y luego una puerta cerrarse.

¿Dolería?

Se recargó en la encimera de mosaico y se masajeó el puente de la nariz con dos dedos, luego se rehízo y salió hacia el patio para ir a su automóvil.

Cómo mil infiernos, se contestó.


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Las llaves abrieron y afortunadamente Ranma tenía una muda de ropa extra en la cajuela del carro. Se puso la sudadera azul y salió del baño en medio del vaho. Le había dado antes a Akane el "remedio milenario" que consistía en una aspirina y un ibuprofeno. Akane había tomado las pastillas entre risas y Ranma le había indicado tomar otras dos en ocho horas.

—¿Akane? —Ranma llegó a la cocina y alzó la pequeña cortinilla sobre su cabeza, pero no había ni rastro de la chica.

Salió al patio y observó el estanque seco que estaba en medio. Tal vez habrían tenido carpas en otro tiempo.

—¿Akane? — repitió.

—¡Aquí, Ranma! —contestó la voz de Akane desde algún lugar que parecía lejano.

Comenzó a caminar y dio la vuelta a la casa, observó dubitativo pues todo estaba en penumbras. Estaba a punto de regresarse para ver en el dojo cuando escuchó su voz de nuevo, esta vez más cerca.

—Aquí arriba.

Ranma subió la vista y observó a Akane que lo miraba divertida desde el techo de la casa.

—¿Quieres subir? Tengo comida, mantas y té. Hay una escalera a un lado.

Ranma sonrió y fue hasta la escalera de madera y comenzó a subir los peldaños. Conforme subía sentía el aire más fresco en la cara, estaban entrando a verano y las noches a veces podían refrescar un poco todavía.

Cuando llegó al techo, observó el paisaje de la ciudad nocturna, Akane palmeó aún lado de ella y le dio una ligera manta que le vendría muy bien. Se arrebujó en ella y se sentó a su lado. Luego Akane le pasó una sopa ramen instantánea y una taza de té calientito.

—Pensé que tendrías hambre.

Ranma los aceptó dando las gracias y comieron un momento en silencio.

—Es un excelente lugar para observar la ciudad.

—Estamos arriba de mi habitación —contestó Akane después de sorber el caldo caliente—antes solía quedarme aquí arriba, observando las estrellas. Me relajaba.

—Yo también lo hacía en China —le dijo con la boca llena devorando lo último del recipiente.

—Felicidades, por cierto. Sé que te fue muy bien hoy.

Ranma se recostó sobre el tejado, con las manos tras la cabeza.

—No me puedo quejar— contestó con un suspiro satisfecho.

Akane lo imitó, quedando los dos acostados uno al lado del otro, observando el cielo estrellado.

—No seas modesto, Saotome, te desconozco.

Ranma rió levemente y volteó el rostro para observarla. Akane lo miraba y se sonrieron.

—De acuerdo. Esos estirados se tragaron sus palabras completamente. Debiste de ver sus rostros cuando vencí a su mejor peleador. Vencerlos en su casa ha sido aún más gratificante.

—¿Y ahora que harás?

—Regresaré a China en unos días, entrenaré para ganar torneos y luego buscaremos más lugares para poder poner por fin escuelas aquí en Japón—contestó mirando hacia el cielo estrellado con una sonrisa de pura confianza.

—No entiendo— preguntó Akane perpleja después de un instante de silencio, se incorporó sobre sus codos y lo miró frunciendo levemente el ceño —se supone que la escuela de mi papá era Estilo Libre, ¿acaso no contaba?

Ranma la miró quitando la sonrisa y movió la cabeza negativamente, con pesar.

—El Musabetsu Kakutō Ryū es un arte marcial que no es considerado como tal, hasta hoy. Muchos dicen que sólo son "una sarta de técnicas y golpes ridículos" —explicó Ranma incorporándose también, con indignación en la voz. Akane supo por su tono que aquellas palabras las había escuchado de alguien en el pasado. —Los alumnos y practicantes no pueden entrar a torneos oficiales porque es, en cierta forma, un estilo ilegal. Por eso el dojō de tu papá no era rentable y el, bueno…

—Quería casarme con cualquiera para que pudiera cambiar de escuela—terminó Akane por él.

Ranma asintió levemente.

—Es un estilo muy joven y nada ortodoxo. Si nosotros no hubiéramos tenido el respaldo de las Amazonas que creyeron en el Musabetsu Kakutō Ryū cuando se los presentamos, no sé qué sería de mí en este momento.

—No te quites mérito —expresó Akane con un chasquido de lengua, y volvió a recostarse —Eres demasiado talentoso.

—El talento no es nada sin entrenamiento —apuntó Ranma imitándola nuevamente, pensando en todos las lesiones y días de interminable entrenamiento que tuvo que pasar para lograr ser tan bueno como lo era ahora.

—Lo sé —contestó Akane con voz suavecita— pero estoy segura que aún sin las amazonas, estarías tan bien o mejor de lo que estás ahorita.

Ranma sonrió a las estrellas al escucharla, bastante satisfecho consigo mismo. Disfrutando ese pequeño momento de paz.

—¿Vas a mudarte a Japón entonces? —preguntó Akane después de un instante.

Ranma le dio una breve mirada de soslayo. Akane miraba, terriblemente seria, la bóveda nocturna.

—Tal vez—contestó —. No de inmediato, pero si las cosas van bien por aquí, tal vez si podría regresar. Pero honestamente, no hay mucho que me ate a Japón. Mi vida está en China.

Akane no contestó nada, siguió observando el cielo sumida en sus pensamientos, durante largo rato. Ranma carraspeó.

—¿Y con quien sigues teniendo contacto de la preparatoria? —hizo la pregunta obligatoria cuando dos ex compañeros de escuela se encontraban como ellos. Se sentó, tomó su vaso térmico de té y le dio un trago, estaba tibio.

Akane lo miró y se sonrojó al darse cuenta de que se había quedado callada. Se sentó y tomó una caja de galletas que estaba a su lado y la puso en medio de los dos.

—Para ser honesta —contestó tomando una galleta — he perdido el contacto con varios. Sé que es de la vida de algunos de ellos. ¿Te acuerdas de Yuka y Hiroshi?

Ranma asintió masticando una galleta que se había echado completa a la boca.

—Se casaron y ya tienen un bebé.

Ranma abrió los ojos con sorpresa. Recordaba a Horishi, pero a Yuka no podía ubicarla muy bien. Estuvieron hablando y riendo un rato más recordando anécdotas de ese tiempo. Incluso hablaron de Kuno, burlándose de él principalmente y de sus técnicas que solo cambiaban de nombre, pero en esencia eran las mismas, como "La Técnica del Ataúd"

Akane dejó de reír y lo miró recuperando un poco de seriedad.

—Te envidiaba un poco ¿sabes? En la preparatoria.

Ranma se sorprendió tras repentina declaración, estaba comiendo una galleta en ese momento y comenzó a toser atragantándose, Akane volvió a reír.

—¿A mí?

Akane asintió.

—En ese tiempo me sentía atrapada. Y me parecía que tú podías hacer lo que querías, eras libre de escoger tu vida. Adorabas las artes marciales y te ibas a dedicar a ello en cuerpo y alma. Admiraba esa pasión. Pero al mismo tiempo eras tan despreocupado, tan alegre. Todo el tiempo te estabas riendo, ¿sabes?

—¿Lo hacía? —le dijo totalmente pendiente de cada palabra que salía de su boca. Akane sonrió y recargó la cabeza sobres sus rodillas y lo observó con una leve sonrisa en el rostro.

—Sí, cuando comías te ponías tan de buenas, que era un poco fastidioso —Akane rió y Ranma se rascó la nuca —incluso, cuando te pasaban al pizarrón a resolver algún problema, siempre lograbas encandilar a los maestros, incluso si fallabas en la respuesta.

Ranma la observó, sorprendido y halagado que ella se hubiera fijado tanto en él y todavía lo recordara.

—Parecía que tu vida era perfecta —continuó ella mirando de nuevo sus zapatos.

—Mi vida no era, ni es, perfecta.

—¿No? —lo miró sorprendida.

—No, había algo que no tenía y que ahora sé que nunca tendré—Ranma la miró —y que hace que todo lo que has dicho no tenga tanto sentido. Hay veces que incluso algo que amo tanto, como las artes marciales no sea suficiente.

Akane lo miró, abrió los labios haciendo una pequeña "O", luego sonrió con tristeza.

—Supongo que la vida de nadie es perfecta.

—¿No estás satisfecha de tu vida? —le preguntó Ranma ahora inclinándose levemente hacia ella.

Akane se sorprendió de aquella pregunta, se la había hecho muchas veces así misma, pero ella no lo sabía. Esperaba que el viaje a Francia y tener el trabajo soñado fuera lo que tanto había estado buscando.

—Supongo que el viaje a Francia me aclarará muchas cosas —contestó críptica — Antes pensaba que sacar buenas notas para ir a la universidad lo era todo. En la secundaria no hacía más que estar pegada en los libros, pero después de que mi mamá murió todo cambio en mi casa.

—Lo siento —desde la preparatoria Ranma sabía que Akane era huérfana de madre.

—Fue hace mucho —contestó con suavidad— ya no pienso tanto en mi mamá como lo hacía en la preparatoria. Aunque supongo que para mis hermanas por ser las mayores fue un golpe más fuerte; antes les tenía un poco de rencor porque ellas sí pudieron convivir más con mamá. Mi hermana Kasumi se hizo cargo de Nabiki y de mí durante un tiempo, pero después aceptó la propuesta de matrimonio del doctor Tofú y se fue con él. Tengo la impresión de que quería huir de casa lo antes posible, y no la puedo juzgar. Cuidar a dos niñas pequeñas y a tu padre, no es muy lindo que digamos —Akane frunció el ceño — Luego papá cambió también y…

Ranma espero a que ella siguiera, pero Akane se detuvo, lo miró y se volvió a encoger de hombros.

—Fueron tiempos muy difíciles.

—Lamento todo aquello, Akane —dijo Ranma con suavidad observando el horizonte.

—¿El qué?

—Todos los problemas que te di en la preparatoria.

Akane se sonrojó violentamente y bajó la vista.

—No digas eso, por favor. Yo también tengo mucho que pedir perdón. También me porté fatal y grosera contigo muchas veces. Me arrepiento de tantas cosas de ese entonces.

—Bueno, pero yo no te lo puse fácil —Ranma jugueteó con un guijarro suelto del techo—¿Sabes? Me sacaba de mis casillas verte con el idiota de Kuno.

Akane lo miró atentamente, parecía una muñeca de porcelana bajo aquella luz azul. Sus ojos estaban abiertos y podía ver incluso sus pupilas. El aire mecía suavemente su corto cabello y podía aspirar el aroma de su champú.

—Muchas de las cosas que te dije ese día, cuando fuiste a mi casa, después que peleé con Kuno no fueron ciertas.

Akane sonrió levemente y bajó la vista.

—Lo sé —susurró con tersura, no había vanidad ni arrogancia en su tono, simplemente Akane sabía que en realidad sí había peleado por ella. Y que el beso que le había dado había sido puramente por celos y frustración.

Aquello era una pequeña loza que había estado cargando porque no había sido justo como la había tratado aquella noche. Él no tenía derecho a reprocharle nada, ni siquiera su noviazgo con Kuno. Ahora por fin podía quitar eso de su conciencia.

Sin embargo…

—Si ese día te hubiera pedido que fueras mi novia, ¿habrías aceptado? —preguntó Ranma de repente, mirando hacia el frente.

—Sí—contestó Akane de inmediato, también con la vista hacia el horizonte —Pero ibas a regresar a China.

Ranma torció la boca en un intento de sonrisa.

—Y ahora tú eres la que se va a Francia.

—Sí —dijo Akane bajando la vista.

—Nunca pudo ser, ¿no? —volteó a verla con una ligera sonrisa. Akane no contestó, lo miró con pena contenida.

Ranma se aclaró la garganta, volvió a tomar otra galleta y el té que ya estaba un poco frío y sorbió.

—Y tu padre, ¿dónde está? —Ranma lo recordaba de haberlo visto por las calles del barrio. Una vez Genma le había dicho que habían entrenado durante un tiempo juntos, pero nunca habían llegado a ser buenos amigos.

Akane tomó también su taza de té con las dos manos y contestó antes de tomar un pequeño sorbo.

—Papá murió poco antes de que saliera de la preparatoria. Casi un año después de que te fuiste.

Ranma se sintió fatal por preguntar. Ciertamente la juventud de Akane no había sido nada buena. Tenía ganas de tomarla en brazos y consolarla, pero no podía hacer eso.

—Lo siento mucho, Akane —atinó a decir en cambio.

—Gracias. La verdad es que mi padre y yo tuvimos muchos problemas que no pudimos resolver, pero estoy en paz con eso.

Terminaron el resto del té y las galletas en silencio, luego Akane dio un discreto bostezo y Ranma entendió que tendría que marcharse y decirle adiós definitivamente.

—Creo que es hora de irme —dijo levantándose, bien envuelto con la manta sobre los hombros.

Akane lo miró aún sentada y luego asintió lentamente. Entre los dos tomaron las cosas que estaban en el techo y bajaron con cuidado la escalera. Luego Akane acompañó a Ranma a la entrada.

—¿Necesitas que te lleve? —preguntó mientras Akane abría la puerta, ella negó con la cabeza, mordiéndose el labio.

—Creo que me quedaré aquí un par de días… para despedirme antes de irme.

Ranma asintió, deseando que hubiera un poco de más luz para poder verla bien por última vez en su vida. Sabía que este momento lo rememoraría muchas veces en el futuro.

—Me alegra mucho haberte visto una vez más, Akane. Espero que tu viaje a Francia sea todo lo que quieres. Me da gusto que estés cumpliendo tus sueños.

—Gracias, Ranma. También deseo que tu vida siga siendo tan exitosa.

Ranma jugueteó nerviosamente con las llaves del carro, mientras los dos se observaban parados a unos cuantos centímetros. Pensó en estrecharle la mano como hacían los occidentales, pero se imaginó que sería muy raro. Así que solamente atinó a hacer una leve reverencia que Akane devolvió. Luego se dio la vuelta y comenzó a caminar.

Había dado dos pasos cuando sintió un leve toque en la mano derecha, reteniéndolo. Fue apenas una caricia, pero él sintió como si lo hubieran detenido miles de kilos de fuerza.

Se dio la vuelta y observó la coronilla de Akane, la chica estaba muy junto a él, parecía temblar. Ella alzó la vista y se acercó a un más sin decir palabra. Como si lo hubieran hecho miles de veces, se pegó a su cuerpo poniendo las manos en su pecho y Ranma la recibió en sus brazos bajando la cabeza automáticamente. Se besaron lentamente.

Instantes después, Ranma acarició las mejillas de Akane con ternura, ella separó sus labios y se miraron a los ojos. Fue un acuerdo tácito, lo tomó de la mano caminando con él de nuevo a la casa, Ranma la siguió automáticamente, sin dejar de observar su espalda y sus manos unidas. Akane lo guió por las escaleras y subieron al primer piso, hasta una habitación que tenía las ventanas abiertas. Las cortinas delgadas y muy femeninas se movían con la brisa nocturna. Akane entró al cuarto y Ranma cerró la puerta, antes de cerrar completamente se fijó en un patito de madera que tenía el nombre de Akane escrito en él, mientras la dueña del nombre lo esperaba en medio del cuarto.

La habitación estaba en penumbras, solo la farola y el foco de afuera le brindaban un poco de claridad para distinguir las formas de las cosas. Lo más seguro es que la luz de su cuarto funcionara bien igual que la del resto de la casa, pero se imaginó que Akane prefería estar en semioscuridad. Aunque a él le hubiera gustado observarla, estaba bien con eso.

Se acercó a ella, Akane miraba hacia el suelo y se retorcía las manos como había hecho en el carro. Y Ranma supo que ella había estado nerviosa por estar con él y eso le gustó. Saber que ella se sentía igual de afectada por lo que pasaba entre ellos le dio la confianza que necesitaba. Ranma la tomó de la barbilla y le hizo mirarlo. Le sonrió. Sus ojos se acostumbraron a la oscuridad y le fue posible ver como Akane le devolvía la sonrisa temblorosa.

Se tomó su tiempo.

Los dos habían fantaseado con este momento durante mucho tiempo, pero eso Ranma no lo sabía. Tampoco sabía lo que les deparaba el futuro, por eso quiso ir lento, tomarse su tiempo, aunque él moría por volver a besarla, y hacerla suya de inmediato. Hundirse en ella como un animal, con aquella casi insana atracción que sentía por Akane. Siempre había pensado en este momento como algo volátil, caliente y casi morboso. Que estuviera acorde a sus personalidades, ellos peleando y de repente estuvieran arrancándose la ropa, como salvajes.

Pero la realidad se le presentaba diferente y no podía más que alegrarse de ello. Casi lo prefería así.

Ranma se inclinó hacia ella y Akane lo espero con los labios abiertos, respirando agitadamente. Él le dio un único beso, lento y corto, maravillándose de la suavidad de los labios de la joven. Se separó de ella para ver la reacción de Akane. La chica abrió los ojos perezosamente y lo miró.

Luego volvió a besarla, igual de lento, igual de corto. Akane se dejó hacer en sus brazos, aceptó aquella forma de seducción. Sus siluetas se recortaban negras sobre la tenue luz que entraba por la ventana y era casi como si estuvieran bailando una melodía lenta con música que sólo existía en sus cabezas.

Ranma la besó por tercera ocasión, pero esta vez fue un beso más largo, más profundo. Akane le echó los brazos al cuello y Ranma la apretó contra su cuerpo. Él no supo cuánto tiempo estuvieron besándose, si le hubieran dicho que duró una vida, él hubiera respondido que fue poco tiempo.

Había recordado cientos de veces durante esos años el beso que había robado a Akane, pero nada se comparaba a besarla de aquella manera. La música en sus cabezas comenzó a aumentar el ritmo, haciéndose sólo un poco más rápida.

Entre beso y beso, Ranma se sacó la playera de la cabeza, quedando desnudo del torso. Cuando lo hizo, Akane lo miró apreciativamente, recorrió con sus dedos los pectorales, los abdominales y oblicuos hasta llegar al ombligo, deteniéndose por la cinturilla del pants. Akane subió la mirada a Ranma y él asintió, sabiendo que ella quería desatar el cordón. El pants cayó sus pies con suave frufrú de la tela. Akane dejó escapar un suave jadeó cuando observó su erección. Ranma se erguía tremendamente orgulloso. Ella volvió a mirarlo a la cara y Ranma le sonrió engreído. Akane le devolvió la sonrisa y se mordió el labio, mientras ella volvía a la carga y dejaba que sus dedos curiosos vagaran por su piel, delineó los oblicuos en V acercándose peligrosamente al elástico del bóxer que caía peligrosamente bajo contra sus caderas. Él la dejó hacer hasta que ya no pudo más, la volvió a besar y cargó a Akane. La chica gimió contra su boca y enredó las piernas en su cintura. La tuvo en un momento así y después la depositó en la cama.

Ahora fue turno de él, pasó las manos por todo el cuerpo de la joven sin dejar de besarse un instante. Bajó los labios por el cuello níveo, besando y lamiendo. Akane subió las manos al pelo de Ranma, despeinándolo. Con la ayuda de ella, que levantó las caderas, le quitó el pantalón del pijama. Lo hizo lento, acariciando las piernas desnudas conforme la tela iba mostrando la piel. Akane lo miró respirando agitadamente. Cuando el pijama estuvo en el suelo, Ranma comenzó a besar las piernas desnudas, subiendo tortuosamente, desandando el camino que hicieron sus manos. Akane cerró los ojos y emitió un leve jadeo cuando, osadamente, Ranma depositó un beso en su monte de venus, encima de las pantaletas.

Ranma sonrió de lado al verla apretar las piernas y retorcerse de esa forma tan deliciosa. Subió la vista y tuvo una imagen de sus redondos senos. La playera que usaba era evidentemente vieja por los pequeños agujeros que tenía en algunas partes y lo chica que le quedaba. Si estuviera usando lencería fina y erótica hubiera tenido el mismo efecto en él que verla con esa prenda tan cotidiana. La vista a su vientre y los senos que apretaban contra la tela, los pezones rebeldes que se evidenciaban erguidos y gloriosos, lo estaba desquiciando. Akane siempre había tenido ese efecto en él.

Subió las manos por toda su cintura hasta llegar a sus costillas, se detuvo en el borde de sus pechos, luego lentamente con los pulgares se dedicó a acariciar suavemente la erógena zona, subiendo cada vez más hasta que torturó los pezones bajos sus fuertes y callosos dedos. Akane echó la cabeza hacia atrás cerrando los ojos fuertemente, y volvió a retorcer el cuerpo bajo el cuerpo de Ranma, un gemido agónico salió de su boca. Los muslos desnudos de Akane acariciaron la erección de Ranma, el movimiento fue capaz de hacer que un escalofrío de placer anticipado lo recorriera entero. Si así se sentía solo de ese simple roce, se preguntó que sentiría cuando estuviera finalmente dentro de ella.

A punto de perder todo el autocontrol que le quedaba, besó y dejó pequeños rastros de saliva, siguiendo la imaginaria línea alba de la chica mientras sus manos subían y le quitaban la camiseta para revelar, finalmente, el busto que pudorosamente cubría. Akane abrió los ojos cuando sintió el aire del ambiente contra sus sensibles pezones. La mirada de Ranma sobre ella la hizo estremecerse. Era casi una mirada de depredador.

Se separó de ella y se irguió cuan largo era, dejó que Akane lo viera, sus ojos siguieron el recorrido de sus manos, como sujetaba el elástico y bajaba los boxers que cayeron a sus pies y sin un ápice de vergüenza, quedó desnudo frente a ella. Akane pareció dejar de respirar. Él se acercó a ella y se hincó de nuevo en la cama, subió las anchas palmas de la mano sobre los tersos y blanquísimos muslos, lenta, agónicamente. Llegó a la femenina su cintura y sintió los huesos de su cadera. Se miraron a los ojos mientras Ranma comenzaba a bajar el único pequeño pedazo de tela que cubría su cuerpo y feminidad. El pecho de Akane subía y bajaba como si estuviera corriendo una maratón.

Ranma la sintió temblar entre sus brazos y toda la ternura con la que había estado conduciéndose hasta ese momento fue desapareciendo. Lo único que quería era gozar de ella y hacer que ella gozara de él. Quería sentir el cuerpo de Akane contraerse, abrirse para él. Quería dejar en ella una huella profunda, quería dejarla marcada, quería que allá donde ella fuera, lo sintiera a él, así estuvieran separados de miles de kilómetros, al otro lado del planeta incluso, quería que ella siempre estuviera ligada a este momento. El momento en el que ellos dos se reconocieron como almas gemelas, como hombre y mujer, como macho y hembra.

Supo que, en cierta manera, Akane había entendido todo aquello con su simple mirada al sentirla temblar desnuda cuando se subió a la cama y la avasalló con su cuerpo sobre ella, con sus sexos quedando separados por solo unos milímetros. Ranma esperó su aprobación. Su aprobación para profanarla, para traspasar ese punto de inflexión. Él no era un buen hombre, porque sí él estaba imposibilitado para otras mujeres, egoístamente lograría que ella también lo estuviera para otros hombres.

Entonces, Akane cerró los ojos, empujó la cabeza hacia atrás, dejando vulnerable su cuello y todo su cuerpo. Se abandonó a él. Fue todo lo que Ranma necesitó.

La penetró.

Akane abrió la boca al sentir aquella extensión de él adentrarse en ella. Sus manos, grandes y masculinas la tomaban con fuerza de la cadera, posesivamente, mientras se hundía cada vez más en ella.

Ranma observó el placer inmediato que sintió Akane y se sintió ufano. Luego bajó la vista a la unión de sus cuerpos y sintió que perdía la cabeza al verse entrar en ella. Tan húmeda, tan caliente, tan dispuesta. Era perfecto.

Salió de ella y luego volvió a meterse de inmediato, escuchando el sonido líquido que producían sus cuerpos. Akane gimió y se llevó la mano a la boca. Ranma, en un estado de profunda excitación animal, no estaba dispuesto a perderse ninguno de sus gemidos, ninguno de los gritos que él le causara. Bajó la cabeza y la hizo quitar la mano de su boca, con ambas manos la tomó de la cabeza y la hizo mirarlo, luego la besó como si sólo tuviera un beso más en toda la vida. Akane ya estaba inmersa en esa espiral de lujuria que Ranma había estado trazando alrededor de ella, la había atraído poco a poco a su centro, y ahora ella era esclava de esas sensaciones y buscaba su placer a como diera lugar. Akane trataba de subir la cabeza para seguir besándolo cuando Ranma se separaba un poco, mientras la cadera de él seguía un movimiento rítmico que cada vez iba haciéndose más rápido y que Akane replicaba y exigía más.

Ella dejó de besarlo y echó la cabeza para atrás cuando comenzó a sentir el orgasmo, se formó lento, viajando por todas sus terminaciones nerviosas. Observó a Ranma que empezaba a sentir como ella se estrechaba contra él. Ranma supo que Akane estaba por acabar, así que comenzó a hacer más rápido su embiste. La tomó de las caderas nuevamente y observó cómo los senos de Akane se bamboleaban conforme al movimiento al que sometía su cuerpo. Una de las visiones más sexys y eróticas que había visto en la vida.

La chica bajó la mano a su clítoris cuando sintió que el orgasmo se formaba, Ranma observó el movimiento de la mano de Akane y lo volvió loco. Se inclinó hacia ella y la tomó de la espalda para acercarla hacia él, mientras sus caderas seguían haciendo el trabajo. Pudo ver el iris de Akane cuando llegó el orgasmo, su aliento en la cara cuando jadeó por el paroxismo que se aproximaba. Ranma gruñó y apretó los dientes, podía durar más, pero quería acabar junto con ella, compartir aquel placer juntos. Escondió el rostro entre el cuello y la cabeza de la chica y aspiró su aroma, el aroma de ambos y el aroma del sexo, mientras daba un par de movimientos más de cadera y terminaba dentro de ella. Apretó a Akane contra de sí, fuertemente, Akane lo rodeó también con sus brazos y gimió, casi gritó, indecentemente contra su piel.


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|o|

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Se observaban. Los dos recostados en sus costados estaban uno frente al otro. La antigua cama individual de Akane era demasiado pequeñas para los dos. Antes no había parecido un problema y en ese momento tampoco. La brisa fresca que entraba por la ventana seguía meciendo suavemente la cortina, como si nada hubiera pasado.

—¿Tienes frío? — preguntó Ranma en voz baja. Akane negó con la cabeza, pero acomodó su cuerpo un poco más cerca de él. Ranma sonrió y la acarició en la mejilla. Le gustó que Akane tuviera la suficiente confianza con él como para seguir desnuda a su lado.

Estuvieron un momento más en silencio.

—¿Te arrepientes?

—Por supuesto que no.

—Te sonará trillado, pero no tienes idea de cuántas veces había imaginado esto.

Akane sonrió, sonrojándose adorablemente.

—Espero haber estado a la altura de tu imaginación.

—Créeme, has superado las expectativas.

Akane no contestó, amplió su sonrisa, pero inmediatamente después, volvió a ponerse seria. Suspiró y lo miró directamente a los ojos.

—Tengo una propuesta que hacerte.

Ranma aguantó la respiración, mil pensamientos pasaron por su cabeza. Se forzó a esbozar una sonrisa despreocupada cuando contestó.

—Tú dirás.


(You Know i)

Love You So Bad

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*Notas y aclaraciones*

El giro en J es una maniobra de conducción usada para dar media vuelta a un vehículo que circula hacia atrás, con la intención de continuar su movimiento en la misma dirección, pero con el automóvil mirando hacia el sentido correcto. Al giro en J también se le llama el "giro del traficante", por formar parte de las técnicas de conducción evasiva de los traficantes de alcohol.

Se me hizo una idea chusca, ya que dado que en la serie hay competencias marciales de todo. Igual el capitulo de los Go-Karts podría ser una competencia de ese estilo jajajaja.


¡Hola!

¡El tiempo se pasa volando! Un día terminé el capítulo siete y me di unos días antes de continuar y cuando me di cuenta esos días se convirtieron en semanas. Lo lamento tanto.

Estamos llegando a la recta final de nuestro Fic. En mi cabeza quedan unos pocos capítulos, y me he propuesto terminar el fic antes de que acabe el año. Hagamos changuitos. Ojalá que el capítulo haya valido la pena para la espera tan larga, siempre tengo la duda de si gustará o no.

Espero que me puedan dejar sus impresiones, las críticas buenas y constructivas siempre sirven para mejorar, pues siempre estamos aprendiendo. ¡Lo agradeceré mucho! Vayan a mi Twitter o a instagram, hice una viñeta para este capítulo de cierta escena jejejejejeje. No me juzguen.

Agradezco como siempre a DanistaM por darme un poco de su valiosísimo tiempo para corregirme. La vida de un ficker se resume en antes de Beta, después de Beta jajajaja.

También agradezco a:

Felicius: jajajaja yo inocentemente había puesto aquella invitación de Nabiki a Shampoo, mmhhh, pero ahora que lo dices (jujujujujuju). Agradezco enorme tu review, y también agradezco el que dejaste hace poco en Hijos de Jade, fue tu review el que me hizo espabilarme y ponerme a escribir. Muchas, muchísimas gracias pues me llegó en un momento en el que más lo necesitaba. Te mando muchos abrazos.

Ojuan: Muchas gracias, ¡espero que sigas leyendo y te guste este capítulo!

AkanePau: ¡Holaaa y gracias a ti por tus palabras!

Kariim: Aiññ, muchas, muchas gracias, ¡me hace muy feliz que les guste lo que escribo!

Benani0125: ¡Sii, lo merecen! Espero que este capítulo te haya gustado.

Alicia: Hooola! ¡Muchas gracias por pasar a leer y dejar comentario! ¡Saludos y abrazos de vuelta desde México!

Azzulaprincess: Yeiii, jajaja me gustó escribir esa parte y que bueno que te gustó a ti también. ¡Espero este capítulo te guste también!

Megami Akane: Con Nabiki no hay más la amas o la odias, pero creo que si se le paso la mano jajaja (emoji gota escurriendo). En cuanto a lo de la predestinación: Es una de las cosas que más me molestan y trato de no caer en ello, pero tengo que decir, que es muy fácil caer en ese cliché, es un recurso muy sencillo y es algo que me pasa mucho con ellos dos. Pero si te dio esa sensación es por algo y trataré de tener más cuidado en mis futuros relatos. ¡Gracias! ¡Espero que este capítulo te haya gustado más!

AkaneKagome: ¡Hoolaaa, que bueno que te gustó el capítulo! Jajaja ¡si! Sabía que Nabiki iba a despertar sentimientos, pero es que juro que es uno de los personajes que cobran vida y hacen lo que quieren, aunque quiera el bien para su hermana, su lado juguetón y malicioso le sacan la vuelta. ¡Espero sigas leyendo! ¿Te gustó este capítulo?

Maryconchita: Miles de gracias por tus reviews, y miles de disculpas por hacerlos esperar tanto. ¡Te mando un abrazo más Conchita!

Miss SF: jajajajaja, pido disculpas públicas en nombre de Nabiki, sé que se pasó. Respecto a Shampoo y ella aún sigo pensando jajajaja, lo consultaré con la almohada estos días. Y pues sí, finalmente y contra todo pronóstico la relación de ellos dio un paaaaaaaaaaaaaso gigante y sabemos que pasó con Soun. Ya veremos, ya veremos qué pasa.

A.R Tendo: ¡No te preocupes! Si alguien sabe de tardanza soy yo jajajaja. Muchas gracias por seguir leyendo, ¡me alegra un montón que les gustee! Y gracias también por no querer colgar a Nabiki, que fue lo que casi todos quisieron hacer jajaja

Ziari27: Los malentendidos y enredos es la base medular de muchos capítulos de Ranma, pero llega a un punto en que hartan jaja lo sé. Y si tenías razón, tu radar pervertido acertó, con lemon y todo espero te haya gustado jajajaja.

Nao Saotome Malfoy: ¡Muchas gracias por pasarte por mi fic! Es que ellos son tiernos, los amo totalmente. Pero dimeeeee ¿Te ha gustado el capítulo?

SARITANIMELOVE: jajajajaja perdón, perdón por Nabiki, trataré de que se modere en los próximos capítulos jajaja ¡Muchas gracias por leer!

Nanycham: ¡Hola! ¡Muchas gracias y que bueno que te gustó! Espero este capítulo no te decepcione.

Manu: Pues, ¿qué puedo decirte?, rotunda y categóricamente te puedo asegurar que a mí no me gusta los fics Rampoo y mucho menos escribirlo. Pero, ¿por qué no te animas tú? Si yo lo escribiera te aseguro que al final no acabaría bien para Shampoo y no creo que eso te vaya gustar mucho jaja. Quien mejor que un fan de ella para que lo escriba. Y si no quieres escribir, puedes checar la sección en inglés, hay muchos más. Una vez leí uno por error y como fan acérrima del canon, fue la peor experiencia.

Y bueno, lamento que no fue una respuesta rápida, jejeje, pero es lo que hay.

Akai- Saotome: ¡Listo y lamento la demora!

FanDeLasSombras: ¡Ay! Muchas, muchas gracias por estarme esperando, no los merezco. (emoji carita llorando) Soy de la opinión que Manu debería de escribir su fic jajaj a ver qué le parece mi idea. Un review bien dado con amor llena mucho, eso te lo aseguro, ¡me encantó leerte, aunque no vuelvas a dejar review, te gradezco mucho fan entre las sombras! (emojis de corazón)

LumLumLove: ¡No te preocupes! Sé que a veces por una u otra razón el review se olivda jajaja (me ha pasado muuuchas veces). El chiste es que te este gustando esta pequeña historia. Muchas gracias por pasarte por aquí, agradezco enormemente tus palabras. ¡Nos leemos en twitter! Jajaja

Bombi-Chan: Primero amo, tu nick, (ojitos con corazones) Y segundo muchas muchas gracias por tus palabras. A avces me tardo, pero te aseguro y aquí y ahora que no voy a dejar ni una historia mia inconclusa. A veces pasa una u otra cosa que me impide no escribir tanto como quisiera o como hacia antes (emoji llorando) pero aquí estaré otro rato más. ¡Gracias de nuevo y muchos abrazos!

Alexandraaa4: ¡Hola! Muchas gracias por pasarte por aquí, espero este capítulo te haya gustado.

Heather Ran: ¡Hooola! Que alegría que te esté gustando el fic. Muchas gracias por tus impresiones, me alientan mucho para seguir escribiendo (me iré después de escribirte estas líneas a continuar con el capítulo 9) ¿Te gustó el entrenamiento? Jajaja. Respecto a Manu, no sé si alguien más se lo propuso, pero creo que la única opción que tiene es que escriba su propia historia XD. Esperemos a ver si el buen manu se anima a debutar como escritor Rampoo. ¡Nos leemos en Twitter!


Eso es todo por esta vez. ¡Nos leemos!

S.R