Capítulo 7: Nieve.


Finalmente, la noche había llegado. La oscuridad había traído consigo un incremento en el nivel de nieve jamás visto durante esos días de diciembre. A diferencia de una durmiente Hanji, los niños decidieron salir a jugar para disfrutar del frío invierno; sacando provecho de esa gran cantidad de material para hacer ángeles en el suelo y una que otra figura con la acumulación de la nieve. Así mismo, aprovechando esas tres horas de tranquilidad, después de haber alimentado y preparado el baño para la castaña; Levi se dedicaba a limpiar esa habitación, alistar las maletas tras la recuperación de la ropa gracias a la ayuda de Marla; así como beber en paz unas cuantas tazas de té al mismo tiempo que leía ese polémico periódico.

-Buenas noches -, susurraba Marla tras abrir esa puerta. Observando a una Hanji fruncir el ceño y girar lentamente su cabeza, la empleada ingresaba de puntillas a esa habitación -. El señor Armin lo espera en la oficina del primer piso. Me dijo que vigilara a la señorita mientras ustedes hablan, por eso me quedaré aquí hasta que usted regrese; señor -, explicaba entre susurros tras acercarse hasta donde Levi se encontraba.

Poniéndose en pie sin dar una explicación o respuesta, dejando ese periódico sobre esa mesa; el pelinegro se disponía a bajar las escaleras para encontrarse con quién ocupaba un cargo más alto al suyo en el ejército actualmente. Bajando esas escaleras con lentitud, Levi quería conocer el punto de vista del rubio acerca de las palabras de su amiga.

"Si tuviese que decidir, confiaría más en Hanji", explicaba para sí mismo al llegar hasta esa puerta que le dirigiría hasta esa oficina.

Abriendo la puerta sin anunciarse, Levi observaba cómo las hojas del periódico con un titular polémico acerca de una supuesta relación secreta entre él y su amiga; tapaban el rostro del rubio.

-Por favor, siéntese -, indicaba al bajar el objeto tras percatarse de la presencia del capitán -. Es necesario que hablemos.

-Habla -, demandaba al cerrar la puerta el pelinegro. Eligiendo la silla más cercana a la entrada-salida de esa habitación, Levi deseaba conversar inmediatamente acerca de la razón de ser de su estadía en esa lujosa casa.

- ¿No cree que está muy lejos, capitán? -, preguntaba divertido al verlo posar sus pompas sobre esa silla incómoda -. Sé que le agrada más los sillones acolchonados.

- Es nuevo para mí que, hablar acerca de sillones sea algo de tu interés, Armin. Además, eres joven; puedes escucharme desde esta distancia -, respondía con una mirada fría y poco amigable, desabrochando el saco que llevaba puesto.

-Entiendo… -, susurraba. Doblando las hojas de ese periódico para dejarlo sobre ese escritorio, comprendía que; cada palabra dicha sería un riesgo de recibir un tiro en la cabeza. Suspirando antes de iniciar ese tema delicado el cual había estado evitando desde el reencuentro con su capitán en la estación del tren -. Sé que desea entender las instrucciones dejadas por Eren. Por eso lo he llamado. Para hablar.

-Si ya sabes lo que deseo, explica todo lo dicho en ese vagón y ese ridículo titular en ese periódico -, demandaba al cruzar su pierna en espera por una respuesta.

-El titular… -, decía para sí en voz baja -. Podemos empezar con eso. Es simple -, expresaba al impulsar su espalda hacia atrás -. La señorita y usted ahora están comprometidos y se casarán hasta nuevo aviso. Historia autorizó tal situación. Tengo la carta en esta gaveta en caso de querer leerla -, señalaba -. Puedo enseñarle el mandato real con su respectivo sello.

- ¿Por qué hacerlo? -, preguntaba al ponerse en pie para acercarse hasta donde el rubio se encontraba -. ¿Por qué robar las cosas de Hanji y hacer ese teatrito tan patético?

-Las cartas son reales, no son inventos -, indicaba al abrir con una llave la gaveta -. Quizá deba hablar eso con la excomandante, capitán. No deseo ser quién interfiera en su relación.

-Un poco tarde para eso, Armin -, decía al acercarse hasta el escritorio. Estirando su mano para recibir esa carta enviada y escrita por la misma reina Historia, Levi no cambiaba ese rostro inexpresivo -. ¿Por qué me mentiste?

-Si le decía que la excomandante estaba viva, ¿hubiese hecho lo que le pedimos? Yo opino que no. Lamento esa situación -, explicaba al sacar la carta para dársela -; debió haber sido algo humillante el tener que hacer lo necesario para darle la muestra a los doctores. Pero, era necesario. Su sangre y semen están en buenas manos. De todas maneras, no es mucho lo que se puede hacer con la tecnología disponible.

Quedándose callado al no comprender para qué le pidieron escasos días atrás dos muestras de su ADN, Levi prefería averiguar para qué se podría usar la sangre y el semen por su propia cuenta; al desconfiar de esos doctores y de quién tenía al frente.

- ¿Tiene idea de qué se puede hacer con esas muestras? -, preguntaba el rubio al creer que Levi no entendería ante su nivel de educación -. Paraíso…

-Has cambiado, Arlet… -, susurraba al interrumpirlo tras verle esa arrogancia jamás vista en el rostro del rubio.

-La señorita dijo lo mismo dentro de ese vagón… Lo lamento.

- ¿Lo lamentas? Es nuevo para mí que seas de esos que se la pasen pidiendo perdón y hasta permiso. Más lamento yo el haberte puesto a ti en estas circunstancias. Todo es culpa mía.

- ¿Se arrepiente de haberme dado el suero? -, preguntaba al esquivar por unos segundos la mirada de su capitán -. Si me lo pregunta, me hubiese gustado permanecer muerto.

-No. No es lo que lamento -, respondía en voz baja -. No hubiese habido manera de saber qué pasaría. Al menos yo, no sabría cómo. Sólo lamento que tengas que tomar este papel para salvar a la humanidad. Porque es eso lo que haces, ¿no es así? El Armin que conozco, es un mocoso con ideales tan fuertes que sería capaz de matar a su amigo para ayudar a los demás.

-Ya veo… -, susurraba aliviado al saber que al menos no era odiado por ese hombre.

-Dime, entonces; para qué mierda querían tanto de mí esos bastardos del clan Hizuru. La explicación dada debió haber sido mentira. ¿Cuál es la verdad, Armin? Habla.

La pregunta era más complicada de lo pensado, y su respuesta aún más. Explicarle paso a paso los planes de Eren y las consecuencias de no seguir sus instrucciones, todavía era algo que hasta el mismo Armin no comprendía en su totalidad. Simplemente sabía que debía actuar inmediatamente, aunque eso se significara matar, destruir relaciones y hasta obligar a hacer cosas deplorables a sus cercanos, como lo hizo como el mismo Levi al convencerle de darle esperma tras varias negativas por parte del capitán.

"Me he convertido en una basura de persona. Cuando dicen que he cambiado, es cierto", pensaba el rubio al recordar todas esas artimañas hechas para obtener algo que cualquier hombre le daría con sólo darle material indecente. "Pero el capitán es distinto", insistía para sí, recordando todas las veces en las que el mismo Levi se negaba a ver imágenes y dibujos de mujeres para ayudarse en esa misión; explicándole al mismo Armin que eso no le llamaba la atención y que no le daría nada. "Creí que cualquier adulto se excitaría con sólo ver a una mujer desnuda. Pero no tomé en cuenta los sentimientos del capitán".

-Ahí fue cuando involucré a la señorita Hanji… -, confesaba en voz alta sin darse cuenta el rubio al recordar la estrategia utilizada, método efectivo que le permitió obtener la única muestra del semen del capitán después de varios meses de insistencia.

- ¿Hablas de Hanji, mocoso? -, preguntaba al no comprender las palabras del rubio.

Meneando de un lado a otro la cabeza al percatarse de su error. Armin golpeaba su rosto con ambas manos.

"Maldición, casi arruino las cosas", se reclamaba al inhalar bocanadas de aire para tranquilizarse al saber que, si nuevamente daba un paso en falso, Levi le descubriría y quizá le mataría la próxima vez que lo viera.

-Si le digo, la misión falla -, respondía en voz baja, girando sus ojos de color azul para encontrarse con esos ojos claros de su capitán -. Lo que puedo hacer, es explicar un poco la situación. Verá, capitán, usted es un Ackerman y su ADN es especial -, explicaba al tomar una de las llaves sobre el escritorio para inclinarse hacia su izquierda y abrir otra gaveta -. Los Hizuru son hábiles con la genética humana. Pero, no con la Ackerman… Marley, por el contrario, es la nación especializada en personas como usted y Mikasa; después de todo, ellos son los creadores del clan al que llamamos Ackerman.

-Armin -, gruñía al no comprender de lo que hablaba. Queriendo apresurar la conversación al no desear dejar a Hanji en manos de esa empleada a la que consideraba peligrosa.

-Siéntese, por favor. Seré breve… -, demandaba al estirar su mano para señalarle la silla en la que podía sentarse para hablar con tranquilidad -. Verá, usted ya no tiene su cicatriz y sus manos son normales ahora. Eso es algo que sólo un cambiante podía hacer. Pero, ustedes los Ackerman eran humanos con poderes de titanes. Bueno, aquellos que lograron despertar las habilidades eran excelentes guerreros. Después de todo, ustedes fueron creados para eso. Sin embargo, les faltaba algo importante…

-Regenerarnos como una asquerosa lagartija… -, interrumpía.

-Exacto. Pero, eso cambió -, explicaba -. Pudimos modificarlo y si usted se corta, nada pasaría en teoría. Si todo sale bien, tendríamos al guerrero perfecto y uno muy útil en batalla. Pero…

- ¿Pero? -, preguntaba al interrumpir nuevamente

-Paraíso no desea enviarlo a batalla, capitán. Eso sería muy arriesgado. Usted tiene la misma debilidad que un cambiante. Si alguien logra cortarle la nuca, morirá. No es un humano inmortal; sólo es uno rejuvenecido y capaz de regenerarse.

- ¿Para qué mierda quieres usarme, entonces? -, preguntaba al poner dentro de su saco la carta.

-Reproducirlo…-, respondía al mirar fijamente a los ojos a su capitán -. Queremos que tenga hijos. Queremos saber qué tanto le podría heredar a ese hijo o hija. Al parecer, ustedes pasan esas habilidades por completo a descendencia. Ahora que hemos mejorado su ADN, los Hizuru y Paraíso quieren saber si tenemos al mejor soldado jamás creado. En el papel sí, ¿en teoría? No lo sabemos.

-Debiste dejar que muriera -, reclamaba al sentirse fastidiado tras entender la razón por la cual sigue vivo -. No usaré a Hanji para eso.

- ¿Usarla? -, preguntaba extrañado -. No es necesario. De todas maneras, ustedes…

-Cierra esa boca -, interrumpía al ponerse en pie rápidamente -. No me interesa si te puedes regenerar. Te meteré una bala por ese culo, y te dolerá tanto que lo pensarás dos veces para hacerme enojar nuevamente -, señalaba al introducir su mano derecha dentro de su saco.

-No es una solicitud lo que el reino de Paraíso está haciendo, capitán. Jean y yo le solicitamos a su majestad y a los Hizuru que fuese la señorita. Ustedes son amigos, después de todo y si hablamos de hombre a hombre… -, indicaba, deteniéndose unos segundos para pensar mejor lo que diría -, usted no parece la clase de persona que violaría a una mujer para preñarla. Es vergonzoso decirlo, mas creo que usted es más puro que Jean, Connie y hasta mi persona.

-Idiota…

-Si no es la señorita Hanji, se le asignará a otra mujer -, explicaba en un tono relajado al cerrar aquella gaveta dejada abierta con anterioridad -. Usted decide.

-Eres…

-La señorita Hanji… -, susurraba al interrumpirlo -. Hemos examinado su ADN, también. Ella ya no es una mujer joven… Y quizá sería mejor darle una chica que se encuentre iniciando su segunda década de vida… Usted está enamorado de la señorita Hanji y ella de usted…. -, indicaba en voz baja el rubio, tapando su rostro al sentirse culpable de forzar esa relación de esa manera -. Lo lamento… Lamento que tenga que hacerlo, sin embargo; si no lo hago, las vidas de todos correrán peligro.

-Si no tengo un hijo con Hanji, ¿las cosas se acabarán, dices? No embarazaré a Hanji para traer al mundo a un hijo y obligarlo a ser un experimento de ese clan y este reino. No soy como Historia. No oses siquiera confundir las cosas, Armin. Anda, ve y cásame con otra persona; mas no involucraré a Hanji en esto.

-Usted no comprende… -, respondía entre susurros.

-Habla, mierda -, demandaba al sacar el arma de ese saco.

-Marley nos culpa de todo… Nos obliga a darle compensación económica por los daños hechos por culpa del retumbar, nos pide recordarle al mundo nuestros errores y pide alianzas por medio de matrimonios, para que no ataquemos en un futuro a gente provenientes de nuestras tierras y que viven ahora en Liberio y en ciudades cercanas a la capital. ¿Acaso no lo comprende? Si no la caso con usted, un cerdo anciano de casta noble violará a la señorita…

-Con que Marley… -, susurraba la bajar su arma -. No hay donde ganar.

-No. Lo siento… -, murmuraba -. Si desea salvar en esta ocasión a la señorita, sólo cásese y denos un hijo… Podemos borrar la memoria de la señorita, si así lo desea. Lastimosamente, no podrá pasar lo mismo con usted…

-Cierra esa boca -. Demandaba. Fulminando a Armin al no estar de acuerdo en nada de lo explicado, Levi deseaba terminar esa conversación lo más pronto posible.

-Si tuviese que elegir, prefiero casarla con el hombre que la ama -, exponía al caminar en dirección a la puerta -. Porque no quiero que mi excomandante sufra. Aunque… -, se detenía -. La realidad es que, nada asegura que; si cumplo las instrucciones; las consecuencias sean la libertad. Después de todo, jamás hemos tenido éxito -, explicaba.

Abriendo la puerta para que su capitán se marchara, Armin observaba salir a un molesto Levi de esa habitación.

"Eren, he cumplido el paso uno de la misión".


Fin.