Jean, de nuevo.

Más notas al final.


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EPÍLOGO

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La vida ha cambiado tanto, y en tan poco tiempo que a veces todavía se siente irreal.

Ahora que saben que hay un mundo ahí afuera, que creció y siguió adelante mientras ellos estaban encerrados en las murallas, no hay tiempo que perder.

Jean recorre rápidamente los pasillos del cuartel general, el sol se está poniendo y sabe que, si no entrega las novedades ahora mismo, la comandante seguirá trabajando toda la noche partiendo de la información que ya tiene a la mano.

Cualquier actualización es de vital importancia para darles, aunque sea una ligera ventaja, y deben aprovechar hasta las más pequeñas oportunidades para alcanzar al resto.

Entra sin tocar y de inmediato se arrepiente. Ve a Hanji levantarse del sillón cuyo respaldo da la espalda a la entrada y girarse hacía su dirección. En el tiempo que ha pasado, Jean también se ha vuelto más alto, por lo cual puede ver sin dificultad sobre el respaldo, mira al capitán, con el cabello algo desarreglado, acostado debajo de Zoe.

Ambos ponen distancia entre ellos de inmediato, la comandante se levanta para recibir al muchacho mientras Levi sólo se queda sentado, sin dirigirle la mirada. La castaña le alcanza el reporte de las manos y comienza a leerlo, como si no hubiera sido atrapada de nuevo.

Bueno, suficiente.

—Pueden dejar de actuar, son pésimos en ello — sólo suspira, si están esperando conocer las todas las verdades posibles, debería empezar con ser honestos con sus propios subordinados —Todos lo sabemos.

—… ¿saber qué? — Hanji intentó jugar a la desentendida, aun estando acorralada.

—Que se comportan como adolescentes y no pueden mantener sus manos fuera del otro… Con todo respeto — Jean se sobó la sien, exasperado —Hágame saber si necesita algo más, permiso.

Salió de ahí tan rápido como pudo, al fin alguien se atrevió a decirles lo obvios que son. Todos deberían recibir medallas por su discreción y paciencia por aguantar las extrañas y hasta explícitas interacciones de sus superiores, que sólo se volvieron más obvias después de que Hanji tomara el puesto de comandante.

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Dentro de la oficina de Zoe, ambos se mantuvieron en silencio un momento, completamente sorprendidos al enterarse que no han sido tan sutiles como creían.

—Creo que… — se aclaró la garganta —Debimos decírselos desde el principio.

Sólo recibió una mirada de incredulidad de Levi, quien cruzó los brazos con indignación.

—Ya sé que tu querías hablarlo con ellos, no tienes por qué ponerte malhumorado. — se sentó a su lado, rodeándolo con los brazos y dándole un rápido beso en la mejilla —Si ya lo saben, eso significa que ahora podemos ser descarados si queremos.

El pelinegro sólo bufó divertido antes de reanudar lo que estaban haciendo antes de ser interrumpidos.

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Ya afuera del cuartel, Jean sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Fue inundado por el sentimiento de que, lo que acababa de hacer sólo había empeorado la situación.

Oh no.

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Bueno, aquí está el epílogo, y fin.

¿Descarados?, ahora serán unos sinvergüenzas a consciencia. De ahora en adelante, la frase de Jean es "oh no".

Muchísimas gracias, espero que se hayan divertido tanto al leer como yo al escribir.

Esto ha sido mi escape en estos tiempos difíciles, espero verlos pronto con alguna nueva historia.