Tohru se sentó frente a la mesa, los tres Soma y Chi mirándola de frente. Tohru les explicó detalladamente lo que había hecho con Uotani y Hana después de la escuela. La llamada de la señora Miwa Yamada, y la visita que recibirían de su parte para conocer a Chi.
Tohru se sentía muy avergonzada ¿Cómo pudo tomar una decisión así sin consultar primero con los Soma? Pero Shigure fue el primer en cortar la tensión de Tohru.
—Hiciste lo que considerabas mejor para Chi. Además, los Yamada suenan bastante amables—añadió el sabio perro.
—Yo te había pedido que me ayudaras a encontrar un buen hogar para Chi—recordó Kyo—. Sólo estabas ayudando.
—Chi merece vivir en un hogar... Normal—mencionó Yuki, tristemente.
Tohru se quedó callada. Chi, la gatita, se acercó juguetona mente a la joven y se recostó sobre sus rodillas.
—¡Tohru! ¡Juguemos!—maulló Chi, feliz.
Tohru no pudo contener el llanto y abrazó a Chi, llorando.
—¿Eh?—Chi estaba confundida—¿Qué sucede?
Ninguno de los Soma contestó su pregunta. Todos tenían un semblante sombrío.
—¿Pero qué les pasa a todos?—se cuestionó Chi.
——————————————————————————
Al día siguiente, todos se prepararon para recibir a los Yamada. Era el último día en que el cometa pasaría por los signos del zodiaco chino. Al día siguiente, los Soma volverían a ser humanos.
Un día que todos en ésa casa esperaban que fuera de regocijo, se convirtió en tristeza. Pues se despedirían de su pequeña y encantadora bola de pelos.
Tohru se vistió con un encantador vestido y se peinó con sus icónicos moños. Los Soma se acicalaron para lucir presentables; pero Chi sólo quería jugar y no dejaba de saltar entre la hierba del jardín. Kyo salió a buscarla.
—¿Chi? ¿Dónde estás?—preguntó el gato naranja.
Chi no respondió, pero Kyo escuchó sus risas y vislumbró un par de juguetonas orejas asomarse sobre la maleza. De repente, Chi saltó sobre el lomo de Kyo.
—¡Yay! ¡Te atrapé!—celebró Chi.
—Oh Dios, ayúdenme—se burló Kyo.
Con cuidado la bajó y la sujetó firmemente para limpiarla.
—Hace cinco minutos terminé de peinarte. ¡Ahora lo tengo que hacer otra vez!—la regañaba mientras lamía la cabeza y las orejas de Chi.
—¡Ay! ¡Ay! ¡No!—se quejaba Chi a cada lengüetazo del signo del gato—. ¡Quiero jugar!
—¡Quédate quieta!—le regañaba Kyo—. Van a venir a verte y tienes que estar limpia.
De pronto, Kyo sintió que lo miraban. Frente a la casa, Tohru, Shigure y Yuki lo veían acicalar a la gatita.
—¡¿QUÉ MIRAN?!—les preguntó irritado.
Tohru sólo sonrió. Shigure se disponía a llevar a Yuki a su cuarto, pero el signo de la rata se negó.
—Esta puede ser la última vez que la veamos—le dijo Yuki a Shigure—. Quisiera despedirme de ella.
—En ése caso—respondió Shigure—, despídete ahora que no están los humanos. No te ofendas, Yuki, pero recuerda que no a todos les agradan los roedores.
Yuki asintió. Entonces, Shigure elevó sus orejas.
—Ya vienen.
Tohru se apanicó. ¿Ya tan pronto eran las doce? ¿Por qué aún no se sentía lista?
Shigure se acercó a los dos gatos en el jardín.
—Creo que hablo por todos cuando digo, que ninguno de nosotros es bueno con las despedidas. Chi, debes saber que desde el momento en que Kyo te encontró en aquel, te convertiste en una miembro oficial de nuestra pequeña parte de la familia Soma. Pero, existen otros dentro de nuestro clan que, no estarían muy contentos con tu presencia, y podrías correr un gran peligro.
—¿Huh?—preguntó Chi, ladeando su cabeza.
—Lo que quiero decir—continuó Shigure —. Es que vendrán unos buenos y amables humanos, que estarán muy emocionados por recibirte. A partir de hoy, vivirás con ellos. Pero esto no significa que ya no nos volverás a ver. No sé qué tan lejos vivan tus nuevos humanos, pero haremos lo posible por irte a visitar.
Chi sonrió y ronroneó entre las patas de Shigure, a modo de abrazo. Al abrazo se unieron Yuki, Kyo y Tohru. En el silencio de la tarde, la singular familia se sintió más unida que nunca antes.
——————————————————————————
—¡No te alejes, Youhei! ¡Kento, querido! ¿Necesitas ayuda?—Miwa estaba en medio de las escaleras, vigilando a su pequeño hijo mientras esperaba a que su esposo les alcanzara.
Kento subía lentamente las escaleras, intentando recuperar el aire a cada paso que daba. Para ser justos, ya habían recorrido un gran tramo de la subida a la casa de los Soma. Youhei se acercó brincando a su papá.
—¿Ya te cansaste papá?—le preguntó divertido.
—¡Claro que no, hijo!—dijo Kento entre jadeos—Sólo me preguntaba, ¿Cómo es que los residentes de esta casa, soportan subir estas escaleras todos los días?
—¡Vamos Kento!—sonrió Miwa—Recuerdo que solías ser tan atlético cuando salíamos.
—¡Aún lo soy!—dijo Kento sonriendo, irguiéndose y marchando con seguridad.
Miwa y Youhei sonrieron divertidos.
Después de unos minutos, los Yamada llegaron a la casa Soma.
Tohru los recibió cálidamente.
—¿Yamada-San?—preguntó sonriente.
—Somos nosotros —saludaron los Yamada al unísono.
—Sean muy bienvenidos. Por favor, pasen—Tohru los invitó a pasar a la casa de los Soma. Shigure estaba sentado serenamente en un rincón de la sala.
—¡Perrito!—dijo Youhei mientras corría a abrazar a Shigure.
—¡Youhei! ¡Modales!—se avergonzó Miwa.
Shigure movió la cola y se dejó abrazar por el pequeño. Mientras tanto, en la cocina, Kyo vigilaba a los Yamada.
—Son buenas personas—dijo una voz detrás de él. Era Yuki—. No soy Hana-San para distinguir ondas, pero puedo afirmar que sus intenciones son buenas.
—Si bueno—dijo Kyo sin apartar la vista de los Yamada —. No estoy tan seguro. Temo que sólo quieran a Chi para usarla.
—¿Cuál es la utilidad que puede tener un gato?—preguntó Yuki con sarcasmo.
Kyo se dirigió hacia él severamente.
—Esto es serio—le dijo molesto—. Tienen que demostrarme que amarán a Chi por quien es ella.
—¿Y cómo?—preguntó Yuki.
De pronto, Chi apareció por detrás de Kyo.
—¡Tengo hambre!—maulló la gatita.
—¡Pero si acabas de comer!—se sorprendió Kyo.
—¡Tengo hambre!—repitió Chi.
Yuki se acercó a Chi y una sonrisa se dibujó en su rostro.
—Creo que ya sé cómo.
Tanto Kyo como Chi quedaron confundidos.
——————————————————————————
—Es usted muy amable, Honda-san. Es una gran anfitriona—celebró Miwa.
—¡Muchas gracias!—se ruborizó Tohru.
—En verdad ha sido estupendo. Pero ¿Dónde está la gatita?—preguntó amablemente Kento.
De repente, un gato naranja se acercó a Tohru, llamando la atención de todos.
—¡Qué hermosa! ¿Es ella?—preguntó Kento.
Kyo le siseó al señor Yamada y brincó al regazo de Tohru, quien se había enrojecido.
—¡No, no, no! ¡Él es... un él... se llama Pom-pom!
Kyo le enterró ligeramente las uñas a Tohru y la miró enojado, por escogerle un nombre tan ridículo. Shigure trataba de esconder su risa de los humanos, aunque fue bastante notoria con Kyo.
—¿Cómo se llama el perrito?—preguntó Youhei.
—¡¿Eh?! Este... ¡Sultán!—respondió Tohru, gritando el primer nombre que se le vino a la cabeza.
Shigure dejó de reír y de menear la cola. Al notar el cambio de actitud del perro, Tohru se sintió muy nerviosa.
—¡Ehm... la gatita está...! ¿Tú la has visto, Pom-pom?
Kyo suspiró resignado y caminó hacia el jardín, maullando para que los humanos le siguieran.
—Sultán sigue siendo mejor nombre que Pom-pom—le susurró Shigure al pasar cerca de Kyo.
—Cállate—murmuró Kyo entre dientes.
—¿Dónde está Chi?—preguntó Shigure discretamente.
—Con la rata de Yuki—contestó Kyo en voz baja.
Shigure no tuvo tiempo de sorprenderse, pues justo en ése momento, vio a Chi y a Yuki jugando en el jardín, igual que aquella otra vez.
Tanto los Yamada como Tohru quedaron sorprendidos al ver aquella imagen. ¡Tohru estaba más que nerviosa! ¡Los Yamada no sabían quién era la rata! ¡Sólo veían a una gatita jugando con un animal que se supone debería perseguir y asustar! ¡¿Los Yamada querrían adoptar a una gatita que no era normal?!
Youhei fue el primero en acercarse a la gatita. Poniéndose en cuclillas para verla más de cerca. Chi se dio cuenta de que los veían y sonrió.
—¿Quieres jugar también?—maulló Chi.
Youhei se quedó viendo a Chi y a la rata, quien demostraba ser completamente inofensivo. Entonces, sonrió.
—¡Es buena para hacer amigos!—dijo Youhei.
Los Yamada se vieron entre sí y asintieron gustosos.
—Es perfecta para nuestra familia—afirmó Miwa—. Es dulce, tierna y cariñosa.
—Ella no distingue entre especies para hacer amistades—continuó Kento—. Está llena de amor para repartir.
Tohru se sintió muy feliz. Definitivamente, los Yamada eran la familia ideal para Chi.
Horas después, Chi ya había congeniado estupendamente con su nueva familia. Antes de despedirse, Kyo se acercó a Chi y ronroneó cerca de ella.
—No vivimos muy lejos de aquí. Sientanse libres de visitarnos cuando quieran—dijo Miwa a Tohru.
—Muchas gracias, de verdad—agradeció Tohru.
Youhei cargó a Chi y tomó una patita a modo de despedida.
—Diles adiós Chi, nos vamos a casa—dijo Youhei.
—Te portas bien, Chi—maulló Kyo.
—Bye-bye Papi—se despidió Chi.
Kyo la miró a los ojos e intentó contener cualquier signo de emoción.
Finalmente, los Yamada bajaron las escaleras juntos como Chi. Shigure y Yuki se acercaron a Kyo, quien se mantenía inmóvil en su punto.
—Fuiste un buen padre, Kyo—le dijo Shigure.
—Es cierto, hasta yo lo reconozco—le dijo Yuki.
—Estoy muy orgullosa de ti, Kyo-kun—le dijo Tohru.
Kyo no dijo nada. Silenciosamente regresó a la casa.
—¿Todo está bien?—preguntó Shigure.
—Sólo es una, bola de pelos en mi garganta—dijo Kyo con voz temblorosa.
——————————————————————————
—¡Oi! ¡Cabeza de naranja! ¡Qué milagro que regresas!—lo saludó Uotani.
La semana del cometa había terminado, y todos los Soma habían recuperado su forma humana. Yuki y Kyo regresaban a clases con Tohru.
De pronto, unos agudos gritos de emoción los llamaron la atención de todos.
—¡Tohru!—gritó Momiji, corriendo atrás de ellos.
—¡Momiji-kun!—saludó Tohru alegremente.
—¡Te extrañé mucho!—dijo Momiji—¡Quiero contarte todas las aventuras que vive junto con Haru mientras éramos...!
Entonces, una fuerte mano cubrió la boca del pequeño Soma.
—Mientras... Estuvimos enfermos, en cama, jugamos videojuegos—dijo Haru, cubriendo la verdad.
—¡Haru-kun!—saludó Tohru.
—Todos los Soma regresan a la escuela—observó Hanajima—. Adiós paz y tranquilidad.
El grupo de amigos se mantuvo unido hasta que llegaron a una calle muy especial. Kyo se quedó mirándola por un breve momento. Tohru se dió cuenta de ello y se detuvo con él.
—¡Oigan! ¿Por qué se detienen? ¡Llegaremos tarde!—les dijo Uotani.
—¡En un momento los alcanzamos!—dijo Tohru.
Los amigos asintieron y continuaron su camino.
—Oi, Yuki—lo llamó Haru—¿Qué tal estuvo su semana?
—Pues, fue interesante—dijo Yuki, sonriendo.
Mientras tanto, Kyo y Tohru siguieron caminando por la calle hasta llegar a una hermosa casa.
—Tohru...—dijo Kyo.
—Lo sé—dijo Tohru, sonriéndole. Miró a ambos lados de la calle, asegurándose de que nadie los viera.
Inmediatamente, Tohru abrazó a Kyo, quien le correspondió el abrazo.
¡Poof!
—Sólo podemos cinco minutos —le dijo Tohru mientras recogía la ropa de Kyo.
—Gracias, Tohru—dijo Kyo, quien inmediatamente saltó el muro de arbustos que dividía la casa de la calle.
——————————————————————————
Chi dormitaba feliz sobre el césped. Dejando que el Sol la acariciara.
De pronto, un aroma familiar la hizo despertar.
—¿Papi?
—Te dije que vendría a visitarte—le sonrió Kyo.
—¡Papi!—Chi corrió a recibir a Kyo.
Kyo y Chi jugaron juntos en el jardín de la casa de los Yamada.
—¡Mamá, papá! ¡Vengan! ¡Vino el gato naranja!—dijo Youhei al asomarse al jardín.
—¡Qué bien! ¡Les serviré dos platos de atún y otros de agua!—dijo Miwa.
—¡A ver! ¡Sonrían para la foto!—dijo Kento mientras enfocaba el lente de su cámara.
Kyo y Chi sonrieron y Kento tomó una hermosa foto.
No tendrán relación de sangre ni ningún parentesco, pero el amor que úne a ambos gatos, es tan puro como el de un padre a su hija.
FIN
¡Por fin! ¡Terminé! Adoré escribir cada capítulo de este fanfic, y espero que tú también, querido lector, hayas disfrutado leerlo.
¡DESEO QUE TENGAS MUY FELICES FIESTAS!
¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO Y SALUDABLE AÑO NUEVO!
