Generoso

Sev se quedó solo en la cocina, tomándoselo con calma para intentar digerir la información sin desesperarse. "Es mejor que esté haciendo algo mientras tanto, los platos están sin fregar, estupendo, allá voy." Se puso a fregar los platos a conciencia y con mucha parsimonia.

"Buf… He de hablar cuanto antes con Jack, ya no por preguntarle por mi madre, en este momento no me importa en absoluto, sino por cómo se lo ha tomado Ariel. Él lo sabe desde antes de cenar, debe estar muy preocupado por mí y por mamá, sufriendo por lo que podamos estar sufriendo nosotros, si ha sido capaz de disimular todo este tiempo lo que estaba ocurriendo para no herirnos a ninguno de ambos.

Buaaah… no puedo creerlo… tengo un hermano y acabo de enterarme… y no lo he conocido hasta hace poco más de seis meses. Buf… esto es muy duro, muy duro… va a costarme mucho asumirlo. Vaya tela…

Quizá es mejor que esta noche no esté con él, van a asaltarme demasiadas preguntas, y él quizá tampoco esté en su mejor momento, pobre… Pero al menos debo hablar con él por teléfono, algo debo decirle, que sepa que estoy bien. Buf… Él también va a querer saberlo todo, se ha aguantado desde que tiene uso de razón las ganas de saber por qué no se crio con nosotros.

Buf… también va a pasarlo fatal por mí cuando se entere de cómo eran las cosas en casa, vaya desastre, vaya desastre de familia. Incluso me da vergüenza salir ahí afuera por la parte que me toca, sabiéndolo todo he pasado años y años disculpando y defendiendo a mi madre, y mira lo que estaba haciéndome ella. Y esta tarde todavía me decía que estaba dispuesta a volver con Tobías. Desde luego, no tiene perdón, me parece casi peor lo que ha hecho ella que lo que hacía mi padre. Es increíble, increíble…

Y no tuvo el coraje de abandonarlo para que nosotros no estuviéramos separados, cuando muchas mujeres sin educación ni recursos salen adelante solas trabajando y criando a sus hijos. Ella que es bruja y tiene poder no tiene perdón. Desde luego, tiene muchas, muchas explicaciones que darme. Pero no hoy, con calma, con mucha calma, sabiendo primero hasta qué punto han averiguado quienes están con ella, enfrentarme a ella sabiendo a qué me enfrento, pensándolo todo muy bien y consultando con mucha gente cómo debo hacerlo.

Buf… quizá sea yo quien necesite al final un psicólogo de ésos. Ahora comprendo por qué ayer me dijo Deborah que este verano no debía probar esa droga, ya incluso sin ella me parece estar expuesto, muy expuesto a la locura, la cabeza me da vueltas.

Vale, mente fría, pensar sólo en lo inmediato. Hablar con Jack por teléfono, en privado, que llame alguien a mi casa y me lo pasen, no quiero arriesgarme a que lo coja mi madre o quizá Deborah o Valerie, no es el momento de hablar con ellas, sólo con Jack.

Jack… Jack… cómo lo quiero… Por eso me dejó solo con Ariel en el claro cuando entrené con La Guardia por primera vez, me llama hermano y me trata siempre como un hermano mayor, para que yo aprenda con Ariel. Y ha sido capaz de superar todas las diferencias que había entre nosotros justo a tiempo para estar a mi lado en este momento tan difícil. Ojalá estuviera aquí y no con mi madre, voy a pedirle que venga para charlar cara a cara con él, también necesito un abrazo suyo. Además, con él puedo hablar de Lauren.

Lauren… su carta… claro, era por esto… por eso la hechizó para que no la abriera antes de hora… ¿Leo primero su carta o charlo primero con Jack? Buf… ya no sé… me han dado demasiadas opciones y poca ayuda para decidir.

Pobres… Deben haberle dado mil vueltas al tema todos estos meses y lo han hecho lo mejor que han sabido, ninguno de ellos tiene experiencia con tragos así. Y ahora estoy ignorándolos a todos siendo que deben estar preocupados por mí y sin atreverse a venir a decirme nada, porque quienes me conocen bien saben que necesito soledad para asumir y afrontar los problemas, pero éste me sobrepasa, está claro que sí necesito de la gente.

Pues ya está, voy a ponerme en sus manos, voy a consultarles cada decisión que tome, voy a dejarme llevar. En principio, hablar con Jack, también puedo leer la carta de Lauren mientras charlo con él, que me aconseje si hacerlo ya o esperar a estar solo."

Se secó las manos, salió de la cocina y regresó a la sala. Remus fue el primero que lo vio entrar, Sev no pasó de detrás del sofá.

-¿Qué tal, Sev? – le preguntó.

-Fatal - respondió Sev - Voy a necesitar mucha ayuda esta noche. Para empezar, la de alguien que no está aquí.

-¿De quién, Prince? – le preguntó Alice.

-Jack, quiero hablar urgentemente con él cara a cara. ¿Os parece conveniente?

-Según de qué quieras hablar, Severus – intervino Peter - ¿De qué quieres hablar con él?

-No quiero saber una palabra de mi madre, no hoy. Sólo quiero saber cómo está mi hermano, cómo se lo ha tomado y si es conveniente que hable con él para tranquilizarnos o que nos veamos esta noche. Jack es la persona más indicada porque es quien mejor lo conoce y quien ha hablado con él. Y no sólo eso, necesito un abrazo suyo, también es mi hermano mayor.

-Muy bien, Severus, si es así, sí que me parece conveniente que hables con él cuanto antes, pero lo que has dicho, no de tu madre.

-¿Podéis llamar a mi casa alguno de vosotros para que venga?

-Yo lo hago, Sev – dijo Cecile, y se levantó de inmediato.

-Prince… ¿quieres un abrazo? – le preguntó Hipólita, apenada.

-Claro, cariño, claro que sí – respondió él.

Hipólita rodeó el sofá y lo abrazó muy fuerte.

-¿Vas a charlar mucho rato con Jack?

-Quizá sí, ¿por qué?

-Para aprovechar mientras tanto para ir a mi casa con Cecile y Violet y pedir permiso para quedarme a dormir aquí.

-Todavía no sé si lo haré, ¿eh?

-No pasa nada, es por si las moscas, para no tener que irme después cuando quizá me necesites más. Si al final no dormimos juntos vuelvo a mi casa y ya está, no pasa nada.

-Muchas gracias por comprenderlo, cariño. ¿No te importará si dormimos también con Ariel?

-No, claro que no, tú te pones al centro y ya está, y los dos te abrazamos.

-Muchas gracias, mi amor – Sev comenzó a llorar.

Hipólita le dio muchos besos en la cara y le acarició la cabeza, se vinculó con él.

-Cariño, cariño, mi vida, llora todo lo que necesites. Hoy no voy a pedirte que no llores, tienes que llorar para sentirte mejor.

-Gracias… ¿Estás muy cansada?

-Nada, nada, en vacaciones siempre aguanto hasta tarde. Resistiré todo lo que haga falta, hoy no me dormiré antes que tú, lo haré después de que te haga efecto la poción de sueño y mañana también me despertaré antes de que te despiertes tú. He traído mi despertador, para que no estés solo en ningún momento.

-Gracias, gracias…

-Deja de darme las gracias por todo. Tú me has curado del problema que tenía yo, ahora me toca a mí hacer lo mismo contigo. Voy a estar a tu lado todo lo que pueda hasta que te cures, es lo que me han dicho mis padres que haga, que eso nos unirá más que cualquier otra cosa que hiciéramos juntos.

-Te quiero, te quiero, cuánto bien me haces…

-Yo también te quiero a ti, mucho, mucho…

-Ya estoy casi convencido de que sí que voy a dormir contigo.

-Eso es, así me gusta, que aceptes toda la ayuda que podamos darte. Verás también qué bien lo pasamos mañana por la mañana con Ariel o sin él, hagamos lo que hagamos. Si nos quedamos aquí también hay piano para tocar y Cecile ha dicho que si queremos vendrá ella aquí. Ahora cuando vaya a casa traeré también la flauta, el atril y el método para comenzar a practicar sola, así quizá ya pueda hacer notas.

-Claro…

-Y comenzáis a enseñarme a leer música, ya verás que bien lo pasamos, también con Peter y Petunia. Les va a encantar la flauta, así ella también puede probarla por si quiere otra para septiembre.

-Estupendo, me estás arreglando el día de mañana.

-Claro, cariño, llevo pensando en ello desde que vino Sirius y nos dijo que quizá querrías quedarte aquí. Cuando hice el plan con Cecile ella me dijo que lo mejor era dormir en su casa para poder hacer música al día siguiente con su piano, porque la música es muy curativa, pero porque no sabíamos que había piano aquí. Así puedes estar con nosotros y también con tus papás buenos, que son Peter y Violet, has de pensar en ellos como si ahora fueran tu familia de verdad, lo ha dicho Violet.

-Vaya…

-Y que iréis igualmente de vacaciones aunque no quieras que vaya tu madre, que iréis todos en coche, con tu hermano, que también será como un hijo para ellos, se mueren de ganas de conocerlo.

-Vaya…

-Claro, ya contaban con él también para las vacaciones, ¿qué te creías? Ya tienen el apartamento alquilado, si no vais perderán la señal que han dado.

-Entonces iremos.

-Si vais los seis en dos coches, yo también me apunto, seguro que mis padres me dejan.

-Claro… Aunque quizá yo pueda ir en autobús o en tren.

-Lo pensaremos de aquí a entonces, porque hay sitio de sobra, el apartamento es de cuatro habitaciones, dos con camas grandes y dos con dos camas pequeñas, hay sitio para ocho personas, todavía se puede invitar a una persona más.

-Vaya…

-Y así no vas tú solo en autobús o en tren.

-Claro… Pero si invitamos a alguien que pueda Aparecerse puede llevarnos como iba a hacerlo mi madre. Y Violet y Peter tienen los dos carnet de conducir para alquilar otro coche y movernos por allí, era lo que iban a hacer si íbamos los seis, ellos cuatro, mi madre y yo.

-Verás qué bien, qué vacaciones más buenas, vamos a pasar todo el mes planeándolas.

-Estupendo.

Sev ya se había calmado.

-¿Estás mejor?

-Sí, sí, mucho mejor.

-Lo digo porque Jack ya ha llegado y ha saludado a todos, no te has enterado de nada.

-Sí, sí que me he enterado, estaba oyéndolos.

-Anda, entonces ve a charlar con él, que está esperándote. Y deja que te dé un consejo, no vuelvas a quedarte solo, mira cuántos hemos venido a estar contigo, no lo pases mal tú solo, no te sienta bien.

-Tienes razón.

Sev e Hipólita se separaron, Jack lo tomó por el brazo, Sev se desvinculó de Hipólita y se giró.

-Hermano… - le dijo Jack.

-Merlín… Jack… esa palabra me duele ahora como un puñal.

Sev comenzó a llorar de nuevo, se abrazaron muy fuerte.

-Lo comprendo, pero dentro de poco te parecerá una de las palabras más hermosas del mundo, ahora que vas a saber de verdad lo que significa.

-Cierto.

-Vamos, llora todo lo que necesites, suelta todo cuanto antes para poder comenzar a disfrutar. Ten por seguro que ya nunca más volveréis a estar separados más que cuando queráis, va a ser una aventura apasionante para ambos.

-Jo… Jack… y desde que podemos estar juntos desde el follón apenas le he hecho caso…

-Bueno… no te preocupes por eso. Él comprende lo ocupado que has estado y para él ya era mucho. Piensa que llevaba esperándote desde primer año, en Navidad ya alucinó pudiendo estar contigo todas las mañanas.

-Pero tampoco le hacía apenas caso, luego siempre me iba solo a pasear por el Bosque, no lo invitaba.

-Porque no sabías nada y estabas acostumbrado a estar siempre solo, ésa había sido tu vida hasta entonces. Él lo comprende todo perfectamente, es mucho más maduro que muchos mayores, lo sabes.

-Cierto.

-Lo que te digo, lo que ha tenido hasta ahora contigo ya es mucho para él. Has de darte cuenta de que él no tiene problema alguno en sus relaciones. Tiene un montón de amigos, todos los chicos de su año, y también nos tiene a los mayores. Y sobre todo, tiene a mi hermana, que es para él como habría sido Lily para ti si te hubiera querido desde que tú la querías a ella, o como es ahora para ti Hipólita.

-Claro…

-Por eso también te he llamado siempre hermano. ¿Ya has caído en la cuenta de que vamos a ser cuñados?

-No, no había caído.

-Yo sí, desde el primer día que entrenaste con nosotros y nos percatamos del percal.

-Vaya… Ya me lo ha contado Sirius.

-¿Y ya has caído en la cuenta de por qué te convencí de no leerlo esa tarde?

-No, no lo había pensado, pero claro que caigo.

-No sabes qué rato me hiciste pasar del abeto al camino, que fuimos en silencio, devanándome los sesos para ver cómo te tranquilizaba sobre que la tía que lo visitaba no era peligrosa sin que tú te percataras de nada.

-Vaya, Jack…

-Nos has tenido en vilo a todos durante cuatro meses, pensando que en cualquier momento podrías darte cuenta antes del momento adecuado.

-Ahora comprendo también por qué un día se enfadó mucho porque me vinculé con él mientras dormía y espié su sueño.

-Claro, Prince, claro…

-Estaba soñando que hacía magia conmigo y con Lily de pequeños.

-Su sueño real, haberse criado contigo y haber vivido su infancia junto a ti.

-Cierto.

-Mucho que superar. Él ya lo tiene asumido, porque lo sabe desde hace casi tres años, pero ahora te toca a ti y estoy seguro de que él mismo va a ayudarte mucho, pues pasó por el mismo trago que estás pasando tú ahora con apenas once años y lo pasó completamente solo, sin contárselo a nadie. Lo canalizó admirándote y hablándonos de ti a todo el mundo, no fue un trauma para él en ningún momento.

-Vaya…

-Mucho que aprender de él.

-Desde luego.

Sev ya se había calmado de nuevo.

-¿Estás mejor?

-Sí, estoy mejor.

-¿Quieres charlar en privado?

-Sí, por favor. Vamos a la cocina, pero espera, he de coger algo de la mochila.

Sev sacó de la mochila la carta de Lauren, en un sobre cerrado sin destinatario ni remite. Fueron a la cocina, se sentaron y se vincularon.

-Comienza tú – le dijo Jack – No sé qué sabes y qué no.

-Sé lo suficiente por hoy, si me surge alguna duda sobre estos meses atrás ya te preguntaré. De lo que habéis hablado esta noche con mi madre no quiero enterarme, no hoy, demasiado material para la cabeza, me volvería loco.

-Lo comprendo. Sin problema alguno, voy a recordarlo todo al detalle, ya sabes, gracias a ti.

-Si quería hablar contigo era precisamente para saber cómo se lo ha tomado Ariel. Él nos lo ha estado ocultando durante todos estos años para evitar herirnos, debe haber sido un choque para él saber que ibais a decírnoslo.

-Desde luego, no quería que lo hiciéramos. Ha estado intentando convencernos de que no lo hiciéramos, en especial por ti, sabía que iba a destrozarte.

-Vaya…

-Y más todavía con lo que acaba de pasarte con Lily. Después ha pasado a otra táctica, intentar retrasarlo, para que pasaras unos días más tranquilo y superando lo de Lily antes de enterarte.

-Jo…

-Pero lo hemos convencido diciéndole que era mejor que lo hiciéramos cuanto antes, para que tengas dos meses enteros para superarlo antes de volver a Hogwarts y para que puedas comenzar cuanto antes con tu trabajo en San Mungo.

-Vaya… Por eso Deborah también me dijo que no comenzara hoy mismo, sino el lunes, que me tomara todo este fin de semana de descanso.

-Claro, Prince.

-Desde luego, lo teníais planeado todo al detalle.

-Incluso si los próximos días no te ves con ánimo de acudir el lunes, Deborah ya tiene la dirección de Belby para avisarlo de que tampoco ese día podrás acudir, explicándole todo con tacto y adecuadamente, como sabes que ella sabe hacer.

-Claro…

-Así que no tengas prisa alguna, tómate todo el tiempo que necesites.

-Pero pienso que trabajar va a sentarme bien para no darle demasiadas vueltas a la cabeza, que de aquí al lunes ya estaré listo para hacerlo.

-Eso pensamos todos también, pero tómatelo con calma, no te lo impongas. Y aunque vayas el lunes, observa muy bien cómo te sienta, es un trabajo monótono y en el que pasas muchas horas solo contigo mismo sin interaccionar con nadie, quizá tampoco te siente muy bien.

-Claro, claro…

-De hecho, hemos pensado que la primera semana deberías acudir sólo medias jornadas al hospital. Háblalo con Belby el lunes, la escolta que vayamos, que seguramente seamos Valerie y yo, te echaremos un cable.

-Estupendo.

-Y algo más sobre Belby ya que estamos hablando de él. También vamos a enseñarles Oclumancia, a él y a su ayudante, para que puedan ir a Diagon y moverse por el hospital y lugares públicos sin riesgo para ellos ni para ti.

-Vaya… cierto.

-A Belby ya deberíamos haberlo hecho desde que os pusisteis en contacto, ha sido un riesgo que hemos estado corriendo.

-Desde luego.

-Y así también podremos vincularnos con ellos y asegurar su protección, o que ellos mismos puedan llevarla a cabo conociendo Magia Ancestral.

-Cierto, dos pájaros de un tiro. Cuando conocí a Belby me pareció una lástima no poder contarle nada, porque sé que le interesará mucho.

-Ya, ya recuerdo que me lo contaste. Lo que te decía, si están dispuestos y tienen tiempo, comenzaremos el mismo lunes, con el mismo pensadero que estamos utilizando para tu madre. Si ella no ha terminado todavía lo llevaremos y traeremos, los horarios laborales se complementan. Si no pudiera ser así o si conviene que el pensadero que usamos para ellos se quede allí, compraremos otro, que quedará para el Ejército el próximo año.

-Estupendo. ¿Habéis llegado a hacer algo con mi madre esta noche?

-No. Pero he quedado para mañana y el domingo con ella, dos días enteros.

-Estupendo. Vaya paliza vas a pegarte, Jack, no lo merece.

-No la juzgues tan duramente antes de saber la historia completa, Prince.

-Ya te he dicho que hoy prefiero no saber nada.

-Pues quizá sí que te convendría saber algo, aunque sea una parte, algo que te reconcoma mucho para comenzar también desde ya a perdonarla.

-Sí, respóndeme a una cosa si la sabes. Cuando huyó de mi casa embarazada de mi hermano porque mi padre había comenzado a maltratarnos, ¿qué pasó conmigo?

-Te llevó con ella. Intentó encontrar cobijo con su familia y no la aceptaron, tras más de diez años sin verla, con un mestizo de dos años de edad y embarazada de otro.

-Vaya tela…

-Se vio obligada a acudir al orfanato muggle y allí la acogieron para pasar los últimos meses de embarazo.

-Vaya…

-Casi perdió a tu hermano debido a una paliza de tu padre, ¿eh? Por eso huyó.

-Jo… ¿y después?

-Ella quería dejaros allí a los dos, pero a ti no te aceptaron.

-¿Y eso?

-Le dijeron que si había podido criarte sola hasta entonces que siguiera haciéndolo. Además, recuerda tu magia, lo rompías todo.

-Vaya…

-Con tu hermano sí que se quedaron porque a los bebés es muy fácil buscarles familias adoptivas.

-Fue un milagro que no lo adoptara nadie.

-Pues sí, fue un milagro y una suerte para él, porque así tu madre pudo seguir criándolo y enseñándole a controlar su magia. Él también la manifestó muy joven, a los tres años.

-Vaya…

-Tenía que atenderos a los dos, a cada uno en un lugar distinto al tiempo que lo disimulaba ante tu padre. Le fue imposible ponerse a trabajar hasta que le enseñó a tu hermano a valerse por sí mismo.

-Claro…

-Sólo entonces habría podido divorciarse, cuando tú ya tenías ocho años y medio y Ariel seis.

-Claro…

-¿Estás un poco menos enfadado con ella?

-Buf… no sé.

-Lo pasó muy mal, muy mal.

-Claro, ya lo imagino.

-Y sigue pasándolo, está destrozada.

-Lo imagino, pero ella se lo ha buscado, acabas de decirme que podría haberse divorciado de mi padre hace ocho años.

-Cierto. Deborah va a quedarse a dormir con ella, vamos a turnarnos para acompañarla hasta que tú decidas volver a casa si lo decides, y si no vuelves, hasta que se recupere un poco.

-Gracias, Jack.

-La idea inicial era que pasarais el verano los tres juntos, sois una familia y lleváis catorce años separados. No te hagas mala sangre, disfruta de lo que tenéis.

-Comprende que se me haga tan difícil perdonarla, Jack. Si no hubiera dado la casualidad de quedarme en el colegio por Navidad nunca habría conocido a mi hermano, y de no ser por vosotros, aun conociéndolo, nunca habría sabido que lo es.

-Entiende lo que es el peso y la vergüenza de un secreto tan grave, Prince. Digamos que ahora las cosas marchaban mejor, tu hermano tiene la vida solucionada desde que nos conoció a nosotros y tú has conseguido librarte de la amenaza que constituía andar con los maléficos, cosa de la que ella tampoco se enteró hasta Pascua. Prefería dejarlo todo como estaba para no embrollar más las cosas.

-Ya.

-De hecho, se había resignado a no verlo más por ti, por todo lo que le contaste en Pascua y no poder acudir a Hogwarts.

-Claro… Por eso cuando llegué estaba también tan desmejorada, porque también le faltaba eso, ver a mi hermano.

-Claro, Prince, claro. Y piensa algo más, tú ya te has asegurado un puesto en la retaguardia, pero tu hermano no, y también va para guerrero, también está sufriendo por su futuro.

-Claro…

-Has de hacer un esfuerzo por comprender y perdonar a tu madre por duro que se te haga, tienes sólo dos meses hasta volver al colegio, después quizá te arrepientas del tiempo perdido.

-Buf...

-Y no sólo eso, tu madre ya no es joven, si está muy mal de ánimo puede enfermar y quizá la pierdas antes de lo que toca. Lily la veía en Oesed, tú no.

-Cierto.

-Si has sido capaz de perdonar a tus acosadores para salvar sus vidas has de serlo también de perdonar a tu madre para quizá salvar la suya, de lo contrario esa espina sí que no te la sacarás nunca, te sentirás culpable toda tu vida de haber contribuido a la muerte de la persona que te dio la vida.

-Tienes razón.

-Y continuamos donde lo hemos dejado con Ariel. Al final lo hemos convencido diciéndole también que así ibais a poder vivir los tres juntos por fin.

-Vaya…

-Claro, él no conoce la historia completa y aun así nunca ha sentido resquemor hacia tu madre por dejarlo en un orfanato. A pesar de eso, no le guarda rencor ni se ha sentido nunca abandonado, es realmente extraordinario. Aprende de él y hazlo también por él, vas a hacerlo muy feliz pudiendo vivir los tres juntos por fin las vacaciones de los años que os queden hasta que te gradúes y hagas tu vida adulta, que tampoco son tantos.

-Buf… no creo que yo lo haga, Jack. Esta misma tarde mi madre estaba convencida de volver con mi padre. Y ya le he dicho que si lo hace no volveré a casa.

-Estoy seguro de que si os tiene a los dos ya no lo hará.

-Eso está por ver.

-Entonces no te ha sentado bien charlar sobre tu madre.

-No mucho, la verdad.

-Lo siento entonces, Prince, haberte convencido de hacerlo. ¿Ideamos bien el plan al menos? ¿Decíroslo a los dos simultáneamente?

-Sí, eso ha estado bien, al menos para que comprenda por qué no voy a volver a casa.

-Idea de Lily. Perdónala también algún día, que tampoco te quede esa espina clavada.

-Claro que no, Jack, a Lily no tenía nada que perdonarle hasta que me he enterado de esto, y ni aun así. No eliges sentir lo que sientes ni cuándo hacerlo, que haya sido inoportuno para mí no ha sido culpa suya. Son todos los demás quienes tienen que perdonarla. Tú y yo seguíamos pudiendo vincularnos con ella.

-Desde luego. Flaqueó unas horas nada más, Prince, no llegó a un día entero, desde el sábado de noche hasta el domingo después de almorzar que tuvo una seria charla con Cecile. Su error fue bajar a almorzar a la vez que tú en ese intervalo, de lo contrario, nunca te habrías enterado, pienso que el resto de la Comunidad se ha cebado en exceso con ella.

-Desde luego, yo también lo pienso.

-Voy a encargarme también de hacer campaña a su favor entre todos. Lily es una persona fuerte pero que flaquea fácilmente si se ve rechazada por los demás. En eso se parece mucho a mí, como la temporada que tuve que andaba sólo pendiente de Lauren y me descolgué. Hemos de ayudarla a salir del hoyo, por sí misma no va a poder, y para que la perdonen los demás, el primero que debe demostrarles que lo ha hecho eres tú, pues su enfado ha surgido de su deslealtad hacia ti.

-Claro, Jack, pero ni siquiera sus padres me dejan verla cuando se lo pido.

-Ya. Digamos que están intentando protegeros de situaciones incómodas.

-Sí, al parecer en especial a mí, y yo no quiero que lo hagan, quiero verla.

-Quizá no he debido sacar el tema Lily en este momento. Estoy abrumándote con demasiada información.

-En absoluto, me está sentando muy bien la charla, me está ayudando a aclararme mucho las ideas y a ponerlas en orden en mi cabeza.

-Estupendo, algo debía devolverte de todo lo que me has dado.

-Pero no hemos terminado de hablar de lo que realmente me interesaba.

-Tu hermano.

-Él. ¿Se ha quedado tranquilo? ¿Te parece adecuado que pase la noche con él? Voy a dormir con una poción de sueño que me ha traído Alice y pretendo hacerlo también con Hipólita, en principio aquí mismo, en la habitación de invitados, que hay una cama de matrimonio.

-Claro que me parece adecuado y que vas a darle una gran alegría. En principio iba a quedarse despierto hasta las doce, y no hay prisa alguna por llamarlo, se ha quedado tranquilo y a gusto con mis padres y mi hermana, que también son su familia. Él tiene dos familias, como tú.

-Ahora va a tener tres, porque Violet y Peter también lo quieren.

-Claro… Y tú vas a tener muchas, las de todos tus amigos a medida que las vayas conociendo. Deborah y Valerie me han contado que ayer fue todo perfecto con los padres de Hipólita, ¿no?

-Desde luego, ya puedo considerarlos también mi familia.

-Pues agradécele a la vida todo lo que te está dando y devuelve todo lo que puedas de ese cariño y aprecio que la gente te demuestra. Sé generoso, ya sé que no hace falta que te lo pida, pues tú generoso eres el que más.