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Esto se pone interesante. ¿No te gusta cuando las historias comienzan a entrelazarse y llegas a esos puntos clave desde lugares inesperados?
¿No? ¿Solo yo?
Bueno, a lo que vamos.
Taichi pasa el año estudiando de forma tan aplicada que su madre sospecha, acertadamente, que quiere algo. Y sí, quiere esas botas de fútbol que ha visto en la tele y apuntarse a un buen equipo. Es caro, lo sabe, pero lo quiere con tantas ganas que se esfuerza en demostrarle a sus padres que se lo merece.
Así que, como premio por las buenas notas, le apuntan al equipo. Por supuesto, pasa las pruebas sin ningún problema.
¿Y qué pasa con nuestra pelirroja favorita? (Puede competir con Ariel o con Sansa Stark, pero Sora siempre tendrá un lugar especial en nuestros corazones…).
Pues que, después de que su madre le haya insistido toda su vida, pone por primera vez atención e interés en el ikebana. Con eso le demuestra paciencia y madurez, y su madre acepta por ello dejarle probar algo que le parece muy extraño para señoritas: quiere apuntarse a un equipo de fútbol.
Es así como acaban Sora y Taichi en extremos contrarios de un campo de fútbol, con los ojos fijos en el balón y los corazones desbocados por la adrenalina. Sus miradas se cruzan en cierto momento, sus sonrisas también. El partido está muy intenso.
Decisión:
-Sora marca un gol. (Ve al capítulo 15)
-Taichi marca un gol. (Ve al capítulo 16)
