Los personajes de Ranma 1/2 no me pertenecen a mi sino a su poderosa creadora Rumiko Takahashi, mi diosa que fue la causante junto a una escritora de Ranma a crear estas estrafalarias historias que uso para entretener a los fans siendo una fan (bastante torpe) también.

Parte 8.


El vaso de licor se estrelló contra la pared al no darle a su objetivo que se había movido ante tan violenta acción.

El hombre estaba hecho una rabia absoluta al escuchar las palabras de Tomoe.

Eleonor lo había usado para sacar información y hundirlo junto a aquella mujer del demonio que estaba enfrente suyo mirándolo de la única desagradable manera que sabía hacer.

—¡No se supone que controlas todo!

La mujer soltó una sonrisa amarga y negó.

—Para los empresarios por debajo mío, soy su Dios. Para las otras personas, soy su manipuladora.

—La supuesta Elena está con la rata traidora del hijo Unryu y la hermana de la princesa guerrera—. Mencionó la mujer haciendo una mueca de disgusto en su boca pintada de color borgoña.

—Debí matar a ambas cuando me dieron problemas.

—¡No la mataras!

—Crees que me interesa lo que digas Shinosuke. Yo hago lo que se me da la gana y quito de mi camino lo que me estorba y tú "juguete" me está empezando a estorbar—. Declaró la mujer en una mueca de disgusto.

—Entonces si vas a hacerle algo a mi ángel, ¡Quiero que te largues! o ¡Te mato, Tomoe!

La mujer rio suavemente al disgustar al prepotente Shinosuke que había sacado un arma apuntándole mientras le negaba divertida.

—Recuerda que me debes.

—No te debo nada, estúpida mujer.

Tomoe se molestó ante las palabras enfrentándose al hombre tomándole del cuello enterrando sus largas uñas en la piel como si quisiera desgarrarle la yugular con las mismas.

—Nadie me insulta y sale con vida Shinosuke, quieres que te recuerde lo que le paso a tú padre—. Siseo la mujer escuchando el clic del arma posicionada en su pecho que por supuesto no tenía balas.

La mujer sonrió sardónica, pues ella era la única persona que sabía que Shinosuke sólo usaba las armas como una amenaza vacía cuando quería intimidar, pues este era un cobarde.

—No hundiste a los Nomura, arruinaste un buen recurso al que condicionaste en paga a una maldita desconocida, ¿Crees que no me debes Shinosuke?

—Aún tengo la información y...

La mujer negó con la cabeza y como si fuera un llamado, varios hombres aparecieron sin que pudiera evitar el paso la secretaria de Shinosuke, los hombres rodearon a Tomoe que soltó el cuello del incauto empresario que fue sujetado a la fuerza mientras forcejeaba hasta dejarlo inmovilizado de los brazos.

—¿¡Qué te propones, mujer!?—. Exclamó el varón, Tomoe sonrió y sujeto la quijada de este.

—Es hora de pagar

Al llegar al salón/habitación donde se efectuaría la cena más importante de los inversionistas extranjeros y nacionales. Kasumi y Taro dejaron las cámaras sobre una de las mesas que ya estaban siendo arregladas para más tarde, donde el joven adulto miraba la cámara tratando de enfocar la imagen, notando la curiosidad creciente en su acompañante que miraba cada detalle del lugar al que muchas personas jamás tendrían acceso debido al excesivo costo de alquiler al ser uno de las casas más antiguas y hermosas de Tokio, la cual ahora sólo servía para reuniones sociales entre los empresarios más poderosos de Japón, pero siendo más específicos, por parte de la familia Tomoe.

—¿Crees que todo salga bien?—. Mencionó la joven mujer con creciente preocupación después de haber vivido aquel altercado horas atrás, en lo que por supuesto, aún tenía miedo, porque estaban en territorio enemigo y peligroso. Habían pasado las horas más preocupantes de su vida al tener tan grabado en sus sentidos el sonido de las personas irrumpiendo en el hogar de Taro poniendo todo de cabeza, los disparos que fueron destruyendo todo lo que había a su paso, al igual que la evidencia física de lo descubierto.

Kasumi no podía negar que en un principio creyó que todo había estado perdido. Debido a que todo lo que averiguaron para delatar al extorsionador y secuestrador no lo pudieron tomar cuando huyeron. Pero gracias a Rouge que les dio refugio y a la inquietante inteligencia de Taro que respaldo los datos en electrónico con las únicas personas que tenían la misma meta para proteger los datos.

A ella, a Rouge y a la hermana que no conocía, eran las únicas personas que mantenían toda esa información que pasarles algo a alguno de ellos, todo eso se difundirá por los medios.

La Tendo no entendía cómo era posible haber hecho todos esos movimientos que llegaron a ejecutar para descubrir el nombre del terreno donde se efectuaba todas sus acciones por parte del enemigo, Poison, era el monstruo que debían tirar abajo.

Ya habían llegado lejos y lo único que quedaba era sobrevivir.

—Supongo que tenemos suerte.

Le dijo Taro aquella ocasión en la que ella le pregunto por qué tardó tanto tiempo la persona que manejaba esa red corrupta para darse cuenta de que alguien investigaba algo que podía ser un riesgo para su estabilidad como líder y red criminal.

Kasumi, camino por todo el salón dejando que su mente capturara hasta el más mínimo detalle para una huida o un refugio por si ocurría algo inesperado, pues lo más seguro que algo terrible pasaría.

Se quedó fija observando las luces que más bien parecían ser cámaras de vigilancia, ya que el ángulo en dirección para enfocar su luz era extraño.

No se dirigía a un espacio, sino al objeto que sostenía la infraestructura antigua.

—¿Quieres regresar a casa?

La pregunta la hizo salirse de sus ideas y teorías, sintiéndose molesta por aquello, más no quería ser grosera al decirle a Taro que era un imbécil al decirle aquello.

Ambos se habían arriesgado al investigar, ha hallar alguna persona que hubiera sufrido lo mismo que ella y sobretodo el riesgo de estar ahí era mayoritario.

Ya estaban en un punto sin retorno.

—No, es ahora o nunca. Akane me necesita y debemos acabar con el monstruo que sólo trae tragedia a Japón.

Taro le sonrió con ternura y le dio un beso en la mejilla y la abrazo con tanto cariño que kasumi no evito aferrarse a ese hermoso sentimiento que le estremeció el corazón.

Oía el respirar de Taro, el calor desprendiéndose de su cuerpo en aquel cálido gesto acompañado por besos discretos para terceros los cuales se abochornaban al ver tal escena de afecto entre ambos jóvenes, pero la realidad era que Taro le hablaba en un tono de voz extremadamente bajo para que nadie los oyera y se dieran cuenta que estaban por otro motivo en vez de fotografiar el evento.

—Esas luces no existían, saben que estamos aquí. ¿Traes tu arma?

Un sólo asentimiento y todo pareció más tenso entre ambos jóvenes adultos que seguían abrazándose.

—Te quiero Kasumi, por eso te pido que huyas con tu hermana cuando veas que todo empeora. Váyanse con Rouge ella les dará papeles para que salgan del país.

Kasumi al escucharlo, se sintió terriblemente triste, ya que eso significaba que él daría su vida para que escapaban de las garras de la persona que provocó todo ese lío.

Asintió con lágrimas en los ojos, evitando que se deslizaran por sus mejillas.

Pues sólo cumpliría con la mitad de su promesa.

Con ese detalle en el aire, las horas parecían cortarse o ser manipuladas. Porque cuando menos lo esperaron, la gente empezaba a llenar el salón que se hallaba iluminado por las luces artífices y ambos jóvenes adultos que investigaban de lo ocurrido a Akane, se hallaban vestidos para la ocasión, que les exigía etiqueta mientras fotografiaban a los demás invitados de lujo.

Con el pasar de los minutos escuchaba más voces bastante tranquilas o acartonadas, las cuales no dejaban de generar cierto bullicio a su alrededor.

Kasumi podía ver a Taro del otro lado del salón haciendo lo mismo que ella con la cámara de repuesto, y dudo el ¿Cómo se suponía que vería a su hermana?, y sobretodo ¿Cómo le haría para evitar que Taro saliera herido?

Debía salvar a las únicas personas que le quedaban en el mundo, se decidió desde el momento que Taro le dijo hace unas horas que hiriera a quien les impidiera salvar a Akane.

Apretó los dientes al mismo tiempo que hacía lo mismo con el botón de la cámara, capturando la imagen de la pareja de millonarios, que según el libro que les habían obligado a memorizar para convivir con aquella gente, se trataban de ingenieros en la innovación tecnológica de Europa. Por supuesto a Kasumi no le interesaba ni un poco que millonario se anteponía sobre un área u otra. Pues buscaba con la mirada y en cada espacio de la entrada que se llenaba más y más infestada de gente que pronto se movería a la sala principal donde se daría un discurso y la cena.

Después de la ida a China de su hermana con los Saotome para congeniar con el padre de su "prometido" y así reforzar la idea del matrimonio concertado por amor; las cosas también empezaron a salir a la luz.

Las víctimas que tuvieron en un principio miedo a hablar sobre sus cercanos desaparecidos, por fin hablaron generándole asombró por la realidad de su hermana que no tenía otra opción, más que permanecer a lado de los millonarios de Chinese Week que en realidad resultaban ser japoneses que se habían mudado a China y tuvieron un colosal éxito empresarial y un comprador de Poison, porque si no ella volvería a ese horrible proceso de venta.

La tercera fotografía capturó la imagen de la pareja. Kasumi le sorprendía que las fotografías que ella tomaba salieran tan bien, pues Taro si la había mandado a preparar en cursos intensivos de fotografía, además se enseñarle a disparar.

Al principio tuvo miedo de que tuviera que matar a alguien, pero con el pasar de una persona a otra que mencionaban el tormento de vivir bajo el terror de la persona que manejaba aquel circo de compra-venta ilegal, ya fuera por ser "mercancía defectuosa" o iniciar de nuevo su vida en otro país, le daba menos culpa y más razón para matar a la persona que estuviera haciendo aquello. Ya no le importaba si se iba al infierno, eso sólo sería un pequeño precio a pagar para por fin liberar a todas esas personas que conoció de aquel sujeto que no sentía culpa alguna por sus viles actos.

También estaba el hecho de que quiso comunicarse con Akane desde el momento que vio su imagen en las hojas de la revista junto a la familia de empresarios, pero iba a ser bastante complicado. Sobre todo, sin haber estado consciente al cien de cuál era la situación de su hermana y los Saotome con los que supuestamente tenía una relación estrecha, tanto así para que su hermana estuviera comprometida por tener una relación de años de manera previa.

Kasumi al principio no sabía que pensar ante eso, pues ella había desaparecido tan de la nada y también de repente gente que no conocía o si lo hacía ya no los recordaba aparecieron tan de repente, donde los primeros eran bastantes convalecientes y los segundos le advertían sobre sus pasos como lo era Rouge que no había visto ahí, aunque también afirmó que había dado varios pasos a tentación para evitar que se metieran en problemas por las investigaciones tan riesgosas al averiguar cosas más turbias de lo que cualquiera pensaría, ya que ese riesgo llegaba hasta tal punto que también habían tenido que recurrir a aquellas fuentes que declaraban saber la existencia de otro lugar y persona que los tiene regidos bajo un brazo amenazante de muerte y problemas atormentantes, alguien lo bastante grande para mantener a casi todo el mundo intimidado y silenciado.

Grupos policiacos, yakuzas, grupos políticos y extranjeros, muy pocos eran los que decían no y salían con vida porque nadie era confiable como se lo dijo Taro después de huir de su hogar por culpa de Yoshio que los delató.

Fue grande su sorpresa al saber de tan vil traición, pero cuando supo que Taro lo venía venir y estaba preparado, algo cuyo alivio llegó a ella. Sin embargo, el motivo por el cual ya venía venir aquello le había hecho sentir bastante incómoda y triste por su amado.

Miró el reloj en su muñeca y se despidió de los millonarios que parecían estar encantados con su actitud de falsa cortesía, pues no debía olvidar que alguno de todos los presentes ahí podría ser aquella persona detractora de la moral, además de ser él o la causante de que su hermana no se hallará a su lado.

Debía estar alerta.

La música clásica sonó por toda la sala y al cabo de un buen tiempo tomando fotografías Kasumi tuvo que moverse a la sala principal donde se servirían los alimentos.

La Tendo mayor no entendía el hecho del excesivo uso del rollo fotográfico con gente como esa, pero a cada nueva foto se daba cuenta de un algo que tal vez muy pocos no notaban a simple vista como lo era la envidia, la falsa felicidad, ambición, avaricia y sobretodo lujuria de los unos entre los otros, era un carnaval de extraña magnitud y falsas apariencias.

Y en medio de todo ese círculo se hallaba su hermana, no sabía de qué manera interpretar su estado, sólo que alguien lo había provocado como ya lo había supuesto y las pruebas lo afirmaban.

Ese día, el día que desapareció, no hubo testigos oculares directos, pero si auditivos y todos afirmaban el grito, el forcejeo de una chica y la huida ruidosa del transporte.

Todas las pruebas daban con aquello y el reporte inexistente de una persona desaparecida lo reafirmaban con exceso.

Quienes habían hecho aquello se supieron movilizar tan bien que parecía todo encajaba y a la vez no.

Era como una pieza de rompecabezas defectuosa que al parecer estaba bien, pero al momento de ensamblarla se notaba en un mínimo margen, la farsa maquillada.

Escuchaba las voces y finalmente vio a su hermana con el hijo Saotome que le hablaba mientras ella le sonreía.

Kasumi ante el sentimiento de melancolía, de añoranza y ese interminable cariño de volverla a verla invadiéndole, le dieron ganas de ir corriendo y estrecharla entre sus brazos para pedirle, no, para exigirle que le siguiera y no hiciera preguntas hasta que salieran del país para irse de ese país como su padre y madre lo habían apuntalado varios años atrás.

Por un momento las luces se vieron apagadas sorprendiendo a varias personas presentes que exclamaron en un jadeo por la sorpresa.

Una a una las columnas que rodeaban el lugar empezaron a ser iluminadas y con ellas un grupo de personas vestidas de negro y con máscaras de diversas muecas emocionales cubrían sus rostros.

Kasumi buscó con la mirada a Taro y al verlo mirar todo su alrededor con el ceño fruncido, se dio cuenta de que algo estaba realmente mal.

...

La sonrisa de Nodoka Saotome era para la vista de cualquiera que la conociese o se atreviera a ponerle el ojo crítico encima, una de la más bellas mientras besaba el rostro pálido del bebé en sus brazos que en suaves golpeteos con sus tiernas manos, le indicaban lo feliz que le hacía su "madre".

Solo que las lágrimas se deslizaban de manera tan involuntaria que demostraban todo el pesar emocional que ella cargaba, habían pasado ya varios años desde que había estado encerrada en una pequeña habitación con una litera y con excesivos regímenes de estructura o comportamiento social para una mujer.

Y también el mismo tiempo deseo que conoció a la mujer que hasta la fecha no dejaba de agradecer su existencia y compañía, pero actualmente le generaba dolor y un sufrimiento involuntario. Naoko Tendo, aquella muchacha que había acusado de marimacho y se convirtió en una amiga íntima y confiable a la hora que más la necesito, cuando la compró Genma Saotome. Pero ahora estaba el problemade querer reclamarle. Era reciente y lastimosa la noticia que se hizo de manera viral por toda Asia.

La empresa Sakura que era de su amiga, ya no tenía dueño, ni siquiera un posible heredero, debido al accidente ocurrido en su hogar donde se hallaron los cuerpos calcinados del matrimonio Tendo y las hijas desaparecidas como si nada, pues tampoco se daban la tarea de buscarlas.

Nodoka no era tonta, ella sabía que la situación fue manipulada y que esas niñas debían de estar en Japón teniendo su nombre en una lista de espera para ser reclamadas como un bien para Hate, porque ahora sabía que no importaba cuán lejos quiera estar alguien de ese desagradable lugar.

Hate seguiría en la vida de cualquiera que hubiera estado dentro, persiguiéndolo hasta el último segundo de tu existencia y se trasladaría a los hijos de los padres que eran víctimas de las artimañas de algún millonario rencoroso.

Por algo ella estaba en China y por eso ella no iba con Yuu a Japón, pues sabía de antelación que su esposo iba a Hate como un cazador de bienes económicos.

Sollozo con Ranma en brazos mientras una sirvienta pasaba frente suyo mirándola con desconcierto y tristeza.

Ella entendía el dolor de la mujer.

—Señora, le ha llegado correo a su esposo, ¿Lo dejo en su despacho?

La mujer le negó y extendió la mano, esperando los sobres al momento que le daba a su hijo a la mujer que sonreía al tener al niño.

Las hojas se descartaron de una a una dejándolas sobre la mesilla a su lado con bastante suavidad debido a que no tenía más que facturas, pero con el pasar de los sobres rasgados y vaciados, uno de estos le sembró miedo.

Una carta de Hate.

Nodoka a pesar de volverse más valiente con el pasar de los años, no evitaba sentir que esa hoja le quemaría la vida entera.

¿Y si la iban a regresar?, ¿Y si había otra como ella?, aunque la última no le importaría pues estaba consciente de que no amaba a Genma, sino sólo le tenía una alta estima o aprecio por darle más libertad de la que ella pudo desear al tener un dueño al terminar subastada aquel día de primavera y sumándose el hecho de que ella se volvió huérfana.

Desdoblo el papel de fina textura con letras que describían un pago de un adeudo reciente, un trabajo.

Nodoka, algo desconcertada se levantó del sofá y se acercó al despacho de su esposo que no volvería en semanas por acuerdos de la nueva empresa que lo tenía bastante ocupado el día a día.

Se acercó al nuevo computador y tecleo el código de venta del producto x que hasta ahora era desconocido, agradeciendo que Genma era tan descuidado con las ventanas y compras manejadas en cuentas del computador donde normalmente aparecía todo respecto a Hate. La pantalla se iluminó ante sus ojos, hambrientos de conocer aquello. Pasando unos segundos los mismos se abrieron ante la impresión, puesto que Genma había matado a su competencia económica, y no cualquiera sino al dueño de la empresa Sakura que no volvió a estar dentro del círculo Tomoe después de su caída económica, donde Nabiki fue la que empezó a manejarla.

O así lo decía su padre.

—Empresa es igual a problemas, ¿Sabes?

—La competencia no siempre es justa Nodoka. Hay gente cruel que hace todo para estar por encima, mi padre me solía decir que los que hacían y siguen haciendo eso, siempre son los Tomoe, que arrastran a los demás como también lo hizo con mi padre —. Rememoró las palabras de su amiga que había estado recargada en el muro viendo por la ventana de su jaula en Hate mientras le preguntaba de las cosas de su hogar pero jamás sin ser muy específica en relación con qué.

Su gesto se empezó a fruncir de tal manera que parecía otra persona la cual se consumía con tanta rabia, al igual que tomaba el pesado computador entre sus manos aventándolo en el suelo, soltando un grito de rabia pura.

—¡Maldita sea Genma!, ¿¡Qué hiciste!?—. Exclamó intimidando a una de las tantas mujeres que la ayudaban en las labores del hogar que se asomó a ver de pura casualidad y más que nada sorpresa del saber porque tanto ruido.

—Señora, ¿Qué ocurre?—. Suspiró teniendo una alarma de no alterar a su señora que cargaba un gesto de ira pura, como jamás lo había llegado a ver.

—Llama al señor Saotome— Dijo tosca a la mujer que retrocedió por inercia al miedo.

—Pero el señor...

—¡No me importa, llámalo!—. Gritó colérica a tal punto, que sabía que después tendría que disculparse más de una vez por haber sido tan grosera con la pobre adulta.

Por supuesto, Genma dijo que no volvería por varios días, generando más y más rencor en la mujer que era su esposa.

Cuando llegó Yuu, la casa estaba en una extraña calma que pronto se rompió como una presión en una botella de vidrio.

Los gritos habían resonado por toda la casa vacía. El primer golpe de Genma a su mujer que se sintió impotente y se soltó a llorar reclamándole con odio lo que hizo. Genma no aguantaba que la gente le gritara por eso tomó a Nodoka que forcejeaba para ser soltada.

La desesperación y el coraje no se mermaban, pero algo más empezaba a invadir a la mujer cuando sintió el segundo golpe a su rostro, el miedo.

Ella callo al suelo con lágrimas y el rostro rojo por el golpe, impulsada por su último resquicio de furia tomó el primer objeto a su mano mientras temblaba pidiendo una explicación desesperada de lo que llegó a pasar por la cabeza de él al hacer tan vil acto.

Genma quiso acercándose, más Nodoka agitó la katana al aire y está le corto la piel. Nodoka sentía que ya no podía más con esa vida por eso amenazo con irse de China junto a su hijo.

La desesperación de un hombre que si ama, es distinta al de un hombre que no siente, que ve como un objeto a su mujer o al menos como algo reemplazable.

Es tan distinta porque un sujeto cualquiera cuyo amor a terceros no existe es tan diferente a uno de puro interés que se mofaría hasta el punto de establecer puntos del como hacía el ridículo al rogarle a una mujer que se quedara con él. El hecho era que la amaba y temía perderla por un error que el mismo había provocado era real, de hecho olvidaba que pronto iban a adoptar a una hija y que sería imposible que Nodoka con Ranma se fueran.

La disputa fue grande y hubiera causado un total trauma a cualquiera que lo presenciara y se daría cuenta que a partir de ese momento, las cosas sólo se harían por imagen y no sentimiento.

Genma se disculpo, aunque no había solución al daño hecho. Y ahora que técnicamente era arrastrada por Genma para evitar el tiroteo efectuado en la cena de los inversionistas a la que llamaron Cultural Bussines, se preguntaba porque recordaba algo así en un momento como ese.

Escuchaba el taconeo de todas las mujeres, el zapatear de los varones y el lejano tiroteo de los que portaron mascaras al momento de irse la luz iluminando los pilares, donde sólo se escuchaba la voz de Tomoe que le helo la sangre a ella y a cualquiera de los presentes, pues se suponía que la matriarca Tomoe de la generación anterior estaba muerta.

—Crear una empresa poderosa es el sueño de cualquier emprendedor o socio, hay negocios justos como turbios y los que hablan de los segundos o tratan de emergerlos a la luz de los demás, siempre deben ser silenciados—. Declaró la voz mientras la única puerta a la salida del jardín era sellada.

Los gritos se hicieron presentes cuando el primer tiro se vio a un blanco en específico, la gente empezó a alarmarse cuando las luces empezaron a tener un efecto estrambótico confundiendo, aturdiendo y sobretodo complicando la huida en ese laberinto de cuerpos enfundado en ropas elegantes.

Nodoka trato de buscar a su hijo —agradeciendo internamente que Ranko no se hallará ahí—, sin embargo, no podía verlo entre el mar de gente, sintiendo como tomaban su mano y la obligaban a andar para huir.

—¿Qué haces?

Las voces llenas de pánico bloqueaban el sonido de las voces, pero aun así escucho las palabras.

—Porque no quiero que te mueras, eres lo más importante para mí.

Nodoka, pensó en esas palabras que hubieran derretido el corazón de cualquier mujer, una que en su momento amo a su esposo y quisiera hacer borrón y cuenta nueva, pero ella no lo haría.

Su vida a pesar de estar completada a medias, ya estaba hecha pues aquello había sido así desde el momento de acordar con Genma una apariencia social y reservar ese raquítico odio por matar a la única persona que podía considerar una familia, pues la consanguínea había desaparecido en su totalidad y el asesinato de esa única persona que la trato con consideración, cariño y amabilidad además de sostenerla en la fina cuerda que movía como péndulo emocional que podría llegar a caerse por su propia soledad, sin embargo, ahí había estado la servidumbre y Ranma para ella para que no se abandonará porque esas personas le querían.

Sin dudarlo un segundo se apartó del tacto con un golpe directo a su esposo que había quedado aturdido debido a la fuerza que la mujer tenía por tomar clases de defensa personal y yéndose contra la corriente de cuerpos tratando de regresar a donde su hijo se hallaba.

Perjuraba, que no dejaría que muriese su hijo y la hija de la mujer que llegó a considerar una hermana.

El pasillo destellante en luz y oscuridad le dio con la imagen del cuerpo tirado de uno de los enmascarados, sin pensárselo demasiado tomó el arma que pendía de los dedos del cadáver, revisó que tuviera balas, encaminándose a la sala principal donde aún estaba escuchando el sonido de las balas de forma ya más cercana.

La respiración se le detenía por momentos con el corazón palpitando escandaloso por la adrenalina y el miedo combinado con el sonar de sus zapatillas que terminó abandonado para no dar a conocer su presencia.

Llego a la sala principal donde estaban las mesas volcadas al igual que varios cuerpos muertos.

Sentía que en cualquier momento la cabeza le explotaría por el mareo que le causaban las luces que terminó destruyendo, alzó el arma manteniendose alerta, apuntando en distintas direcciones para evitar que cualquiera se atreviera a salir y atacarla por sorpresa.

Escuchó el característico sonido del gatillo al accionarse mientras volteaba rápidamente a ver a una joven de ojos carcomidos por el ira mientras le apuntaba.

—Baje su arma o le dispararé.

La manera en que se fruncía el ceño de la muchacha en cierta manera le recordó a Akane por las cejas fruncidas y la mueca que demostraba su disconformidad.

—Usted es Nodoka Saotome, ¿Cierto?

La mujer adulta aún sin bajar su arma asintió.

—¿Y tú quién eres?—. Cuestionó a la castaña con el vestido desarreglado por su constante movilización al disparar.

¿Quién era?, ¿Qué hacía ahí? y sobretodo ¿Por qué pelear contra un poderoso como los Tomoe?

—Bueno primero debería bajar su arma, no soy de ellos si es lo que se supone, de hecho también me quieren matar por buscar a mi hermana.

La mujer alzó la ceja cuestionando cada palabra, dejando que su mente trabajará al mil, pues la palabra hermana fue lo que más expectación había creado en la mayor.

—Tú hermana.

Kasumi asintió y la mujer por fin bajo el arma sintiéndose demasiado sorprendida.

—¿Quién es tu hermana? Y si tu hermana es real, ¿Por qué debería creerte?

La muchacha curveo su labio, pues entendía la duda de la mujer millonaria, ¿Quién en su sano juicio confiaría en una mujer desconocida que le estaba apuntando con un arma?, sobretodo en medio de un ataque a los de su clase social.

—Es Akane, la chica que está con ustedes—.

Las emociones cambiaron, Nodoka abrió ligeramente la boca ante el asombro, cubriéndosela con la mano que portaba el arma.

Ella era la segunda hija desaparecida.

—Tú eres hija de Naoko, ¡Por Kami, eres su hija!—. Mencionó soltando el arma abrazando a la chica que se dejó hacer, más no le correspondía el abrazo al no saber si era buena idea acercarse a esa mujer que era parte de la familia Saotome con la que estaba su hermana y la cual había perdido de vista desde el momento que empezaron a disparar ella, Taro y otras personas que no conocía, entre las cuales debía de estar Elena.

—¿Dónde está mi hermana?—. Preguntó alejándose ante una sorprendida Nodoka.

—No creo que sea buena idea preguntar eso mientras estamos aquí, deberíamos movernos.

Kasumi al escucharla no se negó ante la idea pues tenía razón por lo que le indicó con la cabeza que la siguiera dándole la sensación a la adulta de que Akane y su hermana no eran muy distintas.

Al mismo tiempo que corrían evitando los cuerpos en el suelo se mantenían en silencio escuchando gritos lejanos y algunos tiros.

Kasumi no quería admitir que se sentía más desubicada cuando giraron esquina y las luces ya no eran centellantes, sino se mantenían en su color amarillento.

El sonido era cada vez más lejano hasta el punto de parecer salido del audio de una película.

Kasumi abrió la puerta corrediza y lo que vio le helo la sangre a Nodoka.

...

Akane miró al hombre frente a ella con bastante temor, se notaba que el gesto severo en las fotografías del patriarca Saotome, no sólo se presenciaban en estas, sino algo de la vida cotidiana y que era lo bastante intimidante para hacerla sentir como alguien que está siendo acorralado y está a punto de ser herido gravemente.

Esa sensación era horrenda, le recordaba al día en que la llevaron a Poison.

No entendía cómo es que el viaje a China ahora le resultaba tan horrible, jamás pensó que se llegaría a sentir así, sobretodo porque ni siquiera ponía un pie dentro de la residencia Saotome que al igual que la del distrito de Nerima era bastante simple, pero elegante.

Trago saliva quería presentarse y acabar con ese sepulcral silencio acompañada por la penetrante mirada de Genma Saotome.

Esta no era nada comparable con la de Nodoka y ni hablar de la de Ranma que estaba a su lado con una maleta en mano.

—¿Con que tú eres Hanako?—. Mencionó de forma rauda mirándola de pies a cabeza haciendo una mueca de desagrado al notar la mano de ella aferrándose al tacto de Ranma que notaba cuán temblorosa Akane estaba.

Ranma suspiró y miró a su padre que como su madre, el hombre era una de sus personas menos favoritas.

—Papá, ella es Akane, mi prometida.

—Si lo vi en la revista de FehU!—. Mencionó algo irritado. —Ya tuvo el desagradable recuerdo de conocerla—. Dijo el hombre desconcertando a la peculiar "pareja", pues Akane jamás había convivido con Genma Saotome, únicamente con Tanko en esa desagradable ocasión cuando fue a solicitar empleo en una de las sedes de Chinese Week.

—Siéntete como en casa Akane—. Añadió Genma mostrando la misma máscara de desagrado mientras le extendía la mano.

La mencionada se tragó el mal presentimiento que le acarrearía estar cerca de Genma Saotome, más sólo asintió y estrecho la mano, recibiendo una fuerza mayor a la normal en ese tipo de saludos.

La Tendo a primera entendió que el hombre la detestaba y en cierta manera eso le extrañaba demasiado, pues seguía buscando en sus recuerdos alguna interacción con el hombre, pero era en vano. Era la primera vez que compartían el mismo espacio.

—Es bueno conocer a la mujer que mi hijo ama y con la que quiere compartir su vida ¿No lo piensas así Akane?–. Dijo el hombre metiéndole saña a cada frase que pronunciaba hasta finalmente acabar el agarre.

—Ranma, te espero en mi estudio. Necesitamos hablar.

Ante la incómoda presentación, el hombre se retiró dejando a los más jóvenes. La fémina se tocaba la mano sobándosela, sintiendo que las palabras de Genma se cargaban de falsa hospitalidad y de un inmenso odio, pero ¿Por qué?, ¿Por qué la odiaba?, ella no había hecho algo malo.

—¿Estas bien?—. Le hablo Ranma sacándole de todos esos pensamientos que no hacían más que hacerla sentir mal.

Las palabras de Genma Saotome le habían afectado a ella, la mujer que quería y compartiría toda su vida con Ranma, cuya última palabra de quedarse con ella era de él y no ese hombre que no le daba una sensación agradable. Akane ya no pensaba demasiado en aquello, pues sus sentimientos ya no eran un impedimento para que decidiera no estar con los Saotome, sin embargo, ¿Qué sentía Ranma por ella?

Por supuesto ella notaba la preocupación o enojo en sus palabras e inclusive el interés en ella.

Más eso, ¿Debía tomarse como una señal positiva?

No, por supuesto que no, las cosas no son como uno desearía y sobretodo en los sentimientos de una persona.

—Ranma—. Dudaba en preguntar una vez captada la atención de este al momento de andar por los pasillos se la casa que era bastante simple en decoración y terreno, porque tenía el tamaño no era más que el suficiente para los miembros de la familia que al parecer casi no convivían.

—¿Tú me quieres?—. Dijo sintiéndose lo bastante tonta, no era una niña insegura enamoradiza, pero a pesar de saber aquello aun así seguía ese sentimiento de miedo.

Preguntarle el que sentía por ella era un arma de doble filo, la haría feliz a la vez que la lastimaría haciéndola sentir mal por retenerlo a su lado por el simple hecho de ser comprada.

Definitivamente, se sentía una miedosa.

—Lo preguntas por lo que dijo mi padre.

—Sí, es decir...—. Nerviosa se detuvo en medio del pasillo por el que andaban obligando a Ranma a mirarla. —Que tal si un día te enamoras de una mujer y no puedes estar con ella por estar casado conmigo. Ranma, tú me dijiste que no me obligarías a nada, pero que hay de lo que quieres tú.

La mirada azulada de Ranma envolvía en temores a Akane, debido a su silencio interpretado como malo.

—Me interesas, pero no es tanta la fuerza de ese cariño para decir que eres el amor de mi vida, pero si es el suficiente para saber que me dolería perderte. ¿Esa respuesta te complace Akane?

La Tendo sonrió y quiso gritar de la emoción por aquellas palabras tan lindas que le dedico el Saotome que le sonreía y le extendió su mano para que la tomara.

Sin dudas, Ranma era alguien único en su clase.

—Tú padre es raro.

—No, es un idiota, como dice mi madre—. Mencionó él abriendo la puerta de una habitación que era de Nodoka la cual usaba por no dormir con su esposo en la misma habitación que él desde el prime momento. —Es un hombre muy excéntrico y siempre busca hacer sentir mal al que no le sirva para sus ambiciosos intereses.

—¿Cómo quién?

—Mi madre jamás me lo contó, pero con el tiempo me di cuenta de que varias propiedades de Japón las obtuvo con ayuda de Poison que en su tiempo se llamaba Hate, más estas llegaron ahí por sus artimañas.

—Alguna vez, ¿Escuchaste de la empresa Sakura?

Ella negó mientras se sentaba en la cama siendo imitada por Ranma.

—A los dueños los asesino y eso puso furiosa a mi madre, ya que eran conocidos de ella.

—Y tú, ¿Qué piensas de eso?

—Que es un hombre sin honor y no merece todo el éxito que tiene.

Akane asintió apoyando su cabeza en el hombro de Ranma que sobo el brazo de la muchacha con su mano como un reconforte silencioso, aunque ella no lo necesitará, el tacto amable que no era nada inapropiado, le gustaba y de cierta manera imaginaba que eso le hacía sentir bien a él.

—¿Lo odias?

Le negó.

—Aunque lo quisiera hacer, no puedo, es mi padre. Bueno o malo, honorable o no, nadie puede romper los lazos familiares que me unen a él, a pesar de que no son sanguíneos. Además el rencor no es bueno para la gente, solo lo ignoro y si puedo evitar que dañe a los que más quiero.

—Creo que tienes razón—. Concordó Akane, el Saotome le sonrió al mismo tiempo que miraba su reloj.

Era tarde.

—Me debo ir, regreso en unas horas.

—Si necesitas algo dile a Yi Jie, puedes andar por toda la casa, sólo evita el estudio de mi padre y al mismo si es posible—. Indicó él, mientras se levantaba y estaba a punto de irse más la mano de la Tendo se lo impidió.

—Iras con tu padre—. Le dijo Akane intranquila por lo que le fuera a decir el mayor a Ranma.

—No lo haré. No es buen momento de que hable con el cosas que seguramente ya sabe y quiere cambiar.

—Como alejarte de mí—. Dijo ella.

Ranma al verla así, suspiró y tomó los hombros de Akane.

—Si soporte todos tus corajes para no dejarte, no creo que las palabras de mi padre lo harán además estamos marcados por un contrato más que el de Tomoe—.

Ante la mención ella sonrió negándole divertida, además quería pedirle una cosa antes de irse y en cierta manera le avergonzaba.

—Me darías un beso—. Susurro tan bajo que ella creyó que no fue escuchada más la leve risa que escapó de los labios de su acompañante le indicaron lo contrario.

—¿Hablas en serio?

La Tendo al escuchar ese tono de voz inquisitivo mezclado con diversión, le generó cierto coraje interno, no podía creer que había dicho aquello y Ranma se divirtiera a sus anchas de ella.

Se cubrió las manos con la cara, sintiendo calor en las mejillas a causa de un posible rubor generado por la vergüenza.

—Olvídalo y lárgate.

—¿Ahora quieres que me vaya?—. Preguntó aun manteniendo ese tono en su voz.

—Si hubiera sabido que te burlarías mejor no hubiera dicho nada. Vete, por favor, se te hace tarde—. Mencionó quitando sus manos mostrándose orgullosa y como si nada hubiera pasado.

—Eres como una niña, Akane.

–Soy más joven que tu Saotome.

—Si lo eres, pero a pesar de ser una adulta tienes el carácter de una niña caprichosa y supongo que me tendré que acostumbrar.

Akane al oír aquello sonrió de lado abrazando a Ranma que le devolvió el gesto.

Nunca sería demasiado tarde para que un día le besara, pues a lo mejor Ranma era lo bastante reservado a muestras de afecto por no verlas en sus padres y por ello le generaba cierta inquietud realizarlas.

Sin embargo, sin que ella lo esperara el suave beso captado en sus labios la hicieron temblar.

—¿Tan mal estuvo?

—No, es sólo que...oh por Kami; eres un idiota Ranma—. Se quejó la Tendo.

Más el segundo beso que llegó al poco tiempo, era suave y cargado de sentimentalismo cuando rozaba sus mejillas con su pulgar cuando a ella le temblaba todo el cuerpo para hacer algo y demostrarle que también lo quería demasiado.

Tal vez no es un te amo abiertamente, pero sí que la hacía feliz cuando le dijo que se iría.

—Té ves más linda sonriendo Akane.

Ella se quedó sola en la habitación sonriendo como si jamás hubiera recibido un beso en su vida, aunque en realidad no uno con esa carga emocional.

Akane al poco tiempo salió del cuarto y empezó a rondar los pasillos de la casa que estaba en una tranquilidad absoluta a diferencia de la casa de Nerima donde Akari o alguna otra empleada junto a la señora Nodoka rondaban de una lado a otro dándole vivacidad al lugar, contrario a aquí que se sentía solitario y lúgubre. En cierta manera sentía un poco de tristeza por Genma Saotome que se la pasa sólo en el lugar.

Abrió una de las puertas más por curiosidad que por buscar algo notando que al igual que en Nerima había un piano blanco siendo tocado por los rayos de luz de la ventana que se hallaba ahí.

La curiosidad de saber quién tocaba el piano en la familia Saotome le picaba al momento que pasaba sus dedos sobre la brillante superficie.

La emoción y las ganas de escuchar algo le carcomían.

Tal vez cuándo llegará Ranma le preguntaría quien tocaba el piano, pero al no haber nadie más que ella tocó una tecla que expulsó el sonido que se le hizo verdaderamente bello, como deseaba haber aprendido también a tocar el piano además del violín que se había quedado en Nerima como parte de una terapia para dejar de pensar en el dolor provocado en Poison por Nabiki.

—¿Quién es usted? y ¿Qué hace aquí?

Akane se sobresaltó ante la voz, viendo a una mujer bastante mayor que llevaba puesto un mandil limpiándose las manos con un trapo.

—Lamento haber entrado así, me llamo Akane y soy la prometida de Ranma.

La mujer asintió y no le dijo nadamas, donde se asomó por la puerta de tal forma que parecía ver que no viniera alguien en dirección a la que estaban, donde finalmente terminó indicándole con su cabeza que la siguiera. La Tendo no lo dudo y siguió a la mujer hasta llegar a la cocina; la adulta prendió una de las parrillas de la estufa para colocar la tetera y pedirle de forma amable que se sentará.

—¿Quién es usted?—. Preguntó la Tendo cuando la mujer se sentaba enfrente suyo con dos tazas de cerámica.

—Eso no es importante. No deberías entrar así como así a ese lugar.

_Pero estaba abierto.

—El señor la ha de haber dejado la puerta abierta de nuevo—. Se quejó la mujer.

—¿Qué tiene de importante ese lugar?

La adulta suspiró mientras Akane esperaba ansiosa la respuesta, pues así conocería más de los Saotome, de los cuales sabía cosas muy mínimas, como el hecho de que eran japoneses que migraron a China, que su empresa es la mayor en China y Japón, además de que el matrimonio Saotome era una farsa para ocultar apariencias con los medios.

—Bueno, supongo que es algo que sabrás tarde o temprano—. Suspiro la mujer como si aquello que le diría fuera algo realmente malo. —La señora Saotome y Ranma tocaban el piano y el señor les regalo dos pianos, el que está aquí y el que está en Japón, pero no lo tocan porque ellos suponen que algo malo pasara.

—No sabía que eran supersticiosos.

—No lo son linda. Sólo es una excusa que usan para decir que les trae muy malos recuerdos, la señora Nodoka dejó de tocar el piano cuando perdió a su hermana y Ranma, bueno él aprendió más que nada por una obligación impuesta por la manía del señor Saotome para que su hijo fuera un hombre culto e inteligente dentro de los suyos y pues no era algo bello de ver cómo le enseñaban a tocar el piano.

—Elide que en ese tiempo era su niñera, decía que le daba asco saber cómo un hombre podía ser tan cruel con su hijo generándose ese tipo de dolor.

Akane tragó seco ante la declaración y pensó en Ranma que no se mostraba como un persona que sufría o tenía un comportamiento cruel o agresivo por un trauma o por ver el piano, sino que éste actuaba como cualquier persona que se mostraba bastante sería o severa en los asuntos requeridos y en el día a día bastante normal.

Dolor y asco eran las palabras impregnadas ante lo que describió la mujer sobre la situación de Ranma aprendiendo a tocar el piano al que le había pedido en más de una ocasión le tocará algo con la condicionante de que ella le tocaba algo en el violín.

Estupefacta se llevó la mano a la frente, preguntándose si en algún momento Ranma se sintió asqueado de tocar para ella.

—¿Qué le hacía?—. Volvió a hacer una pregunta sin dudarlo, al mismo tiempo que deseaba no hacerlo.

—Tampoco lo sé, Elide, el señor y Ranma son los únicos que saben—. Decía la mujer sirviendo el agua caliente en unas tazas mientras colocaba unos sobres que eran de té dentro de estas.

—Deberías preguntarle, no creo que se moleste el joven Ranma, a lo mejor lo repele, pero te terminará diciéndote todo.

Akane asintió al momento que disolvía el azúcar en la taza y por fin le daba un tragó al mismo.

Se quedó varios minutos hablando con la mujer hasta que finalmente se retiró dejando a la mujer con sus quehaceres recibiendo la misma advertencia que la de Ranma.

Alejarse del estudio de Genma Saotome, el cual era la única habitación al final del pasillo del primer piso y también era el cercano al librero de la casa que observó leyendo cada uno de los títulos presentados, extendió sus manos tratando de alcanzar el libro qué quería, más su estatura no se lo permitía. Le faltaba muy poco para alcanzarlo, hasta que las manos de hombre lo tomaron antes que ella.

—No deberías estar aquí.

Akane se sintió intimidaba ante la presencia del hombre que seguía sosteniendo el libro sin intenciones de dárselo.

—No me quedaré mucho aquí, Ranma y yo nos quedaremos la semana y después nos iremos.

—No me importa lo que hagas con mi hijo muchacha, lo que me importa es lo que no sabes.

Genma sabía que su esposa le odiaría más que nunca, sin embargo, él lo veía como algo absolutamente necesario, porque si esa chica Tendo llegaba a ser una Nomura tarde o temprano ella y su hijo terminarían tres metros bajo tierra y era lo que menos deseaba.

Perder a uno de sus hijos por culpa de la hija de aquella marimacho y la enferma de poder de Tomoe.

—Dime Hanako, ¿Quiénes son tus padres?

—Señor mis padres es tan muertos—. Dijo seria, ya que no le gustaba hablar del tema a pesar de que habían pasado ya varios años.

—Sabes, ¿Quién los mató?. Dímelo, ¿Qué le harías a la persona que mato a tus padres?

Ella ante esa pregunta se sintió más confundida, y era mucho decir que la pregunta no sabría responderla, pues jamás pensó en llegar a ver al sujeto que había matado a sus padres, si es que se hubiera llegado a haber alguien involucrado pues nadie conocía a ciencia cierta el accidente y por más raro que pareciese no se investigó a fondo.

—No lo sé señor.

—¿Lo perdonarías?, serias capaz de relacionarte con la familia de este, ¿Podrías amar a alguien con la sangre del asesino de tus padres?

—Yo…

—¡Vamos, responde!—. Le grito el hombre con ligera diversión al verla temblar por la impotencia de no saber que decir.

—Dime qué harías si la persona a la que tu madre y padre le suplicaron que no los matara, si estuviera enfrente tuyo y pudieras hacerle lo mismo, ¡Dímelo!

Akane ya harta de cada palabra relacionada al asesinato de sus padres explotó su voluble carácter, empuñando sus manos.

—¡Lo mataría!, ¿¡Por qué tendría piedad con él!?, ¡Si él no la tuvo con ellos!

El hombre sacó un arma haciendo retroceder a la hija menor de la Tendo escuchando como accionaba el gatillo haciéndola temblar por la idea de que tal vez terminaría muerta ahí y ahora.

—Entonces hazlo—. Dijo Genma dándole el arma en las manos. —¡Porque yo mate a tus padres y también lo haré contigo si no haces algo!

El tiempo se paralizó para Akane, sintió como cada uno de sus sentidos se veían alterados con la declaración que se consumía en una ira pura que le cerraba la garganta al igual que le hacía cerrar su mano donde las venas se le marcaban

—¡Mentiroso!, ¡Sólo quiere alejarme de Ranma!—. Le grito tratando de guardar compostura o por el contrario terminaría disparándole a Genma Saotome y si lo hacia, lo mataría y Ranma jamás se lo perdonaría, al igual que ella.

—Ingenua igual que la marimacho de tu madre. Sabes eres la misma tonta e ingenua imagen de ella.

—¡Cállese!

—¡Vamos, enójate!, y mátame como lo hice con tus padres y así ganaré de nuevo.

Akane quería hacerlo, ganas no le faltaban y mucho menos motivos, sólo que no sabía si aquello era verdad o era una mentira cruel.

¿Qué debía hacer?, ¿Qué?

—¿A caso no amabas a tus padres?. Dime qué clase de hija eres Akane Tendo.

—Y dime padre, ¿Qué clase de hombre quiere que su hijo se vuelva un asesino?

Sonó la voz masculina provocando que Akane lo mirara con las lágrimas que al fin se liberaron de sus ojos, sintiéndose agradecida de la intervención de él, pues no sabía que hubiera pasado de haber seguido escuchando las palabras del patriarca Saotome.

No supo que más hacer, sino que correr tirando el arma al suelo con el andar de su paso y esperando a que pudiera alejarse del odio que se acrecentaba más y más cuando las frases pronunciadas por aquel hombre se repetían como un eco.

Debía irse y no decir nada para evitar hacer un algo que no solamente le haría ganarse arrepentimiento sino también odio de la persona que la quería. Por ello debía irse sin mirar a atrás y evitar una tragedia efectuada por sus manos era la mejor opción

La risa de mofa de Genma, causó que su hijo lo mirara de la única forma que lo hacía Nodoka, más no le importaba, lo que quería que la chica hiciera se vio arruinado.

—No deberías jugar con algo tan delicado para ella. Dime, ¿Qué demonios tienes en la cabeza padre?, decir esas cosas a una persona que perdió a sus padres es desagradable.

—No es más que la verdad, y yo en el lugar de ella hubiera atacado a la persona que mato a mi padre.

—Tal vez tú si lo harías, pero Akane no es como tú.

—Es lo que dices mocoso, pero hasta la personas más tonta mataría a la persona que le hizo demasiado daño—. Añadió sabiendo que su hijo no se quedaría callado. Genma no era tonto, sabía que su hijo no lo quería como lo hacía con Nodoka y Ranko, pero si le importaba aunque sea un poco.

El chico tenía buen corazón.

—Yo no la aceptaré en la familia porque sólo causará problemas.

—Y crees que vine aquí por tu aprobación. Esto no es por tu aprobación es para callar a los medios y no es mi problema si Akane no te agrada. Jamás te preocupaste por un asunto así y ahora te interesa con quien me caso, ¿Qué conveniente no? ¿Acaso también querías controlar mi matrimonio?

—Deberías saber de dónde proviene esa chica.

—Yo lo se, mi madre y Ranko lo saben, pero no quiero que te metas con Akane.

—Ja, sino ¿Qué?

—Crees que no puedo olvidar el hecho de que no eres mi verdadero padre—. Le dijo Ranma yéndose de ahí para subir las escaleras y entrar a la habitación donde Akane se hallaba temblorosa y con una ira creciente mientras se pasaba las manos por los cortos cabellos desacomodándolos.

—Es mentira, dime que es mentira—. Le suplicó Akane mirándolo con sus ojos llorosos.

Ranma miró a Akane y ella supo que no tenía respuesta provocando de nuevo más dolor dentro de ella. Quizás no recordaba con detalle a sus padres por ser reprimidos, pero si que dolía.


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Fin de la parte 8.

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Medio muerta y con una promesa no cumplida por culpa de mi pesimismo humano y falta de ganas de escribir y vivir, pero aquí el nuevo capítulo, siendo este el último del año.

Sólo falta el último y el sensual epílogo.

No se si cause mala impresión por no cumplir la promesa de entregar el final para año nuevo, pero últimamente he tenido más bajones que subidas y hoy precisamente me sentí entusiasta. Este es mi regalo de año nuevo a ustedes.

Feliz año. Los amo y los quiero a pesar de que deberían linchar me por no cumplir, pero se hace lo que se puede.

La escritora de medianoche.