Los días pasaban tranquilamente, la habilidad de los Sparda para ocultarse había mejorado, por lo cual su aura demoníaca era indetectable.

Pero hace tiempo, en una tranquila noche...

Mientras ambos dormían plácidamente en sus respectivos cuartos, era momento de conocer a sus respectivas Sacred Gears.

Con Dante, este dormía como tronco mientras su pastor alemán estaba durmiendo a un lado de su cama, fue cuando su cuarto poco a poco fue iluminado con una luz... Misma que provenía de su tatuaje de omega en el dorso de su mano izquierda.

—Espera... Esta tranquilo, demasiado tranquilo —miro hacia su alrededor y pudo ver que no había nada más que solo un prado verde que se extendía por kilómetros y kilómetros— La primera vez que sueño tan tranquilo...

"No será la única vez hijo de Sparda..." escucho una voz detrás suyo, era una voz gruesa pero parecía de alguien joven.

—Eh?... Quie-? —al darse vuelta vio que se encontraba ante un dragón gigantes cuyas escamas negras tenían una punta roja, cuando resoplo su aliento era demasiado color rojo sangre... Y sus ojos brillaban en un deslumbrante color carmín.

—Déjame adivinar... El ser que vive aqui —Dante sonrio acercándose al dragón mientras señalaba el dorso de su mano izquierda.

"Exactamente... He venido para presentarme, soy Serainox, el Dragón Negro Omega" a lo que Dante lo observaba detenidamente, notando un enorme poder y energía que emanaba del ser.

—Bueno entonces me toca, Dante Sparda a tus servicios, lo demás ya lo sabes... —dijo llevando las manos a la nuca soltando un pequeño bostezo.

"Es un honor conocer al hijo de mi creador y al portador de mi poder..." fue cuando el Dragón agacho la mirada para ver de frente a Dante "He venido para informarte que tu cuerpo está listo para usar la Sacred Gear... Pero será tu misión descubrir los poderes que poseo" Dante llevo la mano sobre su menton escuchando atentamente.

—Ya veo, esto tengo que decírselo a mi hermano, supongo que él también está listo... —pregunto indirectamente mientras miraba el símbolo Omega en su mano.

"Supones bien hijo de Sparda... Mi hermano seguramente estará presentándose ante tu hermano... Además que mis poderes podrán evolucionar dependiendo a los tuyos y se adaptarán" esta parte confundió algo a Dante que intentaba comprender lo que le dijo.

—Primero, solo dime Dante... Segundo, a qué te refieres? —pregunto cruzándose de brazos.

"Lo veras cuando sea el momento, Dante, hasta otro momento" ese fue el sueño de Dante, su primer encuentro

Por las tardes se la pasaban entrenando en la gruta de Hector, él mismo les enseñó a dominar varios tipos de armas, hubo un punto donde no podía enseñarles mas... Pero solo fue en el caso de Dante.

Después de una dura tarde de entrenamiento... Ambos hermanos estaban en frente del peliblanco era momento de dar a conocer los métodos para recuperar las Devil Arms

—Este será el método para recuperar las armas, podrán venir cuando quieran y obtener estas... —mostró 2 cartas pero solo mostraba la espalda, que tenia el símbolo del dragón negro y blanco— Estas serán las llaves para acceder a los puntos más recónditos de esta gruta... —dijo a lo que se acercaba a un pasillo iluminado por antorchas.

—Una vez ahí un portón gigante reaccionará ante la tarjeta y los llevará cerca del Guardián de la Devil Arm —dijo Claudia que estaba a un lado de Hector.

—Por ahora solo tengo estas 2... Las cartas apareceran aleatoriamente... Por lo que el primero que las obtenga, será el que enfrente al guardián y obtenga la recompensa —terminó de hablar mientras se acerco a Dante y Vergil, estos miraron las cartas pero solo mostró la espalda de estos por lo cual sería a la suerte.

—Bien, elijo esta... —dijo Vergil tomando una tarjeta al verla, esta tenía tenía un simbolo de 2 alas negras de un aura blanca, con un fondo grisáceo.

—Venga a ver mi suerte —cuando Dante tomo la tarjeta y vio el frente, esta tenia el símbolo de 2 alas de murciélago con un aura púrpura con un fondo negro.

—Bueno por hoy pueden retirarse, Vergil... Es momento de seguir con tu entrenamiento —dijo Hector dándose la vuelta, pero Claudia se dirigió a la salida.

—Está bien, suerte hermano —le dijo mientras se encogía de hombros, por hoy era libre así que no tenía mucho de que preocuparse, solo quería llegar a casa a dormir un poco.

Claudia junto a Dante regresaron a casa mediante un circulo mágico... Ahora era el momento del entrenamiento de Vergil.

—Sabes que a penas usas una parte del potencial del Dark Slayer? —pregunto Hector, aun dando la espalda al hijo de Sparda, este se sento con la Yamato sobre sus piernas.

—Si —le respondio, su mirada bajo con bajos ánimos.

—Muy bien hora de comenzar —una vez dichos esto se dio la vuelta para voltear a ver a Vergil, el entrenamiento de Vergil debía comenzar.

Por la mañana siguiente... Cuando el sol comenzó a salir, la luz iluminó el cuarto de Dante, cuando la luz llegó a la ventana de su cuarto este despertó... La tarjeta estaba sobre su mesita de noche, cuando sea el momento iría a enfrentar al guardián, pero ahora tanto él como su hermano tenían otro deber.

Poco antes de ir a la academia, Dante ya listo para ir a desayunar se encontró a su hermano sentado a la mesa, pero este tenía ojeras y tenía la mirada perdida.

—Buenos dí-... ¡Diablos!... Te ves terrible —dijo Dante viendo a su hermano que estaba a punto de caer dormido, y se sento a su lado.

—Regreso a las 3 de la mañana, como siempre... —le dijo Claudia sirviendo en la mesa sus desayunos, junto a una taza de chocolate para Dante y café para Vergil.

—¿En serio? —Dante estaba sorprendido, sin duda el entrenamiento fue agotador.

—No preguntes... —tomo la taza de café y bebió un sorbo, cuando terminaron de desayunar prepararon sus cosas y se fueron a la Academia.

No quedaba muy lejos y era temprano por lo cual siempre iban a pie, Vergil se veía mejor a pesar de las ojeras esta vez estaba más despierto.

—Definitivamente necesitas dormir —opino su hermano mientras lo miraba, esta vez se lo veía más malhumorado que antes.

—Estaré bien,solo necesito algo de café... —bostezo estirando sus brazos, cuando miro hacia el amanecer su mente se concentro en otras cosas... Específicamente en el recuerdo del entrenamiento de noches anteriores.

—Yamato es un arma poderosa, más poderosa de lo que parece... Tiene la capacidad de darle a su portador el estilo de pelea Dark Slayer, sea demonio o no... —dijo Hector a lo que caminaba tranquilamente.

—Si... Desde que era niño podía darme cuenta de eso —aclaro Vergil desenfundando parte de la hoja de Yamato, en la hoja podía ver incluso su reflejo.

—Tu hermano pudo manejar también a Yamato, poco después de tu deceso... Al igual que tu hijo, aunque nunca llego usar ese estilo de pelea... Solo lo usaba más como fuente de poder —las palabras eran claras, durante su letargo pudo vigilar el paso de los Sparda, Vergil sólo agacho la mirada suspirando en tono nostálgico— Pero cuando tu hermano la porto... No pudo llegar a usarla a la perfección, sus habilidades estaban pulidas...

Pero regreso a la realidad a los pocos segundos...

—"A este paso no alcanzaré el estado pleno del Dark Slayer" pensó Vergil... Pero ambos se detuvieron cuando sintieron un leve escalofrío por su espalda, qué significaba esto?...

La percepción de poder sagrado, era débil pero podía sentirse por la ciudad entera.

—Lo sentiste también, no? —pregunto Dante a su hermano levantando la mirada hacia el cielo.

—Si... Últimamente se han sentido mayores presencias sagradas... Ángeles supongo —Vergil dio su opinión pues esta energía era similar a la que alguna vez habían sentido en las lejanas tierras de Valaquia, hogar de ángeles.

—Siempre y cuando no molesten bien por mi, por cierto... Qué tal va contigo el negocio? —pregunto Dante mirando con cierto entusiasmo a su hermano.

—Devil May Cry, no? —pregunto Vergil en tono de burla, sacando una tarjeta de su bolsillo.

La tarjeta en un lado tenia un color rojo característico, del otro lado tenia un color azul— No se como me convenciste de trabajar contigo... —le lanzó la tarjeta a lo que Dante la miro mostrando una gran sonrisa.

—jaja... Ah? Pues, el dinero y matar demonios te debió convencer no? —dijo sin dejar de mirar la tarjeta de su negocio, este estaba en proceso de surgimiento.

—Touche... Tony Redgrave —Vergil miro desde reojo a su hermano con una sonrisa disimulada.

—No dudes de mi, Gilver jaja —Dante reía al saber de

Dante llevaba a cabo una misión, traer de regreso Devil May Cry, cosa que lograba con éxito.

"Si tiene problemas sobrenaturales, llame y contrate a uno de nuestros especialistas, las condiciones se darán cuando la recepcionista atienda a su llamado...(No se elimina inocentes)"

Decía la tarjeta con un número de teléfono a un lado, con esto ambos pudieron conocer el calibre de los nuevos demonios. Pero había una razón por la cual ocultaban sus nombres, más allá de que el cliente sepa el nombre real de ambos...

Hubo una ocasión en un trabajo que se le habían encargado a Dante, un trabajo en un edificio abandonado a los alrededores de la ciudad, una vez acabo con el demonio este había sentido una presencia demoníaca familiar acercándose, este no dudo y de inmediato se alejo a una distancia segura.

—Mira a quien tenemos aqui... —desde el tejado de un edificio pudo distinguir varias siluetas acercándose a donde estaba, pero pudo notar que entre estas estaba una chica de hermoso cabello rojo— Y no está sola —dijo Dante mirando que la chica tenía un grupo que la seguía. Decidió no interactuar con ellos pues probablemente lo reconocerían, además sería probable que lo tomen como amenaza o tengan que dar respuestas que nadie debía saber. Así que sin dar muchos rodeos esa noche regreso a casa.

—Ya es peligroso salir... —dijo Vergil mirando por la ventana a lo que su hermano estaba sentado en el sofá— No dudo que Rías este en alerta... —opino.

Claudia era consiente de que Dante traía de nuevo el negocio del pasado y no le molestaba, sin en cambio ella participaba pues atendía el llamado de las personas que requerian el servicio de Devil May Cry... Y daba el trabajo a quien le parecía el indicado.

—¿Por qué no ocultan su identidad? —sugirió ella tomando una taza de té sentada en el sofá individual de la sala

—Es una buena idea —opino Dante, a lo que Claudia sonrio y dejo su taza de té sobre la mesa.

—Creo que tengo lo necesario para camuflarlos —después de ese día... Dante cada vez que iba a un trabajo siempre llevaba una chalina roja junto a un sombrero negro que ocultaba su cabello en sombras y unas gafas para el sol... Vergil llevaba su cabello hacia atrás junto a una pañoleta azul que cubría parte de su rostro.

Además por seguridad empezaron a usar un nombre distinto al momento de trabajar, Dante uso Tony Redgrave, y Vergil uso Gilver Redgrave.

Por ahora todo iba tranquilo pues los trabajos eran escasos y en ellos tanto Vergil como Dante no volvieron a encontrarse con Gremory y compañía, puesto que ni bien acababan el trabajo estos se retiraban de inmediato. Pero Vergil tenía razón...

Por el medio día en el club de investigación de lo oculto.

—Buchou... Sigues preocupada? —pregunto un chico rubio vistiendo el uniforme de la academia, el nombre de el chico es Kiba Yuuto, estudiante de tercer año, conocido por todas como uno de los 3 chicos más lindos de Kuoh.

Miraba con seriedad a Rías Gremory, la presidenta del Club de Investigación de lo oculto... Una hermosa chica de cabello rojo escarlata, conocida por todos y todas como una idol de la Academia.

—Es difícil no pensar en ello —recordó ese día...

Cuando le habían llamado para acabar con un demonio que se había revelado en contra de su amo, lo único que había encontrado en aquella edificación era un demonio muerto, con huecos de bala y brazos cortados... La sangre cubría el piso pero no había casquillos.

—Nunca había pasado antes pero ahora pasa más seguido... —ya pocas veces llegaban los llamados para encargarse de demonios renegados... Era Curioso. Y cuando llegaban solo encontraban cadáveres.

—Están entre nosotros... —dijo una chica albina, cuyo cabello blanco era igual al de los Sparda, ella era Toujo Koneko, estudiante de primer año... Conocida igualmente por todos por su imagen de loli.

Las palabras de la albina sorprendieron a todos en la sala...

—Ara ara~ A qué te refieres Koneko? —pregunto una chica pelinegra, Himejima Akeno, una hermosa estudiante de la Academia, ídol conocida por todos, a la altura de Rias Gremory.

—Que pude sentir su aroma en aquellos lugares... —aclaro la albina, comiendo tranquilamente una barra de chocolate— Y ese aroma me es familiar, en efecto, quien sea que haya acabado con esos demonios... Son estudiantes en Kuoh —esto dejo impactados a todos en la sala, Rias se levanto de su escritorio y se dirigió a la ventana.

—¿Son? Koneko-san —pregunto Kiba intrigado por el tema, pero más aún el hecho de pensar que es más de uno.

—Si, si no me equivoco, pueden ser 2... —le respondio mirandolo de reojo, esto despertó más la curiosidad de todos ahí presentes.

—¿Puedes distinguir quienes son, Koneko-chan? —pregunto Akeno, por estos momentos podía sentirse la seriedad del tema.

—No... Lastimosamente su aroma es débil y está disperso la escuela, saber la fuente de la misma me es casi imposible, tendría que encontrarme con ellos en un terreno de batalla para poder captar mejor su aroma —una realidad, al momento que ellos llegaban ya se había liberado la batalla y el aroma que liberaban los hermanos Sparda estaba dispersa y era débil.

—Tenemos que encontrarlos, no? —dijo Rias sin dejar de ver por la ventana, el día era hermoso no había ni una nube en el cielo— Espero que no sea difícil... Mientras tanto, Koneko, qué fue lo que pasó mientras vigilabas a ese chico?... —pidió con cortesía, por el momento ya habían quedado las cosas claras.

Mientras tanto con Dante y Vergil...

—¡¿Por qué no me dijiste que habría un examen?! —Dante estaba furioso mientras miraba a su hermano, era receso así que ambos estaban deambulando tranquilamente por los alrededores de las canchas.

—No me preguntaste... —le respondio Vergil sin mirar a su hermano.

—¡Tú!... Vale por esta ocasión te perdono —dijo algo frustrado puesto que su hermano sin dudarlo siempre le daba una mano cuando se trataba de asuntos escolares.

—Si si lo que digas —respondió Vergil denotando el poco interés acto seguido bostezo, aun estaba algo cansado pero no se notaba, hasta que— ¡Fua!... Ugh —lo agarraron despistado y alguien logró tumbarlo mientras bostezaba.

—Eso no te lo esperabas, no? —pregunto Dante acercándose a su hermano que estaba tirado en el piso a su lado estaba el chico que lo había tumbado.

—¡Maldita sea! Hyoudou... —Vergil se levanto lentamente mirando hacia el castaño, y si... Era nada más y nada menos que Hyoudou Iseei.

—Ugh... Auu! A qué tumbe? —pregunto el chico castaño completamente aturdido, su cara estaba adolorida, cosa rara pues sentía que hubiera chocado con concreto sólido.

—¿Quieres una hoja de papel? —pregunto Dante ayudándolo a levantarse a lo que el castaño preguntó: ¿Por qué?

El peliblanco le respondio:

— Para tu testamento... Te llevaste de largo a mi hermano —cuando dijo esto el rostro de Iseei se torno pálido, sus pupilas se dilataron... Por pocos segundos sus sentidos se agudizaron, miró detrás de Dante y ahí estaba Vergil levantándose lentamente, escuchando detenidamente sus profundos suspiros...

"Es mi fin..." pensó el chico castaño, Era sabido que Vergil tenía poca paciencia y nadie quería verlo molesto... Más aún que en una ocasión pudo lograr intimidar a varios chicos que lo querían golpear, solo con la mirada...

—Ten más cuidado —el tono de voz serio, denotaba desprecio en contra de Iseei, hizo que el castaño retrocediera del temor y se cubriera usando a Dante como escudo— Pedazo de inútil... —Dante reía mientras escuchaba a su hermano conteniendo su furia y a Iseei temblando a sus espaldas.

—¡L-lo siento! Vergil-sama... —pidió disculpas conmigo sudor frío pasando por su frente Dante estaba que se moría de la risa.

—¡Dante, no te rias!... Y Iseei te dije que solo me llames por mi nombre —dijo Vergil denotando su ira contra su hermano que no paraba de reírse.

—Ya ya tranquilos todos... —Dante pidió calma a lo que Vergil acomodo y limpio lo que pudo su uniforme y recupero la compostura, Iseei respiro ahora relajado al ver que Vergil estaba calmado.

—Muy bien y... ¿por qué me tumbaste? —pregunto Vergil cruzándose de brazos.

—Tenía prisa y no me fije que estabas aqui —le respondio sacudiendo su ropa.

—¿Qué hiciste ahora?... No me digas, no me digas ¿Volviste a espiar en el vestidor de damas? —pregunto Dante.

—Eso no sería novedad —opino Vergil bostezando nuevamente, el castaño negó con la cabeza... Pero Dante logró ver al otro lado de la cancha a varias chicas en alerta, eran nada más que las vigilantes.

—¡¿E-eh?! ¿Tan mal piensan de mi? —pregunto Iseei algo desganado pero luego dirigió la mirada hacia donde veía Dante, lentamente retrocedió y disimuladamente uso a los hermanos como tapadera.

—Tu reputación te precede —opino Vergil levantando una ceja pues se había dado cuenta que ellas estaban dando caza al castaño.

—No jodas... Creí que tenias novia Iseei —dijo Dante a lo que aquellas chicas se retiraban de regreso al edificio principal.

—Es un broma, verdad? —se burlo Vergil, pero era algo que solo lo sabia Dante pues él mismo la había visto.

—¡Oye! Me considero un buen partido —reclamo el castaño un poco molesto por el comentario que hizo Vergil.

—Ahora cuenta un chiste de toc-toc jajaja... Bueno pero ya hablando en serio, es cierto Vergil, me la presento esta mañana después de que te retiraras al curso... ni idea como lo hizo pero consiguió una novia —decía Dante a lo que el castaño miraba a su alrededor y finalmente estaba a salvo al menos por ahora.

—Ya veo...

—Si, bueno... Gracias por no matarme jeje —Iseei río nervioso mientras se alejaba de ambos hermanos— Adiós, los veo luego chicos, mejor me oculto en la clase... —se despidió tomando de nuevo carrera para regresar al edificio principal.

—Ahi te ves, y no te metas en más problemas por hoy —se despidió Dante pero Vergil solo sé despidió con la moviendo la mano.

Cuando el chico se había retirado, ambos hermanos suspiraron en tranquilidad.

—Es difícil creer que ese tarado tenga una Longinus...

—Es difícil creer que tenga novia! —se burlo Dante soltando leves carcajadas— Pero su novia...

—Déjame adivinar, no te da confianza —hablaban los hermanos tranquilamente, hasta que sonó la campana y el receso había terminado, ambos tranquilamente regresaron al salón.

—Para nada... —Dante seguía sonriendo mientras caminaba, recordando a esa chica, Yuuma, salió de un día para el otro además que sentía una débil energía sagrada proviniendo de ella, él simplemente disimulo al momento de conocerla, logró camuflar su aura y poder con éxito— Te diré que ella tiene que ver con esa energía que sentimos hace poco...

—Entonces... —Vergil bajo la voz mientras caminaban por los pasillos del edificio, por suerte los alumnos estaban haciendo cierto bullicio ocultando sus palabras— Es una ángel o ángel caído...

—Hay que estar atentos... —dijo Dante antes de que ambos atravesarán la puerta de su salón, por ahora era momento de pasar clases.

En el vacío absoluto...

A lo lejos podía verse una luz azul que brillaba con intensidad, pero centellaba en rayos morados.

—¿Estas listo? —pregunto un hombre que vestía una túnica blanca adornada con majestuosos detalles dorados, una poderosa aureola se posaba tras de él, iba acompañado de un hombre en traje victoriano púrpura, después cabello blanco arreglado y llevaba un monóculo en su ojo izquierdo.

—Si... Aunque me sorprende que accedieras a verlo, mi hijo mayor cometió muchos errores —dijo aquel caballero, que era nada más que el mismo Sparda.

—Todos merecen una segunda oportunidad... —le respondio mostrándole al peliblanco una cálida sonrisa— Puede que tu hijo cause más problemas, pero no estará solo... —ambos poco a poco se acercaron hasta poder ver que la luz azul se convertía en una figura masculina.

"No estará solo..."

Continuará...