Su error fue ser atrapado.
Creyó que sería fácil. Consiguieron atrapar a Doom ¿cierto? Entonces esto seria fácil.
No lo fue.
Lamentablemente en esta ocasión su enemigo tiene una cara más conocida, de hecho, tiene la cara de un amigo, o de quien creía que era su amigo.
Bebe Herman, es realmente un hombre de 50 años enfrascado en la figura de un bello e inocente bebe, que, involucrándolo con la gente equivocada, con la presión adecuada y el intelecto necesario, decidió tomar un problema financiero de la manera equivocada.
Es domingo, un pésimo día para recibir una paliza. Realmente cualquier día de la semana es malo para una paliza, pero este es particularmente malo.
Los domingos son para su hermosa esposa, es el día cuando ella decide a donde ir a cenar, a qué hora y todo lo que sucediera después, también era decisión de ella.
Debió haberse quedado en casa. Debió esperar por la ayuda que amablemente pidió a los estudios.
¿Por qué tuvo que hacer esto en domingo?
Un puñetazo más contra su nariz y por fin la sangre empezó a salir.
Vaya que se había tardado. ¿Cómo es que a pesar de los años puede seguir soportando tantos golpes sin realmente sangrar?
Riendo ante la frase del director que se preocupaba mas por el refrigerador que tiraba sobre su cabeza que por él mismo, vio caer uno de sus dientes al suelo.
Por lo menos no era uno de los frontales. No que importara, le pediría al buen Oswald que lo arreglara.
Todo estaría bien.
Siendo jalado de uno de sus tirantes sintió la luz de la alta lampara ser puesta sobre él.
Quería hacer un comentario sobre lo trillado que es estar encadenado en un almacén abandono con solo una luz de pedestal iluminando el oscuro lugar como ha visto en tantas películas de acción y suspenso, pero decidió reservarse su comentario, el enorme hombre frente a el parece no querer escuchar sus bromas.
Entrecerrando los ojos, intento no cerrarlos ante la intensa luz, hasta que una figura se puso frente a él.
Bebe Herman, es pequeño y tierno, con esa dulce sonrisa y bellos risos tan brillantes como el oro, y tal vez sea por eso por lo que su primera reacción al verlo fue sonreír como si acabara de ver a un héroe. Porque, a pesar de lo extraño que es encontrarse con él bajo estas circunstancias, resultaba conmovedor tener un rostro amistoso de su lado… Porque son amigos ¿no?
La cachetada a su mejilla lo hizo casi reírse. Bebe Herman tiene obviamente la fuerza de un bebe y ese golpe se sintió casi como una ligera caricia después de los puñetazos del otro hombre.
- '¡Borra esa estúpida sonrisa de tu rostro de una vez, Roger! ¡¿No vez donde estas metido?!'- Grito jalándolo del moño con una cara de enojo que nunca vio dirigida a él.
- '¡¿Bebe Herman, que haces aquí?! ¿Te han atrapado? ¡No te preocupes! entre los dos conseguiremos salir de…'- Otro puñetazo y ahí iba otro diente.
- '¡Pedazo de idiota! ¡No estoy atrapado aquí! ¿Acaso me ves atado como tú?'- era simpático como la cara se le ponía roja cada vez que gritaba. Como un niño haciendo un berrinche. –'y tu'- señalo al hombre con grandes músculos que se parecía un tanto a los maleantes de los Looney Tunes… - 'Deja de dañar la mercancía. Todavía lo necesitamos'-
- '¿Necesitarme?'- Un momento. Si Bebe Herman no estaba atrapado aquí, entonces…. No era posible. –'¿Tu estas detrás de esto? Pero Bebe Herman… ¡hemos sido amigos por años! Dime que no es cierto. Todas esas caricaturas… ¿Dónde están?'-
- 'Roger, Roger, Roger'- acaricio su oreja antes de tomarla con brusquedad. –'¿No estas harto de esto?'- señalo alrededor.
- '¿De… estar en un viejo y oscuro almacén, encadenado a una silla de metal? Claro que estoy cansado'- soltó una risa que hizo un inapropiado eco en aquel enorme lugar.
Ojos brillantes y azules rodaron con fastidio.
- 'Hablo de ToonTown. Hablo de estar aquí olvidado. Como si fuéramos basura, mientras ellos'- un click y una cortina fue movida al fondo, dejando ver una vieja pantalla de televisión con cortos animados que recordaba haber visto. Eran nuevos con esa tecnología que alzaba la definición y resaltaba los colores. –'Mientras ellos tienen toda la fama ¿Qué pasaría si desaparecieran? Mickey Mouse, Donald Duck, Bugs Bunny, Daffy Duck y todos los demas. Si ellos no estuvieran… nosotros podriamos… brillar'-
Sacudiendo la cabeza una vez más. Tenía que poner esto en orden ¿Qué estaba diciendo?
Si, las cosas no eran como antes, su trabajo es mínimo… sino nulo, pero eso no significaba que estuvieran olvidados aquí, eso no significaba que fueran basura… ¿No?
- 'Tu te llevas bien con ellos ¿No?'- la sonrisa malévola hizo que su cuerpo se sacudiera por completo. –'Necesitamos que nos hagas un pequeño favor, Roger.'-
Viendo los videos en la pantalla, tenia una ligera idea de lo que estaba por pedir.
- '¿Qué? ¡Bebe Herman, hemos sido amigos por años! ¿Qué fue lo que paso? Nosotros no hemos sido olvidados ni…'- otro click y una cortina mas fue recorrida.
Personajes que no recordaba, pero cuya apariencia es humanizada, estaban alrededor de una enorme jaula donde yacían veinte dibujos animados de diferentes estudios y diferentes formas. Algunos animales, otros solo objetos con cara y ojos, pero todos ellos notablemente asustados y en pánico.
Junto a la jaula había dos tambos de grises con pesadas tapas.
Uno de los hombres se puso dos guantes negros de goma. Lucían extraños en él, con una forma mas real y fluida… posiblemente no eran dibujos, sino guantes reales.
- 'Tu deseo de ayudar es lo que te trajo aquí. Sabíamos que tarde o temprano llegarías'- sonrió Herman, luciendo como el conocido bebe lleno de carisma y ternura. –'Nosotros queremos dinero y su fama. Tu quieres que las caricaturas de ToonTown dejen de desaparecer ¿Cierto? Solo trae a esos cuatro aquí, nosotros nos encargaremos de lo demás'-
El hombre tomo uno de los dibujos que no era mas que un pequeño zorro muerto de miedo que no alcanzo ni siquiera a chillar antes de que fuera echado en el tambo gris del que salió un vapor y burbujeo demasiado conocido por él.
- 'El derretidor'- murmuro por primera vez sintiendo el pánico golpear contra su cabeza.
Esto no era una broma o algún tipo de venganza absurda. Esto no era un juego.
- 'A momentos desesperados. Medidas desesperadas'- se encogió de hombros.
El zumbido en su oído opacaba sus pensamientos haciéndolo sentir mareado y los golpes contra su rostro empezaban a dolor un poco.
- 'No los traeré aquí. Ellos son nuestros amigos. Ellos…'- intento decir antes de ser callado por una pequeña mano metiéndole una galleta en la boca.
- 'Son un estorbo. Todos ellos lo son. Los Looney Tunes, Mickey y sus amigos, no son mas que personajes sobrevalorados. Nosotros nunca tuvimos la oportunidad que merecimos'- se limpio la mano en la camisa del hombre a su lado.
- '¡NO! ¡No seré parte de esto! ¡No voy a dejar que les pongas una mano encima! Ellos son…'- otra galleta en su boca y el desagradable sabor dulce se revolvió con el metálico de la sangre.
- '¿Prefieres que sea tu esposa a la que metamos ahí?'- trono los dedos y un cuchillo fue puesto sobre la pequeña mano. –'Tu dulce, hermosa y despampanante Jessica. Aun recuerdas como grito cuando vio el DIP ¿No es así? Dime Roger ¿Dónde está Eddie Valiant para ayudarte ahora?'- Una mueca de disgusto y dolor, se formo en sus labios antes el comentario.
Bebe Herman, sabia tan bien como el que han pasado años desde la muerte de Eddie, no tenia que hacer una pregunta así, no tenia que hacerlo con un tono burlón como aquel.
Como pudo se las ingenio para golpear con su pata el absurdo banco sobre el que yacía de pie Bebe Herman, haciéndolo caer al suelo, pero en un segundo el mismo dibujo que le ha tumbado dos dientes lo tiro al piso con todo y silla.
Una mano sobre su cabeza y el zumbido en sus orejas se intensifico.
- '¡No estoy bromeando, Roger!'- grito el hombre de 50 años en forma de bebe, poniéndose de pie con dificultad. –'Las caricaturas de ToonTown seguirán desapareciendo si no los traes aquí y si llegamos a cuarenta, iremos por Jessica y por ti.'-
- '¡No te metas con mi esposa! ¡No puedes hacer una caricatura sin nosotros!'- escupió con dificultad, hablando mas contra el concreto que hacia el aire.
- 'Sin ti. No.'- concordó luciendo frustrantemente tranquilo. –'Pero te traeré para que veas como me deshago de la mujer mas codiciada de todo ToonTown'- Los bellos ojos azules se clavaron sobre los suyos. –'Trae a tus amigos aquí.'- sonrió sacando un puro. –'Eso es todo lo que tienes que hacer'-
¿Eso era todo lo que tenia que haces?
Pensó pisando el pedal del acelerador sin cuidado.
A partir de ese día las desaparecieron fueron cada vez más rápidas hasta pegar a los 30 y los hombres de Herman han estado teniendo raras apariciones por su casa. A veces haciéndola de repartidos, a veces de amables jardineros o admiradores. Todo con tal de recordarle lo fácil que resultaría llevarse a Jessica y lo patéticamente indefensos que estaban.
Sus manos temblaban y por eso mismo apretó con fuerza el volante.
El plan que ideo, no es mas que una fachada. El plan que ideo, le recuerda lo cobarde que es por atreverse a ponerlos a todos ellos en peligro…
¿Qué debería de hacer?
Freno bruscamente y estaban a un par de calles del hotel, justo frente a un edificio en construcción.
Respirando hondo hizo su mejor esfuerzo por sonreír antes de mirar a sus acompañantes.
- '¡Demonios, Roger! ¡Yo conduzco la próxima vez!'- replico el apiñonado, separándose del regazo de Donald donde había terminado tirado.
- 'Aun seguimos con vida…'- consiguió decir el rubio, notablemente asustado. –'y no chocamos'- retomo el aliento antes de echar una mirada de molestia hacia Daffy, quien a empujones intentaba hacerse un espacio para sentarse correctamente.
- 'Eeeh Doc, creo que nadie nos estaba siguiendo'- dijo Bugs sacudiendo un poco la cabeza como si intentara deshacerse de un mareo. Abriendo sus ojos despacio miro por la ventana trasera del auto, efectivamente nadie iba detrás de ellos. Solo había caricaturas normales pasando alrededor, mirando el auto con curiosidad.
- '¿Todos están bien?'- pregunto Mickey, deshaciéndose del firme agarre a la puerta y descansabrazos de su asiento, con tal de ver hacia atrás, dejando que sus ojos cayeran principalmente sobre Donald.
Viéndolos hacer un intercambio de miradas, Roger aparto sus ojos de ellos.
¿Qué era lo que estaba haciendo?
- 'Todo bien'- confirmo Donald ofreciendo una sonrisa que no tardo en calmar la preocupación de su pareja.
- 'Entonces, dejando nuestra pequeña experiencia con la muerte de lado'- interrumpió Bugs atrayendo la mirada tanto del rubio como del principal de Disney. –'Eeh… ¿No pudieron hacer nada que resultara mas obvio? Tal vez dejarle un recado que dijera "Te estamos siguiendo atte: Daffy Duck y Donald Duck. Sin parentesco… creo"'- dijo con un tono sarcástico y burlón que no tardo en pintar una mueca en los labios gruesos de Daffy y un ceño fruncido con las cejas claras de Donald.
- '¡¿Disculpa, Dientón?! ¡Nosotros hicimos todo el trabajo pesado aquí! Gracias a nosotros tenemos una pista'- saco un sobre amarillento de debajo de su camisa, mostrándolo con orgullo.
- 'E identificamos su auto'- agrego Donald cruzándose de brazos, luciendo igual de orgulloso que el apiñonado.
- '¿Qué fue precisamente lo que consiguieron ustedes dos, par de idiotas?'- carraspeo Daffy apartando el sobre de la mano enguantada que intento tomarlo.
- 'Eeh Duck, ¿Tomaste eso de su cuarto?'- el tono de voz de Bugs sonaba ahora un tanto alterado con gotas de molestia.
- 'Si'- respondió casual, sin comprender del todo la razón por la que el pálido sonaba tan molesto. –'Dijiste que buscara pruebas o pistas ¿No, dientón?'-
- 'Si, pero … ¡algo pequeño, Daff! ¡A esto me refería con ser demasiado obvios!'- arrebato el sobre sacando provecho de los brazos largos que poseía.
- 'Bueno, al menos yo no abolle su auto'- soltó en su defensa y de inmediato una mirada de enojo por parte de Donald fue lanzada hacia él.
Ignorando la pelea entre los dos originalmente patos, Roger se limito a mirar el sobre aun sellado y en la mano enguantadas de Bugs.
No era como si supiera que había dentro, de hecho, no tenía la más mínima idea, pero ¿Qué tal si era información sobre él? ¿Qué tal si ahí dentro estaba escrito algo sobre el plan real y todo se venia abajo?
Sintió su corazón acelerarse y las manos bajo sus guantes amarillos comenzaron a sudar.
Por lo menos en esta forma no era tan obvia su expresión de pánico o al menos eso esperaba.
Aprovechando la discusión y los intentos de Bugs y Mickey por calmar a sus parejas, se apresuro a arrebatar el sobre de ese guante blanco.
No era precisamente que tuviera miedo de cualquiera de esos cuatro, pues sus personalidades son generalmente amistosas, pero… recordaba haber visto a Donald noquear a un tiburón con solo un puñetazo y ni hablar de las tendencias bélicas de los Looneys.
Arriesgarse a ser descubierto estando todos en un solo auto no es el mas conveniente de los escenarios.
No podía decírselos… no aún.
- '¡Veamos que hay aquí!'- exclamo con un ánimo fingido que seguramente no concordaba con el extraño temblor en sus manos y el sudor por su frente.
- '¡Basta!'- grito Bugs, rodeando al rubio con sus brazos, mientras que Mickey sostenía las manos de Daffy. - 'Si vamos a hacer esto, mas vale que dejen de estar peleando como niños todo el tiempo'- pellizco la mejilla de Donald.
- '¡El empe!'- intentaron decir en unisonó.
- '¡No quiero oírlo!'- reprendió Mickey llevando una mano a los labios del apiñonado para callarlo. –'Bugs tiene razón. Basta de peleas'-
Ignorando la discusión en el asiento de atrás, abrió el sobre, pero dentro solo había hojas.
Algo confundido, las fue sacando una a una.
Eran otros dibujos animados. Otras caricaturas como ellos…
Pero para su desgracia…
Sintió su corazón acongojarse y sus ojos se cristalizaron.
La sonrisa que fingía seguía ahí, no tan amplia como antes. ni tan reluciente como era originalmente, de hecho, era una sonrisa que se había quedado estática en su rostro, a pesar de sentir un intenso dolor en su pecho.
Los conocía a todos y a cada uno de esos dibujos en aquellas hojas con descripciones, direcciones y teléfonos. Era casi una guía de donde y como localizarlos.
Y en ese catalogo se encontraba aquella tetera parlante que suele cantar en su cafetería favorita, la sonriente puerta del centro comercial que recibe a todos con alegría, el simpático perro que suele patrullar por el parque, el adorable zapato que deambula por las calles y un taxi… pero no cualquier taxi…
- 'Benny'- murmuro apretando con fuerza las hojas que ahora temblaban en sus manos.
¿Qué era esto? ¿Las próximas víctimas? ¿Los próximos dibujos que secuestrarían y que probablemente borrarían con el DIP?
- '¿Benny?'- cuestiono Mickey a su lado, pasando el resto de las hojas para enseñarlas a los demás. –'¿Benny… el taxi? ¿Roger?'- su voz sonaba bajo y notablemente preocupada.
Desde la amenaza de Herman a estado actuando en modo automático, llevando todo con la mejor actitud que era capaz de tener. Con una firme esperanza de que todo saldría bien, que ellos estarían bien y que al final todo se resolvería o que tal vez Herman recapacitaría… pero ¿Benny?
Bebe Herman… no, Herman, sabe bien que Benny es de sus mejores amigos, de los pocos que visita a diario, con quien adora salir a pasear junto con Jessica y de los que han disfrutado tanto como él de su estadía en ToonTown.
Esta no era una coincidencia. Este era un golpe directamente dirigido a él.
Y si aquello no era un golpe… era por lo menos una clara advertencia.
- '…ger'- escucho a lo lejos. –'Roger.'- la voz se volvió más clara. –'¡Roger!'- apartando la mirada de la fotografía, descripción y dirección que yacían sobre el papel con el nombre de Benny, dirigió sus ojos a quien lo llamaba, encontrándose con el aspecto preocupado y confundido de sus cuatro acompañantes. –'Doc, ¿Te encuentras bien? ¿Si es Benny?'- extendió su mano pidiendo el papel que tenía entre las suyas.
Dejando ir la hoja para ponerla sobre las manos enguantadas de Bugs, una palma fue puesta sobre su hombro haciéndole mirar de reojo a Mickey.
- 'No te preocupes'- aseguró el de ojos color avellana.
- 'Bueno, esto cambia las cosas'- dijo Bugs, pasando de largo a Donald para darle la hoja a Daffy. –'Lo pensé cuando se les ocurrió básicamente alertarlo, pero… creo que ahora lo tendremos que hacer.'-
- 'Supongo que tienes razón, Bugsy'- murmuro el apiñonado sin apartar la mirada del papel al que se asomaba Donald también.
- 'Daff, vamos de regreso a ese hotel.'- Indico el pálido atrayendo la atención de todos incluyendo la suya. –'Nos ocuparemos de esto de una vez por todas.'-
- '¿Ocuparnos?'- Soltó Donald observando algo confundido al de cabello plateado.
- 'Tu tranquilo, Rubiecito. Deja que los profesionales se encarguen de esto'- Esbozo el apiñonado sacudiendo juguetonamente el cabello claro para disponerse a salir del auto. –'Hazte a un lado zanahoria'-
Su puerta fue abierta y una mano le fue otorgada para invitarlo a salir.
Dirigiendo sus ojos al apiñonado, lo miro por unos segundos antes de sonreír y tomarle la mano, siendo jalado rápidamente, acabando por chocar con su cuerpo.
- 'Gracias'- murmuro forzándose a reír un poco.
- 'Vamos a atrapar a ese idiota'- dedos acariciaron su mejilla en un gesto cariñoso que lo relajo un poco a pesar de la sonrisa maliciosa en el rostro de Daffy.
Sentándose junto a Donald, sintió su estomago contraerse.
Benny estaba en peligro y ahora se hallaba arrastrando a una trampa a cuatro de los dibujos que mas lo han ayudado desde el inicio de su existencia.
Sonreía, pero lo cierto es que se estaba desmoronando por dentro.
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Bugs' POV
Si aquellas hojas con información de caricaturas eran objetivos, entonces ese sobre era sin duda algo que el tipo iba a requerir, posiblemente algo que olvido al salir y algo que de seguro regresaría a buscar.
Por eso estaban ahí.
Respiro hondo colocando sus brazos detrás de la cabeza intentando ponerse cómodo a pesar de estar en el suelo, rodeado de polvo que seria el doble de molesto si se encontrara en su forma original. Quitar el polvo de su pelaje siempre era una tarea compleja de realizar, pero en esta forma… toda esa tierra y suciedad no era realmente algo molesto.
Miro a su costado, viendo como Daffy vigilaba la puerta con atención, sosteniendo en sus manos aquel bate de béisbol de madera que sabiamente pusieron en una de las maletas.
Un arma de fuego llama mucho la atención, los yunques y explosivos también son demasiado ruidosos. Por lo que fue un descarte fácil.
Él por su parte llevaba un mazo y por si acaso algo salía mal, una pistola desintegradora sin duda haría hablar al idiota sin requerir de ningún tipo de pólvora.
El único inconveniente de esta fase dos del plan era que cuando regresaron al hotel el auto del hombre con sombrero de copa ya no estaba, lo que cambiaba la idea de perseguirlo por ToonTown a solo esperar por él en la habitación de hotel.
No sabían a que hora regresaría, pero por el estado del cuarto donde hallaron una maleta en el closet, entonces sabían que volvería por lo menos una vez más.
Además, estaba el detalle del sobre. Si esa información es útil para él, entonces definitivamente debe de regresar.
Sin embargo, hay un pero en esto, otra posibilidad que debió de haber ocurrido en esos quince minutos que les tomo regresar al hotel después de su patética huida…
¿Qué tal si noto la ausencia del sobre?
No sabían con que tipo de dibujo estaban lidiando, pero por la descripción de Daffy diría que es con tipo bastante objetivo y con por lo menos una buena cantidad de inteligencia como para secuestrar hábilmente a una caricatura, si es que ese era realmente su trabajo.
Pero aun y con esa posibilidad en mente, su mejor apuesta es esperar.
Esperar que el tipo no haya sido tan listo como para dejar su habitación intacta para no levantar sospechas y se huyera para no regresar, esperar que entrara por esa puerta ese preciso día, esperar que no fuera tan fuerte como para derribarlos a ambos y finalmente… esperar que no resultara mas inteligente que ellos.
- 'Mejor que en las plumas'- escucho decir a Daffy y sus ojos volvieron al azabache solo para darse cuenta de que en algún momento su atención se había vuelto hacia la puerta –'No es cómodo, pero tampoco me tomara una hora quitármelo de encima'- ojos verdes inspeccionaban las manos apiñonadas moviendo dedos delgados, explorando la sensación del polvo en ellos.
- 'Lo mismo pensé yo, Duck'- soltó una risa corta, divertido ante la idea de que ambos llegaron a la misma conclusión. –'Lo que si es una molestia es… esto'- señalo hacia el angosto espacio bajo la cama.
Si estuvieran en su forma original, los dos cabrían debajo de una de las camas y la base no estaría tan cerca de su rostro.
- 'Los dos cabríamos'- lo vio asentir y Bugs amplio su sonrisa.
- '¿Es más alto que yo?'- cuestiono queriendo saber un poco mas sobre el hombre que la descripción rápida que brindo su pareja cuando estaban con los demás.
- 'Como por cinco centímetros, el tipo es casi de la altura de Michael… o tal vez mas alto'- hizo una señal por encima de su cabeza para darse a entender.
- '¿Musculoso?'-
- 'No realmente… pero tampoco se veía como un enclenque'- un gesto divertido y Bugs sonrió ante el detalle de verlo ser tan expresivo inclusive en esta forma.
- '¿Guapo?'- pregunto con un tono juguetón que provoco una mirada de fastidio. –'Es solo una duda'- se encogió de hombros ofreciendo una sonrisa inocente.
- 'El tipo tiene la cara de un psicópata. Si eso lo hallas atractivo entonces, si supongo que es guapo… con un bigote extraño, pero no está mal'- mascullo reacomodándose sobre el duro piso.
- 'Humm bigote…'- entrecerró los ojos intentando imaginarse al hombre, pero fallando en hallarlo de alguna forma atemorizante. –'Prefiero los sociópatas, después de todo llevo años saliendo con uno'- una mirada coqueta y aun se sentía extraño contemplando al apiñonado.
Estaba acostumbrado a ver hacia aquel pato con su pico grande y lunáticos ojos verdes, que se la pasa de un lado a otro llevando un "clap clap" en su andar. Obviamente aún no se sentía del todo cómodo coqueteando con el dibujo humanizado de Daffy, pero estaba empezando a agarrarle confianza, notando rastros de su pato en el joven hombre a un par de metros de él.
- 'Pff Que coincidencia, Bugsy. Yo también llevo años saliendo con uno'- una media sonrisa en esos labios gruesos y los dedos de sus pies se contrajeron.
No era el momento ni mucho menos el lugar, pero… aun estaban esperando por el idiota de sombrero de copa, se hallaban solos en la oscuridad tenue de ese cuarto de hotel y no sabía cuántas oportunidades más tendrían así…
Reacomodándose sobre el duro suelo, se atrevió a encaminar dedos curiosos y enguantados hacia aquella mano sosteniendo firmemente el bate de madera.
Recorrió nudillos morenos, tentando la piel tersa que no pudo evitar comparar con el suave plumaje negro que normalmente cubría a su pareja.
Aun a través de los delgados guantes era capaz de sentir huesos y venas. A pesar de ser solo dibujos humanizados era increíble que tuvieran tantos detalles.
- 'Es raro'- soltó burlándose de si mismo, por extrañar el plumaje que movía con sus caricias.
- '¿Qué es lo que haces, Dientón?'- susurro atrayendo su atención a los ojos verdes que esperaban una respuesta. –'¿Enserio? ¿Aquí?'- alzo una ceja inquisitiva que hacia un juego sensual con la media sonrisa burlona en su rostro
- '¿Por qué no, Doc? Por fin estamos solos'- se encogió de hombros, acercándose un poco más.
Disminuyo la distancia entre ellos. acabando tan cerca que podía sentir el aire cálido salir de labios oscuros y bien formados. Tentó los pómulos, acaricio la curvatura de su nariz y adentro sus dedos entre mechones negros para acabar rozando su oreja.
Escuchándolo reír, aparto su vista del suave cabello para posarla sobre los ojos verdes.
- 'Te mueres por un beso ¿No, Bugsy?'- el tono bajo y juguetón provoco un temblor placentero por su cuerpo.
Hubiera soltado la respuesta filosa que se formó en su mente, si tan solo aquella mano no hubiera acariciado su cabello y mejilla con una delicadeza que le recordó dedos emplumados que toqueteaban sus largas orejas y jugueteaban con sus bigotes.
Respirando cálido se atrevió a tocar aquellos labios besando su boca en un choque torpe causando un sutil quejido de dolor ante el cual susurro un risueño "lo siento".
Lo intento una vez más, reacomodando sus labios sobre los carnosos de su pareja y la diferencia entre besar el liso pico del pato y esos labios bastos era abismal y al mismo tiempo familiar, pues sus labios son frescos y el grosor lo invita a morderlos y pasear su lengua sobre ellos, una sensación similar a la que causa aquel pico anaranjado.
La lengua que se encontró con la suya y los dientes que jalaron su labio superior, era algo nuevo y excitante, hasta el punto de hacerlo sonrojar y calentar su cuerpo por completo.
Entreabrió sus ojos ante el sonido del beso, pues necesitaba ver la expresión en ese rostro tan nuevo, pero lo único que consiguió fue toparse con la mirada de su pareja, quien lo observaba con un brillo que conocía bastante bien.
Se separo despacio, recuperando el aliento por un instante, mientras en su cabeza comparaba los besos del pato con el que lleva años saliendo, contra los besos de aquella forma exótica que empezaba a moverse, poniendo manos sobre sus mejillas, recorriéndolas con pulgares que tocaron hasta sus cejas.
Si el brillo en esos ojos significa lo mismo que en los de su pato, entonces posiblemente…
Sus labios fueron capturados en un beso hambriento y profundo que lo hizo jadear, y pronto fue movido hasta abrirle paso al azabache, dejándolo salir debajo de la cama.
Labios sorbiendo su lengua y el exquisito cuerpo color chocolate parecía hacerse pequeño ante el suyo, invitándolo a posarse sobre su pareja. invitación que declino para guiarlo hasta una de las camas, donde lo vio recostarse sin objeción alguna y rodearle el cuello para besarlo nuevamente.
Besarlo se siente bien, besarlo en esta forma es nuevo, suave y seductor… simplemente no puede tener suficiente y por la forma en que Daffy le jala el cabello y lo mantiene cerca, esta seguro de que el apiñonado opinaba lo mismo.
Por eso no se sorprendió por las piernas que rodearon su cintura, ni por el instintivo movimiento de su cadera frotándose contra el cuerpo del apiñonado, buscando excitar a alguien que parecía de acuerdo con la idea de explorar sus cuerpos en el lugar y momento menos indicado.
Bugs no hubiera titubeado en quitarle la ropa, ver como lucia desnudo, recorrer cada centímetro de piel con sus labios y lengua, besarlo hasta dejarlo sin aliento, y simplemente aprovechar al máximo esta transformación para explorarse como la primera vez… si tan solo la puerta no se hubiera abierto.
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Daffy's POV
¿Qué era lo que tenia que hacer uno para obtener un poco de privacidad?
Era culpa del dientón por seducirlo y excitarlo hasta hacerlo perderse entre la sensación de labios cálidos, una lengua suave y hermosa piel decorada con pecas sutilmente salpicadas por todos lados.
Resultaba raro, pero quería ser tomado, deseaba verlo desnudo, sentir sus manos suavizarle el pecho o estrujar sus piernas, tal vez tentar esos dientes inusualmente largos a morder su cuello o rozar su entrepierna.
Sin embargo…
Recargo el bate de béisbol contra el suelo para ponerse de pie.
El sabor metálico de la sangre no es algo a lo que este acostumbrado y sangrar por simples golpes seria sin duda una desventaja en el cuerpo de un Looney acostumbrado a recibir mas golpes que un saco de box, a caer, tropezar y a probar tanta pólvora que es impresionante que el aroma de la misma no se le haya pegado a las plumas permanentemente.
Ese cuerpo capaz de ser tan sensible a cambios de temperatura, deseos sexuales y pequeños toques, es pésimo en coordinación, pésimo para resistir golpes y esta mas que seguro que no soportaría un explosivo ni, aunque fuera uno pequeño.
Por eso en palabras simples… manejar al idiota ha resultado mas complejo de lo esperado.
Escupiendo el cumulo de sangre en su boca, se limpio toscamente antes de echar un vistazo al imbécil del bigote que seguía pegando a Bugs contra la pared, amenazándolo con un firme cuchillo contra su cuello.
Algo aterrador de ver, pero no realmente efectivo, no estando los dos. Aun cuando lo haya derrumbado humillantemente fácil con un par de golpes, el idiota estaba lejos de noquearlo, pues no estaba ni cerca de tener la fuerza de Taz y vaya que ha tenido varios encuentros con el demonio de Tasmania.
Sosteniendo con fuerza el bate se escabullo detrás del hombre de sombrero de copa.
- '¡Oye, imbécil!'- volvió la cabeza y aprovechando la distracción del criminal, un derechazo con guante blanco proyecto contra la fuerte mandíbula.
El hombre se tambaleo, retrocediendo un par de pasos, apertura mas que suficiente para noquearlo.
Sostuvo el bate con ambas manos, rodo los hombros para relajar y los años de juegos absurdos de béisbol han sido suficiente para enseñarle a batear como todo un profesional.
Golpe contra el rostro sombrío y el hombre cayo en seco. Como un árbol al ser talado.
Paso una mano entre sus mechones, antes de echar un vistazo a Bugs.
- 'Buen trabajo, Doc'- rio limpiándose la sangre que escurría por su nariz. –'Si tuviéramos que actuar en esta forma no duraríamos nada ¿Te imaginas a Wile siendo atropellado por un tráiler en una forma así? O lo que te pasaría si Elmer descargara su escopeta en ti… Yikes'- negó con la cabeza, recuperando el mazo que olvido debajo de la cama.
Solo lleva una camisa abierta dejando ver piel blanca adornada con pecas y la sensación del beso sigue creando un cosquilleo en sus labios, por eso aparto los ojos.
¡¿Qué era lo que tenía que hacer uno para obtener un poco de privacidad?!
- 'Quedaría como queso cheddar permanentemente'- Se abrocho el pantalón que manos curiosas desabrocharon antes de la interrupción.
- 'Dame una mano, Daff'- pidió Bugs, tomando un brazo del hombre para jalarlo hacia la silla que había arrastrado al centro la habitación.
Mas frustrado que cansado, tomo de mala gana el brazo del bigotudo y entre los dos se las ingeniaron para sentarlo en la silla.
- '¡Todo esto es tu culpa, dientón!'- señalo el golpe enrojecido en su mejilla y cerca de su boca, que empezaba a dolor. –'Si hubieras estado atento en vez de echarte sobre mí, esto no hubiera ocurrido'-
- 'Si, si, Doc. Todo es mi culpa'- rodo los ojos. –'Y seguramente mi camisa se desabrocho sola y te obligue a tener una erección'-
Una sonrisa coqueta por parte del pálido y aparto la mirada otra vez.
- 'Casi'-un puchero y Bugs solo soltó una risa ligera, sonrojándose un poco.
- 'No hay nada de que preocuparse, Doc'- le entrego una cuerda y comenzaron a atarle los brazos y piernas. –'Podremos…'- sus mechones de cabello fueron revueltos por aquella mano enguantada. –'terminar esto después'- acaricio sus labios.
Sintiendo su rostro arder, acabo los nudos tan rápido como pudo, fingiendo un ceño fruncido para ocultar su vergüenza.
Tomo la cinta canela de debajo de la cama y cubrió la boca del hombre.
- 'Ve por…'- aclaro su garganta, incomodo por la sensación de ojos azules sobre él. –'Ve por los cantarines, Dientón'-
- 'Lo que digas, Daff'- un guiño juguetón antes de irse y el apiñonado sintió su corazón acelerarse.
Escuchándolo salir, aprovecho los pocos minutos de privacidad para retomar la compostura, intentando olvidar besos húmedos, dedos tanteando su ropa interior y el movimiento sensual de esa cadera frotándose sugestivamente contra la suya.
Haciendo una mueca, el calor de su cuerpo se alzó, sonrojándose aun más.
Los años no han pasado en vano y no es que no disfrutara de su intimidad con el conejo, pero las diferencias de esta nueva forma han sido suficiente para excitarlo en cuestión de minutos, dejándolo caliente y frustrado a pesar del golpe del hombre que lo tiro al suelo.
Debía dejar esto de lado, no era el momento de estar…
Escucho la puerta abrirse y el primero en entrar fue Roger, prácticamente corriendo al encuentro del hombre, mientras que detrás de él iba Bugs, solo un par de pasos frente a los de Disney.
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Aaahhhh he tenido tanto trabajo que mis dos neuronas o están enfocadas en el o completamente agotadas, por eso no he podido escribir casi nada.
¡Espero que sea de su agrado! ¡Muchas gracias por los reviews y su apoyo! Gracias Tuli, Relikvie, Arami, LizM50, CamixaBFL, anamaragamer123, Novazul, Cybell, DarkGirl089!
¡Les deseo una linda semana! Y espero que me deseen suerte en este nuevo puesto que traigo hehehehe a ver cómo me va.
