Capítulo 7. Traiciones.
"¡Te dije que no te quería volver a ver por aquí!", Haruka gritó molesta.
"¡¿Qué es todo esto?!", Seiya ignoró las palabras de la rubia y señaló las prendas en el suelo.
La corredora rió con arrogancia, "jajaja, ¿y qué más podría significar? No se necesita ser un genio para saberlo".
"¡¿Cómo te atreves?!", a Kou le estaba comenzando a hervir la sangre.
"Yo jamás haría algo así", dijo Tenoh con sarcasmo.
"¡Te daré tu merecido!", la paciencia del moreno se agotó. Corrió hacia la rubia y lanzó un puñetazo.
Tenoh esquivó el golpe sin dificultad, "estás muerto". Gracias a sus entrenamientos, contaba con gran destreza. Lanzó un puñetazo al rostro del chico.
Seiya perdió el equilibrio, pero logró sujetarse de la pared, llevó una mano a sus labios, notando su mano manchada de sangre, "esto es la guerra".
El chico dirigía golpes hacia la rubia, pero todos sus esfuerzos eran en vano, ya que ella era muy ágil. Logró tomarla de la chamarra y lanzarla contra la pared.
Haruka sobó uno de sus hombros, "Nada mal, pero no será suficiente contra mí".
No dejaban de tirar las cosas a su paso, otras se rompían al impactar contra el suelo.
Kou tuvo un movimiento acertado que impactó en el ojo derecho de la corredora.
Tenoh sintió un líquido caliente escurriendo de su ceja, se limpió con una mano, miró la sangre y sonrió, "podría estar así todo el día, hasta matarte".
El chico se puso en posición de pelea, "quiero ver que lo hagas".
….
La aguamarina escuchó ruidos y gritos que provenían del living, situación que le pareció muy extraña, ya que en el departamento sólo se encontraban, su viento y ella. Al legar al sitio, presenció una escena que jamás hubiera imaginado.
La rubia tenía completamente sometido al chico, quien permanecía en el suelo boca abajo, siendo sujetado por un brazo que era presionado contra su espalda.
"Que patético eres", Tenoh se sentía victoriosa.
"¡Haruka!, ¡Seiya!, ¡¿Qué está pasando aquí?!", la violinista estaba confundida.
"Mich…", la rubia soltó de inmediato a Kou.
"Mi amor, disculpa que me tomara el atrevimiento de entrar, no quería despertarte y preferí hacer uso del juego de llaves que tengo. Yo sólo quería que habláramos las cosas, pero no esperaba…", Seiya quiso mostrarse calmado ante su exnovia.
"¡No me digas mi amor!, ¡Lo nuestro se TERMINÓ!", Kaio estaba harta.
"Tú me pediste un tiempo, jamás me hubiera imaginado que sólo era una excusa para acostarte con él, ¡¿Cómo pudiste?!", señaló a la rubia. "¡Cinco años de relación tirados a la basura!", se sentía humillado.
"Seiya, por favor, vete", la violinista no quería más problemas.
"¡¿No te das cuenta?! ¡Sólo eres una más para su colección!, ¡él jamás te amará!", el moreno estaba furioso.
Haruka empezó a sentir mucha ira, "¡Cállate!, tú no sabes lo que siento por ella".
En medio de la discusión, una mujer de negros cabellos aprovechó que la puerta principal estaba abierta para ingresar al apartamento, los presentes estaban tan ocupados que no notaron su presencia. "Te crees tan perfecta, pero no lo eres, todos sabrán la clase de persona que es Michiru Kaio", sacó su móvil y comenzó a filmar.
Kou miró a la rubia, "sólo eres un playboy muy sobrevalorado que cree que tiene a todas las chicas a sus pies, pero no es así, estás destinado a quedarte solo, porque ninguna mujer querrá pasar el resto de su vida con alguien como tú. La verdad duele, ¿no lo crees?".
"¡Tú no me conoces!", Tenoh se lanzó contra el chico, lo sujetó de la camisa y comenzó a golpearlo.
"¡Haruka!, ¡basta!", la violinista detuvo a su pareja.
Seiya, se puso de pie con un poco de dificultad, ya que se encontraba malherido, "Michiru, Haruka es un violento, ¿esa clase de hombre quieres en tu vida?".
"Eso no es verdad", la corredora se dirigió hacia su sirena, no quería que creyera en esas palabras.
Kou aprovechó que Tenoh se había distraído, tomó un pequeño florero que se encontraba a un costado de él y lo impactó contra la rubia cabellera.
"¡AAHHHHGGGG!", gritó Haruka y llevó sus manos a la cabeza.
Rei salió del lugar para no ser descubierta y entró con rapidez a su departamento, teniendo en su poder una importante evidencia de todo lo que había ocurrido. "Michiru Kaio, veamos qué opina Haruka cuando gracias a ti se haya terminado su carrera".
"¡Seiya!, ¡¿Estás loco?!", Kaio auxilió de inmediato a su enamorada.
En un instante, el semblante de la rubia cambió, el dolor se había ido. Se giró hacia el moreno, en sus ojos podía verse un fuego que ardía con tanta intensidad y en su mente existía un único pensamiento, -acaba con él-. Lanzó puñetazos con gran agilidad, impactando en distintas partes del cuerpo de Seiya, éste, al ver que no podría esquivarlos, intentó cubrirse para que fuera menor el daño.
"¡Haruka!", Michiru intentaba parar a la rubia, pero era inútil, toda la cordura, se había ido.
Tenoh alzó al chico por el cuello, se detuvo unos segundos para mirarlo, para contemplar la escena y grabarla en sus recuerdos. Rió con total maldad, "jajaja, si pudieras ver tu cara, llena de miedo. Siempre que me veas, recuerda ese temor y lo poco que vales". Lo dejó caer al suelo.
Seiya tosió y llevó sus manos a su cuello, "playboy". Se levantó con las pocas fuerzas que le quedaban y caminó con torpeza hacia la salida, "ríe mientras puedas, pronto lo único que te quedará de Michiru, será su virginidad, ella se alejará de ti y no sabes cuánto voy a disfrutar verte sufrir".
"No me importa lo que digas de mí, pero no te permitiré que insultes a Michiru", Tenoh alcanzó al chico y le solt+o un puñetazo en la cara.
En esta ocasión, la pelea se desarrollaba en el pasillo de ingreso a los departamentos de ese piso.
Haruka había perdido la cordura, en su mente sólo se repetía la misma frase, -nadie va a manchar el honor de mi sirena-. Con uno de sus pies logró tirar nuevamente al moreno, ya en el suelo, empezó a patearlo.
"¿Qué está pasando?", Rei salió de su apartamento y fingió no saber lo que ocurría. "¡Ese tipo es un salvaje!, ¡suéltalo!", gritó.
Michiru jaló a la corredora de la chaqueta, "¡Haruka!, ¡Déjalo ya!".
Las palabras de la aguamarina la detuvieron, "solo porque tú me lo pides".
Hino asistió a Kou, "ven Seiya, te curaré en mi departamento". Pasó un brazo por su cuello y le ayudó a caminar hasta su hogar.
"Haruka, debemos llevarte al hospital", la violinista estaba preocupada.
"No hace falta, estoy bien", la corredora acomodó su chaqueta como si nada hubiera sucedido.
"¡Te golpearon en la cabeza!", hizo énfasis la aguamarina al ver los rubios cabellos manchados de sangre.
"Voy a estar bien", la rubia no le dio importancia.
Michiru se cruzó de brazos, "Haruka Tenoh, iremos al hospital y punto".
La corredora giró los ojos, pero no tuvo otra alternativa más que aceptar, "está bien".
La violinista fue en busca de su móvil para llamar un taxi, ya que su viento no podía manejar en ese estado.
…
Hospital general de Tokio
El taxista estaba sorprendido de tener como pasajero al corredor de Japón más famoso del momento, pese a ello, no se animó a pedirla una fotografía, ya que su aspecto lucía mal.
Ya en el hospital, la aguamarina sacó su celular y realizó una llamada, "Hola Ami, sé que no hemos hablado por algún tiempo, pero tengo una emergencia. Estoy afuera del hospital". Le dieron una serie de indicaciones y luego cortó.
"¿Entonces?", la rubia quería pasar ahí el menor tiempo posible.
"Sólo sígueme, yo me encargo", la violinista tomó a su pareja de la mano.
Como ya era costumbre, a cada paso que daban, llamaban la atención de los presentes.
Llegaron a recepción, "disculpe, soy Michiru Kaio, vengo con la doctora Mizuno".
La recepcionista reconoció el nombre y siguió las instrucciones dadas, "por aquí". A la mujer le sorprendió la presencia de Tenoh.
Las llevo a una oficina y les dijo que esperaran, "la doctora Mizuno vendrá en unos minutos".
La empleada se había retirado, quedando las dos chicas solas en ese lugar, por lo que Michiru aprovechó la oportunidad, "¿por qué lo hiciste?".
"Porque no iba a permitir que se burlara de nuestra relación, yo te amo", la corredora abrazó a su sirena por la cintura.
"Pero lo que hiciste no fue lo correcto", Kaio condenó las conductas de su pareja.
Fueron interrumpidas por la presencia de una mujer, "buenos días".
"Hola Ami", la aguamarina saludó a su amiga, dándole un caluroso abrazo. "Haruka, ella es la doctora Mizuno; Ami, él es…".
La peli-azul completó, "sé quién es, Haruka Tenoh, el corredor de autos". Miró la ceja de la corredora, "supongo que para eso me llamaste".
"En realidad la de la ceja no me preocupa, sino ésta", giró la cabeza de su pareja y le mostró la otra herida".
Ami se sorprendió al ver la lesión, "tendremos que hacer algunas radiografías y…sé que eres una figura pública, pero debemos rasurar el área afectada".
Tenoh frunció el ceño, "eso jamás, nadie va a tocar mi cabello".
"¡Haruka!, no seas terco, es por tu bien", la aguamarina quería hacer entrar en razón a su viento.
"Está bien preciosa", la corredora dejó de lado su capricho.
"Un momento, ¿ustedes son novios?", Mizuno estaba confundida.
"Si", los celos de la rubia comenzaron a surgir.
"Ami, sé que no hemos hablado recientemente, pero hace poco terminé mi relación con Seiya, ahora Haruka y yo estamos juntos", Michiru abrazó por el brazo a Tenoh.
"¡Oh!, una disculpa chicos, no quería incomodar", la peli-azul se sintió avergonzada por sus palabras. "Pienso que hacen linda pareja", soltó una leve risa.
"Gracias, Ami", un pequeño rubor surgió en las mejillas de la violinista.
"Bien, comenzaré con los estudios correspondientes para evaluar el estado de salud de Haruka", Mizuko recordó las heridas de la rubia.
…..
La aguamarina tomaba un té en la cafetería del hospital. "Minako, hoy no podré ir al instituto", había decidido llamar a su amiga para que ésta no se preocupara por su ausencia en el trabajo.
"Michiru, ¿qué sucedió?, ¿está todo bien?", era inevitable que la ojiazul no se sintiera intranquila.
"Seiya fue a mi departamento, se encontró con Haruka y pelearon. Vinimos con Ami, ya que Haruka tiene unas leves heridas, pero no hay de qué preocuparse", resumió la violinista.
"Cualquier cosa que necesites, no dudes en llamarme", Aino le mostró su apoyo a la aguamarina.
"Muchas gracias Minako, te veré luego", Michiru terminó la llamada.
…
Unas horas más tarde.
Michiru recibía una llamada de la rubia para que volviera al consultorio de la doctora Mizuno.
"¿Cómo se encuentra Haruka?", fue lo primero que preguntó la aguamarina, luego de llegar a la oficina.
"Se encuentra fuera de peligro, afortunadamente ambas heridas no eran tan profundas, por lo que bastó con puntos de sutura. No hay daño en el cráneo, ni inflamación del cerebro", explicó Mizuno.
La rubia se miraba en un espejo, "espero que no se note tanto".
"Traté de rasurar la menor cantidad de cabello posible", Ami era una doctora muy profesional.
Michiru se cruzó de brazos, "¡Haruka!, eso es lo menos importante".
Tenoh abrazó a su novia por la cintura, "quiero verme a la altura de mi princesa".
La violinista se sonrojó, "pero si eres muy guapo".
"Lamento interrumpir chicos, pero debo atender otros pacientes", fue un momento incómodo para Ami. "Te daré unos analgésicos por si presentas dolor de cabeza, deberás tomar uno cada 12hrs y sólo en caso de dolor. Si presentas algún otro malestar, puedes venir al hospital sin problema", le entregó un frasco de pastillas a la rubia.
"Te lo agradezco mucho Ami", la aguamarina dio las gracias a su amiga.
"Muchas gracias doctora Mizuno", Haruka también agradeció por el servicio brindado.
La pareja fue a las cajas del hospital para pagar y luego partieron del lugar.
…..
Apartamento de Michiru.
Decidieron que volverían al hogar de la aguamarina, ahí almorzarían algo con calma, sin estar en el ojo público.
Terminaron de almorzar y dieron inicio a la labor de limpiar el desorden del día anterior.
"Luego de esto…. ¿Qué quieres hacer?", la corredora tenía la intención de pasar el día entero con su novia.
"Nada", la aguamarina miró con reprobación a su pareja.
"Mich, ¿qué pasa?", Tenoh no entendía.
Kaio frunció el ceño, "¡Haruka!, ¡Tienes entrenamiento!".
La rubia llevó sus manos a la cabeza, "¡Es verdad!, debo llamar al entrenador". Metió su mano en uno de los bolsillos de su pantalón y extrajo su celular. Curiosamente el dispositivo comenzó a sonar, "¡Mira!, es el entrenador". "Habla Tenoh… ¿qué?, ¿por qué?, yo… está bien, lo veré mañana".
"¿Qué pasó?", la expresión facial de la rubia inquietó a su novia.
"Enciende el televisor", solicitó de inmediato Haruka.
Michiru obedeció sin entender.
"El famoso corredor de autos, Haruka Tenoh, fue captado por un paparazzi en el momento preciso en que golpea a un hombre. Le traemos las imágenes en exclusiva. Para respetar la privacidad de las otras personas que aparecen en el video, sus rostros fueron censurados. Por favor preste atención al siguiente video", narraba un reportero el programa de televisión.
En la pantalla se podía apreciar el momento en el que la rubia golpeaba a Seiya y la aguamarina le pedía que parara, esas imágenes dejaron en completo estado de shock a la rubia, "no, no, no, esto no puede estar pasando…".
Michiru llevó sus manos a su boca, no sabía qué hacer ni que decir, sólo pasaba un pensamiento por su cabeza, -todo es mi culpa-.
Tenoh se levantó de su asiento, "ese estúpido de Seiya, ¡lo voy a matar!".
La aguamarina tomó el brazo de su viento, "¡Haruka!, ¡tranquilízate!, eso únicamente empeorará las cosas".
"¿Qué más podría empeorar?, si ya perdí mi gran oportunidad", los ojos esmeralda miraban en todas direcciones.
"Hey, me tienes a mí", la violinista le dio cobijo en sus brazos.
Haruka abrazó con fuerza a su novia y rompió en llanto, "¿sabes cuánto esperé este momento? Me preparé toda mi vida para esto y ahora lo perdí para siempre".
Kaio consolaba a su pareja, "cariño, todo va a estar bien, ya verás".
La rubia dejó de llorar y rascó su barbilla, "ahora que lo pienso, dicen que el video fue tomado por un paparazzi, pero nadie sabía que estaba en tu departamento…
"Quizás Seiya lo planeó todo…", Michiru no tardó en acusar a su ex novio.
"No", Haruka no tardó en negar dicha premisa. "Cuando me lo encontré en el living, estaba sorprendido de verme. Además, si lo hubiera sabido, no habría ingresado como lo hizo".
"Tienes razón", Kaio continuó pensando. En un destello, una persona vino a su mente, "Rei".
"¿Quién?", la corredora no recordaba a la mencionada.
"Mi vecina de junto, ella debió ser", puso en contexto la aguamarina. "Curiosamente ella no se sorprendió al verte y se ofreció a ayudar a Seiya, algo bastante sospechoso".
"Tienes razón, debió ser ella", la rubia afirmó con la cabeza.
"Esto no se va a quedar así, ahora verá", Kaio se remangó su suéter.
Haruka la detuvo tomándola por la cintura, "Mich, no creo que sea prudente. Ni siquiera estamos seguros si realmente fue ella".
La violinista no tenía dudas, "¡Yo sé que fue ella! Jamás le he agradado".
Tenoh la acercó contra su cuerpo, "si en verdad es la culpable, tarde o temprano recibirá su merecido".
"Pero… ¿Y la fórmula 1?", Michiru no entendía el cambio tan repentino de su viento.
"Debo hacerme responsable de mis acciones, esas son las consecuencias por actuar de manera violenta. Sólo tenía que someterlo, no golpearlo en la forma que lo hice", se notaba la seriedad en la voz de Haruka. "Es lo único bueno que me enseñó mi padre, a afrontar mis actos con la frente siempre en alto".
…..
Por la tarde.
"Bueno, ya quedó", Haruka limpiaba el sudor de su frente con un pañuelo.
"Muchas gracias, cariño", Michiru le dio un dulce beso a su enamorada.
"Así ese cretino no volverá a entrar a tu departamento", dijo triunfante la corredora.
Haruka convenció a su novia de cambiar la cerradura de la puerta principal, para evitar que Seiya volverá a entrar a voluntad. No quiso llamar a un experto en cerrajería, pues temía que pudiera identificar el lugar por el video, y lo último que quería era que se supiera que la chica del video era Michiru; por lo que tuvo que cambiarla ella misma.
"Preciosa", la rubia se dirigió a su sirena.
"¿Qué sucede cariño?", la aguamarina respondió con una pregunta.
"Podemos pasar el resto del día aquí, hoy no tengo ánimos para salir", Tenoh aún se encontraba triste por la noticia que había recibido.
"Claro mi vida, si quieres podemos pedir delivery y ver una película", propuso Michiru.
"Princesa, eres la mejor", la corredora no pudo evitar abrazar y besar a su novia.
….
Día siguiente.
Haruka y Michiru habían tenido una cita como en los viejos tiempos, en donde la rubia era el pequeño secreto de la aguamarina.
La corredora se despertó y miró el reloj que se encontraba a un costado, "las 7 a.m., faltan 2 horas para ver al entrenador Yamato". Volvió a acurrucarse junto a su novia.
"Adoro tus dorados cabellos", dijo la violinista, mientras acariciaba la cabellera de su pareja.
"Michiru, pensé que…", Haruka no había notado que su amada ya se encontraba despierta.
"¿Qué seguía dormida?", soltó una pequeña risa.
"Si", la corredora respondió avergonzada. Luego miró a su sirena con una cara de picardía, "aunque, viendo que ya estás despierta, podríamos aprovechar el tiempo".
Kaio se sonrojó, "me parece una buena idea".
…..
9 a.m.
La rubia llegaba a las instalaciones de su escudería. Movía sus manos con impaciencia, estaba muy nerviosa por la reunión con el entrenador. Llegó a la oficina de éste y tocó la puerta.
"Adelante", habló la voz del hombre.
Haruka entró con total calma, quería mostrarse segura, "entrenador Yamato".
"Tenoh, toma asiento", el hombre le ofreció una silla frente a su escritorio.
La rubia se sentó, "entrenador, yo…".
"Tenoh", interrumpió el castaño. "No me interesan tus excusas, si yo te cité no fue para escuchar tus explicaciones, sino para informarte que sucederá contigo". Apoyó sus codos sobre el escritorio, "Voy a ser directo, el comité solo iba a penalizarte, pero yo me opuse".
"Pero…", la rubia sabía que su mentor era un tipo duro.
"¡Silencio!", el entrenador le llamó la atención a Haruka. Retomó lo que estaba diciendo, "como sabes, yo busco que mis corredores sean un ejemplo, tanto en su vida profesional, como personal. Entonces, no sólo no irás a la f1, además decidí suspenderte de las carreras por 2 años".
"¡¿QUÉ?!", esas palabras fueron como un balde de agra fría para la corredora.
Yamato continuó hablando, "Debes aprender de tus errores y afrontar las consecuencias de los mismos. Esos dos años no sólo te servirán para reflexionar, también los aprovecharás ayudando a otros".
"Entrenador, ¿no le parece que está exagerando?", era demasiado para la rubia.
El hombre se levantó de su asiento y soltó una carcajada, "jajaja…Tenoh, espero que estés bromeando". Tomó a Haruka de su chaqueta, "¿No ves que lo hago por tu bien?". La soltó y dio unos pasos hacia atrás, "lo siento, me exalté un poco". "No quiero que termines como la mayoría de las celebridades que saltan a la fama a temprana edad", volvió a su silla.
"¡Golpeaste a un chico!, ¿no te das cuenta?, ¡es algo grave!", Yamato llevó sus manos a la cabeza.
"Busca una labor social en la que inviertas tu tiempo, que te apasione, en la que quieras dar todo de ti, que llene tu corazón; sólo así podrás recuperar tu honor", el entrenador deseaba que la corredora aprendiera una valiosa lección.
Haruka tenía una mezcla de emociones, -no podré hacerlo cambiar de opinión-, "¿eso significa que mi carrera se terminó?".
Yamato volvió a levantarse, se puso a un costado de la rubia y puso una mano sobre uno de sus hombros, "si no trabajas en ser una mejor persona, si". "Tenoh, tienes un futuro brillante, pero no sólo se necesita talento, también se debe forjar la humildad y el respeto. Trabaja en tu persona, aún no pierdo la esperanza en ti, demuéstrame que no estoy equivocado, Tenoh".
Sacó unos papeles de un cajón del escritorio, "necesito que firmes esto".
"¿De qué se trata?", la rubia empezó a revisar el papeleo.
"El escrito que enviaré al comité, en donde estás de acuerdo con tu suspensión de 2 años, así como tu obligación de compromiso con alguna labor social", explicó Yamato.
Haruka sabía que no había escapatoria, debía firmar esos papeles. Tragó saliva y plasmó su firma autógrafa. Estaba muy molesta por la decisión de su entrenador, se puso de pie y caminó hacia la salida de la oficina, sin decir palabra alguna.
"Lo hago por tu bien", dijo el entrenador para sí mismo mientras veía partir a la rubia.
….
2 p.m.
Michiru caminaba por los pasillos del instituto en compañía de Minako.
"Entonces, ¿crees que fue tu vecina?", cuestionó Aino.
"Estoy segura, tú misma has visto como me mira", Kaio tenía un presentimiento.
La ojiazul afirmó con la cabeza, "tienes razón". "Es una pena que Haruka haya perdido la oportunidad de estar en la fórmula 1", lamentó la situación.
"A veces es muy impulsivo y pierde la cordura. Sólo espero que no le afecte demasiado, no quiero que se deprima", suspiró la violinista.
Minako colocó una de sus manos sobre la espalda de la aguamarina, "tiene una hermosa novia que lo va a apoyar en todo momento".
Michiru sonrió, las palabras de su amiga le levantaban el ánimo, "Minako, siempre estás cuando más te necesito, eres una grandiosa amiga".
Del otro lado de la acera esperaba la corredora.
La ojiazul señaló en una dirección, "alguien te está esperando".
"¿Qué tal todo, Minako?", Haruka saludó a la amiga de su sirena. "Hola preciosa, te extrañé", luego se dirigió a su enamorada.
Michiru tenía miedo de preguntar, "¿Cómo te fue con el entrenador?".
Tenoh miró hacia un costado, intentando evadir, "me suspendió de las carreras de autos por dos años".
"¡¿QUÉ?!", Kaio estaba atónita por la noticia.
Minako se quedó pensativa, al mismo tiempo que acariciaba su barbilla, "no creo que lo haga, sin ti prácticamente está llevando al fracaso a la escudería".
La corredora se cruzó de brazos, "no conoces al entrenador Yamato". Se recargó sobre su vehículo, "Para él no hay nada por encima de la disciplina y los principios. Quizás en esos dos años consiga a otro corredor y yo jamás vuelva a las carreras".
"No digas eso cariño, verás que muy pronto podrás retomar las carreras de autos", la violinista quería darle ánimos a su viento.
Haruka negó con la cabeza, "Mich, eso no va a suceder, mi carrera se terminó".
"Tiene que haber alguna posibilidad", Aino continuaba pensando.
La corredora no tenía más remedio que aceptar la cruda realidad, "sólo queda esperar". Sacó las llaves de su auto, "dejemos ese tema y mejor vayamos a comer, yo invito".
"Creo que yo mejor paso", Aino no quería incomodar a la pareja.
"Minako, por favor, eres nuestra amiga", habló la rubia.
Los ojos azules se iluminaron, "Haruka, ¿de verdad me consideras tu amiga?".
La corredora sonrió, "te lo has ganado, me demostraste ser una verdadera amiga aquél día…".
"Bueno, démonos prisa que ya tengo hambre", la aguamarina no deseaba recordar el suceso del recital.
…
El Porche de la rubia aparcaba frente a la cafetería en donde usualmente asistía el par de amigas.
La rubia empezó a sentirse incómoda al llamar la atención de los presentes en aquél lugar. Las miradas expresaban reprobación, algo que resultaba obvio luego de que el video en donde golpeaba a Seiya se hiciera viral por todos los medios de comunicación.
"¡Agresor!, ¡eres una basura!", un sujeto le gritó a la corredora.
-No vale la pena-, Haruka ignoró al hombre y continuó su camino hacia la mesa del fondo.
"Cariño, si quieres podemos irnos", la aguamarina notó la molestia de su pareja.
"No", respondió en seco la rubia, "no me esconderé, sé que cometí un error, pero eso no me va a arruinar el resto de mi vida".
Una camarera se acercó a la mesa, "buenas tardes, mi nombre es Makoto, yo tomaré su orden".
El trío realizó su orden y esperaron a que los platillos estuvieran listos. El almuerzo transcurrió en silencio, se sentía la tensión en el ambiente, lo mejor era salir de ese sitio cuanto antes.
-¡Que estúpida idea!-, la rubia se arrepintió de su plan para ir a comer.
Finalmente habían terminado de degustar sus alimentos. La corredora fue a la caja para pagar lo consumido. El mismo sujeto se le acercó y le lanzó un vaso de agua, "¡te mereces eso y más!".
"Joven Tenoh, permítame ayudarle", la mesera tomó un pañuelo y se lo entregó a la rubia.
Haruka se sorprendió por el trato amable de la castaña, "gracias". Aceptó la pieza de tela, tocando la mano de la chica al tomarlo.
Un leve sonrojo se formó en las mejillas de Kino, "no hay porqué, todos merecemos respeto". Fue lo último que dijo para continuar atendiendo otras mesas.
La corredora secó su rostro y acomodó sus cabellos, realizó el pago volvió a la mesa, "es hora de irnos".
"Amor, ¿qué te pasó?", la aguamarina notó que la chaqueta de su viento tenía algunas gotas de agua.
"Nada importante, ahora sólo quiero irme de aquí", Haruka evadió la pregunta.
"Vamos Michiru", Minako tomó del brazo a su amiga.
…
9 p.m.
Por fin había caído la noche, ya que había sido un día muy complicado para Haruka.
La pareja se encontraba en el apartamento de la aguamarina, se preparaban para ir a la cama.
"Cariño, sé que es difícil para ti, pero quiero que sepas que cuentas conmigo", Michiru abrazó a la rubia por detrás.
La corredora se giró y abrazó a su sirena, "cuanto estoy contigo me siento en completa tranquilidad, como si nada importara".
Kaio no pudo evitar sonreír, "me siento tan feliz de hacerte tanto bien".
Haruka respiró el aroma a brisa marina de los cabellos aqua, "no negaré que me siento muy triste por lo de las carreras, pero sé que a tu lado podré superarlo".
Michiru besó a su enamorada, "no tienes idea de cuánto me encantas".
La corredora correspondió el beso, "tú también me fascinas".
"¿Y por qué no me lo demuestras?", la aguamarina se recostó sobre la cama, abriendo su bata.
Tenoh se tendió a un lado de su novia, la acercó a su pecho y la abrazó, "sabes que te deseo, pero hoy no estoy de ánimos para eso".
La violinista se acurrucó sobre su pareja, "entiendo cariño, te amo Ruka".
"Yo también te amo Mich", la rubia besó la frente de su enamorada.
…
Día siguiente.
La aguamarina veía dormir a Haruka, recordando la vez en que se quedó dormida en su primera cita, -"me provoca tanta ternura, se ve tan tierna, como un niño pequeño"-.
El sonido de su móvil la sacó de sus pensamientos, "¿Quién será?". Tomó el dispositivo y leyó en la pantalla, Papá.
Con total cuidado se levantó de la cama y se dirigió hacia el living, una vez ahí, contestó, "Hola papá".
"Hola hija, ¿qué tal todo?", respondió una voz masculina del otro lado de la línea.
"Muy bien papá", respondió la aguamarina.
"Me alegro hija. ¿Cómo está Seiya?", el hombre preguntó por el moreno.
Kaio giró los ojos al escuchar ese nombre, "bien, hace poco regresó de Estados Unidos".
"Tu madre y yo te extrañamos, nos has tenido algo olvidados", la violinista era la única hija del matrimonio.
"Lo sé papá, espero verlos muy pronto porque tengo tanto que contarles", Michiru deseaba compartir con sus papás los nuevos cambios en su vida.
"¿Qué te parece si nos vemos hoy por la tarde?", el señor Kaio hizo la invitación a su hija.
La aguamarina estaba dudosa, "no lo sé, tengo algunos planes".
"Michiru, ¿Qué puede ser más importante que tus padres?", el hombre se sintió ofendido.
"Tienes razón, nada puede ser más importante que ustedes y ya los he descuidado bastante", cedió la violinista.
"Esa es mi niña. Tu madre está muy emocionada", el señor Kaio se escuchaba feliz.
"¿En dónde los veo?", Michiru preguntó por el lugar de la cita.
"En la casa de tus padres, ¿en dónde más?, ya sabes que ésta siempre será tu casa", el matrimonio Kaio era muy hogareño.
"Muy bien, ahí estaré. Besos", la violinista colgó. Suspiró, "¿Qué voy a hacer?", estaba en problemas.
Unos ojos esmeralda vieron que la sirena volvía a la habitación, "¿Por qué me abandonaste?".
Michiru cubrió su boca con una mano y soltó una pequeña risa, "solo fueron unos minutos".
Haruka se levantó de la cama, "para mí fue como una eternidad". Se acercó a la chica y la abrazó por la cintura, "¿pasa algo?".
"Mis padres quieren verme hoy", respondió con timidez.
La corredora apoyó su mentón sobre el hombro de la aguamarina, "genial, conoceré a mis suegros".
La aguamarina hizo un silencio, no sabía cómo decirle a su viento, "Haruka...sabes que te amo, pero aún no es momento de decirle a mis padres sobre nuestro noviazgo, ni siquiera les he dicho que terminé con Seiya". Acarició las mejillas de su enamorada, "no quiero que pienses que estoy ocultando lo nuestro, es sólo que aún es muy pronto, tenemos que esperar un tiempo".
Tenoh puso una mano sobre una de las manos de la aguamarina, "entiendo preciosa, no quiero presionarte".
"Mi príncipe", Michiru se aferró al cuerpo de su enamorada.
"Mi sirena hermosa", la rubia amaba tener cerca a su novia.
…...
Por la tarde.
Michiru finalizaba su jornada de trabajo, estaba muy nerviosa por la reunión con sus padres, ¿cómo les diría que su relación con Seiya había terminado? ¿Qué pensarían de su infidelidad? ¿En qué concepto la tendrían por haberse acostado con otro? ¿Cuál sería su reacción al saber que su nueva pareja es el polémico corredor, Haruka Tenoh? Su cabeza era un torbellino de dudas que la atormentaban cada vez más.
"Preciosa", era la voz de la rubia.
Michiru estaba tan inmersa en sus pensamientos, que no se había dado cuenta el momento en que había llegado a la entrada del instituto y su viento se le había acercado, "Haruka".
"Hola hermosa", dijo la corredora en tono sexy.
"Perdón amor, estoy muy nerviosa", se sinceró la violinista.
"Tranquila preciosa, sólo son tus padres", la rubia le dio cobijo en sus brazos.
Kaio miró la pantalla de su celular, "debo darme prisa o no estaré lista".
"Tú déjaselo a tu príncipe", Haruka le abrió la puerta del copiloto para que entrara en el vehículo.
"¿Qué tramas?", la violinista deseaba saber.
"Ya lo verás", la corredora encendió el motor y manejó hacia su destino.
…
Haruka bajó la ventana de su auto y presionó el botón de un portero electrónico "Habla Haruka Tenoh".
El portón de una residencia se abrió, dando paso al vehículo de la corredora.
"¿Por qué estamos aquí?", Michiru no entendía.
"No comas ansias, pronto lo sabrás", la rubia le tenía una sorpresa a su sirena.
Bajaron del auto y caminaron hacia la entrada principal de la casa.
"Haruka, que gusto verte de nuevo", una persona conocida para la rubia les daba la bienvenida.
"Hola Setsuna", la corredora saludó con un caluroso abrazo a su amiga.
La cara de Kaio reflejaba sorpresa, "¡¿La famosa diseñadora Setsnuna Meio?! ¡No puedo creerlo!".
"Y bien, ¿no me vas a presentar a esta bella chica?", los ojos carmín se posaron sobre la aguamarina.
"Si", la rubia se reincorporo a un lado de su sirena. "Ella es Michiru Kaio, mi novia".
La violinista hizo una pequeña reverencia hacia la diseñadora, en señal de respeto, "un verdadero honor conocerla, señorita Meio".
Setsuna rió con vergüenza, "al contrario, un honor poder conocer a la novia del codiciado Haruka Tenoh". Cubrió su boca como si fuera a contar un secreto, "confieso que, de todas las conquistas de Haruka, tú eres la más linda".
Kaio sintió una mezcla de emociones, "no sé si tomar eso como un halago, ya que es una lista muy larga".
La corredora rascó su nuca, "eso ya no importa, Michiru es la mujer de mi vida".
Meio acarició su barbilla, "jamás imaginé ver a Haruka tan perdido por una mujer". "Pero, ¿qué clase de anfitriona soy? Por favor, pasen", las invitó a entrar a su hogar.
"Akane, por favor trae un poco de té para nuestros invitados", le solicitó a su mucama.
Michiru movía sus manos con inquietud, "no quiero sonar grosera, pero tenemos algo de prisa".
La rubia pasó una mano por la cintura de su enamorada, "tranquila preciosa, llegarás a tiempo, recuerda que tienes a un experto al volante".
"Michiru", habló la diseñadora.
"¿Si'?", la aguamarina se mostró atenta.
"¿Qué tan ciertos son los rumores?", Setsuna miró con detenimiento a la violinista.
"¿Cuáles?", Kaio necesitaba el contexto.
"Sobre Haruka, dicen que es muy bueno en la cama, ¿eso es cierto?", la peli-verde preguntó sin pena, ya que su curiosidad era mayor.
"¡SETSUNA!", a la rubia se le subieron los colores al rostro.
"¡¿Qué?! Nunca me has querido decir, así que…", Meio se cruzó de brazos.
"Si lo es", la voz de la aguamarina interrumpió la discusión.
Haruka estaba muerta de vergüenza, "Michiru", dijo en un susurro.
La violinista se encogió de hombros, "ella quería saber".
Setsuna se puso colorada, no creyó que la aguamarina fuera capaz de responderle. "¿Qué les parece si vamos a mi taller de costura?", cambió de tema.
"Si, antes de que se haga tarde", la corredora secundó la idea de su amiga.
Llegaron a un lugar lleno de telas, herramientas de costura, patrones, prendas de ropa sin terminar y algunas otras ya finalizadas.
La diseñadora se dirigió a un perchero y buscó entre las perchas, descolgando algunos vestidos y suéteres. Luego le entregó los conjuntos de ropa a la violinista, "al fondo se encuentra un probador, ahí podrás cambiar de ropa, anda".
La aguamarina se puso el primer vestido en conjunto con un suéter, salió del probador y lució la ropa para su viento, "¿Qué tal?".
"Te ves preciosa", los ojos esmeraldas brillaban.
Setsuna observaba con detenimiento, "mmhh, no lo sé, intentemos con el siguiente".
Michiru regresó al probador y se cambió de ropa por el siguiente conjunto, "¿mejor?".
"Toda una Diosa", Haruka volvió a halagar a su novia.
Meio continuaba analizando, "veamos el que falta".
Kaio salió vistiendo el último outfit, "¿Y?".
"Con todos te ves hermosa", la corredora sólo lanzaba elogios.
"¡Haruka!, esas opiniones tuyas no la van a ayudar a decidir", la diseñadora regañó a la rubia. "En mi experiencia en modas, ese vestido es el que más resalta tu figura, así que yo te lo recomendaría", sugirió.
Michiru se veía al espejo, "es precioso, me gusta". Luego cambió su semblante a uno apagado, "pero, no puedo pagarlo".
Tenoh pasó sus brazos por la cintura de su enamorada, "nadie dijo algo sobre pagar, yo te dije que era una sorpresa".
"Haruka, no puedo aceptarlo, yo no estoy contigo por las cosas materiales", la aguamarina no tenía interés en el dinero de su pareja.
"Mich, lo sé, es un pequeño obsequio, quiero que te veas radiante para tus padres", la rubia tomó las manos de su sirena y las besó.
Meio hizo una cara de extrañeza, "Este no es el Haruka que conozco".
La corredora rió, "mi querida Setsuna, todo eso fue antes de Michiru, ella es el amor de mi vida".
"Te creo fehacientemente, jamás imaginé que te vería tan enamorado", la peli-verde seguía sorprendida por conocer esa parte de la rubia.
"Setsuna, nos encantaría quedarnos más tiempo para que continuaras preguntando sobre mi desempeño sexual, pero ya debemos irnos; prometo que pronto te invitaremos a comer", Tenoh miraba la hora en su reloj.
La violinista soltó una pequeña risa.
Meio no pudo evitar ruborizarse, "espero verlos pronto". Le dio un abrazo a la aguamarina, "Michiru, un placer conocerte". "Por favor, cuídalo mucho", susurró en su oído.
"Lo mismo digo, un placer conocerla señorita Meio", Kaio se despidió de la amiga de su viento.
…
El Porsche de la rubia estaba estacionado a unas cuantas cuadras de la casa de los padres de su novia.
"Preciosa, permíteme dejarte en la entrada de la casa", suplicó Haruka.
La aguamarina miraba sus manos, "no lo sé, cariño, podrían sospechar".
"Puedes decirles que soy un amigo", Haruka ofreció una respuesta.
"Pero…", Michiru se encontraba dudosa.
"Son tus padres, van a confiar en ti", Tenoh acarició la pierna derecha de la aguamarina. Al mismo tiempo la miraba con una cara de puchero.
"Está bien, no puedo negarme a tus encantos", acarició las mejillas de la rubia.
Haruka encendió el motor y condujo hasta quedar frente a la casa de sus suegros. "Bien, hemos llegado", besó a su sirena.
"Estoy nerviosa", Michiru no dejaba de mover sus manos.
La corredora tomó las manos de su novia, "tranquila, verás que todo saldrá bien, solo diviértete". Acarició los cabellos aqua, "son tus padres, no tienes de que preocuparte".
La violinista asintió con la cabeza, "tienes razón cariño". Besó a su viento, "te amo Haruka".
"Yo también te amo Michiru", respondió la rubia, viendo a su sirena salir del auto y caminar a la entrada de la casa. Aunque no quería, tuvo que poner en marcha su auto y partir del lugar.
La aguamarina tomó aire y procedió a tocar el timbre, "todo va a estar bien".
La puerta comenzó a abrirse, dejando ver a un hombre caucásico de entre 45 a 50 años, de 1.75m, complexión delgada, ojos eran color aceituna, cabello en su mayoría canoso, con algunos destellos castaños, un poblado bigote castaño, así como las cejas. Vestía un traje color camello, camisa blanca, corbata y zapatos negros. "¡Hija!, ¡qué alegría verte!", le dio un fuerte abrazo a la violinista.
"Michiru, ¿de quién es ese auto tan lujoso del que bajaste?", el hombre había visto el vehículo de la rubia.
La violinista hizo lo posible por ocultar sus nervios, "es el auto de un amigo".
"¿Un amigo nuevo?", ¡qué buena noticia!, ¿Y cómo se llama?", Masaru sabía que su hija siempre había tenido problemas para hacer amigos.
"Haruka", apenas pudo pronunciar la chica.
El señor Kaio rascó su barbilla, "Haruka, ese nombre me resulta familiar". Dejó de recordar, "lo hubieras invitado a pasar, sabes que tus amigos son bienvenidos. Por favor invítalo la próxima vez".
"Si papá", la aguamarina asintió.
"¡Michiru!", una voz femenina habló desde el living de la casa.
"¡Mamá!", la aguamarina corrió a abrazar a su madre. Era una mujer de aproximadamente unos 50 años, de 1.65m, tez blanca, ojos azules, tenía un largo cabello del mismo color que su hija, así como las mismas facciones finas en su rostro. Ella lucía una falda blanca, una blusa amarilla de encaje, unos zapatos bajos de color blanco y un pequeño collar en su cuello.
"Hija, tanto tiempo sin verte, ¡mira cuanto has crecido!", la mujer echó un vistazo a su hija.
"Han sido sólo un par de meses", Michiru pensó que su madre exageraba.
La mujer posó sus manos sobre las mejillas de la aguamarina, "eso es mucho tiempo para una madre".
"Michiru, ¿me ayudas a colocar la mesa?", Umiko estaba feliz de tener de visita a su hija.
"Claro", la violinista accedió sin problemas.
Masaru no quiso quedarse atrás, "las ayudo, ya muero de hambre".
Michiru ponía los platos sobre la mesa, era ayudada por su padre, quien colocaba los cubiertos. Umiko se encontraba en la cocina calentando los alimentos.
Alguien llamó a la puerta, acción que desconcertó a la aguamarina, "¿Quién podrá ser?".
"Yo abro", el hombre no tardó en acudir al recibidor del hogar.
Masaru llegó a la mesa en compañía de otra persona. "¡Sorpresa!", dijo con gran énfasis el señor Kaio.
La violinista tenía la vista sobre la mesa, cuando giró su rostro, quedó completamente en shock, "¿Seiya?".
"Hola Michiru", saludó Kou agitando una mano.
"¿Pensaste que no lo invitaríamos?", el padre de la aguamarina puso una mano sobre la espalda del chico.
"Muchas gracias por la invitación señor Kaio", el moreno hizo una pequeña reverencia.
"No tienes porqué agradecer, ya eres parte de la familia", Masaru sentía apreció por el ex novio de su hija.
"Muy bien, siéntese todos, ya está lista la comida", era la madre de la aguamarina, quien llevaba una bandeja de plata que contenía los platillos. Procedió a servir una porción en los platos de los presentes. El almuerzo era arroz al vapor y yakisoba de verduras.
Los señores Kaio tomaron asiento en cada extremo de la mesa, la aguamarina se sentó en uno de los costados y el moreno a un lado de ésta.
"Se ve delicioso, señora Kaio", Kou elogió la comida.
"Muchas gracias Seiya, espero les guste", respondió cortésmente Umiko.
"Seiya, Michiru me contó que te fuiste a Estados Unidos, ¿cómo te fue?", cuestionó el padre de la aguamarina.
La violinista había perdido el apetito, no esperaba que sus padres invitaran a su ex novio. Daba pequeños bocados, no quería que su madre pensara que la comida no le había gustado.
El moreno bebió un poco de agua, "muy bien, estamos por firmar con una disquera, tenemos que preparar nuevas canciones en estos meses y viajar de nuevo para presentarlas, si le agradan al productor, podremos cerrar el contrato".
"¡Qué bien!, muchas felicidades Seiya, a ti y a tu banda", el señor Kaio se sentía orgulloso del moreno.
"Toda una pareja de artistas", Umiko miró a los chicos.
La aguamarina se sentía cada vez más incómoda, en su mente solo podía existir una persona, -Haruka-.
"Seiya, ¿qué te pasó en la cara?", preguntó el señor Kaio al ver al chico con algunas heridas.
El moreno frunció el ceño, "un idiota muy violento me golpeó, pero sólo fueron un par de rasguños, afortunadamente nada grave".
Umiko llevo sus manos a su boca, indicando extrema preocupación, "¿Cómo pueden existir personas así?".
"Este chico es de acero", el señor Kaio quiso minimizar la reacción de su esposa.
La aguamarina giró los ojos, recordando aquél día, -eres un maldito mentiroso-.
Masaru miró a los chicos con seriedad, "¿Cuándo piensan comprometerse?".
Seiya puso una mano sobre la de la violinista, "Aún….".
Michiru no dejó continuar al chico, era demasiado para ella y ya no pudo soportarlo más, "¡BASTA!, ¡Seiya y yo ya no estamos juntos!".
Los señores Kaio estaban impactados por la noticia que recibían.
"Michiru, ¡¿qué dices?!", Masaru no creía las palabras de su hija.
"Lo que oyeron, Seiya y yo terminamos. Iba a decírselos hoy, jamás me imaginé que lo invitarían", explicó la aguamarina.
El moreno se levantó de su asiento, "creo que lo mejor es que me vaya".
"No, Seiya, esta es tu casa", el hombre estimaba mucho al chico.
"Le agradezco señor Kaio, pero debo irme", Kou caminó hacia la salida.
"Michiru, ¿podemos ir a la cocina?", más que una pregunta, parecía una orden por parte de Umiko.
La aguamarina obedeció a su madre, "¿Y bien?", se cruzó de brazos.
La señora Kaio se miraba serena, "hija, no tomes una decisión de manera precipitada, cinco años no es poco tiempo como para terminar todo tan repentinamente. Seiya y tú hacen tan linda pareja y los dos se veían tan enamorados, no entiendo que fue lo que te hizo cambiar de parecer. Seiya es un buen chico, él te ama, se preocupa por ti, por tu familia, tu padre lo quiere como un hijo. Sólo te pido que pienses las cosas muy bien y puedas reconsiderar tu decisión".
Michiru dejó que su corazón hablara por ella, haciendo lo impensable, sacó su celular de su bolso, busco un entre sus contactos y presionó el botón de llamar. "¿Puedes venir a casa de mis padres?", fue lo único que dijo. Colgó la llamada y sin pronunciar palabra alguna, caminó hacia el living, sentándose en un sillón a esperar a la persona que había contactado.
Masaru continuaba sentado en su silla, mirando a la nada, como si estuviera procesando la noticia de su hija. Umiko, por su parte, había seguido a su hija, sin animarse a preguntar a quién había llamado.
Unos minutos más tarde sonó el timbre de la casa la de la familia Kaio. "Yo abro", la aguamarina se levantó con total serenidad y caminó hacia el recibidor. "Pasa", le permitió el ingreso al invitado. Ambos caminaron hacia el living.
"Papá, ¿puedes venir?", la violinista requirió la presencia del señor Kaio en el living.
Masaru fue al lugar en total silencio.
"Mamá, papá, él es Haruka Tenoh", Michiru les presentó al nuevo invitado.
"Un placer conocerlos señores Kaio", la rubia hizo una pequeña reverencia en señal de respecto.
El padre de la aguamarina acarició su barbilla, "es el nuevo amigo del que me contaste, el del auto lujoso, ¿cierto?".
Umiko no despegaba la mirada de Haruka, como si la estuviera analizando o su presencia le dijera algo.
"Así es, sólo que…", Michiru tomó la mano de su pareja, "no es mi amigo, es mi novio".
"¡¿QUÉ?!", el señor Kaio quedó estupefacto.
La madre de la violinista apenas pudo hablar, "ya te había visto antes". Cubrió su boca y retrocedió unos pasos, "tú eres ese famoso corredor de autos que salió en las noticias". Señaló a la rubia, "¡tú eres el que golpeaba al chico en el video!". Dio unos cuantos pasos más hacia atrás, "por los Dioses, todo está muy claro".
Masaru miró a su esposa, "¿A qué te refieres Umiko?".
Los ojos azules miraron con desprecio a la rubia, "las otras dos personas que aparecen en el video, son Seiya y Mcihiru, ¡este infeliz fue el que golpeó a Seiya!".
"Mamá, por favor cálmate", la aguamarina le indicaba con sus manos que se tranquilizara.
"Sí, soy yo", la voz de la corredora tomó a todos por sorpresa.
"Eres un cínico", la madre de Michiru estaba llena de rabia. "¡Fuera de mi casa!, ¡LARGO!", señaló hacia la puerta principal.
El señor Kaio intentó contener a su esposa, "Umiko, tranquilízate, por favor".
"¡Vete de mi casa!, ¡AHORA!", la señora Kaio no quería ver a la rubia.
"Lamento las molestias, con permiso", Haruka abandonó la casa.
"¡Él no es malo!", Michiru defendería a su viento.
"¡Te prohíbo que lo vuelvas a ver!", sentenció la madre de la aguamarina.
"No puedes hacerlo, ya soy una persona adulta", la violinista se mantuvo firme.
"¡Soy tu madre!", Umiko no cedería.
"No me hagan elegir", la aguamarina tomó sus cosas. "Yo no voy a dejar a Haruka, ¡lo amo!", fue lo último que dijo antes de abandonar la casa de sus padres.
"¡Michiru!", la madre de la violinista intentó detenerla, pero fue en vano, cerrándose la puerta frente a sus ojos.
Tenoh esperaba en la acera, "amor, no quiero causarte problemas".
La aguamarina abrazó a la rubia, "nadie va a separarme de ti, te amo Haruka".
"También te amo Michiru", la corredora besó a su novia. "Vayamos a casa", le abrió la puerta del copiloto.
…..
Por la noche
"Preciosa", la rubia acarició los cabellos aqua.
"¿Eh?", Michiru fue sacada de sus pensamientos.
"Lamento lo que sucedió hoy", Haruka se sentía culpable.
"Amor, no es tu culpa", la aguamarina acarició las mejillas de su pareja. "Mis padres no debieron reaccionar de esa forma, te juzgaron sin siquiera conocerte".
La corredora abrazó a su novia, "yo sé que tus padres me darán una oportunidad, solo hay que darles tiempo. No me cabe duda de que son buenas personas y que los amas mucho".
"Haruka, tienes un corazón muy puro", la violinista sentía gran felicidad por la comprensión de su viento.
"Tengo que asumir las consecuencias de mis actos", al parecer la rubia había madurado.
Michiru se aferró a su enamorada, "lo sé, pero todo esto es injusto, ya lo has pagado bastante".
"Hay que ser pacientes, el tiempo hablará por sí mismo", a la rubia solo le importaba estar al lado de su sirena.
…
8 a.m.
"No puedo creer que Seiya fingiera de esa forma", Minako negaba con la cabeza.
"Y ni siquiera se disculpó, es un cínico", Michiru estaba molesta.
"Al parecer no se rendirá tan fácilmente, se ve que quiere recuperarte", concluyó la ojiazul.
La aguamarina no pudo evitar sonreír con arrogancia, "él ya perdió su oportunidad".
"Y... ¿qué pasará con Haruka?", a Minako le intrigaba conocer el destino de la relación de su amiga.
"Nada, ¿por qué habría de pasar algo?", la violinista no entendía la pregunta.
Para Aino estaba muy claro, "a tus padres no le agrada".
Michiru se encogió de hombros, "eso es su problema".
Minako estaba impactada por la actitud de su amiga, "¿piensas distanciarte de tus padres?".
Kaio suspiró, "no, pero tarde o temprano deberán aceptar a Haruka".
"En eso tienes razón", la ojiazul estaba de acuerdo con las palabras de la aguamarina.
Una llamada interrumpió la plática de las chicas. "Es Haruka", reveló Michiru. Respondió la llamada, "Hola cariño".
"Preciosa, ¿en dónde estás?", la rubia estaba preocupada.
"Minako y yo estamos en la cafetería", respondió la aguamarina.
"¿Por qué no me despertaste?, ¿ya te aburriste de mí?", la corredora malinterpretó las cosas.
"Para nada mi amor, me encanta pasar tiempo contigo", Michiru se apresuró a negar. "Es sólo que te veías tan tierno durmiendo, no quise molestarte", explicó.
"Princesa, jamás serás una molestia para mí", Haruka amaba a la aguamarina con toda su alma.
"Eres tan dulce", Kaio adoraba esos detalles de su viento. "Prometo verte al salir de trabajo".
La rubia sonrió al escuchar esas palabras, "es una promesa, te amo".
"Yo también te amo", la violinista finalizó la llamada.
"Debe ser grandioso despertar al lado de un bombón como Haruka", Minako soltó una pequeña risa.
Michiru no pudo evitar sonrojarse, "es como amanecer junto a un príncipe".
Aino cambió de tema, "¿Y vivirán en tu departamento o piensan mudarse a su casa?".
"Estos días se ha quedado en mi departamento, pero aún no lo hemos definido", Respondió la aguamarina.
"¿Te imaginas que te propusiera matrimonio?", la ojiazul no paraba de imaginar.
"¡Minako!, aún es muy pronto", la aguamarina cubrió su rostro.
Aino miró con picardía a su amiga, "el tiempo no importa, tú que quieres pasar el resto de tu vida con él, lo veo en tus ojos".
"Sinceramente, jamás había sentido una conexión tan especial como la que siento con Haruka", dijo Kaio en un suspiro. "Démonos prisa o no llegaremos a tiempo al instituto", vio la hora en su celular.
….
Por la tarde.
La aguamarina daba fin a su última clase del día, había sido un día complicado, ya que su cabeza no dejaba de dar vueltas sobre lo ocurrido en casa de sus padres, - tu padre lo quiere como un hijo-, recordó las palabras de su madre.
Una llamada la hizo volver a la realidad, "Habla Kaio, ¿ah? Hola mamá". Fue tomada por sorpresa, debido a que contestó sin mirar el nombre de contacto.
"Michiru, ¿podrías venir hoy a la casa? Tú padre y yo queremos hablar contigo", habló la madre de la violinista del otro lado de la línea.
La aguamarina estaba dudosa, "no lo sé".
"Hija, por favor, sólo queremos hablar, te prometo que no habrá gritos", volvió a insistir Umiko.
Michiru lo pensó por unos segundos, "está bien, estaré ahí en un rato". Luego de eso finalizó la llamada.
"Hola preciosa, ¿todo bien?", la rubia, al ver que su novia no salía, decidió entrar al instituto y buscarla en el auditorio en donde impartía clases.
"Haruka", la aguamarina notó la presencia de su viento. "Si cariño, todo está bien".
Tenoh se acercó a su novia y acarició su rostro, "entonces, ¿por qué esa cara larga?".
"Mis padres quieren que vaya hoy a su casa", la aguamarina reveló la razón.
"Preciosa, son tus padres", a la corredora no le gustaba ver a su sirena así.
Michiru exhaló con fuerza, "no los conoces, seguramente ya buscaron tu nombre en internet y vieron todo lo que se dice de ti, en especial aquello relacionado a tu vida sentimental, viendo tu fama de 'playbloy'. No aceptarán tan fácilmente nuestra relación".
Tenoh cubrió en un abrazo a la violinista, "princesa, les demostraré que te amo y que nuestra relación es seria".
"Oww Haruka, cada día me enamoras más", la aguamarina estaba perdidamente enamorada de la rubia.
"Y tú me traes vuelta loca", la corredora sentía exactamente lo mismo. "Vayamos a comer algo y luego te llevaré con tus padres", propuso la corredora.
Michiru llevó sus manos a su estómago, "cariño, yo no tengo hambre".
"Preciosa, tienes que comer algo", Haruka se preocupaba por su novia.
"Amor, por favor, si como algo se me revolverá el estómago", Kaio sabía que sería contraproducente.
"Está bien princesa, vayamos con tus padres", la rubia tomó la mano de su enamorada.
…..
Casa de la familia Kaio.
El vehículo de la corredora se encontraba estacionado frente a la casa de los padres de su novia.
"Estoy nerviosa", confesó la aguamarina.
"Tranquila, sólo son tus padres, además, me tienes a mí", la rubia le mostró su apoyo.
"Haruka, gracias por estar siempre conmigo", la aguamarina le dio un tierno beso.
La rubia bajó del auto, le abrió la puerta a su sirena y la ayudó a bajar. "Michiru, siempre vas a contar conmigo, prometo que siempre te apoyaré y cuidaré de ti. Te amo", abrazó a su novia como si fuera la última vez.
"Yo también te amo Haruka", a pesar de encontrarse frente a la casa de sus padres, la aguamarina besó a su enamorada de una forma pasional.
Tenoh se separó de la chica, "anda, yo me quedaré en el auto esperándote".
La violinista asintió con la cabeza y caminó hacia la puerta principal. Tomó airé y presionó el timbre, estaba lista para enfrentar cualquier cosa.
"Hija, adelante", era la voz de su padre.
La chica ingresó y caminó hacia el living, "bueno, aquí me tienen".
"Michiru, esta es tu casa, por favor siéntate", la señora Kaio le ofreció un lugar a su hija.
La aguamarina se sentó en un sofá, "¿qué era lo que tenían que decirme?".
"Michiru, tranquila, sólo queremos hablar contigo y darte algunos consejos, somos tus padres y queremos lo mejor para ti", Masaru quería disipar el ambiente tenso.
La violinista giró los ojos, "si van a hablar mal sobre Haruka, no me interesa".
"Hija, sólo escúchanos, por favor", suplicó su madre.
Michiru respiró hondo, "de acuerdo".
El señor Kaio se dirigió a su hija, "no vamos a mentirte, estuvimos investigando acerca del corredor…".
"Haruka, se llama Haruka", la aguamarina haría que respetaran a su viento.
"Si, Haruka", Masaru rectificó sus palabras. "Vimos que Haruka lleva una vida desenfrenada, es un chico muy coqueto que ha salido con muchas chicas", hizo una pausa, "no queremos que te abandone y rompa tus ilusiones".
Michiru estaba comenzando a enfadarse, "eso es su pasado, él ya no es así".
"Hija, esa clase de personas no cambia", habló Umiko.
"Perdí la virginidad con Haruka y él lo sabe, si lo que dicen fuera cierto, ya me hubiera abandonado", la aguamarina hizo una fuerte confesión.
"¡Michiru!", su padre estaba impactado.
"Quizás iba a dejarte, pero luego del video y su retiro forzado de las carreras, no tuvo otra salida que quedarse contigo", Umiko soltó una errónea y cruel conclusión.
"Ustedes ni siquiera lo conocen, cómo se atreven a hablar de esa manera sobre él sin siquiera darle una oportunidad", Michiru defendería a Haruka.
"Hija, nos preocupamos por ti, no queremos que te haya daño. El video es una prueba de que es un chico violento", dijo el señor Kaio.
"Él sería incapaz de hacerme daño, en todo este tiempo ha sido el hombre más lindo y tierno. Se preocupa por mí y me cuida", la violinista sabía que la rubia jamás la lastimaría.
Umiko intervino, "puede que ahora sea así, pero quizás en un futuro cambie y muestre sus verdaderas intenciones".
"Deberías darle otra oportunidad a Seiya, él es un buen chico", habló Masaru.
"Así que es el verdadero motivo, ¡Ustedes sólo quieren que regrese con Seiya!", la aguamarina estaba harta.
"MIchiru, ¿puedes acompañarme a la cocina?", al igual que en la ocasión anterior, la señora Kaio le pidió a su hija hablar a solas.
"Argg", la violinista aceptó con total fastidio.
"Hija, tu padre y yo sólo queremos lo mejor para ti. Sabemos que eres una chica muy inteligente, confiamos en que tomarás la mejor decisión. Si tu felicidad está al lado de Haruka, lo respetaremos. Pero también queremos que consideres la posibilidad de volver con Seiya, él te ama mucho y nos lo ha demostrado. Quizás no debería decirte, pero a tu padre le afectó mucho la noticia, sabes que él quiere a Seiya como un hijo. Tu padre tenía la ilusión de que formaras una familia al lado de Seiya. Me duele verlo tan triste", el rostro de Umiko se veía apagado.
"Yo, no sé…", esas palabras fueron grabadas en la memoria de la aguamarina.
"Somos tus padres, siempre te amaremos a pesar de todo. Sólo, considéralo", le dio un abrazo a su hija.
"Yo también los amo", la violinista correspondió el abrazo. "Debo irme", quiso salir de ese lugar lo antes posible. Unas cuantas lágrimas escaparon de sus ojos, limpiándolas antes de que la rubia se diera cuenta.
Haruka no tardó en salir de su vehículo, "Preciosa, ¿todo bien?".
La aguamarina fingió una sonrisa, "si cariño, todo bien".
Subieron al Maserati, con destino al departamento de Michiru.
"¿Qué tal la plática con tus padres?" Tenoh hizo la pregunta obligada.
"No quisiera hablar de eso", la aguamarina se reservó sus comentarios.
La rubia puso una mano sobre la de la violinista, "Mich, cuentas con mi apoyo".
Kaio sonrió, "te amo Haruka".
"Yo también te amo, Michiru", la corredora puso el vehículo en marcha.
…..
9 p.m.
La noche había caído en la ciudad de Tokio.
Las palabras de la señora Kaio daban vueltas en la cabeza de su hija, - Tu padre tenía la ilusión de que formaras una familia al lado de Seiya. Me duele verlo tan triste-.
Haruka había notado muy distante a la aguamarina, sin embargo, respetó su privacidad y no preguntó más para no incomodarla.
La aguamarina continuaba perdida en sus pensamientos, -No sé qué hacer. No es justo que Haruka sufra por mi culpa, ambas sentimos lo mismo-. Suspiró, -pero tampoco quiero ver triste a mi padre-.
…...
"Michiru, te ves preciosa", era la voz de su viento.
"¿Ah?", la violinista no entendía que estaba sucediendo.
"Eres la novia más hermosa y pronto serás la esposa más bella", Haruka se encontraba frente a ella.
"¿Por qué tienes puesto ese smoking?", todo era muy raro para la aguamarina.
Tenoh soltó una risa, "jajaja, preciosa, es nuestra boda. Luces preciosa con ese vestido de novia".
Michiru se miró a sí misma, viendo que vestía un largo vestido blanco. Posteriormente observó a su alrededor, se encontraban en una hermosa playa a la orilla del mar con varios invitados. Pudo ver a su madre, pero no a su padre.
"Si hay alguien que se oponga a este matrimonio, que hable ahora o calle para siempre", el juez pronunció.
"¡Hija!, ¡no te puedes casar con Haruka!", era la voz del padre de Michiru.
"¡Papá!", la aguamarina vio llegar a su padre.
"No puedes hacerme esto. Siempre me he sentido muy orgulloso de ti, por favor no me defraudes", decía Masaru con lágrimas en los ojos.
Michiru giró su rostro hacia la corredora, "¿Haruka?".
La rubia tenía un rostro maligno, "voy a destruir a tu familia jajajaja", rió con maldad.
Kaio abrió los ojos de golpe, "¿qué?". Era de noche y la corredora dormía a su lado. "Fue sólo un sueño", suspiró. Había estado pensando tanto, que en algún momento cayó rendida ante los brazos de Morfeo.
"Mi dulce Ruka, te prometo que mañana tendremos la mejor cita", acarició los rubios cabellos.
…..
A la mañana siguiente.
"Buenos días dormilona", la aguamarina despertaba a su viento con un beso en la frente.
Los ojos esmeraldas se hicieron presentes, "hola preciosa".
"Cariño, te tengo una sorpresa", la aguamarina tenía algo en mente.
"¿Cuál?", Haruka tenía curiosidad.
Michiru quiso ponerle algo de misterio, "lo único que puedo decirte es que hoy yo seré tu guía".
"Contigo voy a donde sea", la rubia miraba con ojos de amor a su sirena.
Kaio rió con vergüenza, "entonces vístete, que iremos a nuestro primer destino".
La rubia sonrió, "sé que me sorprenderás".
….
"Preciosa, ¿estás segura de esto?", Haruka sentía algo de miedo.
"Si cariño, tú confía en mí", la aguamarina no tenía dudas.
"No es que no confíe en ti, es sólo que no sabía que manejabas", la rubia había descubierto algo nuevo sobre su novia.
La violinista encendió el motor del Maserati de la rubia, "llegué a manejar el auto de mi padre hace algunos años".
Tenoh se abrochó el cinturón de seguridad, -hubiera preferido tomar un taxi-.
…
Michiru era una chica muy hábil y había logrado conducir sin problemas, obviamente no contaba con la expertise de la rubia. "Muy bien, hemos llegado", aparcó el auto frente a la cafetería a la que solían ir.
"Dulce sonrisa", la corredora leyó el nombre del lugar. "Te gusta mucho este lugar, ¿verdad?", deseaba saber porque le agradaba tanto ese sitio a su enamorada.
"Si, este lugar tiene un significado muy especial en mi vida, aquí conocí a Minako", reveló la violinista.
Flashback.
Hace 10 años.
Michiru ingresaba a la cafetería, miraba el menú que se encontraba en la barra. Estaba por realizar su orden, cuando escuchó a una chica llorando en una mesa cercana. Sacó de su bolso un pequeño pañuelo y caminó hacia la mesa, "puedes sonarte con él, no me importa".
La chica de larga y dorada cabellera alzó su mirada, "¿eh?".
Kaio le sonrió, "tómalo, anda".
Aino aceptó el pañuelo, "gracias".
"Soy Michiru Kaio, ¿y tú?", la aguamarina se presentó.
"Mucho gusto Michiru, yo soy Minako Aino", la chica se limpió las lágrimas.
"¿Me puedo sentir aquí?", Kaio señaló una silla.
"¡Claro!", asintió la ojiazul. "Te invito un helado", ofreció.
La aguamarina aceptó, "está bien". "¿Por qué llorabas?", deseaba saber la razón.
"Me confesé al chico que me gusta y me rechazó", unas lágrimas comenzaban a asomarse.
Michiru sujetó una mano de la chica, "no llores por alguien que no vale la pena, él se lo pierde". La miró a los ojos, "si tú quieres podemos ser amigas, ¿qué dices?".
"¡Sí!", respondió Minako con total alegría.
Fin Flashback.
Haruka llegaba a la mesa con unas malteadas, "aquí tienes preciosa, malteada de fresa".
"Gracias cariño", la aguamarina recibió el vaso.
"Adoro los panqueques de este lugar", la rubia saboreaba el platillo mencionado.
"Eres como un niño", la violinista almorzaba un plato con fruta.
"¿Estás segura?", Tenoh miró con coquetería a su novia.
Michiru se ruborizó, "bueno….".
"Te amo", la rubia interrumpió.
Sus miradas se cruzaron, "yo también te amo".
…
"Hemos llegado a nuestra siguiente parada", Michiru ingresó al estacionamiento de un cine cercano.
"Así que veremos una película", una respuesta bastante obvia para la rubia. "¿Qué película será?", preguntó.
La aguamarina puso un dedo sobre los labios de su viento, "muchas preguntas, mejor ve a comprar las popcorns y unas gaseosas".
Haruka alzó las manos, "muy bien, hoy manda mi sirena". Fue al área de dulcería a comprar los snacks.
Minutos después buscaban sus asientos para ver la función.
"La trinchera de tu amor, interesante título", leyó Tenoh en la pantalla.
Michiru se recostó sobre su pareja, "Es una película romántica de época".
A Haruka no le gustaban las películas de amor, sin embargo, luego de estar tan enamorada de la aguamarina, eso cambió.
Pasaron un rato muy agradable viendo el filme, comiendo popcorns y disfrutando la presencia la una de la otra.
Salieron abrazadas y fueron en busca del vehículo.
"Me gustó mucho la película", la rubia besó los labios de la violinista.
"Aún falta para ser la velada perfecta", los planes de Michiru continuarían.
Haruka estaba fascinada, "ya muero por ver qué sigue".
…..
El auto se detuvo en un lujoso restaurante de Tokio, "es la hora de la cena".
"Comida italiana", era una de las comidas favoritas de la rubia.
La aguamarina entregó las llaves al valet parking y entraron al restaurante.
"Buenas noches, mi nombre es Hiroshi, yo tomaré su orden", un joven se presentó con la pareja.
Haruka pidió unos ravioli rellenos de carne, mientras Michiru quiso unos tortellini en salsa de tomate.
"¿Qué te ha parecido el día?", Michiru deseaba conocer la opinión de la rubia.
"Maravilloso, casi perfecto", la corredora limpió su boca.
La aguamarina frunció el ceño, ya que ella se había esforzado mucho, "¿Qué le falta para ser perfecto?".
Tenoh le guiñó un ojo a su novia, "¿hace falta que lo mencione?".
"¿Jamás dejarás esa coquetería?", Michiru se sonrojó y cubrió su rostro.
Haruka tomó el mentón de su sirena, "te encanta, no lo niegues".
"Sigamos comiendo", Kaio se concentró en la pasta.
"Ya quiero probar el postre", la rubia se mordió los labios.
….
Departamento de Michiru.
La parada final fue el hogar de la aguamarina.
"Quiero demostrarte lo mucho que te amo", la rubia besaba el cuello de su enamorada.
"Haruka", la aguamarina soltó un pequeño gemido.
Subieron al elevador y para su suerte se encontraban solas. Comenzaron a besarse con pasión. Llegaron al piso del apartamento y abrieron la puerta con premura.
"Ha sido el mejor día de mi vida, muchas gracias preciosa", Tenoh se detuvo un momento para agradecer.
"Te amo Haruka", la aguamarina pasó sus brazos por el cuello de su enamorada y la besó.
"Yo también te amo Michiru", la corredora cargó a su novia.
…
A la mañana siguiente.
La aguamarina se encontraba sentada sobre la cama a un lado de la corredora, observándola dormir. No pudo evitar jugar con la rubia cabellera, "¿por qué todos te juzgan sin conocerte? Si tan sólo te dieran una oportunidad podrían ver que detrás de ese playboy existe un corazón tan puro, un hermoso ser que ríe, llora, sueña, que sabe amar y se entrega por completo".
Ahora acariciaba una de sus mejillas, "no conozco tu pasado, pero en tus ojos puedo ver tu sufrimiento, esa alma rota que busca reconstruirse día con día. No quiero que sufras más, por favor perdóname, Haruka…".
La rubia abría los ojos, "sirena", dijo con voz ronca.
"Hola cariño", la violinista sonrió con melancolía.
"¿Llevas mucho tiempo despierta?", Tenoh se recostó sobre la cabecera de la cama.
Negó con la cabeza y susurró, "no".
La corredora sabía que algo no andaba bien, "¿Qué pasa preciosa?".
Michiru posó sus manos sobre las mejillas de su pareja, "mi dulce Ruka, el príncipe que me salvó aquella tarde lluviosa…".
Haruka sonrió.
La violinista continuó, "este tiempo a tu lado ha sido maravilloso, jamás me había sentido tan feliz, tan plena, tan viva; tu sonrisa llegó a iluminar mi mundo. Desde el primer día sentí una conexión especial, con el paso del tiempo me enamoré perdidamente de ti, a pesar de forzarme a no sentir, porque en el fondo, siempre supe que eras tú".
La rubia estaba siendo cautivada por las palabras de su enamorada, "princesa, ¿por qué lloras?".
Michiru ya no pudo contener el llanto, "mi dulce Ruka, te amo con mi alma entera…". Sintió un enorme nudo en la garganta, "pero no podemos seguir juntas, este amor debe terminar".
Tenoh empalideció, "preciosa, creo que estás algo confundida".
"Todo esto sólo fue una intensa aventura, un fugaz romance. Haruka Tenoh, tú siempre serás mi más bello recuerdo, por favor no me olvides, que yo no lo haré", la violinista se estaba despidiendo de su viento.
"Mich, por favor…", la corredora se puso de pie e intentó acercarse a su sirena.
"Solo, toma tus cosas y vete, por favor no lo hagas más difícil", Michiru ya había tomado una decisión.
Haruka recogió su ropa del suelo y comenzó a vestirse. Tomó su móvil, cartera y las llaves de su auto, "Michiru, has sido la única mujer que he amado y la que me ha roto el corazón dos veces, aunque eso ya no importa". Antes de irse, miró por última vez a la aguamarina, "estás cometiendo un gran error, espero que jamás te arrepientas de esta decisión, porque cuando lo hagas, me habrás perdido para siempre".
"Lo sé", dijo Michiru en un suspiro. Cayó sobre sus rodillas y empezó a llorar desenfrenadamente, estaba viendo partir al amor de su vida, pero, en el fondo, sabía que hacía lo correcto, ya que su familia jamás iba a aceptar su relación.
CONTINUARÁ...
NOTAS:
Lamento la demora en actualizar, es que como son capítulos largos, si me lleva algo de tiempo.
Recuerden que se aceptan todo tipo de comentarios y sugerencias.
Agradezco su tiempo invertido en leer el capítulo, también sus comentarios que me motivan a seguir escribiendo.
Saludos para todos :).
