Hola!

No he dejado de escribir todos estos meses, pero PODER siempre me demanda más que las otras historias, que son puro corazón.

Aquí tienen un nuevo capitulo, espero que lo disfruten mucho! Abrimos un nuevo año!


Capítulo VII

Los Betas

Si tuviéramos que establecer de verdad un número de los Status, sería más o menos así.

De cada 100 personas, 30 serían Alpha, 30 Omega y 40 Beta. Y dentro de estos grupos, nos encontramos conque de los 30 Alpha, de 10 a 16 serían Gama, de 6 a 10 serían Delta, y de entre los restante Alpha y si existen, uno o dos Primus. Los 30 Omega pueden variar mucho, tanto puede haber una mayoría de sumisos o una de dominantes o estar equilibrados. Y lo que nos compete en este capítulo. Los Beta.

De ese universo de cuarenta Beta, nos encontramos que habrá entre 7 y 13 Beta Alpha y solamente dos a cuatro Epsilons, dejándonos con un amplio espectro de entre 25 y 30 Beta. Así que aunque númerica y estadísticamente son mayoría, su historia está marcada por su naturaleza de sumisión. Han sido los segundos, los oprimidos, la carne de cañón.

Sin embargo, siempre hay individuos que sobresalen por sí mismos. El primer Señor del Fuego, que deriva de los Sabios del Fuego, fue tan espiritual y diestro en meditación que sólo los más fuertes Alpha eran una amenaza a su voluntad, además de que era capaz de aprender a contrarrestar a cada nueva Voz a la que se enfrentaba. En esos tiempos no existían los rangos como los entendemos ahora, por tanto podemos indagar que el primer Señor del Fuego hubiera sido un Beta Alpha. El famoso Guru Laghima, un maestro aire versado de tiempos de Yang-Cheng, era otro Beta poderoso y espiritual. Entre los Nómadas Aire también existió un poco más recientemente el maestro Kelsang, maestro elemental del Avatar Kuruk y el Azote de la extinta Quinta Nación, un Beta poderoso que no sólo sometió a lycans sino a Maestros Agua, Tierra y Fuego él solo con un huracán. También ya se ha mencionado al Rey Bumi de Omashu como un gran Maestro tierra.

Dentro de los nómadas aire es donde más podían resaltar los betas, puesto que en sus principios de libertad, todos los alpha omitían en la medida de lo posible el uso de su Voz, lo que le daba más soltura a todos los individuos.

§ Los Beta en la historia. §

En la Nación del Fuego, antes de consolidarse como una entidad estaba dividido principalmente en Clanes y sus respectivas islas, aunque las más grandes podían incluir a varios Clanes. Su mayor autoridad eran los Sabios de Fuego, en una organización similar a los Nómadas Aire, dentro de los Clanes regían los Señores de la Guerra y dentro de ellos, de los más feroces y terribles fue Toz. Un Alpha que no dudaba en ocupar su Voz y cualquier recurso a su alcance para doblegar a sus enemigos y a sus propios "subditos". Estaba obteniendo tanto poder que empezó a representar una amenaza para la autoridad de los Sabios. Así que de entre las filas de los sabios sobresalió uno, aquel que sería el primer Señor del Fuego, Ryu Tamashī. El mismo, al ser un Beta, buscó unirse a los sabios y ser uno de sus acólitos, porque era de los pocos lugares donde los beta tenían cierta libertad y albedrío fuera de las constantes guerras por feudos y querellas personales. Ganó terreno y subió de rango hasta los más altos estratos. Aunada a su gran espiritualidad, se destacó su don de gentes, su carisma y entendimiento de política. Todo esto contribuyó a su ascenso a Señor del Fuego y a consolidar las islas de Fuego y los diversos Clanes dentro de ellas en un solo Estado. Y más allá de eso, logró una línea sucesora de dirigentes. Se aseguró de mantener y enaltecer el prestigio de los Alphas, tanto como la valoración de cada individuo, ya que esto fusionaba dos de los lados más predominantes de su gente, el orgullo de la fuerza y el honor.

El hecho de que él era un Beta que no podía ser sometido, representaba en sí mismo el colapso de todo el sistema de las islas, que se consolidaban con los Alphas, pero al reconocer a los Alphas dentro de su propio poderío, ganó tantos aliados que pudo luchar contra los que se le oponían más allá de una confrontación directa de Alpha-Beta. De este modo es como aquel que sea Señor del Fuego no importa su status, siempre que demuestre ser digno y honorable, puede asumir su rol. Aunque esta última parte fue quedando en el olvido, pues al igual que en el Reino Tierra, la jerarquía del primogénito comenzó a primar.

Partiendo de la Nación de Fuego al Reino Tierra, los dos últimos soberanos de éste han sido el Rey Kuei, un Beta y No Maestro y la Reina que es una Alpha Delta pero No Maestra, de nuevo haciendo hincapié a qué lo que más valora la gente de la Tierra es el linaje y la riqueza. El título de Rey Tierra confiere a su portador un halo casi de divinidad entre la mayoría de sus súbditos, dando durante su reinado un poco más de status quo al status del que resulte el mandatario. Por tanto durante el reinado de Kuei, se enrolaron muchos Betas al ejército Tierra, que era necesario también para defender el Reino. Durante los últimos 30 años de la Guerra de los Cien Años, tenían un poco más de presencia razonando que su Rey era un Beta.

Ahora subimos a la La Tribu Agua del Norte. Aunque la Nación del agua tiene mucho sentido de comunidad, es primordial remarcar que hay muchas diferencias sociopolíticas y culturales dentro de las dos. La Tribu del Norte es casi tan tradicionalista como el Reino Tierra. Solamente en las últimas décadas ha habido un cambio significativo en cuanto a los tres o cuatro siglos previos.

Todo su sistema se basa en el poder de los Alphas. Tienen un concejo formado por los Alphas más reconocidos. En el caso de que un alpha novel se revele como un Lobo Trance, tiene un lugar automático en el Concejo o en el gobierno. Lo más importante para las Tribus Agua es el Hermano Lobo. Cuando el Gran Jefe no tenía descendientes Alpha macho, el Alpha de más rango dentro del Concejo o alguno de sus descendientes, le sucederá en el poder. Los Alpha hembra también tienen participación importante dentro de los ámbitos más privados de la vida y entre las curanderas. Así que nos queda poco lugar para los Betas.

Los Betas de las Tribu Agua, tienen el privilegio de poder transformarse también durante la Luna Llena, pero ni siquiera así tienen toda la capacidad que sus contrapartes. Se diría que esto lograría una situación de mayor equidad, pero al ser tan jerarquizados por los Alphas, no se puede. Sin embargo, su educación esta hecha para aceptar estos hechos y en realidad prima la tranquilidad entre ellos. Los Betas sirven con gusto a sus Alphas y los Omegas disponen de libertades que en la Nación del Fuego y el Reino Tierra no poseen.

Por otro lado, La Tribu Agua del Sur, está formada en un principio por todos aquellos del Norte que no se sentían a gusto con sus costumbres. Migraron al Sur y se establecieron, principalmente Omegas y Betas. Con el tiempo la población de Alphas aumentó, pero creciendo bajo un entorno más igualitario y donde primaban los Omegas, estos primeros Alphas aprendieron a convivir más equitativamente y no les era usual recurrir a la Voz para gobernar. Este sentimiento de equidad se vio sostenido a su vez en un sistema descentralizado de "gobierno", con cada aldea con el individuo más fuerte siendo el Jefe, fuera lo que fuera. Un Beta Alpha que no encontrará oposición podía tomar el poder sin ningún impedimento. También es por esto que los Alphas de Agua del Sur tienen muchísimo más desarrollado el sentimiento de unión con su manada y de protección, que el de territorialidad y son menos dominantes.

§ Los Betas con sus Rangos §

Para que un Beta adquiera un Rango, no hay torneos o algo similar. Muchos factores interfieren para designarles con alguno, pero lo primordial reside en su capacidad de resistirse a la Voz de los Alpha. Por tanto, un Beta Alpha es aquel que puede resistirse sin problemas a los Gama e incluso a Rangos más altos. ¿Qué lo dictamina? Son personas que desde jovenes o niños comienzan a resaltar, y la costumbre orilla a los mayores a empezar a esperar que sean Alphas, sino se presenta el Status en la adolescencia, se les educa con mayor ahínco para que sean Betas Alpha. Pueden resaltar por cualidades físicas como belleza, fuerza, o agilidad, o bien por otras características; maestría en su elemento si es que son Maestros, gran inteligencia o destreza. Puede ser una combinación de factores donde la familia puede influir directamente, pues contrario a los Alphas, el Rango de Beta Alpha se puede adquirir con puro trabajo duro. Por ejemplo, ningún Beta de tiempos recientes de la familia Beifong ha sido catalogado solo como "beta", pues disponen de los mejores maestros en todo ámbito y al inculcarles la fuerza de su linaje, los hace orgullosos y capaces, de este modo no se humillan ante Alphas poco capaces. Lo mismo pasa en las familias descendientes de los más grandes clanes de la Nación del Fuego.

Los Betas Epsilon son la clase más baja de individuos. En muchos lugares discriminados. Los Epsilon, a diferencia de los Beta Alpha, no suelen clasificarse mientras son jovenes y se continuan desarrollando. Los Epsilon son discriminados así en su adultez temprana, cuando ya es obvio el tipo de personas que son. No demuestran valía en ningún aspecto. En la Tribu Agua del Norte es donde más abundan estadísticamente, aunque sea en Ba Sing Se donde más controlados están. En la Tribu del Norte, estas personas son No maestros y que tampoco valen para ser cazadores o amas de casa, frecuentemente rechazadas y por tanto, mueren jovenes al sufrir el repudio. Se vuelven parias. Esto se debe a que al vivir en condiciones tan duras, la Tribu no puede cargar con pesos muertos.

§ ¿Y si los Epsilon son tan malos, por qué se les empareja con un Alpha? §

Durante la Guerra de los 100 Años, la Nación del Fuego empezó a capturar soldados Beta de Tierra, y automaticamente para ellos ya eran "Epsilon", por ser los Betas enemigos. A estos mismos se les atizaba a tal punto de tenerlos rodeados de Alphas, así que su voluntad se veía subyugada en límites insanos. Perdían gran parte de su iniciativa y se les entrenaba para que obedecieran a Alphas y Omegas por igual. A sus propios Epsilon se les entrenaba también para servir, puesto que no tenían ninguna otra habilidad o propósito en la vida, por lo que no tenían distractores u otras obligaciones que les impidieran estar completamente al servicio de sus Amos Alpha.

Con el tiempo ya no se necesitaron de prisioneros de Guerra y la costumbre quedo y se extendió entre todas las Naciones.

Un pequeño dato curioso de los Betas.

El Avatar Kyoshi, antes de ser tal, era una huérfana al servicio del supuesto Avatar de entonces. Era una Maestra, pero al no poder ejercer su control, ser huérfana y sirviente, la gente la repudió al punto de ser considerada una Epsilon, aunado a esto, que su Status se reveló incluso después de que ya era conocida como el Avatar Kyoshi siendo, además del Avatar más longevo conocido, el que más tarde a presentado su primer celo, a la rarísima edad de 22 años.


INSTINTO

El Omega ahí presente que era el único que le podría presentar pelea a Asami, estaba guardando bien las distancias, porque sabía que no podría solo contra tres Maestros y una Alpha tan dotada. Korra tomó el papel de la mano de Bolin y lo volvió a leer pasmada. Sus colmillos se hicieron mucho más marcados. Tenía que controlarse. Ya era bastante estar ahí dentro y oler el tufo del sexo rancio, semen seco, el deleite de la Beta y el omega sumiso y sus lubricaciones. Sino estuviera tan enojada y asustada, tal vez podría sentir algo más...

Mako presentía peligro.

La misma mescolanza de olores le llegaba fuertemente a Asami. No estaba acostumbrada a este tipo de interacción. En ninguna reunión de gente decente y respetable se podría abusar así de la Voz. En una reunión de Estado sería considerado un acto de Guerra. Pero en el bajo mundo regían otras leyes, aquí todavía primaba la Ley del Colmillo, del más fuerte. Ojalá no le estuviera gustando tanto. Más tarde tendría que lidiar con este descubrimiento.

Zolt estaba pasmado. Podía mover los pies y el torso, pero si llegaba a pensar en levantarse, las piernas se le desconectaban. Estaba seguro que su Voz nunca había tenido un poder tan avasallador. Había escuchado rumores de que la joven Sato era un lobo precoz, pues a Hiroshi Sato era un dato del que le gustaba presumir.

La Voz de Asami estaba haciendo un gran trabajo dejándolos en el piso a todos. Aunque la orden no iba contra Mako ni Bolin, sentían la fuerza que aprisionaba a los demás. Mako no dejaba de ver a Korra y como parecía titilar entre un estado humano y una fase más completa. No estaba del todo seguro que fuera bueno que ahí se transformara por completo. La víspera había visto su extraordinaria capacidad de lucha, y no dudaba que sería una ayuda en batalla... pero tenía que admitir que Korra era temperamental. No tenía ganas de verla transformada en un lugar donde el lobo se sintiera amenazado y además estuviera seguro de que tenía que pelear.

Bolin estaba de verdad resintiendo todo esto. Mako había tenido que lidiar con los alpha de las triadas durante más tiempo que él. Y su Status apenas había despertado cuando ya estaban fuera de ese mundillo, así que su lado Omega realmente no tenía mucho qué hacer, apenas estaba aprendiendo a identificar al "lobo" dentro de sí mismo, pero le parecía que eran muy parecidos y no tenía problema alguno con su instinto. La noche previa fue la primera vez que se enfrentó a un alpha, y vaya! ¡A cuál Alpha! ¡Al mismo Avatar! Ni siquiera había pensado todavía si se decantaría por ser un Omega dominante o sumiso, aunque por lo que sabía, eso lo decidía el lobo. No estaba seguro de nada. Podía sentir, de algún modo, a su alrededor la voluntad de Asami arrasando con los demás, pero esa fuerza invisible que arrojaba a los demás al piso, él sólo la reconocía, no tenía que presentar batalla ni resistirse. Pero estar ahí, descubrir lo que su nariz era capaz de decirle y la tensión acumulada, era mucho más estrés del que podía manejar.

- Chicos, de verdad, aquí apesta. ¿Nos vamos ya? -

- Sí. Ya nos vamos. Me llevaré esto, Zolt - Korra estaba consciente de lo que Asami estaba haciendo, pero como el ataque no era contra ella, a su loba no le importaba. Y más ahora que ya habían medido fuerzas, se sentían más cómodas entre ellas.

- No se moverán hasta que nos hallamos ido - Asami habló con toda la autoridad de la que fue capaz. Podían oler como la beta lubricaba más. - Mako -

Él fue el primero en salir, no podría ni contradecir a Asami en este estado. Korra fue la última, les hizo un gesto de "Tribu Agua Rules" y Zolt gruñó. Conformé avanzaban y se alejaban, el rango de efectividad de la Voz de Asami se desplazaba con ella y Zolt por fin era dueño de su cuerpo de nuevo.

- ¡¿Qué esperas ahora, idiota?! ¡Todos ustedes, muévanse, vayan por ellos! ¡Zhio! ¡Trae al equipo de contraataque! - Zolt se levantó como un energúmeno. Se sentía como un payaso. Atacado y sometido en su propia guarida. Todas las triadas respetaban la tradición de no agresión directa durante el ciclo de transformación, pero no era algo que personas fuera de ese mundo supieran. De todos modos, el había dado órdenes de mantener una guardia constante desde que Amon y sus igualitarios los atacaron. ¡Ahora cuatro adolescentes dejaron a la Triple Amenaza como un mal chiste!

Mako iba corriendo y por prevención dio una patada con voltereta llena de Fuego. Esto causó que los pocos que se estaban recuperando se alejaran de la salida del pasillo que llevaba a la cámara principal. Un Maestro tierra ya estaba liberando a los que Bolin había encerrado en el otro pasillo. Mako aterrizó y lanzó dos puñetazos más de fuego, logrando que los demás buscaran refugio. Bolin llegó después y también comenzó a lanzar rocas medianas como si fueran los discos de la arena, con ataques rápidos y concisos, generando de paso un montón de polvo. Asami saltó sobre ellos y sometió a un Maestro agua que intentaba huir, porque no tenía con qué luchar ahí dentro. Korra fue la última en aparecer en la cueva y era más lobo que mujer, lanzó un rugido de reto, cualquiera que no fuera un Delta u Omega dominante, se replegó. Respondieron a su reto dos Deltas y un Alpha, que eran a su vez Maestros tierra y fuego respectivamente. Asami se sintió tentada de responderle también. Tenían que pensar rápido. Mientras varios escapaban ya fuera por el túnel principal o por el pasillo que no sabían a dónde llevaba, Korra se enfrascó en una pelea contra los dos Delta, mientras Mako respondía a su dominio apoyándola con el Alpha de fuego. Bolin estaba luchando contra otro Omega de Tierra y le estaba costando trabajo, porque era más alto y mucho más musculoso que él. Reventaba las rocas que le lanzaba como si fueran bolas de nieve.

Dos gamas pensaron que podían con Asami porque se dieron cuenta que no era Maestra. Ella no se resistió y decidió ocupar su nueva arma. "Abajo". Ojalá pudiera experimentar con órdenes más complejas, de momento había visto que esto tan simple le daba buenos resultados y lo seguiría ocupando. Uno de los gamas de plano cayó cuán largo era al piso y el otro trastabilló pero se mantuvo. Sudó frío cuando se dio cuenta de la Voz con la que se estaba enfrentando. Korra acabó con los Delta con un salvajismo poco común, a uno le agarró el pie con Tierra control y se lo comprimió tanto que Mako pudo escuchar los huesos crujir bajó la presión de la roca, y al otro Delta de tierra le lanzó una bola de fuego tan potente y cerca, que si el otro no hubiera logrado rodear de gravilla sus brazos, con los que se cubrió la cara, ahora estaría gritando quemado, pero el golpe de calor fue tan potente, que lo dejó desmayado.

- ¡Déjalo en paz! - Mientras Asami disfrutaba de su nuevo poder, Korra estaba defendiendo a su novio del Alpha de Fuego, porque aunque Mako era un Maestro más diestro, el otro estaba abusando de su Voz. El capitán de los Hurones de Fuego tenía que usar mucha energía y concentración en contrarrestar la Voz del Alpha, porque le restaba destreza al pelear. Korra dejó a sus oponentes en el piso, a uno retorciéndose de dolor por el pie fracturado y se enfrentó junto a Mako al último en pie de momento. Entre los dos pudieron hacerle frente, pues Korra en un ataque de puro instinto, dirigió su Voz contra el Alpha y este tuvo que enfocar toda su atención en no verse sometido, dejando en paz a Mako, que sintió un flechazo de alivió por haber podido mantenerse firme y no ceder ante otro Alpha, pero resintió que no fuera Asami, su Alpha personal, quien lo ayudara. A lo lejos todos escucharon como venía una nueva oleada de sicarios.

- ¡Vamonos de aquí! ¡Ahora! Chicas, vamos! - Bolin estaba ya más cerca de la salida que los demás. Asami aplicó una llave rápidamente a su contrincante, dejándolo adolorido en el suelo. El otro Gama se quisó escurrir cuando sintió que ya no era presa de la Voz de Asami, pero ella reaccionó más rápido. "Apártate". Practicamente se arrojó al otro lado de la cueva para hacer lo que le decían.

- ¡Vamos, Korra! - El Avatar parecía que iba a regresar a terminar lo que había empezado. No le hacía caso a Mako. La ingeniera se dio cuenta. No podían quedarse ahí más tiempo. Olía ya las feronomas de los Omegas que venían, si llegaban perderían la ventaja. Entre varios Omegas podrían contrarrestar sus Voces y sus propios Alphas les plantarían cara. La fisionomía de Korra ya estaba pronta a desarrollar completamente el hocico y sus músculos marcaban las venas contra la piel.

- ¡Korra! ¡Vámonos! Son demasiados - Asami le habló normal pero presionando con su Voz y solo eso hizo que Korra reaccionara, pero no para bien. Sus miradas se encontraron y Sato sintió temor. Se miraron un largo segundo y Asami echó a correr. Mala idea, Korra rugió de nuevo y se lanzó tras ella. Mako la siguió de cerca.

- ¡Korra! ¡Korra, demonios! ¡Detente, es Asami! - Los cuatro corrieron por fin directo a la salida.

Asami estaba midiendo bien al Avatar. Su sed de violencia estaba en el aire, ella misma se estaba viendo sobrepasada por sus instintos. Ojalá lo que pensó saliera bien. Corría con todas sus fuerzas mientras dirigía su Voz a Korra, pero sin ninguna orden ni otra cosa, solamente hacia ella, para que la reconociera. Una parte de la mente de Korra reconocía a Asami, a Bolin y a Mako, y por eso los dejaba correr tan cerca de ella. Poco a poco, reconocer la presencia de su amiga la estaba regresando a la normalidad, pero no dejaba de correr porque el instinto le exigía eso. Cuando lograron alcanzar el exterior no se detuvieron hasta que Asami lo hizo, en medio del bosque cubierto de nieve, en vez de dirigirse a la avenida, donde estarían más expuestos. El aire limpio y puro les refrescó la mente y el cuerpo, aunque los pulmones ardían. Asami por fin se sentía dueña de sí misma de nuevo, y frenó en seco. Se dio la vuelta para enfrentar a Korra si hacia falta, pero en cuanto el Avatar se dio cuenta hizo intentos ridículos por frenarse. Tropezó y derrapó frente a Sato. Seguía semi transformada aunque su humor ya se había calmado. Dejar de oler el tufo de tantos alphas y el sexo rancio los había ayudado mucho a todos, aunque Mako no fuera tan consciente de esto como los otros. Asami se agachó para ayudarla a levantarse.

- Gracias, Asami. Yo... -

- ¡Chicas, rápido! Tenemos que irnos. ¡Vienen más por nosotros! - Bolin las llamaba desde la distancia.

- Está bien, Bolin - Korra terminó le levantarse y perdió en gran medida la fase. Todos corrieron con cuidado, fijándose que no los siguieran hasta que llegaron de nuevo al Satomovil de Asami y ésta arrancó con un rechinar de ruedas. Se dirigieron directamente al edificio de gobierno de nuevo.

Cuando arribaron al ayuntamiento ya estaban un poco más calmados. Asami les recordó la necesidad de ser discretos. Fueron rápidamente con Tenzin.

- ¡Chicos! Regresaron pronto... - El Maestro aire vio sus rostros y palideció un poco, pero conservó el aplomo. Al leer la nota que le entregaron, no daba crédito a sus ojos. - Esto no puede ser... Amon está jugando demasiado duro -

- Eso parece... - Korra ya sólo guardaba de su fase los mismos rasgos que Asami, sin darse realmente cuenta que mantenía sus colmillos tan desarrollados.

- ¿Pudieron averiguar algo más? - Tenzin estaba sentado en su escritorio con la carta arrugada entre sus manos.

- No... -

- Eran demasiados, Maestro Tenzin. ¡Debió ver a Asami aplastándolos a todos con su Voz! Pero entonces ya se estaban recobrando y empezaron a juntarse de nuevo y... - Bolin se quedo mudo ante el silencio de los demás, aunque relajó un poco las cosas. Tenzin anotó el dato de que Asami había usado su Voz de nuevo, aunque justo ahora estaba bastante tranquila para lo que describía el Maestro tierra.

- Ya veo. Es muy bueno lo que han conseguido de todos modos. La junta ya está lista para mañana en la mañana, apenas pasé el amanecer... Amon está complicando todo. Normalmente estos días los Concejales no se reúnen -

- Tenemos la ventaja, sabemos que mañana se verán. Podemos acorralarlos en la Arena - Mako dio un paso al frente.

- No será tan sencillo, cómo la Arena se clausuró, no hay presencia policial importante. Plantar una emboscada no será suficiente para los recursos que desplegarán... Amon quiere intensificar su control de la ciudad coaccionando a las Triadas, incrementará sus filas y sus recursos exponencialmente... - El hijo de Aang se levantó - Escuchen, quiero que regresen al Templo y no hagan nada por ahora, ya tenemos suficiente. Esto no debe de saberse hasta mañana en la reunión -

- Tenzin, podemos ayudar... -

- Lo sé, Korra. Pero justo ahora deben esperar - Lo dijo con un tono calmado, pero terminante. No era como en la mañana que les había dado su confianza en su criterio. Ahora las cosas habían escalado de nivel. De todos modos, Tenzin sabía que Korra podía desobedecerlo. - Mira, vayan... descansen y concéntrense para mañana. Podrán acompañarme a la reunión -

Refunfuñaron un poco más, pero al final se fueron y le prometieron comportarse.

Tenzin se sentó de nuevo y dejó el papel en su escritorio. Necesitaba a Lin, pero Lin estaba todavía afectada por la última pelea, hace apenas unos días. Era dura, pero ya no tenían 20 años. Él tampoco, pero no dejaría que eso lo limitará a la hora de defender el legado de su padre en Ciudad República, y más como el único miembro activo de la Nación del Aire en la política mundial y local.

Los chicos se dirigieron a los muelles en el satomovil de Asami y abordaron el ferry.

- ¿Y ahora qué? - Korra bajó de un salto al muelle, Bolin la siguió y Mako y Asami esperaron a que la rampa estuviera colocada.

- Eso fue demasiado para una mañana... Iré a dormir un poco -

- Humm - El Avatar hizo un puchero.

- ¿Y ustedes dos? -

- Debo de terminar de revisar unos documentos y de desempacar. Te veo después, cariño - Besó a Mako en los labios y se despidió agitando la mano a cada uno. Disfrutó de nuevo de la reacción de su novio. La verdad es que necesitaba urgentemente asentar sus ideas, y sus hormonas. Siguió a Bolin. Lo que más desearía es poder desahogarse con su novio.

- Así que... Solo quedamos tú y yo... -

Korra y Mako se fueron a entrenar, sudando un poco como en los viejos tiempos. Se portaban distantes y joviales a la vez, en una clara remenbranza del pésimo beso que habían tenido. Mako se sentía un poco violento, porque Korra lo había apoyado en la pelea, pero Asami había demostrado un poderío con su Voz que él jamás había visto. Se preguntaba si de haber tenido Zolt todavía su Voz ¿habría podido imponerse a Asami? Sabía que entre los lycans la edad era importante, por lo regular la experiencia pesaba tanto como el poder nato.

Después de un rato, se despidieron y Korra decidió ir a darse otro baño rápido. Estaba recordando la pelea de la mañana. Se le erizaron los vellos al recordar. Tantos y sofocantes aromas la habían obnubilado. Estuvo a punto de atacar a Asami. Recordaba la parte del Lobo que solo quería seguir la persecución y atacar a quien la había desafiado. Ella siempre pensaba en su parte Lycan como un "él", aunque sabía que la mayoría se dirigía a su propio Hermano Lobo según su género. Era algo que siempre le había parecido curioso. Recordó que usó su control para aplastar el pie de ese lycan, y que si hubiera tenido oportunidad, lo hubiera aplastado completamente. No estaba segura de cómo sentirse al respecto. Era tan sencillo a veces perderse en la batalla, pero nunca había llegado tan lejos. Ahora iba de nuevo caminando por el pequeño pasillo techado hacia su habitación. Podía sentir la Voz de Asami de nuevo, minimamente por la distancia y le alegró que su presencia fuera perceptible de nuevo. Su animo había decaído por el evento con su padre y ahora ya se estaba recuperando. Asami era una luchadora invaluable, Korra tendría que entrenar mucho para ponerse a su nivel. Nunca había pensando en usar la Voz de esa manera y ahora que había lo que se podía hacer, no podía esperar a desarrollarse por completo. Esa era Korra, siempre ansiosa.

Parecía que cada quien iba a utilizar el día según su propia agenda. Apenas era pasado mediodía, Bolin tenía razón, había sido una mañana muy larga y no le vendría mal dormir un poco, al fin se habían desvelado y hoy de nuevo lo harían, así que el Avatar decidió descansar un poco también. Después de la tarde, Korra apareció aún sin transformarse pero ya con su túnica lycan puesta. Así que Asami tuvo que bajar mucho la cabeza para verla, ya en pleno atardecer y recién transformada.

- Wowee! Asami, así te ves todavía más intimidante, ¿lista para la revancha? - Conforme Korra hablaba, se iba transformando lentamente en lycan, lo cual asombró a Asami por la naturalidad con la que lo hacía. Con el incienso al rededor y Korra en confianza, le resultaba sumamente sencillo conectarse con su contraparte y transformarse sin incidentes. Asami era capaz de escuchar el crecimiento del pelo en la melena y la cola, pues era como un susurro.

- Por supuesto, la he esperado todo el día -

- Entonces vamos al círculo de entrenamiento -

Ahí ya las estaban esperando Mako y Bolin. El Maestro fuego de nuevo sintió la excitación crecer en él al sentir a su Alpha transformada y al rededor de él, de nuevo con su Voz, que se sentía de nuevo muy fuerte.

- Capitán Kurohi, buenas noches - Korra lo saludó como correspondía a un miembro de la Nación del Fuego.

- Buenas noches, Avatar. ¿Vienen por una nueva ronda? El entrenamiento de ayer fue impresionante -

- Así es, Capitán. Venimos por la revancha - Asami estaba al lado de Mako, disfrutando los dos del calor mutuo. Mako sabía que esa noche de nuevo estarían juntos, era una sensación de anticipación que deleitaba su piel. Estaba impaciente. El capitán Kurohi por primera vez sintió el poder de la Voz de Asami, que de nuevo no emitía ninguna amenaza, simplemente era una presencia que no podía ignorar aunque quisiera. El era un Delta y como buen soldado de la Nación del Fuego, sentía la necesidad de demostrar pleitesía a esta Lycan, pero se contuvo.

- Excelente, todos disfrutarán de la pelea entonces. ¡Saki, ven aquí! - Un enorme lobo de Tierra se presentó, era de colores marrones claros.

- ¡Capitán! - Se cuadró.

- Asista al Avatar y su compañera a su entrenamiento como arbitro - Como bien dijo el capitán todos empezaron a dejar sus propias peleas y entrenamientos para dirigirse a un círculo que seguía intacto, esta vez el patrón eran círculos concentricos en la arena. Asami y Korra siguieron a Saki al ring y pronto se formó un corro al rededor de ellas de unos 12 lycan y unos cuantos betas. Parecía que se había corrido el rumor de su pelea de entrenamiento la noche anterior. Asami se estaba poniendo nerviosa. Seguía sin acostumbrarse a tener a tantos lycan cerca de ella. Korra movía la cola un poco rápido, estaba emocionada. Se sentía casi como si fuera un encuentro en la Arena de Pro control. Además, le había gustado a su loba eso de "al Avatar y su compañera" y su cola se movía sola.

- ¡Vamos, Asami! Esta vez no habrá empate - Korra chocó su puño contra su palma.

- Eso te lo aseguro - Una sonrisa lobuna se le instaló en el rostro.

Se pusieron en posición y al finalizar la cuenta de Saki, se lanzaron las dos con un gruñido profundo.

Korra se decantó por un ataque frontal total, Asami al darse cuenta, plantó lo mejor que pudo los pies y resistió la embestida de Korra. De nuevo los gruñidos se hacían presentes, era muy difícil contenerlos. Se trabaron, si una ganaba un paso, de inmediato lo perdía. En vez de seguir desperdiciando energía, Asami se agachó más y le metió un cabezazo a Korra que la hizo aflojar todo el agarre, la sostuvo antes de que cayera, de nuevo la levantó y la azotó en la espalda. Su espalda se resintió del golpe de la noche anterior y de nuevo le sacaron todo el aire a sus pulmones.

- ¡Punto para Asami! - No sabía como este lobo sabía su nombre, pero no le resultaba extraño que personas que no conocía, supieran su nombre. Una sonrisa de suficiencia se pintó en su hocico. Korra no le podría ganar a punta de fuerza bruta, al menos no transformadas las dos. Al menos no mientras Korra siguiera siendo una cachorra.

- ¡Adelante, Avatar! -

- Asami es fabulosa - Bolin estaba tan emocionado. Pronto podría entrenar con ellas también.

- Y que lo digas - Mako estaba simplemente fascinado.

Asami y Korra regresaron a sus lugares. Con la indicación, Korra fintó a la izquierda y se acercó corriendo a cuatro patas, en un movimiento poco ortodoxo, de nuevo se lanzó de frente con las garras extendidas y Asami se espantó y retrocedió, así que Korra pudo agarrarla y darle un rodillazo en el estómago. La táctica de atacarla con las garras desplegadas solo era una finta que funcionaría una vez. No estaba permitido atacar con las garras extendidas. Por supuesto que no lo haría, pero la loba de Korra moría por sangre y el Avatar estaba reteniendo ese instinto hasta la próxima pelea.

- ¡Punto para el Avatar Korra! -

De nuevo se colocaron en posición y empezaron a atacar. En vez de trabarse, lanzaban una serie de golpes que no conectaban y retrocedían. Esto no le convenía a Asami, que su mayor fuerte eran las llaves. Así que se lanzó de lleno justo después de una fuerte patada que había dado Korra, se fue con la lycan gris y negra al suelo, levantando mucha arena y se revolvieron en el suelo. Asami de nuevo hizo una llave, pudo sostener a Korra con las brazos por el torso y también enredó una de sus piernas contra la de ella. Así que la tenía bien sujeta. Todos los instintos de Korra se despertaron. Ningún lycan peleaba así en su entorno. Todos los instintos del lobo pedían libertad, pelear amarrados como perros no era lo suyo, había que morder y escapar, golpear y alejarse. Además de los gruñidos, esta vez Korra frunció el hocico en la mueca más horrible que Bolin y Mako hubieran visto. Enseñaba todos los dientes, y gruñía tan profundo que a los presentes se les erizo la cola. Pero no intentaba morder. Se revolvió y rebatió, pataleó y se contorsionó, intentó levantar el torso para después aventarse contra el suelo y sólo lo logró a medias. Había quienes la animaban a ella y ofrecían gruñidos de ánimo y movimientos que ella no conocía. Se retorció durante casi un minuto, pero Asami no la soltó. Y ella ya tenía la lengua un poco de fuera y jadeaba. Un nuevo intento. Korra logró apoyar su pierna libre para incorporarse un poco, pero Asami desenredó la otra y contrarrestó el peso, haciendo que las dos cayeran pesadamente de lado. Korra se quedó quieta un segundo y Asami no aflojó esta vez el agarre, no caería de nuevo. El avatar empezó a gañir lentamente. Y ya no se resistió.

- ¡Punto para Asami! - Saki estaba bastante emocionado. Ninguno de los lycan que él conocía peleaba así.

- Vamos, Korra, puedes darme más - Korra estaba tan enojada y cansada que jadeaba. Uso toda su fuerza y así no fue capaz de safarse de Asami. Tendría que tener cuidado de no dejarse agarrar de nuevo. Se puso en posición mientras intentaba recuperar la compostura.

- ¡Próximo round para ganar o empatar! ¡Ahora! -

En vez de lanzarse directamente, las dos volvieron a moverse en un círculo, tratando de leerse entre sí. Asami estaba cansada también. Casi sentía cómo los músculos se le desprendían de los huesos intentado mantener a Korra a raya, sólo unos segundos más y la habría soltado. Lo principal no fue que su fuerza fuera mayor, sino que afianzó muy bien el agarre. Una vez logrado eso, sólo había que esperar. La paciencia era la virtud ganadora. Se daba cuenta que Korra estaba molesta y se preguntó que tan peligroso sería eso, y pensando fríamente decidió usarlo a su favor.

Se dirigió a su oponente con un puñetazo alto, que esquivó Korra, y le devolvieron un codazo, que también evadió con facilidad, Korra seguía atacando y Asami esquivaba; no podría ganar solo esquivando. Necesitaba algo. Los ataques del avatar eran cada vez más desesperados. Asami decidió irse por una finta y un ataque fulminante que la dejaría sin defensa. Se agachó y movió el brazo como si fuera a soltar un puñetazo y Korra levantó los brazos para defenderse y Asami continuó el giro de su cuerpo y lanzó lejos a Korra con una patada que impactó en sus costillas.

- ¡Punto para Asami! Es la ganadora! - Todos gritaban entusiasmados. La lycan negra y gris intentaba recuperar el aliento, se había rodado y quedado recostada con los miembros extendidos. La túnica se le había abierto del pecho pero la verdad es que no importaba. Asami se le acercó despacio para poder temperar su actitud. El avatar respiraba profundo tratando de recuperar el aliento. Siento el peso de los pasos de Asami y casi palpó la curiosidad de Bolin y Mako cuando también ya se le acercaban. Miró a Asami con sus ojos azules como el cielo claro del Sur. Ella le devolvió la mirada y le ofreció una mano. Korra la aceptó.

- Asami, de verdad eres increíble - Se levantó con su ayuda y todos se cerraron. Los espectadores se alejaron y conversaban animados la pelea, que de verdad había sido estimulante. Algunos hicieron ademán de querer acercarse a Asami, pero ella no les hizo caso y siguió platicando con sus amigos. - No esperaba para nada esa última finta -

- Solo lo pude lograr porque estabas cansada - Le sonreía de vuelta, contenta de que Korra pudiera separar las cosas. Era solo un entrenamiento.

- No te acostumbres a ganar, ¿Vale? Mañana es mi es turno - E infló el pecho pavoneandose.

- Por supuesto. Ahora muero de hambre, ¿vamos? - Todos siguieron a Asami al comedor y platicaban animadamente, pero Asami tenía otras ideas en la mente, y su verdadero apetito todavía no era saciado.

- Por fin podemos estar solos, Mako - Estaban en los mismos farallones alejados donde encontraran la víspera pasada a Korra. El miembro de Mako estaba semiduro, sabía que algo había pasado. Sabía que algo iba a pasar. Asami sabía que no mucha gente pasaba por ahí por que no había rastros nuevos, y el olor de Korra apenas era perceptible a la distancia... dejarla compitiendo de nuevo con Bolin no fue tan difícil. Tenía que aprovechar el tiempo.

- ¿Qué sucede, Asami? -

- Te necesito, cariño. - La voz suave y profunda de Asami constrastaba fuertemente con su deseo y su apariencia Lycan. No se detuvo, se quito la túnica y Mako pudo observar toda la magnificencia de su forma y belleza lobuna. Su miembro palpitó. Era cien veces mejor que mirarla con la túnica, y eso que apenas anoche había pensado que ya era insuperablemente hermosa.

- ¡Asami...! - Estaba tan asombrado que casi no podía pensar.

- Necesito... Mako, ¿viste lo que paso en la mañana... en esa guarida? - A pesar de todo... No podía dejar que su parte alpha la dominara a tal punto. No estaban en una pelea, el Maestro fuego era su novio, no cualquier energúmeno salido de una alcantarilla cualquiera. Se acercó a él para olerlo mejor, acariciando su rostro suavemente.

- ¿A que te refieres? - La mente de Mako, normalmente rápida y fría, estaba tratando de poner un punto intermedio entre la sangre que bajaba a su miembro y la que debía oxigenar su cerebro.

- Lo que pasó... Lo que yo hice - Parecía que ya había encontrado el equilibrio.

- Sí, gracias a ti salimos enteros de ahí -

- No... Mako, yo nunca había hecho eso. No había usado así mi Voz nunca. Sé qué es posible, pero no lo había necesitado jamás -

- Asami, no sé muy bien lo que paso. Sólo sé que lo que hiciste nos ayudo a salir a todos de ahí, y también pudiste calmar a Korra. Todo la estaba afectando demasiado - No pudo evitar gruñir un poco al recordar como estaba huyendo de ella al final.

- Gracias por decirlo... - Su mirada lo abandonó un segundo - Esa beta, que estaba con Zolt - Ahora Mako entendía un poco más hacia donde iban los pensamientos de su novia.

- Lo sé... ella estaba ahí porque... por que estuvieron con ella en la noche - Algo lo alarmó - ¿Te... te gustó? -

- !No! - Respiró profundo - Ella no... -

- ¿Entonces... cuál es el problema? - A Asami no le gustó su tono y Mako tuvo que encogerse ante su Voz - Lo siento, lo siento, es que no estoy entendiendo - Asami decidió dejar de lado las palabras. "De rodillas". Mako estaba seguro que una rodilla aterrizo en una piedra. Pero no le importó. Había quedado justo a la altura del vientre de Asami, donde ya se estaba formando su miembro. En medio del fino pelaje negro que venía desde su vagina, que se empezaba a tornar rojizo justo sobre la línea de su cadera, emergía su miembro. Su novio de inmediato comenzó a tomarlo con su boca. El pelaje de los lycans en todo el frente del torso y del vientre es apenas una suave capa de un par de milimetros de espesor, a diferencia del exterior de los miembros y la espalda, que va desde unos milimetros a varios centimetros de largo. Mako disfrutó de esta suavidad en extremo. Sintiendo como el miembro de Asami crecía entre sus labios, hizo que su propia erección se hiciera presente, pero sabía que esta noche sería diferente. Se preguntaba si Asami estaría en su celo.

- Vamos, cariño... "comételo todo" - Mako se dejaba envolver por la voz de la persona que lo estaba tomando. Su lado más sumiso hizo presencia. Relajó de nuevo la garganta para poder disfrutar a plenitud la dura vara de Asami en su garganta. Asami sentía el resbaladizo y tibio abrazo en el que su miembro estaba envuelto y empezó a embestir lentamente. Las garras de la loba descansaban sobre su cabeza, cubriendola casi por completo. Él no podía más que aferrararse a sus suaves muslos, acariciando el espeso pelaje, dejándose llevar como pocas veces. No era para nada como la vez anterior, donde la ternura y la pasión era una sola, aquí primaba el deseo más puro, y en medio de la lujuria, alguna caricia dulce. Su miembro palpitaba tanto, estando dentro del pantalón todavía, Mako se movía ligeramente con cada embestida de su alpha, pues con cada vaivén, por lo menos su pene tenía cierto alivio al rozar la tela. Los sonidos húmedos de su verga dentro de la garganta de su novio, y los gemidos ahogados de su beta, la estaban poniendo a mil. No solo su miembro necesitaba alivio, recordar el olor de los jugos frescos de la beta de Zolt, y las lubricaciones del omega sumiso, estaban provocando un manantial en su entrepierna. Su fina nariz también le incentivaba con el precum de su novio.

Necesitaba que su chico la atendiera completamente. Transmitió su deseo con imágenes y sensaciones, en vez de palabras articuladas. Mako comprendió y llevó su mano derecha a la abertura húmeda, con deleite esparció los jugos y acarició los labios internos, que con cada embestida lo llevaban hacia la entrada. Con facilidad introdujo dos dedos en el cuerpo de su amante y Asami gruñía de gusto. Había que complacer tanto a la loba como a la mujer. Sus movimientos se estaban haciendo más rápidos, erráticos y ya no tan profundos. Con que su glande tocara la garganta ya tenía suficiente, y Mako tenía la experiencia justa para no tener arcadas. Logró controlarse, todavía no quería correrse.

- "Mako, detente, para, cariño... Te necesito abierto y en el piso" - Una dulzura seductora inundaba sus palabras. La Voz no permitiría ningún desvío de sus deseos, pero de pronto añoró los aromas de las secreciones de los "sumisos", sus propios jugos solo reforzaban esa sensación.

Mako sabía que no tenía que ir rápido, a pesar de las palabras de Asami. Así que empezó por sacar el miembro de su boca, y se dedicó a lamerlo, chuparlo y masturbarlo mientras su boca también viajaba a la abertura chorreante. Bajó el ritmo lentamente hasta atender solamente con su lengua los genitales de su Alpha, mientras desabrochaba su pantalón.

- "Ahora" -

- Asami... Estoy listo para ti - Mako se dio la vuelta todavía de rodillas y se ofreció.

Korra había vencido a Bolin después del cuarto tazón de fideos del Sur, con una porción extra grande de pescado. El chico se había quedado recostado en el pasto mientras le rascaba la panza a una Naga igual de somnolienta y un Pabu casi redondo descansaba en su regazo. Era pasada de la media noche y Korra quería platicar con Mako y Asami de lo que harían al día siguiente, así que los estaba buscando. Su rastro estaba ligeramente desvaído por la fuerte brisa marina que se había levantado, el de Asami era el más fuerte sin embargo.

Seguía transformada así que no le costó trabajo seguir el rastro, justo hasta los farallones donde el día anterior había ido a rumiar su auto compasión. Un aroma nuevo le llamó la atención. Todos sus instintos se activaron, la melena se le erizó y la cola también parecía el doble de ancha. El aroma de Mako (a sol, a humo, a sudor fresco) se mezclaba intensamente con el de Asami (Fino, almizclado, salvaje y a cuero), y con algo diferente. No entendía porque su Hermano Lobo reaccionaba así. No estaban en peligro. Estaba a unos 15m justo del otro lado del muro de arbustos y rocas que rodeaban la última barrera natural antes del fin mismo de la tierra, y la caída de más de cuatro pisos a las piedras de abajo y la furia de las olas rompientes. Intentó calmarse respirando profundo. Pésima idea. Korra sabía lo que estaba oliendo. Pero nunca lo había olido. Era lo mismo que el Aire control, se sabía todos los movimientos aunque no pudiera generar un soplo. Pero ahora por lo menos la práctica no dependía de ella. Sabía lo que era el celo. Sabía lo que implicaba físicamente. Conocía la anatomía de todos los Estados, interna y externa, transformados o no. Muchos diagramas, muchos dibujos, nada "real". Sus conocimientos teorícos ayudaron a su instinto. De manera nata reconoció a un Alpha apareandose y todos los instintos le gritaban que se fuera de ahí. Los Alphas transformados en medio del coito se dejaban llevar demasiado, y los únicos que no iniciarían una pelea en automatico, serían los vinculados, por temor a dañar a su pareja. Pero su necedad fue más fuerte. Logró controlarse un poco. Su pelaje ya no estaba tan erizado.

Se puso en cuclillas y avanzó a cuatro patas sin pasar al Trance, sobre los puños en vez de con la palma abierta para que las garras no rozaran con la tierra y hacer menos ruido. Sabía que si se metía entre los arbustos, haría demasiado ruido. Tenía claro lo que estaba pasando, pero tenía que verlo. Encontró un promontorio donde una roca mediana impedía el crecimiento bajo de los arbusto, y el espacio entre el final de la roca y las ramas y hojas sobre esta, era lo que necesitaba para meter el hocico y poder ver. Así que lo hizo con el mayor cuidado que pudo, también cuidando quedar contra el viento y ahí estaban. Sus pupilas se dilataron y su cola se puso rígida. Mako, el Maestro fuego arrogante, el Beta Alpha por definición, tenía la coronilla de la cabeza en el piso y el culo perfectamente levantado, con la curvatura de la espalda perfecta para la penetración. Su antebrazo izquierdo era su punto de apoyo, pues su mano derecha acariciaba su propio miembro para buscar más placer, gemía sin hacer mucho ruido y pedía por más.

Asami de pie sobre él, transformada y desnuda. Korra absorbió el patrón completo de su pelaje sin registrarlo realmente, la delicadeza de sus músculos apenas marcados en el vientre, donde el pelaje era más corto. Todo un amasijo de emociones se instaló en su interior. No quería ver, pero ya no podía moverse. Ese era el beta que quería para ella pero ya tenía a su propio Alpha. Los celos la asaltaron, pero saber que estaba espiando la contuvo. Asimismo la curiosidad la embargaba y la emoción que no quería admitir. No era su celo todavía, faltaban meses, según el patrón que ya empezaba a mostrar.

Las garras de Asami sostenían a Mako por la cintura y Korra podía ver un poco en ángulo como entraba y salía de él. La alpha rojinegra gruñía y jadeaba de placer. Necesitaba más cerca a su chico. Salió de él.

- "Mako, ven, levántate. Quítate la ropa, rápido" - Korra tembló sin saber por qué al escuchar la Voz de Asami mezclada perfectamente con su voz normal. Mako se incorporó de inmediato y se sacó ropa y zapatos en unos segundos, su piel brillaba a la luz de la luna por el sudor, su mirada nublada por el placer y la sumisión. Su miembro era casi del tamaño que el de Asami y en un pensamiento secundario Korra registró que no existía nudo. Así que no era celo, eran simples ganas.

- Amor, te necesito, quiero tenerte de nuevo - Mako acariciaba los brazos y los hombros de Asami, en este momento estaban tan sincronizados que no tardaron mucho en empezar a besarse lo cual ciertamente era muy distinto a sus besos normales. La lengua de Asami se enredaba con la de Mako y cada vez que pasaba, sentían una punzada eléctrica que solo aumentaba el deseo. Asami arañó con tal presión a Mako, que le abrió cuatro líneas con cada mano en toda la espalda. El dulce dolor hizo que Mako dejara el beso y se aferrara a su Alpha por los hombros, y escondía la cabeza en su pecho. Toda instinto, Asami lamió la curva entre el cuello y el hombro de su beta y apenas con la presión justa para ser doloroso pero no herir, lo mordió solamente con los colmillos frontales. Siguió lamiendolo mientras aprovechaba que se había agarrado a ella, para cargarlo y sostenerlo firmemente de los muslos, su miembro todavía tan duro que simplemente lo acomodó y lo embistió. Mako tuvo que ahogar de nuevo un gemido. Asami lo movía con sus brazos en vilo, y su vaivén, tan profundo que en pocos momentos Mako se derramó sobre ella, gimiendo y aferrándose a su cuello con ambos brazos.

Asami disfrutaba enormemente, ahora tenía la nariz llena del olor del semen de Mako, de su sudor y sus feromonas estaban totalmente fuera de control. Korra estaba hipnotizada. No había nada que pudiera hacer, estaba totalmente congelada. Sólo su cola se movía lentamente de lado a lado. No era más que un cachorro postrado ante las hormonas de un alpha adulto, bajo su dominio. Esto era lo que debían hacer los alphas con los cachorros normales, durante sus periodos de celo antes de transformarse. Ver a Mako así había despertado un hambre que hasta el momento jamás había sentido. Su centro estaba húmedo, no lo suficiente para escurrir, pero lo suficiente para que una parte de la mente de Korra supiera que era necesario que tomara acciones para resolverlo. No aquí, no ahora.

Mako era tan habilidoso... podía contraer y relajar su sfinter, complacer a Asami de una forma tan sensual e íntima. Cuando ella se clavó lo más profundo y lento dentro de él, sabía que estaba a punto de llegar, así que pudo aferrarse mejor a ella, besando su garganta y su hocico por abajo, enredando sus dedos en los cabellos sueltos de seda, aferrando su cintura con sus piernas. Asami inició un bombeó rápido que la hizo gemir y a Mako también.

Sentir los muros internos de Mako a su alrededor, tan caliente, tan apretado, era un paraíso. Era tan delicioso, tan íntimo. Le encantaba sentir como le acariciaba el pelaje, nadie la había tocado así nunca, siempre estaba sola durante sus transformaciones. Era un placer diferente y nuevo. Cada vez más cerca del orgasmo, bajó el ritmo de nuevo, disfrutando de entrar y salir lentamente unas cuantas veces más, hasta que por fin, en lo más profundo de las entrañas de Mako, se corrió, en medio de un gruñido tan ronco que hacía retumbar su garganta y Mako gemía fuertemente contra su ojera izquierda. Al fin se relajó y sintiendo disminuir su miembro, salió de Mako y lo bajó. Él apenas tenía las fuerzas y el equilibrio para permanecer de pie. Desfogada su necesidad, sus feromonas disminuyeron y Korra por fin pudo recuperar el control de su cuerpo y salir corriendo de ahí lo más silenciosamente posible. Asami no la atacaría, por el simple hecho de la que reconocía como una cachorra y no una igual, pero más valía no tentar a los instintos, pues si en las peleas de entrenamiento, se habían medido en igualdad de condiciones, aquí, recién apareada y con su beta tan cerca, nada era seguro.

Y por supuesto, estaba la otra razón. No quería para nada tener que explicar qué demonios hacía ahí escondida, espiándolos. Ellos eran novios, y estaban en todo su derecho de hacer lo que quisieran, teniendo todavía más en cuenta que eran una pareja de alpha hembra y macho beta, una de las combinaciones más esteriles o sólo con un hijo. No había ninguna razón en contra para que esa fuera la décima o centésima vez que se acostaban si querían. Muy a su pesar, era una opción que ni siquiera se le había pasado por la cabeza. Genial, otro pensamiento que no la dejaría en paz.

Ahora Asami lamía el vientre de Mako, limpiándolo, y con cariño le dio algunos besos más en el cuello. Todavía se podían ver los pozos que sus colmillos habían hecho en su piel sin llegar a abrirla, un buen moretón se estaba empezando a formar. Una versión muy reducida de una Mordida. Mako al fin salía del trance en el que la Voz de Asami lo había sumido, se asombraba la facilidad en la que había caído, ciertamente ni siquiera había intentado luchar en contra de.

- Vamos, vístete, cariño. Hay que regresar con Bolin - Asami ya se estaba poniendo la túnica, aunque ahora que su erección había desaparecido, bien podría andar por ahí sin ropa sin exponer ninguna intimad, aunque la costumbre era poderosa. El pudor propio de los humanos llevaba milenios mezclándose con el Lobo. Mako la escuchó y se vistió, cuidando de acomodarse bien la ropa. Y así juntos, lado a lado, se alejaron de los farallones para regresar con Bolin. Una brisa repentina sopló y Asami reconoció el olor de Korra, no prestó atención y pensó que era el remanente de ayer. Estaba tan relajada que nada la podía perturbar.

Korra se alejó a los establos de los bisontes, ahí se escondió en un piso elevado donde se guardaba el heno sobrante para que los bisontes no se lo comieran, pues sus cabezas no cabían por la poca distancia entre esa parte y el techo. Korra llegó ahí con un solo salto, se sentó sobre el heno y se abrió la túnica, sabiendo lo que se iba a encontrar pero no queriéndolo enfrentar. Su clítoris ya había respondido a su humedad, comenzando a hincharse. En medio de la vergüenza por haber espiado, los celos y la sorpresa, los recuerdos recientes saturaban su nariz y su mente. Su cuerpo siguió respondiendo. Ver a Mako sometido encantaba a su lobo, era muy fácil sobreponer su propia imagen a la de Asami, desde arriba, abriéndolo y llenándolo. Por unos segundos fantaseó con esa imagen y su reacción fue peor, ahora su miembro ya estaba totalmente expuesto y palpitaba pidiendo atención. Su Voz indicándole cómo moverse, cómo proceder. Mako gemía su nombre en vez del de Asami, y se aferraba a sus hombros. La mano de Korra fue directa a resolver su problema, gruñendo necesitada. Las imágenes centelleaban atrás de sus párpados. Mako aprisionado contra el suelo por su cuerpo, Mako sosteniéndose de ella. Asami poseyendo a Mako. De pronto el pelaje negro ya no convergía en el gris, sino en el rojizo. De vuelta a Korra, gris con negro. Rojo con negro. Mako gimiendo. Asami gruñendo y jadeando. Mako eyaculando. Las caderas de Asami atacando. Asami decidida en la pista de carreras. Asami corriéndose dentro de Mako. Asami lamiendo y besando a Mako. Korra limpiando la corrida de Mako cariñosamente. Las imágenes fluctuaban en su cabeza a una velocidad vertiginosa, mucho más rápido que su mano sobre su miembro. Korra gruñó profundamente cuando terminó en su mano, sin saber si la última imagen en su cabeza fue de ella viniéndose sobre la espalda de un Mako postrado o la sensación de su pelaje contra el de Asami mientras intentaba soltarse de su agarre durante el entrenamiento.

Korra terminó muy confundida. Era la primera vez que se masturbaba. Su cuerpo se relajó tanto que pronto su mente se acalló y se quedo dormida entre el heno.

- Hola, Bo ¿tú ganaste? - Mako levantó la ceja derecha cuando vio a su hermano casi dormido contra la panza de Naga y Pabu extendido entre ellos panza arriba, todavía muy redondo.

- Hey, Mako... No! Korra me ganó y dijo que iba ir a buscarlos, yo preferí esperarlos aquí. ¿Y Korra? - Espabiló un poco.

- No lo sé... Ya no la vimos -

- A lo mejor se fue a dormir - Dijo Asami, sin reparar en el detalle que su nariz había captado anteriormente.

- Ya la veremos por la mañana. Vayamos a dormir también. Tenemos que ir a la reunión del concejo - Mako de nuevo en su papel de capitán.

- Está bien, descansen - Asami se retiró hacia su lado de la isla. Con su cola moviéndose satisfecha. El Maestro fuego la miró marcharse fascinado y después regresó la mirada a su hermano, suspirando, lo ayudó a levantarse.

- Vamos, campeón, no más fideos del Sur para ti por hoy -

- ¡Nunca retes a comer a un lycan! ¡Korra comió el doble que yo sin esfuerzo, no es justo! -

- Pero yo no la reté. Fuiste tú -

- La última vez no pudo ganarme - Lo miró con ojos enormes y llorosos.

- Ahora sí pudo - Le sonrió amable.

Ambos siguieron caminando hasta su cuarto. La cama de madera con solo unas esterillas tejidas era extrañamente cómoda. Pero la almohada era magnífica, una funda de algodón rellena con el suave y esponjoso pelecho de los bisontes.

Asami caminó a solas por el templo y cuando iba a llegar a su habitación, siguió los viejos rastros para dar con la habitación de Korra. Tocó a la puerta corrediza, pero no le respondieron.

- ¿Korra...? - Se atrevió a abrir la puerta, dispuesta a disculparse por despertarla. Pero cuando se asomó, la habitación estaba vacía. La cama aparte de las esterillas tenía pieles de animal, los demás muebles eran iguales a los de ella, a diferencia que en la cómoda que hacía de tocador, había solo ligas para el cabello y solo un cepillo. Olía tanto a Korra, que hasta se podía decir que apestaba, pero el olor le encantaba a Asami, así que inspiró profundo. Había otros pares de botas tirados cerca de una esquina, una de las puertas del ropero estaba abierta, dejaba ver las playeras de Korra colgadas, un traje de Maestro aire, el vestido que ocupó en la fiesta de Tarlok y sus pantalones doblados al fondo. El olor la guío hasta la ropa, pues a pesar de estar limpia, el remanente estaba más concentrado ahí. Estaba tan cómoda, que se acostó en la cama de Korra, dispuesta a esperarla y se quedo dormida. Asami despertó cuando el sol ya estaba sobre el nivel del mar y se asombró. Ya estaba totalmente transformada de regresó a su forma humana. Tenía tan metido el aroma de Korra en la nariz, se sentía tan relajada y descansada. Que bueno era una noche de entrenamiento, cena y una sesión de sexo satisfactorio con su novio para el descanso.

La fresca brisa del mar se metía por la ventana. Era una mañana neblinosa, sintió el frío y sus pezones y piel se erizaron, además traía entreabierta la túnica. Justo cuando empezaba a acomodarse la túnica, Korra abría la puerta como un torbellino. Seguía transformada y traía ya la túnica plegada en un brazo. Técnicamente, estaba desnuda. Las dos se quedaron viendo sorprendidas y sin saber qué decir. Korra buscó por la habitación después de unos segundos, para cerciorarse que no se había equivocado.

- Korra... -

- Asami - "¿Qué hace aquí? No debería estar aquí. Oh, espíritus, ayúdenme a hablarle normal". - Eh... te ¿Te perdiste? - Habló con dificultad, porque tenía la garganta seca de la carrera que había pegado porque ya era tarde y se había quedado dormida. Ya podía oler a Tenzin moviéndose por el templo.

- No. Lo siento, anoche te busqué aquí para ver si habías venido a dormir - Fue entonces cuando Korra reparó en la poca indumentaria de Asami. Una cosa era verla desnuda en las duchas, que era de lo más normal, y otra tenerla en su cama (¡su cama!) con solo la túnica lycan entreabierta. Asami se dio cuenta y terminó de cerrarse bien la ropa. - Me quedé dormida sin darme cuenta. Discúlpame - Miró al suelo apenada.

- Esta bien, no pasa nada... Eh, tenemos que apresurarnos, Tenzin quiere que ya estemos con él - Korra trató de ya no fijar la vista en ella y su cola se movía en espasmos, nerviosa. Asami asumió que se debía a la hora.

- ¿Crees que podamos darnos una ducha rápida? - La mente de Korra era un caos. Imaginar a Asami transformada, seduciendo a Mako, la molestaba y emocionaba a partes iguales. ¿Qué demonios le estaba pasando? Tenía que concentrarse. Asami relucía con la fuerza de los lycan en el día de la Luna Llena. Hoy a la noche sus instintos y fuerzas estarían completamente desatados. Sus colmillos remarcados y su olor mucho más intenso.

- ¡Claro! ¡Vamos! - Korra se quiso morder la lengua. ¡Ya era tarde! - ¡Ven! - La cargó y salió saltando por la ventana.

- ¡Korra, aaaah! ¿Qué...? - Asami se aferró al cuello peludo y cuando abrió los ojos ya estaban frente a la casita de las duchas. ¿De verdad era tan tardado caminar por el pasillo?

- Lo siento, hay que apurarnos -

- Uff, está bien! -

Se ducharon rápidamente y Korra las secó usando agua control. Se había esforzado por poder revertir la fase mientras el agua le caía en los hombros.

- ¡Vaya truco más práctico! - Caminaban rápidamente por los pasillos.

- Jejeje en casa lo usamos por si alguien llega a caer en agua fría con toda la ropa puesta... ¡Vamos, Asami! - "Korra de verdad está acelerada esta mañana". Por la sorpresa y las prisas, Asami no se dio cuenta en el ligero olor almizclado de Korra, que había aprovechado bien la ducha para restregarse todo el cuerpo dos veces con el jabón y el estropajo de fibras naturales.

Mientras cada una se vestía, Asami totalmente relajada, Korra concentrada en ejercicios de meditación para concentrarse para la reunión. Mako y Bolin ya estaban con Tenzin y Uggi. Korra se sentó en la silla dejando a Bolin entre ella y los novios y todo el espacio posible sin ser sospechoso. La verdad es que nadie prestaba atención a esos detalles. A los otros tres les seguía sorprendiendo volar sobre un bisonte.

- Chicos, van a poder entrar a la reunión, como les prometí ayer. Pero deben quedarse callados. Y lo digo por ti, Korra - Ella hizo un puchero pero no discutió más. Ya estaba más tranquila. El Avatar Korra estaba presente.

- ¿Para qué has convocado una reunión en pleno ciclo de transformaciones, Tenzin? Y justo en día de Luna Llena - Tarlok era incisivo.

La Concejal de Fuego era una vieja Alpha Delta, igual que Tarlok, el Concejal de Tierra y el de la Tribu del Sur eran Omegas. Tenzin era el único Beta. No importaba, porque todos eran conocidos sobre el control de su hermano lobo y sería inadmisible cualquier acción usando las feromonas o la Voz.

- Les han repartido una copia de la carta que recuperaron Korra y sus amigos. Es de Amon, dirigida a Zolt - El nombre de ese mafioso era conocido por todos. Leyeron el papel, con diferentes grados de incredulidad, desagrado y consternación - Como pueden ver, Amon está presionando. Debemos tomar acciones acordes -

- Esto solo acelera las cosas. La ley que presenté para su revisión, fácilmente nos ayudaría con esto - Tarlok se incorporó y pasó al frente de la mesa en forma de U - En resumen, la ley le da poder a la Fuerza Especial para contrarrestar a los igualitarios, solicitar todo el apoyo policial necesario, hace que ser igualitario sea ilegal, e incluso relacionarse con ellos. Además de implementar un toque de queda que todos los No Maestros deberán acatar -

- Tarlok, solamente estamos tratando el tema de la nota. Hoy a mediodía, Amon estará en la Arena y piensa acorralar a una de las peores Triadas - Tenzin se levantó en su lugar.

- Lo que nos lleva al mismo punto. Con la ley aprobada, podremos movilizar a la Fuerza Especial para tomarlos por sorpresa -

- No puedes esperar que castiguemos a todos los No Maestros por unos pocos locos -

- Por supuesto que no. Los que tengan permisos de trabajo y demás, están absueltos. Además de los lycan. Los que no tengan nada que temer, solo deben permanecer en sus casas - Se volvió contra todos. El equipo Avatar estaba sentado en silencio al fondo de la sala y observó con placer como Korra se trataba de controlar - No tenemos tiempo de dudar en estos tiempos difíciles. Amon se está movilizando y solamente una respuesta adecuada de nuestra parte puede lidiar contra ellos - Dejó que sus palabras calaran - Aprobando esta ley, estamos garantizando la seguridad de todos los ciudadanos. Y hoy mismo caerán igualitarios y pandilleros por igual, con su beneplácito -

- Doy mi voto a favor - Uno a uno, los demás Concejales dieron su visto bueno. Tenzin ya no pudo decir nada. Se le había escapado por completo de las manos.

- Argh - Korra estaba que echaba chispas - No puedo creer lo que el tonto de Tarlok ha hecho - Solo quedan un par de horas ¿qué vamos a hacer? -

- Calma, Avatar, todavía no tenemos todo en contra. Vamos a ir a la Arena, encubiertos - Todos miraron asombrados a Tenzin - No podemos permitir que Amon someta a la Triple Amenaza. Eso solo sembraría más caos. Solo iremos para asegurarnos que todo marche bien. A pesar de todo, Tarlok es un buen elemento -

Fueron a desayunar algo rápido y Korra procuraba mantener la distancia con los tortolitos, aunque a ratos no podía evitar recordar a Mako de rodillas en el piso. Parecía tener la imagen grabada en la retina. Al mismo tiempo era difícil de digerirlo ahora que estaba totalmente vestido y Asami era humana y también vestida. Procuró dejar esos pensamientos de lado, porque sentía que en cualquier momento podría transformarse y retar a Asami por su beta, no es que fuera un comportamiento muy civilizado, pero Korra era una sureña y en los Polos todavía se acostumbraban cosas que en otras naciones ya se consideraban arcaicas. El par de novios no se enteraba de nada, por supuesto. Korra logró calmarse platicando con Bolin.

- Muy bien, chicos, vamos - Se encaminaron a la Arena. Todavía faltaban unas horas para el mediodía, pero era mejor así.

- Nosotros sabemos por donde entrar - Mako y Bolin los dirigieron a una especie de entrada trasera que ellos solían usar y subieron hasta su antiguo desván, que ahora estaba simplemente vacío. Ahora sólo tenían que esperar. Después de un poco de plática sobre lo que podría pasar y algunas estrategias generales, se separaron. Asami estaba sentada en un rincón y Mako descansaba su cabeza en su regazo, mientras ella le acariciaba el cabello y lo envolvía con su Voz, Korra estaba sentada aparte, meditando con Tenzin, que había insistido, ya que perdieron la meditación matutina, y sentía la Voz de Asami ejerciendo una suave presión. Bolin estaba dormido con su cabeza recargada en las piernas de su hermano. El avatar estaba tan concentrada y relajada, que su Voz también rozaba la de Asami en el mismo contacto amistoso que ya habían estado manejando, reconociéndose entre ellas. Pronto ya no tendrían problemas entre sus lobos internos por la proximidad.

Conforme pasaba el tiempo, Korra poco a poco se iba internando en su fase intermedia, preparándose tanto si necesitaba su control, como si necesitara transformarse por completo. Aunque no fuera un lobo adulto todavía, ella transformada en pleno día de la Luna Llena le daba un poder avasallador de todos modos.

Asami y Korra los percibieron primero. Faltaba un rato para el encuentro, pero ya había gente arribando. Asami sabía distinguir perfectamente el olor de los igualitarios. No se lo sacaría de la nariz en un rato.

- Debe de ser la Fuerza Especial de Tarlok -

- ¿Cómo lo sabes? -

- Los Igualitarios huelen a tierra y humedad - Sin querer frunció la nariz. Korra procuró recordar el dato - Ellos huelen a grasa y metal -

- Las armaduras de los policías huelen así cuando las pulen - Dijo Korra.

Todos bajaron al pasillo del desván, cuidando de no hacer ruido y tomaron posiciones en las partes más elevadas de las gradas. Los igualitarios estaban llegando, tomaron posiciones en los accesos principales y las gradas, dos o tres docenas de bloqueadores de chi. Vieron llegar a Amon tan tranquilo como si fuera su casa, rodeado por media docena de guardias. Fuera de ahí, en una entrada lateral, el Teniente esperaba a que llegaran los invitados principales. Asami y Korra podían oler por igual a lycans y betas.

Apenas pasados unos minutos después del medio día, llegaron dos carros y bajaron los miembros más prominentes de la Triple Amenaza. Rápidamente unos igualitarios los guiaron en silencio hasta el Teniente. Ambos bandos se veían con recelo y Zolt se daba cuenta que les ganaban ampliamente por número. Esas estúpidas máscaras no lo dejaban ver quienes eran lycan. Justo en medio del ring los esperaba de pie Amon. Los llevaron hasta ahí.

- Veo que has decidido venir. Me pregunto si el resto de tus decisiones serán tan sabias - Zolt apretó sus puños. Nadie lo había coaccionado en más de treinta años.

- ¿Vamos a dejar que se unan? - Por la forma de la Arena, el sonido viajaba bien y estaba tan vacía, que podían escuchar perfectamente la voz de varitono de Amon. Korra tenía los músculos en tensión.

- Solo venimos a asegurarnos que todo salga bien. Debemos esperar que Tarlok reaccione -

- ¿Cuál es tu elección? - Amon habló porque Zolt no decía nada.

- La Triple Amenaza es la Triada más antigua. No seremos tus perros de pelea, jamás - Sus secuaces lo secundaron con gritos y gruñidos profundos.

- Veo que no hablas solo por ti. Admiró el valor que tuvieron para venir y declarar que rechazas mis favores - Amon declamaba y camina tranquilamente de un lado a otro - Pero ahora, no son más que Maestros enemigos de nuestro designio - Y con eso los igualitarios empezaron a atacar.

Los Maestros agua de Zolt levantaron rápidamente muros de hielo y los Maestro fuego y tierra tomaron la oficina. Viper los dirigía, dos de los sicarios tomaron lugar junto a Zolt y se lo estaban llevando de ahí a través de un puente de hielo, pues los igualitarios controlaban las plataformas. Pero empezaron a aparecer los policías metal y los miembros de la Fuerza Especial. Tarlok apareció con su uniforme de combate.

- ¡Rindanse todos! ¡Están arrestados bajo los estatus de Ciudad República! - Amon miró hacia el Concejal y su mirada se estrechó con intriga.

Los policías seguían llegando, sus fuerzas casi parejas con los igualitarios. Algunos policías no respetaron las advertencias de tener cuidado al atacar con sus cables, y recibieron descargas que los dejaron fuera de combate rápidamente. Ya tenían prisionero a Zolt y sus dos guardaespaldas, que gruñían frustrados, amarrados con metal.

-¡Rápido, muevánse, vayan por Amon! - Tarlok estaba dejando actuar todas sus feromonas de Alpha para hacer llegar sus ordenes de manera más contundente.

Los policías seguían llegando, sus fuerzas casi parejas con los igualitarios. Algunos policías no respetaron las advertencias de tener cuidado al atacar con sus cables, y recibieron descargas que los dejaron fuera de combate rápidamente. Ya tenían prisionero a Zolt y sus dos guardaespaldas, que gruñían frustrados, amarrados con metal.

- ¡Rápido, muevánse, vayan por Amon! - Tarlok estaba dejando actuar todas sus feromonas de Alpha para hacer llegar sus ordenes de manera más contundente.

Los miembros de la Triple Amenaza se vieron demasiado sobrepasados y los Maestros agua se lanzaron al agua para escapar, y los demás de sus compinches que pudieron los siguieron, los igualitarios no los siguieron porque sabían que ahí no tenían ventajas, pero los miembros de la Fuerza Especial se lanzaron tras ellos y empezó una pelea de Maestros agua. Viper había perdido su sombrero y con un movimiento amplio, congeló gran parte del agua a su alrededor con lo que dejó a varios de los oficiales inmovilizados, y también a uno de sus compañeros.

Otro miembro de la triada, al llegar a la pared hizo salir una plataforma, otro Maestro llegó con él y ya iban a empezar a hacerla subir cuando Viper y un Maestro fuego los alcanzaron. Se deshicieron de sus captores y empezaron a subir. Ellos cuatro serían los únicos miembros de la triada que se salvarían ese día. Amon veía como sus soldados y los policías luchaban de manera casi equilibrada, tanto se veía que un bando comenzaba a tomar ventaja el otro la retomaba. Los policías metal estaban teniendo más cuidado sus cables, atacando más con Tierra control tradicional y usando sus cables para maniobrar y saltar más que para sujetar, de ese modo ya tenían a una decena de igualitarios esposados con rocas. Se replegaban y recuperaban a los aturdidos, y a los que los igualitarios lograban golpear se movían a la retaguardia, turnándose con los Maestros agua y fuego de la Fuerza Especial para alejarlos.

Ya había varios quemados entre los igualitarios. Nadie había logrado acercarse a la plataforma central. Amon ya había dado una indicación para que salieran de ahí. Iba tranquilamente escapando cuando Tarlok logró interceptarlo cuando iba a salir del camerino de Pro control en donde lo dejo el elevador.

- Hola. Que honor que un Concejal en persona nos haya honrado con su presencia – Su tono era tan plano como de costumbre, con su voz profunda. El Teniente y otro bloqueador de chi estaban en frente de él, en posición defensiva. Tarlok gruñó ante su arrogancia.

- Por fin te tenemos, Amon. Estás arrestado – Le dijo en medio de más gruñidos.

- Nuestro encuentro es grato, Concejal, pero prematuro. Vendrás a mí cuando sea el momento adecuado – Tarlok se dispuso a usar su Voz para someter a Amon, que ahora confirmaba que era un Beta, pero no pudo porque los dos guardias de atrás eran Omegas y sus feromonas combatieron firmemente las suyas – No puedes someterme con tus trucos lycan, dentro de poco eso también acabará –

Desesperado, Tarlok atacó con Agua control proveniente de los dos sacos que llevaba con el líquido. El Teniente se movió lo suficientemente rápido pero no así su compañero y la cuchilla de agua le rebanó la mano izquierda. Amon, y todos los presentes, miraron sorprendidos el salvajismo de Tarlok. El igualitario miró atónito su mano en el suelo y el muñón sangrante. El corte fue tan limpió que no sintió dolor.

- ¡Vayan por ellos! – Tarlok reafirmó su orden con la Voz y sus subordinados se adelantaron a luchar con los demás igualitarios. Amon los atacó rápidamente junto al Teniente, dejándolos incapacitados con unos cuantos golpes y descargas, los dos omegas se llevaron al otro mientras trataban de presionarle el brazo para que no siguiera manando sangre. Escapando sin contratiempos y dejando pálido de ira a Tarlok en el suelo.

- Tenzin, tenemos que hacer algo, ya! Se están escapando - Estaba a punto de transformarse.

- No, Korra, dadas las circunstancias, todo está bajo control, no intervendremos – Tenzin estaba totalmente frío. Había observado atentamente el combate y determinó que las fuerzas del orden tenía el control. Más de la mitad de los Igualitarios presentes habían sido sometidos, ningún oficial había sido capturado, y también retenían a la mayoría de la triada.

- No me voy a quedar aquí mientras Amon escapa de nuevo – Korra no esperó más y saltó desde su posición elevada. Los oficiales iban a empezar a atacarla cuando se dieron cuenta de quién era.

Tenzin maldijo por lo bajo y se lanzó también por sobre las gradas. Los otros tres se miraron y siguieron al Maestro aire. Bolin hizo una rampa para aterrizar, Asami daba limpios y amplios saltos, disfrutando de la ventaja del día de luna llena y Mako usaba una versión muy reducida de la propulsión de fuego, solo para aminorar las caídas.

Rápidamente ayudaron a los oficiales a mantenerse en frente y a someter a más igualitarios. Asami de nuevo los aplastaba con su Voz, pero sin vocalizar. No estaba segura que tan legal era el asunto. Alphas, betas y omegas caían ante ella como si nada cuando se concentraba en cada uno, pero la dejaba expuesta a un ataque por el flanco. Mako peleaba junto a ella sin dudar, perfectamente coordinados. Bolin le estaba dando apoyo a Tenzin, sometiendo y amordazando a los que dejaba incapacitados.

Ahora ya no quedaban soldados igualitarios en pie, habían atrapado a la gran mayoría, pero Korra había salido corriendo directa a seguir el rastro de Amon. El miedo era su mayor aliciente, recordar sus pesadillas, el terror que le producía pensar quedarse sin poderes es lo que la movía ahora que podía pelear. Encontró a Tarrlok en el piso, rodeado de la sangre, junto a los demás miembros de la Fuerza Especial.

- ¿Qué paso, dónde está Amon? –

- Se escapó y nos dejó aquí – Tarrlok luchó por ponerse de pie. - ¿Qué haces tú aquí? –

- Nosotros conseguimos la información, no te lo íbamos a dejar todo tan fácil – Korra lo esquivó y salió por la habitación. Tarrlok saboreó el efluvio de Korra. Todavía una cachorra, pero había cierto aroma en ella que hacía que quisiera someterla. Muy raro, él prefería mil veces a las betas.


Ya estamos más o menos a la altura del episodio 8 del libro 1 original, así que las cosas se van a poner más pesadas, más acción, un poco más de desmenbramientos y drama de lycans adolescentes.

Espero que lo hayan disfrutado.

Nos leemos en la próxima!

Namaste.