Palabras: 5860

Prompt: Premature

Advertencia: Universo Alterno, Contenido explícito.


Título: Underneath


Al principio, él no había reparado en su presencia. Ella era la presidenta estudiantil, un ejemplo para toda su generación, tanto en belleza como en desempeño académico. Pero eso a él nunca le tomó importancia, enfocado principalmente en mantener el nombre de su familia en alto, incluso después de haberse transferido desde su anterior escuela, los rumores y las miradas que lo seguían tanto a él como a la presidenta estudiantil pasaban de largo.

Sin embargo, no tuvo más remedio que percatarse de sus cualidades por experiencia propia. Le había arrebatado el primer lugar en el ultimo periodo, y eso no se quedaría así. Su nombre comenzaba a resonar en cada conversación que escuchaba en los pasillos, su cabello rosado atrapaba el rabillo de su mirada sin percatarse. Mientras todos consideraban a la presidenta estudiantil como alguien ejemplar, Sasuke la consideraba una molestia.

Mientras entraba con Naruto a la sala de enfermería tras haber presenciado como el idiota de su mejor amigo perdía el equilibrio en un partido de baloncesto y terminaba torciéndose el tobillo.

Esperando encontrar en la sala de enfermería a la encargada, se percató de la inusual cabellera rosada siendo acariciada por la brisa entrando por la ventana de aquella habitación.

—¡Sakura-chan! —el llamado de su rubio acompañante fue la confirmación que necesitaba para saber que la chica sentada en aquel escritorio era la presidenta estudiantil.

Ignorando el efusivo intercambio de palabras entre los conocidos, Sasuke desvió su mirada a la peculiar recolección de libros esparcidos sobre el escritorio, el cuaderno de notas frente a la presidenta estudiantil rebosando con anotaciones.

¿Qué hacía la presidenta estudiando en la sala de enfermería cuando podría hacerlo en la biblioteca?

—Parece que me atraparon, estaba teniendo algo de dificultad estudiando en la biblioteca, no esperaba que viniera algún herido a estas horas del día —las palabras de la chica respondieron la duda en su mirada, levantando su mirada, alcanzó a notar la sonrisa de complicidad dirigida hacia él por breves segundos antes de regresar su atención al herido rubio.

Enarcó una de sus cejas mientras se preguntaba si había sido una ilusión suya, pues mientras mantenía una charla trivial con el rubio, la presidenta parecía tan inocente y alegre como su mejor amigo.

Probablemente no lo sea, y no debería sorprenderle pues no era la primera vez que conocía chicas con apariencias inocentes guardando dobles intenciones, sin embargo, al ver que continuaba atendiendo al rubio pasando completamente de largo de su presencia, descartó la idea.

—¡Ah, Sakura-chan es tan linda! —exclamó Naruto una vez que Sakura salió de la enfermería, insistiendo que la enfermera escolar debería revisar la herida en su tobillo pues lo mas probable es que se tratara de un esguince. —¿No lo crees, bastardo?

El susodicho decidió ignorarlo y en su lugar continuó inspeccionando la colección de libros que se encontraban en el escritorio. De alguna manera intrigado de la inusual área de estudio que había elegido la presidenta.

No era temporada de exámenes, pero suponía eso era irrelevante para la diligente y estudiosa presidenta estudiantil, sin embargo, al notar los títulos de aquellos libros de texto se dio cuenta de lo opuesto. Estos eran libros de medicina.

Naruto seguía balbuceando cosas sin sentido respecto a su flechazo por la chica de cabellos rosados, así que tomo la libertad de sentarse en el anterior lugar de ella frente al escritorio y dio un vistazo a sus detallados apuntes. Como era de esperarse, su letra era pulcra y sus apuntes eran claros y con un buen sistema de notas.

Dando vuelta a la hoja, se percató de un pedazo de papel que contrastaba con toda ese organizado y pulido sistema. Era un pedazo de hoja de cuaderno rasgado, levemente arrugado, pero guardando una interesante ilustración.

Detallado con lápiz, se encontraba sobre el papel la mirada de dos ojos oscuros, como si se encontraran mirando de frente a la persona que lo sostenía, sin embargo, era tan meticuloso el trazado que podía darse cuenta del parecido.

Sin poder evitarlo, Sasuke esbozo una sonrisa ante el dibujo de su mirada. Los talentos de la presidenta estudiantil no solo se limitaban al estudio.

Salió de la enfermería con sus manos dentro de sus bolsillos, ignorando los llamados de Naruto desde la camilla, y se dirigió hacia su salón de clases.

La intriga de alguna manera permaneció con él el resto del día, ocasionalmente su mano viajaba hacia su bolsillo y sostenía el pedazo de papel dentro de este. Especialmente cuando el nombre de la autora de escuchaba dentro del salón de clases.

Sakura Haruno, la perfecta presidenta estudiantil, parecía guardar un interés hacia él, y no hacía nada al respecto.


Estaba lejos de ser perfecta, sin duda. La razón por la que era considerada en tal alto estima era debido a su relación con los directivos, siendo adulada por su gran desempeño y carisma, apariencia inocente pero madura en conocimiento.

Quizás algo más madura que eso.

Se cruzó de piernas para disimular su incomodidad. Su mirada fija en la clase siendo explicada frente a ella, pero su mente sacudida por la imponente sensación sobre su nuca.

Tal era la reacción que Sasuke Uchiha provocaba en ella.

Agradecía contar con la distancia de sus pupitres dentro del salón de clases, pues sus mejillas comenzaban a calentarse y su respiración comenzaba a sentirse agitada, tragó saliva mientras descartaba la idea de aflojarse el listón de su uniforme, sería demasiado inapropiado.

Casi tanto como la mirada del moreno sobre ella. No pudo evitar morderse su labio inferior ante la insistencia de su presencia sobre ella.

Mientras regresaba su mirada a sus apuntes ahora que el profesor había dado las indicaciones para la actividad, Sakura soltó un suspiro. Esto era diferente, se percató después de unos segundos, pues estaba segura que Sasuke no reparaba en ella intencionalmente en días anteriores, sin embargo, algo había cambiado.

Sus ojos verdes se ampliaron de la realización que le surgió: Su bosquejo.

Debía hacer algo al respecto, pues se había percatado del bosquejo que había perdido de entre sus apuntes esa mañana. Y estaba segura que Naruto no lo había tomado con el repudio que mostraba hacia cualquier cosa relacionada a los estudios. No había manera de que fuera él quien haya fisgoneado entre sus apuntes.

Debía ser él, la misma persona que en estos momentos la aturdía con su mirada, la misma persona que llevaba semanas provocándole escalofríos con solo sus ojos.

—Sakura-san —una voz aturdió el curso de sus pensamientos, mirando hacia su izquierda, noto la presencia de una nueva persona.

—Aah, Lee-senpai —sonrió cordialmente, ignorando el rubor que inmediatamente invadió las mejillas del chico.

—¿Puedo hablar contigo en privado? —al escuchar estas palabras, el semblante cordial de Sakura vaciló.

Así que era ese momento.

Estaba consciente de las miradas sobre ellos, no era una escena inusual, pero si era una que le agotaba innecesariamente. Se trataba de un senpai al que le tenia algo de afecto pues desde el inicio la trató con amabilidad y mucha atención. Y, aunque siempre supo de las segundas intenciones de Lee, esperaba que las continuas evasivas de ella pudieran ser lo suficientemente claras para que él desistiera de buscarla de esta manera.

Podría ser un senpai, pero en casos como este, era lo mejor aclarar las cosas de manera clara.

—Esta bien, senpai —fue su corta respuesta antes de seguirlo fuera del salón de clases.

Deseaba haber sido capaz de ignorar aquella conocida mirada que la siguió por el pasillo, así como había podido ignorar los murmullos sobre ella.


Los salones de tercer año se encontraban cerca del patio trasero, por lo que no era de extrañar que Lee los guiara a ambos hacia aquel tranquilo espacio. Aunque, contrario a la privacidad que se hallaba en aquella área, el trayecto a ella siempre era un reto hacia su paciencia.

Tal vez era porque eran mayores, pero de alguna manera siempre había algún senpai buscando molestarla, provocarla o seducirla.

Era un alivio que en estos momentos se encontrara acompañada de Lee-san, pues de lo contrario las interrupciones serían mayores. Mientras caminaba con su cabeza en alto, notó la rigidez con la que su senpai la guiaba. Quiso soltar un suspiro, parecía algo injusto para él tener que prolongar este momento.

Una vez llegaron al final del pasillo que daba hacia el patio, Sakura lo llamó:

—Lee-senpai, creo que ya puede hablar aquí.

Era mejor decirle de una vez, lejos de la mirada de los compañeros en su salón de clases, y lejos de aquellos que se podrían encontrar en su descanso.

Se despidieron con una leve reverencia y partieron por caminos separados, pues ella se rehusaba a incomodar más a su senpai al acompañarlo mientras caminaba con sus hombros encorvados.

Buscando la mejor alternativa de escape, se atrevió a aventurarse en el viejo campo de entrenamiento. Aquel que colindaba con los casilleros y probadores extracurriculares. Sintió el alivio inundarla cuando recordó que su siguiente periodo era lejos de los demás salones de clase.


Podía lidiar con las miradas, los susurros y las inesperadas confesiones amorosas, sin embargo, cuando se trataba de las insistentes insinuaciones de sus compañeros, era que Sakura mostraba mayor problema para rechazarlas.

No porque en algún momento haya considerado aceptarlas, sino porque era mucho más problemático lidiar con sus reacciones después de rechazarlas sin alterar su imagen amable.

Tal era su situación durante su clase de educación física. Los senpais buscando acercarse a ella con indirectas e insinuaciones que ella se había cansado de declinar de las maneras más cordiales que conocía, agotándose de su insistencia, se acercó a los casilleros con sus pertenencias para retribuir las llaves que siempre lograban sacarla de apuros.

Fue solo hasta que las recolecto de su bolso que la lluvia comenzó a descender sobre ella, soltó un exasperado suspiro al sentir las gotas de lluvia humedecerla y optó por entrar al escondite más próximo que sus llaves mágicas le permitían acceso.


Sasuke estaba terminando de realizar los inventarios de la bodega deportiva cuando la tormenta azotó las canchas del instituto, maldiciendo su suerte, se preparó para regresar las llaves a su supervisor, no contando con encontrarse a la presidenta estudiantil buscando entrar a dicha bodega en medio de la tormenta.

Estaba cayendo agua a cantaros, y la presidenta estudiantil parecía haber sido atrapada como una víctima más del fuerte aguacero. Siendo la presidenta, ella guardaba una copia de todas las llaves del instituto por precaución, sin embargo, no se había percatado aún de su presencia cuando los encerró a ambos dentro de la misma.

Fue solo hasta que giro sobre sus talones que Sakura lo vio parado a solo un metro de distancia, sonriendo cordialmente, la escuchó pedirle que mantuviera la puerta cerrada hasta que terminase la tormenta. Algo le decía que no buscaba resguardarse de solo el agua mientras observaba su atuendo.

Vestida en su uniforme deportivo, constituido por una playera clara y unas licras oscuros, la presidenta estudiantil se encontraba desprotegida, pues con la humedad podía ver debajo de su ligera prenda. Para cualquier otro estudiante masculino, la visión de la inalcanzable presidenta en aquel atuendo era una tentación imposible de pasar desapercibida.

Sakura se acercó a recolectar una toalla seca de las repisas de la bodega y tomo asiento en la colchoneta más próxima. Sintió que la blusa se le pegaba al pecho mientras se secaba la cara, pero cuando lentamente bajó la toalla, vio a Sasuke mirándola y sonrió.

—Lo sabía. Sasuke-kun se siente atraído por mí.

Cuando no hubo respuesta, y en cambio él continuó secándose, ella notó en voz alta, sintiéndose atrevida ahora que se encontraban a solas para poder mencionarlo:

—Es tu mirada. Es más pesada que la de los otros chicos —dejó su toalla a un lado, en su lugar, apoyó su peso en uno de sus brazos—; seguía preguntándome si me emocionaba porque era la mirada de Sasuke-kun o porque me hacía sentir como si supieras algo que yo no.

Sabia que estaba mintiendo, no había manera que las miradas lascivas de otras personas la hicieran sentirse así, no había manera de que fuera la mirada de alguien más la que le provocara aquel calor que la invadía de pies a cabeza; era porque se trataba de Sasuke. El chico que siempre parecía en su mundo, uno diferente al de ella, y al mismo tiempo, siempre oscilando en su entorno, atrayéndola con solo su presencia.

No había manera de que fuera otra persona que no fuera Sasuke, quien le hiciera desear ser parte de ese mundo. Anhelar aquello que parecía tan inalcanzable pero tan tentador.

Cuando solo hubo un silencio que se hizo más pesado por segundo, ella habló.

—Dime Sasuke-kun, ¿sabes cómo es el cuerpo de una chica? —su voz siempre había sido seductora, pero ahora mismo, estaba haciendo que su respiración fallara. —¿También tienes curiosidad, Sasuke-kun? ¿También tienes ganas de mirar debajo? Tocar debajo de la ropa...

Antes de que se diera cuenta, estaba acostada de espaldas con ambas manos a cada lado de la cara y, a centímetros de ella, estaba Sasuke.

Sería un idiota en no notarlo, no era por nada que la presidenta estudiantil era considerada en tal alto estima, y no era solo su desempeño y sus habilidades escolares. Ahora que la tenía tan cerca lo podía confirmar: Ella era hermosa, de una manera ridículamente única.

Sería un mentiroso si lo negaba, él había sido uno más en la lista de los chicos del instituto en desear ver más allá del propio uniforme escolar que siempre vestía tan pulcramente. Sin percatarse, había sido más de una ocasión en la que se había atrapado a sí mismo devorando con la mirada a la presidenta estudiantil, incluso si estaba haciendo el más inocente gesto.

Imaginarla debajo de aquella falda con holanes, imaginarla vistiendo solo sus medias oscuras, imaginarla deshaciendo el pulcro moño rojo de su blusa para revelar su indecente escote...

—...Esa es la mirada que me gusta.

Sasuke choco sus labios en busca de borrar la sonrisa que se había formado en el rostro de ella, pero incluso mientras la besaba con fuerza, podía sentir las comisuras de sus labios aun curveados.

Toda una molestia.

Gruño cuando sintió los delicados brazos de ella rodear su cuello, atrayéndolo hacia ella y él puso algo de resistencia entre sus cuerpos al flexionar su brazo a un costado de ella.

Era difícil saber si buscaba hacerse el difícil de obtener cuando había sido él quien había acortado la distancia entre ellos.

—Tu ropa sigue mojada —menciono Sasuke entre besos, pues su otra mano se había aventurado hacia la cintura de ella, levantando la humedecida prenda y sintiendo la piel fría pero tersa de ella.

Con un suspiro ante la sensación de su palma contra su piel, Sakura escabullo sus manos hasta tomar entre ellas el borde de la blusa y en un breve movimiento, se deshizo de ella hasta que el sonido de la pesada y húmeda prenda se escuchó caer a un costado de ellos.

—Igual la tuya, Sasuke-kun —esta vez fue ella quien rozó sus labios contra su oído, los escalofríos que recorrieron la nuca de él para nada relacionados con la humedad de sus prendas.

Y aún así, no encontró motivos para rehusarse a quitársela. Al retroceder y maniobrar para quitarse su playera, Sasuke admiró a la chica semidesnuda bajo él.

Era aún más pequeña de lo que parecía, ahora sin su usual uniforme, podía ver cada rincón de su piel expuesta revelar una Sakura completamente diferente a la que caminaba por los pasillos. Yaciendo bajo él con solo su sostén y aquella licra corta que protegía su ropa interior de la desnudez, Sasuke podía admitir que esta era una visión mejor que aquella de su inconsciente con la presidenta vistiendo su pulcro uniforme.

—¿Es así como te diviertes, presidenta? —pregunto Sasuke al tiempo que tomaba las pequeñas muñecas de ella entre sus manos, aprovechando sus posiciones para demandar algunas respuestas. —¿Sientes la necesidad de provocar a quien muestre algo de interés en ti?

Ella probablemente estaba disfrutando esto, viendo como lograba sacudirlo a él, el chico que peligrosamente se acercaba a desbancarla del primer puesto de honor; el chico cuya reputación era tan prestigiosa debido a su herencia y su apellido. Seguro disfrutaba verlo afectado por sus pequeños juegos, provocando que su raciocinio perdiera claridad, convirtiéndolo en un chico hormonal más.

Sus ojos parecían de pronto una mezcla entre confusión y deseo. Parpadeando sus largas pestañas rosadas, Sakura abrió sus carnosos labios para formular aquellas preguntas que aparecieron en su cabeza en ese momento, pero desistió de ellas y en su lugar confesó:

—Te equivocas. No podría atreverme a hacer nada de esto si no fuera Sasuke-kun —cuando sus palabras no lograron ninguna reacción, fue entonces que Sasuke notó el destello de determinación que cruzó su mirada verde —. Puedo demostrarlo.

Cuando Sasuke ladeo su cabeza en contemplación por unos segundos, viendo como desaparecía de su visión aquella presidenta inocente y cálida, y en su lugar, aparecía la chica que lo incitaba a perder la cordura.

—Por favor, hazme tuya.

Las palabras salieron de sus rosados labios sin que pudiera evitarlo, sus fuertes pensamientos resonando en su mente hasta escapar por sus labios, pronunciando aquello que llevaba tiempo guardando dentro de ella, sintiendo el anhelo hacia el perfecto ser a escasos centímetros de ella, rogando por ser tocado y besado hasta el cansancio.

Al escuchar sus palabras, el agarre en las muñecas de ella aflojo sin darse cuenta y Sakura aprovecho la oportunidad para liberarse del agarre. Era una tortura tenerlo tan cerca y no poder tocarlo. Era completamente diferente a la usual visión de su silueta caminar por los pasillos, sentado en su pupitre a varios asientos lejos de ella o, concentrado en su partido. En estos momentos, lo estaba observando de cerca y lo único que quería era seguir tocándolo.

Por una vez, dejándose llevar por sus deseos y no por su deber.

Aquellas pequeñas manos acunaron su rostro y lo moldearon a su gusto buscando el mejor ángulo para besarlo, sentía cosquillas ante el inesperado y delicado roce de aquellas manos sobre sus facciones. Se encontró a si mismo respondiendo aquel beso y recostándose una vez más sobre el pequeño cuerpo que buscaba envolverlo.

Era suave al toque, era delicado en su tacto y desprendía un dulce aroma que buscaba intoxicarlo.

Sus propias manos cobraron vida, anhelando explorar cada rincón de aquella figura que tan recelosamente lo consumía.

Hazme tuya, dijo ella. Como si sus labios no los estuviera reclamando ella, como si sus caricias no estuvieran envolviéndolo, como si su aroma no se estuviera impregnando en él.

Gruño sin poder evitarlo, su mano ardiendo por revelar más de aquella piel que continuaba provocándolo. Escuchó un suspiro chocar contra su oído cuando una de sus manos se escabulló detrás de la espalda de ella para desabrochar el sostén que resguardaba los suaves pechos que se erizaban detrás de aquella ligeramente humedecida prenda. Lo suficiente para adherirse a su piel, poco para revelar el rosado tono de su pezón.

Su pulgar lo rozó por iniciativa propia, su mirada fija en el erizado botón que provocaba escalofríos a la chica bajo su tacto, lo retorció entre sus dedos y presionó aquel pecho entre su palma. Disfrutando cada suspiro y gemido que soltaba desvanecida entre caricias. Sus pequeñas manos regocijándose de las administraciones sobre sus pechos, incitaron aquellas manos varoniles a continuar acariciándola.

Acerco su rostro al de ella, delineando con su nariz el borde de su delicada mandíbula, respirando su esencia mientras escuchaba sus agitadas respiraciones chocar piel contra piel. Con la sensación de sus pechos entre sus manos, las pequeñas manos de ella escalaron hacia su cabello oscuro y lo revolvieron a su antojo, buscando presionar sus labios contra su piel y eso hizo.

Sonriendo contra su cuello ante lo responsivo de aquel pequeño cuerpo, repartió castos besos por su cuello hasta que su lengua se aventuró a probar el sabor de su piel, lo cual provocó que Sakura se arqueara hacia él.

—Sasuke-kun —lo llamó, sin saber en realidad qué deseaba de él, eran delicadas sus caricias, pero eran fuego incontrolado sobre su piel. Sollozó ante sus administraciones y Sasuke solo continuó explorando.

—¿Eres siempre así de sensible, presidenta? —susurro contra su oído, descendiendo sus labios por el costado de su barbilla, viajando por su cuello y acercándose hasta el centro entre sus pechos.

—¿Cómo voy a saberlo si esta es la primera vez que me tocan así? —llevo una de sus manos hacia sus labios para suprimir los gemidos que buscaban escapar de sus labios, interrumpiendo su hablar mientras le respondía al moreno.

Al comprender sus palabras, Sasuke separo sus labios de su piel, dirigió su mirada oscura a los orbes verdosos y encontró una devastadora visión.

Cabellos rosados expandidos sobre la colchoneta, piel usualmente pálida y tersa ahora adornada por un rubor carmesí que contrastaba junto a los labios entreabiertos e hinchados de ella. Sus ojos, nublados por el deseo y cansados de permanecer abiertos se dejaban esconder por las largas pestañas rubias-rosadas de ella.

Su mano viajo hacia la curva de su mejilla y la acarició con delicadeza antes de plantar un apasionado beso.

—Creo que prefiero esta mirada en ti, presidenta —confesó Sasuke, sus ojos suavizándose cuando reparó en la sorpresa inundar aquellos orbes verdosos.

Estaba molestándola con su anterior insinuación, reconoció ella. Mientras que él, al igual que ella, había cambiado el tono de su mirada, aquella que usualmente la atormentaba con deseo y hambre, ahora la miraba con dulzura y pasión. Era simplemente injusto, pues incluso ahora que se encontraba en esta situación, solo sentía la humedad continuar acumularse entre sus muslos.

—Sakura —le corrigió ella con un ligero fruncimiento de seño. Uno que al instante desvaneció al escuchar la risa reprimida escapar de los labios de él.

—Sakura —repitió él en aceptación. Reanudando sus besos nuevamente, sintió sus manos explorando su torso y sus brazos, viajando por sus hombros hasta revolverse entre sus cabellos.

Fue cuando sus muslos rozaron con los suyos que escuchó a Sakura pedirle:

—Quiero seguir tocándote, Sasuke-kun —apenas registró sus palabras, notó las traviesas manos de ella viajar por su abdomen hasta encontrarse con la parte frontal de su bermuda, gruñó sin poder evitar suprimirlo y atrapo su mano entre la suya antes de que pudiera seguir aventurándose en territorio peligroso.

Si había logrado llegar hasta este momento con la delicadeza y paciencia que merecía alguien como Sakura, era debido a que se había mantenido lejos de aquella área.

Si, su entrepierna era dolorosa y molesta en esos momentos, sentía las palpitaciones cada vez que un suspiro escapaba de los labios de Sakura, cada que miraba sus labios rojizos e hinchados llamar su nombre se sentía al borde del final.

Lo cual era ridículo, pero esta situación era igual de ridícula y lo sobrepasaba.

La perfecta y radiante presidenta estudiantil se encontraba desnuda frente a él rogándole que la haga suya. Y él, solo era el suertudo chico que de alguna manera atrapó su atención.

Ni sus más recientes fantasías se comparaban con esta realidad.

—No creo que quieras eso —decidió tranquilizarla de su deseo, sin contar con la determinación de ella.

—Creo que sé muy bien lo que quiero —dicho esto, uso su factor sorpresa para invertir sus posiciones, Sakura se encontró ahora a horcadas sobre él, sus muslos apenas rozaron los costados de él cuando se dejó caer sobre su entrepierna. Un escalofrío los recorrió a ambos ante el contacto y Sakura suspiró al tiempo que llevaba sus manos hacia el pecho de Sasuke en busca de apoyo.

Sasuke gruño y llevo sus manos a las caderas de Sakura al sentir el peligroso roce contra su miembro confinado entre sus prendas.

—Sakura...

Fue ella quien interrumpió su llamado al estrellar su boca con la suya, deleitándose en la nueva sensación entre sus piernas, se balanceo sobre este provocando audibles gruñidos por parte del moreno debajo de ella y sintió las pesadas manos a sus costados sostenerla con mayor firmeza, buscando retenerla.

Aquel acto solo hacía que su deseo por esas caricias se acrecentara. Era cierto que sus delicadas caricias la habían hecho estremecerse, pero esta sensación de hacerlo colapsar en cualquier momento la enloquecía más.

Contrario a la opinión general, ella no era frágil y no necesitaba alguien que la tratara de acuerdo a su apariencia pulcra. Pues se encontraba disfrutando demasiado esta desordenada aventura como para desperdiciar cada segundo de inhibido deseo.

Se deleito en la visión frente a ella por unos segundos, guardando en su memoria la imagen del perfecto rostro que asaltaba sus fantasías mirándola de cerca con sus facciones varoniles y simétricas. Sus cejas permanecían fruncidas en concentración y sus ojos no dejaban de reflejar ese oscuro deseo por ella, su nariz era refinada y varonil y sus labios, eran finos y aun así sugestivos después de haberlos reclamado en varias ocasiones anteriores.

Sakura se mordió el labio inferior mientras su atención se concentraba en la marcada mandíbula y su grueso cuello que se tensaba buscando suprimir sus gruñidos y gemidos al devorarla con la mirada al igual que ella estaba haciéndolo.

¿Cómo podía no hacerlo cuando su rostro y su cuerpo eran igual de perfectos? Aún no se había cansado de recorrer con sus manos los suaves pero firmes músculos de su torso y sus brazos.

—No necesito que te contengas Sasuke-kun —le recordó ella, llevando sus propias manos del torso de él hacia los muslos de ella, escalando por sus curvas hasta sostener entre sus pequeñas palmas ambos pechos y estrujarlos para liberar la tensión que se había acumulado en ellos.

Gimió al mismo tiempo que el chico a su merced cuando este estrujó su trasero y la hizo restregarse contra su miembro.

—No quiero que te contengas —suspiro al momento que cerraba sus ojos, dejándose a disposición de sus caricias. Deleitándose en la sensación de aquel punzante bulto entre sus cálidas y humedecidas prendas.

Y tras esas palabras, fue que él las cumplió. Nuevamente sobre su espalda, Sakura observó como Sasuke la recostaba y besaba desde su cuello hacia sus pechos, tomando uno de ellos entre sus labios mientras que al otro lo atendía con una de sus manos. Aquella que se encontraba desocupada, se dio a la tarea de retirar la prenda inferior de ella, al notar las intenciones del chico, Sakura proporciono asistencia al hacerlo y levantar sus caderas para dejar pasar la prenda hasta revelar su intimidad.

Apenas le dio oportunidad de dejar caer la prenda junto a las demás en aquel piso, pues al segundo siguiente, Sasuke estaba alzando con sus manos ambas piernas, tomando entre sus palmas la parte trasera de sus rodillas y tirándolo hacia él. Sakura respingo un gemido cuando la piel desnuda de su trasero chocó contra los muslos aun vestidos pero humedecidos de él.

—Sasuke-kun, tu ropa...

—Lo sé —la silenció al desviar su atención nuevamente hacia su pelvis ahora revelada ante él. Gimió un gruñido ante el panorama completo.

Realmente era perfecta, con su abdomen plano y ligeramente marcado, su delicada cintura, sus pechos redondos, labios carnosos y su intimidad, revelaba la misma textura y suavidad que el resto de su piel desnuda.

Recorrió con ambas manos su figura, como si fuera el artista que moldeaba aquel escultural cuerpo, sabiendo que era suyo en ese momento. Todas sus curvas, todas sus líneas, detalladas a la perfección de su deseo.

Las torneadas piernas debajo de su tacto pasaron a segundo plano cuando sus manos abandonaron su lugar y se dirigieron hacia el centro resplandeciendo de lubricación, llamándolo por ser atendido.

Sus respiraciones eran cada vez más agitadas, entremezclándose con sus suspiros y maullidos de contenido deseo, Sakura se retorcía ante sus caricias sumida en la indecisión de permitirle más acceso a su cuerpo o huir de este abrumador nuevo sentimiento de ser acariciada en zonas que ella no se había atrevido a hacer antes.

Sakura trato de no retorcerse ante las claras intenciones del moreno, percatándose del camino que sus manos recorrían desde sus torneados muslos, hacia los huesos de sus caderas y luego bajando hacia su...

—¡Haa-aahn! —exclamó ante la sensación, su espalda arqueándose ante la nueva sensación de contacto ajeno contra su expuesto centro.

Se encontró a si misma cediendo a permitirle moldear su cuerpo a su antojo, absorta en observar el recorrido de sus masculinas manos sobre su piel descubierta, en la sensación de su cálida piel contra la de ella, en el contraste de su piel contra la pálida de ella, en el movimiento de sus venas cada que presionaba o estrujaba la suave piel de ella entre sus palmas.

Pero incluso aunque estaba apreciando tan detenidamente sus brazos y la flexión de su torso, ella deseaba más. Darle todo de ella significaba que deseaba recibirlo todo de él. Recibir más de estas miradas, más de estas atenciones y más de esos sonidos de placer que deseaba fueran solo para ella, provocados por ella.

La continua sensación de su humedad siendo acariciada por las manos varoniles solo acrecentaba el anhelo en ella de hacer lo mismo con el cuerpo de él.

Viendo cómo Sasuke parecía entretenido con proporcionarle caricias en sus áreas más íntimas, Sakura extendió una de sus manos hasta alcanzar el aún cubierto bulto de Sasuke, haciéndolo retorcerse ante el sorpresivo tacto. Ambos gimiendo al unísono al sentir sus intimidades siendo acariciadas por manos ajenas pero llenas de anticipación.

Era solo aquella prenda la que se interponía entre el contacto de sus cuerpos, de dejar su piel expuesta para el otro, y Sakura encontraba bastante dificultoso ignorarlo. Viendo la mirada llena de curiosidad y deseo con la que aquellos ojos verdes miraban fijamente su ropa interior, Sasuke sintió su calor corporal acrecentarse.

Se vio a si mismo cediendo ante la mirada atenta de ella, su mirada lasciva provocando que no pudiera contenerse y se abalanzó sobre ella tan pronto removía la última prenda que los separaba.

Con Sakura aún sobre su espalda, Sasuke sostuvo ambos muslos esbeltos a los costados de sus brazos, forzándola a ella a tomar sus propias piernas y mantenerlas sostenidas en el aire para permitirle mayor acceso a sus intimidades. Permitiéndoles a ambos llevar sus miradas a sus sexos al descubierto, expectantes por entrar en contacto con la intimidad del otro.

Su miembro se alzaba expectante y erecto, colorido de anticipación por sentir la calidez y humedad de los brillantes labios inferiores de ella. Aunque intentara esconderlo, le sería imposible pues sus mejillas estaban igual de coloradas que las de él, avergonzados de la reveladora situación de sus cuerpos desnudos, pero demasiado embriagados en el anhelo de sentir aquel contacto como para hacer o decir algo para entorpecer aún más el momento.

Con la humedad de sus intimidades entrando en contacto, Sakura no pudo evitar restregarse contra él, soltando gemidos de aprobación ante la sensación de sus pliegues lubricando su pulsante miembro. Era tan cálido, era tan húmedo y deslizadizo. Aún no había entrado por completo en ella, pero de solo sentirlo envolverse entre sus pliegues con cada mecimiento de sus caderas, Sakura no dejaba de soltar suspiros y mohines de satisfacción.

Sasuke podía sentir su quijada tensarse y rechinar en un intento por suprimir los gruñidos conteniéndose dentro de su garganta, esta era una sensación completamente diferente a lo que tenia previsto. Ella húmeda y cálida, hipnotizando con sus movimientos provocando que involuntariamente acompañara la danza de sus caderas sobre su miembro. Con cada vaivén sintiéndose acercarse más a su cúspide.

—Tómame, Sasuke-kun, ahora.

Fue solo hasta que ella habló que llevó su mirada de regreso a su rostro, en ese entonces percatándose de la ligera capa de sudoración que los había cubierto a ambos, los mechones de su rostro pegándose en el contorno de su rostro y, antes de poder percatarse del movimiento, había extendido una de sus manos para alejarlos del rostro acalorado de Sakura.

Con la mirada fija en la expresión acalorada del otro, Sasuke reanudó sus movimientos contra los pliegues de Sakura, deleitándose en la sensación de su pulsante miembro recorriendo los cálidos pétalos, sus labios desprendiéndose de su tensa postura y dejando salir sus acaloradas respiraciones con cada suspiro por parte de ella.

Siempre se había enorgullecido de no ceder ante sus palabras, nunca espero que darle su virginidad al chico atractivo y reservado que competía por ella por el cuadro de honor en una bodega de deporte fuera una de las cosas que iría en su lista, pero, sabía que era el momento en que debía hacerlo.

Incluso si eran pocas las ocasiones en que habían coincidido, lo sabía, podía ser uno mismo con esta persona. Esta persona que también era juzgado por cómo se relacionaba con los demás, esta persona que era observada desde los antecedentes de sus familiares, esta persona que solo trataba de cumplir las expectativas de otros mientras escondía su verdadero anhelo por ser libre.

Por dejarse llevar por aquellos sentimientos sofocantes que encontraba en los demás, pero, de alguna manera, sentía evaporarse tan pronto se encontraba en la cercanía de esta persona.

Era justo cuando su miembro se adentraba por completo en los interiores de ella, que se sentía libre. Liberando toda la tensión, toda la sofocación, todo el deseo, porque la había encontrado a ella.

Aquel pasaje tan divinamente lubricado ahora lo envolvía con firmeza, su interior consumiendo toda su dura y extensa constitución, reemplazando por completo cualquier otro sentimiento de culminación que se había permitido experimentar por su cuenta.

Sakura sintió antes de escuchar, el sonido que anunciaba el clímax que había alcanzado al chico sobre ella. Sintió sus interiores inundarse de su semilla y la calidez envolverla hasta provocarle escalofríos que la hicieron estremecerse entre sus brazos. Lo escuchó suspirar una maldición contra su oído y ella no pudo evitar contraerse contra su pene aún dentro de ella.

Retiro su miembro al sentirse abrumado por la sensación de su centro, solo para revelar que sus esencias habían comenzado a mezclarse en su interior, su miembro saliendo de ella por completo y revelando sus labios vaginales desprendiendo la humedad de ambos. Sasuke gruño ante la visión buscando tomarse unos segundos antes de volver a embestirla al tomarla de su trasero, sin embargo, fue sorprendido por ella, al sentirla inclinarse hacia él y unir sus sexos una vez más.

—Aún no, por favor, dame más —le escuchó confesar a ella al soltar un gemido ahogado; llevó su mirada hacia aquellos orbes embriagados de placer y, notando como relamía sus labios, sedientos de más de sus caricias.

Estaba seguro aún eran muy jóvenes para saberlo, pero algo le decía a él que ambos estaban a punto de convertirse en adictos a esto.

Pues, incluso aunque se había corrido antes de poder hacerla llegar a su propio climax, aún no se encontraba satisfecho con explorar los botones que desencadenaban estas eróticas reacciones en la perfecta presidenta estudiantil que se acababa de convertir en suya.


N/A: Estoy bastante segura que este sitio esta dando de sus últimas, una vez creada mi cuenta de wattpad he podido notar la diferencia en el tráfico de lectores y es significativo el contraste pero, a pesar de ello, quería pasar a desearles un buen inicio de 2021. Espero este año les traiga mejores cosas y podamos juntos seguir creciendo 3 gracias por estos años compartiendo fangirleos, nos leemos pronto. ¡Besos!