CAPÍTULO 8 - CLANES Y ENEMIGOS

¿?: Sed bienvenidos al Templo de los FengHuang.

Valkyon: Dama Huang Hua.

Valkyon hizo una ligera reverencia con la cabeza ante aquella chica de piel oscura y ojos miel.

Huang Hua: Por favor Valkyon, ya sabes que no me gustan las formalidades.

Él sonrió y ella se acercó a mí escrutándome con la mirada. Después de darme una vuelta completa, se paró delante con una sonrisa y tomó un mechón de mi pelo y lo observó.

Huang Hua: No hay duda de tus genes. Mystika, ¿cierto?

Mystika: Así es. Es un placer conocerte.

Huang Hua: El placer es mío. ¿Y esta otra muchacha? Creí que os acompañaban dos humanizados.

Valkyon: Es una larga historia y sería mejor contarla en algún lugar más... apartado.

Huang Hua asintió e hizo un gesto para que la siguiéramos hasta el interior del Templo.

Mystika: Oh, un momento. Venimos con alguien más.

Puse dos dedos en mi boca y silbé fuerte hacia el cielo. Ignis, que se había quedado volando entre los árboles de los Montes Sǐzhě, apareció sobre nuestras cabezas planeando, tapando el sol a su paso.

Volví a ser consciente de lo que había crecido, como si cada día ganara algunos centímetros.

Después de un par de vueltas, aterrizó a mi lado, golpeando suavemente con su cabeza contra mi cuerpo, como tenía costumbre hacer.

Huang Hua miró atónita al dragón y aunque estaba segura de que Miiko ya le había hablado de él, obviamente se sorprendió al tenerlo delante.

Huang Hua: Miiko me dijo que era un bebé...

Mystika: ¡Y lo es! No tiene muchos meses.

Ella pareció recomponerse y cambió su expresión, invitándonos de nuevo a seguirla.

A varios metros nos encontramos un señor de avanzada edad con ropas y rasgos asiáticos que nos miraba de forma severa. Esperó a que todos pasáramos ante él y cerró la comitiva.

Nada más entrar intramuros, nos encontramos en una plaza con una bonita fuente de marfil con detalles de oro. Ignis se quedó tumbado junto a ella para echarse una cabezadita. El templo tenía influencia asiática y se respiraba paz.

En seguida entramos al pasillo de nuestra derecha, subimos al piso de arriba y nos dirigimos a otro pasillo con una única puerta. Huang Hua la abrió y nos metimos en lo que parecía su habitación.

Ésta era elegante y minimalista, los tejidos parecían de mucha calidad, con curiosos dibujos y detalles en hilo de oro, material que no tenía demasiado valor económico en este mundo. La cama, a ras de suelo, estaba llena de almohadas y cojines, y quedaba semi oculta por un dosel de seda. Además, olía a incienso, uno no cargante, bastante agradable a decir verdad.

La mujer nos hizo tomar asiento sobre unos cojines en frente de una mesita baja del té. Ella hizo lo propio frente a nosotros y el señor de avanzada edad se sentó junto a ella sin pronunciar palabra.

Huang Hua: Oh, disculpad mis modales, él es Feng Zifu, mi mano derecha.

Él hizo un gesto con la cabeza a modo de saludo y Huang Hua siguió hablando, un poco sobre lo contenta que le hacía que hubiéramos ido, en especial Valkyon, al que conocía de antes. Yo seguía mirando la decoración de la estancia algo distraída.

Huang Hua: Vaya Mystika, tu anillo, es precioso, parece fabricado por los elfos rodharienses.

Valkyon: Así es, lo mandé hacer para ella cuando estuvimos allí.

Huang Hua: ¡Oh! Ya veo. ¡Me alegro por vosotros!

Como acto reflejo toqué el aro que rodeaba mi anular sonriendo a Valkyon.

Huang Hua: Bueno, ¿qué es eso tan importante que tenéis que contarme? Todo lo de Mystika y la profecía ya lo conozco.

Aemir, que había estado en absoluto silencio hasta ahora, se removió algo nerviosa en su asiento, a mi lado. Puse mi mano sobre la suya y le sonreí de forma tranquilizadora.

Valkyon: Aemir es un dragón dorado.

Huang Hua se atragantó con su propia saliva y se puso a toser. Era de esperar que si Valkyon se encargaba de contarlo, fuera directo al grano y sin filtros.

Huang Hua: Un dragón dorado... ¿Un dragón como Mystika o como Ignis?

Aemir: Como Ignis.

Mystika: Como yo lo es Valkyon, bueno, un Aurus, aunque yo sea hija también de un Daemon.

Valkyon sonrió por mi intervención, al haber sido tan directa como él. Total, mejor dar ya ambas noticias y dejarse de rodeos.

A Huang Hua le bajó el tono de la piel mientras susurraba "Aurus" con los ojos abiertos. Feng Zifu, a su lado, intentaba calmarla con una mano sobre su espalda, aunque por su cara estaba tan asombrado como ella, aunque intentaba disimularlo.

Huang Hua: Un Aurus y una Rubí... es, es... Zif, ¿puedes darme un poco de agua?

El señor se levantó presto hacia una mesita con una jarra de vidrio con agua y llenó uno de los vasos que había al lado. Luego se lo acercó y ella lo bebió de un trago.

Los tres nos mantuvimos tranquilos a la espera de que se pronunciara con mas calma, algo que hizo después de inspirar y aclararse la garganta.

Huang Hua: Bien, creo que por vuestro bien, deberíais mantener la identidad real de Valkyon y Aemir ocultas por el momento, aquí en el templo.

Valkyon: ¿Por qué razón?

Feng Zifu: Algunos de nuestros ciudadanos de mayor edad aún conservan la educación que les transmitieron sus padres, digamos que el hecho de que haya una Rubí y un dragón rojo es suficiente como para tenerlos inquietos.

Huang Hua: Si además se enteran de que viajan con un Aurus y una dragona dorada, puede que les cueste procesarlo. Tendremos que prepararlos antes, jamás pensamos que se daría una situación así.

Por lo que nos continuó contando, tenían sus reticencias a que fuera una Rubí la que tuviera que salvar su mundo, sobre todo algunas ramas o familias de los fénix. Los Ren FengHuang eran los más tolerantes, por suerte.

Aclaradas nuestras naturalezas, le explicamos el por qué íbamos con Aemir y no con los humanizados. Así que eran dos personas más que conocían la existencia de los ocho huevos de dragón restantes.

Huang Hua coincidió enseguida en que había que poner bajo protección esas futuras crías de dragón, dejarlas en su paradero actual suponía mucho riesgo si ya había sido atacada su guardiana. No tardarían mucho en volver a intentar hacerse con ellos.

Y terminada la reunión, montó un pequeño operativo para ir al rescate de los huevos, con sus mejores combatientes y, por supuesto, nosotros. Saldríamos al romper el alba.

Más tarde, Feng Zifu nos mostró nuestros aposentos, habitaciones que nadie solía ocupar y se prestaba a los peregrinos que hacían noche en el templo. Valkyon y yo nos metimos en una con nuestras escasas pertenencias y Aemir en otra.

Luego, unas FengHuang picaron a nuestra puerta para preguntar si necesitaríamos algo como mantas o almohadas.

Mystika: No será necesario, gracias. Lo único que me gustaría es saber dónde están las duchas y si hay jabón. Necesito una buena ducha.

FengHuang: Oh claro, acompañadnos.

Y así hicimos, cogimos algo de ropa y las seguimos hasta el piso de abajo y por el pasillo del ala oeste llegamos hasta los baños públicos. Había toallas limpias, jabón y otros accesorios de higiene y belleza.

Valkyon y yo nos duchamos rápidamente y al salir, una de las chicas que nos había traído, estaba esperándome con un traje de corte oriental.

FengHuang: La dama Huang Hua me ha pedido que te de esto para llevar en la cena. Un presente para la Elegida.

Mystika: Vaya, muchas gracias.

Acepté el traje y se fue rápidamente del baño con las mudas sucias y las descartadas. No me gustaba demasiado que eligieran la ropa por mí, pero el traje no estaba mal y al fin y al cabo estaba en su casa y era un regalo. Así que me lo puse después de peinarme.

Valkyon: Te queda estupendamente.

Me abrazó desde atrás mientras nos mirábamos a través del espejo sonriendo.

Valkyon: {Aunque me gustas aún más sin nada}

Mystika: Luego hablamos...

Le sonreí de forma pícara antes de recibir un par de besos en el cuello por su parte, que me hacían perder las ganas de salir de allí. Claro que siendo unos baños públicos, mejor era calmar los ánimos por el momento y reunirnos con los demás en el comedor.

Así pues, salimos al pasillo de nuevo y tomamos la dirección contraria a los baños hasta llegar al comedor y la cocina. Desde fuera se olía algún tipo de guiso con especias y mi estómago comenzó a rugir.

Al entrar, el olor se hizo más intenso. Ya había bastante gente sentada en la mesa bebiendo o tomando algún aperitivo. Algunos pararon sus actividades para mirarnos entrar, algo que habría ignorado en otras circunstancias, pero que allí me incomodaba. Y aunque en el lugar se respiraba paz, había cierta tensión en el ambiente que no me dejaba relajar del todo.

Era, sobre todo, un pequeño grupo al fondo de la larga mesa comunitaria, el que más pendiente estaba de mis movimientos. Parecían familia entre ellos por la cercanía y las similitudes físicas.

Decidí ignorarlos y Valkyon y yo nos sentamos junto a Huang Hua y Aemir, que ya se encontraba allí, callada mirando hacia su vaso. En realidad ella y Valkyon eran los que menos peligro deberían sentir allí, pues los FengHuang era amigos y aliados de Aurus en su momento.

Después de sentarnos nosotros fueron llegando algunos de los ciudadanos que restaban por llegar, y por lo que pude observar de ellos, parecían los de más poder o nivel de allí. Sus ropas eran menos sencillas que las de algunos que vimos al llegar a las afueras del templo. Parecía una cena formal.

Fueron sirviendo la comida y finalmente el postre y el té. Decliné este último cuando iban a verterlo en mi vaso y Huang Hua se levantó para llamar la atención de los presentes.

Huang Hua: Un momento de silencio, por favor.

Rápidamente los comensales callaron para escuchar a la que era su líder, la futura Fénix.

Huang Hua: Hace un tiempo os hablé de que había llegado a Eldarya la Elegida, la persona que, según la profecía, iba a salvar a nuestro mundo de su lenta destrucción. Hoy, como muchos ya habréis percibido, está entre nosotros.

Fijó su vista en mi sonriéndome para darme ánimos a levantarme con un leve gesto de manos. Con algo de incomodidad lo hice, me puse en pie y eché un vistazo alrededor, quedándome con las variadas miradas que me echaban. Algunos se mantenían serios, cautos, otros sonreían y el grupo familiar me miraba con cierto desdén, como si ellos estuvieran por encima de mí. La verdad es que poco me importaba, prefería no hacer caso a ese tipo de personas.

Hice una ligera reverencia a modo de saludo y esperé de pie con la cabeza en alto mientras la FengHuang hablaba sobre la importancia de la Profecía y demás. Luego comentó que las viejas rivalidades habían quedado atrás, que de eso hacía ya mucho y el objetivo común era mucho más importante. La mayoría se veía de acuerdo, asintiendo de forma solemne.

Al fijarme con más detenimiento, vi que la gente estaba ligeramente congregada en 5 grupos diferentes, esto no sólo se notaba por una pequeña distancia entre ellos, sino por los colores de sus ropas o su estilo.

Cuando Huang Hua terminó su especie de homilía, se sentó deseando que los comensales disfrutaran del resto de la velada. Yo la imité sentándome sin dejar de mirar de reojo a todos ellos. Los que se mostraban más amables hacia mi presencia eran los que pertenecían a la rama de los Ren, los que vestían los mismos colores que su líder. Pero también otro grupo que vestían de color rojo y azul con detalles dorados: los hombres con dragones y las mujeres con una flor de cinco pétalos.

El grupo más hostil vestía de negro y dorado y los otros dos grupos parecían un tanto indiferentes. Me fijé que Feng Zifu, el consejero, vestía los colores de otro de los grupos. Todos ellos parecían más callados y modestos.

Valkyon: {¿Analizando a la gente?}

Mystika: {Conociendo el enemigo}

Valkyon: {Ya has oído a Huang Hua antes y ahora y la gente parece estar de acuerdo con ella}

Mystika: {A excepción de ese grupo del fondo, los que visten de negro y dorado}

Señalé de forma disimulada con la barbilla en su dirección y Valkyon giró ligeramente su cabeza para mirarles unos pocos segundos y se volvió hacia mí acercándose incluso un poco más.

Valkyon: {Son la familia Li, son los FengHuang más tradicionalistas, conocidos por seguir con la mayoría de costumbres y rituales antiguos, pero no están por encima de la ley}

Asentí absorbiendo la información y le pregunté por el resto de familias. Me contó que el grupo que vestía como Feng Zifu pertenecían la familia Xin, conocidos por ser honestos y fieles. El grupo que parecía tenerme simpatía era la familia Yi, justos y generosos y la última familia era la Zhi, gente con mucha conciencia sobre el bien y el mal.

Entre charlas acabamos de terminar nuestras bebidas y nos invitaron a todos a seguir la fiesta en el jardín, donde estaríamos más cómodos debido al reducido espacio del comedor. Había un grupo musical tocando unos acordes que me recordaban a la música asiática antigua. E Ignis ya no se encontraba allí, habría ido a cazar.

Valkyon me hizo girar hacia él y sonriendo me atrapó en sus brazos en posición para bailar. Acorté el espacio entre ambos y me dejé llevar por la melodía y sus movimientos durante un rato, hasta que Huang Hua requirió a Valkyon para presentarle a algunos guerreros que nos acompañarían al día siguiente.

Yo me dirigí a una mesa que habían habilitado tras el altar de fuego con varias bebidas, para elegir alguna cerveza artesanal de aquellas tierras. La chica que hacía de camarera, me sirvió una en una especie de cuerno.

¿?: Una bebida atrevida.

Una profunda y vibrante voz de Bajo, que me recordó a Avi Kaplan, me llegó desde atrás. Yo me giré para encontrarme a un hombre que aparentaba tener unos diez o quince años más que yo, vestido de negro y dorado. Llevaba su pelo moreno peinado hacia atrás en un moño bajo y lucía una perilla también negra de una longitud considerable. Su tez era ligeramente morena y su nariz algo aguileña, rasgos que me recordaban a alguien de Oriente Medio, Armenia quizás. Sus ojos oscuros me miraban de forma vivaz esperando a que me pronunciara.

Como no lo hice, volvió a tomar la palabra extendiéndome su mano.

¿?: Soy Feng Melek, de la casa Li Fenghuang, pero puedes llamarme simplemente Melek. Y tú, la Elegida.

Sin pronunciar palabra, tomé su mano para estrecharla contemplando sus movimientos o gestos, alerta por si intentaba algo.

Melek: ¿Se te ha comido la lengua el Maülix?

Mystika: Estoy perfectamente bien, gracias. ¿Deseabas algo?

Melek: No hay necesidad de ninguna hostilidad.

Mystika: ¿La que tú y tu familia habéis mostrado desde que me habéis visto en el comedor, quieres decir?

Melek sonrió de lado, aunque la sonrisa no alcanzó sus ojos, lo que me decía que su simpatía no era auténtica. Quizás sólo quería sacarme información o conocer mis puntos débiles, quién sabía.

Melek: Tienes razón, no hemos sido muy hospitalarios, mi familia es, digamos... tradicional. No le gusta que cambien mucho las cosas, aunque parece inevitable.

Otro de su clan se le acercó y carraspeó unos pasos detrás esperando que le dejara hablar.

Melek: Dime, Krikor.

Krikor: {Señor, su hermana quiere decirle algo}

Melek parecía irritado por ser interrumpido por ella, pero me sonrió, de nuevo de forma mecánica.

Melek: Si me disculpas, Huang Anahid requiere mi presencia. Espero poder hablar contigo en otro momento.

Mystika: Claro, hasta luego.

Vi como se alejaba para llegar al grupo que formaba su clan y se dirigía a una mujer de más o menos su edad, quizás unos pocos años menos. Eran increíblemente parecidos: Pelo negro, tez algo morena, ojos oscuros y la misma nariz orgullosa. Hablaban apartados, pero podía ver de reojo como lanzaban alguna mirada disimulada hacía mi dirección.

Le di un trago a mi cerveza y me giré para ver a la gente mezclarse entre clanes para charlar o bailar. Todos menos su clan. Valkyon estaba con un grupo de guerreros junto a Huang Hua. Éstos vestían los colores de ella y del otro clan "simpático". Entonces Valkyon se giró buscando entre la multitud y al verme me hizo una señal para que me acercase.

Fui hacia ellos decidida y sonriendo. Al llegar, Valkyon puso su mano en mi espalda baja y me presentó de nuevo. Le di la mano a todos ellos mientras me decían sus nombres, que obviamente no recordaría segundos después.

Huang Hua: Estos guerreros pertenecen a los clanes Ren y Yi, son de mi total confianza.

Valkyon: Llevan un tiempo rastreando a algunos elfos oscuros por la zona, aunque aún no han dado con su paradero exacto.

Guerreo Ren: Nos han encomendado la tarea de unirnos a vosotros para acabar con la amenaza.

Guerrero Yi: De la forma que sea necesaria.

Mystika: Genial, mañana al alba os conduciremos a donde atacaron a nuestra amiga.

Por supuesto, ellos no conocían la existencia de los huevos, sólo sabían que había habido un ataque de elfos oscuros y nos ayudaríamos mutuamente para encontrarles y combatirles.

Los guerreros se despidieron y Huang Hua les acompañó a sus aposentos para que estuvieran bien descansados para el día siguiente.

Valkyon: ¿Qué quería el tipo de antes?

Mystika: No sé, pero no me da buena espina...

Ambos miramos en dirección a la familia Li, pero ya se habían marchado, nadie de su clan quedaba ya en la fiesta.

Estuvimos un rato más mientras terminábamos nuestras bebidas, atendiendo a algún que otro ciudadano que venía a darme su bendición o tenía alguna curiosidad que satisfacer. Después de eso nos fuimos a nuestra habitación, nos quitamos la ropa y nos metimos en la cama.

Oí a Ignis sobrevolando el Templo y luego alejándose en dirección al Jardín del Sol, seguramente para dormitar tranquilo. Yo me abracé a mi prometido y poco a poco nos fuimos quedando dormidos.

...

Nos despertamos antes del alba con los ruidos de la puerta siendo golpeada con suavidad. Valkyon se levantó y fue hacia ella para abrirla.

Feng Zifu: El desayuno está listo, os esperan en cinco minutos.

El hombre se fue y Valkyon cerró la puerta para ir a vestirse con cara de sueño. Yo hice lo propio, también cansada por habernos acostado tarde y con el cansancio acumulado del viaje anterior.

Cuando terminamos de ponernos nuestras ropas de combate y peinarnos, Valkyon me agarró del brazo atrayéndome hacia él hasta golpear su pecho.

Mystika: Hola tú...

Él sólo sonrió con ternura y retiró el pelo de mi cara antes de darme un beso tierno en los labios. Luego volvió a mirarme a los ojos reflejando cierta preocupación, como lo hacía antes de cualquier contienda, así que le abracé por la cadera y apoyé mi cabeza sobre su pecho mientras él me envolvía por completo durante un rato.

Valkyon: Bajemos a desayunar.


[VALKYON]

Como siempre antes de cualquier combate real, no podía evitar sentir cierta inquietud, ya no por mí, sino por ella. Por eso necesitaba unos segundos a solas para mostrarle el amor que sentía por ella.

Mystika me rodeó a la altura de la cadera y apoyó su cabeza en mi pecho. Eso era suficiente para mí, sentirla allí protegida entre mis brazos, aunque fuera por poco.

Valkyon: Bajemos a desayunar.

No podíamos ni debíamos demorar lo inevitable, había que volver con Colin y Nicolae, que estaban en cierto peligro, y dejar a buen recaudo los huevos de dragón.

Ambos bajamos hasta el comedor cogidos de la mano y en silencio. Cuando llegamos, nos pusimos de rodillas en los cojines que teníamos ante la mesa, que ya tenía los platos preparados. También se encontraban ya los guerreros y Aemir, en silencio esperando a que estuviéramos todos. Así que en cuanto ocupamos nuestros puestos, comenzamos a desayunar todos con los semblantes serios.

Para mí era más agradable comer así, sin el ruido de la gente mientras habla o grita, motivo por el cual también solía desayunar pronto y solo. Hasta que llegó ella y se abrió paso en mi corazón.

Miré a Mystika recordando cómo comíamos acompañados el uno del otro, sin nadie más en la mesa, mientras ella me explicaba las tecnologías de su mundo, las cuales pude conocer casi todas al viajar a la Tierra. Era una persona apasionada y no solo en la intimidad.

Ella notó que le miraba y se giró hacia mí mientras tomaba el último bocado de su tostada. Me sonrió y giró su cabeza hacia un lado de forma interrogante. En respuesta limpié una miga de pan de la comisura de sus labios con mi pulgar.

Huang Hua: Si ya habéis terminado, me gustaría acompañaros a la salida del recinto.

Todos fuimos terminando nuestras bebidas y nos levantamos para acompañar a Huang Hua hasta las afueras del Templo. Allí dio un pequeño discurso para darnos su bendición para conseguir nuestro objetivo y volver ilesos. Pero ella sabía que si nos llegábamos a enfrentar a los elfos oscuros, podría haber heridos graves e incluso muertos.

En ese momento, Ignis descendió de los cielos para acercarse a su querida dueña, que le acarició algo distraída mientras observaba a nuestros compañeros de viaje. Esta vez tardaríamos algo más, puesto que íbamos a pie. Mystika no podía evitar mostrar la preocupación que sentía, seguramente por los huevos y los humanizados.

Huang Hua: Bien, marchad y volved victoriosos.

La comitiva de treinta guerreros Fenghuang hizo un saludo con sus armas y nos giramos en dirección a la puerta del peregrino para emprender nuestro viaje. Cuanto antes llegáramos, antes volveríamos y podría dedicarme a encontrar información sobre mi familia.


Aemir iba a mi lado sin apenas poder esconder su ansiedad, algo que era de prever dadas las circunstancias.

Mystika: Aemir, los huevos estarán bien, nos encargaremos de ello.

Ella afirmó poco convencida, acercándose un poco más a mí.

Aemir: {No me preocupo sólo por los huevos, también lo hago por el joven Valkyon, es el último de su familia y era... es un buen chico}

Mystika: {Yo también me preocupo por él, no dejaré que nada ni nadie le haga daño}

Esta vez sí creyó mis palabras y me tomó la mano para darle un apretón. Entonces se quedó mirando mi anillo.

Aemir: Sois vosotros dos.

Mystika: Supongo.

Le contesté aunque no había formulado ninguna pregunta, sino más bien un sentencia. De nuevo hizo un gesto afirmativo sonriendo y después de mirarme me soltó.

...

Pasaron varias horas cuando paramos para descansar un poco, hidratarnos y alimentarnos. Como seguíamos el cauce de un río teníamos agua fresca durante el viaje, agua que aprovechó bien mi dragón, no sólo para beber, sino también para pescar unos cuantos peces libélula. Luego se sumergió en el agua y se frotó el cuerpo con los pequeños cuernitos que tenía bajo el mentón. Al acabar salió y el agua comenzó a evaporarse rápidamente, como si estuviera subiendo la temperatura de su piel para eliminarla.

Alguno de los guerreros sugirió que deberíamos partir, ya que nos quedaba cerca la zona donde encontramos a Aemir, así que todos recogimos para proseguir.

En aquel momento oí un silbido y un ruido sordo cercano. Enseguida alcé la vista hacia donde oí el golpe y vi una flecha negra clavada en el tronco con el astil oscilando con fuerza, aunque nadie más parecía haberse dado cuenta.

Mystika: ¡A CUBIERTO!

Mi grito les hizo saltar sorprendidos, pero como guerreros bien entrenados que eran, se ocultaron entre los árboles, bien cubiertos desde la zona donde habían disparado al ver que yo miraba en dirección contraria.

Ignis emprendió el vuelo alzándose muchos metros, demasiados para ser alcanzado por las flechas, así que yo me transformé e hice lo propio. Y para mi sorpresa, Aemir abandonó su forma humana para dar paso a la real mientras se elevaba en los cielos, alcanzando sus 30 metros de longitud y bajo la sorpresa de los Fenghuang. Si se transformó debió sentir un verdadero peligro.

Divisé a Valkyon mirándome y luego dando algunas órdenes, me necesitaría para guiarlos y seguir pasos lo más seguros posibles. Ignis sobrevolaba una zona en concreto emitiendo unos chillidos, así que yo le indiqué como pude a Valkyon la posición del enemigo y que esperaran.

Aemir y yo nos acercamos a Ignis y los vimos, estaban apuntando hacia el cielo, esperando que nos acercásemos para poder dispararnos.

Entonces Aemir se acercó veloz a su posición, que alcanzó en pocos segundos, mientras echaba un vapor de color anaranjado por la boca en dirección a los elfos. Fue una ráfaga rápida y tal como la expulsó volvió a nuestro lado.

Rápidamente los árboles que fueron envueltos en esa nube comenzaron a marchitarse ante el asombro de todos, así como el resto de vegetación. En cuanto se disipó esa nube tóxica me acerqué para comprobar los daños.

Varios elfos oscuros gritaban en el suelo, con quemaduras varias, ahogándose y los ojos blancos, como si la nube les hubiera quemado las córneas dejándolos ciegos. Los alaridos eran espantosos y no había más solución que evitar que sufrieran. Además, esos gritos descubrirían nuestra posición y los elfos caídos eran pocos, sin duda una avanzadilla.

Valkyon y el resto llegaron a nuestra altura corriendo y examinando la escena no hizo falta decirles nada, algunos de ellos sacaron sus espadas y acabaron con las vidas de los elfos para luego revisar si tenían algo entre sus ropas que nos diera alguna pista de algo, ya fueran sus planes, la ubicación del resto de elfos o la persona que los enviaba. Nada.

Valkyon: Ignis debería adelantarse un poco para poder avistar a los enemigos antes de que ataquen. Aemir es muy grande para pasar desapercibida.

Tanto Aemir como Ignis le escucharon a pesar de estar varios metros sobre nuestras cabezas, por lo que ella descendió en mitad de la transformación y para cuando pisó el suelo ya volvía a ser una humana. Ignis avanzó dando vueltas para observar desde varios puntos el bosque y los posibles escondites del enemigo.

El resto fuimos avanzando, por encima de la vegetación muerta y los cadáveres, mientras mi dragón no diera ninguna señal de alarma, aunque igualmente alerta por si acaso.

Yo, que había vuelto a mi forma humana para reservar energía, dejé mis ojos de dragón para poder tener una mejor visión desde nuestra posición y así controlar cualquier punto muerto para Ignis.

Valkyon: ¿Ves algo?

Mystika: Nada... Las avanzadillas de exploradores suelen alejarse bastante del grueso del ejército, si es que existe tal cosa.

Valkyon: Nadie sabe la cantidad de elfos oscuros que hay, viven escondidos.

Guerrero Ren: Desde hace un tiempo, los poblados pequeños aledaños al Templo han estado reportando ataques a sus villas, en especial a las cosechas y almacenes de alimentos. Los testigos que quedaban con vida no podían identificar bien a sus atacantes, mencionaban seres altos y esbeltos, muy fuertes y veloces, pero totalmente cubiertos por armaduras completas que apenas dejaban entrever nada.

A pesar de ello, la descripción bien concordaba con la de un elfo oscuro, pero, por lo que me habían contado, los ataques de estos eran realmente esporádicos y casi accidentales. Algo había cambiado, algo estaba cambiando.

Valkyon: Eso no augura nada bueno, deben estar reproduciéndose a un ritmo vertiginoso.

Mystika: Y alguien está haciendo eso posible, pero ¿con qué objetivo, y cómo?

Guerrero Ren: Magia oscura y el objetivo, evitar que se cumpla la Profecía.

Mystika: ¿Por qué? Ellos también habitan este mundo.

Guerrero Ren: Ellos tienen sus propias creencias, creen que según con quien sea la unión, fortalecerá a los seres malignos, en cambio si se cumple nuestra Profecía, ellos perderán poder.

Bien, esto significaba que tenían una guerra contra el Bien, y contra mí por ser la clave de que la balanza se decantara hacia uno u otro lugar. Esto no hizo más que aumentar mi determinación, si el mundo podía quedar en manos de seres así, sólo había una solución posible.

Casi sin darnos cuenta llegamos cerca de donde estaba la cueva custodiada por los humanizados. En ese momento Ignis descendió hasta quedar cerca de nosotros. Se mantuvo estático en el aire mientras batía las alas y miraba hacia delante atentamente mientras sus fosas nasales desprendían humo, como si estuviera esperando una señal.

Estaban allí.

CONTINUARÁ