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Saluden a los invitados desde la ciudad de Arcadia de la serie "Trollhunters".
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Capítulo 9: Villancico (Parte 1)
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Pieza de música con origen navideño..
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Una de las cosas que más me gusta hacer es salir a caminar por la ciudad. Me puedo ir imaginando posibilidades o reinventando los sucesos que me han ocurrido. Se volvió un escape mucho mayor cuando mi padre falleció.
Recuerdo que estaba paseando por la ciudad, quería ir al parque para distraerme de la presión de inicio de semestre. Cuando recibí la llamada de mi madre, informándome que papá había tenido un accidente en el carro.
La aseguradora dijo que el auto era pérdida total. En el hospital mencionaron que de milagro mi padre sobrevivió.
Me aferré a las ideas de que podría salvarse, y aunque estuvo dos meses en recuperación, no lo logró.
Siempre estuvo tan fuerte, tan vivo, tanto él y mi madre llenaba la casa de música para que Hiccup y yo lo disfrutáramos. Pero se perdió la posibilidad de seguir siendo una familia, y aunque nos hemos mantenido unidos y en apoyo total, sé que algo ocurre de trasfondo, he notado a mi mamá muy pensativa y preocupada por el trabajo. Sé que soy joven, pero también soy muy consciente de lo que necesita la empresa que mi padre fundó y la academia de mi madre.
No suelo hablar mucho de esto con nadie, pero sí me ha afectado más de lo que creía, sin embargo, eso se desvaneció en cuanto vi a Lyse. Cuento los minutos para trabajar con ella. Es la chica más hermosa que he visto y la más talentosa de seguro, (aunque no la he visto ni escuchado tocar), estoy seguro que haremos una gran mancuerna en dúo, lo único que no sé es cómo decirle a Stormfly que ya no seré su compañero, pues lo hemos sido durante los últimos años, no creo que se moleste, después de todo ella es mi amiga y debe querer lo mejor para mí.
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Erick movía su pie en constante inconformidad. Bertha era su principal pensamiento, no sabía si decirle a su esposa que el hombre que casi acabó con su carrera artística estaba en su país y lo peor es que serían compañeros de trabajo.
Recibió un mensaje de su hija, decía que ella llegaría a casa más tarde por una actividad que Mivenn le había pedido, así que aprovecharía el día para platicar con Bertha.
No quería abrir viejas heridas ni malentendidos, pero era necesario antes de que ellos se fueran a Bog Burglar, aunque no se sentía nada cómodo con la idea de que su hija se quedaría prácticamente sola en el conservatorio con el perverso de Grimmel.
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-No, es un trabajo. Ya que no han cumplido con el propósito del método, al menos espero que convivan para que tengan más química entre ustedes.
Al decir eso, la maestra se fue por donde vino. Dejando a los chicos asombrados, con sus mochilas, sus celulares a medio cargar, y una terquedad que sólo los haría batallar.
-¿Es en serio? –preguntaron ambos a la nada, viendo cómo la nieve empezaba a caer más fuerte estando en ese mirador de la ciudad de Arcadia.
Astrid temblaba por el enojo, pero también por el frío. Aunque estaba abrigada, estar a la intemperie era difícil. El castaño notó eso, se quitó su chamarra y se la puso, pero ella se alejó.
-No es necesario. Gracias. –se excusó ruborizada.
Haddock sintió que simplemente no acertaba en nada con ella. Él ya había estado allí, malos recuerdos. Pero al menos sabía las rutas de salida.
-A un kilómetro más o menos hay una cafetería. Allí pasa el autobús que nos lleva al centro de Berk. ¿Quieres ir?
La rubia quería responder sarcásticamente, tal vez un "No tengo más opción" o un "¿Ya qué?" pero el muchacho sólo quería ser amable con ella, debía responder de igual manera para mejorar y hacer buen equipo, de lo contrario no convencerían a la maestra.
-Sí, andando.
La tímida e incómoda sonrisa de la rubia animó al chico. Se ajustaron las bufandas, Astrid escondió sus manos en las bolsas de su abrigo y comenzaron a caminar rumbo a la vereda, sin saber que ese viaje cambiaría muchas cosas en ellos.
Caminaron y caminaron cuesta abajo de esa vista panorámica que en otra situación habría sido contemplada y calificada como encantadora.
-No sé qué plan tiene la maestra, era más fácil dejarnos en un cubículo con calefacción y el tonto manual para avanzar. –se quejó Astrid mientras pateaba piedras por el camino.
-O al menos con mi carro. –farfulló Hiccup, incómodo.
-¿Falta mucho para llegar a la cafetería?
-No, en realidad, allí está. –señaló delante del camino, indicando un peculiar restaurante con muchos adornos navideños afuera.
El agradable olor a pan y café envolvió el ambiente al lado de la carretera, sin duda alguna era una parada turística a la que podían llegar todos los que andaban de paso.
-Bienvenidos, a "Arcadia's Coffe". –recibió la camarera, sin mirarlos, quien traía un curioso gorrito de Santa Claus, con cascabel incluido, aunque su camisa morada con una calavera le quitaba el encanto.
-¿Clara? –preguntó Hiccup, después de quitarse la chaqueta.
Astrid abrió los ojos mientras veía que los chicos se saludaban amenamente. –Venía buscando a Jim, pero veo que ahora trabajas aquí.
-Oh, no, para nada. Sólo ayudo hoy, faltó una chica y estaba libre. –dijo mientras los guiaba a una mesa pegada a la pared. –Pónganse cómodos.
Les dejó los menús y se retiró a servir café en otras mesas.
Hofferson, temblaba, friccionó sus manos con rapidez y soltaba un poco de vaho llevándolas a la boca.
-¿Estás bien? –cuestionó Hiccup.
-Sí, sí, es sólo que tengo frío, se me pasará. –le dio una sonrisita al notar que él se preocupaba. –Y parece que conoces a… Clarisa.
-Clara, sí, es la novia de mi primo. –restó importancia. –Ella es la locutora del programa "Música de ayer y hoy", es una sección de la radiodifusora de mi familia, ella va a Berk cada viernes.
-Ah, vaya, no sabía. –mencionó mientras visualizaba a la chica. –Ni siquiera escucho el radio, bueno, sí, me gusta el segmento de "Oído musical" en la estación 12.7.
-¿En serio? Ese segmento se me ocurrió a mí cuando era niño.
-¿De verdad? –preguntó asombrada.
-Sí, así… así jugaba con mi padre. Él tocaba algo en el piano y yo tenía que decir qué pieza musical era.
-Vaya, tienes… buenas ideas. –reconoció, escondiendo su cara detrás del menú.
-Es lo más bonito que me has dicho. –bromeó.
-Sé reconocer los aciertos. –mencionó con neutralidad, empezando a inquietarse. -¿Cuál es el plan? ¿Iremos en autobús?
-No, hoy no hay transporte los lunes.
-¿Cómo lo sabes? –preguntó curiosa.
-No es la primera vez que estoy aquí a esta hora. –musitó con cierta amargura en su voz. –Y mi idea, si te parece, es pedirle a mi primo que nos lleve de regreso a Berk.
Astrid pareció gustarle la opción. -¿Dónde está él?
Hiccup señaló la parte del fondo donde estaban unos músicos cantando villancicos.
-Mi primo vive con mi tía Bárbara, es hermana de mi mamá. Irá de regreso y él con gusto nos llevará en su carro. Así, que hagamos lo que la maestra nos pidió mientras.
-Me parece bien.
Vieron durante un tiempo la carta con los platillos.
-Lástima que no hay bonless en el menú. –comentó Hofferson.
-¿Porqué?
-Porque parece que extrañas tu bigote de salsa búfalo. –bromeó.
-¡Hey! –se hizo el ofendido, empezando a juguetear con ella, causándole fuertes carcajadas, hasta que de repente sus manos cayeron juntas sobre la mesa.
La rubia sintió un escalofrío al percibir la cálida mano de Hiccup, en comparación a la suya que se sentía helada.
-¿Has considerado usar guantes? Estás helada. –observó el castaño y preocupado, pues como músicos, era de vital importancia proteger las articulaciones de las manos ante los cambios climáticos.
-No me gusta usarlos, prefiero tener libre mis dedos. –mencionó, retirando con rapidez la mano y extendiéndola lejos de la agradable calidez del Haddock.
-¿Ya saben qué van a ordenar? –interrumpió Clara, llegando a tomar la nota.
Astrid respingó, pues ni siquiera había decidido.
-Yo quiero una taza de chocolate y una crepa. –mencionó el ojiverde.
-Muy bien, ¿y tú, chica?
La rubia resopló, veía el menú pero no se le antojaba nada.
-Una taza de té y una rebanada de pay de manzana. –pidió sólo por pedir algo diferente.
-En un momento lo traigo. –les sonrió amablemente y se retiró.
Los chicos le agradecieron la atención, esperando a que llegaran sus bebidas calientes.
De fondo, el grupo musical seguía entonando canciones navideñas mientras el ambiente se relajaba en la confortable cafetería.
-¿Qué haces? –preguntó Hiccup al notar que Astrid le sacaba una foto mientras él miraba caer la nieve por la ventana.
-La maestra quiere evidencias de que estamos conociéndonos, así que simplemente cumplo con la tarea. –mencionó con obviedad mientras se volteaba para tratar de sacar una selfie.
Hiccup sonrió nervioso, misma sonrisa tímida que salió en el intento de foto por la poca luz y el ángulo que no se veía bien.
-Si quieren se las tomo, merecen un recuerdo de su cita. –opinó Clara, llegando con las bebidas calientes.
Los dos pianistas se pusieron rojos por la pena.
-No es una cita. –se defendió Astrid, azorada.
-Ah bueno, una disculpa. –pidió la chica del gorrito de Santa.
-Descuida, pero creo que sí sería bueno que la tomaras, por favor. –solicitó Haddock. –Ocupamos una evidencia de que estuvimos aquí.
La mesera suplente tomó el celular de la rubia, esperando a que se pusieran más juntos para la foto, pero ambos permanecieron inmóviles, sonriendo para la imagen. Clara se encogió de hombros y tomó la foto de una vez.
-Digan chesse mencionó con alegría.
Los chicos sonrieron tímidos.
-Listo. –entregó el celular a la chica. -¿Gustan azúcar?
Astrid asintió, acercando su té para revolver el aditivo que la chica le otorgaba.
-Gracias, Clara. –comentó Hiccup. –Cuando termine el turno de Jim ¿puedes decirle que si nos lleva de regreso a Berk? –preguntó Hiccup soplándole a su chocolate.
-Huy, creo que eso no se va a poder. –se lamentó Clara. –Jim se quedará con Toby, van a grabar un sencillo.
-Entiendo, entonces le pediré el carro. –sonrió, Hiccup, tratando de salirse con la suya.
-Oh, Hiccup, lo siento. No trae su carro.
-¿En serio trae la motoneta aún? Ya cumplió 19. –se hizo el indignado.
-Oye, es linda esa motoneta, y no, trae su motocicleta, la que le regalaste. –comentó con prudencia las últimas palabras por saber el trasfondo de esa decisión.
-De acuerdo, gracias. Ya veremos qué hacer. –comprendió el castaño, tratando de idear un plan para regresar a la ciudad.
Clara se marchó a traer los demás pedidos.
-¿Algún plan diferente en mente? Puedo pedir un uber. –Astrid se encogió de hombros.
-Saldría muy costoso, ¿no crees? –Hiccup alzó la ceja.
-Sería mitad y mitad, señor socio de la disquera. –intentó bromear, pero con la actitud que tomó el muchacho se sorprendió. Por su parte, el castaño se ofendió, pensó que la chica era una interesada.
-La disquera y radiodifusora no es lucrativa. –expresó con algo de molestia. –La mayoría de los trabajos se hacen gratis para la No soy millonario si eso es lo que crees. –defendió.
-No creo que lo seas, pero sí pensé que te iba bien, al menos. Disculpa. –mencionó con extrañeza por el grado de ofensa que causó. –Yo pago el uber entonces. –se encogió de hombros.
-No, claro que no. –refutó el muchacho. –Yo pago.
-Está bien. –finalizó Astrid, sonriendo victoriosa mientras Clara llegaba con la crepa y el pay de manzana, haciendo entender a Hiccup que la rubia se había salido con la suya.
-Hey, primo, ¿qué tal? ¿Y Tooth? –preguntó el joven Jim Lake, un muchacho de 19 años, alto, delgado y de ojos expresivos azules, llegando a saludar a Haddock. -¿Cómo estás?
-Hola primo, tenía semanas de no verte. –le correspondió al ponerse de pie y abrazarlo animadamente. –Ella es Astrid, nos dejaron atrapados en este hermoso lugar. Y no tenemos manera de regresar.
Lake saludó a la rubia con cortesía.
-Le decía que no traes tu carro. –mencionó Clara, interrumpiendo con cautela.
-No, me quedaré en Arcadia con Toby, además traigo mi motocicleta. Si quieres te presto mi moto y tú y Astrid se regresan a Berk en ella. –expresó con ocurrencia. -¿Crees que pueda irme contigo, amor? –preguntó a su novia.
-Por supuesto, aunque será en bicicleta. –le dijo dándole un beso en la mejilla mientras Jim le pasaba una mano detrás de la espalda hasta la cintura.
-Perfecto, entonces en moto se van. –mencionó Jim, entregándole las llaves a su primo.
En cuanto a Astrid Hofferson, se angustió por la información de que ella iría en motocicleta, cuando nunca se había subido a una.
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Toothless Haddock estaba allí, frente a la puerta de la casa de Stormfly, esperando a que la chica saliera, ya le había mandando un mensaje "Y estoy aquí", lo cual significaba que ella debía salir para ir a caminar como habían quedado.
De inmediato salió la muchachita. Con sus típicos jeans, sus botas coloridas y un abrigo con sus respectivos complementos para el frío, pues no estaba nevando en la ciudad, pero se sentía la frescura de la tarde invernal.
-Hola, ¿qué tal? –preguntó Toothless mientras veía cómo la chica salía de su casa y cerraba la puerta.
-Bien, ¿y tú?
-Todo bien, dime, ¿a dónde querías ir? ¿de qué querías hablar? –preguntó Storm, entusiasmada.
El pelinegro resopló, se revoloteó el cabello despeinándose por completo.
-La verdad no sé, ¿te parece si caminamos un poco? Vayamos al parque que está por aquí.
-Claro. –comentó la rubia, pues no era usual que Tooth le pidiera eso, por regular se limitaban a platicar en casa y ensayar. El muchacho dejó el carro estacionado afuera de su casa y caminaron.
Tras unos breves minutos en los que anduvieron hacia dentro del fraccionamiento llegaron a un parque familiar.
-La verdad es que me sorprendí cuando dijiste que querías hablar. –comentó, ruborizada.
-Sí, te debía una explicación por lo del ensayo cancelado, nunca lo había hecho. –se incomodó.
-Entiendo, pero ayer dijimos que quedaba todo aclarado, siempre y cuando no volviera a pasar.
Toothless asintió monótonamente.
Compraron un café en un puestecito y caminaron por entre los árboles hasta que llegaron a la parte de los juegos infantiles, los cuales estaban casi vacíos.
Se sentaron en los columpios y comenzaron a mecerse suavemente.
-Storm, hay algo que quiero decirte, ¿crees que puedas apoyarme en esto?
La chica Hofferson notó que el chico estaba temblando, muy nervioso, completamente contradictorio al osado y despreocupado de siempre. Su corazón empezó a latir con fuerza, la chica se acercó a él y le tomó de las manos aún por encima de sus guantes.La rubia se sentía muy emocionada por esa sencilla pero valiosa salida por el parque de su casa aunque se mecían levemente en los columpios y la brisa invernal golpeaban sus mejillas ni siquiera sentía el frío, la calidez por los sentimientos que empezaban a florecer por el pelinegro se hacían evidentes desde lo más profundo de su ser hasta materializarse fuera de ella.
-He estado pensando mucho en nosotros. -comentó Toothless, un poco ruborizado también, soltándola.
-En serio, y qué has pensado con exactitud. –preguntó, sintiendo una explosión dentro de ella.
-Pues en cómo hemos sido compañeros y amigos durante este tiempo que hemos estado en el conservatorio y ahora que saldremos de la carrera, me gustaría que siguiéramos con lo nuestro, eres una amiga invaluable y no quiero perderte, Storm. La verdad es que eres muy importante para mí.
La muchacha se sonrojo aún más. -Hablas acerca de seguir siendo el dúo de chello, tal vez no sería bien tocando algunos eventos, somos muy buenos. –intentó desviar la conversación, pero por otra parte no quería hacerlo.
-Sí, de hecho tú fuiste quien me convenció de cambiar de instrumento principal.
-¿Yo?, eso nunca me lo habías dicho. Pensé que fue porque viste una Master Class de violonchelo.
-Sí, vi una en la que tú eras la alumna. Te veías tan bien mientras tocabas que sólo pude imaginarme tocar a tu lado por igual. -expresó tímidamente.
La rubia se sonrojo aún más, en definitiva el frío chocaba contra tus mejillas convirtiéndose en calidez al instante, aspecto que se apreciaba más por ser tan blanca.
-Pero no quita el hecho de lo que quiero decirte Stormfly, la verdad es que este tiempo que hemos estado frecuentándonos y viéndonos, aunque el pretexto ha sido para estudiar, no puedo negar que también me ha hecho entenderme mejor, que todo lo que ha pasado me ha llevado a este momento en el que puedo mirarte de frente y tener la confianza total de decirte cualquier cosa y saber que tú lo vas a entender porque eres así. Porque somos así.
Storm estaba ensoñada.
-Ayudas a todos, eres disciplinada, eres exigente contigo misma pero también eres muy leal, y eso me gusta mucho de ti.
El corazón de la muchacha estaba latiendo fuertemente, ella esperaba una declaración y claro que sí, ella había dicho que sí a todo, pero no era el caso, no era una declaración de amor.
-Por supuesto, sabes que te apoyaré siempre en todo, así como tú a mí. Eso también es lo que me gusta mucho de ti. –continuó Hofferson, sin quitarle la mirada de la suya.
El pelinegro respiró profundamente, animado, quizá iba por buena vida ese paseo por el parque.
-Es por eso que creo que tú y yo, después de dos años de ser compañeros estamos listos para experimentar otro tipo de propósito en nuestra dinámica. –le sonrió nervioso.
Es lo que ella creía, una propuesta para ella, una oportunidad para empezar algo nuevo.
El muchacho tomó a Stormfly de las manos, dejaron de mecerse en los columpios y él se puso de pie frente a ella y le dio un beso en la mejilla, mismo que derritió por completo a la enamorada empedernida.
-¿Sí?, dime.
-Creo que debemos separarnos y buscar una nueva pareja para dúo de fin de carrera.
La mujer estaba absorta y en shock, ella esperaba una revelación de amor para después terminar con un apasionado beso en el que ambos terminaran tirados en ese zacate inerte por el frío, pero se equivocó, este hombre solamente la había usado para obtener buenas calificaciones.
Se puso de pie de abrupto, empujando la cadena del columpio.
-¿Qué estás diciendo? Es una broma, ¿verdad?
El muchacho se encogió de hombros, como si nada. -No, es nuestro último semestre y creo que debemos ampliar nuestras experiencias para tocar con otros músicos.
-Toothless, es un requisito de fin la carrera. Llevamos dos años y medio haciendo esto. –intentó hacer recapacitar, dentro de ella seguía pensando que se trataría de una broma para después decirle que fueran novios. -Ambos nos conocemos, sabemos de memoria nuestras piezas, nuestras fortaleces y debilidades, dominamos nuestra técnica, y ya habíamos ensayado para el siguiente semestre, solamente debemos seguir practicando no entiendo porque quieres cambiar de compañeros. Por qué quieres cambiarme, justo ahora. –preguntó dolida, decepcionada.
-No, no es que quiera cambiarte, sabes que eres genial en el violonchelo y ambos tocamos genial, somos una maravillosa dupla, pero creo que también debemos apoyar al resto de nuestros compañeros. –empezó a divagar.
-En la carrera solamente hay otros ocho músicos que se van a graduar con violonchelo, y todos tienen pareja ya. No me hagas buscar a alguien de un año inferior y con menos técnica que yo para que sea mi acompañante en estas presentaciones finales. ¿Hice algo que te molestó?
-No claro que no Storm, eres la mejor compañera que alguien puede pedir. Es sólo que… verás llegó una chica nueva y ella no tiene compañero de dueto y yo me ofrecí sin pensarlo. Claro sin pensar en mí, la chica se movió de lugar, hasta llegar y recargarse en lo que era un resbaladero. No pensé que te fuera afectar. –se encogió de hombros, extrañado.
-No pensaste que me fuera afectar. –se burló, con un nudo en la garganta.
-Encontrarás a alguien mejor. –se excusó, pero la verdad es que él se sentía aliviado.
Hofferson empezó a caminar, vio a unos niños jugando, a un par de ancianitos tomando una bebida caliente y al final logró enfocarse de nuevo con su ex compañero.
-¿Ella es buena en el violonchelo? –preguntó con armadura.
-No la he escuchado tocar, pero supongo que sí. Es maravillosa. –suspiró, ignorante del daño que le hacía a su amiga.
-Bueno, hagamos una cosa. Intento hacer dupla con ella y si no funciona pues…
-Ah, no. –se movió molesta. –No voy a ser tu respaldo con esto. Vete con ella, elígela a ella. Si estuvieras seguro de quererme para ser tu compañera o algo más no me estarías cambiando.
-¿Algo más? Espera, ¿qué? –el despistado no entendió.
Storm empezó a temblar su labio.
-Yo de tonta llegué a pensar que podías sentir algo por mí. –se rindió, confesando. –Igual que yo.
Se acercó a él, tomándolo de las mejillas.
Hizo caso a sus impulsos y lo besó en los labios, esperando que con eso recapacitara, pero esa caricia, estuvo lejos de ser especial, fue decepcionante para ambos.
La rubia se retiró, con los ojos húmedos por las emociones.
-Adios, Haddock. –susurró, alejándose. Dejando a su anterior amigo y ella sin tener el valor de regresar a casa.
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Durante las siguientes horas, el dúo logró completar más tareas, aunque algunas seguían pendientes, y aunque les hubiera encantado negarlo, les sirvió para cambiar la manera en la que se veían y en la que apreciaban esa dinámica.
Réquiem a la individualidad.
Capítulo 1: Confianza
Nota adicional: No importa el orden, siempre y cuando se realicen todas y cada una de ellas.
1. Perro lazarillo. (listo)
2. Compartan su experiencia con la música. (listo)
3. Intercambiar un regalo.
4. Salir a cenar. (Listo)
5. Espejo musical.
6. Explicar algo que el otro nunca haya realizado.
7. El árbol, el viento y la gravedad (Listo)
8. 20 preguntas y respuestas sinceras de cada uno
9. Crítica constructiva (Listo)
10. 24 horas juntos. (Listo)
Podían irse ya, aunque prefirieron terminar los alimentos y pasar de una vez concluir con el capítulo 1 de su método, pero por más que veían la lista no sabían cómo continuar.
No hablaron mucho, se dedicaron a ver el final de la presentación de Jim y el resto de la banda hasta que terminó el turno de Clara y se dio el lujo de salir. La nieve había cesado, y el sol de las cinco de la tarde era bastante claro para iluminar lo que restaba del día.
-Creo que llegaremos a Berk antes de que oscurezca y haga más frío. –mencionó Hiccup mientras salían de la cafetería.
Clara y Jim iban saliendo junto a su amigo Toby.
-¿Seguro que me puedes prestar la motocicleta? –preguntó Hiccup nuevamente mientras veía a su primo en que le daba el casco y otro más para Astrid.
-Seguro, no tienes de qué preocuparte. Mamá y yo iremos a tu casa para Navidad, ese día me llevo la moto, si es que no quieres quedártela.
-Perfecto entonces. Muchas gracias.
-Nos vemos en la radio, Hiccup. Gusto en conocerte, Astrid.
La rubia saludó, despidiéndose de los chicos que se irían en bicicleta.
Los muchachos se subieron a motocicleta. Hiccup con clar experiencia, mientras que Hofferson estaba bastante incómoda.
-Tienes que sujetarme de la cintura, Astrid. –se rio un poco.
-De seguro lo disfrutarás. –mostró su seguridad.
En cuanto la rubia lo hizo, el castaño empezó a reír.
-Oye, no te rías de mí. –amenazó, haciendo presión, causándole más risa.
-No, no… es que soy muy cosquillado.
Esa información fue suficiente, se vengaría de la crítica que él le había dicho hace unos minutos antes de irse de la cafetería.
-¿A sí? –preguntó con risa juguetona, empezando a hacer más cosquillas. –Eso es por decirme que mi música no expresa sentimientos.
Hiccup estaba riéndose a carcajadas. –Basta… jajaja… basta, sólo dije que no me hacía sentir emoción.
Al volverlo a escuchar, Astrid volvió a incrementar las cosquillas, hasta que Hiccup terminó cayéndose de la motocicleta. –Y eso es por todo lo demás.
El castaño se recuperaba de sus cosquillas cuando vio su oportunidad, empujando a la rubia para que ella se cayera al otro extremo de la motocicleta, sin embargo, la rubia se sujetó del manubrio, creando un contrapeso, golpeándose de lleno contra Hiccup, cayendo encima de él.
Las risas se acabaron en el momento en que cayeron. Sus miradas se conectaron, perdiéndose en el momento.
-¿Estás bien? –preguntó Hiccup, tartamudeando.
-Sí, lo siento… no debí hacerte cosquillas. –comentó sin aliento por la posición.
-Meh, yo no debí jalarte como quiera.
Siguieron así un par de segundos, sin saber qué hacer. Uno de los dos debía tomar la iniciativa.
-Creo que debemos pararnos. –mencionó la pianista.
-Sí, aunque tú primero. –bromeó Hiccup mientras Hofferson se movía.
Ambos se subieron de nuevo a la motocicleta, esta vez, siguiendo las indicaciones y sin jugar, aunque antes de arrancar, el celular de Astrid empezó a sonar, era Stormfly.
-Hola, prima. –contestó animada, sujetándose de Hiccup.
-Buenas tardes. –Astrid se desconcertó por escuchar la voz rasposa de un hombre. -Encontré este celular junto a un bolso, cerca de la feria de Berk. Eres uno de los números que están como contactos de emergencia.
Debía ser la bolsa de Stormfly, situación que angustió a la muchacha.
-Entiendo, gracias. Es de mi prima. ¿Me puedes decir en donde estás? Mandaré por él en unos minutos. –mencionó angustiada, tal vez la habían asaltado.
Hiccup no pretendía ser metiche, pero escuchaba la conversación, preocupándose también, pues conocía a la chica.
-Mira, la verdad es que tengo prisa. Hay un vigilante en la entrada, lo dejaré con él. –mencionó el joven.
-De acuerdo, gracias. Y gracias por tu honestidad.
-De nada, debemos apoyarnos entre todos.
Colgó, con la intención de marcar a su tía Gylda para informarle, pero en eso entró una llamada de su mamá.
-¿Hola?
-¿ASTRID HOFFERSON DÓNDE ESTÁS? –escuchó el grito desesperado de su mamá.
-Tranquila, estoy con Hiccup. Mi compañero de piano. –habló rápidamente para tranquilizarla. –Larga historia, pero estoy en Arcadia, ya voy de regreso a Berk, ¿qué pasó?... –escuchó la información que su mamá le estaba dando. –Sí, voy para allá, claro, llegaré a cuidar a Finn jr. –comentó alterada.
Colgó y sintió un nudo en su garganta.
Hiccup volteó a verla, preocupado. -¿Qué sucede, Astrid?
-Es mi prima… -su voz estaba entrecortada. –Un carro la atropelló. Le hablaron a mis tíos del hospital. No saben nada de ella, van camino allá. Hiccup, tengo que llegar a Berk, rápido. –le pidió.
El castaño sabía a la perfección cómo es que esas noticias cambiaban la vida. Recordó que Toothless le dijo que iría a ver a Storm, pero no sabía qué es lo que había pasado con ellos.
-Sujétate. Llegaremos rápido.
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Notas de la autora:
¿Qué tal la participación de Jim, Clara y Toby? Espero que les haya gustado, porque seguirán apareciendo.
En el próximo capi veremos cómo Storm resultó dañada y qué pasó en la cafetería con el hiccstrid. La caída encima uno del otro fue tan cliché que fue inevitable ponerlo, igual que en "lado ciego"
Gracias por sus reviews a KattnissSakura, Bequi Alex 34 y DragoViking.
**Amai do**
-Escribe con el corazón-
Publicado: 11 de noviembre de 2020
