A las 7 sonó mi despertador, apenas había dormido tres horas. Me desperecé, tomé ropa limpia y fui a darme una ducha, media hora después ya estaba lista, cogí mis cosas y salí de la habitación.

Una vez fuera de la residencia crucé la calle y me dirigí hacia el edificio tres, donde sería mi primer examen, para ello tenía que cruzar las pistas de rugby, atletismo y baloncesto.

Solo me faltaba cruzar la pista de rugby, cuando alguien chocó conmigo, tirando todos mis apuntes al suelo y casi tirándome a mí con ellos, menos mal que al ser un licántropo tengo más fuerza que una chica normal.

-Lo siento, llego tarde-dijo un chico moreno de cuerpo atlético dirección al mismo edificio al que me dirigía-

-Gracias por nada-dije recogiendo mis apuntes-

Una vez lista, salí corriendo directa al salón, no quería llegar tarde.

Y al fin el primer día de exámenes terminó, menos mal que no llegué tarde al primer examen y todo salió perfecto, después de ese tuve otros dos más y también estoy bastante contenta con ellos. En el almuerzo comí con Astrid, su novio Patrick y unos amigos de él que son del equipo de rugby y otros del de baloncesto.

-Leah, ¿Qué tal los exámenes? -me preguntó Astrid-

-Pues bastante bien, aunque al primero un poco más y llego tarde.

-¿Y eso? Si saliste del cuarto antes que yo…

-Nada un idiota, que parecía tener prisa, chocó conmigo y me tiró todos los apuntes al suelo y casi me tira a mí en el proceso.

- ¿No te ayudó?

-No Astrid, solo se disculpó y siguió su camino.

-Aceptémoslo Leah, los chicos son unos idiotas y solo se interesan en nosotras, cuando necesitan algo.

-Ehhh, no somos idiotas-se quejaron los chicos, mientras miraban hacia unas chicas que entraban por la puerta del comedor-

-No, solo sois idiotas sin cerebro y que solo pensáis con lo que yo me sé-susurró Astrid-

- ¿Qué dices? -contestaron al unísono-

-Nada, que por mucho que los años y épocas pasen, los hombres sois unos trogloditas, que solo piensan en sí mismos y que piensan que las mujeres solo sirven para dos cosas, usarlas y tirarlas-contesté masticando una patata-

Tanto Astrid como los chicos, se quedaron mirándome, ellos con el ceño fruncido y Astrid con una sonrisa enorme en la cara.

- ¿Qué me miráis, acaso es mentira lo que he dicho? -comento alzando una ceja-

Los chicos en respuesta se callan y se arrascan la cabeza, ante su mudez, Astrid y yo rompemos en carcajadas.

-Bueno chicos se me hace tarde, nos vemos luego Astrid, y a vosotros me imagino que os veré en el entrenamiento.

-Cierto el entrenamiento-dicen todos levantándose a la vez-

Yo me río y salgo de la cafetería dirección a la pista.

Una vez en la pista de atletismo, cambiada ya con la ropa de deporte, empecé mis estiramientos. Miré al resto de pistas y pude ver a varios chicos jugando rugby y otros ya empezando con el entrenamiento de baloncesto, entre ellos Patrick el novio de Astrid. La verdad que los chicos no estaban nada mal, pero después de lo ocurrido con Sam, no tengo muchas esperanzas de encontrar a alguien para mí.

Pronto llegó el entrenador y empezó la clase, estuvimos haciendo varios ejercicios de resistencia y flexibilidad, para terminar, dimos varias vueltas a la pista.

De camino a los vestuarios, escuché como los chicos de rugby gritaban mi nombre, giré la cabeza y vi que el balón venía directamente a mí, gracias a mis reflejos lobunos reaccioné a tiempo, sin problema cogí el balón y se lo devolví.

-La próxima vez tened más cuidado o no os la devuelvo-les grité-

-Gracias Leah-dijo Joshep, amigo de Patrick-

Me alejé de la pista y entré al vestuario, a darme una ducha, y ya sí salir dirección a la residencia para comer y volver a los estudios.

Menos mal que durante los exámenes solo trabajaba los fines de semana al igual que como becaria en el hospital, sino me sería casi imposible estar al día con los estudios de todas las materias para los exámenes.

Una vez en la habitación, saludé a Astrid que estaba tomando apuntes con otra chica que no conocía. Abrí la ensalada que compré en la cocina de la residencia, junto con una botella de agua y fish and chips, para ya sí comer. A las cuatro terminé de comer, cogí mis libros y apuntes, y decidí marcharme junto con Astrid y su amiga a estudiar a la biblioteca.

-Leah, Sam estudiará con nosotras si no te importa.

-Claro, por mí no hay problema, Astrid-dije sonriendo-

Una vez en la biblioteca cada una empezó a estudiar sus apuntes. Aunque yo no podía concentrarme mucho, el dolor de barriga que me daba desde hacía varios días, hacía que perdiese el hilo de todo.

-Leah, ¿te encuentras bien? -preguntó Astrid-

-Sí, solo me dan dolores de vez en cuando en la barriga-contesté sobando mi tripa-

-Tal vez, estás ovulando o vas a empezar con la regla-comentó Sam-

-No, no lo creo, yo…nunca me ha dolido cuando la he tenido-contesté, para no explicarles que me diagnosticaron menopausia temprana-

-Eso no tiene nada que ver, conozco a chicas que nunca les ha dolido la regla y luego por algún cambio hormonal, les empezó a doler-dijo Astrid-

Para no alargar el tema, decidí no contestar y continuar estudiando.

Poco a poco los días de exámenes fueron pasando, por ahora todos me habían salido muy bien, hoy ya finalizaba los exámenes y al fin podría volver a casa.

Al final resultó que la menstruación me había bajado después de cerca de tres años. No había ido al médico, ni le había contado nada a mi madre. Pero puede que todo se debiese a que desde que me había empezado a relacionar con Sam y la aparición de los vampiros, junto con mi entrada en fase, fuese la causante de mi menopausia temprana. Y al no haber entrado en fase en varios meses, mi cuerpo había vuelto a la normalidad.

Animada por estos nuevos descubrimientos en mi cuerpo, llegué al aeropuerto, a tiempo para facturar mi maleta y subir al avión con destino a Seattle. Horas después aterrizaba en Seattle.

Fuera me esperaban Charlie y mamá, el resto no sabía de mi regreso a excepción de Jake.

Una vez en casa, subí a mi habitación, coloqué la ropa de la maleta en el armario, me duché y bajé a comer algo.

-Leah, ayer me dijo Jake, que cuando llegases hoy fueses a buscarlo a su casa.

-Vale, me como esta manzana y voy

-Todos los chicos vendrán a comer aquí, así que no os retraséis mucho.

-Tranquila, ya vengo-dije saliendo dirección a casa de Jacob-

Caminé de forma acelerada dirección a la casa de Jake; nerviosa por su reacción cuando me vea con el pelo largo y mi cuerpo diferente a cuando entraba en fase. Una vez frente a la puerta de su casa, tomé aire y llamé.

-Hola Billy, ¿está Jacob?

-Leah, me alegra verte hija. Me dijo que iba a subir al acantilado.

-Voy a buscarlo entonces, nos vemos luego Billy-dije saliendo dirección al acantilado-

Corrí entre los árboles, disfrutando de la naturaleza que tanto tiempo llevaba sin disfrutar.

Una vez llegué hasta arriba, busqué a Jake. No lo encontraba, así que decidí sentarme en el acantilado y esperarlo. Estaba tan relajada que no me di cuenta cuando llegó a mi lado.

-Leah-dijo Jacob sentándose a mi lado-

Estaba tan ensimismada y relajada, que cuando escuché su voz, estuve a punto de caer por el acantilado, menos mal que él reaccionó.

-Dios Jacob me has asustado-dije recuperándome aún del susto-

-Lo siento Leah, pero es raro que no me hayas notado, cuando empecé a acercarme hace un rato.

-Yo… supongo que estaba distraída-dije algo distante-

- ¿Va todo bien? -preguntó extrañado-

-Sí….

-Leah…puedes confiar en mí

-Tranquilo todo está, como debería estar-dije con una sonrisa forzada-

-Leah, te conozco, sé que algo no anda bien, puedes confiar en mí.

Suspiré, miré hacia el horizonte y traté de organizar mis ideas, antes de contarle todo lo sucedido.

-Jake, yo… he cambiado…me ha costado mucho venir hasta aquí otra vez. El estar fuera de la reserva me ha hecho darme cuenta, que realmente este ya no es mi sitio. En ningún momento he echado de menos luchar contra vampiros, estar siempre en alerta y hacer las guardias. Lo que más he echado de menos ha sido a mi madre y a mi hermano, también he extrañado salir a pasear por el bosque…pero nada más. Debido a esto, rompí mi promesa.

- ¿De qué estás hablando Leah? -dijo preocupado-Desde que me marché hace tres meses…no he entrado en fase, gracias a ello he vuelto a ser una chica normal y corriente, mi temperamento ha vuelto a la normalidad, físicamente he cambiado como puedes ver y ha ocurrido algo maravilloso-dije feliz-he vuelto a tener mi periodo, lo que quiere decir que puedo formar mi propia familia.