Disclaimer: Los personajes son propiedad de su respectivo creador.

Advertencias: AU mundo mágico alternativo y Ooc

La alquería de hipogrifos "Gauntlet West" estaba en un hermoso valle al norte de Sofía.

Cuando la alquería apareció debajo, Hermione no pudo contener una exclamación de asombro. Lo que veían sus ojos caramelos era el sueño dorado de cualquier criador de hipogrifos: millas y millas de pastos verdes consistentes que se extendían hasta donde alcanzaba la vista.

Krum detuvo el auto cuando vio el asombro de Hermione, con evidente orgullo comenzó a describir el escenario que se desarrollaba ante ellos.

Desde el aire, el lugar se parecía a un enorme trébol: el camino era el tallo y los establos y otras instalaciones de la propiedad formaban las hojas.

Fascinada, Hermione siguió las instrucciones del azabache con los ojos: a la izquierda estaba el puesto de las hembras. La de los machos, a la derecha y en el centro, se instalaron los pie de cría. Luego señaló la enorme arena al aire libre, donde se entrenaban los hipogrifos y el pasto reservado para las hembras. Cercas blancas atravesaban los campos, separando las diferentes áreas de la alquería.

Y en el centro de todo estaba la casa.

Su estilo era tan diferente del penhouse donde vivía Viktor, que Hermione pronto se dio cuenta que la influencia de Irina no había llegado a este punto. La casa había sido construida con madera y ladrillos rojos que, con el tiempo habían adquirido un suave tono rosado. Las flores, los arbustos y los árboles que lo rodeaban le daban un aire acogedor que no recordaba nada de la esterilidad del apartamento.

La joven porcionista apartó los ojos del paisaje y se volvió alegremente hacia Viktor. Tenía la intención de decir cuán hermoso era el lugar, pero cuando sus ojos se encontraron, las palabras murieron en su garganta.

— ¿Y entonces? ¿Te gusta? — Preguntó viendo que ella todavía estaba en silencio.

—Es... hermoso—tartamudeó Hermione.

— ¿Entonces no lamentas haber venido?—

Hermione sacudió la cabeza, incapaz de decir nada. El brazo del azabache estaba apoyado en la espalda junto al de ella, lo que los hizo acercarse bastantes. Durante un largo momento, solo se miraron el uno al otro. Y luego él inclinó la cabeza y la besó suavemente en la boca.

Siguiendo un impulso irresistible, la castaña levantó la mano y le acarició la cara.

En el siguiente instante estaban enredados en brazos del otro besándose apasionadamente.

Viktor intentó acercarla, pero ambos se dieron cuenta al mismo tiempo de que era bastante engorroso estando en lugar tan apretado, riendo a carcajadas se separaron.

Hermione miro en ese cuerpo fuerte y musculoso, que los jeans y la camisa deportiva hacían aún más atractivo y sacudió la cabeza.

— Bueno, entonces, ¿qué dices descendemos y busquemos un lugar más cómodo?—Sugirió cuando comenzó.

Es una gran idea.

El beso de Viktor había sido suficiente para mantener alerta a los sentidos de Hermione. Cuando se encontró frente a la casa, ella todavía sentía que le temblaban las piernas y tenía las palmas húmedas. La promesa que se había hecho a sí misma de mantenerse alejada de él ahora parecía imposible de cumplir. Cuando el azabache le pasó un brazo por los hombros y subió las escaleras juntas, la inglesa apenas pudo contener su ansiedad.

Hermione no podía imaginar una propiedad más acogedora y cómoda.

Enormes ventanas daban luz al ambiente amplio y luminoso; El piso era de tablones anchos y varias alfombras tejidas se extendían sobre él. La decoración no tenía un estilo definido, pero estaba claro que estaba diseñada para ofrecer lo último en comodidad. Una rápida mirada fue suficiente para que la castaña se diera cuenta de que este lugar era mucho más acorde con la personalidad de Viktor que aquel revestimiento ultramoderno del penhouse.

En el otro extremo de la casa, altas puertas de cristal conducían al jardín. A través de ellos, Hermione vio no menos de tres piscinas. Con una exclamación de asombro, cruzó la habitación para ver de cerca la panorámica casi cinematográfica.

—No tuvimos la oportunidad de probar mi piscina en la terraza, pero ahora tenemos estas tres a nuestra disposición— insinuó Viktor de pie junto a ella. En un gesto espontáneo, puso un brazo alrededor de la cintura de la pocionista. — Las tres piscinas tienen temperaturas diferentes: la primera, donde se ve esa cascada artificial, es la más fría. La segunda está a temperatura ambiente y la tercera es agua caliente.—

—¡Es increíble Viktor! ¿Hiciste tu el proyecto?—

— Yo mismo, es una buena terapia para aliviar la tensión.—

Hermione se giró lentamente hacia él— ¿Estás tenso ahora?—

— ¿Tú lo estás?—

¿Qué si estaba tensa? Hermione sentía que todos los músculos de su cuerpo estaban rígidos. La mano de Krum en su cintura fue suficiente para acelerar su muñeca.

—Depende de lo que quieras decir con tiempo— respondió.

El azabache sonrió y, aunque parecía tan seguro como siempre, lo sintió temblar ligeramente.

—Ven, quiero mostrarte el resto de la casa— manifestó con voz ronca. — Entonces, si quieres, podemos echar un vistazo a los hipogrifos.—

(…)

Pero no fue hasta mucho después que Hermione vio a los doscientos purasangres que Viktor tenía en la alquería.

Subieron las escaleras de madera y él la condujo a la habitación de invitados.

Tan pronto como entraron, la tomó en sus brazos.

Se besaron ardientemente. El respirar con dificultad y el temblar de sus cuerpos era la anticipación de lo que vendría a continuación.

El beso del azabache era más exigente ahora, su lengua provocaba a la de Hermione, librando un sensual duelo con ella. Sin detenerse a besarla, Viktor la empujó suavemente hacia la cama.

Cayeron sobre ella, abrazados, dejando que la pasión los llevara a otro mundo, un mundo que era solo de ellos.

— Es un poco más cómodo aquí, ¿no crees?— Murmuró Viktor mirándola.

—Creo que realmente te estás haciendo viejo—bromeó la inglesa.

Él se rió y con un movimiento ágil, se tendió encima de ella— Cuidado con tus palabras jovencita, o te haré pagar un alto precio por ellas. —

— ¿Siempre tratas a tus invitados así? —

— Solo cuando son maestras de pociones increíbles y tienen la piel más suave del mundo. —Su voz era más ronca y sus manos temblaban ligeramente cuando comenzaron a desabotonar la camisa de Hermione.

La mirada de Viktor abandonó su rostro y descendió hacia el cuerpo cuando se deshizo de la tela.—Erres tan hermosa...— susurró acariciando la curva de sus senos. — tu piel es como la seda... —

La inglesa sonrió y sumergió sus dedos en el cabello voluminoso y suave de Viktor. Ella sintió su mano deslizarse dentro de su sostén, acariciando un pecho excitado, contuvo el aliento cuando soltó el broche que tenia al frente y se deshizo de esa pieza delicada.

Un gemido escapó de los labios del azabache cuando su torso estuvo libre y, en respuesta, Hermione lo tomó por la cara acercándolo con la boca entreabierta.

Se besaron e apasionados por el idéntico deseo, se deshicieron de las demás piezas de sus ropas, cada uno ansioso por explorar el cuerpo del otro. Cuando estuvieron completamente desnudos, ambos se sobrepusieron sobre sus rodillas.

Sonriendo, Hermione apoyó la cabeza sobre su pecho. Podía escuchar el latido acelerado de Viktor mientras sus manos recorrían los músculos del pecho atleta y bajaban por su abdomen marcado, hasta que llegó más abajo.

—Ninny... Ninny... —empezó a decir el con un tono sensual

Mione levantó la cabeza y sonrió al ver que esos ojos ébanos se transformaban, sus pupilas se dilataban por el deseo que había afilado deliberadamente. Era como sentir una corriente eléctrica, en el centro de su feminidad sentía un dolor placentero

El azabache la agarró por la cintura y se tumbó con ella hasta que estuvo acostada sobre su cuerpo. Una mano alcanzó su pecho y su boca se apoderó de la castaña con ternura. Las manos de Viktor estaban cálidas y se movían expertamente sobre el cuerpo de Hermione, tocándola, acariciando, empujando su excitación al máximo. El peso del hombre sobre su cuerpo añadía una dimensión nueva a la experiencia. Él acariciaba sus pechos sin dejar de besarla, jugando con sus endurecidas cumbres, hasta que ella se abandonó por completo.

—Me encantan tus pechos —murmuró Viktor, acariciando lentamente uno de sus pezones con la punta del dedo antes de tomarlo con la boca.´

—Aaah— Su respuesta a la caricia la tomó por sorpresa. Ella se movía debajo de él, sin pensar, temblando. Su piel era más sensible que nunca. —Aaah Viktor por favor... —gimió.

Con los ojos brillantes el azabache empezó a acariciar sus muslos mientras sus labios bajaban cada vez más y Hermione se sintió poseída de una fiebre que la controlaba por completo.

Viktor introdujo la lengua entre sus labios, lamiendo todo el néctar naciente, su saciando la sed que ella no podía disimular.

Cuando empezó a acariciar el centro de su femineidad, la inglesa arqueó la espalda emitiendo un gemido convulsivo.

—¡Oh mi Dios...! ooh...—

Se movió en círculos como buscando un tesoro escondido, hasta que pareció ocurrió algo mejor y comenzó a entrar y salir con una exquisita llevándola cerca una y otra y otra vez para simplemente volver a empezar.

—¡Aaaaah! ¡Mi...! aaah—con cada embestida de su lengua que imitaba una posesión mucho más íntima, se quemaba. Estaba tan enganchada a la droga de su boca que apenas podía respirar. —por... por favor no pares, no pares—flexiono las piernas a los lados con el deseo de sentirlo mas

Su lengua subió y retuvo el botón de su goce jalándolo con fuerzas entre sus labios, Estaba calcinándose y cuando llegó el éxtasis, Hermione lo tomo por los cabellos contra ella clavando sus uñas y gritó sin saber que lo estaba haciendo.

Momentos después, cuando Krum la miró, sintió que se derretía. Era así de simple, así de básico, una fuerza demasiado poderosa como para controlarla. La asustaba y la excitaba a la vez saber el efecto que aquel hombre tenía sobre ella.

—En toda mi vida jamás había visto algo más herrmoso que tú... Eres tan dulce... tus pechos, tu pelo, el brrillo de tu piel.—

La castaña experimentó una extraña sensación de poder al comprobar por su boca lo que despertaba en él. En toda su vida, nunca había deseado tocar a nadie como deseaba tocarlo, lo jalo por la nuca y unió sus bocas en un beso desesperado

Giraron por la cama, con las bocas juntas, sus cuerpos abrazados.

Y luego, Hermione lo sujetó entre sus muslos, guiándolo dentro.

Las manos de Viktor se sumergieron en su cabello y él levantó la cabeza hasta que sus caras estuvieron muy cerca. Los labios que se movían sobre los de ella eran cálidos; la lengua, estimulante. Ella respondió meciéndose poseída con una pasión que coincidía con la de él, sus gemidos quedan atorados entre los labios de ambos.

— ¡Aaaah! por favor… Sí, sí, ¡mas por favor…! — Quería prolongar ese momento, pero un segundo después, ya era demasiado tarde.

—¡Oh Viktor!— gritó su nombre y ni siquiera se dio cuenta de que estaba clavando las uñas en los hombros de Viktor

Sosteniéndolo fuertemente, ella lo atrajo aún más cerca, ansioso por sentir cada parte de su cuerpo. Krum murmuró palabras rotas de placer en los oídos de Hermione, hasta que un último gemido se unió al de ella y se abrazaron, inmóviles.

Algún tiempo después, Viktor sonrió. Hermione apoyó la cabeza sobre su hombro y sintió las grandes manos de él acariciando su espalda

—Debe ser esa conexión con las pociones—murmuró Viktor.

— ¿Qué?—

Él le acarició el pelo y sonrió.—Me advirtieron que vigilara a las chicas a las que les gusta este tipo de arte—dijo juguetonamente. — Ahora sé por qué.—

Hermione levantó la cabeza y lo miró.— ¿Por qué?— Preguntó, con los ojos brillantes.

—Conocen trucos de brujería increíbles...—explicó con gravedad. — Ningún hombre puede resistir—

— Bueno, conozco a demasiados que sí.—

— Peor para ellos entonces.—La besó suavemente en la frente. — Me alegro de no ser tan fuerte.—

Hermione respiró hondo, trazando el contorno de los labios de Viktor con su dedo índice.

— Yo también. — Ella inclinó su cabeza sobre su hombro nuevamente y agregó: — Me alegra que mi varita no me haya llamado una vez.—

— Debe ser porque lo escondí.—

Hermione volvió a levantar la cabeza.— ¿Lo hiciste?

— Bueno, alguien tiene que salvarte de esa adicción por el trabajo.—

— Pero... Viktor no puedo... ¿Y si alguien me necesita?—

— No te preocupes. Wilma prometió transferir cualquier llamada de emergencia a otro asistente.—

— ¿Como usted sabe?—

— Porque yo fui quien le dio esa sugerencia.—

Hermione abrió la boca para responder, pero la cerró sin decir nada. No sabía si estaba enojado o no. Finalmente, se echó a reír.

— Estas loco. ¿Y cómo reaccionó Wilma cuando le diste esa sugerencia?—

Viktor la acomodo para que su espalda femenina quedara pegada contra su pecho.—Ella dijo—murmuró mordisqueando la punta de la oreja de Hermione —que esperaba que la pasáramos muy bien—

Hermione sonrió y tomo su mano guiándola hasta su pecho—Wilma es definitivamente una mujer que sabe cosas—dijo decidida a seguir el consejo de la secretaria.

(…)

El sol ya comenzaba a caer cuando Viktor llevó a Hermione a pasear por la alquería.

Mientras caminaban de la mano hacia los establos, ella se sintió ligera y feliz. Respiró hondo, llenando sus pulmones con aire fresco del campo. La tarde era cálida, pero soplaba una suave brisa que agitaba su cabello castaño y las hojas de los árboles.

El sol ahora parecía una bola roja y las siluetas de los hipogrifos que aún estaban en el pasto se destacaban contra el horizonte rosa y morado. Fue un entorno increíble, que le dio a la alquería una sensación irreal y fantástica.

Era la hora del día que más le gustaba a la pocionista y esa tarde se sentía en paz consigo misma, totalmente integrada en el paisaje que la rodeaba. Los problemas en el Ministerio le parecían muy lejanos; No se había sentido tan relajada y feliz en mucho tiempo.

Como si hubiera leído sus pensamientos, Viktor volvió la cabeza y sonrió.— ¿Todavía estás contenta de haber venido?—

Ella sacudió la cabeza confirmando, y sintió a Viktor presionar su mano con más fuerza.

«Qué hombre tan atractivo» pensó ella mirándolo.

Nunca había conocido a otro igual. Admiraba los rasgos llamativos y tan masculinos de su rostro, el perfil enérgico, el cabello negro brillante. Viktor exudaba fuerza y seguridad y Hermione leyó una personalidad que no se doblaba fácilmente.

Lo único que faltaba para que el día fuera perfecto, era solo que él...

Esa línea de sus pensamientos la hizo enojar consigo misma.

¿Qué le estaba pasando después de todo? ¿No podría esperar un segundo más para escucharlo decirle que estaba enamorado y que no podía vivir sin ella? Su relación era muy reciente y Hermione no tenía derecho a exigirle que hiciera una declaración de amor, pero aun así, ella daría cualquier cosa por saber qué pensamientos estaban ocultos detrás de esos ojos ébanos e impenetrables.

El puesto femíneo tenía treinta puestos, todos los cuales estaban ocupados.

En cada uno de ellos, había una placa de bronce con el nombre del animal, pero Viktor podía reconocer a todas las hembras sin tener que recurrir a las placas de identificación.

Mientras caminaban por el establo, les presentó a Hermione a cada uno de ellos. Muchos estaban demasiado ocupados con la comida que acababan de recibir y ni siquiera notaron su presencia. Otros, un poco más curiosos, levantaron la cabeza y los miraron con calma.

Krum se detuvo frente al último puesto, que era dos veces más grande que los demás y le dio una palmada amigable al que lo ocupaba.

—Esto es fortuna en oro—dijo con orgullo. — La madre de Sasenach.—

Hermione se acercó para mirar más de cerca a la hembra.

Al igual que su hijo, la hembra tenía un hermoso pelaje, casi resplandeciente, ojos vivos y un hermoso marco.

Viktor abrió la puerta y, al verla inclinarse, la mujer repitió el gesto y fue hacia ella. Solo entonces la castaña notó que una de las patas del animal estaba defectuosa.

— ¿Cómo paso esto?—

— Se lesionó en su tercera carrera, cuando todavía estaba en el divisor esperando el inicio, pero el jinete solo notó la lesión al final de la carrera.— Pasó su mano amorosamente sobre el cuello del animal. — El esfuerzo fue demasiado y ella terminó rompiendo el cuarto. Al ver el estado en que se encontraba, su dueño quería sacrificarla.—

— ¿Fue entonces cuando decidiste comprarla?—

—No podía dejarte morir— dijo el azabache simplemente. — Ella había ganado el partido con solo tres patas. Se merecía una oportunidad después de tanto esfuerzo. Nunca he visto un hipogrifo con semejante garra. —

"Garra" El término que los criadores de hipogrifos usaban para designar animales para superar los límites de resistencia y dolor. Una cualidad que distinguía a los campeones, pensó Hermione.

—Y ella te dio Sasenach para recompensarte por tu gesto— divulgó acariciando el pico de la hembra.

—Así es—confirmó Viktor palmeando al animal en la espalda.

Fueron al siguiente establo, donde las hembras de otros establos esperaban el momento ideal para cruzarse con los sementales. También estaban las que ya estaban preñadas.

Hermione se sorprendió de las cámaras que habían en cada puesto y que permitían que las hembras fueran monitoreadas a través de un monitor que estaba en la casa. Estaba aún más impresionada por el equipo moderno, lo último en tecnología, que estaba disponible para el asistente.

— ¡Es increíble Viktor! Trabajar aquí debe ser un juego — expresó emocionada. — Es una pena que la mayoría de las alquerías no tengan equipos como este. A veces, en una emergencia, cada minuto es importante y el asistente está obligado a perder un tiempo precioso, transportando al hipogrifo al lugar donde están las condiciones para una operación.—

— ¿Quieres decir que aprobaste las instalaciones?—

— ¿Qué si lo apruebo? ¡Este es el sueño dorado de cualquier encargado!—

— Espero que sí. Pronto necesitaré un cuidador que se dedique a tiempo completo a mi alquería. Quizás te interese el trabajo.—

Hermione no sabía si Viktor hablaba en serio o no. Ella se rió con incertidumbre y por un momento, estuvo tentada a aceptar la oferta solo para ver cómo reaccionaría.

—No sé Viktor—dijo casualmente. — Será mejor que esto lo dejemos para discutir cuando llegue el momento, ¿de acuerdo?—

Él guardó silencio por unos segundos, observándola de cerca. Su rostro era impenetrable y Hermione se reprochó a sí misma por haber hablado tan poco, pero luego Viktor sonrió, disipando la tensión en el aire.

— Sí, creo que tienes razón. — Apagó las luces y los dos salieron del establo.

Mientras caminaba junto al azabache, Hermione podría haber jurado que algo había cambiado entre ellos. No era solo el silencio de la alquería lo que la hacía sentir tan vacía por dentro.

De camino a casa, trató de convencerse de que Krum realmente no había hecho esa propuesta. Ciertamente fue solo un comentario al azar, una consecuencia natural de los momentos de intimidad que habían compartido justo antes. Estaba segura de que era eso. Viktor no podía esperar que abandonara a la clientela ganada con esfuerzo en el Ministerio, para dedicarse solo a su alquería, pero ¿cómo podía estar tan convencida de sus intenciones? Ella simplemente no sabía lo que él quería o lo que él pensaba.

Tenía que admitir que no conocía a Viktor Krum.

Era un hombre cerrado, que apenas hablaba de su vida. La inglesa hasta ese momento, no había tratado de forzar la barra. Estaba aterrorizado de invadir la privacidad de otra persona.

Desde que comenzó a trabajar en el Ministerio había entendido que nunca sería aceptada en ese círculo dominado por hombres. Ella siempre sería considerada una intrusa, solo porque era una mujer, pero eso nunca la había preocupado demasiado. Quería trabajar y no estaba interesado en una relación más amigable con los demás; era suficiente que la respetaran como profesional.

Pero fue precisamente porque estaba acostumbrada a mantenerse alejada de los demás que ahora estaba tan confundida. Tenía miedo de cruzar esa línea invisible que había dibujado. Simplemente no sabía cuándo dejar de actuar como profesional y comenzar a comportarme con una mujer que necesitaba conocer los sentimientos del hombre que le interesaba.

(…)

Durante la cena, que se servía en el jardín, junto a las piscinas, Viktor permaneció en silencio y distante. Hermione apenas tocó la comida. Estaba demasiado preocupado por sus cambios de humor. Cuando estaban al final de la comida, sintió que no podría soportar esa situación por otro segundo más.

Una cosa era respetar la privacidad de una persona y otra torturarse a uno mismo por no poder hacer ni una sola pregunta.

—Te ves tan extraño Viktor— se aventuró al fin. — ¿Sucedió algo? —

Lo negó, fingiendo asombro y preguntó:— ¿Por qué?

Hermione tomó un sorbo de vino y luego lo miró directamente. Ahora que había mencionado el tema, no podía retroceder.— Apenas dijiste dos palabras durante la cena. Si está molesto por algo, por favor dilo. —

Estaban sentados uno frente al otro, separados por todo el largo de la mesa.

Ya estaba oscuro y las llamas de las velas en los candelabros formaban muchas sombras, que bailaban en la cara de Krum, impidiéndole ver su expresión. Esperó su respuesta tratando de parecer calmada, pero su corazón se aceleró y tenía miedo de lo que Viktor pudiera decirle.

Nerviosa, arrugó la servilleta que estaba en su regazo.

Viktor se levantó de repente y se acercó a ella.—Lo siento Hermione—dijo en tono contrito sosteniendo una mano. — No quise ser grosero. —

Sus manos estaban cálidas y la inglesa reprimió el impulso de apretarlas entre las suyas. No podía ignorar el repentino cambio de Viktor, fingir que no había pasado nada. Habían pasado toda la tarde haciendo el amor. ¿Por qué se comportaron como extraños ahora?

— ¿Fue algo que dije? — Insistió Hermione.

—Sentémonos en esas sillas junto a la piscina— sugirió Viktor evadiendo una respuesta directa. — Quería hablar contigo —

La pocionista lo miró con aprensión.

La gravedad en su voz no dejaba dudas de que el asunto era serio. Con el corazón palpitante, ella se levantó y lo acompañó a las sillas de mimbre.

Se sentaron, pero por unos momentos Viktor no dijo nada. Ese silencio, roto solo por la cascada artificial, torturó a Hermione.

¿Por qué estaba tan segura de que el azabache ahora pensaba que fue un error invitarla? ¿Por qué tenía la intuición de que él iba a decir que no tenía la intención de involucrarse más en serio con ella? Este miedo era prueba concreta de que él ya representaba mucho en su vida, observó con amargura.

—Hablaba en serio cuando dije que me gustaría que trabajaras solo para mí— dijo Viktor sorprendiéndola por completo. — Y me gustaría que pienses en mi oferta. —

Al principio Hermione quedo sin palabras. Estaba irritada consigo misma por haberle dado una connotación romántica al tema, mientras que a Viktor solo le preocupaba el negocio rural.

—Luché duro para ganar una posición estable en el Ministerio—dijo— Fue un sueño que me acompañó durante años. —

— El Ministerio no es un lugar para mujeres. Puedes ver esto de las chicas que trabajan en los departamentos. Con el tiempo terminan convirtiéndose en gente grosera, porque la vida allí es muy difícil. ¿Quieres que te suceda esto? —

— No corro ese riesgo. —

— ¿Cómo puedes estar tan segura? —

— Porque no espero un trato especial solo porque soy mujer. Yo no- —

—Ninguna de esas chicas espera un trato especial— la interrumpió bruscamente. — Y eso es exactamente lo que... —

En otra ocasión, Hermione habría sido tocada por el tono protector de Viktor, pero ahora avergonzada como estaba de sus divagaciones románticas, reaccionó con dureza:— Nunca te dije cómo manejar tu vida, Viktor. Por favor déjame cuidar de la mía yo mismo. —

— Bueno, no pareces capaz de eso. — Su aire era casi paternal. — No quiero que te lastimes... —

Pero ella ya había sido herida.

La vida en el Ministerio era realmente difícil, muy difícil. Hermione estuvo de acuerdo con él, pero había aprendido a sobrevivir. En un juego dominado por los hombres, como las carreras de hipogrifos, una mujer tenía que seguir las reglas que habían establecido o estaría fuera. Había sido difícil, pero había sofocado su orgullo y se había tragado muchas sapos que deseaba vomitar en incontables de ocasiones, pero había aprendido esas reglas. Y gracias a eso, había ganado la batalla.

No iba a renunciar a todo solo porque Viktor Krum pensaba que era demasiado frágil para ese tipo de vida.

—Aprecio tu invitación Viktor—dijo con frialdad. — Pero no pretendo desviarme del camino que elegí. —

Sabía que había ido demasiado lejos, pero simplemente no podía controlarse. Estaba demasiado decepcionada cuando él comenzó a hablar de negocios.

¿Por qué fue ese romanticismo entonces a propósito? Nunca antes había actuado como una tonta sentimental. ¿Qué estabas esperando, una propuesta de matrimonio en lugar de una oferta de trabajo?

Este descubrimiento la sorprendió. Solo ahora que se dio cuenta de que la idea de casarse con Viktor había surgido en su mente hace algún tiempo.

¡Boda!

¿Realmente quería casarse con él?

¡Ridículo!

En ese momento, ella incluso lo odiaba. Él fue responsable de esa falta emocional de control. Fingiendo tener dolor de cabeza, se despidió y entró en la casa lamentando haber aceptado esa invitación de fin de semana.

Notas finales:

Bueno he aquí un nuevo capítulo, ¿Qué les parece?

Como ven Hermione espera más de lo que Viktor le ofrece, ¿ustedes que harían en su lugar?

No se olviden de votar y Comentar.

Hasta la próxima

Un besito a todo :3