La verdad

Estaba harto y cansado, tenía que hablar con ella, explicarle la situación, se estaba volviendo desesperante, ¿es que acaso ella no sufría de la misma situación? ¿De la misma necesidad? ¿Quizá ella tenía a alguien? No quería seguir con esos pensamientos, simplemente acabaría con la vida del pobre infeliz que se atreviera a ponerle un dedo encima.

Kylo Ren se había reunido con el general Hux para planificar la próxima ofensiva, los cuatro caballeros de Ren que quedaban también se unirían.

-Ya hemos consentido durante demasiado tiempo la insubordinación del planeta Óbregon, además según nuestras últimas informaciones las colaboraciones con la resistencia se han corroborado. Su capital caerá en dos días, pero general Hux, quiero que lance un mensaje a través de la holored.

El centro de control estaba abarrotado, habían recibido un mensaje distribuido por toda la holored:

Apareció la figura imponente y enmascarada de Kylo Ren: en dos días lanzaremos la invasión sobre Kumak, la capital de Óbregon, sus vínculos y ayuda a la resistencia no quedarán impunes y servirán como ejemplo para el resto de la galaxia. No tendremos piedad en el ataque con ningún individuo a menos que haya una rendición total de los últimos escollos de la resistencia y la entrega, de forma voluntaria de la jedi. Tenéis de plazo hasta el alba del segundo día.

Todos en la sala se pusieron a cuchichear y las voces eran dispares, ¿debían apoyar al aliado Óbregon? No tenían suficientes armas ni naves, ¿o por el contrario debían replegarse y conseguir más apoyos?

Entre la multitud la cara triste de Leia destacaba por su expresión afligida, no sabía hasta cuándo podría resistir los embates de su propio hijo. Rey se acercó a ella, ya era momento de contarle toda la verdad.

-Leia, ¿puedo hablar un momento a solas contigo?- Preguntó la Jedi.

-Claro, vayamos fuera donde podamos estar a solas.-

-Voy a ir, me voy a entregar a él.- Rey lo dijo de forma apesadumbrada.

-Ni lo pienses Rey, tu destino te depara algo más grande, no dejaré que nadie se sacrifique de esa manera.- Le respondió tajante la general.

-Hay algo que no te he contado, quizá por vergüenza, por miedo, no lo sé.- Respondió Rey.

-Continúa hija, sabes que puedes contarme lo que sientas.- Leia la invitó a hablar.

-Desde hace un año he tenido conexiones con Kylo Ren, se aparece ante mí y puedo sentirle aunque esté lejos, creo que puedo notar sus pensamientos sin mediar palabra y él fue capaz de sentir cuando me hicieron una herida en la pierna; estamos conectados.- Comentó Rey

La expresión de Leia denotaba asombro, -¿cómo es posible? Preguntó.

-Esperaba que usted me ofreciera respuestas, por más que he buscado en los textos del maestro Luke no he encontrado nada, quizá sea algo relacionado con el lado oscuro de la fuerza, no lo entiendo porque no puedo de parar de pensar en él.- Rey comentó con vergüenza mientras agachaba la cabeza, no estaba segura de si podría enfrentar a Leia, al fin y al cabo le estaba confesando sentimientos sobre su hijo.

La general respiró profundo y le ofreció su conocimiento:

-No estoy segura Rey, no estoy tan versada en la fuerza como lo pudo estar mi hermano, pero siempre se oyeron rumores, sobre los jedi grises, sobre el balance entre la luz y la oscuridad y una especie de díada, del equilibrio formado entre dos antagonistas.- Leia argumentó y continuó - Pero dime una cosa Rey, parece, por lo que me has contado que hay algo más, ¿qué sientes hacia mi hijo?

Rey abrió de repente mucho los ojos acrecentando su cara de sorpresa, debía enfrentarse a la pregunta que llevaba tanto tiempo evitando.

-No estoy segura.- Confesó Rey. -Nunca me había sentido de esta manera por nadie, por el día no puedo parar de pensar en él, en qué estará haciendo, en si aún hay luz en él y qué puedo hacer para traerlo de vuelta, luego me siento culpable por mis pensamientos y mis conexiones con él, pero hay algo dentro de mí, es como si fuera inevitable. - Sintió un profundo desahogo, llevaba mucho tiempo ocultando como se sentía y contarlo fue como una liberación.

-Niña, sabes todo lo que quiero a Ben, pero ya se fue. Siento que la situación se dé de esta manera, pero creo que debes detener tus sentimientos hacia él, no puedes enamorarte de Ben.- Confesó Leia.

Enamorada, ¡no! Eso no podía ser, no podía estar pasando.

-No te preocupes por el aviso de la holored. Vamos a formar un contingente de apoyo a Óbregon, pero quiero que permanezcas siempre bajo mis órdenes, entregarte no servirá de nada créeme.

Esta vez se desplazaban en el halcón con todo el contingente reunido por Leia para dar apoyo al planeta Óbregon. Debían mostrar ante la galaxia que la resistencia ayudaba a sus amigos y no se dejaban doblegar.

En un espacio tan pequeño como el halcón se le hacía prácticamente imposible a Rey escapar de Finn, se le encontró mientras iba a una estancia que compartía con Rose.

-Hola Rey. - Saludó Finn.

-Eh hola Finn ¿qué tal? - Respondió Rey mientras continuó con su camino. Finn la agarró del brazo para detenerla.

-Espera Rey. - Comentó Finn – Me gustaría poder hablar tranquilamente contigo, hace mucho tiempo que no hablamos y así me pones al día, el anuncio de Kylo Ren me dejó preocupado.

-No te preocupes Finn estoy bien, pero tenía que ir al compartimento un momento. - Tras estas palabras de Rey Finn soltó su agarre.

-¡Espera Rey!.- Volvió a insistir Finn, -Yo...hay algo que tengo que decirte y nunca estamos a solas. -

Ambos se miraron a los ojos, Finn con deseo y Rey con curiosidad, en verdad no entendía nada.

Y de repente Finn la agarró de sus brazos como si tuviera miedo de que escapara y la besó. Solo fue un instante hasta que Rey se dio cuenta de lo que estaba sucediendo. Puso sus manos en el pecho del hombre que la estaba besando para alejarle, en su interior sabía que no era el adecuado. El beso se detuvo y justo, en ese preciso instante, mientras el nombre de Finn salía de su boca le vio, en posición de ataque y desenvainando su espada rojo carmesí, dispuesto al ataque y solo alcanzó a oír unas palabras antes de que se desvaneciera:

-Le mataré. -