¿Por qué tardaste tanto?

Capítulo 7

Era inaudito. En definitiva, alguien allá arriba se divertía con mis desgracias. Justo hoy, un día tan importante en el que debía ser la perfección en persona para dar una buena impresión, mi despertador había dejado de funcionar y mi boca había hablado de más. ¡Había echado a perder una posible buena relación laboral!

Nunca en mi vida me había enfrentado a una persona con esa expresión, su ceño y labios fruncidos, sus ojos estaban a punto de salirse de sus órbitas por la rabia y furia que le había causado. Todo en él demostraba que no tenía sentido del humor, estaba muy molesto.

―Muy bien. Syaoran, ella es Sakura Kinomoto ―Eriol me señaló―. Sakura, él es Li Syaoran.
―Mu-mu.. mucho gusto… ―Maldición, ¿acaso no era capaz de decir la oración completa? Él ni siquiera respondió el saludo, solo se quedó viéndome con la misma expresión furiosa ―. Vamos, Syaoran. No seas así. No te vas a indisponer solo por un pequeño chiste.

El aludido no se molestó en prestar atención a Eriol, seguía ahí, de pie. Deseando destruirme con la mirada.

―Sakura es una maestra muy dedicada a su labor, doctor Li ―comentó Rika―. Estoy segura que tuvo que haberle pasado algo muy serio para que se haya atrasado unos minutos. ¿Cierto, Sakura?
―Bueno… esto… yo… ―Al parecer, además de llegar tarde, había estrellado mi cabeza contra alguna pared porque aún no podía salir de la conmoción cerebral que no me permitía defenderme como mis amigos lo estaban haciendo.
―Quiero dejar algo muy claro, señora...
―Señorita… ―corregí inmediatamente, ganándome otra mirada que me dejó congelada.
―Señorita ―enfatizó su corrección―, en el tiempo en que usted y yo trabajemos juntos no pienso tolerar ninguna insolencia, soy una persona dedicada a su trabajo y no perdono fallas ―señaló. Preferí enfocarme en su voz, era tan grave y masculina que si él supiera lo que a mi mente llegaba pediría un cambio inmediato por mi falta de respeto―. Esta investigación es de gran importancia y no hablo sólo por marcar el hito más importante de mi carrera, representa un gran avance en la psicopedagogía y por eso espero que lo tome con la seriedad y el profesionalismo necesario. ―Todo eso lo dijo mientras fruncía mucho más su ceño, haciéndome sentir entre molesta y avergonzada.

Sabía que me había equivocado, que este proyecto era importante y tenía toda la razón al estar molesto, pero nadie se metía con mi profesionalismo.

―No voy a tolerar que cuestione la pasión que tengo por mi trabajo y mi ética ―expresé en tono fuerte y duro―. Le recuerdo que es de humanos errar, pero es de sabios rectificar. Por eso, le digo que este pequeño desliz no volverá a pasar ―enfaticé―. ¿Le parece si comenzamos?
―Sabías palabras, Sakura. ―Eriol se acercó y me tomó por los hombros―. Vamos a empezar.

No había vivido una situación tan tensa en mi vida y eso que tenía a Tomoyo para hacerme sentir menos cada vez que a ella se le antojaba. Con el señor Li fue un momento difícil, aunque de señor no tenía ni una pizca. Se miraba muy joven, debía de ser un poco mayor que yo. El hombre tenía porte y clase, elegante e impecable a la hora de vestir, pero su cabello era otra cosa, estaba completamente alborotado. Aunque le daba un aspecto rebelde que a él le sentaba muy bien.

Y tenía que admitirlo, era gruñón, pero uno muy atractivo. Me encantó el color de sus ojos, no eran cafés ni castaños. Era un color especial, una mezcla entre el amarillo y el anaranjado, muy intensos y penetrantes. También pude notar que hacía ejercicio porque los músculos debajo de su camisa se tensaban cuando se dirigía a mí.

¿Desde cuándo yo podía notar todas esas cosas en un hombre?

Me reprendí inmediatamente mientras lo observaba con disimulo. Eriol hablaba del trabajo que haríamos con ellos y tenía que prestar atención a eso, no quería soportar otro llamado de atención por parte de Li. Eso sería en extremo vergonzoso.

―Lo que deseamos lograr con ustedes son muchas cosas. Para empezar necesitamos una lista de todos sus estudiantes. Cada uno será sometido a una sencilla entrevista, donde Syaoran y yo participaremos, pero nos vamos a concentrar en los aspectos conductuales. ―Eriol explicaba mientras Rika y yo tomábamos nota.
―También vamos a necesitar un informe de los estudiantes con dificultades de aprendizaje. Ya sea por algún trastorno físico, conductual o emocional. Puede que ustedes hayan notado comportamiento fuera de lo normal con sus estudiantes, pero que nadie más ha tomado en cuenta ―continúo hablando Li―. ¿Tienen algún caso de TDHA?
―Yo no ―respondió Rika―. ¿Y tú Sakura?
―Creo que sí. Tengo un caso especial. No sé si se trate de ese trastorno, porque he conversado con sus padres para indagar si el niño había sido sometido a estudios, pero al parecer ellos no quieren aceptar que él necesita tratamiento especial para que pueda superar sus dificultades académicas y conductuales ―conté.
―Bueno, en este caso tienes una nueva oportunidad para volver a tocar el tema con los padres del niño, Syaoran te apoyara en eso. ―Eriol hablaba y me sorprendía el cambio en él, parecía todo un profesional―. Vamos a enfocarnos en esos casos "especiales", somos conscientes de que muchos padres tienen miedo de aceptar que sus hijos necesitan un tratamiento. No tiene que ser necesariamente algo medicinal. Existen otras alternativas dentro del campo. ―Pude notar en el rato en que conversábamos que Li hablaba poco y se limitaba a tomar notas en su libreta.
―Me alegra mucho que estén dispuestos a ayudarnos, es preocupante ver a estos niños que necesitan mayor acompañamiento y paciencia ―dije convencida de que con este nuevo proyecto, teníamos todo un reto por delante, pero valdría la pena.
―No tienen idea de cuánto agradecemos la presencia de ambos en esta escuela. Será un placer trabajar con ustedes ―agregó Rika con una sonrisa serena, seguro estaba tranquila porque a ella le correspondía trabajar con alguien que ya conocía―. ¿Algo más que debamos saber?
―Por el momento sólo eso. Ahora haremos un recorrido por la escuela y luego estaremos en sus salones de clases. Debemos conocer el ambiente en el que los niños se mantienen por casi ocho horas y si es necesario hacer algunas sugerencias a ustedes y a la directora. ―Eriol señaló con una mano la puerta―. ¿Vamos?
―Claro que sí. ―Rika sonrió.
―A partir de este momento te dejo en compañía de mi amigo ―señaló Eriol, después del recorrido por la escuela debíamos de separarnos a nuestros salones―. Te lo encargo mucho, Sakura.
―¿Nos veremos a la hora del almuerzo? ―pregunté, estar a solas con ese hombre por tanto tiempo sería más que sacrificio. Era demasiado intimidante.
―Claro que sí, mi querido cerezo ¿Qué dices Syaoran, nos acompañas?

Solo vi el ceño fruncido de ese hombre.

―No lo creo conveniente. Tengo trabajo que hacer.

No me sorprendía su respuesta. Era obvio que no le había agradado.

―Vamos, lobito. No me dejarás solo con estas damas. Además, nuestro trabajo también consiste en armonizar con las maestras titulares de los grados a los que hemos sido asignados ―mencionó en tono juguetón y tuve que cubrirme la boca para no reír, ¿En serio le había llamado lobito?
―Iré, pero no se te ocurra volver a llamarme así ―respondió con su ceño fruncido aún.
―¿Cómo, lobito? ―Al parecer mi amigo aún gozaba de ese sentido del humor tan especial. Li se acercó peligrosamente a él y por inercia, Eriol retrocedió poniendo sus manos como escudo―. Ya tranquilo, te entendí. Bien nos vemos en el comedor. Sakura cuida mucho a mi amigo.

Durante el recorrido me di cuenta que Li, si bien se mantuvo serio y lejano conmigo, cosa que me aliviaba, se mostró interesado en los datos que le fui dando de la escuela, los maestros y la relación con mis estudiantes. Incluso realizó preguntas puntuales, pero interesantes sobre la metodología de enseñanza que utilizaba y tomaba apuntes. Posiblemente la mala impresión que había tenido no era tan acertada.

―Este es el salón, los niños regresarán dentro de poco ―señalé dejándolo entrar a él primero―. Están en la clase de deportes.
―Gracias. Tiene una muy buena ambientación ―Por fin había obtenido algo bueno de él―. ¿Cada cuánto hace cambio de murales?
―Eso depende, hay veces que una sola vez aunque podrían ser dos ―respondí.
―¿De qué depende? ―preguntó de nuevo.
―De las celebraciones del mes. Si son más de cinco lo divido en dos, de lo contrario solo hago una decoración ―expliqué lo mejor que pude.
―Ya veo, ¿usted involucra a los niños en la ambientación? ―empezó a recorrer el salón fijándose en todos los detalles.
―No, lo preparo en casa ―respondí con la mejor disposición a que viera lo que yo hacía. Mi trabajo era mi mejor carta de presentación.
―Tremendo error ―me sorprendió.
―¿Por qué? ―me atreví a preguntar.
―Los niños deben ser incluidos en ese proceso, pídales sugerencias. Que sean cosas que a ellos les gusten. Un salón de clases ya es demasiado aburrido como para que esté decorado por algo que le gusta o impone la maestra.

Estaba impresionada y asombrada por su observación, jamás había pensado de esa forma, aunque no pensaba decírselo.

―Pero ellos nunca me han dicho lo contrario ―espeté.
―¿Alguna vez les ha consultado? ―su mirada era de burla y acusación.
―No… Y-yo pensé que les gustaba lo que yo les traía ―de nuevo el tartamudeo.
―Otro error. Nunca suponga las cosas ―comentó y no sabía por qué, pero sentí que no estaba refiriéndose a los niños solamente.
―Bueno, de ahora en adelante voy a cambiar eso. ¿Señor Li, gusta un chocolate? ―traté de ser amable y empezar de nuevo. ¿Quién se iba a negar a comer un dulce?
―No gracias, no como esas cosas ―respondió de modo aburrido.
―Esa debe de ser la razón por la cual no sonríe ―murmuré.
―¿Qué dijo? ―¡Me escuchó! Al girarme, noté que su ceño se había fruncido.

―Nada. No fue mi intención molestarlo. Es que es muy extraño que a un humano no le guste un dulce. A mis estudiantes les regalo uno como premio. ―Definitivamente, este tipo no era de nuestra especie.
―Tercer error, señorita. Sus estudiantes no deben de recibir un pago por cumplir con sus obligaciones. Deben de ser motivados, que es todo lo contrario.

Debía admitir que lo que él me decía era cierto y válido, pero que lo recalcara con ese tonito de suficiencia, me molestaba y mucho.

―Pues gracias por las correcciones ―mastiqué mis palabras―, voy a tomarlas en cuenta… Y valiéndome de eso, ¿puedo hacerle una pregunta?
―Ya la está haciendo ―respondió manteniendo el desinterés.
―¿Siempre es así? ―Este hombre iba a sacar lo peor de mí.
―¿Esa es su pregunta?
―No, esa no es. ―Estaba tratando de no perder la poca paciencia que me quedaba.
―Decídase, hay trabajo por hacer ―Su voz monocorde y fastidiada me estaba sacando de quicio.

Bien, iba a tener que hacer algo para llevar la fiesta en paz o el proyecto no avanzaría.

―Empecemos de nuevo ―suspiré―. Pido disculpas por llegar tarde, también por haber hecho un juicio adelantado sobre usted. Y prometo dar lo mejor de mí para que este proyecto sea un éxito ―dije con toda la honestidad del mundo.
―¿A dónde quiere llegar, señorita Kinomoto?
―Es… ―me mordí la lengua para no insultarle―. Mi objetivo es cumplir con mi trabajo, pero también me gusta llevarme bien con la gente. Se lo dije en su momento a Eriol y se lo diré a usted también: pueden contar conmigo para lo que sea, cualquier cosa que necesite puede decirme y haré lo posible por ayudarle. Quiero llevarme bien con usted, trabajaremos juntos, es lo mínimo que puedo hacer para que su estadía en esta escuela sea placentera ¿Qué dice, se podrá?
―Para empezar, no puede agradarle a todo el mundo. Segundo, agradezco su ofrecimiento, espero sea verdad, y tercero, al parecer mi trabajo será mayor. Hay muchas cosas que laborar con usted, señorita Kinomoto ―dijo―. Hagamos el intento, pero le advierto algo, no se sienta ofendida por mis comentarios. Nunca es mi objetivo ofender a la gente, aunque muchos se sientan así. Nunca es personal.
―Muchas gracias, señor Li. Pero, puede llamarme por mi nombre ―sonreí.
―¿Cuál es? Ese es otro detalle, no retengo los nombres así que tampoco se ofenda ―explicó.
―Sakura Kinomoto. Es un placer ―saludé.
―Eso espero.
―Mire, ahí vienen los niños. Esperemos a que se acomoden en sus lugares y haré la presentación. Y le advierto, son curiosos ―dije, ignorando su sarcasmo.
―Soy bueno adaptándome a distintas situaciones. ―presumió. ¿Podría ser peor?
―Muy bien, niños. ¿Qué tal les fue en la clase de deportes? ―pregunté con una sonrisa frente a mis estudiantes.

Algunos sólo se limitaron a sonreír, mientras que otros exclamaban un "¡bien, profesora!".

―En esta ocasión les tengo una noticia. Quiero que conozcan a alguien especial. Pasa por favor ―el señor Li, había decidido quedarse fuera del salón para no confundir a los niños. Dramático―. Bien, chicos. Él es el señor Li Syaoran.
―¿Es su novio, maestra? ―preguntó uno de mis estudiantes, ahí estaba la curiosidad inocente de los niños.
―No, no es mi novio, Sato ―respondí, riéndome―. Creo que mejor dejo que él mismo les explique quién es y qué hace acá, por favor pongan atención ―pedí y me hice a un lado.
―Buenos días, niños. Mi nombre es Li Syaoran y no, no soy el novio de su maestra ―si antes había quedado sorprendida por todas las correcciones a mi trabajo, ahora lo estaba más. Su cambio radical de personalidad era notable. Conmigo se escuchaba aburrido, pero con mis niños estaba siendo amable―. Pero voy a contarles un secreto ―se inclinó para simular que iba a decir algo privado―. Ella quiere que yo lo sea, pero soy alguien difícil. ―Las risas de los niños no tardaron en escucharse―. Mi presencia en esta escuela es porque me han invitado a conocerlos a ustedes. Trabajo en una universidad que busca cómo encontrar lo que los niños más necesitan para que la escuela no sea aburrida, así que me tendrán aquí con ustedes por un tiempo. ¿Qué dicen?, ¿seremos buenos amigos y me ayudarán a encontrar lo que ustedes necesitan?

―¡Si! ―respondieron a un solo grito.
―Bueno, yo estaré allá atrás, observándolos ―señaló―. Hagan de cuenta que no hay nadie más que ustedes y su querida maestra en el salón.

¿Lo idiota y odioso le salía a flote solo conmigo? Con ese breve discurso se había ganado a mi grupo en cuestión de minutos. Era inevitable para ellos observar el área en la que el señor Li había decidido usar para observar la clase.

Tenía que disimular que su mirada me tenía tensa. Mis estudiantes no podían percatarse de eso, mucho menos él. Ser vigilada y observada por ese hombre me afectaba.

Los chicos se volteaban a verlo y hasta lo saludaban, gesto que él respondía sin dejar de tomar notas en su libreta. No podía evitar ver la escena de modo extraño, sentía que tenía a un adulto como alumno entre todos los niños.

Cuando la campana sonó indicando la hora del almuerzo sentí que podía respirar con tranquilidad. Los niños salían del salón uno detrás de otro y se detenían a saludar nuevamente al señor Li, que se colocó en una de las puertas para observarlos y correspondía a sus palabras.

Una vez que estuvimos solos me animé mentalmente para acercarme a él y preguntar que le había parecido la dinámica de la clase. Respiré profundamente mientras acomodaba mis útiles en el escritorio, ese ejercicio me funcionaba en ocasiones, esperaba que esa vez sucediera lo mismo.

―¿Y bien? ―pregunté acercándome a él, que estaba anotando algo más en su libreta―. ¿Qué le ha parecido mi grupo y la clase?
―La verdad, no estuvo mal ―respondió sin hacer contacto visual―. Pero noté cosas que no están bien.
―¿Ah sí? ―pregunté, pero con voz débil. Era consciente de que el proceso de aprendizaje de un maestro era continuo, pero no era justo que me lo dijeran de ese modo. No iba a demostrarle lo que sentía―. ¿Podría decirme qué hice mal?
―En primer lugar. ―Calló unos segundos y se puso de pie para estar frente a frente―. Usted es la maestra, significado de autoridad, no tiene necesidad de buscar la aceptación de sus estudiantes.
―Pero… No puedo imponerme ante ellos, hace poco dijo que debía de tomarlos en cuenta ―señalé recordando una de sus observaciones.
―Pero no llegar al punto de ser complaciente ―puntualizó con un deje de aburrimiento―. Si sigue así, en un par de meses serán ellos los que le digan qué hacer.
―¡Yo no hago eso! ―exploté. No pensé en nada más y dije con voz quebrada.
―Quizás lo hace de forma inconsciente, pero así es ―señaló ¿tenía razón?―. Busca la aprobación y aceptación de todos y por eso no tolera que me desagrade.
―Me importa poco lo que opine de mí. Soy una persona correcta y ejemplar, me gusta hacer las cosas bien y procuro no herir a nadie con mis comentarios, que eso es justo lo que usted hace ―expresé sintiendo que algo en mi se rebelaba. No acostumbraba a reaccionar así, pero este hombre estaba sacando cosas de mi que no sabía que existían.
―Sólo soy sincero, señorita Kinomoto, y a diferencia de usted, no me importa lo que los demás piensen de mí. Las personas siempre hablarán, no importa lo que hagamos ―respondió encogiéndose de hombros. Puso su mochila al hombro y me dejó sola en el salón.

Su falta de tacto y de respeto me habían dejado congelada en el salón. No esperó ni pidió guía o compañía. Y yo perdí el control. Algo que nunca me había sucedido, pero algo me impulsaba a seguirlo y terminar lo que habíamos comenzado, aún tenía muchas cosas que aclarar con él y eso que apenas era el primer día de trabajo.

―Eriol y Rika han de estar esperándonos ―comenté cuando pude alcanzarlo―. A ella no le gusta que la hagamos esperar.
―Cuánto ha de sufrir con usted ―respondió haciendo referencia a mi falta. Pero no caería en su provocación.
―Y por cierto, no vuelva a mencionar algo de que yo quiero ser su novia ―comenté para cambiar la conversación.
―No es algo que yo desee, tampoco ―giramos en uno de los pasillos encontrándonos con algunos estudiantes que aún no llegaban al comedor―. Lo que hice fue seguir la corriente a los niños para captar su atención y romper la tensión. Eso debería de saberlo.
―Si quiere romper la tensión hágalo sin usarme como su conejillo de indias ―pedí frunciendo el ceño. Algo nuevo en mi―. Dice que no debo perder mi autoridad y acaba de sugerir que juegue a seguirles la corriente.
―Ha pasado la prueba, que bueno que no todo está perdido con usted ―dijo con deje de sarcasmo―. Pase la página, fue sólo un juego, no quiero que piensen que soy un ogro.
―Me gusta cuidar mi imagen ante los demás. No me perdonaría si alguien piensa cosas que no son de mí ―expliqué poniéndome más que furiosa.
―Y ese es otro problema. Depender de imagen que la gente tenga de usted. ¿Ellos le dan de comer? ¿Se acabará el mundo solo porque hace algo que le guste nada más a usted? ―dijo y nuevamente no entendí a qué venían todas esas preguntas.
―Repito, siempre he sido una persona correcta y ejemplar. ―Me crucé de brazos.
―No le he dicho que deje de serlo. Estoy diciendo que la gente siempre va a hablar de los demás, hagan bien o no y peor en esta profesión.
―Mejor hago de cuenta y caso que sus comentarios en el salón de clases no los escuché ―dije rindiéndome a esa batalla verbal.
―Por fin ―levantó sus brazos al cielo con un semblante aburrido. ¿Sería así conmigo siempre?
―Oh, por fin estaré con personas normales ―comenté señalando a mis amigos que ya nos esperaban en una de las mesas.
―Escuché eso.
―Ese era mi objetivo. ―Me adelanté dejándolo solo. Necesitaba una ventaja sobre él y me sentía satisfecha con ese último comentario.

Qué tipo más desesperante ¿Cómo haría para trabajar con él todo el año? Su sarcasmo estaba en un nivel superior al mío. Puse mi mejor cara y me contuve de darle una patada y mandarlo a volar. Y me recordé que todo esto lo hacía por el compromiso que adquirí con la profesora Kaho, aunque podría pedir un cambio, pero eso significaría escuchar la charla de los NO FAVORITISMOS.

Apenas llevábamos media mañana y ya había expuesto lo peor de mi en tres ocasiones. Sus palabras habían sido duras, pero sinceras y en cierto modo sabía que llevaban verdad… Trataría de tomar en cuenta sus consejos que tal vez podrían ayudarme no sólo en lo profesional, incluso en lo personal. Estaba segura de que Rika la había pasado mucho mejor con Eriol. Iba a necesitar practicar algún deporte que me ayudara a liberar el estrés o terminaría liberándolo sobre la cabeza de Li Syaoran.

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N/A: Buenas... hay alguien por acá? Espero estén bien.

¿Qué tal este Syaoran Li? Quiero leer sus opiniones sobre este capítulo que accidentalmente casi lo publico la semana pasada, pero la ansiedad podía conmigo XD

Sacó a Sakura de sus casillas en tiempo récord, en unas horas. Qué hombre tan intenso jajaja.

Agradezco desde ya sus valiosos comentarios y votos que me dejan, saben que me animan mucho.

Mi entera gratitud también para CherrysFeathers y Rocío y para mis betas CherryLeeUp y Pepsipez porque cada día aprendo algo nuevo gracias a ellos.

Anuncio: El próximo miércoles, como he ido haciendo publicaré un shot más. Pero esta vez será uno totalmente nuevo, así que... pendientes a la página.

Me despido de ustedes deseando que estén bien, les mando un fuerte abrazo.

Wonder Grinch/Lady Isabella