Resumen: Casi cinco años después de la derrota de Papillon, Adrien regresa a París esperando que nadie lo recuerde como el hijo del villano. En una reunión de sus amigos del colegio se da cuenta de que dejó atrás un recuerdo y varios malentendidos antes de irse.

Notas:

1) Los Personajes no me pertenecen, son propiedad de ZAG Heroes, y los créditos son de Thomas Astruc y su equipo.

2) Este fic está realizado sin fines de lucro, solo por diversión.

3) Puede contener Spoilers de lo que ha aparecido en la tercera temporada

FUTURO INESPERADO

CAPÍTULO 8

Apartamento de Marinette

Esa tarde

Marinette llegó fatigada a su casa. Necesitaba urgentemente un baño caliente y una siesta, pero tenía mucho que hacer antes de que Adrien llegara a recoger a Hugo comenzando por el hecho que tenía que darle la noticia. Después de preparar de comer para Hugo y Kagami, se encargó de cambiar al pequeño de su uniforme del jardín de niños a su ropa casual. No sabía a dónde lo llevaría Adrien, pero tenía que dejar todo preparado para lo que fuera. No lo hacía por Adrien, pero quería que las cosas salieran bien, porque si algo salía mal, era posible que Hugo saliera lastimado y eso no lo iba a permitir.

-¿Estás triste, maman?- dijo de pronto Hugo, interrumpiendo sus pensamientos, mirándola con enormes ojos y una mancha de catsup en la mejilla. Marinette se forzó en sonreír. Sabía que su hijo era perceptivo, no quería preocuparlo.

-No, chéri, para nada- dijo ella limpiándole la cara con una servilleta- estaba pensando en que hay algo importante de lo que tengo que hablar contigo-

-Awww… ¿son malas noticias?- dijo el pequeño con una expresión decepcionada- ¿vas a tener que trabajar más?¿O Père Nöel no va a venir este año?-

Marinette sacudió la cabeza y sonrió levemente.

-No es eso, al contrario- dijo la chica, sentándose en el sofá y haciendo que Hugo se sentara en su regazo. Tenía miedo de lo que iba a pasar, pero sabía que era mejor decirle la verdad de una vez por todas. Adrien no se contendría en decírselo, era mejor que lo supiera por ella- de hecho, creo que Père Nöel llegó temprano este año con un regalo sorpresa para ti-

-¿En serio?- dijo Hugo abriendo los ojos emocionado al escuchar eso, separándose un poco de ella para mirarla a los ojos- ¿me porté muy bien?-

-Así parece- dijo Marinette acariciando su cabello con cariño mientras que el niño la miraba emocionado sin saber qué era el regalo sorpresa del que hablaba su maman- ¿recuerdas cuando me preguntaste porqué tus amiguitos tenían un papa y tú no?-

-Sí, me dijiste que mi papa no podía estar con nosotros- dijo Hugo mirándola con enormes ojos sin saber a dónde quería ir su madre con eso.

-Bueno, eso era antes- dijo Marinette en voz baja- tu sorpresa es que a partir de hoy tu papa vendrá por ti y va a pasar la tarde contigo. ¿Qué te parece eso?-

Los ojos de Hugo se abrieron enormemente y brillaron de emoción al escuchar eso.

-¿Mi papa?-

-Sí-

El chiquillo no se quedó en el regazo de su maman, sino que de un salto regresó al suelo y corrió a su habitación para sacar sus juguetes favoritos, incluyendo un Chat Noir de peluche y sus figuras de acción de Ladybug y Chat Noir.

-Maman, ¿puedo llevar mis juguetes?-

-Claro que puedes, trae tu mochila del parque para prepararla- dijo Marinette revolviéndole el cabello.

Hugo dejó sus juguetes en el regazo de Marinette y corrió de regreso a su habitación por la mochila en la que llevaba sus juguetes al parque. Mientras lo hacía, la joven caminó a la cocina y sacó una pequeña bolsa de croissants que había traído de casa de sus padres para añadirla a la mochila.

-¿Qué es eso?-

-Unos croissants de mamie Sabine y papy Tom- dijo ella con una sonrisa- para que se los regales a tu papa-

-¡Qué buena idea!- dijo Hugo sonriendo mientras que Marinette ponía la bolsa de croissants en la mochila mientras que el niño traía sus juguetes. Podía escuchar a Hugo hurgando en los cajones y parecía que quería llevárselos todos.

-Solo elige dos juguetes, Hugo- dijo Marinette desde la cocina- ya tendrás tiempo de enseñarle a tu papa todos tus juguetes-

La mujer añadió a la mochila un paquete de pañuelitos, otro de toallas húmedas y un cambio de ropa. Conocía bien a su hijo y sabía que si había comida involucrada, Adrien necesitaría tener algo a la mano para limpiarlo. Más valía prevenir. También añadió una barrita de energía y garabateó una pequeña nota autoadhesiva que pegó en el paquete de toallitas.

No pasó mucho tiempo cuando llamaron a la puerta y Marinette sintió un vuelco. Sabía que en la puerta estaba Adrien y sabía que venía por su hijo. Respiró hondo para tranquilizarse y se esforzó por mantener su sonrisa para que Hugo no se asustara. Si ella tenía un problema con Adrien no quería que Hugo se sintiera negativamente predispuesto a él.

-Parece que ya llegó- dijo la chica en voz baja recordando algo importante- ve al baño mientras que abro la puerta-

-Pero…- dijo el pequeño sin dejar de mirar aprensivamente a la puerta.

-Anda, no dejaré que se vaya sin ti- dijo ella guiñándole un ojo.

-¿Lo prometes?-

-Lo prometo, aunque tenga que aplicarle una llave de luchador. Ve- dijo Marinette haciendo reír a Hugo. El pequeño se echó a correr al baño de la habitación de su maman mientras que ésta se dirigía a abrir la puerta- y no olvides lavarte las manos-

Cuando Marinette abrió la puerta, Adrien ya estaba ahí, tan guapo y reluciente como siempre. Esta vez llevaba puesta una camisa color azul claro y pantalón negro, sus cabellos peinados hacia atrás y sus ojos verdes brillaban detrás de sus gafas. Al verla sola, el joven frunció el entrecejo.

-Marinette-

-Adrien- dijo ella en voz baja- eh… Hugo ya está listo, vendrá en un momento-

El rubio asintió seriamente y se cruzó de brazos sin entrar al apartamento mientras esperaba a que el pequeño saliera.

-Si… necesitas algo o tienes algún problema, aquí está mi número…- dijo Marinette pasándole una pequeña tarjeta. Adrien la miró con indiferencia y se la guardó en el bolsillo de su pantalón.

-Ya tenía tu número. Lo traeré de vuelta antes de su hora de dormir- dijo el joven antes de que terminara su frase, haciéndola bajar la mirada tristemente. Se pasó un mechón de cabello detrás de la oreja nerviosamente.

-Adrien yo… solo quiero pedirte un favor- dijo ella, mirando de reojo para asegurarse de que Hugo no la escuchara- por favor, no me vayas a quitar a Hugo-

La expresión de Adrien se endureció.

-¿Cómo puedes decir eso?- dijo el joven entre dientes sin alzar al voz porque sabía que su hijo estaba ahí- yo no soy como tú-

-No es…-

Marinette estuvo a punto de decirle que eso no era lo había querido insinuar cuando la puerta de su habitación se abrió y Hugo apareció arrastrando su mochila. La expresión de Adrien cambió drásticamente tan pronto como vio al pequeño aparecer. Sus ojos brillaron de emoción, y en su rostro apareció una enorme sonrisa.

-Ya estoy listo, maman- dijo Hugo tan emocionado con Adrien antes de buscar con su mirada a Marinette. Nuevamente su timidez apareció y tomó la mano de su madre, ocultándose detrás de ella- ¿él es mi papa?-

-Sí, chéri. ¿No lo vas a saludar?-

Hugo se asomó tímidamente de nuevo, y Adrien se puso en cuclillas para estar a su nivel., mostrándole una cálida sonrisa. Hugo salió de su escondite y se acercó a él, poniendo su manita en la mejilla del joven. Parecía que sus ojos llamaban su atención.

-Hey, encantado de conocerte por fin, Hugo- dijo el joven sin dejar de sonreír. El niño parecía estar a punto de explotar de emoción y se lanzó a abrazar a Adrien, rodeando su cuello con sus bracitos. Su padre hizo lo mismo, incluso sentía sus ojos húmedos, pero por fin tenía a su hijo en sus brazos.

Marinette vio la emoción en los ojos del joven y se sintió de nuevo un poco culpable por haberlo privado de eso. Nuevamente se tuvo que recordar que había sido Adrien quien no había querido saber de él cuando lo intentó. Dio un paso atrás para darles un poco de espacio.

-¡Qué bueno que viniste, papa!- dijo Hugo abriendo la mochila y sacando la bolsa de croissants- mira, maman trajo una bolsa de croissants de los que hizo papy, y yo traje mis juguetes favoritos. Son Ladybug y Chat Noir, los mejores héroes del mundo- añadió mostrándole los juguetes.

Adrien le revolvió el cabello y se incorporó de pie.

-Bueno, guarda tus cosas porque vamos a tomar un helado y al parque. ¿Qué tal suena eso?-

-¡Genial!- dijo Hugo guardando rápidamente las cosas en la mochila y poniéndosela en la espalda antes de tomar la mano de Adrien.

-Pero aún hay algo importante que tenemos que hacer antes de que podamos irnos- dijo el rubio sin moverse de su sitio- no has pedido permiso a tu maman de ir a dar un paseo conmigo, ¿verdad?-

Hugo alzó las cejas de una manera muy parecida a la de él y se volvió a Marinette.

-Maman, ¿puedo ir por un helado con mi papa?-

-Por supuesto que puedes, chéri- dijo Marinette dándole un beso en la cabeza y acomodándole los cabellos- pórtate bien, ¿de acuerdo?-

El niño asintió, agitando su cabello negro mientras que lo hacía. Adrien volvió a ofrecerle la mano, y Hugo la tomó sin dudar un segundo, saliendo del apartamento con su padre y tan emocionado que olvidó despedirse de Marinette.

Una vez que cerró la puerta y se quedó sola, Marinette se llevó una mano al pecho y se dejó caer el el sofá, haciendo lo posible para no echarse a llorar otra vez. Se revolvió el cabello nerviosamente y cerró los ojos.

-Va a estar bien, va a estar bien…- se repitió varias veces para tranquilizarse- va a estar a salvo con él y lo va a devolver, lo prometió-

Sintió una mano en su hombro y casi grita de la impresión, pero sí dio un respingo.

-Hey, solo soy yo- dijo Kagami detrás de ella- hiciste bien al decirle la verdad a Hugo. Merecía escucharlo de ti-

-Lo sé- dijo Marinette forzándose a sonreír de nuevo- lo siento, estoy un poco nerviosa-

-Es entendible- dijo la japonesa- pero trata de tranquilizarte, va a estar bien con Adrien. Y también sería bueno que aprovecharas el tiempo y te pusieras hacer tus bocetos, para que estuvieran listos para cuando llegue Hugo y puedas dormir por la noche para variar-

-Supongo que tienes razón…- dijo ella sin muchas ganas.

Resignada, Marinette tomó su portaplanos para sacar hojas en blanco y ponerse a trabajar pensando en que al menos eso la distraería de su preocupación. Kagami sonrió levemente y puso a hervir agua para hacer un poco de té, las dos lo necesitaban.

x-x-x

Jardin des Tuileries

Poco después

A Adrien le dolía la cara de tanto sonreír y apenas llevaba unos momentos con su hijo. Parecía que Hugo nunca terminaba de sorprenderse por todo. Miró asombrado su auto tan pronto como salieron del apartamento de Marinette y abrió los ojos grandemente al ver el asiento de niño en la parte trasera del auto, justo detrás del asiento del copiloto. Era de color negro con verde, con pequeños dibujos de Chat Noir, tenía descansabrazos y dos porta vasos. Adrien lo había comprado la tarde anterior.

-Wow, ¿cómo supiste? ¡Me encanta Chat Noir!- dijo Hugo con enormes ojos.

-No me sorprende- dijo Adrien secretamente orgulloso de que a su hijo le gustara su alter ego heroico. Le revolvió el cabello antes de hacerlo subir y colocarle el cinturón de seguridad.

El trayecto fue corto porque había visto en su app que André estaba en el jardín des Tuileries, muy cerca de La Concorde. Adrien encontró un sitio para estacionarse y ambos se acercaron al carrito del famoso heladero.

Cuando André estaba a la vista, Hugo soltó la mano de Adrien y corrió hacia el carrito, donde una pareja se alejaba tras agradecer al heladero.

-Ah, pero si es Hugo- dijo André con una sonrisa bonachona- bienvenido, mon grande. ¿Dónde está tu maman?-

-Hoy no vine con mi maman, André- dijo Hugo en voz alta, sacando el pecho orgullosamente y señalando a su padre mientras éste se acercaba- es un día muy especial, vengo con mi papa-

André alzó las cejas al ver a Adrien y sonrió, pero no comentó nada más al respecto.

-Por supuesto que es un día especial- dijo André guiñando un ojo a Hugo- y eso requiere un helado especial-

-Ooooh, ¿un helado de Ladybug y Chat Noir?- dijo el niño casi brincando de emoción.

Adrien alzó las cejas, curioso de ver lo que había emocionado tanto a Hugo, volviendo a tomar su mano mientras que esperaban a que André terminara de preparar el helado. No sabía mucho de niños, pero no quería que Hugo se le perdiera.

Por fin el helado estuvo listo. La bola más grande era de chocolate negro, y André le había añadido trocitos de pistaches. La bola más pequeña era de fresa con trocitos de chocolate, muy parecida a la primera bola de helado que obtuvo del heladero cuando era un adolescente.

-Un helado de Ladybug y Chat Noir para celebrar que Hugo vino hoy con su papa- dijo André pasándole el helado a Adrien- obsequio de la casa-

-Merci, André- sonrió el joven antes de volverse al niño- vamos Hugo, a buscar un lugar para sentarnos-

-Sí, vamos a mi sitio favorito- dijo Hugo tirando de su brazo libre para llevarlo hacia la fuente que estaba frente a la rueda de la fortuna. Había sillas de metal alrededor de la fuente, donde había varias parejas y turistas disfrutando la tarde soleada. Hugo lo condujo a un par de sillas en particular que tenían un descansapiernas, como si fueran sillas de playa y los dos se acomodaron ahí.

-Wow- dijo Adrien sentándose.

-Genial, ¿verdad?- dijo Hugo con la misma sonrisa emocionada que tenía desde que Adrien había pasado por él- a maman y a mí nos gusta venir a tomar el sol aquí-

Una vez que Hugo estuvo acomodado, Adrien puso el helado en sus manitas mientras que el niño le pasaba su mochila.

-Cuidado, no vayas a ensuciarte…- dijo Adrien pero fue en vano porque Hugo casi hundió su cara en el helado de la emoción, manchándose hasta las pestañas. El rubio suspiró y abrió la mochila, encontrado pañuelitos y un paquete de toallas húmedas- oh, esto es útil-

Adrien no pudo evitar sonreír levemente al pensar que Marinette había previsto eso y, en vez de dejarlo arreglárselas como pudiera, le había enviado lo que necesitaba para tener una buena experiencia con su hijo. Casi de inmediato sacudió la cabeza, se suponía que estaba enojado con ella, además de que seguramente lo había hecho por Hugo, no por él.

Tomó una de las toallas húmedas y la utilizó para limpiar las pestañas y la nariz del niño.

-Tranquilo, el helado lo va a ir a ningún lado- dijo Adrien sonriendo mientras que completaba la tarea. Cuando iba a guardar de nuevo las toallitas en la mochila se dio cuenta de que Marinette había anexado una nota, un post-it doblado pegado al paquete con cinta adhesiva. Curioso, Adrien abrió la notita.

Vas a necesitar esto si hay comida involucrada en el paseo. También hay un cambio de ropa en el fondo de la mochila, para que no se ensucie tu auto.

El rubio sintió una punzada de culpa por la manera en la que la había tratado la tarde anterior, pero sacudió la cabeza. No iba a pensar en ello, ahora estaba disfrutando el momento con su hijo. Hugo no paraba de hablar de las cosas que hacía con Marinette y con sus tíos, sobre todo Kagami y Luka, y sobre su amistad con Odette Lahiffe.

-Hace mucho tiempo que no vengo al parque con maman- dijo Hugo, tomando los trocitos de chocolate del helado de fresa con sus dedos.

-¿Porqué no?- dijo Adrien, suponiendo que de eso quería hablar el pequeño.

-Por culpa de la bruja- dijo el niño arrugando su nariz de una manera muy parecida a la que hacía Marinette cuando se enojaba.

-¿Qué bruja?-

-La bruja del trabajo de maman- dijo Hugo seriamente- la… la embrujó… para que tenga que trabajar todos los días a todos horas en esos dibujos que hace… para que mi maman no pueda venir a pasear conmigo… o hacer los vestidos que le gustan-

Adrien hizo un esfuerzo para no echarse a reír pensando que la imaginación de su hijo era impresionante para haber creado toda una historia. ¿O era acaso un cuento que le contó Marinette para justificar que no podía trabajar? Ahora que lo pensaba, no tenía idea de dónde trabajaba Marinette.

-¿Quién te dijo eso?¿Tu maman?-

Hugo sacudió la cabeza, agitando sus cabellos mientras lo hacía. Ahora se daba cuenta que, a pesar de que el color es diferente al suyo, la forma de su cabello e incluso su peinado era igual al suyo. Sus facciones también lo eran. Era un mini clon suyo con cabello negro.

-No, maman está embrujada y no lo sabe- dijo Hugo con el mismo tono serio- fue oncle Luka quien me contó eso, pero es un secreto, no le vayas a decir a nadie-

Adrien asintió seriamente.

-No te preocupes, soy bueno guardando secretos- dijo él fingiendo estar pensativo- lo importante ahora es encontrar una manera de quitarle el embrujo a tu maman-

-Solo tenemos que conseguir un príncipe que rompa el embrujo con un beso- dijo Hugo encogiendo los hombros.

En serio estaba impresionado de la imaginación del pequeño, e hizo la nota mental de preguntar a Luka quien era "la bruja" a la que se refería Hugo, aunque pensó que seguramente sería su jefe en el trabajo. Quien sabe, quizá Marinette era la exitosa diseñadora que siempre supo que sería, por eso tenía largas horas de trabajo y Luka inventó esa historia para explicarle porqué no pasaban tanto tiempo juntos.

Tras un rato Hugo terminó su helado, aunque la mitad quedó en su playera y en sus manos. Adrien le limpió la cara y las manos de nuevo con las toallas húmedas, también le cambió playera y le puso una limpia que estaba en el fondo de la mochila, agradeciendo en silencio que Marinette hubiera pensado en ello.

-¿Podemos ir a la rueda?- dijo Hugo.

-Por supuesto- sonrió Adrien caminando con él hacia la rueda de la fortuna, la misma en la que solo había subido con sus amigos mediante un teléfono celular que Marinette solía llevar con una videollamada con él para que también participara en todo lo que sus amigos hacían. Todo por culpa de su padre.

-¿Papa?-

-Estaba pensando cuando venía aquí con tu maman y con tus tíos- dijo Adrien sonriendo- mi… yo no tenía permiso de venir, así que tu maman siempre me traía en su teléfono-

Hugo rió al escuchar esa historia, haciendo que su corazón diera un salto de emoción. No sabía porqué le recordaba un poco la risa de Ladybug, la manera en la que el niño encogía los hombros y se cubría la boca con las dos manos para reír.

Ambos entraron a una de las cabinas y cerraron la puerta, esperando a que comenzara el paseo. Hugo puso sus manitas en el plástico de la cabina, mirando la ciudad desde lo alto. Eso solo duró un momento porque después el pequeño sacó sus figuras de acción de Ladybug y Chat Noir, haciéndolos "volar".

-¡Ladybug y Chat Noir van a salvar París, como siempre!- dijo Hugo.

Adrien sonrió ampliamente, disfrutando cada momento con su hijo. Estaba muy decepcionado por haber perdido tanto tiempo sin conocerlo. Si tan solo hubiera visitado más, se hubiera dado cuenta antes.

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Apartamento en la rue Rivoli

Mas tarde

Adrien regresó a Hugo a casa completamente agotado pero feliz, y él mismo no estaba muy diferente. Había sido cansado seguirle el paso durante toda la tarde y tenía un extraño respeto por Marinette por haber hecho todo eso sola. Seguía muy molesto con ella, pero no podía dejar de apreciar el esfuerzo que Marinette tenía que hacer para balancear todo. También estaba agradecido con ella por haber pensado en enviarle las toallas y el resto de cosas en la mochila. Se había dado cuenta de que no tenía idea de cómo cuidar a un niño porque no había pensado siquiera en ello.

Cuando llamó a la puerta, Marinette nuevamente abrió la puerta y Hugo soltó su mano para correr a abrazarla.

Maman! La pasé genial con papa- dijo Hugo emocionado- ¡hicimos muchas cosas! Fuimos por un helado… y luego a nuestra silla favorita… y luego a la gran rueda, y luego…-

Marinette se había puesto en cuclillas y lo abrazaba con una expresión aliviada, lo que ofendió un poco a Adrien. ¿Acaso esperaba que las cosas fueran mal?¿O que no fuera a devolverlo?¡Como si él fuera capaz de hacer algo tan bajo! Pero se tragó su comentario, no lo haría delante de Hugo.

-Marinette, ¿podemos hablar un momento?- dijo Adrien seriamente, dejando la mochila de Hugo junto a la entrada.

-Claro- dijo Marinette aún en cuclillas antes de volverse a Hugo- chéri, ¿porqué no le cuentas a tante Kagami cómo te fue con tu papa?-

Hugo asintió y se iba a echar a correr a la habitación de su tía cuando Marinette lo detuvo.

-¿No olvidaste algo?- añadió ladeando su cabeza hacia Adrien mientras se ponía de pie. Hugo asintió otra vez y regresó a abrazar al rubio.

-Muchas gracias, papa-

-No fue nada, chaton. Nos veremos pronto- dijo Adrien revolviéndole los cabellos- buenas noches-

Hugo sonrió ampliamente y corrió a la habitación de Kagami. Una vez ahí, Marinette se apartó para que Adrien entrara pero él no lo hizo, sino que borró su sonrisa y metió su mano al bolsillo de su chamarra.

-Solo son dos asuntos en los que tenemos que ponernos de acuerdo- dijo él seriamente- ¿qué días son mejores para ti para venir por Hugo?-

Marinette meditó su respuesta, recordando los días en los que tenía más trabajo y Hugo podría aprovechar a pasar tiempo con su padre en vez de aburrirse en casa mientras que ella terminaba.

-Los lunes, miércoles y viernes tengo que trabajar por las tardes, sería ideal que te lo llevaras esos días… si tú puedes- dijo ella en un tono dudoso- si no, cualquier día… puedo arreglármelas. Los fines de semana a la hora que quieras, excepto por las mañanas porque vamos con mis padres-

-Entonces lunes, miércoles y viernes a la misma hora, poco después de comer- dijo Adrien en el mismo tono, apuntándolo en su celular- y te llamaré para arreglar el fin de semana-

-Lo tendré listo para cuando llegues por él- dijo Marinette en el mismo tono- dijste que había otra cosa…-

-Sí. Ayer hablé con mi abogado- dijo el rubio, haciendo que el corazón de la chica diera un salto de horror por un momento, pero solo esperó pacientemente a que terminara. Adrien sacó un papel del bolsillo de su chamarra y lo extendió para que la joven lo tomara.

-¿Qué es…?-

-Con mi abogado calculé el monto que te debo por la pensión alimentaria de Hugo- dijo Adrien seriamente- 176 euros por mes por cuatro años y cinco meses, más el gasto de la maternidad, aunque no sabía cuanto te costó pero hizo un cálculo como promedio. Esta es la mitad. Te pagaré la otra mitad la próxima semana y a partir de entonces me encargaré de que cada mes recibas lo que corresponde-

Marinette miró la cantidad ridículamente exagerada de dinero escrita en el cheque que Adrien le acababa de entregar.

-Adrien, no puedo aceptar esto…- dijo ella intentando regresarle el cheque.

-No pienso ceder en este tema, Marinette- dijo el joven seriamente antes de que ella continuara- tomo mi responsabilidad con Hugo bastante en serio. Si llegas a necesitar algo más para él, avísame inmediatamente-

La joven dudó por unos momentos. Jamás había pensado que tendría ese tipo de conversación con Adrien, como si fueran una pareja divorciada negociando el tiempo que podían ver a su hijo, pero sabía que a pesar de que estaba molesto, sus intenciones eran buenas.

Adrien, por su parte, esperó pacientemente en silencio mientras que Marinette procesaba lo que acababa de decir, y aprovechó para mirarla de nuevo. Estaba más delgada de lo que la recordaba, y a pesar de que era tan hermosa como siempre, su rostro se había adelgazado y pudo ver ojeras debajo de sus ojos. Miró de reojo la mesa del comedor, llena de papeles, y recordó la historia que le había contado Hugo sobre la "bruja" que la atormentaba. Hizo nuevamente la nota mental de preguntar a Luka al respecto.

-Gracias- dijo ella interrumpiendo sus pensamientos- te avisaré inmediatamente si hay algo-

Adrien asintió seriamente y le dio la espalda para irse, pero se detuvo antes de cruzar el umbral de la puerta para volverse de nuevo hacia ella. No lo admitiría en voz alta, pero estaba un poco preocupado por ella.

-¿Adrien?- dijo Marinette extrañada por su cambio de actitud, pero él se acercó a ella, tomando su mano y besando su mejilla como despedida.

-Cuídate tú también- dijo el joven seriamente- Hugo se da cuenta de que trabajas demasiado y se preocupa-

-Gracias... por todo- dijo ella.

-No lo hago por ti, lo hago por Hugo- dijo Adrien antes de irse.

Marinette sonrió tristemente pero no respondió, y el joven finalmente salió del apartamento para dirigirse a su auto. Sí estaba inquieto por ella, por más enojado que estuviera. Después de todo, ella había sido una de sus mejores amigas y ahora era la madre de su hijo.

Después de subir a su auto y antes de encenderlo, tomó su celular con la idea de llamar a Luka para invitarlo a tomar algo con él. Había muchas cosas que quería preguntarle sobre Hugo y sobre Marinette, pero antes de que pudiera hacerlo, una llamada entró a su celular.

-Salut-

-Hello? Adrien, te he estado llamando toda la tarde y no respondes. ¿Qué pasó?- una voz femenina se escuchó del otro lado del auricular- ¿está todo bien?-

-Estuve ocupado, no te preocupes- dijo el rubio pensando que sí, había estado ignorando su teléfono mientras que estuvo con Hugo- ¿es realmente urgente? Porque estoy un poco cansado y apenas voy a conducir hacia mi casa?-

-Ugh, very well- le respondió la mujer- solo quería saber cómo estabas desde que regresaste a París. Te llamaré mañana. Good night, darling-

-Buenas noches, Olivia-

Adrien colgó la llamada y encendió su auto, olvidándose de ella y sonriendo al recordar el día que había tenido, lo mucho que se había divertido con su hijo. ¡No podía esperar al siguiente día que fuera a ver a Hugo!

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CONTINUARÁ…

¡Hola a todos! Por fin tuvimos la primera visita de Adrien y Hugo casi explota de emoción. Los adultos siguen enojados pero los dos quieren lo mejor para el chiquillo. Muchas gracias a todos por seguir leyendo y por sus reviews. Nos leemos pronto.

Abby L.