*Los personajes de Ranma ½ no me pertenecen. Son obra, inspiración y creación de Rumiko Takahashi*
Este fic se escribe para dar participación al "FANTOBER", organizado por el grupo Ranma ½ Latinoamérica y sus páginas Fanfics y Fanarts de Ranma Latino y Ranma Latino.
Día 18: IMPOTENCIA
Mousse despertó después de un rato en un sitio extraño. Apretó sus ojos varias veces para que su visión se amoldara a la poca luz que había en el sitio. El nauseabundo olor le golpeó las fosas nasales y una arcada se formó en su garganta, su boca se llenó del amargo sabor pero entendió que no podía eliminar nada al tener una cinta en su boca. Trató de moverse sólo para comprobar que también se encontraba atado y débil.
Su siempre mala visión y la oscuridad del lugar no le permitían visualizar nada, sin embargo, pudo observar cómo un hombre se levantó al percatar su movimiento. Salió del cuartucho y regresó en compañía de otro que pudo identificar como el supuesto ladrón de bolsos.
-Así que ya despertaste- se acercó para retirar la cinta
-¿Dónde estoy?- gimió adolorido.
El hombre vio hacia los lados -Hmmm, nadie lo sabe.
-¿Qué quieres de mí?
-¿Yo de ti? Nada. Sólo me dieron una buena suma para darte el trato que mereces.
-¿Qué merez...- la frase no fue terminada al recibir una patada en el estómago.
-Lo siento, chico... no es nada personal- el hombre lo tomó de la melena y le propinó un par de puñetazos en la cara, haciendo que nuevamente quedara inconsciente.
El secuestrador y su secuaz aprovecharon para levantar el cuerpo sin fuerza del chino, lo llevaron arrastrando a otra de las habitaciones del lugar y le empezaron a remover sus ropas.
-Te espera una sorpresita- refirió el asaltante mientras lo despojaba de sus prendas.
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No supo cuánto tiempo pasó exactamente, pero despertó con el sabor metálico de la sangre en la boca. De nuevo, la impotencia se apoderó de él al saberse presa de sus captores. Trató de removerse nuevamente, pero se encontraba atado de manos y pies a la silla donde estaba ubicado. Intentó zafarse por todos los medios y no logró más que terminar de lastimar la piel de sus muñecas. Se sentía agotado para continuar luchando por liberarse.
Sus pensamientos le llevaron a imaginar quién podría estar detrás de la situación que estaba afrontando. No podía creer que alguien fuera capaz de retenerlo contra su voluntad y lo llevara a quién sabe dónde. Pensó que tal vez fue una confusión y ese debía ser el destino de otro desafortunado. Tenía sed y hambre, sentía su boca pastosa por la sangre coagulada, se encontraba sin fuerzas. Cerró sus ojos esperando que con ello, la pesadilla terminara pronto.
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El tarareo de una voz le despertó, abrió los ojos de a poco y la vio sentada en el otro extremo de la habitación. Parecía sumida en su propio mundo mientras recitaba frases de alguna canción. Él trató de moverse pero continuaba atado a la silla. El dolor de su cansado cuerpo lo hizo gemir llamando la atención de la chica.
Ella posó sus ojos algo enrojecidos, señal de lágrimas recientes. -Mi amor, menos mal despertaste. Me tenías muy preocupada.
-¿Mi amor?- repitió él en voz baja.
-Tienes razón, no debería decirte mi amor. Me tienes muy enojada, tus actitudes no han sido correctas conmigo en los últimos días.
-¿De qué estás hablando?- dijo con cansada voz.
-Creo que tendrás que esforzarte mucho para que te perdone. No me parece justo que yo esté dando todo en este matrimonio- dijo acercándose a él.
Mousse elevó la cabeza para observar nuevamente a la mujer. Ahora que la veía más de cerca no lucía nada bien. Su cara se transfiguraba, la mirada estaba perdida y el semblante había cambiado. Ya no era la chica que él había conocido.
-Por favor, ayúdame- le suplicó con sus últimos alientos.
-Ahora sí me pides ayuda, pero cuando te fuiste con la maldita de Akane no te importó para nada lo que yo sentía, ¿verdad Ran-chan?- gritó enojada mientras halaba sus cabellos.
-¿Ran-chan?- y en ese momento reparó en algo. No usaba su típico traje blanco, vestía una camisa china de cuello mao con mangas largas color rojo dobladas en los puños, pantalones negros y además su cabello estaba recogido en una trenza.
-Maldita Akane, maldita Akane- alzó la vista a la mujer que repetía sin parar la frase como si de un mantra se tratara.
-Ukyo, no...- en ese momento comprendió que su amiga estaba fuera de sí.
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Bueno mis queridos, tratando de ponerme al día pero saltándome algunas palabritas para dar continuidad a unas secuencias. Ya me cogió la noche entonces terminaré las historias que están entrelazadas para no generar confusión.
Gracias por sus reviews, espero que sigan dejando sus impresiones para saber que piensan de las historias y confío en poder dar alcance y terminar el reto en lo que queda del mes. ¡Nos leemos pronto!
