En torno a un helado (era grande, y de chocolate, claro), Lissa cavilaba sobre los próximos pasos a seguir.

"No puedo ser Lissa, es obvio", decía, entre chupetones a su cuchara, "Ni nada cercano, o será obvio. Me gusta Clarissa -como la del libro de Cazadores de Sombras- pero no soy una cazadora, no como tú. Así que...¡Cassandra!, la vidente de la que se enamoró Apolo".

"¿A la que nadie le hacía caso?"

"¡Y, acaso me hicieron caso?, ¡No!. Cassi... Cassi... eh... ¡Cassi Priamusson!", y aplaudió, feliz.

"Ok. Entonces... Soy Maryem FitzRoy. Mary, para abreviar", y le ofreció su mano.

"Mary ¿qué?".

"Maryem FitzRoy, señorita Priamusson. Es el apellido del linaje de mi madre. El verdadero".

"Ok. ¿Y quién es Maryem?"

"Yo. Soy algo -o bastante- egocéntrica, Lissa".

"¿RoseMarie Maryem FitzRoy?"

"Rose Maryem, sí. Hace generaciones que no usamos el FitzRoy. Causaría... preguntas. Muchas preguntas".

"¿Qué rey es?. ¿Algún Dragomir, sí?".

"Me temo que no", sorbió un poco del helado, y sonrió, "era humano. Somos los descendientes de LionHeart".

"Espera, ¿no era De Bruce?".

"El linaje Dhampir De Bruce se... cruzó con el nuestro después".

"Pero, para eso... ¡requieres un SK! ¡hay un SK en tu línea familiar!, o varios", dudó Lissa, haciendo sus cálculos."¿Les llamaban de alguna manera en esos tiempos?, ¿entre los tuyos?".

"Sí. Les daban el nombre de Lords y Ladies a los hijos de reyes humanos -o morois- y ..."

"¡Eres una lady dhampir!", casi saltó de su asiento.

"No soy una Lady", masculló Rose, mirando para todas partes, con sospecha.

"Entonces una Princesa dhampir", insistió Lissa, más feliz aún, "porque para ustedes, el linaje es siempre matrilineal y eso lo sé... ¿eres... algo de la Reina?, la humana, la inglesa. ¿Elizabeth?".

"Si lo elevas a la N potencia, tal vez. Los Windsor descienden de los Saxo Coburgo, que lo hacen de los Hannover, que lo hacen de los Steward, que lo hacen de Robert -por el lado escocés- y los Tudor; por el otro. No de LionHeart, que... no tuvo hijos que lo heredaran. Sino de su hermanito, Jonny".

"Así que ... Milady FitzRoy. ¡hora de asaltar las arcas reales!"

"Mejor escojo otro nombre..."

"Nop, Milady. Un carruaje nos espera, ¡así que vamos por el oro!"


¿Desbancaron?, nop. ¿Asaltaron?, nop, no era eso.

Retiraron fondos de la cuenta de Lissa (todos los fondos, claro. Y la cerró, además).

Rose fue a un cajero sin cámaras y metió la tarjeta de... su padre. Si. Eso.

Y, confiando en su madre, sacó el máximo de él... y de todos.

Por las moscas, adujo que necesitaba molido (sencillo, claro), y que no había en todos. En fin. Consiguió... ¡harto molido!.

"¿Mi mamá me tuvo con un royal o un mafioso... o un royal mafioso?. ¡o un mafioso y royal!", se dijo. "¡O con el dueño de la cueva de Ali Babá!. Mmm... podría pensar en unas... miles de cositas que me gustaría comprar. ¡debería comenzar con esa lista!, será para la próxima. ¡Y me queda un cajero, cierto!. Es por la comisión. ¡Usar las tarjetas sale caro, claro!".

Y, cuando la arrojó -hecha pedacitos- a una cesta de reciclaje, aún parecía tener fondos o cupo o algo.

¿Tenía fin. acaso; o era un auténtico pozo sin fondo?.


Lissa pudo... palabrear a un piloto aficionado, del aeródromo de Rapid City; que las llevara al destino más lejos que pudiera llegar, con el tanque de combustible lleno.

Aterrizaron en Roseburg, Oregon; en dónde Lissa pagó el combustible y el ticket, y agradeció a su piloto, que olvidaría todo al llegar de vuelta a su punto de partida. O antes, claro.

En el lugar se quedaron por toda la primavera y hasta el final del periodo escolar, pues; ir a la escuela ya casi en en Marzo, no era tan buena idea. No funcionaba como en las películas, que llegaban en cualquier momento del año, ¡Y zas!, adaptación inmediata.

Así que buscaron un trabajo que pudieran realizar sin mostrar recomendaciones o calificaciones, y estudiaron en con clases privadas.