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¡FELIZ JERZA DAY!

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Hoy es un día en que personas alrededor del mundo celebramos en conjunto nuestro amor al JERZA ¡Ay, que hermoso! QwQ Y maravillosamente, Mashima Sensei nos bendijo con un arte Jerza oficial de Jellal y Erza en un auto todos divinos y ASDFASDASDFGH... en fin, como saben yo no me podía quedar sin escribir algo sobre ello y además Vita me pidió que lo hiciera, y pues...¡Chan! Espero les guste lo que inspiró Mashima Sensei a quien le doy gracias por ello. QwQ

Por cierto, si no han checado este arte oficial y todos los fanarts que han llenado de luz este día de celebración, les recomiendo buscar la etiqueta #JerzaDay y su equivalente en japonés en Twitter, también pueden participar dando Fav y RT a los hermosos aportes que han hecho los artistas. NwN/

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IMPORTANTE: Este OS está basado en un "TWO SHOT" que escribí hace un tiempo, pueden encontrarlo en la colección llamada "REQUEST¨ son los caps 2 y 3 "Composición" y "Duelo" aunque igual creo que se puede leer este OS sin leer ese Two Shot, pero si hay varias referencias a los dos.

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Pedido de:

Vita

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Disclaimer: Los pjs no me pertenecen, pertenecen a Hiro Mashima, a quien le agradezco por crear a mis bebés.


Referencia De Lectura:

Narración.

Diálogo.

«Pensamientos»


Apostilla:

Género: Romance.

Rated: T


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[°° REQUEST 07 °°]

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° Descubrimiento °

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La reunión había durado mucho más de lo esperado.

Jellal miró por el retrovisor a su acompañante de vehículo y de vida y se preguntó que la tendría tan pensativa, luego de hablar sobre el contrato que acababa de firmar para un gran concierto de verano, Erza había pasado el resto del viaje mirando fuera de la ventana.

«¿Estará molesta por qué no pudimos ir al teatro?» Se preguntó, al fin y al cabo habían planeado ese viaje tanto como para negocios como para placer, y en los dos días que llevaban, su itinerario había estado lleno solo de negocios.

Bueno, aunque lo que hacían por las noches en el hotel solo podía clasificarse como el más puro placer.

Sí, definitivamente placer.

El recuerdo de una Erza en escasa lencería negra que se sentó en su regazo mientras él trataba de componer una nueva melodía vino a su mente, sus dedos no tardaron en abandonar las letras para hundirse en su cálida y suave piel y para luego dedicarse a sacar los más dulces sonidos de los labios de ella.

Ella creaba siempre las más dulces melodías para sus oídos.

¿Y esa sonrisa? ―la voz repentina de su musa lo sacó de sus recuerdos lujuriosos, un poco sonrojado la miró por el retrovisor.

Pensaba en... melodías... ―La ceja burlona que alzó Erza le recordó lo mal mentiroso que era, carraspeó y decidió conversar algo más importante―. Lamento que no hayamos podido ir a esa obra que querías ver...

Oh, está bien ―Erza sonrió despreocupada y Jellal sintió su corazón aligerarse―. De todos modos fue mi culpa en gran parte, no iba a dejar que ese contrato tuviese tanto poder sobre tu libertad artística, si algo aprendí de mi mamá fue a defender los derechos del artista ―sonrió orgullosa―, y mucho más cuando se trata de mi esposo ―era importante para ella que Jellal tuviese mucho tiempo libre los siguientes meses

Jellal rió mientras asentía.

Aunque Erza ya no se dedicaba a ser una representante musical, sino que se había decantado por dedicarse al cien por ciento a su revista de música y ahora también de teatro, no había modo de que alguno de sus contratos de trabajo no pasara por su aprobación primero, él simplemente dejaba todo en sus manos.

Después de todo, confiaba en ella más que en él mismo.

Además ―continuó su muy profesional esposa―, podemos ir otro día.

Es verdad, después de todo nos quedaremos varios días aquí, estoy seguro que tendremos muchos días llenos de buenas experiencias ―Erza asintió y por un momento al azulado le pareció que iba a decir algo más, pero al final ella solo asintió de nuevo y miró hacía el paisaje que pasaba fuera de la ventana.

Una hermosa playa y un cielo azul.

Jellal decidió dejarla con sus pensamientos, imaginó que pensaba en su próximo artículo de la editorial, al igual que él, Erza podía desconectarse del mundo un rato cuando se trataba de su trabajo y ambos podían disfrutar de ese ambiente tranquilo de creación.

Llevaban mucho tiempo siendo un matrimonio y equipo creativo.

Con la mirada hacia el frente, Jellal disfrutó del refrescante viento que entraba por la ventana, de vez en cuando observaba a su esposa y disfrutaba de como ese mismo viento mecía su cabello escarlata, y en una de esas tantas miradas robadas, su mente comenzó a divagar en una melodía.

Una que tenía un lugar particular en su corazón.

Sin darse cuenta comenzó a tararearla, sus dedos en el volante se movieron como si bajo ellos estuviesen las teclas blancas y negras que creaban los sonidos que se sabía de memoria y corazón.

Jellal... ―un pequeño silencio para luego agregar― ¿Qué canción es esa? ―la pregunta de Erza casi le hace frenar de pronto, no porque rompiese el relativo silencio repentinamente, sino por la pregunta en sí.

¿¡Cómo que no había reconocido esa canción!?

Incrédulo la miró por el retrovisor y al observar su sonrisa traviesa puso los ojos en blanco y luego soltó un largo suspiro de alivio.

Erza rió.

¡Por supuesto que ella reconoció lo que tarareaba!

No puedo creer que juegues así con mis sentimientos... ―reclamó en broma―. Mira que decir que no reconoces la composición que hice para nuestra boda... ―hizo un mohín con sus labios y su hermosa esposa se acercó lo más que pudo para depositarle un dulce beso en la mejilla como disculpa por la broma.

Jellal sonrió, Erza volvió a ver a la ventana y de nuevo el auto se llenó de un tarareo.

En medio del melódico silencio que compartían, Erza volteó a ver a su esposo, cuando lo escuchó tararearla al principio se había sorprendido, Jellal tarareaba esa canción cuando se sentía muy feliz, y a ella le pareció curioso que en ese momento; luego de tres años de matrimonio y simplemente compartiendo un viaje en auto, él se sintiese tan feliz como para tararearla.

Era feliz sabiendo lo feliz que era él a su lado.

A Erza le llenó el corazón ese descubrimiento y también le dio ánimo para algo más, pero cuando mencionó su nombre para decirle, su garganta se había casi cerrado y por eso le jugó la pequeña broma sobre no reconocer lo que tarareaba.

Soltó un pequeño suspiro y sintió la mirada de Jellal en ella pero decidió seguir viendo el paisaje fuera de la ventana.

Aún no podía.

Un par de minutos después creyó tomar fuerza, volteó a ver a su esposo para hablarle sobre el asunto mas esta vez se quedó prendada de la hermosa sonrisa en sus labios, esta vez él tarareaba una canción que escribió para su aniversario, había sido un día tan divertido que su estómago dolía de tanto reír, tal vez por eso él estuviese sonriendo de esa manera.

Recordando ese día tan maravilloso.

Embelesada se quedó observando, delineando el contorno de su cincelado y apuesto rostro y el diseño del tatuaje en su mejilla, era maravilloso para ella el compartir su vida con una persona que además de ser hermosa por fuera tuviese un alma tan maravillosa como la de él, algo que demostraba tanto en la música como en el amor que le profesaba y le demostraba día a día.

«Solo debo decirlo, es Jellal después de todo... él...» Sonrió imaginando que pasaría si se lo dijera.

Sin darse cuenta recostó su mejilla en su puño y el codo contra el marco de la ventana.

Soñando despierta.

¿En qué tanto estás pensando? ―al verse atrapada en su embeleso, sintió sus mejillas calentarse y volteó la mirada hacia la ventana abierta para que el viento enfriara su bochorno.

N-Na-Nada... ―agitada respondió.

Hmm... ―Jellal miró por el retrovisor a su esposa, no parecía que fuese "nada", era como si Erza tuviese algo que decirle y no se atreviera, lo que era algo extraño porque Erza le contaba todo a él, así como él a ella―. Sabes que puedes contarme lo que sea, ¿cierto? Incluso si es "nada" ―la observó asentir no muy convencida y decidió mirar al frente de nuevo, pensando en que decirle ante ese extraño comportamiento.

Si te digo... ―habló unos segundos después―, lo que quiero decirte, bueno, tal vez no sea algo compatible con ir conduciendo un auto...―le miró por el retrovisor y cuando él miró allí también con una expresión confusa retiró la mirada nerviosa.

Entiendo ―asintió para sí―, pero te recuerdo que tengo nervios de acero, al fin y al cabo conozco a tu madre y la he enfrentado, ¿ya olvidaste aquel legendario duelo de naipes?

Erza rió al recordar.

Jellal sonrió, eso era lo que había querido al decir eso.

Relajarla.

No podría olvidar ese duelo ―dijo después de reír―, este anillo en mi dedo me lo recuerda día a día ―Erza tomó la mano libre de Jellal― y me recuerda también muchas cosas... ―sonrió al retrovisor al sentir la mirada de él en ella―. Lo nuestro... lo nuestro fue mucho más que suerte...

Jellal sujetó su mano con fuerza y acarició el anillo en su dedo.

Por supuesto que sí, ¿no me digas que ya olvidaste nuestra canción de boda otra vez? ―volvió a poner el puchero que Erza adoraba―, por algo la nombre "Destino Escarlata". Nos unió el destino ―le cerró un ojo en el retrovisor.

Erza sonrió confiada y llevó la mano enlazada de ambos a sus labios para depositar un beso en ellas.

Era verdad, a ellos los había unido el destino.

Jellal, ¿crees que podamos detenernos un rato en la playa?

El hombre de cabello del color del despejado cielo sobre ellos usó con gran habilidad su única mano libre para activar la luz para doblar y conducir al destino indicado.

...Él seguiría ciegamente cualquier destino que ella le dictase...

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[ J & E ]

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El sol ya empezaba a ponerse y ambos sonreían divertidos.

Como siempre que estaban juntos.

Habían pasado un gran rato disfrutando de la arena húmeda y de las olas que llegaban a lamer sus pies, aunque bueno, una de esas olas había logrado revolcar a Jellal luego de que Erza lo distrajera con un beso tan apasionado que le había robado el sentido y la respiración, y ahora lo único que tenía seco era la chaqueta de su traje que se había negado a dejar en el auto pero que había dejada tirada en la arena seca, la misma que ahora usaba Erza para sentarse mientras apreciaban el maravilloso crepúsculo que comenzaba a teñir con sus cálidos colores el horizonte.

Erza besó la mejilla de su esposo y recostó su cabeza en su hombro.

Jellal suspiró con el corazón pleno, incapaz de imaginar una composición musical más maravillosa que la que lo había estado acompañando desde su reencuentro con Erza.

Estoy... embarazada...

Dijo ella en un suspiro, liberándose del descubrimiento que había hecho hacía un par de días y que la había tenido imaginando miles de escenarios buenos y malos, pero especialmente buenos, como en el auto, imaginar a Jellal enseñando al fruto de su amor sobre la música que amaba había sido una de las cosas más hermosas que habían pasado por su mente.

Su corazón descubrió una nueva felicidad.

Mientras tanto, la música en la cabeza de Jellal había cesado por un momento ante el descubrimiento, para luego expandirse en una sinfonía tan maravillosa que apenas fue consiente del significado de los sonidos que Erza acababa de emitir.

Le costó procesar.

Mas cuando Erza llevó su mano a su vientre y él palpó el lugar donde se gestaba ese milagro, Jellal lo comprendió por completo.

Y con ello, recordó una gran certeza.

...La vida, como la música, era infinitamente maravillosa...

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¿Reviews?

Sus reviews animan a seguir escribiendo y publicando

NwN

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Rincón De La Escritora En Proceso:

Awww~ No se qué decir... estoy tan feliz deber tanto apoyo al Jerza... y ya luego no hablo de lo que pasa en canon, ese lo fangirlearé cuando actualice "Dulce Destino" exe)/ Espero lo hayan disfrutado.


Agradecimientos:

AZULMITLA

Guest 1

Male-Chan

Izami Namikaze

Melany

Artemisa Neko Chan

Willivb

Bluewater14

MinSul6011

Erza PS

Guest

Natalia641

Mil gracias por sus hermosos comentarios, de verdad, mil gracias QwQ

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¡VIVA EL JERZA!

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