La casa se había llenado de voces, de risas, abrazos y también quejas. Los invitados resultaron ser un grupo bastante uniforme, salvo dos chicas que tenían rasgos orientales el resto parecían ser todos de países europeos. Me pregunté cuántos serían pareja entre ellos, jugué a observarlos para descubrir posibles relaciones pero siempre volvía a estar atenta a esas chicas que le hablaban con tanta familiaridad al señor Li.

Ninguna de estas personas reparó en mí. Durante el almuerzo me limité a escuchar las anécdotas y bromas de este grupo humano que llevaban muchos años tejiendo su trama y que mi profesor de psicología llamaría "grupo cerrado", los te acuerdas..., esa vez que..., cuando estuvimos en..., me acuerdo muy bien de eso..., eran la temática principal en sus conversaciones, y yo ahí no tenía espacio, ellos eran 20 y no había vacantes abiertas para recibir a nadie más. Punto.

Después del almuerzo agradecí poder dar inicio a mi paseo habitual con la pequeña Mai. Esta vez nos fuimos por el camino que llevaba a casa de Eriol. Había observado una formación de un conjunto de árboles con la promesa de un bosque y quería comprobar que era un bosque sagrado como los que había visto en los libros de papá.

Efectivamente era un bosque sagrado poblado por los arboles cryptomeria, desde pequeña papá me había hablado de esta conífera y de su significado en los santuarios. Nos recostamos a los pies del más alto y empecé una historia para Mai, una de mis favoritas "Mi vecino Totoro". Sabía que le gustaría sobre todo si la escuchaba bajo la sombra de los árboles, con el espíritu del bosque paseando a nuestro alrededor.

Mi pequeña oyente se quedó dormida con la historia y yo eché a volar la imaginación de lo que podría estar ocurriendo en el castillo.

Regresamos a casa con lentitud, no había prisa por volver ahora que el castillo había sido tomado por estas bulliciosas personas. Rodeamos la ruta que solíamos ocupar demorándonos el doble, eso me haría estar completamente cansada y dormir tranquila a la noche, pero por mi egoísmo olvidé de pensar en Mai que me pidió que la cargara en brazos porque no podía caminar más de puro cansancio.

Llegamos a casa y llevé a la niña a su habitación, le serví su comida y ayudé a bañarla. Cualquier cosa era válida para evitar a los invitados.

Una vez que Mai estuvo acostada, llegó su padre a darle las buenas noches.

-"Señorita Kinomoto, vamos a jugar cartas, ¿le gustaría participar?."

-"Le agradezco la invitación, pero me encuentro muy cansada. Hoy fuimos al bosque de cryptomerias y me temo que ha sido el doble en distancia de nuestro recorrido habitual."

-"Es una pena, con sus muchas habilidades, seguro nos ganaba con facilidad."

-"Las cartas de juego no son mi especialidad".

-"¿Qué tipo de naipe prefiere usted, cartas mágicas?"

-"Tal vez. Además he observado que los temas que se tocan en su círculo íntimo son muy reducidos, y lo que yo valoro más en una reunión social es una buena conversación."

-"No la entiendo. Explíquemelo, por favor".

-"Es simple, hoy a la hora de almuerzo me he visto imposibilitada de expresar mi opinión, porque todos los temas tratados en la mesa eran respecto a "esa vez en que su grupo hizo algo..." , "esa persona que todos conocen...", y los "recuerdas..." , imposible que yo recuerde algo porque nunca estuve ahí. Por eso prefiero darme un buen baño y tomar prestado uno de sus libros".

-"Su panorama es más interesante que el mío"- me dijo con una sonrisa en su bello rostro. Me puse roja por su ocurrencia pero extrañamente feliz.

-"La dejo entonces, buenas noches"

Fui a mi dormitorio y pedí que me trajeran agua caliente. Llegó una de las chicas más jóvenes y bonitas que servía en el castillo, a quien no veía con mucha regularidad.

-"Señorita, he traído el agua que pidió."- Venía muy cargada con los dos baldes, uno de los cuales había perdido la mitad del contenido.

-"Gracias Nakuru, ¿pero no había nadie más?, estos baldes son muy pesados".

-"No se preocupe usted, que yo estoy acostumbrada a trasladar el agua a las habitaciones. Siempre trabajé con las señoritas Li".

-"Nakuru, ¿cómo eran ellas?, las hermanas del señor Li".

-"Ellas eran muy hermosas, se parecían mucho a la señora. Eran bulliciosas y alegres, siempre estaban jugando entre ellas. Hacían pinturas y retratos, les gustaba mucho. Sin embargo, creo que su pasatiempo favorito era molestar al señor, le hacían toda clase de bromas y siempre lo ponían colorado. Y él que es tan guapo aaahhhh!"- se le escapó un suspiró a la chica y se avergonzó, pero después reímos con ganas.

-"¿Conociste también a la señora Meiling?"- la vi hacer una mueca de desagrado.

-"Ella desde pequeña fue muy caprichosa, cuando quería algo tenía que conseguirlo a cualquier precio. Así fue también con el señor, ella lo persiguió desde que eran niños y nosotros pensamos que esta vez no le iba a resultar su capricho, pero igual lo consiguió. Hay algunos que dicen que el espíritu de la señora se pasea por lo corredores de noche... algunos guardias dicen haberla visto... pero yo no lo creo." –Fuera cierto o no, me había puesto la carne de gallina.- "A ella le gustaban mucho las fiestas, el día de su boda invitaron a más de 500 personas y la celebración duró tres días. La señora Ierán no estaba muy contenta porque las señoritas ya no estaban, pero la dejó hacer igual como ella quisiera."

Me quedé recostada pensando en los dichos de Nakuru, luego tomé el libro que me dejó Eriol y de su interior se cayó la imagen de Li. Definitivamente era muy guapo.

-"Señorita Sakura, me cuenta más de la historia de Mei, quiero saber qué pasa con el hada de los bosques!"- Era la pequeña Mai llegando a darme los buenos días, a la mesa del desayuno.

-"Papi, papi!, la señorita Sakura sabe un cuento de una niña llamada igual que mamá".

-"¿Qué cuento es ese señorita Kinomoto?"

-"Es un cuento de hadas del señor Miyazaki, dos pequeñas que viven con su padre en una casa del bosque, su madre está muy enferma y ellas se hacen amigas del espíritu del bosque".

-"Se me ocurrió que podemos hacer un juego donde damos inicio a una historia y todos vamos poniendo en aprietos al personajes y sacándolo de estos. El final siempre resulta muy entretenido."- añadió rápidamente una de las amigas de Li, desviando el tema y dando por finalizada nuestra conversación.

-"Pero eso no es nuevo, lo hemos jugado antes"- Le dijo uno de los jóvenes

-"Si, y siempre resulta muy divertido."- dijo otro sujeto mientras se servía un jugo.

-"Recuerden que mañana es nuestro día de picnic, saldremos temprano hacia las cascadas. Ya quiero bañarme en esas aguas tan frías!- dijo entonces una de las muchachas rubias que parecía ser muy popular.

-"La última vez te enfermaste jajajaj! Todavía me acuerdo."- le dijo uno de los jóvenes. Y con este comentario empezaron los eternos recuerdos de veranos pasados que atesoraban y que gustaban tanto de compartir.

-"Permiso, señor. Vamos Mai, te acompaño. "- Me despedí del dueño de casa, porque sabía que sólo para él yo estaba presente en el comedor.

-"¿Me puede contar la última parte de la historia?, por favor."-me pidió con impaciencia la pequeña.

-"Claro, pero cuando salgamos al bosque, porque esa historia sólo se debe contar entre los árboles, para que permanezca su magia.".

-"Ooooohhh!" – dijo ella formando un cero con su boca. Era muy tierna y se tragaba con facilidad todas mis mentirillas. La dejé en su sala de actividades con la persona encargada de vigilarla y me arranqué rápidamente al patio de armas que se había convertido en mi lugar favorito de la casa.

Desde mi posición, pude ver al señor Li entrando a las caballerizas muy apurado y unos minutos después una de sus invitadas entraba también.