—No entiendo porque estoy haciendo esto, Mikasa —reniega Sasha—. Me dijiste que tu jefe no sabe absolutamente nada de tu cuenta.

Mikasa ubica la cámara a un lado mientras se levanta de la cama de su amiga. Sí, era cierto que luego de las bochornosas circunstancias de días atrás, debería dejar la paranoia y convencerse que Levi no tenía ni el más mínimo conocimiento de su segundo "Trabajo" . Incluso en el fondo se sentía apenada con él. Cada que podía, pensaba en como disculparse. Empero, un fuerte presentimiento no le permitía relajarse, no todavía.

—Es sólo por prevención, bloquéalo.

—¿Cómo voy a bloquear a alguien quien no está suscrito?

Mikasa ensancha sus ojos, y de un salto, se coloca junto a su amiga, arrebatándole la computadora. Revisa el sitio de arriba hacia abajo múltiples veces sin encontrar su objetivo.

—No entiendo, no hace mucho me seguía.

—Querida Mika, ¿no estarás sufriendo de esquizofrenia? —bromea, apoyando su mano en la frente ajena— Olvida eso y mejor sigamos con las fot...

—¡Aguarda! —colocando uno de sus dedos sobre su boca, Mikasa cortó sus palabras —Mira aquí.

Sasha, con su boca sellada, posa confundida su vista en la pantalla.

—¿Qué con eso?—cuestiona leyendo el curioso usuario apodado como "CleanerObsessed_Midget"

—Bloquéalo, ya.

No podía afirmar que era él como tampoco probar que cambió el nombre, sin embargo, nunca vio ese usuario antes y este mismo era una buena definición de su persona, pero al mismo tiempo, le parecía raro que Levi colocara ese tipo de nombre siendo alguien al cual le ofende las criticas hacia su estatura.

Suspira, prefería pensar que era él a meterse en un lío por bloquear a un depositante inocente.

Sasha, por otra parte, aparta sus labios de la mano de su amiga y toma la computadora. No volvería a preguntar, era mejor obedecer para así proseguir con la sesión de fotos, o bueno, eso último también deseaba acabarlo cuando antes. Se sentía muy hambrienta.


—Levi, supéralo —dice Erwin, tomando un sorbo de su café.

—Esa arpía —refuñe el recién nombrado, apretando sus puños.

—Renegando no solucionara nada —realiza un ademán, procurando calmar el enojo de su amigo.

—No te duele porque no es tu dinero, maldito.

Acto seguido, agarra uno de los cojines de su sillón y lo arroja directamente a la cara del rubio ,quien, para su mala suerte, lo esquivó.

—Ese dinero que perdiste es equivalente al 0,1 porciento de tu salario —Erwin rie levemente al ver como Levi cae pesadamente sobre el mullido mueble de brazos cruzados tal niño pequeño—. Hablando de eso, oí que tu empresa tendrá una fiesta gracias a una beneficiosa inversión, ¿iras?

Levi rueda sus ojos a la vez que toma su taza parcialmente tibia debido a su ataque de molestia.

—No quiero, pero tengo que —revuelve su cabello—. Ira gente importante al parecer.

Erwin asiente y desvía su vista hacia los centenares de edificios iluminados en aquella fría noche de viernes. El apartamento de Levi era cálido, se sentía bien estar allí.

—Erwin —habla repentinamente el dueño del lugar.

—Dime —musita, saliendo de su ensoñación.

—Enséñame la última foto de Misa.

Parpadea unos segundos antes de soltar una carcajada y darle su celular. Su petición fue muy repentina. Le parecía gracioso y confuso la atracción de su amigo por una mujer de la cual no conocían su rostro. Mas no lo juzgaba, desde hace mucho tiempo que no veía a Levi interesado por una fémina.

"¿Cómo será tu rostro Misa Mika?" cavila.


Mikasa se balancea de atrás hacia adelante con dos bebidas ocupando sus manos. No sabía si acercarse o no. Levi se encontraba sentado en una de las tantas mesas del salón de eventos, solo. No hacía mucho terminó de conversar con personal de la empresa inversionista. Era la oportunidad perfecta para disculparse, pero sus pies parecían no querer cooperar producto de los nervios.

"Tú puedes, Mikasa"Se anima Andando, pie

Suelta una bocanada de aire y se aproxima a paso lento –muy lento– a la mesa.

Al llegar, carraspea un poco, llamando su atención.

—¿Me aceptaría un trago, señor? —pregunta en tono bajo. Una extraña timidez se apoderó de su cuerpo— Disculpe por lo ocurrido aquella vez.

Levi la observa detalladamente. La chica portaba un bonito vestido color crema ceñido al cuerpo al cual nada más le faltaba 3 dedos para tocar sus rodillas. Su largo cabello caía sobre sus hombros y su maquillaje era sencillo. Lucía bonita a sus ojos, muy bonita.

La veía todos los días en la oficina, ¿Por qué ahora notaba su belleza? ¿Tan ensimismado estaba en su trabajo?

—Nunca te imagine en esta situación —dice luego de unos segundos, aceptando el pequeño vaso de vidrio de una buena vez. Se había percatado que comenzaba a incomodarse.

—¿Por qué dice eso? —inquiere confusa, tomando asiento en la silla de al lado.

—¿Crees que no sé que me odias?

"Obvia estúpida" se recrimina en su interior.

—No lo "odio" —hizo comillas con sus dedos—. Simplemente no me agrada su actitud. Es tosco, terco y explotador.

Levi no dijo nada, su boca formaba una "O". Nadie, nunca le había hablando así.

Mikasa al notar su acto arrebatado, aparta su vaso y mueve sus manos desesperadamente, intentando apaciguar la tensión del momento.

—¡N–No quise decir eso! Digo, yo...

Se detuvo al ver como una pequeña sonrisa ladina se formaba en el rostro se su jefe.

"¡¿El ogro sonríe?!"

—Eres la primera en confrontarme.

—¿Y eso es...? —indaga, jugando con sus dedos.

—Me gusta la honestidad. Tómalo como quieras.

Mikasa lo observa unos segundos antes de bajar la mirada y curvar sus labios. Su manera de expresarse era rara, ¿acaso de una manera u otra le decía que le gustaba su personalidad?

—Por cierto... —dice, saliendo de su trance. Recordó algo— Organicé su agenda para la próxima semana, espere un momento.

—No, coméntame el lunes —colocó su mano sobre la de la joven, impidiendo que sacara el celular de su bolso. Ella lo miró extrañada— ¿Qué?

—¿Usted... diciéndole que no al trabajo? —inquiere divertida.

—Soy humano, Mikasa —recrimina en broma.

No saben cómo sucedió, pero la charla se extendió. Nada de trabajo, nada de órdenes, simplemente dos personas adultas conversando. Mikasa se dio cuenta que su jefe no era tan malo y Levi conoció una nueva faceta de su asistente, una que le agradaba bastante.

Las horas fueron pasando al igual que los tragos, Levi supo que debían detenerse. Por su parte toleraba bastante el alcohol y era raro que se emborrachara, pero no podía decir lo mismo de la joven a su lado, quien se encontraba muy risueña.

—Mikasa, creo que lo mejor es que vayas a casa. Estas demasiado borracha.

Ella niega efusivamente mientras toma una botella con el propósito de servirse un poco más de whisky. Realizo un puchero al notar que Levi se la arrebató.

—Más —chilla ella.

—No —gruñe, poniendo el envase sobre la bandeja de un distraído camarero—. Ven.

Se levantó de su asiento para después agarrar el brazo de Mikasa y pasarlo sobre sus hombros. Al ella estar de pie, rodeó su cintura.

Fue toda una odisea salir del lugar. Mikasa se tropezaba a diestra y siniestra con las personas, riéndose estruendosamente. Levi, harto de la situación, como pudo, la subió a su espalda. De esa forma sería más rápido llegar al estacionamiento.

Ya ahí, se encamina con dirección a su auto. Podría ser todo lo que ella le escupió antes, pero nunca dejaría a una persona indefensa en la calle.

—Oi, Mikasa —la llama a mitad de camino. Ella suelta un "¿mh?" En respuesta—. ¿Dónde vives?

—En un apartamento en...en... —silencio— No lo sé, ¿dónde vivo?

Levi suspira cansino, sujetándole las piernas para evitar que cayera. Ella, por acto reflejo, se aferra a su espalda.

"No tengo más remedio, supongo" piensa.

El silencio que los rodeaba fue interrumpido por una ostentosa carcajada de la chica.

—¿Qué te pasa, mocosa loca? —brama.

—Jefe, me acordé de algo, ¿quiere saber que es? —comenta entre risas.

—Como quieras.

Mikasa se acerca exageradamente a su oído, afianzando el agarre en sus hombros.

—Odio hacer diapositivas —susurra.

Levi arruga su frente antes de rodar los ojos divertido. ¿De verdad esta era la Mikasa con la que trabajaba a diario?

—Lo supuse, por eso te mando a hacerlas.

—¡Malo! —exclama consternada, escondiendo su rostro en el cuello del mayor— ¡Eres un minion malo!

No sabía si reír por su actitud infantil o molestarse por el apodo referente a su baja estatura. A pocos pasos de su auto, antes de sacar las llaves de su bolsillo, Mikasa volvió a hablar.

—Levi —murmura sobre su cuello.

—¿Qué?—no podía enojarse con ella por llamarlo por su nombre de pila, ni siquiera recordaba donde estaba su casa.

—¿Quieres que te diga un secreto?

—¿No se supone que si es un secreto no deberías contarlo?

—Pero yo quiero hacerlo. Es un nombre muy curioso que tengo.

—Bien —dice entre un tono indiferente y fastidioso—. Pero luego te callas.

—¡Lo prometo!

Repitiendo la misma acción anterior, se acerca exageradamente a su oreja y se sujeta fuertemente de sus hombros.

—Misa—susurra—, Misa Mika.

Como si un balde de agua helada hubiera caído sobre su cuerpo, Levi se detiene con los ojos ensanchados. Si no fuera por una diminuta parte racional de su cerebro, ya hubiera dejado caer a la chica de la impresión.

—¿Has dicho Misa... Mika? —indaga abrumado, después de unos segundos.

—¡Es lindo, ¿cierto?! —ríe— Pero, hey. No le digas a mi jefe.

Posteriormente de un mar de risas, Mikasa cae rendida sobre su espalda mientras que él, retoma su caminata, lentamente, a su vehículo.

Se hallaba impactado, su mente estaba en blanco, ¿cómo demonios su asistente era la portadora de aquel hermoso cuerpo que tanto adoraba?


Chan~ chan~ chan~ 7u7

Las trolee el capitulo anterior pero en esta ya la cosa es distinta, se los dije uwu.

Espero que les haya gustado y disfrutado. Si es así, pueden dejar un review

PD: Perdonen si Mikasa parece un poco OOC, pero es culpa de la borrachera no míaxd

Nos leemos pronto en un nuevo capitulo.

Las quiere con todo su kokorito.

Val.