CAPÍTULO XVI
Taisho no conocía que en esos meses de matrimonio Koga descubrió su amiga era más que una amiga para su corazón, simplemente fue su prejuicio más fuerte al saber ella no era apropiada y dejó que otro se la llevara, estar casado con Ayame era un martirio y siempre la comparaba con Kagome, por tal razón la mujer no soportaba a la dama en cuestión. Desde que se casaron Koga no hacía más que herir a la joven hasta hacerla sentir amargada.
—Koga...— la hermosa pelirroja de ojos claros y labios gruesos se acercó. —¿No me presentas?.—
—Claro querida…— masculla incómodo. —Lord y Lady Taisho. — presentó al matrimonio. —Ella es mi esposa Lady Ayame Wolf. —
Ambos reverenciaron solemnes, dieron los buenos días y siguieron su camino rumbo a la casa del té. Ayame se quedó viendo el rostro de su esposo quien no disimulaba su interés en la otra mujer, herida y con la rabia en hervor decidió hablar.
—Seca el hilo de saliva en tu boca, querido no quisiéramos que las personas sepan te atrae la esposa de otro hombre…— caminó tranquila rumbo a su casa seguida del marido que ahora detestaba.
Sesshomaru miró a su dama, ella parecía imperturbable, como si el haber visto a su antiguo amor no le causara ahora el más mínimo cambio, eso lo hizo sentirse seguro de ella y sus sentimientos, quizás no lo amaba todavía pero tampoco a Koga ahora y eso era un enorme consuelo. Llegaron a la casa de té, allí los esperaban Irasue y Rin listas para descansar de la mañana agotadora que habían tenido; mientras tomaban el té, Taisho decidió esa noche usaría todas sus armas disponibles para despertar el lívido de su esposa, quizás no hubiera consumación pero necesitaba al menos sentir que el deseo era mutuo y avanzaban en su relación.
Luego de tomar el té Taisho llevó a su esposa a casa del abuelo. La visita fue extraña ya que Naraku Spider estaba de salida, simplemente les saludó y con un "te lo explico luego" se marchó dejándolos a ambos atónitos.
Naraku tomó asiento frente a la señora de Higurashi, recordaba que su madre siempre comentaba con sus amigas cercanas que Naomi era una total desconocida antes de casarse con el hijo único de lord Higurashi, nadie sabía nada de ella, ni su apellido anterior, ni su procedencia o familia. Se observaba como una mujer refinada conocedora de los buenos modales y las reglas de la etiqueta, pero esos ojos que lo estudiaban y se detenían en su entrepierna mientras ella creía él no se daba cuenta decían otra cosa. Lord Higurashi les dejó a solas para conversar, solamente una de las criadas permanecían pétrea tras el mueble donde estaba sentada su señora.
—Lord Higurashi me comentó, usted deseaba hablar conmigo. — revolvía su té sin apartar la vista de los pantalones del sorpresivo yerno, sin duda los dos estaban excelentes.
—Así es mi lady— habló seguro e incómodo. —Sobre mi matrimonio con Kikyo y su embarazo.—
La dama casi se atraganta con el té, dejó la tacita en la mesa de centro, se secó la boca con una servilleta y lo miró, sus ojos eran los de un animal estudiando a su presa. Naomi debía admitir que el joven era apuesto, sus ojos insólitos, su perfil muy varonil y sobre todo… un futuro Marqués, ¡un Marqués!. Kikyo lo había hecho bien, no le gustó el método pero el resultado estaba bien, más que bien, estupendo. Imaginaba su hija puso en práctica lo que le enseñó ya que estaba embarazada, muy bien, muy bien, no tan perfecto como el duque que Kagome le robó… pero Naraku Spider era excelente segunda opción, muy aceptable. ¡¡¡Tendría nietos preciosos!!!
Aparento estar indignada pero fue bajando poco a poco la intensidad hasta finalmente aceptarlo, planearon todo para una visita y luego una reunión en casa de sus padres. Él fingió aceptar, con todo lo que Sesshomaru le confió acerca de la cacatúa, no la deseaba cerca de su esposa o de sus padres, ya inventaría algo. Se disculpó por lo corto de su visita, dijo que ya había arreglado la dote por la esposa y con sus asuntos en regla partiría de nuevo a Flowery Park lo más pronto posible puesto que debía cuidar a su esposa embarazada. Se despidió del Lord y salió; no esperaba encontrarse con Sesshomaru y Kagome en la entrada, simplemente les saludó y dijo explicaría después para subir a su coche y marcharse, debía comprar el anillo que le prometió a Kikyo y el tiempo apremiaba.
Sesshomaru le pidió a su mujer dejar el asunto hasta que Naraku se los explicara, entraron en el hogar para escuchar de boca de la cacatúa cómo el joven Spider había llegado anunciando su matrimonio con Kikyo y su embarazo, ambos se miraron fuera de sí por el impacto, casi que no lo asimilaban cuando Naomi le habló a Sesshomaru de los regalos que cierto barón le hacía a su suegra favorita y las vacaciones en las Canarias que le regalaría; Taisho pensó en regalarle unas también con la esperanza el barco se perdiera y terminara en alguna isla desierta, su sonrisa maliciosa fue vista solo por Kagome quien deseaba carcajearse, no tenía idea lo que pasaba por la cabeza de su esposo pero no debía ser nada bueno. Se reunieron con el lord y conversaron amenos, Kagome le habló de su felicidad y lo bien que se había sentido en Mannor House, les extendieron las formales invitaciones al baile que darían en su casa de Bristol y se marcharon, felices de dejar atrás a Naomi pero apesarados con Lord Higurashi por tener que soportarla.
Regresaron al fina a High House a tiempo para cambiarse y cenar en familia, Irasue e Inu no Taisho se retiraron a sus aposentos, ellos estaban por hacer lo mismo pero apareció nada más y nada menos que el hijo pródigo de los Taisho mareado y apestando a ron. Era completamente deplorable.
Al ver a Kagome, la mente alcoholizada de Inuyasha le confundió con su hermana y el idiota se le lanzó encima queriendo tocarla.
—¡Querida Kikyo!.— casi gritó. —Has vuelto para que te haga otro hijo...—
Ella gritó y retrocedió enredándose con su dobladillo cayendo de pompas al suelo, vio en cámara lenta a su esposo agarrando a Inuyasha por la solapa del abrigo, lanzarlo contra una pared y propinarle tremendo puñetazo en la cara que lo hizo caer en redondo al suelo y perder el conocimiento. Sesshomaru le pidió al mayordomo llevar al despojo a su cuarto.
Fue con su esposa y le ayudó a ponerse de pie luego de inspeccionar no se hubiera hecho nada, se retiraron a su habitación y ella dijo haberse asustado, obviaron hablar por esa noche de lo sucedido con Naraku y haber escuchado ciertas palabras por parte de Inuyasha, ya lo discutirían mañana.
Él la abrazó con cariño para borrar el rastro del mal rato, mientras la abrazaba sintió el beso de Kagome en su cuello. Simplemente ese beso fue la señal que necesitaba, se quitó la camisa y la dejó tocarlo y besarlo a su antojo, luego ella le permitió al fin retirar el vestido, el armazón, el corsé y bajar la camisola, al fin Sesshomaru estaba frente a los pechos rozagantes de su tímida esposa, se acercó y comenzó a besarlos. Kagome soltó un jadeo y se arqueo, nunca sintió tanto calor en su vida, Sesshomaru le besaba, chupaba y amaba los pechos y ella sentía que el mundo dejaba de existir, incluso olvidó su nombre cuando las manos le subieron la camisola y explotaron sus piernas hasta llegar a su intimidad.
—No tengas miedo. — le susurró besándole la boca. —Jamás te haré algo malo.—
Llevó su mano a la entrepierna de la joven y comenzó a tocar ese punto en específico que las mujeres siempre decían les volvía locas, no fue la excepción con su esposa que casi gritó de placer y comenzó a humedecerse rápidamente. Kagome se arqueo perdida totalmente en la deliciosa sensación que experimentaba en ese momento, arañó la espalda de su esposo ya a punto de alcanzar algo, no sabía bien el qué pero era algo intenso; soltó un grito, se arqueó más, sus oídos le pitaron y luego… la calma total en su mente mientras su cuerpo se retuerce en espasmos.
—¿Qué fue eso?.— preguntó sonriente y confundida, no tenía idea que podía sentir tales cosas.
—Tu primer orgasmo esposa mía.— la besó.
Ella correspondió, de nuevo le provocó otro orgasmo hasta dejarla dormida sobre la cama y él buscaba su alivio usando su imaginación, tendría que apresurarse en las lecciones o moriría.
El carruaje se detuvo frente a la casa, Naraku suspiró encantado de saberse al fin en su hogar donde ella le esperaba, bajó llevando en sus manos la caja con el anillo y el collar que compró, entró y preguntó a Moryomaru dónde se encontraba su esposa, él le indicó estaba en el jardín con "mimí" él fue hasta el lugar, habían tantos arbustos y árboles que no sabría por cuál sendero se habría ido su prometida. Llamó, quizás le escucharía.
De repente, entre los rosales, corriendo con un vestido blanco y el cabello suelto, venía una preciosa hada a su encuentro.
—¡Volviste!.— dijo lanzándose a los brazos de su prometido.
Él correspondió encantado, si así sería su vida desde ahora, agradecía el haber tomado la decisión de hacerla su compañera de vida.
La apartó un poco, se arrodilló y abrió la cajita con el anillo, un bello anillo de rubí rodeado por diamantes, ella sonrió y lo abrazó llorando de felicidad.
—¿Eso es un sí?.— preguntó colocando el anillo en el dedo de la dama.
—¡Sí!.— lo besó tan contenta de haberlo encontrado, tan feliz de saber sería su esposa.
Cayeron al suelo, ella se rió y él la abrazó todavía aturdido por el beso, mientras, una gata blanca se restriega en los pies de Naraku.
Continuará...
Y tocó capitulo doble hoy también!!!!!
