Te amo
Syao miró con impaciencia por la ventana, estaba en la biblioteca del castillo, esperando a que Tomoyo entrara y siguiera con la historia. Era hasta el momento un día demasiado ocupado, y eso que estaban solo a una hora después del desayuno. No había visto mucho a su padre ni a su tío Eriol, pero lo único que le había encomendado su padre hasta la noche era escuchar a su tía, la curiosidad y el nerviosismo lo invadían en su interior. Todas sus dudas se resolverían esa misma noche, cuando recibiera a los señores del consejo de magos con su padre.
Miró impaciente a su alrededor, esperando aun ver señales de Tomoyo, pero la amatista aun no hacia presencia. Miró a su pequeña hermana sentada en una gran silla tras un escritorio, la silla del escritorio de su padre para ser exactos. Nadeshiko quedaba diminuta en la gran silla, jugueteaba con una muñeca y se acomodaba a su gusto según se juego. Syao se sentó en el brazo de la silla a ver a su hermana, ella de todos los del castillo era posiblemente la única que no temía por la visita que iban a recibir, ojála pudiera él sentirse así. La puerta se abrió y ambos hermanos levantaron la mirada, Tomoyo y Sakura entraron en la habitación.
Sakura le sonrió a ambos, se inclinó un poco y abrió sus brazos diciendo –ven muñeca, vamos a jugar algo tú y yo –Nadeshiko corrió hasta los brazos de su madre, Sakura la cargó contra su pecho; la niña se abrazó al cuello de Sakura y junto con su muñeca apoyó la cabeza en el hombro de su mamá. Sakura le dio una sonrisa a Syao y salió del lugar.
Tomoyo caminó hasta donde estaba Syao, acariciando su vientre crecido con ternura, llegó hasta la silla donde segundos atrás estaba Nadeshiko y se sentó en ella.
-¿Qué tan malo puede ser lo que sucedió para que ella se ponga así? –preguntó Syao mirando el espacio por el que se había ido su madre.
Tomoyo lo miró con una de sus sonrisas, esperó a que Syao ocupara un asiento al otro lado del escritorio para contestar a la pregunta –fue malo, talvez tiene miedo de que las cosas sucedan como fue antes. Ustedes no habían nacido, eso la hace sentir que puede perder más ahora de lo que podía perder antes.
-Sigo sin comprender que pudo haber pasado –dijo Syao con desilusión.
-Todo a su tiempo –aseguró Tomoyo –ahora… ¿en donde me quedé?...o si, ya lo recuerdo…
Syaoran.Cerré con cuidado la puerta una vez que ella entró en la habitación, habían puesto vigilancia fuera de la habitación, por lo que no habría forma de que alguno de los dos nos saliéramos de la habitación más tarde. ¡Maldición! Con lo molesta que puede ser esta mujer cuando quiere, no se porque diablos no le eh dado a entender quien es el verdadero Syaoran Li. Cuando me giré a verla ella observaba por la ventana, seguramente pensaba en que podía salir por ella, pero estaba sonriéndole a alguien.
Me acerqué con cautela y vi que en un ángulo perfecto a nuestra ventana estaba la ventana de Takeru Chien, el mismo imbecíl le sonreía a Sakura desde el otro lado. No se que tiene ese idiota pero no me gusta en lo absoluto que tenga que ser así con Sakura. Yo mismo le sonreí con malicia al idiota mientras corría un brazo por la cintura de Sakura. Sakura dio un respingo leve, seguramente no esperaba que la abrazara, me miró molesta con sus ojos verdes. Sin dejar de ver al idiota al otro lado, me incliné lo suficiente para susurrar en el oído de Sakura –se supone que eres mi esposa, sonríe que tu marido te está abrazando –ella hizo lo que le pedí, y aunque sabía que se iba a poner insoportable luego, por el momento eso a mi no me importó. Ese imbecil no iba a quedar bien si yo estaba presente, y también iba a ver en que forma Sakura dejaba de aceptar todas sus cortesías como buenas –gírate despacio y abrázame – sorprendentemente ella me siguió la corriente una vez más, solo que cuando su rostro estuvo frente al mío me dio una mirada acecina, mi sonrisa se aumentó al verla a ella enojada, era una forma de desquitarme con ella también, me incliné hasta ella y con una mano alzada cerré la gruesa cortina. Dejé que mi nariz chocara con la de ella, aunque ella no dejó de verme de mala manera.
-Ya puede dejar su escenita de celos, ya cerró la cortina y dudo mucho que pueda vernos así –dijo Sakura en voz baja, supongo que no quería que nadie nos escuchara discutir.
¡Celos! ¿Acaso dijo celos? Cada día esta mujercita se pone más ocurrente -, ¡Celoso!
¿Yo? ¿Por usted Sakura?
-Si Syaoran, celoso –me dijo quitando los brazos de mi cuello y bajándolos hasta mi pecho, no podía hacer mucho, yo la tenía demasiado cerca.
-Y dígame, ¿Yo porque tendría que estar celoso? –pregunté empujándola un poco más dándole una mirada amenazadora, su espalda tocó con el vidrio de la ventana. ¡Es increíble como no puede tener miedo! Muchos lo tendrían en su posición, más aun, ella me miraba igual de furiosa y directamente a los ojos.
Para mi sorpresa, una sonrisa iluminó sus labios, corrió los brazos lentamente por mi pecho hasta llegar a mi cuello, me miró coquetamente y se paró en puntillas para estar a la misma casi a la misma altura que yo. ¿Qué diablos le pasa a esta mujer? Un brillo extraño apareció en sus ojos esmeralda para decirme, en un susurró, con sus labios a centímetros de rozar los míos – ¿Por qué más iba a ser, Syaoran? Le gusto, admítalo. Píenselo, ¿Me tendría así si no sintiera algo por mí? Ya le dije que ya nadie nos está viendo, ya no tiene que pretender nada. ¿Y mire nada más como me tiene? Además,
¿Por qué le molesta que hable con Takeru? Es un joven muy caballeroso si me lo pregunta, en comparación con otros –sonrió una vez más, se colgó de mi cuello para alcanzar el lóbulo de mi oído y susurrarme –le gusto, solo tiene que admitirlo, no lo hará menos fuerte o menos hombre. Querer a alguien no lo hace débil –regresó lentamente a detenerse en la punta de los pies, me dio un beso en la mejilla y aprovechando de que me había dejado perplejo, porque lo había hecho, ¿Cómo podía pasar de tímida y frágil, a coqueta en segundos? Se separó de mí y caminó algunos pasos.
¿Pero que diablos me pasa? Syaoran Li puede tener a las mujeres que quiera y cuando quiera, una chiquilla como Sakura no iba a dejarme así, con ganas de tenerla de nuevo a mi lado. Por supuesto que yo no estaba celoso, a mi no me importa nadie, y menos
una cría como Sakura. Reaccioné justo a tiempo para tomarle el brazo cuando se alejaba y con toda mi fuerza, suspenderla para que me viera a los ojos.
-Escuheme bien, yo no tengo ni la más mínima razón por estar celoso de una cosa como usted –le dije furioso, apretando sus pequeños brazos con fuerza –no eres más que una niña mimada que no tiene ni idea de lo que es ser una mujer, nunca me va a gustar alguien ¿Me escuchó?
-¡Suélteme me hace daño! –me exigió Sakura con una mirada seria.
La apreté un poco más si fuese posible, espero que siendo así de brusco entienda que es a mi quien tiene que respetar –entienda de una buena vez que cuando obtenga mi reino usted será la primera en desaparecer, es solo una…
-¡Le eh dicho que me suelte! –Exigió una vez más, hablando un poco más fuerte de lo debido, dos gruesas lágrimas corrieron por sus mejillas, bajó la voz de nuevo, pero sollozaba por igual –no me importa lo que piense de mí…
-Error princesa, si le importa –le dije cortando sus palabras, ella me vio extrañada yo sonreí malicioso, sabía que con ella no lograba el mismo efecto que podría tener con los demás pero que de algo iba a servir esta conversación –le importa tanto que pienso yo de usted porque usted está enamorada de mí.
Las lágrimas ocultaban lo único hermoso que había yo encontrado en ella, sus ojos esmeralda, con un tenue color en las mejillas y más lágrimas me contestó con mucha seguridad –es cierto, le amo. Pero eso no le da derecho a tratarme así. Soy una persona al igual que usted. Ya se que soy una tonta al sentirme así pero eso si que no me importa, en el fondo se que hay un Syaoran Li caballeroso, y si dice no sentir nada pues simplemente viviré con ello. ¡Ahora suélteme!
La acerqué con fuerza hasta que su nariz chocó con la mía –está advertida princesa, haga las cosas como yo quiero que sean. ¿De acuerdo?
Con esfuerzo vi como la cabeza de Sakura se sacudió haciendo un no con ella, la solté en ese momento y ella quedó con la vista hacia el suelo y abrazándose a si misma por el dolor en los brazos. Yo estaba a punto de estallar en furia, ¿Qué no entendía lo que yo podía hacerle? Pues bien, había sido demasiado liviano con ella, sin pensarlo levanté su rostro con un dedo en su mentón e iba a darle una buena cachetada cuando su voz me detuvo –te amo Syaoran Li, te amo hoy y juro que aunque te arrepientas o no de esto luego yo te seguiré queriendo igual.
Preferí dejarla, la rebasé empujándola a un lado con mi hombro, iba a salir de la habitación cuando me di cuenta de que no podía dejarla, impaciente me senté en la cama y clave mis ojos en ella. Sakura tenía los ojos cerrados pero una sonrisa quería asomarse en sus labios, se limpió las mejillas y lentamente, se movió hasta un gran vestidor que había en una esquina. Preferí no hacer más desde allí, estaba seguro que había captado el mensaje de lo que puedo ser capaz. Comencé a ponerme más cómodo yo mismo, realmente estaba distraído cuando la vi salir a ella, una cosa más en lo que la princesita mimada me sorprendía. Talvez no era una cría como yo lo había pensado, tenía curvas en su cuerpo y debo admitir que unas bastante apetitosas.
Llevaba un camisón blanco largo, pero de una tela un poco fina, que al movimiento se ajustaba a su cuerpo dejándome ver que tan mujer era. Sakura notó que la estaba
observando, me dio una suave sonrisa, tímida, vi dolor reflejado en sus ojos, desvié mi mirada a su blanca piel hasta que me encontré con un color rosa en sus brazos, justo donde yo la había estado sujetando. Algo nuevo apareció en mi interior cuando la vi acostarse sin decir palabra alguna, una sensación extraña en mi interior cuando recordé sus lágrimas hace unos minutos. Era raro, y no sabía que iba a hacer, estaba arrepentido de haberla tratado mal. Y Syaoran Li nunca se arrepiente de tratar como quiere a alguien….
Sakura.Ya llevo casi una semana desde que empecé a dormir en la misma habitación que Syaoran. Esta noche no iba a ser la excepción, acababa de pasar la cena y solo esperaba a que se fuera una hora más para dirigirme a la cama con mi esposo. Para este momento Yelan Li ya había regresado a su propio reino, pero ahora Tao había resuelto que Tomoyo se ocupara de Kee por las noches. Estoy deshecha, Syaoran está cada vez más distante conmigo y aunque cumple su deber de pretender ser mi esposo se siente lo alejada que me tiene. Al menos los Chien parecen estar tranquilos con ello. Bueno Tao no deja de asustarme, pero Takeru ha demostrado ser un poco más diferente a su padre, incluso Kee que hasta hace muy poco no quería ni hablarle bien ahora se lleva con él tan bien como yo.
Creo que no fue una buena idea haberle dicho a Syaoran todo lo que siento por él, lo vi pasar a muy cerca de nosotros junto a Eriol y ni siquiera miró hacia donde yo estaba. Una lágrima corrió por mi mejilla, me sentía tonta cada vez que él hacia esas cosas, antes podía decir que al menos éramos amigos, ahora creo que me odia.
Sentí las alas de mi ángel abrazarme por la espalda, con las manos gentilmente Yue me quitó las lágrimas de las mejillas. Me giré a verlo, con la angustia reflejada en todo mi rostro, pero algo en él me hizo cambiar de opinión y regalarle una gran sonrisa, muy genuina. Por eso adoraba a mi Yue, sabía que me entendía y no tenía que decir algo para hacerme entender que podía contar con él.
-Era mejor cuando al menos podía hablarle –le aseguré a Yue sentándome en una de las bancas del jardín, Yue se recostó sobre un árbol y cruzó los brazos sobre sí.
-Tiempo, Sakura, dale tiempo porque tiene que acostumbrarse a sentir y tener cosas que no había sentido nunca –me dijo Yue con tranquilidad –te hablará de nuevo, eso es seguro.
Me encogí de hombros dejando salir un suspiro extraño en mis labios. Se hizo un silencio pacifico en el que me inundé en todos los pensamientos que tenía sobre Syaoran. Al cabo de un rato, una vocecita que gritaba mi nombre me hizo levantar el rostro y ver que Kee corría hacia a mi.
-Podemos hablar eh…en privado –me pidió mirando de reojo a Yue y sonrojándose a la vez.
Yo le sonreí y me giré a ver a Yue, este extendió sus alas y con serenidad me dijo –me aseguraré de que nadie las interrumpa ni las escuché.
Yue voló de un salto dejándonos a Kee y a mí completamente solas. Kee se cruzó de brazos frente a mí y con una voz bastante dolida me dijo –creí que teníamos una promesa. Me dijiste que verías el lado bueno de mi tío y ahora lo cambias por él Chien.
-Kee ¿de que hablas? –le pregunté a la niña tratando de abrazarla y acercarme a ella pero ella llorando se alejó un poco de mí.
-Es cierto –me contestó entre sollozos –te vi con Takeru muy contenta y a mi tío no le has sonreído en días, lo cambiaste, lo sabes.
-No Kee, te juro que no…
-¿No? ¿Y entonces como me lo explicas? –me preguntó secándose las lágrimas de las mejillas.
Yo la miré preocupada, tanto tiempo que habían estado aquí que ya le tenía demasiado cariño a Kee y me dolía a mi misma verla llorar. Le extendí una mano y ella dudosa la tomó, yo la acerqué hasta mí e hice que se sentara en mis rodillas –Kee muñeca yo amo a tú tío, lo que sucede es que se lo eh dicho y al parecer a él no le gusto la idea, pues creo que está muy molesto conmigo por eso.
-¿Enserio? –Preguntó Kee con cierta ilusión en los ojos, yo asentí con una sonrisa, Kee me dio una miradita traviesa –entonces talvez podamos arreglarlo.
-No, no lo intentes –le dije a Kee apuntándole con un dedo –quiero que las cosas se arreglen porque él quiere, no por obligación –Kee se encogió de hombros y quitó el rastro de picardía en sus ojos –ven vamos, ya es muy tarde, no deberías de estar levantada hasta tan tarde.
-Extraño a la abuela y a mi mamá ya papá–me dijo Kee levantándose y tomando mi mano mientras caminaba conmigo hacia los dormitorios.
-Lo siento mucho muñeca, estoy seguro que tú les haces falta a ellos también –le dije a Kee con una sonrisa que ella me devolvió al instante.
Caminamos mucho juntas, hasta que casi al llegar a las habitaciones nos topamos con Syaoran y Eriol. Ambos se detuvieron hasta que nosotras llegamos hasta donde estaban ellos.
Syaoran miró severamente a su sobrina para decirle – Keeroshi ¿Qué haces levantada? Es demasiado tarde, solo porque la abuela ya no esté no significa que tienes permiso para ir a la cama cuando quieras.
-Lo siento tío –dijo Kee haciendo un puchero, extendió los brazos y Syaoran la levantó en los suyos.
Syaoran comenzó a caminar con Kee en brazos y nosotros los seguimos de cerca, Kee se abrazó al cuello de su tío y apoyó la cabeza en su hombro. Eriol y yo intercambiamos una mirada y luego una sonrisa de complicidad, en un susurro le dije a Eriol divertida –es indudable que esa niña tiene un efecto en él, creo que nadie que lo traté lo creería sino lo viera.
-Yo no creo que Kee sea la única que cause ese efecto –me dijo Eriol provocando que mis mejillas tomaran algo de color.
Llegamos al pasillo que daba al salón donde estaban nuestras habitaciones, Syaoran se detuvo y se giró para verme a mi y decirme –nos han dicho que tú padre no estará aquí esta noche, ha salido con urgencia hace poco y se ha llevado a Yue con él por protección. Tú hermano está a cargo y termina sus diligencias así que no vendrá tampoco esta noche. Han puesto a Kerveros de vigilancia esta noche –yo asentí a lo que había dicho, al parecer Eriol ya estaba enterado –dormirás con Tomoyo –le dijo luego mirando a Kee, la niña hizo una mueca rara y me miró a mi –no, aun hay más visitas en el palacio y no es adecuado –dijo Syaoran como respondiendo una pregunta para mi y para Kee. Ambas dejamos salir un suspiro, Eriol rió por lo bajo y Syaoran dio un leve gruñido como no muy a gusto con la situación –Eriol acompáñala a la habitación de Tomoyo, está junto a la tuya ¿no?
-Por supuesto –aseguró Eriol, Kee y yo le sonreímos.
Syaoran puso a Kee en el suelo y la niña se aferró a uno de los brazos de Eriol como si fuera un príncipe escoltando a una princesa. Los vi marcharse con una sonrisa, luego vi a Syaoran que como siempre no había emoción reflejada en su rostro, me miró de lado y sin decir nada comenzó a caminar, yo lo seguí de cerca hasta la habitación que compartíamos. En realidad ya era bastante tarde porque las luces del salón alrededor en donde estaban las habitaciones estaban apagadas, de no ser por Syaoran estaba segura me hubiera metido en otra habitación, no estaba muy acostumbrada a quedarme en ese lado del castillo. Una vez adentro supuse que iba a ser otra noche en silencio, porque yo no sabía que decirle y al parecer él no parecía querer decirme nada a mí. Me cambié al camisón y comencé a cepillarme el cabello y a hacerme una trenza mientras Syaoran se acomodaba para dormir. Él parecía estar distraído, pues solo había alcanzado a quitarse las botas y miraba la ventana fijamente. Terminé con mi cabello y me quedé viéndolo curiosa, iba a abrir mi boca para preguntarle que sucedía cuando un grito nos hizo dar un respingo a ambos. Le tomó un par de segundos reaccionar a mi cerebro y darme cuenta que ese grito era el de Kee, tomé una bata y poniéndomela sin amarrarla salí corriendo tras Syaoran. Topé con su espalda un poco después de cruzar la puerta, me asusté mucho al ver a Kee sujetada de la mano con mucha fuerza por Tao Chien.
-Suelte a mi sobrina ahora mismo –ordenó Syaoran en un tono furioso y ni decir de su rostro.
-No señor Li, si cree que voy a quedarme así nada más con esto se equivoca –gritó Tao rojo de furia, miré a nuestro alrededor y Tomoyo y Eriol aparecían al otro extremo de la habitación, regresé mi vista a Tao cuando escuché que hablaría de nuevo –así tratan a las visitas en este palacio, poniendo en los pasillos a remedos de león encantados – dijo Tao con una sonrisa satisfactoria, sacó algo amarillo de su bolsillo, mi corazón dio un brinco al ver que era la pequeña figura de Kerveros. Me miró a mi con malicia y lo arrojó hacia el otro extremo de la habitación, quise correr y ganar a mi guardián, pero Syaoran me detuvo con uno de sus brazos, yo me abracé a él para no tener que salir corriendo; por suerte no había notado la presencia de Tomoyo y ella lo ganó en el aire, escudándose luego tras Eriol, cuando Tao le mandó una mala mirada –por supuesto sin contar a las mocosas entrometidas que tienen que entrar en tu habitación en la mitad de la noche –dijo sacudiendo a Kee sin soltarla.
-Pues no le irá muy bien si no suelta a mi sobrina en este instante –rugió Syaoran con más potencia que la primera vez.
-¿Y que piensa hacer? Ya vimos que la magia de su esposa no es lo suficiente para detenerme –le dijo Tao –quiero una explicación, ¿para que mandan a la niña a revisar mi habitación en plena noche?
-No me han mandado a ningún lado –le dijo Kee con una mirada copiada del mismo Syaoran –estaba oscuro y me equivoqué de habitación, iba a desearle las buenas noches a mis tíos –le gritó con fuerza, Tao se distrajo y Kee aprovechó para darle un puntapié y soltarse de su agarre.
Me solté del brazo de Syaoran y recibí a Kee junto a mi, ella se escondió tras de mis piernas y observaba la escena con cuidado.
-Ya escuchó no tenemos nada contra usted –gruñó Syaoran bajando un poco sus gritos, aunque aun no bajaba la guardia.
Tao al contrario sacó una pequeña espada de su cinto y caminó hasta Syaoran amenazadoramente, Syaoran mismo sacó su espada que le doblaba en tamaño a la de Tao. Yo di unos pasos hacia atrás cuando Kee me jaló de las piernas y ocultaba su rostro para no tener que ver nada de lo que sucedía. Solo que Tao, en lugar de caminar hacia Syaoran fue directo hacia mí.
-Debería de usar su magia más seguido señorita –me dijo mirándome con una sonrisa maliciosa de pies a cabeza, recordé mi bata y la cerré yo misma con mis manos –estoy seguro de que podrá ayudarle a su guardián, solo estaba un poco débil.
-No es solo me guardián, es de toda la familia, ha estado en ella desde que hace mucho no usamos magia para controlarlo –le dije en el momento en el que Syaoran se interponía entre él y yo.
-Veo que eso es muy difícil de creer –dijo Tao observándome directamente a mi.
-Yo lo único que veo es que se ha tomado demasiado tiempo viendo a mi esposa –le dijo Syaoran.
Tao rió divertido -¿Su esposa? –bajó la voz un tanto solo para que nosotros lo escucháramos -¿Cuántas veces tiene que repetirse eso para creérselo? Puede notarse por mucho que ustedes dos no están casados –se dirigió solo a mi para lo siguiente – mi hijo va a disfrutar de usted en lugar de este que dice ser su esposo –Syaoran arremató contra él en seguida después de eso, la pequeña espada de Tao salió volando de su mano y cayó al suelo con un fuerte sonido metálico. Sin embargo Tao no se movió de su lugar, sino que volvió a hablar con tranquilidad y malicia –mírelo de este punto Li, con el hermoso cuerpo que tiene la señorita Kinomoto le estoy haciendo un favor al hacerse pasar por su esposo y no aprovechar de los beneficios.
Syaoran iba a atacarlo de nuevo, lo más probable era que hiriera a Tao y el respingo de Kee a mi espalda me dio a entender que por mucho que dijera todas esas cosas eso no valía la pena. Abracé a Syaoran por la espalda, él me miró de lado y se detuvo su
ataque, abracé su brazo libre para que no hiciera ninguna tontería, él solo se mantuvo a la defensiva.
Eriol intervino en ese momento, que al verme a mi detener a Syaoran entendió la gravedad de la situación, y es que Tao había estado hablando tan bajo que solo Syaoran y yo pudimos oír todos sus insultos. Eriol ya había recortado la distancia y estaba a solo unos pasos de Tao, con espada en mano y un signo de magia bajo sus pies –me parece que retirarse es lo más adecuado que le queda, verá tiene desventaja en numero.
-Padre, ¿Qué está sucediendo? –preguntó Takeru entrando al salón desde el pasillo y no desde su habitación.
-Un simple mal entendido –respondió Tao y sin decir más entró a su habitación.
Syaoran guardó su espada y fue hasta ese momento que yo dejé de abrazarlo. Yo tomé a Kee en mis brazos como pude, ella me abrazó y me miró temerosa -
¿Realmente eso fue lo que sucedió? –Kee asintió y se abrazó a mi con más fuerza. Miré a Syaoran y él me indicó que entrara en la habitación con Kee, él y Eriol hablaban con Takeru, supongo que explicándole lo que había sucedido. Tomoyo entró tras de nosotras justo después, bajé a Kee y tomé a Kero con una de mis manos y comencé a acariciarlo levemente.
-¿Estará bien? –me preguntó Kee casi con los ojos llorosos.
-Si, cuando salga el sol se repondrá, solo está durmiendo –le contesté con una sonrisa alentadora.
-Lo siento Kee, debí haberte acompañado –le dijo Tomoyo con ternura, se le notaba que realmente estaba arrepentida.
Kee negó con la cabeza pero antes de que ella pudiera decirle algo, Syaoran y Eriol entraron en la habitación; Syaoran preguntó de inmediato al verme con mi pequeño guardián en las manos -¿Quién tenía las cartas?
-Yue –contesté, todos dejaron salir un suspiro de alivio.
-Es cierto lo que dice entonces, sobre la magia y que Sakura no la ha usado –intervino Eriol justo después.
-Puede ser, pero no es buen momento para discutirlo –le dijo Syaoran, se giró a ver a su sobrina –Kee te quedas con Sakura para que pueda…
-No tío, me quedaré con Tomoyo –lo interrumpió Kee de inmediato y corrió hasta abrazar a Tomoyo –haz escuchado todo lo horrible que dijo sobre Sakura, sería un problema. Estaré bien con Tomoyo.
-¿Horrible? ¿Pero que ha dicho? –preguntó Eriol curioso.
Syaoran me miró a mi y yo desvié la mirada la sentir el rojo en mis mejillas –nada – contestó Syaoran con simpleza –si ese es el caso, Eriol ¿te importaría cuidar de ellas por esta noche? –Eriol negó con la cabeza.
No pude escuchar que más fue lo que Syaoran ordenó para ese momento, porque Kee se acercó hasta donde yo estaba y pidió cuidar a Kero toda la noche. Yo dudé un poco pero la pequeña castaña me ganó al final. Kee se fue contenta con el pequeño guardián en sus brazos, al lado de Tomoyo y Eriol. Lo siguiente que vi fue a Syaoran cerrar la puerta de la habitación y asegurarse de cerrarla con llave, caminó hasta el lado de su cama y quitándose el cinturón, lo colocó con todo y espada en una pequeña mesa de noche. Aun estaba callado y me di cuenta que en ese momento si tenía que hablar, tenía que decir algo o perdería la oportunidad con él. Observé su espalda dudosa por unos segundos, él se desabrochaba la camisa o algo por el estilo, para ser sincera no había prestado mucha atención sobre como dormía él.
-Syaoran… -lo llamé con voz débil y dudosa. Él se giró y me quedó viendo expectante, yo me quedé observándolo a él anonadado por unos segundos, diciéndome interiormente lo tonta que había sido en no fijarme como dormía. Su pecho estaba descubierto y entendí que había tenido muchas horas practicando con esa espada. Al tener tan poca capacidad de habla en ese momento, sonreí y recortando la distancia, tiré mis brazos a su cuello y lo abracé con fuerza –gracias por defenderme.
-Es parte del trabajo de ser tú supuesto esposo –me dijo. Él no corrió sus brazos para devolverme el abrazo, pero no me importó, no me alejó de él que era lo primero que supuse que haría.
-Con un de nada hubiera sido suficiente –le dije con una media sonrisa, me separé un poco para verle el rostro pero aun no quité las manos de su cuello. Me quedé viendo fijamente sus ojos, su rostro, estaba serio pero no tenía esa expresión de enojo que tenía en algunas ocasiones, solo estaba tranquilo. Sentí sus manos tomar mi cintura y una de ellas llegó hasta mi mentón, haciéndome que mi piel se pusiera de gallina y mi respiración se entrecortara. ¿Pero que está haciendo? Saboree su aliento cuando lo tuve lo suficientemente cerca, no tenía ni idea de que le pasaba a Syaoran, pero tampoco iba a negar la oportunidad que deseaba besarlo. Cerré los ojos lentamente, como para estar segura de que él realmente iba a besarme, y recibí sus labios contra los míos, en el beso más hermoso que Syaoran Li me haya dado hasta el momento.
-¿Entonces Tao les estaba ocultando algo? De otra forma porque se enojaría porque Kee se confundiera de habitación –le dijo Syao una vez que Tomoyo hizo una pequeña pausa.
-Si, lo estaba –contestó Tomoyo con simpleza –esa fue una de las razones por las que empezó todo esto.
-Además de las cartas, supongo –dijo Syao, Tomoyo asintió –dime, ¿Tao tiene poderes mágicos?
-Los tiene, pero son muy débiles –contestó Tomoyo –la única razón por la que no pudo contra Kerveros esa noche fue porque Sakura no estaba produciendo magia alguna, y el pobre aun pudo transformarse usando sus reservas. Si usaban magia podían
descubrirla fácilmente y Tao quería las cartas porque la magia que é tiene es muy débil y con el poder de las cartas sería un hombre mas poderoso.
-Entiendo, aunque aun tengo muchas dudas –le dijo Syao un poco preocupado.
-Todo a su tiempo –le dijo Tomoyo con una sonrisa.
