Disclaimer:

Pokémon no me pertenece, sólo me pertenece esta historia, la región, los OC, los fakemon y los diseños de los personajes.


Capítulo 7: El despertar de los pokémon más problemáticos del mundo

En el mes que han pasado como seres humanos Mew y Mewtwo experimentaron cosas nuevas, algunas cosas les parecieron mucho mejor como humanos que de pokémon, las camas, el baño y los alimentos preparados eran de las cosas que más han disfrutado del ser humanos, pero por Arceus, si había algo que definitivamente no les gustaba en esta nueva vida era utilizar los medios de transporte, o al menos el que conocían: el autobús.

El autobús no era de mala calidad, tampoco tenía poco mantenimiento, por lo que en los estándares normales era un autobús decente, pero no era exactamente el óptimo. Carecía totalmente de sillas cómodas, el clima ya había pasado sus años de gloria y ahora al usarse sacaba un olor a húmedo y viejo, pero el verdadero problema era la falta de libertad, Mewtwo y Mew han estado tan acostumbrados a viajar de acuerdo a sus velocidades y permanecer sentados en el autobús les impedía esa libertad de ir por dónde quieran a la vez de la velocidad a la que desean ir.

Ambos pokémon casi instintivamente se fueron a sentar hasta atrás del autobús e inmediatamente Mew se quedó dormida en el hombro de Mewtwo, la hora y media que Mew permaneció así fue muy tranquilo, con uno que otro humano entrando y saliendo, no fue hasta que una anciana se sentó enfrente de ellos que la chica despertó.

—¡Oh niña! ¿Te desperté? —preguntó un tanto preocupada.

—¡No, para nada! —negó—, sólo dejé de tener sueño.

—Eso me pareció, puedo notar que ambos madrugaron.

Fue así como empezó una conversación entre ambas mujeres, Mew le habló sobre cómo es que iban a casarse y la anciana les daba sus felicitaciones y recomendaciones.

—Al norte de las afueras de esta ciudad hay una oficialía del registro civil, vayan allí a registrarse.

—¿Por qué allá y no en la ciudad? —preguntó Mew con curiosidad.

—Es lo mejor para las parejas que se están fugando, especialmente para nobles —esto sacó una reacción en ambos pokémon, se veían sorprendidos de que aquella mujer adivinara lo que se suponía que debían ser—, no me miren así chicos, nadie se casa a estas horas a menos que estén fugándose, y tú jovencito, no hay manera que no seas noble.

Mew soltó una pequeña risa y Mewtwo rodó los ojos.

—Esto es un secreto a voces, como últimamente ha habido muchas fugas de nobles los registros civiles de las ciudades están siendo fuertemente vigilados, aunque como estamos lejos de la capital no es tan fuerte eso —comenzó a explicar—, sin embargo, todavía el gobierno tiene control en ello, en el lugar que les recomiendo los trabajadores son más flexibles, y estoy segura que accederán, ¡son una pareja muy linda!

Ante esto Mew se sonrojó, mientras que Mewtwo se concentró en otro lado de la conversación.

—"Secreto a voces". ¿Entonces no es público este conocimiento?

—No creo que los nobles supieran de esto, si no ustedes ni siquiera hubieran intentado casarse, ¿no es así? —interpretando las miradas incómodas de ambos pokémon nuevos en la región como una confirmación a su teoría siguió—, la verdad es que hasta hace poco creía que era un rumor sin fundamento, si no fuera porque mi comadre y yo vimos cómo la policía se llevó a dos jóvenes fuera de la oficialía no lo habría creído.

—Oh vaya —se limitó a decir Mew, si en verdad hubiesen ido a la oficialía en medio de la ciudad todo se habría complicado— ¿No es eso… exagerado? —preguntó un tanto preocupada por todas esas personas que no se pueden casar por sus seres queridos.

—¡Yo también lo creo!, no entiendo por qué es que prohíben tan fuertemente el matrimonio entre nobles y plebeyos, son épocas modernas, no tiene sentido que exista el sistema de castas actualmente.

Mew se quedó callada por unos instantes.

—El sistema de castas es una manera de estratificación social determinado por tu nacimiento —explicó Mewtwo sabiendo bien por qué Mew se calló.

—¡Estoy de acuerdo con usted señora!

Luego de más plática llegaron al lugar de destino.

—Recuerden, al norte, a las afueras de la ciudad —recordó amablemente la anciana bajando también del autobús.

Mewtwo se sintió aliviado de que por fin se separarían de la señora, le daba ansiedad que entre toda la plática que tenían las mujeres Mew dijera algo de más, además de que prefería el silencio y no tuvo nada de eso la hora y media que Mew y la anciana se pusieron a hablar, sin embargo, no contó con el buen corazón de Mew.

—¿La llevamos a su casa? —preguntó Mew preocupada, eran las 6:40 de la mañana y estaba preocupada que le sucediera algo a la anciana de camino a casa.

—No te preocupes por esta anciana, ustedes deben de llegar rápido a registrarse.

—No hay mucho problema, ¿verdad Mikhail? —preguntó mirando a Mewtwo, el hombre quería responderle que sí, era mejor para todos partir cada quién a su lado en ese momento, así podrían registrarse lo más rápido posible y evitar más situaciones de riesgo, pero al ver el rostro preocupado de Mew dudó.

Los ojos celestes de Mew se veían cristalinos por las pequeñas lágrimas que salían de ellos dando una visión lamentable de la chica, la inocencia marcada en sus facciones, la dulce fragancia a flores que exudaba de su cuerpo, ¡la expectativa! La maldita expectativa de que aceptara su pedido. ¿Cómo decirle no a eso?

¡No! ¡Mewtwo! —se decía mentalmente— ¡Contrólate! ¡Se firme!

—¿Acaso es mucho pedir? —ladeó la cabeza.

Mewtwo se maldecía mentalmente, sabía bien que Mew tenía un buen corazón, con pokémon y humanos ella era muy amable y se preocupaba por ellos, pero no era el momento de ser así. ¿Qué tal si ella se entera y los delata? ¿Qué tal si el gobierno sabía de ellos y mandó a la anciana a engañarlos? ¿Qué tal si…?

Volvió a mirar a Mew, y por algún motivo un sentimiento de calma le inundó.

—Está bien —terminó diciendo.

—¡Dijo que sí! —Mew miró a la señora radiante.

—Ay son tan lindos —dijo la señora conmovida— mejor vamos todos a la oficialía, ahí trabaja mi sobrina, ella me puede llevar a casa luego.

Por el camino ambas mujeres estuvieron platicando mientras que Mewtwo se hallaba en su propio mundo preguntándose por qué había aceptado, luego de unos minutos decidió olvidarse de eso y centrarse en la conversación de ambas mujeres.

—Cuando Andrés Eduardo se peleó con Luis Enrique por el amor de María Teresa fue impresionante —dijo Mew—, aunque muy sobreactuado.

—¿Sobreactuado? ¡Para nada! Esa clase de demostrar la crudeza de sus emociones fue muy buena, y muchacha, Luis Enrique no peleaba por el amor de ella sino por la herencia que ella posee, Andrés Eduardo realmente la amaba.

—¿En serio? Luis Enrique ya es rico, ¿para qué quiere él la herencia? En todo caso ¿No sería Andrés Eduardo el que pelee por la herencia? Él es el pobre…

—Ay niña así son los ricos…

Mewtwo decidió volver a perderse en sus pensamientos, ni en broma escucharía la discusión de ambas mujeres sobre una novela.

Terminaron llegando a las siete y media, entraron al lugar y la anciana fue directamente a hablar con las chicas que estaban trabajando.

—¡Tía! —se acercó una mujer que parecía estar a los inicios de cuarenta años— ¿Qué haces aquí?

—Vengo aquí para que me ayuden a casar a estos dos —respondió— son unas dulzuras que merecen ese favor.

La sobrina los miró a ambos por unos instantes, para después asentir.

—Lo entiendo.

¿Soy yo? ¿O sólo me miró para decir eso?

Mewtwo, eres impresionante, no necesitas decir nada para explicar nuestra coartada, tu cara hace todo el trabajo.

Mewtwo resopló.

—¿Tienen sus papeles? —preguntó ya sentándose en su lugar. Ambos les dieron sus identificaciones y los papeles que habían firmado con Alexander—, ¿Mikhail Nightingale? Nunca oí de usted —preguntó curiosa.

Ahora era momento de trabajar.

—Bueno mi nacimiento no fue dentro de la casa —rodó los ojos—, Marcus no se dignó a ello.

—¿Su padre es Marcus? —preguntó la joven que trabajaba al lado de la sobrina.

—Si a eso le puedes llamar padre, sí —le respondió recordando perfectamente bien que se suponía que no consideraba a Marcus como su padre.

—Debiste haber tenido una vida dura —dijo la anciana detrás de él—, los niños no reconocidos terminan escondidos en casa, con razón nunca oí hablar de ti.

—Y Michelle Rosebelle —dijo la sobrina anotando el nombre en el archivo de datos.

—¿Está bien esto? —preguntó su compañera—, este pueblo está alejado de la capital, pero estamos a horas de Acuasa, ahí se va a hacer el festival, ¿no crees que aprovecharán a revisarnos?

—No creo que lleguen a estas horas —respondió sin darle importancia, verdaderamente no había forma que eso pasara.

Y justo en ese momento, como si fuera una broma del destino, entró por la puerta una chica rubia de ojos verde agua usando una blusa y falda blancas con un gafete dorado en el que se hallaba su nombre.

—¡Buenos días! —exclamó, asustando a todos los presentes—, mi nombre es Cinthya, y vengo a recolectar los registros… ¿Oh? —viendo a las dos personas que parecían estar registrándose dijo—, creí que a esta hora nadie vendría… un momento… ¿te he visto antes? —preguntó al acercarse, mirando a Mewtwo con detenimiento.

—No —respondió inquieto.

—¿Seguro? —preguntó caminando en círculos, tratando de ver si lo reconocía de algún ángulo.

—No.

—Huh…

—¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó la anciana curiosa.

—Hubo un error en el sistema ayer, los datos de esta semana no llegaron a la capital, así que como andábamos de paso, mi compañero y yo decidimos tomar los datos, él fue a la oficialía en el centro y yo aquí —explicó.

Los pokémon se miraron entre ellos, no sabiendo qué pensar en esta situación, la chica era una enviada del gobierno, pero no parecía ser una amenaza por el momento.

—¡Ya me acordé! Eres un Nightingale, ¿no?

Amenaza detectada.

—Y a ti no te he visto entre la nobleza —dijo mirando a Mew.

Oh no.

—¿Y se van a casar? —comenzó a emocionarse.

Oh Arceus.

—¿Tienes alguna empresa o algo? —le preguntó a Mew tomándola de la mano.

—No, sólo soy una pobre huérfana… —respondió sin comprender la emoción de la chica.

—¡¿Pobre?! Esto es tan, tan —Mewtwo comenzó a prepararse para cualquier batalla que se avecinaba— ¡Romántico!

No sólo Mew y Mewtwo se hallaban consternados, sino también las otras tres mujeres presentes en la instalación.

—¿Romántico? —preguntó la mujer que los estaba registrando.

—Un hombre de alta alcurnia deja todo para casarse con una mujer que no tiene nada —comenzó a decir en voz soñadora—, a pesar de que tienen todo en contra de ellos su amor es suficiente para vivir.

Mewtwo simplemente se quedó mudo de la impresión, mientras que Mew se sonrojaba de pena por lo que la chica decía.

—¡Es tan romántico! —luego de su euforia inicial se vio aterrada— ¡Cásense antes de que mi compañero decida venir aquí!

Sin esperar a que ello ocurriera, la mujer los registró lo más rápido que pudo, pidió uno que otro dato, cambió las identificaciones de "soltero" a "casado" y los mandó a que se tomaran la foto.

—¿Tenemos que tomarnos foto? —preguntó Mew confundida.

—Es más como un recuerdo —dijo la chica sosteniendo la cámara, luego de posicionarlos y tomarles la foto se las dio—, con esto ya están casados por el civil —dijo contenta.

—Esto merece un regalo —dijo Cinthya, sacando boletos de su bolso—, espero que piensen ir al festival, estos boletos son para comida, y juegos, también para el show acuático en Acuasa y descuentos en su estadía en una habitación del hotel de la ciudad.

—Wow, gracias —agradeció Mew viendo los boletos, con esto no gastarían tanto dinero, al menos no por este mes.

—Tómenlo como un regalo de bodas —dijo feliz—, espero que sean muy felices.

—Yo también lo espero —asintió la anciana.

—Igual nosotras —dijeron las trabajadoras.

—Chicas —dijo Mew conmovida por la situación, se sentía tan bendecida de estar rodeada de tan buenas personas, mientras tanto Mewtwo se encontraba confundido, no entendía qué fue lo que paso en esos minutos, pero decidió simplemente a aceptar los buenos deseos.

—¿Cinthya? ¿Qué te lleva tanto tiempo? —preguntó una voz masculina en la entrada del lugar.

—¡Es él! ¡Corran! —dijo la chica ansiosa.

Y sin más, la sobrina de la anciana los condujo hacia otra puerta para que salieran sin ser detectados por el otro enviado del gobierno.

Al salir se dirigieron directamente al bosque, luego de caminar por un tiempo y reflexionar en el camino, sintieron que ya habían vivido mucho el día de hoy, pero sólo una consulta al reloj les dijo que el día apenas había empezado.

-oOo-

El despertar de Groudon fue uno extraño, nunca en su vida se había despertado con un fuerte dolor de cabeza y cuerpo, sumado al hecho de que era incapaz de abrir los ojos, para él, que había despertado toda su vida con primero abrir los ojos y luego reaccionar, se le hacía de lo más extraño haber estado consciente primero y ser incapaz de abrir sus ojos. Groudon comenzó a cambiar su posición y luego de unos minutos pudo abrir los ojos y con ello, el dolor se disipó.

Lo primero que sintió al abrir los ojos era curiosidad, recordaba perfectamente que había dormido en lava, sin embargo, la lava a su alrededor estaba hecha piedra, extraño, pero llega a suceder.

Lo segundo que sintió fue confusión, cuando él dormía, dormía parado, así que no comprendía por qué se hallaba acostado, sumado al hecho que lo primero que siempre veía era humanos con la orbe azul, pero no había ni un alma. Levantando la vista vio la orbe a unos metros de él.

—"¿Me despertaron y se fueron?" —se preguntó, no comprendía por qué algún humano haría eso, intentó pararse para acercarse a la orbe para tener alguna pista de lo que le pasó a la persona que se atrevió a despertarlo, pero detuvo todo pensamiento cuando al levantarse vio unas manos que definitivamente no eran suyas, las manos de un tono ligero moreno eran grandes y ásperas, anonado, comenzó a ver su brazo y a mirarse el cuerpo, con sus manos comenzó a tocarse el pecho y la cara y con horror supo que este cuerpo definitivamente no era suyo.

Lo tercero que sintió fue calma, vaya, estaba soñando que se había vuelto humano, no sería la primera vez que soñaba con volverse en otra cosa, pero ¿Por qué estaba desnudo? Recordaba perfectamente que los humanos usaban ropa, ah, pero esto era un sueño, si lo pensaba podía aparecer su ropa después, ¿no?

Con algo de esfuerzo fue capaz de parase en sus nuevas piernas y practicó un poco su caminata yendo a la orbe que definitivamente había rodado cerca de él cuando al encargado de esta misión se le cayó por accidente.

Tomó la orbe con sus manos y la miró con detenimiento, igual como siempre ha estado, fue en ese momento cuando la orbe brilló y comenzó a formarse su ropa en el cuerpo, Groudon ahora se hallaba vestido con unos pantalones de calidad grises, botas debajo de la rodilla color rojo, una chaqueta abierta roja con varas insignias y una que otra gema, con un cinturón que tenía una gema grande color azul, podía sentir que tenía aretes en forma de picos y también que tenía guantes de un rojo un poco más obscuro que el de la chaqueta.

Groudon vio que ya no estaba la orbe en sus manos, pero supuso que la gema azul en su cinturón era la nueva forma de la orbe. No se dignó a pensar mucho de ello, puesto que esto era un sueño y todo era posible.

—Ya que esto era un sueño no estaría mal salir y ver las ciudades humanas —sonrió saliendo de la cueva, sin embargo, no podía dejar de asombrarse por lo real que se sentía el sueño.

—¡¿Qué es eso?! —se escuchó a lo lejos— ¿Es eso lo que llaman árbol?

Groudon se acercó al sonido de la voz y vio a tres chicos, parecían terminando su adolescencia y comenzando la vida adulta, uno de ellos tenía el cabello corto y negro, pantalones y chaqueta plateados, tenía ojos de color rojo y una "M" en su frente, la otra estaba vestida de samurái, tenía el cabello largo color azul celeste, pestañas muy largas que ocultaban sus ojos amarillos, y tenía un signo de "+" en la frente, y por último estaba una persona de sexo dudoso, cabello largo gris terroso con una que otra mecha naranja sujetado en una coleta baja, vestía de pantalón gris terroso y una camiseta que en su mayoría era de ese color con una que otro naranja por ahí, sus ojos eran naranjas y tenía una "U" de forma cuadrada en su frente.

—¡Miren eso de ahí! —dijo el chico de cabello negro apuntando al sol— ¿Qué es?

Los otros dos miraron donde apuntó y luego de unos segundos de andar mirando se agarraron los ojos adoloridos.

—¡Mis ojos! —gritaban los tres.

Groudon, al mirar esa escena, se río a carcajadas.

—¡Qué bobos! —se río fuertemente.

Al reponerse los tres miraron a Groudon enojados.

—¡¿Y tú qué?! —gritó el de cabello gris terroso.

—¿Yo?, yo sólo andaba de paso y los vi —respondió con una sonrisa llena de sorna acercándose a ellos—, eso era el sol, y no lo miren directamente, les dañarán los ojos.

Los chicos lo vieron con recelo.

—Esa actitud —comenzó a decir la persona de cabello azul celeste—, esa voz… ¿Groudon?

—Ése mero.

—¡¿Tú también?! —preguntó el de cabello negro.

—¿Yo también?

—Que también te volviste humano —aclaró la del cabello celeste.

—Ah, ustedes deben de ser los Regis —dijo reconociéndolos—, con razón actuaban así, ustedes eran ciegos. Y sí, la verdad que este es un sueño muy raro.

—… ¿Sueño? —preguntaron los Regis mirándolo.

Los tres se miraron entre ellos incomodos, y luego de cuchichearse entre ellos un: "¿Se lo decimos?" "Díselo tú", es que el chico de cabello negro se acercó a él.

—Este… Groudon —comenzó a decir Registeel—, lamento romper tus expectativas, pero…

—Esto es real —interrumpió Regice—, esto es genuino.

—¿Eh?

Lo cuarto que sintió… no supo qué sintió.

—¿Es una broma?, ¿verdad? —preguntó luego de su inicial sorpresa, su rostro se veía neutral.

—Ya quisiera que lo fuera —rodó los ojos Regirock—, no, pensándolo mejor, creo que estoy bien con que no lo fuera —terminó de decir tomando su barbilla con su mano—, al menos por el momento.

—¡Sí! —asintió Registeel— ¡Por fin podremos saber a qué "saben" las cosas!

—Y me gusta el hecho de poder ver —admitió Regice—, Hoenn es muy… eh… "bonito" creo que es la palabra que busco.

—Ustedes parecen haber aceptado este hecho muy rápido —se limitó a decir Groudon, dejando de pensar mucho en cómo y por qué se volvieron humanos.

—Tuvimos toda la noche para hacer escándalo —dijo Registeel rascándose la cabeza.

—Sí, más bien, si alguien se lo está tomando bien, eres tú —señaló Regirock—, te ves muy bien.

—Sí, ¿verdad? —asintió Groudon, su rostro mostraba una sonrisa en donde las comisuras de sus labios estaban tensas—, estoy bien.

—Oh Arceus, está entrando en pánico —dijo Regirock mirándolo un poco preocupado.

—¿Yo? ¿Pánico? ¡Para nada! —tembló el pelirrojo ensanchando su sonrisa.

—¡Calma Groudon! —se acercó Registeel— ¡¿Cuántos dedos tengo?!

—¡No digas idioteces! —le regañó Regice—, oye ¿Tienes idea de cómo se ve la planta "manzanilla"? Oí que calma los nervios.

—No hay manzanilla en este lado de Hoenn —respondió Groudon temblando con más fuerza, pero sin dejar de sonreír—, de hecho, no sé dónde hay.

—Respira hondo Groudon —ordenó Regice—, quiero que inhales profundamente y exhales lentamente, ¿puedes hacer eso por mí?

Groudon asintió y comenzó a hacer lo dicho, luego de cinco repeticiones se sintió más calmado.

—Gracias —terminó diciendo,

—¡Wow Regice! ¿Cómo supiste como calmarlo? —preguntó Registeel.

—Bueno, los pokémon de mi cueva a veces me cuentan de su vida, en una ocasión un Zubat me habló sobre cómo actuar en tiempos de crisis. Nunca creí que me sería útil.

—¿No pudiste decirnos eso a nosotros la noche pasada? —señaló Regirock recordando lo alterados que estaban hace unas horas.

—… Me bloqueé —admitió Regice luego de un corto silencio, mirando a otro lado.

—Bueno, eso me ayudó bastante —palmeando el hombro de Regice siguió—. Necesitamos saber qué lo causó y cómo revertirlo.

Los Regis asintieron lo dicho.

—Pues bueno, salgamos de aquí.

Era más fácil decirlo que hacerlo.

—¡Todo esto es tu culpa Registeel! —regañó Regirock mientras caminaban por la cueva totalmente perdidos— ¡Si no fuera porque nos obligaste a salir de nuestras cuevas esto no habría pasado!

—¿Y yo cómo iba a saber que esto iba a pasar?

—No tiene caso, mira a Groudon, estaba dormido en su cueva y le pasó esto, nos habría pasado de todas maneras —dijo Regice—, al menos estamos juntos en esto.

—Gracias bombón —le guiñó Registeel y le lanzó un beso en el aire.

En ese instante Regice agarró la mano con la que lanzó el beso y la temperatura bajó varios grados.

—No te atrevas a llamarme "bombón". ¿Entendiste? —le dijo de la manera más amenazante posible.

Registeel asintió muchas veces, y cuando soltó su mano retrocedió tres pasos.

Luego de caminar por un rato hallaron la salida y caminaron por el pueblo llamado Verdegal.

—¿Conoces este lugar? —preguntó Regirock.

—Mira, la mitad de mi vida me la pasé dormido y medía tres metros. ¿De verdad crees que fui a turistear por ahí? —preguntó con un tinte de sarcasmo.

—Uy, perdón por preguntar —rodó los ojos Regirock.

—La única ciudad que puedo decir que sí conozco es Sootopolis, y a duras penas porque la mayoría del tiempo estaba ahí para pelear con Kyogre.

—¿Entonces no conoces nada de Hoenn? —preguntó con decepción Registeel—, qué trágico.

—Así es como son las cosas —se encogió de hombros, luego miró a Regirock y le habló—. Hey, Regirock, esto me ha estado molestando desde hace un rato, y necesito saber. ¿Eres hombre o mujer?

Regirock lo miró, luego se miró y respondió.

—No lo sé.

—¿Cómo que no sabes?

—Nunca he visto un humano en mi vida, no tengo idea si soy hombre o mujer. En todo caso… ¿No lo sabrías tú?

—Mira, sé que yo soy hombre y deduzco que Registeel es hombre y que Regice es mujer, pero tengo una que otra duda con ellos, ya sabes, como medía tres metros nunca he tenido una vista a detalle, así que puede que me esté equivocando.

—Eso significa que no tenemos idea, ¿eh? —murmuró Regirock.

Hubo un corto silencio en el que los cuatro pensaron cómo proceder.

—¿Y si preguntamos? —sugirió Groudon.

—¡¿Estás loco?! —gritó Regice— ¡Te van a ver raro!

—Sólo es preguntar.

—Debe haber un lugar donde podamos obtener la información sin preguntar a nadie —habló Regice.

—Yo escuché de un lugar —tomó la palabra Registeel—, se llama "biblioteca", ahí podemos obtener la información.

Mientras caminaban sus pies los habían dirigido a la ciudad Mauville, los cuatro preguntaron por indicaciones hacia la biblioteca, para su pesar, eso estaba hasta la ciudad Férrica, por lo que deberían de volver por el camino.

—Ay Arceus —se quejó Groudon— ¿Quién fue el que dijo que viniéramos por aquí?

—Pues nosotros te andábamos siguiendo.

—¿De qué hablan? Yo los seguía a ustedes.

Luego de andar una hora perdidos de nuevo en la cueva fue que lograron salir, y dirigirse a la ciudad.

—¡Por fin! —exclamaron todos.

—¿Cómo es que nos perdemos en las cuevas si hemos vivido en ellas toda nuestra vida? —preguntó frustrado Regirock.

—Supongo que nosotros nos hemos guiado tanto por los instintos que ahora con los ojos nuestro sentido de orientación está perdido —teorizó Regice, luego de pensar un poco la situación.

—A la próxima cierran sus ojos —soltó con saña Groudon cansado y frustrado por la larga caminata.

Dirigiendo su vista hacia un gran edificio de aire antiguo habló:

—¿Creen que esa sea la biblioteca?

Antes de que los tres Regis dijeran algo, un hombre de cabello plateado, trajeado y de apariencia de a mitad de sus treinta respondió.

—Esta es la corporación Devon —respondió sonriente.

—¿Oh? —Groudon alzó una ceja, inspeccionando al hombre que se le apareció.

—¿Sabe usted dónde está la biblioteca? —preguntó Regice, sintió un extraño aire en Groudon de repente y no quería meterse en problemas.

—¡Por supuesto!, es el edificio blanco de allá —dijo señalando el lugar.

—Gracias —cuando los cuatros se iban a retirar volvió a hablar.

—¡Un momento! —los pokémon se voltearon a verlo— te me haces familiar —dijo mirando a Groudon—, sé que no te he visto, pero algo en ti se me hace familiar.

Groudon se encogió de hombros.

—No lo sé hombre, quizá viste a alguien parecido a mí.

—Definitivamente no he visto a nadie como tú —luego de verlo por unos instantes más suspiró—, no se me viene nada a la mente, en todo caso, mi nombre es Steven Stone —le extendió la mano.

Groudon dudó, pero al final le dio una mano también.

—Gr-Gerardo —respondió en el último segundo, estaba a punto de decir su nombre real, gracias a Arceus se le apareció ese nombre en la cabeza. Aunque era raro, se sentía un poco nostálgico.

—Si necesitan algo pueden venir a mi —y dicho esto los pokémon se dirigieron directamente a la biblioteca.

—¿Lo conoces? —preguntó Registeel cuando se alejaron lo suficiente de ese hombre.

—Ese tipo estaba en mi más reciente pelea contra Kyogre —respondió Groudon— estaba ayudando junto con dos niños a evacuar el lugar, si él está aquí significa que no ha pasado mucho de ese evento.

—Sólo han sido como diez años —le dijo Regice.

—¿Y tú cómo sabes cuánto tiempo ha pasado? —preguntó Groudon.

—Hice mi propio calendario en mi cueva, cuando pasaban veinticuatro horas ponía un hielito en la fecha.

Groudon asintió y los cuatro se dirigieron a la biblioteca. Por fuera era un edificio que no desentonaba con la arquitectura de la ciudad, era alto y de color blanco, no se veía particularmente grande.

—Okey, este es el plan —comenzó a decir Groudon—, entramos y preguntamos sobre cómo obtener información de las diferencias de hombres y mujeres, nos informamos y luego de esto podemos ir a buscar la razón de por la que nos metimos en este embrollo.

Los Regis asintieron con el plan y se metieron a la biblioteca.

El lugar era enorme, bastante diferente a como lucía por fuera, había libros acomodados en las paredes y hasta en escalones, a diferencia de su arquitectura exterior que daba aire antiguo el interior era increíblemente moderno, de color blanco con piso de mármol y en medio había un espacio en donde una mujer morena se hallaba trabajando en su computadora.

Suponiendo que con ella se debe de hablar, los cuatro se dirigieron hacia ella.

—¿Sabes dónde hay información sobre las diferencias de los hombres y las mujeres? —preguntó Groudon sin ninguna clase de educación, haciendo que la señora levantara una ceja.

—¿Se refiere a un libro de biología?

—Eh… sí.

—Ala este, pasillo tres es el área de biología, busque el tomo "Los seres humanos" —dijo en tono aburrido.

—Este… ¿dónde…?

—El este es a su izquierda —señaló donde se hallaba el lugar.

Con esto los cuatro prácticamente huyeron de la señora que parecía que si no se retiraban ella los atacaría.

—Qué mujer más hostil —refunfuñó Groudon.

—Bueno, quizá no hubiese sido tan hostil si alguien hubiese dicho "hola" o algo antes de preguntar —le dijo Regirock mirándolo con obviedad.

—¿Qué tiene de malo ir al grano?

—Cortesía Groudon —explicó Regice—, necesitas tratar a las personas con cortesía.

—Dejemos eso de lado, lo más importante es encontrar el libro, les dejo el trabajo.

—¿Qué? ¿Por qué? —preguntaron los Regis.

—Obviamente porque no sé leer.

Hubo un corto silencio.

—Nosotros tampoco… —recordó Registeel.

—Estamos fritos, ¿eh?

—Un momento —interrumpió Regice—, sabemos leer braille.

—¿Crees que tengan libros brailles aquí? —preguntó con desconfianza Regirock.

—Vale la pena intentarlo —asintió Groudon mirando los libros—, el braille… ¿son puntitos?

—Sí.

—Ya los hallé.

Una fila entera tenía libros que en vez de letras eran puntos, entre los tres tocaron cada uno de los libros para saber cuál era el que necesitaban.

—¡Es este! —dijo Registeel sosteniendo un libro, los cuatro se sentaron a su alrededor y Registeel comenzó a leer el índice—. Capítulo 5: El hombre y la mujer, página 150.

Al llegar a la página Registeel comenzó a recitar la introducción, sobre cómo es que a pesar de ser la misma especie había diferencias fundamentales entre ellos, diferentes formas en sus huesos, las diferencias se capacidades cerebrales, pero lo que marca la más obvia diferencia de ellos eran los órganos sexuales.

—¡Oh! Una imagen —dijo Registeel al pasar la página ahí se veía el dibujo de un hombre y una mujer desnudos con sus partes reproductivas señaladas, luego de pasar sus dedos por los puntos encima de cada dibujo es que habló—, la mujer es esta y el hombre este —terminó señalando correctamente cada uno.

—Entonces lo único que debemos ver es qué tenemos ahí abajo —dijo Regirock—, busquemos un lugar apartado para eso.

—Ya puedes dejar el libro —mencionó Regice.

—¡Espera! Esta interesante esto de la reproducción —dijo leyendo—, al parecer ambos se unen para procrear juntos.

—Pues sí… ¿No? —preguntó un poco confundido Regice—, siempre ha sido así…

—Pero no es como los pokémon que sólo con beso sale huevo, ellos tienen un proceso muy distinto usando esas partes.

—Huh, así que para eso sirven —dijo un poco intrigado Groudon—, yo creí que sólo era para ir al baño.

—Igual no nos va a servir de nada saber eso, deja el libro Registeel —comenzó a ordenar Regice.

—Pero ¿No tienes curiosidad?

—No, deja el libro.

—Cálmense ustedes dos —ordenó Regirock—, le señora nos está viendo feo.

Los Regis restantes y Groudon se inclinaron para ver a la señora que varios metros lejos de ellos les dedicaba una mirada asesina.

—Sólo deja que lea el capítulo, ¿cuántas oportunidades tienes para leer esto?

—Vaya, ser mujer no suena muy bien —dijo Registeel quien ignoró a los chicos y siguió leyendo—, cada mes tienen un proceso llamado "menstruación" y por lo que leo, esto no es lindo —luego de pasar con sus dedos rápidamente por tres páginas más cerró el libro—. ¿Creen que si alguno de nosotros es mujer lo tenga?

—No lo sé, ¿quizá? —se encogió de hombros Regice—, mira, revisemos qué somos, y si hay una mujer le dices a ella qué es eso.

Asintiendo Registeel puso el libro en su lugar y los cuatro salieron de la biblioteca, cuando hallaron un lugar tranquilo en el bosque se separaron y se revisaron. Ahí fue que Groudon rectificó que, en efecto, era hombre, Regirock supo que también lo era, pero los que parecían ser hombre y mujer resultaron estar a la inversa.

—¡Nooo! —se quejó Registeel— ¡No quiero tener eso!

—No sé qué sea, pero gracias a Arceus no lo tendré —suspiró aliviado Regice.

En medio de las quejas y burlas entre los Regis fue que Groudon sintió una clase de llamado, y al parecer no fue el único, pues los Regis también miraron a la dirección que Groudon observaba.

—Está muy lejos… —murmuró el pelirrojo.

—¿Qué cosa? —preguntaron.

—El lugar donde siento el llamado, caminando, está como a seis meses —luego de pensar un poco sonrió—, puedo hacernos llegar en una semana.

—¡¿En serio?!

—Si muevo la tierra a máxima velocidad sería capaz de hacerlo, pero necesitaríamos raciones para la semana —sonrió para sí mismo y miró a los Regis—. ¿Quieren venir?

—Mi curiosidad no me permitirá no ir —admitió Registeel.

—Estoy de acuerdo —asintieron los Regis restantes.

—¡Pues bien! Será mejor prepararnos.

Y con ello, los cuatro fueron a recolectar comida para ir al lugar que les llamaba.

-oOo-

El despertar de Kyogre fue terrible.

A diferencia de Groudon, quien tuvo el tiempo para asimilar su situación, estirarse, caminar, mirar a su alrededor y decidir que estaba soñando con ser humano, Kyogre tuvo que contener su respiración, manotear, forcejear su cuerpo para salir del agua.

Y estando en tierra Kyogre comenzó a hiperventilar, al mismo tiempo que escupía el agua restante de sus pulmones, otras respiraciones similares a ella le hicieron ver que no era el único pokémon con tal problema.

Luego de recuperar el aliento miró con horror sus palmas, las aletas que con tanto orgullo ondeaba fueron remplazadas por níveas manos femeninas, miró su largo cabello del color que alguna vez fue su piel, y observó con horror su cuerpo desnudo femenino. En medio de su sorpresa miró en frente y vio a dos mujeres desnudas igual que ella, ambas con cabello azul, la mayor con un cabello más claro que la menor sus ojos tenían una clase de heterocromía, en donde la parte de arriba de sus ojos eran azulados mientras que la parte de abajo eran amarillos, a diferencia de su color de pelo sus pestañas largas eran amarillas, por otra parte la menor tenía sus pestañas de un color un poco más obscuro que su cabello y una heterocromía similar a la mayor de gris y azul.

—¿Manaphy? ¿Phione? —preguntó con horror.

—¿Mi rey? —preguntó Manaphy bastantes sorprendida.

—¿Qué pasó? —preguntó confundida— ¿Por qué somos humanas?

—No lo sé —respondió Phione—, casi me muero ahogada, no estoy en calidad para pensar.

—¡Phione! —regañó Manaphy—, no seas maleducada con el rey.

—¿"El rey"? —alzó la ceja—, yo no veo ningún "él" aquí, me siento engañada.

—¡Oye! ¿Cuál es tu problema?

—Siempre creí que eras macho Kyogre, enterarme que en vez del "Rey azul del desastre" era "Reina azul del desastre" me afecta el autoestima. Dame un reembolso.

—¡¿Reembolso?! ¡Yo no te pago! —Kyogre se hallaba fúrica— ¡No tienes derecho de quejarte! ¡Tu madre se le conoce como "El príncipe del mar"!

—Pero ella siempre ha sido capaz de poner huevos, así que obviamente es hembra —se encogió de hombros—, en cambio usted jamás dio señales de ser hembra.

Kyogre respiró hondo, de nada le serviría hacer una rabieta y entretener a Phione, desde hace varios siglos ha estado de un humor especial. Realmente extrañaba a la tierna y dulce Phione que se lanzaba a los brazos de su madre diciendo con dulzura "mamá", la que sonreía con inocencia a las peleas que veía entre los pokémon acuáticos, la que hacía una que otra travesura para divertirse, la que lloraba para captar la atención de su madre alejándola de cualquier macho que intentara acercarse a ella, la que a espaldas de su madre se reunía con cualquier pretendiente de su madre y con una brillante sonrisa les decía en su cara que se murieran…

—"Ah, no, desde su eclosión fue un demonio" —razonó Kyogre, recordando varios eventos de su vida cuando se despertaba de vez en cuando. Phione siempre ha sido un tanto posesiva y sobreprotectora con Manaphy, cosa rara ya que eso es lo que normalmente hace una madre por su hija, no al revés.

—No entiendo Manaphy, eres un amor, ¿cómo diste a luz semejante desastre?

—¡¿Qué dijiste?!

—Vamos, vamos, hay que calmarnos —trató de tranquilizar a ambas—, estamos muy exaltadas por la situación y está sacando lo peor de nosotras.

—Sumado a que soy su rey, gracias a mi existe el mar en el que nadas, deberías de mostrarme respeto Phione —soltó Kyogre rodando los ojos.

—Muchas gracias por su generosidad Su Alteza, estoy tan feliz de tener una reina como usted, tan benevolente y generosa que perdonará la ignorancia y falta de respeto de su joven súbdito.

—¿Estás siendo sarcástica?

—Para nada —hizo una mirada inocente.

—Vamos Phione —dijo Manaphy acercándose a ella—, Kyogre ha hecho bastante por nosotras, como somos unas pokémon agradecidas hay que demostrar nuestra gratitud al servirle bien y mostrarle el respeto que se merece.

—¡Sí mamá! —luego mirando a Kyogre hizo una sonrisa más natural— ¿Necesita algo su majestad?

Kyogre no podía evitar notar el cambio radical que tenía Phione ante algo que su madre le pedía en contra de lo que ella le pedía.

Suspiró.

—Lo dejaré pasar, pero quiero que me traigas la orbe roja que está bajo el agua —señaló la orbe roja que seguía en el lugar donde previamente descansaba.

—A la orden —saltó al agua, pero luego de unos segundos salió del agua— ¡No respiro!

—Ay Phione —se acercó Manaphy preocupada pues Phione tosía sin control, cuando ya se calmó Manaphy decidió tomar la orden por ella—, deja que lo haga yo, he visto a humanos nadar —en eso tomo una bocanada de aire y se metió al agua, luego de llegar a la orbe salió—. ¡Uf!, no tan fácil nadar sin aletas —quejó dándole la orbe a Kyogre.

—Gracias —tomó la orbe y la inspeccionó por un tiempo—, se ve igual que siempre.

—¿Y ahora qué? —preguntó respirando agitadamente, todavía afectada por tratar de respirar en el agua—, no podemos estar todo el tiempo en la cueva.

—Pero tampoco podemos salir —replicó Manaphy—, estamos desnudas, no es propio salir así.

—Los humanos usan ropa —murmuró para sí Kyogre—, será un problema salir así.

Y como si esperara que mencionaran ese hecho, la orbe brilló y la ropa se comenzó a formar en ellas, Manaphy terminó vestida con una elegante blusa color azul claro de manga larga sin hombreras con una gema ovalada roja la cual tenía debajo otra gema de color amarillo, tenía una tela fina amarrada en su cintura de color azul rey, unos leggins y zapatillas del mismo color, su cabello tenía dos coletas muy bajas en donde uno hubiese pensado que estaba suelto si no veían por sus pantorrillas en donde dos orbes azules sujetaban su largo cabello. Phione se veía similar pero un poco más simple, no tenía hombreras como su madre, tampoco la gema amarilla debajo de la roja, su cabello estaba arreglado de tal forma en que se veía que tenía un peinado en cebolla, pero de en medio salía una coleta, había dos pines en aguja con una gema azul fuerte en cada una de ellas en su cebolla.

Las dos se veían elegantes, pero Kyogre se veía regia.

Su cabello quedó suelto, pero tenía dos pines de perlas de forma similar a los dos óvalos que se hallaban en su cabeza cuando era pokémon, tenía una chaqueta muy similar a la que usaban los reyes, a excepción que estaba corto, pues a partir de debajo de sus pechos ya no había tela en la parte de enfrente, de color azul rey con líneas de color rojo, en su chaqueta habían varios pines y sobre todo un pin con una gema roja grande la cual sospechó Kyogre que era la orbe que desapareció de sus manos, tenía corsé azul marino con líneas blancas, y un pantalón elegante blanco con zapatos del mismo color.

—Me gusta —dijo mirándose el atuendo.

—No está mal —se encogió de hombros Phione—, bueno, ya que tenemos ropa… ¿Podemos salir de aquí?

—Sólo podemos salir de aquí nadando —recordó Manaphy.

Se hizo un silencio.

—Si quieren les puedo enseñar —mencionó incómoda Manaphy—, como ya dije, he visto a muchos humanos hacerlo… tengo una idea de cómo funciona.

—Ni siquiera podemos caminar bien, ¿y ya quieres enseñarnos a nadar? —preguntó Kyogre quien todo el tiempo ha estado sentada.

—¿No puedes caminar? —dijo Phione parándose y acercándose a Kyogre, en ello sintió perder el equilibrio y se quedó quieta—, parece que yo tampoco.

—No es tan difícil —habló Manaphy parándose y dando tres pasos hacia ellas—, mi rey, párese —Kyogre intentó pararse, pero a medio camino perdió el equilibrio y cayó.

A diferencia de Manaphy, quien tenía una especie de pies en su forma pokémon, Phione y Kyogre no tenían nada similar, y a diferencia de Phione quien en su forma pokémon se mantenía vertical todo el tiempo, Kyogre siempre estuvo horizontal, por lo que su capacidad de mantener el equilibrio en su nueva forma era nula.

—Supongo que debemos empezar desde el principio, eh…

—¡Malditos humanos! ¡Juro que pagaran por esto! —comenzó a maldecir— ¡Cuando los vuelva a ver haré que los mares crujan! ¡Que la marea se lleve sus hogares! ¡Haré que le teman al agua el resto de sus vidas!

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Mew sintió un escalofrío.

—¿Estás bien? —preguntó Mewtwo al verla retorcerse.

—Sí —dijo acomodando sus cosas en la tienda de campaña— sólo tuve un mal presentimiento —suspiró.

Ambos se hallaban cansados, habían explorado el bosque por todo el día y no hallaron ni un alma, aunque claro Mew tuvo que detenerse varias veces a descansar por su situación, pero eso no quitaba el hecho de que por más que buscaban no hallaban al menos un pokémon.

Al ver al sol ponerse decidieron que era momento de comenzar con los preparativos para pasar la noche antes de que se vaya la luz.

—Espero que sea sólo mi imaginación —comenzó a desenrollar su bolsa para dormir de color rosa claro, Mewtwo se encontraba haciendo lo mismo que ella, pero con su bolsa para dormir de color morado.

—Yo también lo espero, suficientes problemas tenemos ahora para agregar otros, por cierto…

—¿Sí?

—¿Por qué compramos bolsas de dormir de colores y no el estándar que era negro? —dijo mirando sus bolsas de dormir.

—¿Qué tiene de malo? —preguntó Mew sin entender—, estaban al mismo precio que las demás.

—Sí, pero…

—¡¿Acaso querías la negra?! —preguntó horrorizada— ¡Lo siento mucho! ¡No pedí tu opinión! —lagrimeó.

—No, no, me gusta el morado —consoló Mewtwo, un tanto alterado por la reacción de la chica—, es sólo que… seleccionar bolsas de dormir de un color específico marca una preferencia, al final de todo, nada de esto nos pertenece…

—Oh vamos, no tiene nada de malo, además… ¡Se ve muy bonita mi bolsa!

—Mew, ése es el problema —intentó razonar—, te vas a apegar a las cosas de los humanos y cuando dejes de serlo te vas a poner triste por las cosas que perdiste.

—¿Y quién dice que no me voy a llevar mis cosas a mi casita? —respondió en un puchero, agarrando instrumentos para cocinar y pasándole a Mewtwo los encendedores.

—Bueno, supongo que eso es una opción —suspiró, pequeñas cosas como esta harían que ella se hallara en un conflicto con su vida de humana y su vida de pokémon, pero parece ser que ella se negaba a aceptar esa realidad.

—"Al final será ella quien sufrirá en el futuro" —pensó— "Aunque por cómo es ella, lo superará muy rápido".

Y con ese pensamiento dejó de preocuparse por ella.

La noche cayó y ambos se encontraban comiendo alrededor de la fogata.

—Ni un sólo pokémon —murmuró Mew— se esconden muy bien…

—Supongo que debemos tener una clase de cebo, quizá haya algún despistado que se acerque.

—¡Buena idea! —asintió Mew—, podemos dejar un poco de esta sopa de bayas y quizá en la mañana veamos a algún pokémon acercarse a él.

—¿Crees que se arriesgarán por una sopa fría?

—Sólo hay bayas por aquí y ningún pokémon cocina por lo que algo nuevo como esto les llamará la atención.

—Pero… es sopa de bayas, como dijiste ya hay muchas bayas aquí…

—¡Pero le puse papa!

—Con razón sabía distinto…

—¿Sabe mal?

—No, está estupendo, la papa le dio un mejor sazón —admitió con una pequeña sonrisa, la verdad, la sopa había quedado de maravilla, las bayas que Mew usó no eran dulces, por lo que combinaba perfectamente con la papa hecha puré que agregó a la sopa— ¡Pero esa no es la cuestión!, no creo que funcione…

—Lo estás diciendo porque quieres comerte toda lo sopa, ¿no? —lo miró con recelo.

Mewtwo iba a responderle, pero decidió que no valía la pena.

—¿Sabes qué? Intentémoslo —cedió.

—¡Sí!

Mew agarró un la olla y puso en un tóper gran parte de ella, para dejar en la olla una porción para dos personas.

—Esto será para mañana —dijo poniendo el tóper en su bolsa—, debo de aprender a cocinar para dos.

—Simplemente sería usar menos ingredientes, mañana te ayudo —y acabando su porción ambos lavaron sus platos usando un jabón amigable con las especies acuáticas en el río cerca de su campamento, luego volvieron y se dispusieron a dormir.

Ambos se quitaron las partes más complicadas de sus atuendos, en el caso de Mewtwo las chaquetas, el chaleco y el cinturón, y en el caso de Mew, el medallón y su corsé. Ambos habían acordado que las pijamas las usarían cuando durmieran en interiores, y que si dormían en el exterior dormirían con sus ropas usuales con el fin de salir más rápido en caso de emergencia.

—Quiero bañarme —murmuró Mew en su bolsa para dormir.

—Mañana cuando lleguemos a Acuasa.

Mew asintió y bostezó.

—Buenas noches… —dijo mirándolo con ojos cansados.

—Buenas noches —le deseó también, viendo como ella le dio una pequeña sonrisa antes de quedarse dormida a su lado.

Luego de media hora intentando dormir, Mewtwo se resignó a sentarse y mirar a Mew.

Ella se hallaba totalmente noqueada, durmiendo plácidamente a pesar de la dureza del suelo y lo restrictivo de la bolsa para dormir, su cara estaba siendo iluminada por la luz de luna que entraba por la tela mosquitera de la tienda de campaña, sus dulces e inocentes rasgos se mostraban angelicales con la luz que caía en ella.

Mewtwo sólo podía admirar la belleza que era Mew y al mismo tiempo un negro sentimiento de envidia comenzó a inundar su corazón.

¿Cómo podía adaptarse así? ¿Cómo es que podía aceptar las inconveniencias del día sin mucho problema? Ella todavía tenía leves cólicos y aún así quiso ayudar a Mewtwo a encontrar a algún pokémon, aunque este le dijo que estaba bien que ella descansara todo el día.

¿Y dejarte todo el trabajo a ti? ¡Para nada! le dijo en un puchero Además, moverme de vez en cuando no me va a matar, sólo debo ser cuidadosa, es todo.

Todavía era incapaz de olvidar esa sonrisa, una sonrisa mesclada con confianza y resolución, él sabía que por la tarde el dolor aumentó, y aunque ella tomó las pastillas no se aplacó del todo, y aun así decidió ayudarlo.

Quizá fue por puro egoísmo, quizá ella no quería sentirse sola así que se forzó a estar con él…

No —Mewtwo negó con la cabeza—, sus ojos eran genuinos.

Ella realmente quería buscar pokémon, Mewtwo decidió evitar pensar por motivos y agradecer el gesto, aunque al final no hallaron nada le reconfortaba saber que Mew estaba ahí para ayudar.

Mewtwo suspiró, le era contra productivo pensar ahora mismo.

Quizá era por el cansancio mental, o simplemente el trabajo del día ya comenzó a hacerle efecto, en todo caso Mewtwo sintió sus parpados cerrarse por lo que volvió a acostarse y esta vez sí quedó dormido.

-oOo-

—Ya sabe usted, Beautybelle —dijo un hombre bajo de cabello canoso, sentado detrás de su escritorio—, que quiero que el festival aquí en Acuasa sea sorprendente.

La elegante oficina no tenía ni un foco prendido, sólo estaba siendo iluminada por la luz de la luna que entraba en el gran ventanal detrás del señor.

—Esta es una gran oportunidad para ser reconocidos por la ciudades centrales y así obtendremos más apoyo del gobierno. Ya tengo todos los preparativos, sin embargo, la seguridad será muy laxa por la cantidad de personas que llegarán —suspiró—, los jefes me han dado órdenes de atrapar cualquier persona con pokémon, pero me será imposible por el tráfico de personas.

—¿Y eso qué tiene que ver conmigo? —se oyó la pregunta de una voz femenina, las sombras cubrían su rostro, pero se podía notar la elegante figura de una mujer bien proporcionada vestida de tonos azul claro, con una blusa de manga larga similares a aletas de un pez beta y un pantalón de campana que también terminaba con un diseño similar a sus mangas, su largo cabello negro se mostraba con orgullo hasta su cintura, y sus aretes y collares tenían varias joyas azules.

—Su tienda tiene detectores de pokémon, ¿no?, si puede atraer la mayor cantidad de huéspedes a su negocio, nos será fácil detectar a las personas.

—Uno pensaría que pondrían esos detectores en la entrada de la ciudad —soltó una risa—, pero supongo que la falta de respaldo del gobierno federal ha hecho imposible colocarlos… está bien —se levantó—, le aseguro gobernador, que cualquier simpatizante que entre a mi tienda será inmediatamente capturado.

Y dicho esto salió del lugar.


Uy, por fin.

Lamento la tardanza, hubo trabajos y exámenes de por medio :'v Ya estamos en la recta final aquí, si todo sale bien, a mediados de diciembre ya estoy en vacas y podré escribir con más gusto.

El próximo capitulo intentaré hacerlo más romántico (Dios sabe que intento escribir romance y no me sale :''v), intentaré incluir todo lo de Acuasa ahí (festival y gimnasio), espero lograrlo.

Quro.z: ¡Muchísimas gracias por leer! Qué bueno que te esté gustando, haré mi mejor esfuerzo para seguir así y mejorar mi narración :3

En fin chicos, nos vemos, quizá en un mes, haré lo posible para que sea menos, pero estoy segura que al mes sale el siguiente capi :'v

¡Bye~nii!