Love´s Heronstairs: Gracias! Me gusta este Draco, creo que al no tener esa exaltación de los leones, es un poco más realista y tiene más miedo. No todo el mundo saltaría a ese pozo así sin más!

Anna Pautt: Creo que Draco era un malcriado, narcisista, clasista… sí, pero ¿A quién no le cambiarían las circunstancias? Siempre he pensado que no era malo, solo que había nacido en el lado incorrecto y es muy difícil salir de ahí, sobre todo cuando se tiene miedo. Creo que la madurez es eso, cambiar. No creo que Hermione pudiera fijarse en el Malfoy que él era, por eso tiene que ser así, sin esas peleas de las que hablas. Opino como tú. Gracias!

Gracias a quienes están siguiendo la historia.

Saludos

AJ

Disclamer: Todo el mundo de HP pertenece a JK R. Yo solo lo tomo prestado para jugar.

VII

La copa de Helga Hufflepuff

—Esto no saldrá bien dos veces seguidas ni de coña —dijo Malfoy viendo a los dos pequeños elfos que contemplaban a Harry con seriedad. —¿Es que solamente yo veo esto? —miró a Weasley y Granger como si estuvieran locos.

—¿Por qué no? —Preguntó Ron —Ya lo hemos hecho antes —dijo con un encogimiento de hombros.

Draco cerró los ojos y se frotó las sienes pensando que realmente aquellos tres seguían vivos de milagro. Siempre había pensado que todo aquello del valor Gryffindor era una especie de fanatismo estúpido, pero ahora que estaba pasando tanto tiempo en la guarida de los leones había descubierto que en realidad era enajenación mental pura y dura. Obviamente no se trataba de estupidez porque Granger, muy a su pesar, era el epítome de la inteligencia, pero estaba claro que aquellos tres se lanzaban con más suerte que sentido común a todo.

—Porque es una idea estúpida Weasley, por eso —espetó sin poder contener un leve tono de burla.

—No es un mal plan —respondió Potter con el ceño fruncido —No es el mejor —puntualizó —pero es el único que tenemos.

Draco le dio diez puntos por haber reconocido, a su manera, que estaban jodidos.

Llevaban una hora en la cocina de Grinmauld Place ultimando los detalles de aquel plan suicida y durante todo ese tiempo Draco había estado callando, escuchándoles hablar y organizar cómo iban a acceder a la cámara de los Lestrange en Gringotts donde, al parecer, se encontraba otro de esos horrocruxes que tenían que encontrar.

Durante todos y cada uno de aquellos sesenta minutos, el chico había hecho una lista mental sobre los motivos que le habían llevado a terminar con aquellos pirados. Realmente algo debía estar mal en él porque se encontraba allí, formando parte de ello. Si un año atrás alguien le hubiera dicho que terminaría siendo parte de la Orden del Fénix le habría cosido a maleficios y, sin embargo, ahí estaba, con los que habían sido sus enemigos desde primer año. Desde luego que el destino tenía un humor de mierda.

—Vale —Draco se pasó la mano por la frente paseándose entre ellos y gesticuló con las manos mientras hablaba —a ver si lo he entendido, estos dos —dijo señalando a los elfos — van a traeros un poquito de eau de Bella para que tú —se giró a Granger — te conviertas en ella.

—Exacto —Corroboró Hermione.

— ¿Y los demás? — Preguntó dirigiéndose a ella directamente.

—¿Por qué será que me recuerda a Crabbe y Goyle? —Murmuró Ron por lo bajo

Draco le ignoró porque lo último que quería en ese momento era una pelea, Merlín sabría por qué.

La castaña se estiró sentándose bien recta en la silla en la que estaba, en un gesto que a Draco le transportó a sus años en Hogwarts cuando se preparaba para lanzarse a recitar la lección en una de las clases de Historia de Binns.

—Dobby traerá más poción y algo de cabello y ropas de otro mortífago, Rookwood seguramente. Aunque realmente no tenemos exigencia en eso —apuntó con una mueca —tú la tomarás —continuó señalándole.

—Claro —dijo Malfoy con ironía —no me lo perdería por nada del mundo. ¿Y estos dos?

—Yo iré bajo la capa de invisibilidad—acotó Harry

—¿Y tú? —preguntó a Weasley.

El pelirrojo masculló algo ininteligible con un gesto de disgusto en sus labios.

—Esa es la única parte del plan con la que no estoy de acuerdo —dijo mirando a Hermione con rencor.

—Ronald ya te he dicho que es la mejor forma — dijo la chica —Gripook es la mejor opción. Así cabrás bajo la capa con Harry. Con tu tamaño actual no es posible, ya no tenemos doce años —dijo constatando un hecho —Además si pasara algo no sería extraño ver al duende allí.

Draco soltó una risita mordaz

—Coincido con Granger, es parte del plan es grandiosa.

—¡Cierra el pico, Malfoy! —Espetó el pelirrojo

—De acuerdo, lo que tú digas duende.

Ron echó mano de su varita y Malfoy soltó una risita sibilina.

—Deberías aprender a controlar ese genio, comadreja, te va a meter en problemas algún día.

Con un gruñido, ante la presión de la mano de Harry en su hombro, Ron se relajó un poco.

—Hermione y tú entrareis en Gringotts bajo la apariencia de Lestrange y Rockwood —dijo Harry — Ron y yo iremos bajo la capa y accederemos juntos a las cámaras.

—La cámara de mi tía Bella es de alta seguridad. Se encuentra en las mismas entrañas del banco, están tan protegidas que no podremos descender hasta ellas con una poción multijugos y una capa de invisibilidad.

—Nos enfrentaremos a esto cuando estemos allí —Harry miró a sus amigos quienes asintieron apoyándole.

—Si conseguimos salir vivos de Gringotts me como la varita—espetó Draco a Harry con un tono que denotaba que no creía en ese plan ni por un instante.

—Realmente Malfoy —contestó Hermione — tendrías que tener un poco más de fe.

—Sería un Gryffindor, Granger —se encogió de hombros —Bien ¿Y cuándo vamos a llevar a cabo esta misión suicida?

—Esta tarde —respondió Harry

—Claro —Draco se pasó la mano por el cabello —¿Por qué esperar?

—No me siento cómoda —Hermione miró hacia abajo y sintió un escalofrío.

—Salazar bendito — masculló Draco mirándola de arriba abajo —yo tampoco.

Tragó saliva y apartó la vista de Granger/Bellatrix porque era como estar delante de aquella desequilibrada que le había enseñado el arte de la Oclumancia y el dolor de los cruciatus aderezados con risitas mordaces y felicidad demente.

—No estoy segura de poder hacerlo —Hermione inspiró hondo un par de veces —¿Malfoy?

Él volvió a mirarla y sintió un vuelco en el corazón. Era el rostro de su tía, los ojos de su tía, pero aquella expresión inocente y preocupada…. podía ver a Granger allí, bajo la piel de Lestrange.

Respiró profundamente, confuso, era inconcebible que aquella chica pudiera hacerle sentir ¿Qué era eso? ¿Ternura? Se dio una patada mental y tuvo que contenerse para no soltar un bufido de protesta contra si mismo ¿Qué demonios le pasaba? Tanto tiempo con aquellos idiotas le estaba afectando el cerebro, en un mes estaría escribiendo poesías a los sangre sucia si seguía por ahí.

Ella volvió a llamarle y él asintió comprendiendo la súplica de sus ojos con fastidio.

—Ponte recta, echa los hombros un poco hacia atrás, mi tía camina como si el mundo le perteneciera.

—¿Cómo tú? —Dijo ella con media sonrisa.

—Exacto —Draco le devolvió el gesto aunque más bien era un gesto de resignación.

—No cojas así la varita —Se acercó por detrás de Granger y antes de pensar en lo que hacía la rodeó con sus brazos —Tienes que hacerlo así —Se pegó a su espalda, o a la espalda de Bellatrix y apoyó las manos sobre las de ella guiando sus dedos para que estirara el índice y girara un poco la muñeca —Así — susurró con los labios casi sobre su oreja.

Giró con ella un par de veces y no pudo evitar inhalar el olor del cabello de Granger porque, pese a tener la apariencia de otra persona, sabía que ese olor era únicamente suyo y, parpadeando confuso al darse cuenta del derrotero que tomaban sus pensamientos, se alejó como si se hubiera quemado con el contacto.

Ella estaba muy rígida y le miraba sin pestañear.

—Gra…gracias

—Claro —dijo él carraspeando

—¿Qué crees que haces Malfoy? —Ron le empujó.

Había entrado al salón y les había visto, pero había tardado unos segundos en darse cuenta que aquella mujer que estaba en medio del salón con el rubio pegado a su cuerpo no era Lestrange si no Hemione.

—¡Ronald!

Hemione se puso delante de Malfoy y aquello no hizo sino encender aún más el enfado del pelirrojo

—Quítate de ahí —le dijo con la mirada fija en el rostro del mortífago que se había levantado y se sacudía la ropa con fastidio.

—¡Claro que no! ¿Estás loco? ¿Qué demonios te pasa?

—Está claro —murmuró Malfoy —los celos no son sanos.

Hermione se envaró porque aunque Ron no le había escuchado ella sí le había oído.

—Cállate Malfoy

—¿Qué ocurre? —Preguntó Harry que había llegado corriendo al escuchar los gritos.

—¡La estaba tocando Harry! —señaló a Draco — ¿Qué hacías tocándola maldito hurón? —vociferó Weasley —Pensé que alguien como tú no tocaría nunca a una hija de muggles —escupió con rabia.

—Me estaba ayudando Ronald, le pedí que me enseñara a comportarme como Lestrange.

— Siendo concisos —dijo Draco —no he puesto un dedo encima a Granger —la señaló —ahora mismo es toda una Black.

Hermione aguantó a duras penas una sonrisa al escuchar el tono burlón de Malfoy y vio los ojos chispeantes de Harry que también encontraba algo graciosa la situación.

—Venga ya Ron —Harry se frotó la cicatriz, cansado —no tenemos tiempo que perder —miró a Draco —toma tu poción Malfoy, salimos en cinco minutos, cada segundo cuenta.

Se llevó a empujones a Ron y les dejó de nuevo solos.

—Lo siento —dijo Hemione —Ron es muy… visceral a veces

El rubio se encogió de hombros quitándole importancia y cogió el bote de poción. Ya llevaba la ropa de Rockwood puesta así que con un silencioso brindis se bebió el asqueroso líquido de un trago.

Hermione le vio cambiar y no pudo evitar un gesto de disgusto cuando su rostro cambió ante sus ojos.

—¿Estás preparado? —le preguntó cuando se acercó a ella.

—No

La chica sonrió ante su sinceridad.

—Yo tampoco —Le mostró la varita —¿Qué haremos con la varita? ¿Y si alguien se da cuenta de que no es la varita de Lestrange?

—Mientras no nos encontremos a Ollivanders allí, no habrá problema. No creo que los duendes sepan nada de varitas. Olvida eso Granger e intenta comportarte como mi tía ¿Quieres? Si caminas con ese aire de remilgada nos pillaran antes incluso de llegar a la puerta del banco.

—¡Nos vamos! —Gritó Harry desde el hall

Cuando llegaron, Harry y un Griphook con cara de pocos amigos les esperaban al pie de las escaleras. Hermione se mordió el carrillo para no reír, su compañero mortífago no fue tan delicado. Las carcajadas de Draco mientras los elfos los llevaban hacia el Callejón Diagon fueron lo ultimo que se escuchó en Grinmauld Place.

—Más recta Granger —masculló Draco entre dientes mientras entraban en Gringotts.

Le puso una mano en la parte baja de la espalda tanto para darle un poco de confianza como para empujarla y que echara los hombros un poco hacia atrás y puso los ojos en blanco al ver la penosa interpretación de la chica. Iban a pillarlos antes de llegar siquiera al atril del duende Bodrog que les esperaba con aquella cara idiotizada que a Malfoy nunca le había gustado.

—Puedes hacerlo — susurró acercándose a ella un poco más e ignorando el bufido de la comadreja que estaba al otro lado escondido baja la capa con Potter —sé que puedes. —dijo intentado que aquella tonta no consiguiera que les mataran a todos.

Hermione parpadeó e inspiró profundamente haciéndose más fuerte con las palabras del Slytherin. Esa mano en su espalda y aquel extraño e inesperado apoyo consiguieron darle la confianza que le faltaba. Tenía razón, podía hacerlo.

Vació su rostro de cualquier expresión, compuso una sonrisa torcida y levantó la barbilla desafiante. Todos aquellos a su alrededor no eran nada, Bellatrix Lestrange se creía por encima del bien y del mal, por encima de todo y de todos. Y ella era ahora esa mujer demente y poderosa.

Caminó como si el mundo fuera suyo, movió las caderas con ese balanceo que había visto en la mortífaga y se acercó sin miedo, se acercó enseñando los dientes y moviendo la varita peligrosamente.

Draco ladeó los labios en algo similar a una sonrisa y asintió. Quizás sí podrían pasar del atril de Bodrog después de todo.

—Mi cámara —dijo en una perfecta imitación de la mujer —¿Estás sordo? —gritó cuando el duende no se dignó a mirarla —He dicho que quiero bajar a mi cámara —Le apuntó con la varita lentamente — Ahora —siseó.

—Dios mío, Madame Lestrange ¿Cómo puedo ayudarle?

—Quiero entrar a mi bóveda. Ya.

Malfoy seguía tras ella, ya no la tocaba pero sentía el calor de su cuerpo a la espalda, se había quedado muy cerca de ella, como si quisiera recordarle que estaba ahí y que no estaba sola. Se lo agradecía infinitamente porque aunque era consciente de que Ron y Harry estaban allí no podía verlos y aunque había podido hacerse con el control de la situación, estaba muerta de miedo.

El duende pareció dudar y Draco se dio cuenta de que algo no iba bien. Dio una patada al suelo, intentando llamar la atención de los chicos que estaban bajo la capa y esperó que hubieran estado tan atentos como él.

Oyó un ligero susurro de telas y la punta de la varita de Potter asomó de la nada apuntando al duende quien, de pronto adquirió una expresión abstraída y les contempló por encima de sus gafas. Asintió bajándose de un salto del atril y dirigiéndoles a la entrada de las cámaras.

—Por aquí

Hermione y Draco le siguieron aliviados hasta sentarse en el carro que les llevaría hasta las entrañas de la tierra, hacia el lugar más seguro de Inglaterra.

Habían entrado, se dijo Draco aún incrédulo por haberlo conseguido, ahora estaba por ver cómo conseguían salir porque esa parte de la misión ni siquiera la habían planificado.

El carro se deslizó velozmente por las vías, descendiendo vertiginosamente hacia el abismo. Los minutos transcurrían lentamente, aquel viaje no parecía terminar nunca. Entonces el vagón dio un pequeño salto y un agua congelada cayó sobre ellos. Hermione ahogó una exclamación y miró a Malfoy quien había vuelto a tener su aspecto habitual y la contemplaba con la misma cara de horror que debía tener ella.

—¿Qué ha pasado? —Preguntó la chica

Él se dio un golpe en la frente maldiciendo

— La Perdición del Ladrón —masculló un segundo antes de que el carro se saliera de la vía ante la pasividad de Bodrog y volcara tirándoles a todos al suelo.

El duende se levantó tocándose la cabeza y al verlos comenzó a gritar

—¿Qué hacen ustedes aquí? ¡Guardias!

Imperio

Harry volvió a hechizarle y Draco le miró con una ceja arqueada al escucharle lanzar aquella maldición.

—Vaya Potter ¿Jugando en la liga de los mayores?

—Cierra el pico Malfoy —dijo en un tono de voz ligeramente amistoso.

Hermione sacó la varita, hizo unos movimientos complicados y un chorro de aire caliente salió de la punta hacia la ropa de Malfoy que empezó a despedir vapor hasta que se quedó seca. Hizo lo mismo con su propia y con su pelo y guardó de nuevo la varita.

Él no le dio las gracias pero asintió con brusquedad reconociendo el gesto.

—¿Y ahora qué? —Preguntó Ron que estaba cambiándose con algo de ropa que Hermione había sacado de su bolsito de cuentas.

—Es esa de ahí —dijo Draco señalando una de las cámaras —Algo está pasando, si la Perdición del Ladrón está activada incluso con Bodrog llevando el carro es que las cosas no van bien.

—Voldemort quiere proteger los horrrocruxes a toda costa —Harry sonreía

—Eso quiere decir que lo sabe —Acotó Hermione

—No —dijo Harry tocándose la cicatriz — yo me habría dado cuenta.

Draco empujó al duende hacia la puerta

—Ábrela —dijo con brusquedad

—No hace falta empujarle Malfoy —Hermione le echó una mirada reprobadora

Él la ignoró y entró junto con Harry a la bóveda.

—Tened cuidado —les dijo agarrando el brazo del moreno —mi tía está loca, aquí dentro habrá más de un hechizo.

Accio horrocrux —dijo Ron

—¿ En serio? —Preguntó Malfoy sacudiendo la cabeza

El chico se encogió de hombros

—Había que intentarlo.

—¿Veis algo? —Preguntó Harry mirando alrededor

Todos negaron

—Mira Harry —Dijo Hermione —Allí

Harry vio a lo lejos una copa dorada.

—La copa de Helga Hufflepuff —Susurró Hermione —Claro Harry. El anillo de los descendientes de Salazar Slytherin, tiene sentido que use la copa de Helga Hufflepuff ¿Qué mejor forma de mancillar a los fundadores que ocultar su alma podrida en algo con tanto valor?

—¿Qué valor tiene la copa? —Pregunto Ron

—Se dice que quien la sostenía adquiría la fuerza de los Hufflepuff —dijo Draco —aunque si me preguntas me parece una chorrada monumental.

—Si te hubieras leído Historia de Hogwarts lo sabrías Ronald.

El pelirrojo hizo un gesto que denotaba desinterés

—Vale ¿Cómo vamos hasta allí?

—Escalando —Dijo Harry subiéndose a una mesa y agarrándose a un estante. —¡Hey! ¿Qué ocurre?

—¡Es un hechizo de multiplicación! —gritó Hermione cuando empezaron a saltar por los aires copias de todo lo que iba tocando Harry —¡No toques nada!

Ron también había tocado una botella que se dividió en dos, se intentó apartar pero se dio contra una figura plateada que también empezó a dividirse.

—Si las cosas se siguen multiplicando acabaremos aplastados por todo lo que hay aquí dentro —Dijo Draco empujando a Hermione hacia la puerta

—¿Qué haces? —Gritó ella

—Vamos Granger necesitamos que alguien pueda echar una mano si la cosa se pone fea.

Harry seguía subiendo como podía, esquivando todo lo que iba cayendo sobre él

—¡La tengo! —Gritó saltando hacia el suelo cubierto de réplicas y braceando hasta llegar a la puerta.

Ron, Draco y Hermione tiraron de él y le sacaron al exterior, jadeando.

—Ya es nuestra —dijo la chica con una radiante sonrisa.

—Ahora hay que salir de aquí —murmuró Draco

—Tenemos a Bodrog —intervino Ron mirando al duende que caminaba por la zona con cara de felicidad.

En un momento estaba ahí y al siguiente, delante de sus asombrados ojos, fue engullido por las enormes fauces de un dragón.

—¿Qué ha sido eso? —Preguntó Hermione

—Creo que era un Ironbelly ucraniano —Susurró Ron tomando la pregunta de la chica de un modo literal — mi hermano Charlie trabaja con ellos.

—Se lo ha comido —exclamó la chica sin poder contener su horror.

—Oh sí —Dijo Malfoy —hasta el fondo.

—Adiós a nuestra forma de salir de aquí —dijo Harry

Hermione miró hacia arriba y a su alrededor pensando rápidamente

—¿Qué es eso? —Ron les pidió guardar silencio

—Guardias —susurró Draco maldiciendo — Vienen hacia aquí. Nos han encontrado.

—¡Aun no! —Hermione salió corriendo y subió las escaleras que daban a una especie de balconada desde donde se podía ver al Ironbelly ucraniano por completo —Chicos esto es como un thestral gigante así que ¡Vamos allá!

Los tres corrieron hacia ella, Harry y Ron con la fe ciega de los locos, si Draco podía opinar. Por que ni siquiera dudaron, ni siquiera se lo pensaron, se lanzaron hacia el lomo de aquel bicho gigante como si fuera una maldita Nimbus.

Draco cerró los ojos un instante pensando en que no sabía de qué se sorprendía a esas alturas y se acercó a Granger.

—Espero que sepas lo que haces.

Para su más absoluta sorpresa ella le miró con un brillo en los ojos y una sonrisa.

—Para nada pero ¿Tienes otra idea mejor?

¡Diffindo!

Al ver lo que hacía la imitó y lanzó otro hechizo a las cadenas. Ambos se miraron y saltaron segundos después detrás de Ron y Harry en el mismo instante en el que el dragón, sintiéndose libre, comenzaba a ascender buscando, por fin, un camino a la libertad.

—¡Agarraos! —Gritó Harry entre el estruendo que generaban las alas y las garras del dragón rompiendo y rasgando la roca.

Hermione se aferraba como podía, intentando no resbalar. La posición casi vertical de aquel monstruoso animal se lo ponía condenadamente difícil.

—¡Cuidado!

Malfoy la vio escurrirse y la agarró, aferrado aún al dragón. Tiró de ella con toda la fuerza de la que era capaz en un esfuerzo enorme por no perder pie y acabar cayendo al abismo con aquella torpe muchacha.

Justo cuando pensaba que no aguantaría más, consiguió sostenerla precariamente, aunque ayudó bastante que el animal tomara por fin una posición horizontal.

—¡No puedo sujetarme! —Gritó Hermione intentado hacerse oír por encima del viento que les impedía comunicarse correctamente

—¡Potter! —Gritó Malfoy

Harry no parecía escucharles, Ron y él estaban intentando colocarse en el lomo del dragón ahora que la posición había cambiado.

Con un último esfuerzo tiró de la chica y consiguió subirla sobre sus muslos pero el animal viró y Draco, que se había soltado momentáneamente para sujetar todo el peso de ella, se precipitó al vacío, arrastrándola con él.

Justo en ese instante Harry se había vuelto a mirar y los vio caer.

—¡HERMIONE! —Gritó mirando con impotencia como caía y la miró a los ojos.

Ella pareció tranquilizarle con la mirada y allí, cayendo sobre Londres, agarrada a la mano de Malfoy, se desapareció.

—¿Qué ha pasado? —Ron miró a Harry horrorizado y él le devolvió la mirada del mismo modo.

—Se han caído —susurró como si aun no pudiera comprender lo que había pasado realmente —Pero están bien, Hermione está bien —repitió tanto para tranquilizar a su amigo como para calmarse él mismo —Se ha aparecido con Malfoy. Los he visto.

Ron cerró los ojos, aliviado

—¿Qué vamos a hacer ahora Harry?

—Tenemos que volver a Grinmauld Place —Dijo él con decisión

—¿Y cómo? —Ron miró hacia abajo, hacia los tejados de la ciudad

—Saltaremos

—¿Estás loco?

—Ron, cuando yo te diga tienes que saltar. Aresto momentum —dijo moviendo la varita —¿Lo recuerdas? Hermione nos ayudó con ese hechizo en segundo año

Ron asintió sin hablar.

—Cuando estemos cerca de un tejado saltamos, Usa el hechizo Ron. ¡Ahora!

Se lanzaron juntos al vacío.

…..

Draco y Hermione cayeron, aun cogidos de la mano, sobre un suelo helado y mullido. Rodaron un par de metros por la fuerza con la que habían llegado y se soltaron, quedando tendidos en la nieve virgen.

Él se quejó, pues la chica había aterrizado sobre su pecho y sus piernas.

—Lo siento —Hermione se arrodilló en el suelo y se incorporó —¿Estás bien? Dios mío —Se frotó las manos en la larga falda que aún llevaba y miró alrededor.

Draco gritó y tembló violentamente

—¿Malfoy? —Se volvió a mirarle y contempló su pierna, espantada —Oh no no no —se sacó el bolso de cuentas de los pliegues de aquel vestido y rebuscó con manos temblorosas —Ssshhh tranquilo, tranquilo —Malfoy se retorcía entre gemidos agónicos y la sangre se acumulaba bajo su pierna atrozmente herida —Accio díctamo —un bote saltó a sus manos y comenzó a echar gotas con dedos trémulos, por toda la lesión —Ya está, ya está, ya está

Poco a poco el chico comenzó a tranquilizarse y dejó de temblar, respirando más pausadamente

—¿Qué… ha…. pasado? —Preguntó Draco cuando pudo recuperar el resuello.

Hermione le ayudó a sentarse y le miró con los ojos arrasados en lágrimas

—Lo siento, lo siento tanto —se frotó la cara con las manos y Draco se dio cuenta de que las tenía manchadas con su sangre y aún temblaban por el miedo y el nerviosismo — Cuando nos caimos me aparecí… intenté llegar a Grinmauld Place… pero no sé por qué algo me lo impidió y entonces llegamos aquí pero tú…. tú… —señaló su pierna y contuvo un sollozo —sufriste una despartición. Lo siento.

Draco se removió inquieto. Le resultaba incómodo que la chica estuviera así, disculpándose, medio llorando por él y que encima le hubiera salvado la vida. Esto de redimirse era una mierda

—Vamos Granger —dijo algo violento dandole una palmada brusca en la espalda —No pasa nada, estamos vivos ¿No?

Ella le miró y asintió

—Y eso es lo importante ¿Verdad?

Ella volvió a asentir.

—Eso me recuerda algo —murmuró ella. Draco alzó una ceja interrogante —deberías empezar a comerte la varita.

Él recordó las palabras que había dicho aquella mañana y no pudo evitar sonreír.

—¿Qué sitio es este?

—El Bosque de Dean. No sé por qué pensé en él, mis padres y yo vinimos de vacaciones hace unos años. Me gustó —susurró con añoranza

—¿Qué vamos a hacer ahora? —Preguntó Draco

—No lo sé, pero por hoy nada —dijo con serenidad —Lo pensaremos mientras acampamos aquí. Está anocheciendo.

—¿Acampar?

—Ayúdame con las protecciones, los carroñeros están por todas partes y aquí somos presa fácil —Dibujó una filigrana con la varita —Salvio Hexia, Protego Totallum Se iba moviendo mientras hablaba —Salvio Hexia, Protego Totallum.

Draco la imitó y durante unos cinco minutos se dedicaron proteger un trozo del bosque.

—¿Y ahora qué? —Preguntó él cuando terminaron

Ella señaló su bolso de cuentas

—Hechizo de extensión indetectable. Hace mucho que lo llevo encima, desde que huimos Harry, Ron y yo. Acamparemos y pensaremos en cómo volver con ellos.

—¿De verdad llevas una tienda de campaña ahí dentro Granger? —Preguntó con asombro.

Ella asintió

—Ente otras muchas cosas.

—Mira que eres rarita.

Una hora después estaban dentro de la tienda, con su propia ropa y mirando la copa de Hufflepuff.

—¿Metiste ropa mía en tu bolso? —Intentó parecer molesto porque ella hubiera husmeado entre sus cosas aunque lo que estaba era sorprendido porque ni siquiera se había dado cuenta

—¿No te alegras de que lo hiciera?

Malfoy se cayó porque no tenía nada que decir a eso. Obviamente se alegraba de no tener que seguir con la ropa de Rockwood que, además de grande era una horterada.

—¿Crees que estarán bien?

—Potter es inmortal —dijo con un deje de burla

—¡Malfoy!

El rió

—Venga Granger, sabes que están bien, nosotros fuimos los que nos caímos ¿Recuerdas? —Frunció el ceño y la miró —acerca de eso… bueno… quiero decir….

—De nada Malfoy —Sonrió ante su incomodidad —Tú me salvaste a mi primero, no dejaste que cayera del dragón.

El momento se hizo demasiado incómodo

—¿Se te ocurre cómo volver?

Ella negó con la cabeza y suspiró.

—Tal vez lo mejor sea dormir un rato. Mañana buscaremos una solución.

Cuando se tumbó y cerró los ojos, deseó que Harry y Ron estuvieran bien, que estuvieran a salvo.

—Malfoy —Hermione habló en la oscuridad tumbada en la litera de abajo.

—¿Si?

—Buenas noches

Se quedaron en silencio un casi un minuto entero y, cuando ella se acomodó dispuesta a sucumbir al sueño, le escuchó, susurrando muy bajito.

—Buenas noches, Granger

Aquella noche, pese a todo lo que había ocurrido, pese a la preocupación por sus amigos y sus propios miedos sobre la situación en la que Malfoy y ella se encontraban, Hermione se quedó dormida con una sonrisa en los labios.